Miraculous, les aventures de Ladybug et Chat Noir y sus personajes son propiedad de Thomas Astruc y Zag Entertainment.
Palabras:490.
21.- Delegada de la clase
Cuando la eligieron como delegada de la clase era consciente de la responsabilidad que entrañaba, sin embargo, hasta a aquel preciso instante en que parecía haber estallado una guerra civil en el aula, no había tenido que hacer nada extraordinario.
—Chicos, calmaos —rogó, pero sus compañeros siguieron discutiendo acalorados—. Por favor, tranquilizaos.
Marinette resopló al sentirse ignorada, ¿cómo podría captar la atención de todos? La mesa de la profesora seguía vacía, así que trepó a ella con habilidad y silbó, de manera automática la atención de todos se centró en ella.
—Por favor, tranquilizaos, ¿qué es lo que pasa?
—Ay, Marinette, Marinette, Marinette. ¿Qué clase de delegada de pacotilla eres? —farfulló Chloé poniendo los ojos en blanco—. No estás haciendo nada para solucionarlo.
—No puedo solucionar algo que no sé qué es —replicó ignorando el tono burlón de su voz.
—Ya deberías saberlo, delegada de la clase.
No dejó que la intimidase o que la hiciese sentir inútil.
—Gracias por tu gran aportación Chloé.
»¿Alguien puede explicarme lo que ocurre para tratar de solucionarlo?
Un coro de voces se alzó de nuevo y Marinette sacudió las manos incapaz de entender una sola palabra de aquel batiburrillo.
—De uno en uno.
Alzaron la mano y Marinette les dio la palabra de forma ordenada. La guerra se había desatado por la actividad que prepararían para final de curso, cada uno tenía una idea diferente, desde rodar una película hasta organizar un baile. Lo que había empezado como una sana lluvia de ideas hasta estallado gracias a los comentarios molestos de Chloé, los ánimos estaban tan caldeados que debatir no habría servido nada, Marinette lo sabía por experiencia. Frunció el ceño y dio una suave palmada, se le había ocurrido algo. Bajó de la mesa y tomó la tiza de la repisa de la pizarra.
—Si no lo he entendido mal las ideas son —pronunció presionando la tiza contra la superficie encerada de color verde—: un espectáculo de baile, una obra de teatro, filmar una película, montar un mercadillo benéfico, organizar un concierto, un desfile de moda y realizar una actividad para concienciar a los más pequeños de la importancia del medio ambiente. ¿Me he dejado algo?
Una negación recorrió la clase. Dejó la tiza y sonrió a sus compañeros.
—Sé cómo solucionarlo. Aún tenemos tiempo, así que lo someteremos a votación —anunció poniendo los brazos en jarra—. En lo que queda de esta semana, si alguien quiere puede proponer otro tema. Alya, por favor, anótalos en la libreta para que no se nos olvide ninguno.
»La semana que viene, en grupo o individualmente, se hará campaña sobre la idea que cada uno considere mejor y el viernes lo someteremos a votación. ¿Qué os parece?
Todos estuvieron de acuerdo, votar era un a buena idea y daba la oportunidad para que todos defendieran su proyecto.
Marinette estaba orgullosa de haberlo solucionado, se estaba convirtiendo en una experta apagando incendios.
Fin
Notas de la autora:
¡Hola! Escribir sobre esto me ha traído buenos recuerdos, en mi escuela elegíamos por votación lo que hacíamos para cerrar el curso, era muy divertido y todo el mundo participaba.
