Víctor y Otabek se fueron por su lado, el platinado quería subirse a todo al mismo tiempo lo cual era imposible y no podía decidirse por algo en especifico, mientras tanto Otabek sonreía levemente al verlo tan ansioso. De alguna manera quería complacerlo en todo, pero no podían dividirse así que tendrían que ir por partes— ¿Qué tal ese? —le preguntó apuntando un tobogán gigante en el que se podían subir de a dos personas sobre un flotador.

Víctor asintió enseguida ya que podrían sentarse juntos y podría sentarse con el moreno tras él, así que esta vez sería Otabek quien agarrara su cintura a diferencia de cuando iban en la moto.

Hicieron la fila que consistía en una bastante larga en tierra y que continuaba, subiendo unas escaleras para llegar a la cima del tobogán. No fue aburrido porque estuvieron conversando todo el tiempo de distintas cosas sin importancia y que hacían reír a Víctor de vez en cuando.

En la medida que menos personas quedaban para que fuera su turno, más ansioso se ponía y también nervioso. Llegó su turno y como había previsto el platinado, Otabek se sentó atrás y él adelante, ambos con las piernas abiertas ya que debían quedar sobre el gran flotados. Para mala suerte de Víctor este tenía manijas para afirmarse por lo que el moreno no lo tocó, lo que lo decepcionó un poco.

Se lanzaron y el menor gritó divertido mientras el moreno no decía nada, Víctor quiso voltear a verlo, pero sintió que se hundía en medio del flotador al ser demasiado delgado, en ese momento sintió la mano del mayor en su cintura afirmándolo— ten cuidado —le susurró al oído con su varonil voz y Víctor sintió una corriente recorrerle todo el cuerpo. Logró controlarse para no ponerse rojo una vez que llegaron abajo, pero eso no duraría mucho.

Se habían subido con las camisetas puestas por lo que habían quedado empapadas, la primera acción de Otabek al bajar fue darle la mano a Víctor para ayudarlo y luego quitarse la prenda mojada dejando ver su torso en el cual se remarcaban sus trabajados músculos, los cuales eran considerablemente más voluminosos que los de su padre. Por poco y se le cae la baba si no fuera porque cerró la boca antes, previendo la situación.

¿No vas a quitarte la tuya? —preguntó el moreno y Víctor acalló el impulso de decir "quítamela tú".

Ahora iba a hacerlo —logró que su voz no temblara o tartamudeara mientras se disponía a quitarse su propia prenda. Una vez con el torso desnudo, se abrazó a sí mismo al sentirse expuesto y un poco avergonzado ya que si bien era delgado, no se ejercitaba como para estar completamente marcado— tendremos que volver para dejar la ropa —habló mirando al suelo.

Otabek no entendía porque repentinamente Víctor se había vuelto tan cohibido, como si se avergonzara de su figura. Para el moreno el físico del platinado estaba bien, era lindo y delicado y eso le atraía, no era como el de una chica (las cuales por cierto no le atraían nada), pero tampoco grotesco como el de un hombre. Era como la mezcla perfecta entre ambos. Por otro lado le encantaba su cabello largo y sus hermosos ojos azules.

Eres lindo, deja de avergonzarte —le dijo tomando una de sus manos y así caminar hasta donde se encontraban el padre y el amigo de Víctor. A pocos pasos de llegar soltó la mano del menor ya que su rubio padre ya lo había mirado con ganas de matarlo, no le temía, pero no quería que el ambiente se tornara incómodo para Víctor.

Para sorpresa de ambos, ninguno de los adultos se encontraba ahí, miraron hacia la piscina cercana y pudieron distinguir las figuras de ambos en el agua. Víctor quería golpear a su padre por ser tan "r, ya que en vez de estar tranquilo había hecho a Yuuri caer en el agua.

Apenas el bloqueador se absorbió por completo fueron a la piscina, ninguno decía nada y se sentaron en la orilla con los pies en el agua. Después de pocos minutos comenzaron a conversar sobre Otabek y la impresión que tenía el rubio sobre él, aunque costo que Yuri hablara sobre el tema y el japonés tuvo que preguntarle varias veces para que este recién le diera una respuesta.

Creo que es educado, pero no lo conozco más —dijo secamente, aunque ya era algo. No podía decir nada negativo ya que no le había visto nada malo por ahora, pero ya le encontraría defectos, era cosa de esperar y observar bien.

Yo sí he conversado más con él, creo que es atento y es un chico que se esfuerza. Además es lindo —le comentó el japonés mientras movía los pies en el agua.

Todo lo que rescato Yuri de esa frase fue "es lindo", lo que hizo que los celos emergieran en él haciendo que empujara a Yuuri al agua como "broma". El azabache se hundió al principio para luego salir y tomar al rubio desde el pie y hacerlo caer también.

Víctor solo observaba como podían ser tan inmaduros los adultos, se suponía que se quedarían solos por lo que podrían haber aprovechado para hacer algo parecido a lo que hacían en el auto ese día que los encontró besándose— ¿Por qué no admite que le gusta Yuuri y ya? —preguntó en voz alta mientras se cruzaba de brazos.

Porque a veces es difícil confesar los sentimientos —le dijo Otabek, nuevamente demasiado cerca de su oreja.

¿Para ti es difícil? —soltó la pregunta sin moverse de su lugar, con el moreno aún cerca de su oído. Podía sentir el calor del cuerpo ajeno en su espalda aunque no se tocaran y eso lo hacía querer quedarse así todo lo que pudiera.

Otabek sonrió aunque el menor no se dio cuenta, tenía ganas de acercarse más, pero en vez de eso se alejó. No estaba bien aquello ya que no eran nada, su padre estaba presente y Víctor era menor— más de lo que crees —le dijo esta vez a una distancia prudente.

Los Yuris se lanzaban agua y reían, el azabache intentó escapar saliendo de la piscina, pero Yuri lo agarró de la cintura arrastrándolo de vuelta al agua. Los menores rieron con ellos, al verlos tan entretenidos decidieron que irían a molestar un rato también.

Hagamos una pelea. Yuuri sobre los hombros de Beka y yo sobre los tuyos —los ojos verdes del rubio lo miraron de mala manera, Víctor podía notar los celos de que el japonés estuviera tocando a otro. Lo sabía desde antes de preguntar, sabía que solo así, su padre lo dejaría a él estar sobre Otabek ya que solo se enfocaría en que Yuuri estuviera con él.

No, Otabek es tu amigo. Yo llevo a Yuuri y tú vas con él —Víctor sonrió triunfante y recién en ese momento el mayor se dio cuenta de que su hijo había jugado con él. Esto era una guerra.

Otabek se acercó a la orilla de la piscina, pero por dentro del agua y Víctor por afuera, así se subió a sus hombros. Yuri por su parte, se hundió en el agua para luego salir con Yuuri sobre sus hombros. El japonés se sonrojó por completo al haber sentido al rubio entre sus piernas, ya que lo había tomado por sorpresa.

Jugaron un rato, pero no fue tan divertido como creían, ya que Yuuri no quería botar a Vitya y viceversa, los dos se tenían demasiado cariño. En el último momento cayeron los dos juntos al agua y el salvavidas que antes estaba ausente, los regañó ya que no podían jugar así, puesto que podían ocasionar accidentes.

Salieron del agua con mucha hambre además de que debían ponerse bloqueador nuevamente. Se secaron con las toallas y Yuuri sacó los sándwiches que había traído para que todos comieran, además de una botella con jugo y un termo con agua caliente para el que quisiera.

Víctor bebió jugo junto a Yuuri y Otabek con el rubio bebieron café. El moreno halagó el sabor de lo que comía y Yuuri le agradeció con una gran sonrisa logrando que el rubio se pusiera aún más celoso. Según el pensamiento del ruso mayor: Otabek quería robarle a sus dos personas amadas y eso no pasaría.

Víctor le puso bloqueador en la espalda al moreno, pero Yuri fue quien ayudo al japonés y a su hijo, no dejó que Otabek se acercara a ellos para eso. El moreno respetaba sus decisiones después de todo lo entendía, era su familia y sentía que un intruso venía a quitársela. Solo por eso decidió llevar las cosas en paz.

Los cuatro juntos decidieron ir a los toboganes, se tiraron en unas alfombras donde debías ir solo y acostado sobre tu estómago, en otro donde solo iban sentados y Otabek se apregó bien al platinado apresándolo fuertemente por la cintura. En el caso del rubio, hizo que Yuuri se subiera sobre sus piernas, cosa a la que el otro no se negó y antes de caer al agua le dio un rápido beso.

Pasaron una divertida tarde, al final del día el rubio aprendió a aceptar al moreno, se veía que no tenía malas intenciones por lo que le ofreció venir a su casa cuando quisiera siempre y cuando avisara con anticipación. Otabek agradeció aquello y estrechó su mano cuando se despidieron a la salida del parque, esta vez fue el moreno quien le dio un beso en la mejilla a Víctor y otro a Yuuri haciendo que el rubio dudara de sus palabras.

Llegaron a casa completamente agotados, Víctor se fue directamente a su habitación a "dormir" o esa fue la excusa que dio, en realidad se demoró un poco ya que primero debía utilizar las imágenes mentales que le habían quedado del día. Otabek era tan sexy y aun más sin camiseta, después de bajar su calentura pudo dormir con tranquilidad.

Yuri arrastró al azabache a su habitación, aún seguía un poco molesto porque le dijera lindo a Otabek, además de que el moreno besó la mejilla de este. Él era muy posesivo con lo que sentía suyo.

Acorraló al japonés contra la pared y lo besó con fiereza, sosteniéndole las muñecas para que no pudiera arrancarse. Lo quería ahí con él, aunque no sabía bien como proceder al estar con otro hombre. Yuuri se dejó besar hasta que el rubio soltó una de sus manos para poder usar la propia y meterla bajo su ropa, en ese instante el japonés lo detuvo.

¿Qué esperas de esto? —le preguntó de frente, con la voz entrecortada por la falta de aire. A él no le gustaban los juegos, las cosas de una noche o que simplemente lo utilizaran para "probar".

࿂Continuará࿂