La noche cayó en la ciudad de nueva Olympia, traía con ella la calma que algunos necesitaban y la angustia que otros no querían. Un azabache tuvo que resignarse a oír por la pared los lamentos del otro mientras su corazón de estrujaba con cada uno de ellos. Le habían cerrado las puertas y por más que el tuviera las llaves no fue a abrirla, el respetaba su enojo.

- ¡Tes! - logro escuchar que le llamaba pero sabía que no debía acudir, si él llegaba a presentarse sabia que solo empeoraría la situación.

- Solo quiero protegerte Per - murmuró apretando los puños contra la pared y apoyando la frente en esta. ¿Por qué le era tan difícil a su hermano entender que él solo quería su bien? ¿Es que acaso no veía que se iba a lastimar entrando en ese club? Respiro hondo e iba a irse a su cama cuando escuchó la puerta de la habitación de su hermano abrirse.

Instintivamente corrió hacia la suya e intentó escuchar los pasos de su hermano, pudiera ser que se equivocó y era la puerta de su baño pero al escuchar los pasos sigilosos de este supo que si había sido la de la habitación de él. Tomo el pomo de la puerta en su mano y estaba decidiendo entre si ir tras él o no. La curiosidad le ganó, abrió lentamente la puerta y vio un poco el exterior, su hermano ya había pasado.

Con pasos silenciosos bajo las escaleras tratando de buscarle, no sabía exactamente donde había ido pero pensaba que tal vez buscaba comida, así que se dirigió a la cocina aunque no escuchaba nada.

- Solo es un club - escucho la voz de su hermano pero no venía de la cocina, provenía de la sala de estar. Se condujo hasta ahí y se asomó a esta con cuidado de que el otro no lo vea - Solo quieren protegerme - Teseo lo vigilaba, su hermano caminaba de un lado a otro y se tropezaba con los muebles.

- Demonios - mascullo entre dientes, había algo que solo Teseo sabia y es que cuando Percy estaba demasiado nervioso por algo podía llegar a caminar dormido. La mayor parte de las veces eran después de las pesadillas pero se solía calmar cuando él lo abrazaba y eso parecía hacerle consciente de que era un sueño. Pero ¿Ahora qué haría? Percy estaba enojado con él ¿cómo se le acercaría? si él se daba cuenta que no soñaba seguro tendría un ataque, ya sea de ira o de ansiedad.

- No quiero protección... no quiero ser una carga - se sentó en el suelo junto a uno de los sofás. Teseo suspiró por mucho que lo vaya a odiar de nuevo tenia que ir por él, camino hasta estar cerca - Todos tienen que ser libres... tengo que... tengo que... - comenzó a gimotear y sollozar, haciendo que Teseo se detenga.

- No tienes que hacer nada, no eres una carga Percy - dijo el con voz suave no queria asustarlo.

- Lo soy... no debí volver... debí... debí... - apenas se entendía lo que decía, su hermano se agachó a su altura y pasó una mano por su espalda mientras se sentaba a su lado.

- Debías volver, no nos habríamos ido de Grecia sin ti hermanito - susurro Teseo y el otro solo seguía llorando - Nunca serás una carga y aún confío que esto pasara, volverás a ser el de siempre. El chico valiente y alegre que siempre fuiste - el otro levantó la cabeza y lo vio, limpio su rostro con una mano y se sentó recostado contra su hombro - Perdón por lo que dije en la tarde -

- Es el único club que quiero por mucho que no esté listo, no quiero pertenecer a otro - murmuró Percy sin mirar a Teseo - Se que no quieren que me arriesgue y... no lo haré... Escogeré otro club, aunque no quiera- Teseo solo se quedo callado, su hermano se puso de pie - Tal vez el de esgrima o griego... uno que me mantenga lejos de la gente - murmuró y Teseo se levantó. Si la esgrima era otro deporte que ellos amaban y el era muy bueno en eso, también el griego pero escuchar la amargura en su voz con respecto a esto solo hacia que Teseo se sienta mal.

Camino junto a él hasta llegar a su habitación. Percy nunca le miró a los ojos, solo miró el suelo todo el camino, se limpiaba las lágrimas de vez en cuando. La vida de Percy había cambiado drásticamente desde los once años, como si le hubieran dictaminado a esa edad que él no era normal que él no era como los demás chicos. Que ahora su vida corría todo tipo de peligros y que los monstruos lo acechaban a cada momento y que esto estaba pesando cada vez más y más sobre sus hombros. Tan pesado como el cielo y él se estaba hundiendo.

- Buenas noches Tes - murmuró cuando estuvieron en la cama, era muy tarde para que él pida la pastilla a su madre, así que ambos sabían que no sería una noche tranquila. Teseo abrazo a Percy mirándole, tenia su rostro justo en frente del suyo.

Pronto Percy estaba dormido, seguramente el llorar todo el día lo había agotado a más de la carrera en la escuela. Teseo revisaba el rostro de su hermano que ahora era tan apacible, Percy no le había dicho si le perdonaba o no, ni siquiera sabía si él iba a recordar esto al día siguiente pero esperaba que si. Paso su mano por su mejilla con sutileza.

- No quiero que estés donde no quieres- murmuró el chico con melancolía, su hermano estaba renunciando a su sueño más preciado. Pertenecer a un equipo de natación. Solo porque no quería que los demás estén preocupados por él, porque no quería que todos lo vean con pena, porque quería que confíen en él.

Pero ¿De verdad podía renunciar a eso? ¿Por qué él tenia que renunciar a eso? ¿Por qué el mundo no les daba un respiro? parecía que cada vez y cuando aparecía algo que solo les devastaba y arrasaba con su felicidad.

Seré el más veloz de todos y voy a ganar.

Recordaba que decía cuando tenían nueve años y asistían a una escuela de natación. No porque la necesitarán pero por ese tiempo no se podían pedir una casa con Piscina. Por supuesto Percy les ganaba a todos, el brillo en sus ojos y la sonrisa divertida de él cada que entraba al agua era lo que más feliz hacia a todos.

Teseo se abrazó más a Percy y acariciaba sus cabellos - No deberías renunciar a tu sueño - murmuraba y suspiraba para después cerrar los ojos y dejarse llevar por el sueño.

- Mi sueño es que seas feliz - susurró el otro azabache cuando el primero ya estaba dormido - Lo siento por todo Tes - se acomodó mejor con su hermano y se volvió a dormir rogando no haberle lastimado más. Pidiendo a quien fuera que su condición no empeore, no queria terminar lejos de todos. Antes que eso pasara, rompía su promesa para que su familia no sufra una agonía más larga.

Se dejó llevar por el sueño otra vez, pero extrañamente esta vez no hubo pesadillas, había un rubio sonriente en su sueño y un cielo azul muy bonito. Una piscina enorme y toda su familia sonriendo y riendo, el rubio que sonreía no era Orión, él lo sabía. Sabia que no era su hermano, este rubio le hacía sentir algo distinto, el olor a una mañana fresca, le traía calma.

Un sueño precioso, parecía bailar con el rubio.

¿Lo malo? no sabía quién era el rubio.


Perseo durmió de lo mejor, otra vez había soñado con la chica de ojos verde mar, pero esta vez si traía ropa decente. Unos jeans azules, una camisa de color morado, lo malo es que Perseo seguía sin saber a quién le recordaba. Era extraño, algo le decía que ya le conocía pero no lograba conectar los puntos. Esa mañana despertó sin sobresaltarse o gritando, hoy era sábado y su amada hermana no lo despertaba en sábado de negocios.

Se levantó de la cama gracias a la alarma, tenía demasiadas cosas que hacer como para dormir hasta tarde, eran las 7 de la mañana y el ya estaba de pie, se había bañado y cambiado de ropa. Se peinó y alistó las cosas para ese día, estaba revisando unos papeles del cronograma de lo que sería su magnánimo evento de ese dia cuando la puerta de su cuarto sonó.

- ¿Quién? - pregunto aunque ya se imaginaba quien era, ella no solía tocar de lunes a viernes pero entendía perfectamente que los sábados eran días especiales y se lo respetaba a su hermano.

- Thalia - respondió secamente ella. Perseo soltó una risita antes de ir a la puerta y abrir. Ella también sabía que el la conocía perfectamente y que este sería el único día en que ella toque su puerta.

- Buenos días ¿Qué pasa tan temprano? - dijo el abriendo la puerta y viendo que su hermana ya estaba lista para salir de la casa, vaya que se despertaba temprano.

- Aquí está la contabilidad de lo del evento de hoy y la lista de las personas que Irán. También la hoja de las entregas, recuerda que tienen que firmartelas y que te tienen que dejar la copia color rosa. Yo llegaré a eso de las cuatro o cinco, junto con Frank. El resto de la seguridad debe estar a las dos en el lugar - informó ella acomodando el mechón de cabello que este día estaba de color azul.

- Bien, bien - decía el mientras revisaba las hojas que ella le había dado - Te estaré esperando en el lugar entonces, espero que el pedido de las cosas para las bebidas sea de buena calidad - ella le vio con una ceja alzada - Ya, ya lo siento. Deben ser de excelente calidad - sonrió de lado y ella bufo.

- Siempre lo son, Jason siempre consigue que sean así, sabes que el no permitiría que vendas algo de baja calidad - replicó la chica cruzando los brazos.

- Y por eso ustedes son los mejores - el termino de revisar los papeles - Bien todos esta perfecto como siempre, ahora me terminaré de alistar, tengo que revisar lo de la pelea y elegir quién será el referí. Además de ver a las chicas que servirán las bebidas -

- Ah y Jason dijo que Will llamó anoche para confirmar que el se haría cargo de la música junto con su amigo Austin - señaló ella para después dar media vuelta e irse, Perseo solo asintió mientras cerraba la puerta y volvía su rostro a los papeles de su mano y luego a los de su escritorio.

De su escritorio se agachó hasta estar en el último cajón, lo abrió con cuidado y apretó un botón que tenía registro de huella dactilar que abrió una compuerta y dejó ver el otro fondo de este. Metió los papeles junto con otros que tenia y saco de ahí otros papeles.

- Estamos listos para volver - susurro para si mientras ponía los papeles sobre la mesa.

Tomo los papeles y los guardo en su mochila, después bajo tranquilamente al comedor de la casa , ahí estaba su madrastra sentada desayunando junto con Jason. Perseo asumió que su hermana después de dejar los papeles con él desapareció hacia su entrenamiento. Suspiro antes de tomar valor e irse a sentar a lado de Hera, la verdad las cosas estaban casa vez más tensas con ella y ninguno tenia miramientos de dar su brazo a torcer.

- Buenos días madre - saludo respetuosamente mientras se sentaba a su lado y dejaba la mochila en el suelo.

- Buenos días cariño - ella le sonrió y entonces Perseo notó que Jason esta mañana no tenía el humor característico de siempre, confiado y algo alegre.

- Buenos días Jason - fruncio ligeramente el ceño viendo al rubio que solo jugaba tristemente con su comida.

- Buenos días Per... seo - saludo con desánimo y por un momento casi cometió el error de decirle un sobrenombre o diminutivo de su nombre. Algo que Hera detestaba que hicieran.

- ¿Cómo has amanecido? - pregunto de manera casual, pero la verdad es que quería saber porque tenia el rostro como si estuviera por salir a un funeral.

- Excelente- contesto mientras se metía un bocado de comida a la boca y no le estaba mirando a los ojos.

- Claro que es excelente, hoy tu hermano tiene una cita con Reyna. Ella ha llamado y me ha preguntado si no tenían nada que hacer y pues la he invitado a pasar la tarde - Hera sonreía más que complacida y Jason parecía más deprimido con cada palabra, como si él no tuviera ningún ánimo de que ella pisara la casa.

Perseo entendía perfectamente porque, después de todo hoy Jason si tenia bastante que hacer y no era precisamente con Reyna. La última persona que quería ver ese fin de semana era a ella.

- Pues es una lástima porque Jason ya tenía planes conmigo madre- soltó Perseo comenzando a comer y Hera dirigió su atención a él.

- ¿Planes? a mí no me comento nada - dijo ella con la mirada agudizada hacia el azabache, este la ignoro por completo, bebió algo de jugo antes de hablar de nuevo.

- Si el me va a ayudar con las cosas del equipo de Béisbol y yo prometí ayudarlo con lo del equipo de Baloncesto- respondió el con la mayor tranquilidad del mundo. Jason levantó la mirada del plato y se lo quedó mirando antes de que una suave sonrisa apareciera en su rostro.

- Es verdad lo había olvidado con tantas cosas que tengo de los clubes en la cabeza - dijo el rubio ganándose una vez más la atención de su madrastra que por supuesto estaba indignada con todo esto - Los chicos me verán en el parque hoy para practicar para la exhibición-

- Si y los de esgrima también estarán ahí, Luke nos pidió a los dos que ayudemos pues algunos no han practicado en las vacaciones y no es posible que presentemos a un equipo oxidado - se encogió de hombros Perseo mientras bebía más jugo. Hera solo respiró hondo, no estaba creyendo nada de lo que decían ellos, sonrió.

- Bueno pero si estarán en el parque no creo que les moleste entonces que Reyna les acompañe - ella tomó un bocado de fruta y lo deslizo entre sus labios viendo con que le salían ahora.

- No creo que sea posible madre - dijo esta vez Jason y ella le vio incrédula- Los chicos no quieren que los nuevos vean los actos que van a presentar, quieren que sean sorpresa para todos y en el parque es más que seguro que podrán vigilantes y no dejaran pasar a los que no sean conocidos para ellos y entre esos esta Reyna -

- Sabes que a los de la escuela nos encanta eso de los espectáculos y no nos gusta que nos los arruinen ¿No querrás que nosotros hagamos eso verdad? - Ella rechino los dientes y puso una sonrisa tensa. Ellos estaban usando las palabras de ella en su contra, así es como varias veces se había escabullido de ver prácticas de ellos e incluso presentaciones pequeñas.

- Bien ya he terminado de comer y dile a Reyna que lamento no estar aquí cuando ella esté, iré por mis cosas - anuncio el rubio poniéndose de pie y recobrando parte de su humor de siempre, algo serio si pero feliz.

- Yo iré por el auto si no te molesta madre - sonrio Perseo y se levantó para seguir al rubio, cuando salió pudo escuchar el chillido que su madrastra dio - Thalia estaría orgullosa - río por lo bajo con la mochila al hombro y sacando las llaves del auto.

Una vez que ambos estuvieron embarcados en el auto, se dirigieron tal como habían dicho a la plaza peor no exactamente a entrenar. Solo se reunirían ahí porque algunos de sus amigos eran los que les ayudaban con el negocio de Perseo.

- Muy bien vamos ya para el lugar - decía Luke que sostenía entre sus manos una tabla con hojas, donde estaba una lista de cosas.

- Recuerden que no demasiado alcohol, no quiero que termine en peleas como la última vez. Casi nos descubren - decía el azabache mirando a los Stoll, estos sonrieron y asintieron.

La última vez se habían excedido un poco con el alcohol en las bebidas y todo se había salido de control con uno de los chicos y habían acabado en el lugar destrozado y casi con la policía encima. Menos mal la seguridad había mantenido todo a raya y no pasó a mayores.

De ahí se movilizaron una vez más hacia el lugar que habían tenido que arreglar después de aquello y ese era el motivo por el que su negocio no había estado funcionando en dos meses. Estaban en las afueras de la ciudad, habían algunos edificios abandonados, lo suficiente como para hacer todo el ruido que quisieran y nadie los molestaría. Por eso era el lugar perfecto para su negocio.

- Bien hay que arreglar esto antes de las dos que habrá que llega el pedido de las bebidas - Perseo revisaba su reloj mientras los demás comenzaban a sacar de las bodegas las mesas las sillas y otros a limpiar la tarima.

- ¿Dónde pongo los controles para las máquinas? - decía el duende latino y su hermano estaba detrás con los brazos llenos de cajas.

- Ponlos detrás del escenario - respondió el azabache mientras estaba sacando algunas cosas de las cajas.

- ¿Dónde va a ser el espectáculo? - inquiria Cecil que sostenía entre sus manos un par de sillas plegables.

- En la parte de abajo - indicó Perseo, en este momento se encontraban en la planta baja de un edificio que habían adecuado totalmente, la parte del sótano también la habían arreglado para mostrar su gran espectáculo que se llevaba en la noche y que le daba el gran cierre al evento.

- Bien - el chico desapareció de ahí junto con las sillas y le indicó a Travis y Connor que le siguieran.

- Veré lo de los mecánicos de la plataforma de suspensión- decía Leo mientras seguía a los chicos castaños.

- De acuerdo- contestaba su hermano que estaba desempacando algunos artefactos en la tarima del D.J.

- Bien Luke ya está supervisando todo abajo- decía Jason llegando junto a Perseo que estaba detrás de la barra de las bebidas viendo algunas cajas.

- Ayuda a Chris a limpiar las mesas y el piso, no quiero este lugar sucio antes de tiempo - dijo sin mirarlo revisando el contenido de la caja y buscando un trapo para limpiar la barra.

- Voy - Jason prefería mil veces estar aquí que estar en casa esperando la llegada de Reyna, ella le había mandado un mensaje el día de ayer diciéndole sobre ir a su casa y el por supuesto no lo vio cuando lo envió, pero lo vio después y le dijo que no podría. Por lo visto ella no entendió que él no quería verla en sábado, eso le molestaba si, pero había algo más que era lo que le cargaba mal.

Había soñado con ojos, unos ojos muy tristes, eso le hacía doler el corazón y no sabía porque. El quería que esos ojos tengan brillo y alegría. Pero había algo malo y es que no recordaba el color de los ojos, por más que intento recordarlo no lo logró, tampoco a quien le pertenecían. Su mente le decía que ya los había visto antes pero no lograba hacer la conexión de a quien pertenecían.