Nervios.

A pesar de ser una persona sumamente preparada Ludwig nunca pensó en ese momento que con naturalidad llegaría pero luego de lo dicho por el omega no pudo evitar pensarlo ¿En realidad sería tan terrible algo como eso? No es como si hubiera manuales para cómo afrontar el celo.

Solo pastillas y medicamentos para detenerlo, aunque no era algo que funcionara con alfas de gen dominantes al menos que tomaran una gran cantidad de ellos y eso causaba a lo poco mareos a lo mucho bastante dolor.

No existía libros para esas cosas por lo tanto estuvo investigando en internet encontrando distintos foros en la red que eran destinado a alfas que habían enfrentado su primer celo, alguno de forma dolorosa, otros como si fuera un omega resultaban atrayendo a una infinidad de personas que deseaban procrear con ellos, todos aquellos datos que habían recolectado no lo aliviaban en lo más mínimo.

Aquel dichoso gen por el cual lo habían comprometido con Braginsk atraía a omegas, alfas o betas, porque lanzaba esa hormona al aire informándole al resto de que era un perfecto candidato para procrear hijos, a pesar de que los betas no solían sentir las hormonas tanto como los alfas o los omegas se veían atraídos por ello, sentía que si le llegaba el celo por primera vez estaba perdido.

¿Y si se comportaba como Braginsk? Una bestia sedienta con deseos de saciarse en lo que fuera, así él era joven y su cuerpo no despertaba por el deseo sexual, aquel recuerdo regreso a su mente e intento desecharlo de manera inmediata no quería recordar en lo absoluto semejante humillación.

– ¿Te ocurre algo, Luddy? –Pronuncio alguien a su espalda quien se abrazó a su cuello colocando la barbilla en su hombro –

– ¡Ah! Lutz, no me tomes de sorpresa –Protesto pero el menor de los trillizos solo rio –

–No es mi culpa que estés distraído, este tiempo retenido te ha alentado los sentidos, te estás volviendo débil Brüder. –Ludwig quería protestar más su hermano tenía razón solo suspiro –

–Me informo para cuando llegue nuestro primer celo.

–Tsk, ¿por qué haces eso? Solo te pondrás los nervios de punta, tomaremos el medicamento y esperaremos a que pase.

– ¿Y si no funciona?

–Nos encerraremos en casa, no es como si alguien pudiera meterse a la casa e intentar. . . –Lutz de repente quedo en silencio por lo que iba a decir –

– ¿Nadie puede entrar a casa e intentar abusar de nosotros? –Expreso Ludwig –Brüder no tienes porque no mencionarlo, no me afecta.

–Como sea –mascullo – ¿Quieres salir conmigo? Has estado mucho tiempo en casa y cuando mucho podrás correr algunas cuadras. ¿Eh? ¿No quieres entrenar conmigo, brüder?

–Louis no quiso ir a entrenar contigo por estar con Felicia ¿verdad?

–Ja. –Una pequeña sonrisa se colocó en los labios de Ludwig su hermano parecía un perro regañado al que habían dejado en casa sin su paseo –

–Bien, te acompañaré. Ya va siendo hora de que retorne el entrenamiento.

– ¡Salimos en cinco!

Lutz se veía emocionado, era normal que ambos entrenaran era una rutina que hacían desde niños y que se vio interrumpida por su horrible esguince, volver a comenzarla luego de tanto tiempo le emocionaba a él también, ambos eran competitivos y muchas veces se dejaban llevar en sus entrenamientos comenzando a competir entre ellos de quien era el mejor aunque la mayoría del tiempo terminaban en empate.

Ludwig se sintió un poco frustrado luego de ese entrenamiento era normal que no fuera tan bueno como antes luego de casi cuatro semanas sin poder hacerlo, pero eso le irritaba sentir que era inútil, suspiro llegando a casa para encontrarse a Feliciano llegando con un dulce en sus manos algo que había hecho para compartir con él y ya que Lutz estaba allí se coló también para disfrutar de dulce que el omega había preparado.

Aquel sentido posesivo se despertó en Ludwig, Feliciano había hecho ese dulce para él pero Lutz estaba allí disfrutándolo también, sacudió la cabeza intentado eliminar sus pensamientos, Lutz era su hermano menor ser egoísta con él era totalmente absurdo aunque ese pequeño y miserable gusano picara en su pecho al mirarlo comer el dulce y hablar con Feliciano con total familiaridad.

¡Qué demonios le pasaba!

– ¿Pasa algo, Luddy? –pregunto Feliciano mirando al rubio que parecía en un debate interno –

–Nein, estoy bien.

– ¿Seguro Brüder?

–Ja, seguro.

Él en realidad no entendía porque a veces deseaba monopolizar a Feliciano desde el tiempo que habían comenzado a conocerse un deseo de protegerlo se había arraigado a su pecho, no podía decir que era su instinto de alfa por proteger a un omega ya que esto no le pasaba con ninguno de los otros omegas de la familia Vargas solo Feliciano, disfruto de dulce que con cariño el italiano había preparado para él intentado dejar en lo profundo de su mente aquellas cavilaciones.

Palabras en Alemán.

Brüder -Hermano