Los personajes de Candy Candy pertenecen a sus autoras Mizuki e Igarashi. Esta historia es de mi autoría como todas las que he escrito y lo hago sin fines de lucro, solo por entretención.
Junto a Ti
CAPITULO XX
Volver a recordar
Al día siguiente el señor Steel, se levantó muy temprano y después de bañarse y cambiarse de ropa, se fue a la habitación de su hija Luisa, para contarle lo que había escuchado de la boca de la misma Candy.
—¡Luisa! ¡Luisa, despierta! -le dijo moviéndola.
Ella se despertó soñolienta.
—¿Que ocurre, papá? -le preguntó.
—Tenemos que platicar.
—¿No me digas que William se puso mal nuevamente? -preguntó sobresaltada.
—No, él está bien.
—Entonces, papá. ¿Que deseas?
El dio unos pasos por el cuarto antes de responder.
—Luisa, anoche descubrí que la tal Candy está enamorada de William.
La joven soltó una carcajada.
—¿Papá, de donde sacaste esa locura?
—No es ninguna locura -replicó el hombre - Yo misma se lo escuché decírselo a William cuando él dormía.
—¡Papá es el colmo de que inventes algo así! -lo regañó Luisa saliendo de la cama - Candy es hija adoptiva de William, además se va a comprometer con Joseph.
—Es la verdad, hija. Esa chiquilla ama a William, así que tienes que adelantar tu boda con él.
Ella lo miró negando con la cabeza.
—Ahora entiendo papá, estas inventando todo esto para que yo adelante mi boda con William, pero no lo voy a hacer. No voy a dejar que me quieras volver a manipular.
—¡Eres una tonta! Créeme lo que te digo, sino te casas con William lo vas a perder.
—Papá, has el favor de retirarte de mi cuarto -le pidió molesta -No quiero seguir hablando contigo.
—¿Como quieras? -dijo el señor Steel marchándose, pensando que él tendría que tomar cartas en el asunto.
…
En la habitación de Albert, este despertaba como si despertara de un largo sueño.
—¿Como te siente, William? -le preguntó George, que estaba a su lado.
—Estabas aquí -le dijo.
—Si, te pusiste muy mal ayer.
—Ya estoy mejor.
—Me alegra mucho, William. Stear y Archie te encontraron desmayado en el jardín.
—George, no me desmaye.
—¿Entonces que te ocurrió?
—Tom, el amigo de Candy me golpeo.
—¿Y ese muchacho porque te hiso eso?
—Te voy a contar -dijo Albert recordando ese momento.
Flashback
Yo había salido al jardín, por la parte trasera de la mansión. Necesitaba estar solo y tomar un poco de aire, cuando repentinamente sentí que una mano me tomó el hombro. Me di vueltas, encontrándome con ese muchacho.
—Contigo quería hablar -me dijo de forma agresiva.
—¿Quién eres tú? -le pregunté ya que no lo reconocí.
—No te hagas Albert, sabes perfectamente quien soy, Tom Stevens. He venido advertirte que no voy a permitir que sigas lastimando Candy, ella es como una hermana para mí.
—No sé de qué estás hablando -le dije confundido con lo que me estaba diciendo -¡Yo jamás he querido lastimar a mi pequeña!
—¿Como puede ser tan cínico? Eres un canalla que solo juega con las mujeres, pero yo te voy a dar un escarmiento -me gritó Tom golpeándome en el rostro.
Yo me sentí furioso y comenzamos a pelear, hasta que sentí un fuerte golpe en la cabeza y no supe nada más.
Fin del Flashback
—Que mala actitud la de ese joven -comentó George tomándose la barbilla- No tiene justificación para que te tratará así.
—La tiene, George.
—¿Lo estas disculpando?
—Lo disculpo, porque eso sirvió para que recuperara la memoria.
El bigotón lo miró asombrado.
—En serio, William, recuperaste la memoria.
—Si, se exactamente dónde estuve el tiempo que desaparecí.
—¿Y dónde estuviste?
—Cuando te lo cuente te vas a sorprender.
Albert se levantó de la cama, se colocó una bata de levantarse y comenzó a contarle todo a George, de esa época donde él era un vagabundo sin memoria.
—¡No puedo creerlo! -exclamó el bigotón -Todo el tiempo estuviste con la señorita Candy.
—Si, ella me cuido cuando tuve amnesia.
—Y aquello provoco que ustedes se enamoraran, ¿verdad?
—Si, sin darme cuenta me enamoré de mi pequeña y le pedí que fuera mi novia.
—Vaya que problema, tienes dos novias.
—Si, dos novias -repitió pensativo -Ahora entiendo por qué Candy estaba tan dolida conmigo, debe pensar que la engañé, pero en ese tiempo yo no recordaba que tenía un noviazgo con Luisa.
—¿Y qué vas a hacer ahora?
—Aclarar las cosas con mi pequeña.
—Me refiero si piensas seguir con tus planes de casarte con la señorita Luisa.
—Oh, George, yo no quiero lastimarla, ella no se lo merece.
—¿Y tú la quieres de la misma manera?
—No, la única mujer que amo es mi pequeña.
—¿Esta seguro?
—¡Por supuesto! Amo a Candy, la amo con todo mi corazón y voy a hacer todo para que volvamos a estar juntos -dijo Albert con seguridad.
…
Candy se levantó y pensó ir a ver a Albert al cuarto de él, pero cuando iba caminando por el pasillo, una fuerte mano la tomó del brazo y la llevó a una habitación que estaba al final del pasillo.
—¡Suélteme, señor Steel! ¿qué le pasa? -le reclamó Candy.
—No te voy a soltar hasta que me digas que te traes con William.
—¿No sé a qué se refiere?
—Anoche te escuche hablando con él, dónde le decías que lo amas.
Ella se quedó pálida al verse descubierta.
—¡Me escucho!
—Si, y quiero advertirte que te alejes de él. William se va a casar con mi hija, así que es mejor que tu hagas lo mismo con Joseph, sino quieres tener problemas conmigo -le advirtió soltándola.
Candy preocupada se marchó de aquel cuarto, pensando que el señor Steel era un hombre peligroso y que lo mejor era irse de la mansión Andrew lo antes posible. Sin embargo, no podía partir sin saber cómo se encontraba Albert, así que como tenía pensado se dirigió a la habitación de él.
Al entrar se encontró con Albert levantado junto a George.
—Permiso -dijo caminando con paso lento.
—¡Pequeña! -la nombró Albert con sus ojos iluminados.
—¿Como amaneciste? -le preguntó ella.
—Bien…ya me siento mejor. Qué bueno que viniste, pequeña.
—Yo los dejo -dijo George con intensión de salir de la recamara.
—No es necesario que se vaya, George -lo detuvo Candy -Yo me venía a despedir, me voy a casa de Annie.
—Pequeña no te puedes ir, es preciso que conversemos.
—¿Para qué, Albert? Ya está todo dicho entre nosotros. Tú te vas a casar con Luisa y yo con Joseph.
—Señorita Candy, escuche a William, tiene algo muy importante que decirle -intervino George.
Ella suspiro, sintiendo en su corazón que debía escuchar a su protector.
—Está bien, ¿que tienes que decirme, Albert?
—Pequeña yo…
—¡William, mi amor! -se escuchó la voz de Luisa entrando a la recamara.
Se acerco a él y lo abrazo.
—¡Luisa! -la nombro él.
—Qué bueno que estas mejor, me tenías tan preocupada.
—Estoy recuperado.
—Me alegra saberlo, por que tenemos tantas cosas de que hablar de la boda, ya pensé donde nos vamos a ir de luna de miel. ¿Qué te parece París?
—Luisa, ahora estoy hablando con Candy.
—La señorita Candy se marchó -dijo George que vio a la rubia salir en silencio del cuarto.
...
Candy bajo al salón de la mansión, donde se despidió de los hermanos Stear y Archie. Ellos le insistieron que no se fuera, pero que sentido tenía quedarse viendo como Albert, el hombre que ella amaba se iba a casar con otra mujer.
Salió de la mansión y se puso a caminar por el jardín, cuando vio a alguien que no esperaba.
—¿Tom, que haces aquí? -le preguntó asombrada de verlo en la mansión Andrew.
—Viene anoche para tu compromiso con Joseph -le respondió -Recuerdas que tu misma me mandaste una invitación.
—¿Y cómo no te vi?
—Por qué no entre a la fiesta. Me encontré a Albert y lo golpie.
—¿Qué hiciste que…?
—Lo golpie, como se lo merecía.
—Tom, como fuiste capaz de hacerle eso. ¡Te dije que no le hicieras daño a Albert! -le reclamó Candy furiosa.
—Estaba furioso con él por todo lo que te ha hecho a ti y a Luisa. ¿Como esta hora?
—Bien…Tom no debiste golpear Albert, imagínate le ocurre algo más grave.
Luisa apareció en ese momento ya que había bajado a buscar a Candy por órdenes de Albert.
—¿Tom, tu lastimaste a mi prometido? -le preguntó ella mirándolo seria.
El la miró tragando seco.
—Si Luisa, yo hice eso -confesó el vaquero.
—¿Por qué, Tom?
—Por que tu prometido es un canalla que te engañó.
—No te entiendo. ¿Por qué dices eso de William? -le preguntó Luisa acercándose a él.
—Es la verdad lo que te digo, ya es tiempo de que abras los ojos y te des cuenta quien es realmente tu prometido.
Continuará…
Hola lindas chicas
Espero que se encuentren muy bien, a pesar de todo lo que estamos viviendo, por culpa de ese virus que ha dejado sin vida a muchas personas. Son momentos difíciles para todos, solo nos queda pedirle a Dios que nos proteja y lo mas pronto posible se vaya ese horrible virus.
Aquí les dejo un nuevo capitulo, para que lo disfruten en estos días, donde la mayoría estamos en cuarentena.
Saludos y agradecimientos para las chicas que me siguen apoyando :
Balderas, tutypineapple, Rosario escobar, Sunnystar95, elbroche, elenharket2, Carol, Abril-04, Hellen, Sandra Carreo, LovlyArdley, Guest, MadelRos, Pecosa Andrew, Maribel, Eugenia.
Les mando un cariñoso abrazo a distancias y que Dios las proteja a ustedes y a sus familia.
