Pet's Curse
Por Isys Luna Skeeter
Traducción por Alyssa S.
Parejas en este capítulo: HP/GW, RL/SB, unilateral LV/HP
Advertencias: viaje en el tiempo, slash, enfermedad terminal.
—Plática.
«Pensamiento»
-Parsél-
Sueño/Memoria/Revista/Periódico/Carta
Capitulo XIX
—Primer cumpleaños—
Harry levanta la vista del libro que estaba leyendo en el sofá de la sala cuando Slippery entra acompañada de Rodolphus y Sirius. Ante eso arquea una ceja, observándolos.
—Lord Slytherin me pidió que te hiciera de niñera —El hombre le explicó mientras Sirius se reía detrás de su mano—. ¿Dónde está el joven Severus?
—Fue al pueblo muggle que está colina abajo —Le responde el moreno con un gemido—. Por favor, dime que esas no fueron sus palabras exactas.
—No, fueron peores.
Harry sisea enojado.
—Además de obligarme a estudiar un estúpido libro sobre cómo comportarme y obligarme a escuchar 10 discos para el final del día, también se está burlando de mí. Voy a matarlo.
Rodolphus fruñe el ceño, se le acerca y, tomando el libro, lee la portada. Luego mira a Harry con la misma expresión.
—Me llevará mañana al maldito concierto.
Los ojos de Rodolphus crecen y luego voltea hacia Sirius.
—Pásame los discos y el tocadiscos—El niño asiente y va en su búsqueda. El mayor voltea hacia Harry y se sienta frente a él—. Habrá algunas canciones que probablemente se cantarán mañana. Te las mostraré y te enseñaré sus letras. Luego te mostraré el álbum más reciente para que no te quedes atrapando moscas —Harry asiente agradecido—. Todos te estarán observando y esperarán que fracases, lo mismo para Lord Slytherin. También te mostraré los conceptos básicos de etiqueta —Le explica cuando Sirius se le acerca con la caja de los discos de vinilo y los comienza a revisar—. ¿Quién te dio esto?
—Bellatrix Back —Harry respondió.
Rodolphus levanta sus ojos a Harry y luego regresa a los discos.
—No es de extrañar que estuviera enojada —El hombre dice divertido—. Aiden, siéntate como si estuvieras en una fiesta.
Harry suspira y se levanta de su posición hasta sentarse como debería, notando que Rodolphus lo miraba con ojos inquisitivos.
—¿Qué?
—Si yo fuera, digamos, Lady Walburga, ya serías visto como un san… como una suciedad—Harry nota que Rodolphus tuvo que repensar lo que iba a decir y suspiró, asintiendo. El hombre voltea hacia su novio—. Esta es una buena práctica para ti. ¿Puedes decirme por qué se equivocó?
El moreno voltea a Sirius -quien miró a Harry- inclinando la cabeza hacia un lado.
—¿Su espalda y nariz? —Harry arqueó una ceja al chico—. Estás demasiado encorvado. Tienes que levantar la cabeza y mirar hacia el frente, como si los demás fueran inferiores a ti—Se encoge de hombros, sentándose al lado de Harry—. ¿Alguna vez has probado el libro?
—¿Libro?
En respuesta, Sirius agarró el libro de Harry y lo pone sobre la cabeza del ojiverde.
—No puedes dejarlo caer. Desde que tenía 7 he pasado la mayor parte de mis días usándolo.
Harry mira a Rodolphus mostrando su confusión. El hombre se ríe ante su mirada horrorizada.
—Sirius, ve por Narcissa y mi hermano. Solo tengo unas pocas horas para enseñarle a Aiden todo esto. También podrían venir a ayudarme—El niño asiente y va a la chimenea—. Este no es el fin del mundo, Aiden —El hombre añade burlón.
Harry le chistea y el libro cae al suelo. Rodolphus elige uno de los discos y lo pone en el tocadiscos para reproducirlo.
—Primo Aiden —Harry levanta la vista cuando Narcissa Black aparece en su puerta seguida por Rabastan Lestrange y Sirius, quien entra y se sienta junto a Rodolphus.
Harry reconoce a la mujer con un asentimiento de cabeza y solo entonces ella entró, pero cuando se acercó a ellos, se quedó junto a los sofás parada como en el ejército. Harry fruñe el ceño confundido.
—Ahora eres un heredero, Aiden. Ella y mi hermano no pueden hablar con nadie más hasta que nos presenten. Lo mismo aplica para sentarse —Rodolphus le explica.
—Tienes que estar bromeando —Harry gime y Rodolphus niega, Rabastan sonríe desde su lugar en la puerta—. Pueden entrar y sentarse… y hablar entre sí.
Narcissa entonces toma asiento frente a Harry.
—Realmente necesitas una lección, primo.
—Solo necesitamos lo básico, Narcissa —comenta Rodolphus—. Aiden irá a un evento social mañana y tendrá que poder sobrevivir.
Rabastan se acercó, sentándose al lado de Harry.
—Entonces lo básico sería aprender cómo funciona la jerarquía y cómo sentarse y hablar, ¿no?
Rodolphus asiente y muestra los discos de vinilo.
—Y tengo la intención de enseñarle algunas de las letras.
Narcissa asiente y se voltea hacia Harry.
—¡Siéntate! —Harry obedece y Rabastan coloca el libro en su cabeza—. ¡Ofréceme té! —Harry arquea una ceja, cuestionando—. ¡Dije…!
—¿Quieres té? —Harry la interrumpe, no entendiendo con exactitud lo que estaba sucediendo, pero tampoco estaba seguro sí quería que esta bruja de diecinueve años se enojara con él, principalmente considerando a su hermana mayor.
—De nuevo.
—¿Te gustaría una taza de té?
—Mejor —dice la mujer—. Pero deberías usar el título, primo Aiden.
—¿Te gustaría una taza de té, prima Narcissa?
—Sí, me gustaría. Gracias por preguntar, primo Aiden.
Harry suspira y le pide a Slippery que trajera el té, entendiendo lo que la adolescente estaba haciendo.
—Sirve el té, primo Aiden —Harry se acerca y comienza a servir, pero su libro cayó. Rabastan lo obliga a regresar a su asiento y Narcissa regresa el té a la tetera—. De nuevo —Harry vuelve a comenzar, pero cada vez que el libro caía, se veía obligado a reiniciar el proceso—. ¡Otra vez!
—Pero cada vez que me muevo, el libro cae —El moreno gime.
—Mañana no tendrás un libro, pero los lores podrán saber si el libro se cae o no. Así que vuelve a hacerlo hasta que el libro no se caiga. No te preocupes. Tenemos toda la tarde.
Harry mira al maldito té y recibe un pellizco en su mano. Voltea hacia Rabastan, confundido.
—Mantenga tu cara bajo control, profesor Mather.
Harry respira hondo, volviendo a ponerse el libro en su cabeza y seguir. Harry podía entender lo que estaban haciendo, obligándolo a hacer algo tan simple que estaba entendiendo como actuar mañana, pero temía la llegada de ese día; ¿Y sí Bellatrix tenía razón y hacía algo estúpido que haría que la gente se burlara de él? Entonces Rodolphus lo obliga a escuchar la letra. Hacerlo escuchar las canciones mientras se aseguraba de servir el té sin dejar caer el libro era un poco difícil… ¡pero terminaba dejando caer el libro, otra vez!
—PC—
Voldemort llega a casa para ver a Aiden sentado en la sala con el heredero Lestrange, el heredero Black, Narcissa Black y Rabastan Lestrange. Los cuatro se inclinaron ante Voldemort antes de irse. Aiden lo miró, Severus estaba sentado a su lado.
—Bonito sombrero.
Aiden frunció el ceño antes de sonrojarse y quitar el libro en su cabeza al instante. Su mano estaba roja de las veces en las que probablemente fue pellizcado por dejar mostrar alguna emoción en su rostro mientras los demás le enseñaron. Voldemort apagó la música.
—Vamos a cambiarnos antes de la cena.
Aiden y Severus se pusieron de pie, el primero teniendo que aferrarse a algo mientras tropezaba. Si el hombre realmente quería ir con él, Voldemort tenía que persuadirlo para que durmiera durante la tarde o no podría aguantar la noche, apenas parecía haber manejado una fiesta de té… considerando que el otro había estado en coma durante 4 días no era sorpresa para Voldemort, pero esperaba que Aiden pudiera manejar lo de mañana sin problemas.
—Rodolphus dijo que Severus puede quedarse con él en la mansión Lestrange mañana por la noche —Voldemort miró a Aiden mientras se sentaban en la mesa—. Él también estará cuidando a James y Rabastan dijo que no habría ningún problema.
—¿No habrá problemas entre el joven Severus y el joven Potter?
—Tengo un acuerdo con él —El señor oscuro mira al menor—: no puede tocarme frente a la gente porque de lo contrario, la familia Potter será mal vista.
Voldemort podía ver claramente el problema en ese acuerdo, pero obviamente Aiden no lo hizo por la forma en que sonrió a su heredero.
—PC—
Harry se despertó temprano y sale de la habitación, bajando las escaleras rumbo a la cocina. Después de asegurarse que Slippery prometiera no asustarse, hizo el desayuno y para cuando Voldemort entró en el comedor, Harry estaba terminando de poner la mesa con toda la comida que había preparado. El señor oscuro miró la mesa confundido, al desayuno completo digno de un rey que Harry colocó sobre la mesa.
—Olvidé que no estaba cocinando para mis parientes —Harry murmuró con un sonrojo—. Comencé con tostadas con mantequilla, pero luego pensé que preferirías algo más especial que eso así que hice panqueques, pero entonces pensé que preferirías un desayuno inglés así que yo…
—¿Tú cocinaste todo esto? —El hombre interrumpió el balbuceo de Harry, sentado en su lugar habitual.
El moreno asintió y Severus entró con una caja en la mano.
—¿Por qué decidiste cocinar?
—Bueno… yo… ¿feliz cumpleaños? —Harry tartamudeó mientras se rascaba la parte posterior de su cabeza. Bien, de todas las cosas que había pensado decir mientras cocinaba, al final tenía que ser así, ¿no? Harry empezó a ver los ojos de Voldemort crecer mientras palidecía y miraba el desayuno, como si realmente no supiera como reaccionar—. Sé que no estás acostumbrado a celebrarlo y… aun si no celebramos los años, deberíamos festejar el hecho de que estamos vivos y… —Harry comenzó tratando de recordar todo lo que había practicado en su mente.
—¿Padre? —Severus preguntó a su lado, interrumpiéndolo.
—¿Sí?
—Cállate, estás balbuceando.
Harry se sonrojó, pero obedeció. Bien, quizás había sonado mejor en su mente.
—PC—
Voldemort miró a toda la comida tratando de aceptar el hecho de que Aiden había tratado de presentarle un banquete. Miró a los otros dos para darse cuenta de que Aiden se estaba mordiendo el labio inferior como si temiera que no le gustara y el joven Severus sostenía una pequeña caja, observándolo fijo. Al ser reconocido, el niño se acercó y le ofreció su caja.
—No estaba seguro de qué comprarle y tampoco sé si está vivo, aunque se siente como si lo estuviera sí que… feliz aniversario, señor.
Voldemort asiente y levanta la caja, abriéndola para ver un huevo, uno de serpiente mágica.
—Le dije a Severus que conseguir algo relacionado con las serpientes era terreno seguro —Aiden agregó mientras se sentaba en la mesa.
El señor oscuro se sirvió un poco de todo, notando que los ojos de Aiden se iluminaron y se preguntó cuando había tenido el tiempo de prepararse para el cumpleaños de Voldemort si había estado en coma la mayor parte de la semana. El mayor no estaba muy hambriento, pero Aiden había hecho todo esto por él y… era una sensación extraña pensar que Aiden había tomado su varita y preparó toda esta maravillosa comida solo para él.
—¿Dónde compraste este huevo?
—En la tienda de mascotas local —El niño admitió—; aunque no exactamente lo compré porque el vendedor dijo que lo había tenido por años y pensó que estaba muerto, así que…
Voldemort asiente con la cabeza.
—Es un huevo mágico. Para un muggle se siente muerto y solo eclosionará cuando esté cerca de la magia. Tendré que checar qué tipo de serpiente es, pero gracias, joven Severus.
—Parece el pueblo muggle no es tan malo después de todo —Aiden se burló y Voldemort tuvo que contener el rodar sus ojos—. ¿Cómo está la comida?
Voldemort la probó.
—Está delicioso, gracias.
—De nada… Es cocina muggle, señor 'niego mi parte de comida muggle'—Su mascota le bromeó, imitando la voz de Voldemort al final.
Este fija su mirada en Aiden, quien lo veía de vuelta con picardía. Voldemort volvió a su comida. ¿Aiden había cocinado esto con sus propias manos? El señor oscuro no estaba seguro de por qué la extraña sensación solo aumentó al saber esa información y no pudo evitar preguntarse cuánto tiempo habrá tardado el otro en cocinarlo todo.
—No necesitabas hacer tanto. Un desayuno sencillo era suficiente —dijo, evitando el detalle que había sido hecho vía muggle.
El ojiverde se encogió de hombros.
—No es la gran cosa. Estoy acostumbrado a cocinar. Quizás ahora que no tengo trabajo puedo intentar hacerlo… aunque lo hago principalmente como un pasatiempo, supongo que podría hacerlo como un trabajo diario —le responde el mago volviendo a hacer un movimiento en sus hombros. Voldemort no pudo evitar notar que Aiden finalmente estaba empezando a pensar en volver a vivir, no sobrevivir—. Además, si te gusta, la comida muggle puede no ser tan mala para que los magos no la coman.
El castaño rueda sus ojos ante la burla del hombre y contuvo su sonrisa.
—Por mucho que disfrute verte, no quiero que te sobreesfuerces demasiado. Necesitas descansar esta tarde o no aguantarás la noche.
Aiden gimió y Voldemort contuvo su sonrisa cuando lo escucha quejarse sobre algo de la maldita niñera.
—¿Dijiste algo? —pregunta en un tono ligero.
Aiden le da una mirada exasperada.
—No te preocupes, viejo, tomaré una siesta.
El señor oscuro lo mira con ira ante el apodo y Aiden arquea una ceja, provocando que respondiera.
—Las personas preguntarán esta noche sobre tu futuro y sobre tu futura esposa —dice a cambio, no dejaría que la burla de Aiden lo provocara.
—¿Futuro? —cuestiona Aiden mientras encorvaba los hombros.
—¿Quieres que vaya a buscar el libro? —El joven Severus se burla de su padre, quien mira mal al niño.
—¿No le prometiste a tus amigos que los visitarás? —Aiden le gruñe en respuesta.
El joven Severus se ríe más se levanta, inclinando su cabeza a Voldemort y se va.
—Solo diré que ahora que no puedo ser profesor, probablemente internaré ser chef. Abrir mi propio café o algo así.
—¿Quieres ser cocinero?
—No. Quiero ser profesor —Voldemort levanta una ceja, admirado—. Sé que antes fui un Auror, pero… me gusta enseñar y me gustan mis alumnos —Aiden se encoge de hombros—. Además, si me uniera a los aurores, probablemente te enfrentaré en el campo de batalla y dado que no puedes matarme, eso no iría tan bien, ¿verdad?
Voldemort parecía divertido ante el razonamiento del otro.
—Menciona tu interés en la enseñanza y estudiantes si la gente pregunta —Aiden asiente, sin discutir—. ¿Y qué pasa con la parte de la esposa?
—Solo ha habido 7 mujeres en mi vida y no veo a ninguna de ellas apareciendo ahora.
El mayor fruñe el ceño, tratando de ocultar su ira. ¿Siete?
—¿Eras lo que querías en el futuro? —pregunta con indiferencia.
Aiden lo miró confundido.
—Mi madre, mi tía, mi maestra en Hogwarts —Voldemort se tensó, entendiendo que Aiden nunca lo dijo tan literalmente como él pensaba—. Mi inteligente mejor amiga, mi mejor amiga loca, mi novia y la madre de mi novia que siempre me trató como un hijo —El hombre terminó con una ceja levantada, como si trata de entender qué estaba mal con la lista—; aunque supongo que puedo agregar a la mitad de la escuela, considerando a todas las chicas que intentaron darme pociones de amor y a Cho, con quien fantaseaba en mi cuarto año y salí parte de mi quinto y…
—Estas balbuceando.
Aiden se sonrojó y bajo la cabeza. Voldemort no pudo evitar pensar que era entrañable. Slippery apareció y le dio a Voldemort el periódico y a Aiden un montón de cartas de sus alumnos que había recibido y aun no había calificado. El mayor abre el periódico y nota que Aiden jugaba con su comida, el montón de cartas a un lado con una pluma y una botella de tinta roja cerrada.
—¿Qué pasa?
—Es solo que los extraño… e incluso cuando nazcan no me reconocerán y…
—Los estás dejando para mejorar su vida —Voldemort comenta mientras pasaba otra página.
—¿Lo estoy?
—¿Por qué crees que no lo estás?
—¿Porque tú eres la razón por la que nuestras vidas apestan?
Voldemort mira a su mascota, quien le señalaba con su tenedor amenazadoramente. Solo este joven lograría hacer que un tenedor parezca amenazante.
—¿Nacidos muggle?
—Y traidores de sangre.
Voldemort tarareó, regresando a su periódico.
—Mientras aprendan sobre la magia perdida que te enseñé hace un tiempo, no hay problema —dice mientras leía una columna sobre Dumbledore afirmando que Tom Ryddle no era confiable—. Si me dieras nombres, sería más fácil protegerlos.
Aiden rió entre dientes.
—No soy tan estúpido —Voldemort levanta su vista para mirar a su divertida mascota—. Ya sabes que voy a ser un Potter. Eso es todo lo que necesitas saber sobre mi madre.
Voldemort sonrió y regresó a su periódico.
—Eso no protegerá a Ginny y a su madre.
Aiden se encogió de hombros.
—Todavía tengo tiempo para pensarlo —dice el joven mago y toma una de las cartas, la abre y prosigue a calificar la tarea que había dentro.
Después de un rato, Voldemort dobla el periódico para ver a Aiden calificando su tercera tarea.
—¿Eres virgen?
Aiden alza la vista sorprendido.
—¿Por qué?
—Porque cuando tienes sexo con alguien, su magia se conecta y vuelve uno. Es como el matrimonio.
Aiden tarareó.
—Es bueno que no lo haya hecho entonces —El mago reflexionó—. No. Lo máximo que hice fue dar un beso bajo el muérdago… ¿o los besos también son algo parecido? Porque si es así, tendré que hablar con Cho ya que ella fue la primera.
Voldemort se prometió a si mismo que cuando naciera esta Cho, la mataría antes que ella tuviera tiempo de reclamar algo que era suyo.
—Un beso significa que tienes la intención de casarte, pero no, sus magias no se conectan.
—Tenía 15 años. El matrimonio era lo último que tenía en mente. Estaba más preocupado por la guerra que estaba en mi puerta y que no había nada que pudiera hacer para detenerla porque era un "niño".
Voldemort tarareó.
—¿Y ahora?
El ojiverde se encoge de hombros.
—Iba a pedírselo a Ginny… ¿pero ahora? No lo sé.
—¿Dónde vivías?
—En el número 12 de Grimmauld Place.
Voldemort observó con asombro a Aiden.
—La mansión Black.
—Bueno, me crie en Little Whinging, pero ahora vivo en Londres, así que sí.
Voldemort tarareó.
—PC—
Para el almuerzo, Harry estaba seguro de que Voldemort estaba listo para enloquecer dada la forma en que miraba el pastel de cumpleaños que Severus había comprado, era algo que tenia que pasar. Era un pastel de galleta casero con Tom Ryddle escrito en verde en la parte superior y una serpiente dibujada debajo de ellas.
Harry levantó una ceja al hombre mientras le entregaba el cuchillo.
—¿Estás esperando que cante o vas a cortar el pastel?
Harry sabía que si Severus y él cantaban sería demasiado dado que Voldemort no estaba acostumbrado a celebrar su cumpleaños, pero era divertido ver al hombre pálido apresurarse a cortar el pastel.
Continuará.
Nota de traductor.
Ah, el libro en la cabeza. ¿Cuántos no lo hemos intentado y hemos fallado en el intento? Nunca pude agacharme o inclinarme sin botarlo, pero sí logré caminar una buena parte con él. ¡Incluso con dos! Dime, ¿tú lo intentaste? ¡Cuéntanos tu experiencia, por favor!
En fin, ¿qué les pareció el capítulo? ¡Sus comentarios son siempre apreciados!
¡Muchas gracias por leer!
Nos leemos~
Alyssa S.
(Pd. Es horrible escribir con una muñeca fajada, rota. Y muy doloroso. Consejo: nunca se apoyen cuando tu mano está en una muy mala posición y ya tienes un antecedente de rotura.)
