La ambulancia llegó lo más rápido que pudo, era una situación de emergencia y debían actuar a tiempo para poder salvar su vida, debido a ello fue transportado con rapidez hacia el hospital de la ciudad, respecto al pandillero sobrante que, de alguna forma, se disfrazó de uno de los Leones para distraerlos, acabó siendo asesinado por un disparo de Ash en su cabeza, más ese no era el momento para preocuparse sobre ese asunto, la vida del pelinegro era más importante.

Fue transportado a urgencias, terminó perdiendo bastante sangre debido al agujero en su pecho y debían retirar los pedazos de la bala por lo que fue llevado a cirugía, fue acompañado por Kotonoha, Izayoi, Yami, Ash y Medaka, ahora todos ellos esperaban en la sala de espera a que fuera un éxito.

- Es mi culpa… si no hubiera estado en ese lugar, Marcus-san no hubiera recibido ese disparo, debi ser yo. – Exclamó Kotonoha, sus ojos estaban rojos de tanto llorar.

- Aquí no es culpa de nadie. – Respondió Medaka, estaba apoyada en la pared con los brazos cruzados. – Todos nos descuidamos en ese momento, Marcus hizo la elección correcta al salvarte… ahora solo podemos esperar que salga bien.

- Maldición… - Ash apretó el puño con fuerza. – No quiero perder a otro compañero… ya no más… - Recuerdos amargos de ciertas muertes llegaron a su cabeza.

- No nos hace bien estresarnos en este sitio. – Comentó Izayoi. – Marcus es un tipo duro, ha enfrentado soldados como si nada y ha escapado de la muerte en muchas ocasiones, para su buena fortuna, tiene bastante suerte, confiemos en que igual saldrá de esta.

- Eso es verdad. – La peliazul finalmente sonrió, aunque levemente. – Ninguna persona normal habría llegado tan lejos como él, eso demuestra que tan insistente es, de la misma forma se rehusará a morir por un solo disparo.

En ese momento la luz que marcaba la cirugía en proceso se apagó, el cirujano salió de la sala en ese momento, los cuatro lo observaron.

- ¿Qué tal está? – Preguntó Kotonoha con preocupación, el cirujano se retiró el cubrebocas.

- Fue un proceso un poco complicado, pedazos de la bala estaban dispersos por la zona, si se hubiera desviado centímetros a la izquierda, hubiera alcanzado su corazón, por suerte logramos retirarlos y se encuentra estabilizado. – Conocer eso ya los alivió.

- ¿Cuánto tiempo deberá estar recostado? – Preguntó Medaka.

- Lo mantendremos en vigilancia por una semana, deberá mantenerse en reposo hasta que finalmente esté recuperado, si para ese tiempo ya se encuentra bien, se le dará de alta.

- Entendido, muchas gracias. – Hicieron una reverencia en el momento que el cirujano se retiró.

- Es bueno saberlo, dije que era un sujeto duro de matar. – Sonrió Izayoi.

- Ya aviso al resto. – Kotonoha habló por medio del grupo de WhatsApp para enviar las noticias y puedan sentirse tranquilos.

- Parece que nos quedaremos una semana aquí mientras se recupera, gastar un poco más en hospedaje no representa una gran perdida en cambio con esto. – Expresó Medaka.

- Espero pronto podamos hacerle visitas en su habitación. – Comentó Kotonoha. Lo peor había pasado, ahora solo necesitaban esperar a que se recuperara para continuar el viaje, un tiempo necesario de descanso.


- No creo que debamos molestarlo. – Expresó Umi, las chicas de μ's estaban en camino a la habitación donde el pelinegro se encuentra internado.

- Ya las enfermeras dijeron que puede recibir visitas, no hay nada de malo en querer animarlo. – Expresó Honoka.

- Eso fue muy aterrador, me alegra que nada le haya pasado. – Hanayo se mostraba aliviada.

- El sistema medico de este país se ve muy eficiente, podría pensar venir a estudiar aquí cuando entre a una universidad. – Pensó Maki.

- No hay que perder el tiempo, Marcus-san nos espera. – Rin apresuró para que todas llegaran en ese momento. Finalmente llegaron a la habitación donde estaba, abriendo la puerta con cuidado, observaron la habitación blanca y con una sala cama, ahí estaba el pelinegro recostado, con un respirador conectado a su boca que le administraba oxigeno, estaba durmiendo.

- Parece que no ha despertado aún. – Comentó Eli un poco decepcionada.

- No hay razón para mostrarse tristes, estamos haciendo una visita y hay qué ser lo más alegres posibles. – Expresó Nozomi. Se acercaron a la cama, al lado estaba una mesa con distintos regalos, los demás lo han estado visitando y dejando obsequios para cuando despierte.

- Marcus-san, espero la recuperación siga bien, aquí te trajimos un delicioso pan de una panadería cercana, seguro lo disfrutarás una vez estés totalmente recuperado. – Le habló Honoka, dejando una bolsa con distintos panes dulces. – Esto es de parte de todas, espero lo disfrutes.

- Honoka, no te puede escuchar ¿sabes? – Preguntó Nico con rostro inexpresivo.

- No seas aguada Nicocchi, el alma puede escuchar todo lo que decimos. – Comentó Nozomi a su lado.

- Esto me hizo darme cuenta de algo… - Kotori empezó a hablar. – Marcus-san… se ha esforzado bastante por todos nosotros. Ha trabajado sin parar por mantenernos felices y seguros, dándonos todo lo que necesitamos y arriesgando su vida constantemente por gente que ni siquiera es de este mundo… y pensamos que era una especie de persona invencible que jamás le pasaría nada… ahora lo sé, él es una persona normal como nosotras, le dejamos un peso bastante grande sobre sus hombros…

Todas llegaron a pensar lo mismo, Marcus realizó hazañas demasiado increíbles para alguien normal que se dejaron llevar, todos terminaron apoyándose de él, creyendo que jamás los dejaría y ahora que finalmente le sucedió algo, terminaron cayendo en la realidad.

- Este ambiente tan deprimente me molesta. – Expresó Nico. – Por favor, somos school idols, se supone que llevemos sonrisas, debemos mantenernos felices por los demás.

- … Nico-chan tiene razón. – Honoka ya pudo sonreír en ese momento. – Debemos mostrarnos alegres y cuando Marcus-san despierte, recibirle con esa misma sonrisa para que no se preocupe. – Todas asintieron, era lo mejor para Marcus y ellas mismas, tenían que sonreír, todo para que el pelinegro sea recibido cálidamente cuando despierta.

Cayó la noche, Marcus seguía en su habitación y el sonido de la respiradora era lo único que estaba ahí, ya entonces la puerta empezó a abrirse lentamente, una figura oscura se acercó, esta simplemente sonrió al verle…


Otro día, algunos estaban en el comedor del hotel para desayunar, Ash se apareció en ese momento, entrando.

- ¿Cómo va todo aquí? – Preguntó, acercándose a la mesa ocupada por Izayoi, Medaka, Yumeko y Kotonoha.

- Bastante bien, ya han sido unos cuatro días desde la operación, no hemos recibido noticias pero todo parece ir perfecto. – Respondió Izayoi.

- He manejado todo el dinero de su cuenta, así que no hay de qué preocuparse, está a salvo conmigo~ - Yumeko se mostró alegre.

- Debe ser duro mantenerse atascados aquí, no hay mucho qué hacer.

- Eso no representa ningún problema, siempre y cuando Marcus esté a salvo, es todo lo que importa. – Respondió Medaka, en ese momento su teléfono empezó a sonar, vio que era el número del hospital por lo que respondió. Mientras escuchaba lo que le decían, su expresión relajada cambió, de repente su cabello empezó a cambiar a tonalidad roja y apretaba los dientes.

- ¿Qué pasa?

- … Maldita sea… no puedo creer que eso pasara…

- ¿Qué? – Preguntó Kotonoha, temiendo lo peor. Medaka colgó la llamada, intentando apaciguar su ira de alguna forma.

- … Marcus-san desapareció…

- ¡¿Cómo!? – Expresaron los cuatro al mismo tiempo, eso llamó la atención del resto.

- Llamen a los demás, esto es una emergencia. – Ordenó, actuando como líder sustituta, era algo por lo que debían actuar con rapidez, que el pelinegro desapareciera de repente era algo totalmente inadmisible, había qué hacer algo.

Finalmente todos se reunieron y las noticias se propagaron, todos estaban preocupados al respecto con el estado de Marcus ahora que no estaba.

- ¿Quién habrá sido? Esto no pudo ser solo por su cuenta. – Comentó Mion con rostro serio, en un lado estaban las Milky Holmes llorando por la desaparición de su Onii-chan.

- Tengo algunas sospechas al respecto… - Respondió Medaka, en ese momento aparecieron las Hackadolls. - ¿Lograron captar la señal de su celular?

- Tenemos un estimado de la última vez donde se usó. – Informó Niigo. – La última vez que se usó fue hace 4 horas y estaba en un lugar alejado… Nevada. – Al escuchar eso, todos se asombraron.

- ¿Cómo llegó tan lejos? – Preguntó Mullin, totalmente asombrado.

- No pudimos interferir mucho con alcanzar la señal de su celular, pero si logramos capturar una foto con la cámara… esto fue lo que mostró. – Mostraron la imagen que estaba impresa, en ese momento vieron y reconocieron los uniformes.

- Los Black Crows… - Gruñió Izayoi por lo bajo.

- ¡Esos malditos! – Medaka golpeó la mesa, rompiéndola en el acto. – Ahora si lo hicieron.

- Esto es una emergencia, todos debemos prepararnos para salir, hay que ir tras él. – Informó Yuuji, todos los demás asintieron. Comenzaron las preparaciones para ir a rescatarlo, que nuevamente ese grupo de mercenarios intervinieran para secuestrar a su amigo era ir bastante lejos, no iban a dejarlo pasar, irían tras él y lo rescatarían… sin importar que pase…


Marcus sentía que estaba flotando en las nubes, no tenía idea de donde se encontraba, su mente estaba dispersa en un espacio donde no reconocía nada, se sentía que estaba ahí solo.

- (Yo… es verdad, recibí un disparo al proteger a Kotonoha… la embarré y en grande… seguro están muy preocupados por mi en este momento…) – Solo podía reir en su mente, su cuerpo no reaccionaba como quería. – (Maldición, debo verme patético en este momento… pero hice todo lo posible por protegerla… me confié demasiado en haber afrontado tantos peligros que olvidé lo frágil que soy…)

En ese momento una luz empezó a invadirlo, podía sentir como empezaba a abrir los ojos de repente, observó como estaba recostado en una cama y con un respirador sobre su boca. El pelinegro hizo el esfuerzo por retirarlo, aunque su cuerpo estaba totalmente tieso, estar días en cama no le permitía tener la movilidad que deseaba.

- Maldición… - Intentó moverse, en ese momento sintió un dolo agudo en su pecho, empezó a toser con fuerza, se lo revisó a través de su bata, ahí estaba una cicatriz de la operación que tuvo, chasqueó la lengua. – Esto fue más grande de lo que pensé… pero debo ver donde estoy.

Hizo el esfuerzo por al menos sentarse, retirando con cuidado la intravenosa que le proporcionaba nutrientes, observó a todos lados, el sitio no se parecía en nada a una habitación de un hospital, al menos de las que tenía conocimiento.

- ¿Dónde estoy?

- Ha habido muchas preparaciones. – Escuchó un par de voces afuera por la puerta, tuvo que mantenerse callado para escuchar. – Las cosas han estado movidas en los últimos días.

- Cierto, el comandante Dan ya dijo que pasaremos a la siguiente fase, así que estos días han sido muy ocupados.

- Es verdad, ya espero que pronto acabe todo… - Las voces se alejaron, ahí sus ojos se dilataron, hablaron de Dan, entonces ellos debían ser Black Crows, y viendo la habitación distinta, finalmente recayó en lo que significaba.

- Maldito Dan… caer tan bajo como para secuestrarme en mi estado más débil… debo salir de aquí… - Intentó levantarse pero seguía teniendo un cuerpo débil, apenas y al arrastrarse, cayó al suelo. – Maldita sea… debo escapar de aquí, no importa qué.

- ¿Necesitas ayuda? – Escuchó una voz ajena, apenas alcanzó para levantar la vista, vio como una compuerta del techo se abrió, de ahí bajaron siete figuras las cuales llevaban trajes negros, todas eran chicas las cuales Marcus reconoció.

Minamoto Momo, Yachiyo Mei, Sagami Fuu, Aoba Hatsume, Ishikawa Goe, Theresia Ray e Ichika Saiga.

Anime: Release the Spyce.

- Ustedes…

- Ayudemoslo Theresia-chan. – Comentó Hatsume, la peligris asintió, ambas sujetaron al pelinegro para cruzar sus brazos sobre sus hombros.

- Somos parte de Tsukikage… al menos eso debería ser hasta que llegamos a este mundo. – Respondió Goe.

- Hemos estado siguiendo tus actos por un tiempo al saber que buscas una forma de regresarlos a todos, aunque solo hacíamos desde las sombras, ahora ya necesitamos actuar directamente. – Expresó Mei con una sonrisa.

- Debieron actuar antes… ahora me encuentro en la base de los Black Crows y débil.

- Pudimos haberlo hecho, pero… esta es una posición favorable. – Respondió Hatsume, un poco para la confusión de Marcus.

- Hemos recorrido esta base y hemos descubierto unas cuantas cosas relacionadas a tu objetivo de querer regresar a tus amigos de vuelta a sus mundos. – Informó Goe, justamente sacó una Tablet con la cual se mostraba un mapa de la base en cuestión. – Tiene unos tres pisos de profundidad y al fondo hay algo secreto… como una especie de máquina.

- Ahora que nos involucramos, deseamos ayudarte. – Expresó Momo con una sonrisa. – Lamentamos no actuar con rapidez anteriormente, pero ahora ya estaremos de tu lado y te ayudaremos a escapar.

- … Gracias… - Fue todo lo que pudo decir, las chicas sonrieron.

- Ahora solo debemos trazar nuestra salida ¿lo hiciste Goemon-chan? – Preguntó Hatsume, la pelinegra asintió.

- He logrado señalar la salida más rápida de este sitio y en la que menos guardias podremos encontrar, no hay problema.

- Lo habrá un poco cargándolo a él. – Señaló Fuu a Marcus. – No puede moverse demasiado.

- No hay necesidad de ello, Theresia-chan es muy fuerte así que puede llevarlo de espaldas ¿cierto? – Hatsume miró con una sonrisa a su amiga, la peligris asintió.

- Puedes dejarme ese trabajo Hatsume-chan. – levantó el pulgar ella.

- Ya tenemos todo cubierto entonces. – Mei sonrió. – Es hora de salir de este nido de ratas.

- Subamos nuevamente por el ducto de ventilación, Magoichi.

- Entendido senpai. – La aprendiz de Momo saltó en ese momento al ducto y dejó caer una cuerda, ahí Theresia aprovechó para sujetarse a ella y subir mientras procuraba sostener al pelinegro, una vez aseguraron su seguridad, las demás ascendieron, el ducto era pequeño pero podían caber perfectamente.

- Vamos entonces. – Goe iba al frente para marcar el camino mientras las demás le seguían, Marcus estaba cansado pero intentaba mantenerse despierto, no podía representar una carga para ellas y hacer lo posible dentro de su propio deber.

- ¿Hace cuanto que aparecieron? – Preguntó para mantenerse activo.

- Hace unas tres semanas, observamos todo lo que hiciste para acabar con esos grupos de pandillas. – Respondió Momo. – Tienes un estilo de pelea un poco bastante activo.

- Gracias, entrené meses con amigos que igual saben batallar para obtener la fuerza y habilidad.

- Siendo una persona normal, te has involucrado en cosas bastante peligrosas, eso es un poco estúpido. – Denotó Fuu, el pelinegro soltó una pequeña risa.

- Lo sé, pero es un deber que me impuse a mi mismo, igual la primera dudé un poco cuando apareció la primera persona pero no era algo que pudiera abandonar, al final dependí de mi fuerza, mi perseverancia y ganas de avanzar para llegar tan lejos… obtuve ayuda en el camino, pero si no hubiera dado el primer paso, nada de esto hubiera sido posible.

- Tienes un gran espíritu de lucha, eso me agrada. – Sonrió Mei de forma complacida. – Me gustan los hombres así.

- Mei-Senpai ¿no me digas que te interesa este tipo? – Preguntó Fuu un poco enfadada, la pelinaranja empezó a reír.

- No estés celosa Fuu-chan, solo reconozco su valía, aunque igual es guapo así que no sería tan mal partido. – La pelimorada se sorprendió de escuchar eso de ella, se puso roja.

- ¡Solo para que sepas, no te daré a Mei-senpai, nunca! – Gritó con energía, Marcus empezó a reír.

- No te preocupes, admito que son lindas pero no tengo interés, antepongo mi deber ante todo.

- Debemos bajar en este punto. – Informó Goe, ya entonces abrieron una de las rejillas de ventilación para ascender, en ese momento vieron una cámara de seguridad, Momo fue primero y usando una pistola con silenciador, disparó a esta para deshabilitarla.

- Todo despejado. – Informó, ya una vez descendieron todos, con Theresia de último y protegiendo al pelinegro, estaban en una sala un poco abierta.

- A partir de aquí hay caminos que logran ascender a la superficie, debemos avanzar por ellos. – Comentó la pelinegra, todos asintieron.

- No te preocupes Reiss-san, saldremos de aquí. – Expresó Momo de forma segura, Marcus sonrió.

- Estoy contando con ustedes chicas… - De ese modo siguieron avanzando, era salir pronto para que esté seguro.

En otra sala, Dan estaba ahí, vio como una cámara de seguridad fue destruida, sin embargo no mostró emoción alguna, solo tomó el teléfono para llamar.

- Si… es lo que pensaba, así que entonces es el momento de enviarlas a ellas…


El Redentor 777: No es que tenga planeado hacer algo así jaja, al menos se recuperará y ya se muestran las consecuencias de ello en este cap.

Aquí es donde ya iremos justamente a la recta final, Marcus está en una mala posición, al menos tiene compañía que la ayudará a salir, nuevos personajes que serán de una buena ayuda en esta parte pero no será tan fácil, hay cosas preparadas y se vienen unas cuantas sorpresas para el siguiente cap, tendrán que esperarlo para ver, nos vemos entonces. Saludos.