PRETTY CURE ALL STARS

LA GRAN BATALLA DE LA LUZ

Por: Escarlata.

Pretty Cure pertenece a TOEI ANIMATION.

Nota: Éste Fanfiction no está ubicado en la línea temporal de las películas de ALL STARS, pero sí al final de cada serie. Las líneas temporales usadas serán casi las mismas que en ALL STARS.

Parte 13 La Distancia

Eventualmente todas las chicas se enteraron que Honoka ya había regresado a su casa y dieron a saber su plan sobre ir a visitarla, pero Nagisa se los impidió, les explicó lo mismo que Honoka le explicó, que el poder en ella y las esencias de luz que las Pretty Cure poseían no eran una buena combinación en ese momento. El par de guerreras se siguieron comunicando por teléfono durante los siguientes días, contentándose de momento con escuchar sus voces; incluso Hikari, Mepple, Mipple, Porun y Lulun pudieron hablar con ella de nuevo, felices de al menos escuchar que estaba bien. Las demás Cures se abstuvieron de llamarla considerando que Nagisa y Honoka la estaban pasando mal por no poder verse.

Con los guardianes mágicos de regreso y a salvo, todos decidieron seguir con sus asuntos, con sus vidas, eso era lo que las guerreras les estaban dando a entender al seguir ellas con lo suyo. Aun así, podía palparse en el aire un dejo de alerta, algo que no les permitía relajarse del todo, obvio que era por el inconmensurable poder que Nagisa y Honoka aun tenían dentro de sus cuerpos. No que pudieran hacer mucho por ellas para evitar o no algo mayor, pero sí podían ayudar a restaurar algo del equilibrio si se ligaban a Nagisa de alguna forma.

Ellas dos les pidieron ayuda. Iban a ayudar de todas las formas que les fuera posible.

Justo esa era una de las pláticas que Koji, Natsu y la abuela Kaoruko tenían en ese momento. Syrup accedió a llevarlos, pero solo a eso, no estaba atento a la junta y solo se recostó a los pies de Coupe para descansar un poco. Mientras, los tres adultos barajaban todas las posibilidades y justo veían cuál podría ser el peor de los escenarios. No querían parecer tan extremos, pero con las cosas aun tensas y sin asegurar, lo mejor era estar preparados.

─¿Qué tanto podríamos filtrar sus energías en caso de que sus niveles sigan por encima de su propio control? ─fue la pregunta al aire de Koji. Solo ellos tres estaban en el invernadero en ese momento, era tarde-noche ya y eso les aseguraba que las chicas estaban en casa. Preferían darles a ellas ya las soluciones posibles y no necesariamente hacerlas pasar por toda la discusión. O quizá a futuro sí si se daba el caso, siempre cabía la posibilidad de que alguien enconrara la aguja en el pajar y les diera una idea en la que no habían pensado.

─Aun no sabemos del todo qué tanto control tienen o no de sus poderes. Medir a Black ─aunque Natsu sabía que ese nombre ya no le pertenecía a Nagisa Misumi, la costumbre hacía que se le pasara ese dato más de una vez, no era al único, por cierto─... Podría no ser demasiado problema, nuestras energías son de luz, pero a White ─cerró los ojos, cruzó los brazos y su normalmente monótona voz se hizo algo más grave─... Basta con concentrarse un poco para sentir esa esfera oscura.

─Están estables, y si es Nagisa-san quien se sale de control, siempre podemos desviar su energía a otros reinos de luz, por ejemplo a la dimensión del Reino de Palmier, su reino ─dijo la abuela al par de príncipes─. Una inyección de luz pura sin duda le haría mucho bien a su mundo.

─Supongo que si es Yukishiro quien se descontrola, será el Rey Oscuro quien tome ese poder, ¿verdad? No me puedo imaginar a qué otro tipo de sitio podría irse sin causar demasiados problemas ─comentó Koji, con la Guerrera de la Oscuridad solo había una opción, era de agradecer.

─Mientras no sepamos con más certeza cuánto poder tienen dentro, no podremos hacer un plan de emergencia adecuado ─mencionó Natsu luego de un pesado suspiro─. Pero me convence la idea de darle la energía de luz a los reinos a los que podemos acceder. Esa luz siempre da mucha abundancia.

─¿Y porqué no comenzamos a hacerlo de una vez? ─propuso Koji de pronto─. La Guerrera de la Luz tiene un excedente de energía que podemos llevar a los demás, eso le ayudaría mucho a ella. Si Nozomi y las chicas junto con nosotros canalizamos el flujo de energía, toda llegará a Palmier y también a los reinos vecinos ─ese último agregado hizo que Natsu cambiara un poco su gesto, pero Koji no lo notó en ese momento por culpa de su propio entusiasmo.

─En eso tienes razón, y para que se emparejen un poco las cosas y no sea Honoka-san quien tenga más peso en la balanza, podemos pedirle que le dé más energía al Reino Oscuro ─agregó la abuela─. Eso debería ser suficiente para hacer que las dos se drenen sin perder el equilibrio.

─Entonces cada grupo debe ayudar a dar energía a los reinos que protegen. Debemos avisarle a Tart sobre esto, el Reino de los Dulces podría necesitar más energía también. No que podamos acceder a muchos reinos en estos momentos ─dijo Natsu, mentalmente colectaba los datos importantes de esa plática para después poder a todo mundo al tanto.

─Al que no podemos darle energía es a éste mismo mundo ─advirtió la abuela─. Justo ahora hay otras guerreras peleando sus batallas y ellas son necesarias también para el equilibrio, dar más luz hará que se aleje la oscuridad con la que están peleando y eso sería catastrófico ─miró al par─. Y sé que detener todos los males desde antes suena a una buena idea, pero nosotros somos el día y ellos la noche, son tan necesarios como nosotros para mantener el equilibrio en los mundos.

─Eso lo sabemos, de la manera difícil ─dijo Koji con una sonrisa pequeña, casi triste pero que pronto borró de sus labios─. Por mientras, llevemos la energía a Palmier y a nuestros aliados, y también al Reino de los Dulces. Después de todo, el Árbol de los Corazones ya está en su punto máximo, ¿verdad?

─Sí, y de momento así debe quedarse, demasiada energía y eso provocará que la pelea que se da justo ahora también se salga de control ─la mujer asintió y miró al par de príncipes con una sonrisa─. Es lo que podemos hacer. Sé por Tsubomi que Nagisa-san y Honoka-san se comunican por teléfono, así que podemos hacerle saber sobre éste plan y apuesto a que no se negará. Es lo que podemos hacer, por más que pienso no se me ocurren otras opciones.

─Si es todo lo que podemos hacer de momento, creo que podemos dar la reunión por terminada ─siendo tan sutil como un ladrillazo en plena cara, las secas palabras de Natsu hicieron reír a Koji y a Kaoruko.

─Entonces regresen con las chicas, hagamos una comunicación grupal con todos los equipos para poder dar todo el plan ─la mujer ya había calmado sus risas para entonces─. ¿Les parece bien a mañana a mediodía?

─Es una buena hora, así lo haremos. Con su permiso, Cure Flower ─Koji hizo una educada inclinación, Natsu también. Podía ser brusco pero nunca maleducado.

No pasó mucho antes de que el par de príncipes volvieran con sus chicas con ayuda del joven mensajero volador. Para cuando llegaron a Natts House ya era de noche, así que Koji se limitó a pedirles por los comunicadores que todas estuvieran disponibles a mediodía para una plática grupal. La voz se corrió rápido entre los equipos y ya todas estaban al tanto de la junta. Ventajas de estar en plenas vacaciones.

Pero había alguien que no se encontraba en Natts House en esos momentos.

Kurumi estaba con Karen cuando recibieron el mensaje de Coco y Nuts. Y si Kurumi estaba ahí y no en Natts House fue porque Karen la invitó a cenar y a una linda pijamada. La cuidadora no tuvo ni un gramo de voluntad como para negarse a la invitación de Karen. Con el ambiente mucho menos tenso que antes de la gran pelea, todas podían seguir con su vida con normalidad. Pero lo que no tenía nada de normal era lo linda que se veía Karen esa noche.

Un hermoso vestido azul como si estuviera hecho de hielo, su cabello brillante como le hubiera puesto diamantes, toda ella brillaba como el condenado mar bajo la luz de una luna llena y no podía con todo eso... ¡Creyó que sería una cena como cualquier otra! ¡Las chicas ni siquiera estaban ahí de entrometidas como solía suceder cuando había comida de por medio! Kurumi no se sentía tan fuera de lugar gracias a que Jiiya le dio un vestido para poder ir a la cena a tono con todo lo demás, un hermoso vestido en tonos morados tan suaves que casi se difuminaban en el blanco fantasmal del final de la tela del vestido.

Ni siquiera cenaron en el comedor, si no en uno de los kioskos del interminable jardín de los Minazuki, era el punto de siempre donde todas solían estudiar en grupo, pero esa noche en especial la mesa vestía su mejor y más blanco mantel, y por cena había bastante comida, pudo verla apenas fue escoltada por el fiel mayordomo a ese punto del jardín. Le constaba que Karen podía comer cantidades industriales de comida, tanto que haría pasar vergüenza y pena a las otras tres comelonas del equipo.

Todo eso debía ser un hermoso sueño o una muy elaborada broma, aun no sabía cuál de las dos.

─Disfruten su cena, por favor, estaré cerca si necesitan algo ─dijo el educado y sonriente mayordomo antes de dar media vuelta y dejar al par a solas.

─Espero que te guste la cena, Kurumi ─con su mejor tono de anfitriona, Karen llenó la copa de Kurumi... Con jugo de frutas, desde luego. Aunque Karen ha probado vino y algunas otras bebidas alcohólicas propias de reuniones sociales de alta alcurnia, no pensaba darle de beber a su amiga de edad escolar.

Amiga, sí, claro. Esperaba que pronto dieran un paso más, la futura médico había planeado esa cena desde antes del incidente con Black y White, las chicas le apoyaron, le dieron consejos sobre lo que sería más lindo para la cena, incluso prometieron no entrometerse en la cita para que ella pudiera decirle sus sentimientos a Kurumi. Luego sucedió lo de Black y White y tuvo que posponer sus planes por el estrés y los nervios generales, pero ahora que estaban en aguas tranquilas, la cure azul estaba en el momento perfecto para hacer lo que había planeado con tanta antelación.

─Karen, esto es mucho más que una cena normal, y he cenado contigo antes ─todo el tiempo que se quedó con ella hasta la pelea final, cabe aclarar, y nunca habían tenido algo tan elegante en su presentación y menos tan trabajado. La comida de Jiiya era excelente, pero lo que tenía enfrente era como tres niveles más excelso.

─Tienes razón, no es una cena normal ─sonrió Karen de esa manera que, bien sabía la muy ladina, hacía sonrojar a Kurumi de esa manera tan linda. Y justo eso sucedió, las mejillas de su acompañante parecieron incendiarse de un segundo a otro. Su gesto nervioso era lindo en serio. No pudo reprimir un discreto suspiro.

─¡De acuerdo, de acuerdo, vamos a cenar! ─demasiado roja como para no bajar la voz, Kurumi tomó asiento al otro lado de la mesa frente a Karen y bebió todo el jugo de golpe para bajar el calor de su cuerpo. Y eso era jugo de uva, sonrió, Karen siempre ha sido fanática de las bebidas sabor uva. Pensar en ello la calmó un poco y primero admiró el platillo que tenía enfrente. Eso no era comida japonesa normal como la que solía cenar con ella, era un banquete digno de la realeza de cualquier reino. Lo que le sirvieron era una pasta con un aroma a especias muy marcado y que aun sacaba algo de vapor. Eso la hizo salivar─. Gracias por la comida ─y con esa pequeña cortesía, enredó los fideos en el tenedor ante la atenta mirada de su acompañante, no tardó en probarlo─. ¡Karen, esto está delicioso! ─y con un gesto encendido de alegría, siguió cenando.

─Me alegra mucho escuchar eso ─aliviada y contenta, la anfitriona pudo comer lo suyo. Y por el gesto que supo que puso en su propio rostro, sabía bien que Jiiya en serio se superó en la cena de esa noche, y eso era mucho decir hablando de un chef tan capaz como él─. En serio está delicioso, debo confesar que no esperaba que supiera TAN bien ─agregó con una sonrisa y dio un par de bocados más. Se tomó un momento para volver a llenar la copa de Kurumi con jugo─. Luego de la pasta tenemos una ensalada, también rebanadas de carne con queso, Jiiya hizo pizza de queso también y el postre sé que te encantará ─siendo ambas de buen apetito, confiaba en que no saturaría tan rápido el estómago de su invitada especial.

─¿Y a qué se debe la cena tan lujosa? ─preguntó Kurumi entre bocados, ¡diablos! Esa pasta en serio era la gloria en la boca.

─Eso ─Karen sonrió un poco más, se notaba que ocultaba mucho y no se molestaba por aparentar lo contario─... Eso es una sorpresa también, Kurumi.

─Eres mala ─rió la joven hada-humana y siguió disfrutando la cena junto a Karen.

La parte favorita de Kurumi fue el postre, por cierto, que aunque fueron los menos llamativos de todo el repetorio de la cena, los brownies de chocolate fue lo más dulce y suave que ha probado hasta ese momento. La joven hada estaba segura de que no volvería a sentir un sabor así por el resto de su vida.

Karen estaba satisfecha de ver a Kurumi satisfecha, así que platicaron otro rato mientras digerían un poco más su cena antes del siguiente evento de la noche. El tema de la plática era sobre lo que harían con la nueva condición de Black y White. Por costumbre aun las llamaban así, pero al menos ya no lo hacían con tantas reservas.

─¿Qué crees que quieran decirnos mañana? ─preguntó Kurumi mientras tomaba solo agua para ayudarse a la digestión y a no sentirse con el estómago tan pesado.

─Ellos dos fueron con Cure Flower a discutir el asunto, sabemos que Black y White siguen siendo, bueno... Una especie de bomba de tiempo que no sabemos cuándo va a explotar, puede que llegaran a una resolución. Posiblemente tendremos más trabajo, aunque no tan violento como antes, no lo creo ─la chica estaba casi segura de ello.

─Eso de no poder estar cerca de quien amas debe ser... Horrible. No puedo imaginarlo siquiera ─se mordió un poco los labios por lo bajo, ella quería a alguien ya, precisamente a la señorita que tenía enfrente, quizá podría ser algo solo platónico, pero estaba ahí, con ella y en ese momento disfrutando momentos juntas.

─Éste es el mejor de sus escenarios según nos contó Nagisa ─recordó Karen con una sonrisa─. Al menos se recuerdan, se pueden llamar y con trabajo duro seguro que podrán estar juntas una vez más ─su sonrisa se hizo más amplia, más suave, más feliz─. Acabamos de verlo, Kurumi, hay personas que nacieron para estar juntas.

Y dicho eso último, se levantó de su asiento y se acercó a Kurumi. Sonrió al verla sonrojarse violentamente. Y no era para menos, tener de frente a una elegante Karen hizo que la cuidadora casi cayera de su asiento. Ni siquiera lo pensó cuando la anfitriona le ofreció la mano, Kurumi la tomó de inmediato, su cuerpo junto a su corazón estaban actuando más rápido que su cabeza en ese momento.

Karen sonrió por la reacción de Kurumi y la llevó de la mano para salir de ese pequeño espacio del jardín. Kurumi no sabía bien qué estaba sucediendo, solo podía ver el par de zafiros que Karen tenía por ojos. Lo que la terminó de sacar de su ensoñación fue el familiar relincho de Charlie, que les esperaba ensillado y listo para cabalgar.

─Ah, Karen ─la joven no se lo creía, estaba sobrepasada por todo, pero bastó con que el corcel le diera un gentil tope con su hocico para hacerla sonreír y acariciar cerca de la nariz del caballo─. Buenas noches, Charlie ─le saludó entre suaves risas, ya un poco más relajada.

─Hace ya bastante que nos quedamos a deber un paseo a caballo, ¿vamos? ─por supuesto, hacía mención a aquella vez que Kurumi, como Milk, cayó enferma y Karen cuidó de ella. Y gracias a esa experiencia y a todo lo pasado con sus más cercanas amigas, fue que decidió seguir el camino de la medicina.

─Ah ─de nuevo no supo qué responder, al menos los primeros segundos. Siempre quiso pasear a caballo con Karen. Recordó esa vez que enfermó y ya no fue posible, y por una u otra razón ya no se pudo dar otra oportunidad, así que asintió con visible contento por la idea─. ¡Sí, vamos! Ah, pero no sé si el vestido sea el adecuado para esto.

Karen tenía todo fríamente calculado, su vestido tenía la suficiente amplitud para poder cabalgar de manera adecuada, así que montó primero. Le ofreció de nuevo la mano a Kurumi y con un firme movimiento la sentó frente a ella. El vestido de Kurumi permitía estar sentada con sus piernas a los costados del caballo... Y quizá por descuido, o a propósito, la falda se levantaba lo suficiente para dejar ver un poco más de las piernas de su acompañante. Eso le hizo sonrojar un poco y agradeció estar a espaldas de Kurumi. No quería perder la compostura tan pronto.

─¿Ves? Estamos bien ─tomó las riendas con fuerza, y el sentirla pegada a su pecho casi le descompone la respiración, pero pudo calmarse─. ¿Lista?

─¡Lista! ─exclamó la chica hada con mucho entusiasmo, se notaba su emoción.

Con un simple toque de sus talones le dio la indicación a Charlie de trotar a una velocidad moderada. No pensaba ir a todo galope con alguien que montaba a caballo por primera vez, así que optó por algo tranquilo para comenzar. Ya sabría si sería adecuado o no aumentar la velocidad, Kurumi parecían bien en ese momento.

Dieron un recorrido completo por todo el perímetro de la mansión, hasta ese momento Kurumi se hacía idea de lo verdaderamente grande que era el sitio, y le sorprendía en serio que fuese tan... Tan enorme y solo para dos personas. Los padres de Karen nunca estaban. Estaba al tanto que ella antes se sentía sola por estar ahí sin nadie más que su fiel mayordomo. En parte estaba agradecida que Nozomi y las chicas entraran en la vida de Karen... Porque gracias a eso pudo conocerla.

Para medio paseo ya iban un poco más rápido, paseaban precisamente por la zona de equitación que era donde normalmente el corcel andaba suelto. A Kurumi le tomó por sorpresa que Karen hiciera que Charlie se detuviera por completo. Éste relinchó y sacudió un poco la cabeza, pero se quedó perfectamente quieto.

─¿Sabes? Tenía planeado esto desde hace semanas ─confesó Karen, había llegado el momento de la verdad.

─¿Uh? ─aquello obligó a Kurumi a girar un poco el torso para verla, pero no pudo mantener esa posición por mucho. Solo pudo ver el gesto serio de Karen, parecía casi concentrada─. ¿De qué hablas, Karen?

─Quería hacer ésta cena y éste paseo para ti desde hace tiempo, pero pasó lo de Black y White y no era el momento, pero ahora lo es ─y con firme y fuerte agarre, ayudó a Kurumi a quedar sentada de costado, necesitaba verla a la cara para lo siguiente. Tomó mucho aire─. Quería la noche perfecta, la cena perfecta y el paseo perfecto para pedirte esto ─y su mirada zafiro se clavó en los ojos ajenos─. Kurumi ─notó con claridad cómo su acompañante se sonrojaba mucho y tragaba saliva. Tomó aire de nueva cuenta para decir sus siguientes palabras─. Kurumi, me gustas. ¿Saldrías conmigo?

¿Salir con ella? ¿Como novias? Kurumi se sintió mareada de repente, con su corazón acelerado y el calor que le subió desde los pies y hasta la cabeza. No se veía a sí misma pero estaba severamente sonrojada. Karen se mantenía firme, o eso parecía, porque no tardó en notar que estaba roja por igual, que sus manos temblaban un poco mientras sujetaba la rienda con demasiada fuerza. Karen estaba nerviosa. Kurumi terminó por sonreír. Solo había una respuesta a esa pregunta.

─¡Sí, sí quiero! ─y fue ella quien se abrazó del cuello de Karen y le depositó un casto y suave beso en los labios. No lo supo si no hasta que la vio, pero tomó a su ahora novia por sorpresa, logró que se quedara congelada en su sitio por el inesperado beso. No pasó mucho antes de que fuera correspondida y subsecuentemente premiada con una Karen roja hasta las orejas e incapaz de verla a la cara por culpa de un ataque de timidez.

Fue la noche perfecta y el momento perfecto, justo como Karen quería. Y ahora Kurumi había probado algo más delicioso que el chocolate: los labios de Karen.

Al día siguiente, pero en otro distrito, Saki, Mai, Michiru y Kaoru estaban en el jardín trasero de la panadería haciendo sus deberes escolares. Faltaba poco para mediodía y estaban listas para escuchar el mensaje. Sabían que era sobre la situación de Black y White y se sentían algo ansiosas por lo que fuera que iban a decir. Aun había peligro, podía percibirse. Claro, ya no peleaban contra ellas, pero ahora había la posibilidad de que sus poderes se salieran de control y eso tenía pensando incluso a las mellizas.

─Saki, te falta un trazo en éste kanji ─señaló Mai con su lápiz, todas se ayudaban con los deberes y en ese momento escribían el reporte de un libro, por supuesto, debían escribir con todos los kanjis aprendidos hasta el momento. Saki no era tonta, le constaba, faltaba señalarle los errores para que no volviera a cometerlos.

─Gracias, Mai ─una contenta Saki corrigió y siguió trabajando─. ¿Cuánto falta para mediodía? ─preguntó en voz alta, pero casi estaba segura de quién respondería primero.

─Veinticuatro minutos y diecisiete segundos ─fue la respuesta automática de Michiru. Su reloj interno y el de su hermana estaban tan afinados que cualquier relojero se sentiría celoso. Saki y Mai rieron un poco sin poder contenerse. Michiru sonrió, le gustaba escucharlas reír─. Tenemos el comunicador aquí, se prenderá solo cuando se haga la llamada grupal.

─Seguramente hablarán del asunto de las guerreras de la Luz y la Oscuridad, debemos poner la debida atención ─Kaoru sonaba seria y eso era algo que Saki y Mai nunca cuestionaban. Y anticipando que sus amigas tendrían preguntas, les dio respuestas por adelantado─. Michiru y yo podemos sentirla, a la Guerrera de la Oscuridad. Que ya no tengamos oscuridad en nuestra materia no nos quitó del todo la sensibilidad a esa energía.

─¿La energía de Honoka-san está creciendo? ─preguntó Mai, se le veía preocupada al respecto─. Nosotras podemos sentir la de Nagisa-san, pero es muy gentil y cálida.

─También la sentimos, pero a Yukishiro Honoka la sentimos aun más, es energía oscura en estado puro, más intensa que la que tenía Akudaikan. Y es una energía que palpita, que late con ella ─dijo Kaoru─. A momentos parece que logra apagarla y es difícil de percibir, pero de repente ésta crece, se expande y se vuelve a encoger. La tiene en control pero mi hermana y yo podemos sentir cuando fluctua y cuando crece de golpe.

─¿Crees que haya peligro de que se descontrole? ─la deportista se sintió un poco asustada por toda esa información. Si Michiru y Kaoru lo decían así, había que tomarlas en cuenta─. Quizá los demás deban saber de esto.

─Se los podemos decir cuando se abra la comunicación, seguramente deben tener un plan o algo para movernos ─comentó Mai, solo adivinaba un poco, pero al no haber prisa por la comunicación grupal era posible no se tratara de algún peligro inmediato. Realmente esperaba que fuera eso.

─Seguramente Flower puede percibir la energía de Yukishiro a distancia ─imposible ignorar el hecho de que la Cure retirada tuviera toda esa sensibilidad energética, ella y protector mágico. Kaoru miró a su hermana y de nuevo a Saki y Mai─. Les diremos todo a los demás, pero por ahora me gustaría pedirles un consejo.

─Sabes que puedes preguntarnos lo que quieras, Kaoru ─Saki se puso algo tensa, no muchas cosas solían preocupar tanto a su alta amiga. Mai y ella esperaron por su consulta, pero lo que escuchó casi la hace soltar una carcajada.

─¿Cómo me deshago de los abrazos de Cure Peach? Me aprieta muy fuerte y casi me besa la mejilla la última vez ─decir todo eso con cara seria era bastante cómico para Saki y Mai, pero eso nunca ponía incómoda a ninguna de las mellizas─. Quiero saber si hay una manera de que no me rompa las costillas a la siguiente.

Saki y Mai no resistieron demasiado y se soltaron a reír, Mai más suave que Saki, Saki más escandalosa que Mai. Las risas ajenas provocaron una sonrisa en las mellizas, pero Kaoru iba en serio sobre no querer un hueso roto en la próxima reunión grupal con las demás Cures.

─Love es muy física ─Saki ya había pasado al grado de confianza como para llamar a muchas de las chicas sin honoríficos, salvo algunas excepciones, como en el caso de Moonlight─. Pero si le dices directamente que te molesta que te abrace tan fuerte, sé que entenderá.

─El punto es que no me molesta, solo me asfixia ─literalmente─. Es muy fuerte, supongo que por ser una bailarina, su fuerza física como civil podrá no compararse del todo a la tuya, Saki, pero tiene muchos puntos por sí misma.

─Entonces solo dile eso, que te abrace menos fuerte ─para Mai era graciosa la forma en la que las chicas daban cumplidos a los demás─. Lo entenderá, te lo aseguro, y si se emociona demasiado apuesto a que su equipo la controlará.

─Así lo haré ─la melliza de azulado cabello asintió al consejo de sus amigas con graciosa seriedad. Tanto a ella como a Michiru aun les faltaba mucho para mejorar sus habilidades sociales, pero iban por un gran camino, sus nuevas amigas serían de mucha ayuda. El cuarteto siguió con su tarea, solo esperaban a que el sol se postrara en la punta más alta del cielo, señal del inicio de la junta.

Quienes también esperaban la junta desde su propio distrito eran las jóvenes protegidas de Flower, junto con ésta última, desde luego. Las cinco junto con sus acompañantes mágicos se encontraban en el invernadero, todas ayudaban un poco en las labores de mantenimiento mientras llegaba la hora acordada. Momoka estaba en una sesión fotográfica y tampoco que quisiera estar de entrometida en asuntos de batalla, no quería poner a Yuri en aprietos de nuevo. Erika barría las hojas y pétalos desperdigados, Tsubomi regaba las plantas que necesitaban agua a esa hora mientras Itsuki cargaba la tierra y los fertilizantes que acababan de llegar, Yuri se encargaba de podar ramas de las plantas más pequeñas y delicadas. La abuela llenaba los formularios de algunos pedidos y compras, trabajo más administrativo, no podía dejarle esa labor a las chicas.

─¡Todo limpio! ─anunció Erika con una sonrisa amplia y levantando su escoba por lo alto─. ¿Ayudo con algo más?

─¿Me ayudas a regar aquellas plantas, por favor? ─Tsubomi señaló la zona de rosas, no sería la primera vez que le pedía ayuda y confiaba en que Erika sabría cómo y con cuánta agua regar la zona. Erika era bastante lista y eso era algo que admiraba de ella de muchas maneras─. Solo faltan esas pequeñas.

─Yo me encargo ─acelerada como siempre, la joven modista fue por lo que necesitaba para ayudar con el trabajo. Quizá un poco más acelerada de lo normal, pero eso era algo que se guardaba para sí misma en ese momento. Aun sentía cierta molestia en el corazón y sabía que era por los celos, quizá algo de envidia, pero se sentía pesado. No podía explicar la sensación, incluso, antes de llegar al invernadero, le pidió a Coffret en broma que le echara un vistazo a la flor de su corazón. Según el hada, su flor estaba brillante y radiante como nunca.

Eso no parecía ser normal, porque Erika en serio se sentía mal, a momentos quería gritar pero no podía, quería hacer una rabieta o algo para sacar todo eso de su pecho, pero estaba impedida a hacerlo, como si simplemente no pudiera. No podía explicarlo y tampoco se lo podía contar a su mejor amiga, porque eso sería confesarle que se sentía sola y celosa de verla con Itsuki. No, no podía decirle eso. ¿A Yuri quizá? Su hermana era una buena opción también, pero por alguna razón no quería decírselos, ellas conocían bien a Tsubomi después de todo. La abuela Kaoruko era una gran opción, pero no había tenido la voluntad y el valor de pararse ante ella a pesar de tener más tiempo libre que antes.

Tenía que hacer algo y pronto, eso no se sentía nada bien.

Sin percatarlo, su regadera se había quedado sin agua y aun la tenía inclinada hacia las rosas. Se dio cuenta hasta que Itsuki la notó ausente.

─Erika, ¿te sientes bien? ─preguntó, iba por otra carga de cajas a la puerta trasera del invernadero─. Ya no tienes agua ahí ─señaló a la regadera con un gesto.

─¿Eh? Ah ─dar excusas no era lo suyo, pero Itsuki era la última opción para decirle sobre lo que sentía. No le caía bien la imagen de ella con Tsubomi, pero no por ello que la quisiera menos. Eran sentimientos complicados─. Solo estaba pensando en un diseño adicional para mi hermana, desde que estamos trabajando en ello, me llegan diseños de la nada, pero creo que ya estamos algo pasadas de ropa para el evento ─rió, y le salió muy natural la risa.

─Te comprendo ─sonrió la artista marcial─. Cuando ya estás en ello, es difícil no emocionarse o encontrar más cosas para ellas. En serio van a brillar en el escenario.

─¡Es el plan! ─exclamó Erika con mucha confianza y ese gesto lleno de energía tan suyo. En eso no tenía qué fingir para nada, su entusiasmo era genuino─. ¡Será un gran evento!

─Y todas estaremos ahí ─contagiada por la energía de Erika, Itsuki asintió varias veces y fue corriendo por lo que le faltaba por acomodar.

Erika dio un gran suspiro. No podía seguir así, pero lo vería después de la junta de mediodía. Debía encontrar alguna manera. Podía contárselo a las demás chicas. Mai era una buena opción, ella en especial le agradaba mucho. Lo pensaría después. Terminó su trabajo con las rosas y justo a tiempo como sus compañeras, porque la abuela les llamó a todas para reunirse cerca de Coupe, ya estaba por comenzar la junta.

Tsubomi, Erika e Itsuki tomaron asiento contra Coupe, Kaoruko y Yuri sobre un par de trozos de tronco. Las hadas sobre la cabeza del inmenso guardian. El comunicador al centro comenzó a brillar, quien tenía el control de la llamada era Koji junto a Natsu, que con el resto del equipo se encontraban en Natts House.

Moviendo algunos botones, Natsu verificó que todos los equipos estuvieran presentes. Pudo notar que Nagisa estaba con Hikari y sus acompañantes mágicos, parecían estar en un parque o algo similar. En realidad estaban a espaldas del Tako Café. Lamentablemente no podían contactar a Honoka aun, pero confiaba en que le darían a saber los detalles vía telefónica.

─Me alegra que atendieran a la junta ─el jovial tono de Koji fue quien abrió la conversación. Natsu le ayudaría con los detalles técnicos, confiaba en ello─. Anoche estuvimos discutiendo el asunto con Cure Flower y ya tenemos una idea de cómo hacer que Nagisa pueda sacar más energía de su cuerpo para ayudarla a estabilizarse.

─¿En serio? ─la aludida claro que estaba atenta al tema. No había necesidad de mencionar lo mucho que estaba comiendo por el exceso de energía. Hikari ha tenido que proporcionarle comida de manera adicional a lo que comía en casa para no asustar a su madre y dejar a la familia en quiebra. Estaba comiendo tanto que era casi ridículo─. Sigo quemando mucha energía de mi cuerpo ─eso le había dicho Hikari─, y me siento pesada aun. Y no puedo hacer nada porque no debo soltar energía aquí ─se quejó mientras se alborotaba un poco el cabello.

─Justo eso se mencionó anoche ─ésta vez fue el turno de Natsu para hablar─. Creemos que lo mejor es que des esa luz de Creación a los demás reinos mágicos que se relacionen con los equipos que tenemos aquí. Por ejemplo, nuestro mundo, el reino de Palmier, no tiene efecto en éste sitio como lo podría tener el Árbol de los Corazones. Puedes darle energía al Reino de los Dulces pero la Tierra de las Fuentes no.

─Laberinto ─murmuró Setsuna de repente, pero sí pudo ser escuchada por todos los demás. El equipo se encontraba en la habitación de Love─. Sí, Laberinto ─comenzó a jugar sus manos entre sí para acomodar sus ideas, pero bastó con que Love le tocara el hombro y le sonriera para poder retomar la seguridad en su voz─. El lugar de donde vengo... Ya no tiene a Moebius controlando a todos, pero aun le falta mucho trabajo y... Y si tuvieran más luz, sabrían cómo cuidarla y atesorarla... Es... Es más fácil sonreír cuando hay cosas hermosas para ver.

Para nadie era secreto que la ciudad natal de Setsuna había salido de una tiranía, por pláticas pasadas sabían que Laberinto lucía como el interior de una computadora, todo era mecanizado, computarizado, no había vegetación aun y aunque no la necesitaban gracias a los sistemas de ventilación que limpiaba el aire, a Setsuna le quedó grabado en la cabeza los campos llenos de flores, el bosque y el cielo lleno de estrellas. Quería eso para su ciudad también.

─Laberinto es un buen sitio para darle energía, y queremos pedirte, Guerrera de la Luz, que le des esa energía de Creación a nuestro reino y nuestros vecinos también ─pidió cortésmente Natsu, se notaba que en serio quería eso, darle la abundancia y la ayuda a su mundo.

─De acuerdo, lo haré, si ésta energía puede ayudar a todos esos lugares, ¡cuenten conmigo! ─Nagisa levantó su pulgar con entusiasmo. Ayudar así sonaba también─. Me ayudará mucho a mi también ─en serio lo necesitaba, solo la cercanía de Hikari y su lazo energético con todos ahí ayudaba a que su cuerpo no temblara por el peso extra de energía─. Todos ganamos.

─Mi hermana y yo hemos percibido los niveles de energía de Honoka Yukishiro ─intervino Kaoru, pensó que era el momento adecuado para ello─. Estando ambas guerreras en éste mundo, si Nagisa pesa menos en energía, eso podría causar un desbalance. Hemos sentido a la Guerrera de la Oscuridad, cómo la controla al punto de casi pasar desapercibida, pero a momentos crece tanto que se deja sentir a distancia.

─Eso también lo consideramos, queremos pedirle a Honoka-san que suelte más energía en el reino Oscuro para tratar de compensar y mantener un equilibrio adecuado ─dijo la abuela─. Puedo sentirla pero no de la manera en que ustedes dos lo han descrito, ayudaría mucho saber cuando su energía llega a un pico muy alto.

─Le daremos a saber el plan a Honoka-san ─dijo Hikari con una sonrisa, le contaron por teléfono de la reunión─. Nagisa-san ya no puede sacar energía en el Jardín de la Luz, sería como echarle más agua a un balde lleno.

─Entonces está decidido, será a los otros reinos menos a la Fuente de los Espíritus ─concluyó Natsu─. Quizá calculamos un poco mal al dejar que sacara la energía en el Árbol de los Corazones. Y sé que algunas pensarán en porqué no dejamos que la energía se quede aquí y es por eso causaría desbalance. La Luz y la Oscuridad son necesarias y justo ahora guerreras nuevas tienen su batalla. Podemos pero no debemos intervenir.

─Ah, sí, esas chicas, Melo- ¡Ah, olvídenlo! ─no pudo decir nada más, se tapó a sí misma la boca un momento. No intervenir quería decir no mencionar siquiera sus nombres si no hasta que fuese el momento. Y esos momentos siempre se daban por sí mismos─. Sé de esas guerreras nuevas, no debemos intervenir... Ah... Oigan... ¿Y hay que ir a todos esos mundos para darles la energía?

─No será necesario, cada equipo debe concentrarse contigo y la energía irá a donde deba ir. No es como si no pudieras ir personalmente, pero como aun es una energía muy densa para ti, lo mejor será que las chicas te ayuden a enfocar la luz ─dijo la abuela─. Aunque sí tendrás que ir a sus distritos para ello. No me gustaría apresurarte, pero apuesto a que quieres deshacerte de algo de peso.

─Eso... Eso me ayudaría mucho ─Nagisa suspiró, en serio lo necesitaba─. Y creo que comenzaré con Laberinto ─no podía ver a Setsuna, pero sabía que ella la escuchaba. No sabía usar los botones de ese condenado aparato, pero Hikari tuvo en bien apretar el pequeño botón que reconoció como el del equipo de Peach. Cuando pudo verla, Nagisa sonrió mucho─. Iré a verlas a ustedes primero y le daremos energía a tu ciudad. Pasará lo mismo que en el Árbol, ¿verdad? ─miró a Hikari, quien asintió de inmediato.

─Se llenará de vegetación y de brillo, de mucha energía vital que incluso animará más a la gente que viva ahí, eso es seguro ─dijo Hikari con una sonrisa. Y pronto pensó en algo─. Debemos decirle a Honoka-san cuando lo hagamos, así ella puede soltar energía al mismo tiempo. Lástima que no tiene permiso de comprar un móvil ─reglas de casa hasta donde sabía, pero conseguirle uno a escondidas no estaría mal.

─Muchas gracias ─Setsuna se notaba contenta por ello. Y si de algo estaba segura, es que vida nueva para gente nueva aseguraba que ellos la cuidarían muy bien, que se adaptarían bien a lo nuevo luego de vivir encadenados aun control totalitario por tanto tiempo.

─Ahora mismo podemos decir que la energía de Honoka Yukishiro está estable, casi no se siente, debe tenerla contenida ─comentó Michiru─. Avisarle cuando Black suelte energía es vital o ella puede perder el control. La comunicación será importante.

─Podemos organizarnos con Nagisa-san para vernos y que Honoka-san esté al tanto ─intervino Inori─. Hacer esa ceremonia ahora mismo no creo que sea una buena idea si ella no está al tanto ─y no podían darle un comunicador, no podía estar en contacto con nada que tuviera energía de luz densa, Nagisa se los contó en días pasados aunque con pocos detalles. Tampoco que nadie insitiera en saberlos al recordar el gesto amargo con el que Nagisa les informó de ese dato.

─Ya que tenemos un plan, entonces dependemos de ti para que te organices con las chicas, Nagisa-san ─dijo la abuela con una sonrisa. Y por como se estaba tornando la conversación, era fácil adivinar que pronto terminaría. Era buen momento para ello─. Esto es lo mejor que podemos hacer en éste momento, así que hagan lo que deban hacer, chicas, lleven esa luz a donde es necesaria.

Y con un firme "sí" general, la comunicación se dio por terminada.

Lo siguiente a hacer era más sencillo, Nagisa quedando primero con el equipo de Love para reunirse al día siguiente en Clover Town, así le podrían avisar a Honoka por anticipado y estar listas para la ceremonia. No sabían con exactitud como proceder, pero como solía pasar con sus poderes, el instinto les diría qué hacer en el momento. La cita era a las tres de la tarde en el campo de tréboles. Le dieron a saber el dato a Honoka y ella accedió de inmediato al plan, de hecho quedó encantada con éste, pues un pequeño empujón a la vida nueva siempre era una buena idea.

Y como noticia aparte, la voz se esparció como pólvora encendida y todas felicitaron a Karen por confesarse a Kurumi, se requería mucho valor para eso.

Nagisa junto con Hikari y sus compañeros mágicos llegaron a Clover Town, a ese campo de tréboles donde habían hecho de las suyas llevándose a los amigos de sus amigas y eso aun les traía algunos malos recuerdos, en especial a Hikari, pero qué mejor que llenar el sitio con nuevos recuerdos para pasar el amargo trago, ¿verdad? Ese era el plan.

Para sorpresa del equipo de casa y las visitantes, el equipo de Dream llegó para ver cómo iba a ser la ceremonia, después de todo su turno sería el siguiente apenas hicieran el trabajo en Laberinto y el Reino de los Dulces, no estaba de más saber. Luego era el turno de Palmier y sus vecinos y querían estar preparadas. Hikari indicó a Love, Miki, Inori y Setsuna que debían transformarse, Nagisa a su vez tomó su forma de guerrera con todo y blanca armadura. Era el avatar de la Reina de la Luz la que daba las instrucciones, no que las supiera de antes, pero el ser quien era le daba cierto conocimiento instintivo de ventaja.

─Ahora deben tomar sus manos y hacer un círculo con Nagisa-san ─la rubia miró a Passion─. Debes tomar la mano derecha de ella y concentrarte en tu ciudad, debes concentrarte para que la anergía vaya directo ahí ─luego miró a Tart, a Azukina y a Chiffon─. Ustedes deben colocarse al centro y tomar sus manos también ─los tres asintieron y siguieron la indicación.

─Entendido, me esforzaré mucho ─respondió Passion con mucha seguridad y tomó la posición indicada, en su otra mano sintió el cálido tacto de Love, luego de ella estaba Berry y Pine fue la que cerró el círculo con Nagisa.

─Cierren los ojos ─fue la siguiente indicación de Hikari, las chicas y las hadas obedecieron─. Cure Passion, piensa en tu mundo, concentren su energía y conéctense con Nagisa-san... Y, Nagisa-san, concentra tu poder en las manos que te sujetan, no en ningún otro lado, solo en ellas, principalmente en Cure Passion.

─Entendido ─de alguna manera el cuerpo de Nagisa sabía hacer eso, era como un instinto. Además, en sus no tan lejanos días como Cure Black, había aprendido a concentrar su poder por medio de un toque de manos. Aunque la mano que tomaba era la de Honoka, pero de momento no debía pensar en ello, tenía que concentrarse.

Nozomi y las chicas, solo ellas pues los chicos se quedaron en Natts House, estaban atentas a lo siguiente que iba a suceder. Ellas no podían verlo, lo experimentarían cuando fuera su turno, pero Nagisa y las chicas habían hecho una conexión energética y mental muy profunda, tan así, que todas podían ver lo que Setsuna veía en su mente. Podían ver a la gente de Laberinto, sus ropas eran casi las mismas salvo que ahora estaban más personalizadas, reían, sonreían, se notaba que comenzaban a trabajar en las artes, pero con un paisaje similar al interior de la computadora, no había mucho de dónde inspirarse para crear algo nunca antes visto por ellos.

El cuerpo de las cinco comenzó a brillar en una intensa luz que pronto se convirtió en una alta columna que se perdió en las alturas. Honoka, al otro lado del valle y con su cuerpo difuso entre unas sombras, era testigo de la escena mientras sonreía con visible contento.

─Lo estás haciendo genial, Nagisa ─dijo entre labios, suspiró y ésta vez fue ella quien se concentró para equilibrar la nueva luz que estaba recibiendo ese mundo. La sombra que la cubría le daba acceso directo al Reino Oscuro, así que hizo trabajar su energía a la par de la de Nagisa.

Mientras, la Luz de la Creación, esa luz repleta de vida pareció llover en forma de brillantes chispas de colores sobre Laberinto, todo de manera gentil, todo de forma cálida y llamativa que hizo a todos los ciudadanos sorprenderse. Passion estaba demasiado concentrada como para percatarse de sus propios ojos llenos de lágrimas. La misma Luz permitió que todos en el círculo vieran lo que estaba pasando. Las viejas construcciones que servían como puntos de control comenzaron a teñirse de verde, a llenarse de pequeñas ramas que y discretas flores que crecieron a capricho y en forma acorde a ese nuevo mundo. Muchos de los suelos metálicos comenzaron a desaparecer para ser sustituidos por tierra, luego por verde césped y flores y árboles. Y fue la visión de los árboles lo que sobresaltó a muchos.

─No tengan miedo ─sonó la voz de Passion junto con la luz, notó que todos reconocieron su voz y pronto se calmaron─. Esto es de lo que les hablé, parte de lo que conocí en éste otro mundo y quería que ustedes vieran. No tengan miedo, es vida nueva, es vida buena. Es algo que crecerá con todos mientras lo cuidemos, Soular y Westar les dirán qué hacer, éste es un regalo para todos ustedes, amigos ─al final de sus palabras su voz se quebró un poco, pero no por ello perdió la concentración. Sentir que Peach apretaba gentilmente su mano le hizo sonreír.

El proceso duró alrededor de diez minutos en tiempo real, pero para las chicas en el círculo era imposible saber si había pasado mucho o poco tiempo. Al terminar todas tomaron un gran respiro y cayeron sentadas, agotadas. Nagisa se notaba realmente cansada y no estaba de más decir que había sentido como si le quitaran un costal de rocas de los hombros. Era justo lo que necesitaba, rió un poco mientras se tumbaba en el césped con los brazos separados. Miró con alegría a Hikari, quien le dio un toque en el hombro a manera de felicitación.

─Buen trabajo ─dijo Hikari con esa dulzura tan propia de ella.

─Hikari, fue increíble, debiste verlo ─la guerrera de la luz soltó un suspiro─. Estarán bien, Setsuna ─hizo desaparecer su transformación, quedando en su ropa de civil, el equipo de cuatro hizo lo mismo y al levantar el rostro notó que Setsuna lloraba en el hombro de Love─. Estarán bien, te lo prometo.

─Gracias... Gracias ─no podía parar de llorar, eran lágrimas de alegría y no había razón para detenerla. Love se limitó a acariciar su cabello y sujetarla fuerte contra su cuerpo.

─Cuando vayas a visitarlos, será un paisaje totalmente nuevo, Setsuna ─comentó Love con una sonrisa.

─Tenemos que ir todas de visita la siguiente, quiero ver si se desarrolló alguna nueva forma de vida animal allá ─agregó Inori con visible emoción.

─Será lindo saber qué tipo de cosas hacen con todo lo nuevo que tienen ─Miki se tumbó también y levantó su pulgar hacia Nozomi y las chicas─. Fue muy agotador, y aun nos falta el Reino de los Dulces, pero creo que eso será para la siguiente ocasión.

─Lo hicieron genial, chicas ─Nozomi y sus compañeras se acercaron al grupo─. Nosotras debemos estar listas también, tenemos cinco reinos y un jardín en manos ─rió con visible alegría.

─Ya que estamos aquí, ¿porqué no vamos a ese sitio de donas del que tanto nos presumen? ─propuso Rin─. La comida les hará sentir mejor y Erika y las chicas no paran de decir que son las mejores donas que han probado en su vida.

─De acuerdo, iremos en cuanto podamos dar más de dos pasos seguidos ─con un suspiro, Love juntó sus energías y se puso de pie para ayudar a Setsuna a levantarse─. Vamos por donas, chicas.

─¿Una orden de donas de chocolate con felicidad extra? Son las favoritas de Nagisa ─dijo una voz que ninguna de ellas esperaba escuchar tan pronto. Fue como las mellizas dijeron, ella podía bajar su energía hasta volverla imperceptible. Se trataba de Honoka, que estaba a unos quince metros de ellas─. Hicieron un magnífico trabajo, chicas. Pero no creo que estén en condiciones para el siguiente lugar del que Nagisa y Hikari-san me comentaron por teléfono ─sentir a Nagisa drenada de manera importante le dio la confianza de acercarse un poco más, solo un poco más.

Pese a la sorpresa, que se pasó pronto, las chicas sonrieron al ver a Honoka, pero quien se emocionó en exceso fue Nagisa. Ésta se soltó de inmediato del agarre de Hikari.

─¡Honoka! ─corrió hacia ella sin pensarlo dos veces.

Honoka abrió los ojos como platos y no tuvo tiempo de retroceder.

─¡No, Nagisa, espera...!

Estando a escasos metros de poder tocarse, sus energías reaccionaron, se mezclaron e hicieron una combinación prácticamente aterradora:

El tiempo a su alrededor se detuvo, todos los tréboles en los alrededores comenzaron a crecer en cuestión de segundos para enseguida marchitarse y morir, volver a crecer y seguir ese ciclo repetitivo, el cielo pasó del claro al oscuro en lapsos rápidos. Otro de los efectos más llamativos fue que las demás chicas sufrieron una transformación forzada a causa de la energía de Luz expulsada del cuerpo de Nagisa. En cuanto a Honoka, su sombra se levantó del suelo y se dividió en dos siluetas que se transformaron en enormes, feroces y aterradores zakkenas en forma de perros monstruosos. Ambas guerreras también se transformaron y prueba de ello era que vestían sus resplandecientes armaduras.

─¡ALÉJENLA RÁPIDO! ─gritó Luminous, desesperada.

Berry y Aqua lograron sopesar el exceso de energía de sus cuerpos y arrastraron a una mareada Nagisa un par de metros lejos de Honoka. Los perros oscuros hicieron lo propio alejando a la guerrera oscura de Nagisa.

Apenas hubo más distancia entre ambas, el ambiente en los alrededores regresó a la normalidad. Nagisa y Honoka se recuperaron algunos segundos después, las Pretty Cure pronto dejaron de sentir el exceso de energía en sus cuerpos, pero se notaban temblando todavía. Los feroces perros oscuros regresaron a una forma más inofensiva y menos aterradora: el par de zakkenas mayordomos.

─¿Qué sucedió? ─preguntó Pine en voz alta, aterrada.

─No estamos listas para estar tan cerca ─respondió Honoka, poniéndose de pie con ayuda de los mayordomos─. Uno… Dos… Tres ─el resto de su conteo lo hizo en silencio y pronto miró al otro grupo con una sonrisa dolida y un gesto apenado─. Ocho metros, tenemos que estar a ocho metros de distancia, si estamos un centímetro más cerca la una de la otra, éstas cosas pasarán. Lo siento, me arriesgué mucho al pensar que ya podía estar cerca.

Nagisa se puso de pie ayudada de Berry, miraba aquella distancia entre ambas como un infranqueable vacío. Su cara se llenó de dolor mientras se sostenía de sus nuevas amigas en busca de soporte, se aferraba con tanta fuerza a sus uniformes que casi los rasgaba. Honoka tenía la cabeza baja y la mirada en el suelo, sin saber qué más decir.

─Increíble ─murmuró Nagisa con su tono quebrado y sus ojos al punto del llanto─. No puedo creerlo…

─Tiene que haber un modo ─intervino Dream con un repentino tono animado que llamó la atención en general─. Sé que lo hay, porque al principio estaban así, ¿verdad? ─la explicación salió de su boca como si fuera la cosa más obvia del mundo─. Quiero decir que en su primera vida era lo mismo que ahora, y aun así lograron estar juntas. Solo tuvieron que juntarse, un poco por la fuerza a veces, ¿o no? Eso fue lo que Hikari-chan y la abuela nos contaron esa vez.

─Así fue ─dijo enseguida Luminous─. Era lo mismo, no podían estar cerca la una de la otra. Pero ahora no son las mismas condiciones que antes.

─¡Lo sé, pero si lo lograron antes, pueden hacerlo ahora también! ─continuó Dream─. ¡Solo tienen que hacer lo mismo que en aquel entonces con lo que tienen ahora!

Honoka escuchó aquellas palabras y de repente todo tuvo una solución posible. Miró al grupo con una sonrisa. Se liberó del agarre de los mayordomos y concentró su poder ligeramente para que en los puños de su armadura crecieran picas de metal negro en los nudillos. Las demás le miraron con cierta confusión.

─Tienes razón, Dream, podemos hacerlo, gracias por recordármelo ─dijo Honoka mientras se quitaba el brazo derecho de la armadura─. Tengo una idea ─enseguida miró a su pareja, le llamó con suave pero firme voz─. Nagisa.

─¿Honoka? ─la guerrera aún estaba alterada por lo sucedido y no pareció haber puesto atención a lo último de la conversación.

─Justo como ella dijo, en nuestra primera vida tampoco podíamos estar cerca la una de la otra, pasó mucho tiempo antes de acostumbrarnos a la energía opuesta. Tenemos que hacer lo mismo, forzarnos a la energía mutua pero sin causar desastres aquí. Una pequeña porción bastará.

─¿A qué te refieres? ─preguntó una confundida Nagisa, logrando mantenerse en pie sola. Agradeció su ayuda a las chicas con un gesto.

─Quítate el brazo derecho de la armadura y lánzala hacia mí. Yo haré lo mismo.

Nagisa asintió e hizo lo que Honoka le indicó. Con una muda señal lanzaron las piezas de las armaduras y, apenas las atraparon, fue como tocar un carbón al rojo vivo. Nagisa soltó el brazo con un grito de dolor, Honoka contuvo el aire y apretó el brazo contra su cuerpo a la fuerza, luchando contra la ardiente sensación. Las demás entendieron rápidamente el plan de Honoka.

─Si podemos sopesar la armadura de la otra, entonces será cuestión de tiempo para que podamos estar cerca ─explicó Honoka entre dientes mientras se colocaba el brazo─. Si logro aguantar esto, entonces podré ir a verlas a ese concierto, e iremos a comer donas y al valle con la roca de león a acampar ─dijo luego de acomodarse bien la pieza y quitarse enseguida el brazo izquierdo de la armadura.

Honoka las miró con una sonrisa confiada. Su cuerpo temblaba del dolor, su brazo derecho estaba tenso y se notaba sin problema, pero se mantenía firme como un árbol. Nagisa miró a su pareja y pronto dibujó su mejor sonrisa cargada de seguridad. Tomó la pieza que había dejado caer y se la puso sin chistar, para enseguida quitar el brazo izquierdo de la armadura e intercambiarlo con Honoka. Pieza a pieza, las guerreras se ponían el traje de batalla de la otra. Era obvio que dolía, que sus cuerpos estaban a punto de rendirse al dolor, pero ellas se mantenían de pie y no dejaban de sonreír y de hacer planes para el futuro más cercano.

─Aun no me disculpo apropiadamente con ustedes, chicas ─dijo Honoka con su sonrisa apenada─. Fui muy grosera y siento mucho eso.

─Honoka-san ─murmuró Peach con los puños apretados.

─En pago, puedes invitarlas a cenar y preparar el estofado de carne que te sale tan bien. Tu casa es grande, todas cabemos ─propuso Nagisa acomodándose el peto de la armadura, pero no tardó en poner mala cara y mirar a su compañera con un gesto poco alegre─. ¡Me queda flojo tu peto! ¿Acaso subiste de peso por comer tanto? ─preguntó enseguida con tono malvado.

─¡Pues el tuyo me aprieta en el pecho! ─reclamó en respuesta la guerrera oscura, ruborizada.

─¡¿Me estás presumiendo algo?!

Mientras se reclamaban cosas sin sentido soltaban silenciosas y muy discretas lágrimas, los espectadores sabían que no era solamente por el dolor físico de ponerse armaduras de naturalezas contrarias, si no por el insoportable vacío en el corazón de no poder estar más cerca de la persona que más amaban en ese mundo.

Terminaron de uniformarse y se irguieron como las orgullosas guerreras que eran. Nagisa se secó rápidamente la cara con el trozo de tela negra del cuello que, por cierto, tenía impregnado el aroma de Honoka. Mientras que ésta última solo sacudió la cara para que sus lágrimas se fueran con el fresco de la tarde. Ambas tomaron aire al mismo tiempo y concentraron su poder para absorber la armadura dentro de su cuerpo y así regresar a su identidad civil.

Nadie nunca sabría del doloroso proceso que fue hacer eso.

Las chicas también perdieron su transformación una vez que Nagisa logró minimizar su poder tanto como pudo. Su Luz estaba muy ocupada encarando a la Oscuridad que se había alojado en su cuerpo.

─Lo lograremos, Nagisa ─dijo Honoka con una sonrisa.

─Puedes apostarlo ─respondió la aludida mostrando su pulgar y una mueca alegre.

─Chicas, cuiden de Nagisa, por favor. Prometo que una vez que todo esto termine, podré andar con todas ustedes y conocerlas mejor ─las demás guerreras asintieron con firmeza y una sonrisa─. Hikari-san ─miró a su joven amiga con un gesto suave, dulce.

─Honoka-san ─la pequeña rubia tuvo que tragarse sus lágrimas para poder hablar con claridad.

─Cuídate tú también, una vez que éste poder esté bajo control, podré pelear de nuevo a tu lado y también con Nagisa, justo como antes.

─¡Sí! ─exclamó con alegría la rubia.

Quien no quería irse sin despedir fue Mipple, saltó del bolso de Hikari. No acortó la distancia, pero sí miró a su protegida con sus enormes ojos acuosos. Honoka tenía un lazo muy especial con la pequeña princesa y eso derribó en serio a la guerrera oscura. Su gesto lloroso se marcó más.

─Mipple...

─Honoka... Honoka, me alegra que estés bien, quería verte-mipo ─escucharla por teléfono era una cosa, pero verla era otra muy distinta. Mipple echaba de menos verla estudiar, escuchar lo que había aprendido en el día y compartir interminables tardes de calma, de emoción y de paseos. La echaba de menos─. Te extraño-mipo.

─Yo también, Mipple, pero esperemos un poco más. Solo un poco más, ¿sí? ─y fue todo lo que pudo decir antes de terminar de quebrarse.

Honoka asintió a los mayordomos y estos se limitaron a regresar a su sombra. Miró a Mipple un poco más y luego le mandó un beso a Nagisa, antes de dar media vuelta e ir directo a la sombra más cercana sin volver a mirar atrás. Era incapaz de hacerlo cuando sus ojos se rindieron a un llanto más abierto. Tanto su figura como su energía desaparecieron por completo de vista.

La Guerrera de la Luz soltó una pequeña y breve risa, cediendo otra vez a las lágrimas. Ofreció sus brazos a una llorosa Mipple para consolarla, y consolarse también.

─Estaremos juntas de nuevo, ya verán. Honoka se unirá a nosotras, nos divertiremos todas y la pasaremos genial ─dijo Nagisa de manera solemne─. Eso se los juro.

La primera en ceder y quebrarse al momento fue Dream, abrazándose a la espalda de Nagisa. Hikari se le abrazó por el frente y aunque no hubo más espacio para contacto físico, el apoyo de las demás casi podía palparse en el aire. A Nagisa no le gustaba que la vieran llorar, pero no se negó al apoyo físico y emocional de sus compañeras y amigas, era lo que necesitaba en ese momento.

Tuvieron a bien tomar un día descanso antes de la siguiente ceremonia. Los demás equipos fueron avisados de lo sucedido con Honoka. Por discreción y respeto nadie más mencionó nada.

Continuará…