Hola, espero puedas acompañar la lectura con la siguiente melodía, espero te guste.
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Si era sincero, Yuuri se sentía extremadamente feliz.
Cuando Víctor se había despertado finalmente, había sido entrada la tarde, un par de horas después de servido el almuerzo. Su cara de confusión y enrojecimiento había sido suficiente para hacerlo retirarse muy rápidamente de encima del joven omega, quien solo pudo reír fuertemente por su expresión. Aunque había crecido, seguía manteniendo aquellos rasgos de vergüenza que Yuuri tanto había extrañado en ese tiempo.
El zarévich se sintió terriblemente apenado con él, ya que por su culpa no solo no había podido seguir mostrándole los alrededores del castillo, sino que también debió perderse del almuerzo. Yuuri le dijo que no había problema con ello, después de todo, había consumido lo suficiente durante el abundante desayuno que habían disfrutado. Además, no le había molestado en lo más mínimo acompañarlo mientras dormía. Muy especialmente, por haberse quedado plácidamente dormido tan fácilmente en plena mañana. No imaginaba cuanto trabajo y/o presión había estado sintiendo todo este tiempo, pero al menos por ese día, había logrado descansar, y aunque Yuuri no lo admitiría en voz alta, había disfrutado mucho de ese momento en el que pudo observarlo dormir tan afablemente sobre él, acunándolo con cercanía y su calor. Sin poder evitarlo, el pensamiento de compartir esa imagen todas las mañanas llego a su cabeza, inundando su corazón de miles de sentimientos y enrojecimiento fuertemente sus mejillas. Debió rehuir gran parte de las miradas curiosas del alfa mientras se levantaba de la cama para estirar sus piernas.
De repente, el estómago del alfa sonó lo suficientemente fuerte como para ser escuchado por ambos. Víctor se sonroja, excusándose, pero Yuuri solo se ríe sonoramente.
—Parece que alguien ya está reaccionando a la falta de comida —no puede evitar comentar risueño el omega, siendo repentinamente sorprendido por su propio estomago quien pareció repetir la misma suplica que la del alfa, avergonzando a este. Víctor no pudo más que soltar una gran carcajada que fue sostenida por un puchero en los labios de Yuuri, el primero se acercó a él.
—Creo que ambos tenemos hambre, será mejor pedir que nos traigan algo de comer a la habitación —expresa.
Al igual que el día anterior, compartieron su comida en la comodidad del cuarto de Yuuri, comentando muchos hechos relacionados a la vida de Víctor en el castillo y que estaba sucediendo en ese mismo momento. Le sorprendió escuchar que aquel pequeño niño que vio con la zarina era el nuevo hermano de Víctor que ahora tenía casi once años, que la gran celebración que había dentro y fuera del castillo era debido al matrimonio de Milenka. El resto de la tarde dieron un par de paseos por los jardines del palacio, escapando de la mirada publica de los nobles y aprovechando la excusa de visitar al sastre para encaminarse al pueblo a que este pudiera tomar sus medidas. La risas y conversaciones perduraron incluso cuando el omega estaba siendo evaluado por el sastre, que, habiendo acordado el número y estilo de prendas, optaron por finalizar su visita, cuando el atardecer estaba en su máximo apogeo.
Parecía que era momento de regresar al castillo de nuevo cuando la fuerte música sorprendió a ambos jóvenes junto con la gran algarabía de las personas del pueblo. Un gran festival estaba siendo llevado a cabo en esos momentos en celebración del matrimonio de la joven zarevna, motivo por el cual muchas personas estaban celebrando en medio de las plazas, bailando un gran número de parejas con muy entretenida música mientras otros solo disfrutaban de una buena comida o bebida. En verdad, era un ambiente que a Yuuri se le antojaba como muy melancólico, recordando francamente aquel hermoso festival que tanto él como Víctor pudieron disfrutar hacía mucho tiempo.
— ¿Quieres bailar? —le pregunta el alfa lo sorprende, pero la sonrisa en el dios no puede más que alzarse, y sin dudas ni otros pensamientos, aceptando la mano en respuesta.
Ambos corren entre la gente del pueblo, diluyéndose entre las sonrisas y cantos de aquellas personas que Víctor tenía la obligación de proteger, disfrutando de la música, compartiendo los aplausos por los bienaventurados pasos que daban en aquel improvisado baile. Se complacieron infinitamente en ver como a pesar de los años, no habían olvidado la felicidad de compartir momentos como ese, donde no eran un dios de inmensos poderes o el heredero de una gran nación con fuerte poder militar. En ese instante solo eran Víctor y Yuuri, dos jóvenes que habían salido simplemente a divertirse un rato.
Cuando estuvo bien alzada la noche, con las luces de la ciudad iluminando todo lo que tocaban, la pareja busco descansar un poco de todo aquel ajetreo caminando a un espacio menos transitado, encontrando un pequeño mirador en lo más alto de un pequeño local de comida. En ese instante tenían la dicha de estar solos, puesto que todos parecían estar disfrutando del gran baile que estaba en la gran plaza del lugar.
Yuuri se dejó caer sobre el muro de piedra, cansado, pero extremadamente feliz, casi pudiendo olvidar por todo el dolor y pesar que paso mientras no estuvo en aquel infinito mundo. Se sentía extremadamente dichoso de estar nuevamente allí y no pudo evitar hacérselo saber a quién fue el principal participe de que estuvieran ellos dos en ese lugar.
—No puedo creer lo maravilloso que es todo esto —expresa Yuuri con inmensa alegría, viendo las luces, las lámparas, las flores y las cintas, sonriendo ante la expresión de genuina felicidad en las personas de aquel lugar, en la sonrisa de Víctor—. De verdad, extrañe mucho estar en el mundo humano —admite.
—Me alegra mucho escuchar eso —menciona compartiéndole al dios esa bella sonrisa que se extendía en sus labios—. Fue una muy buena idea traerte a este lugar entonces—Yuuri asintió.
—Sigo sin poder creer que la pequeña Mila se haya casado —comenta mientras se inclina sobre el balcón—. Aun la recuerdo tan pequeña que se me hace difícil imaginarlo.
—De verdad es un trago amargo para mí como su hermano mayor, pero Otabek ha resultado ser un buen hombre para ella —dice. Sin embargo, nota la expresión algo decaída del omega — ¿Yuuri?
—Es poco chocante ¿sabes? Permanecer completamente igual mientras todos ustedes crecen y cambian —su voz sale baja, sin poder sostener la mirada de Víctor mientras aprieta sus propias manos—… Para mi apenas han sido un par de semanas, pero para ustedes han sido casi diez años. De verdad, fue muy duro ¿No es así? —pregunta acariciando su rostro.
—Si —no puede evitar admitir. De verdad, aquellos años sin Yuuri habían sido un completo infierno, lleno de presión, creciendo en un entorno donde esperaban demasiado de él y sin el omega a su lado.
—Pero —la repentina voz del dios capto la mirada de Víctor, este le miraba con un semblante lleno de orgullo y un leve matiz de arrepentimiento—…. Aunque no haya sido capaz de estar presente, no puedo más que sentirme orgulloso por lo que eres ahora. Haz crecido mucho Víctor.
El zarévich lo mira afligido, sin poder evitar como sus ojos se cristalizan y su expresión se crispa un poco, no puede evitar voltear la mirada.
—Todavía no soy lo suficiente —dice sopesando sus palabras—. Sigo sin poder sobrellevar todo. Hay tantas personas queriendo acercarse a mí, queriendo verme caer, que he debido crear algo que no soy yo para poder sobrevivir.
—Eso no...
—Incluso ahora mismo, no sé si estoy siendo yo mismo o esta mascara que he creado—revela angustiado— Una que uso con esas personas para mantenerlas contentas y alejadas de mí y yo…
— ¡Víctor!
El alfa se ve sorprendido cuando el dios lo toma de su rostro con sus dos manos, su expresión estaba graciosamente enfadada mientras una de sus mejillas estaba algo inflada.
—Está bien querer ser fuerte frente a las demás personas, en ocasiones debemos sacar lo peor de nosotros para poder protegernos —explica—, pero en este momento, no estoy parado frente al zarévich Víctor. Tengo frente a mí al pequeño Víctor Nikiforov, aquel lindo chico que me pidió le enseñara a empuñar una espada a la escasa edad de doce años.
Suspiro. Hasta ese momento no sabía que había estado conteniendo el aire. Miro a Yuuri quien le dedico una tierna sonrisa mientras acunaba sus mejillas, Víctor le sonrió de la misma forma. Incluso después de tanto tiempo, Yuuri sigue siendo su mejor apoyo.
—Gracias, Yuuri.
Aunque siempre estaba siendo distante, sonriendo a todos que esperaban algo de él de acuerdo a sus deseos, frente a Yuuri su ser volvía a ser quien era realmente. No esa persona de sonrisa fría y desinteresada, volvía a tener esos deseos de sonreír genuinamente, especialmente ahora que había logrado tenerlo nuevamente a su lado.
Sostuvo una de las manos de este, llevándola lentamente hasta sus labios para luego besarla suavemente y con devoción, devolviéndole una mirada llena de cariño y amor.
—De verdad, siempre me estas sorprendiendo.
El rubor cubrió por completo el rostro del omega quien comenzó a balbucear una buena cantidad de incoherencias. Víctor se rio divertido y enternecido por ellas, y aunque bajo la mano de Yuuri, no la soltó en ningún otro momento.
—Ya es entrada bien en la noche, creo que sería bueno regresar al castillo —menciona.
Yuuri asiente tímidamente en silencio y regresando hasta donde habían dejado el caballo de Víctor, retornan lentamente hacia la entrada del castillo. Caminaron en silencio por los pasillos sin tomar en cuenta las miradas que recibieron mientras se dirigían a sus respectivas habitaciones. Cuando finalmente llegaron a la habitación del omega, ambos se detuvieron frente a este. Yuuri estuvo a punto de despedirse del alfa, soltando su mano, cuando este lo llama.
—Yuuri.
Este se voltea a verlo y se sorprende de verlo tan cerca de él, nuevamente esté toma suavemente su mano con la suya, acariciándola un poco con la ñema de sus dedos, suspirando algo que no logra entender. El dios del hielo, por su parte, siente su rostro enrojecer en un tierno, pero pronunciado sonrojo mientras aprecia la cercanía que mantiene con el zarévich, este tiene la vista fija en él, observando como los ojos azules del alfa brillan particularmente. Trata de no demostrarlo, pero puede sentir fácilmente la suave respiración de Víctor cerca de él, haciendo su corazón lata más fuerte y trague en seco, mordisqueando sus labios.
—Intente ser lo más paciente, ya que tenemos mucho tiempo sin vernos y estaba seguro que querrías adaptarte primero a esta nueva vida en el palacio. Estar tan cerca de ti me hace querer cometer locuras, jamás pensé que volvería a actuar tan impulsivamente y no puedo evitar disculparme—revela, sintiendo como sus mejillas se sonrojan un poco—. Pero no puedo evitarlo por más tiempo, temo que no pueda ser capaz de soportar otro momento sin tocar tus labios y tengo mucho miedo de que por un instante hayas olvidado todo aquello que te dije hace tantos años.
Hubo un breve momento de silencio donde ninguno de los dos dijo nada. Yuuri creyó que no podía estar
—Yuuri, no importa que tanto tiempo haya pasado o que tanto haya tenido que sufrir durante estos ocho años. Verte de nuevo hizo me sintiera nuevamente en calma y sentirme feliz como en antaño. Trate de pensar en frio, recordándome que era tan solo un joven adolescente con las hormonas alteradas, pero mientras lo analizaba, me decía que era imposible olvidar esto, Yuuri —lo toma con ambas manos—… Aun te amo, sigo enamorado de ti como la primera vez, incluso creo que más que antes. Por eso no quiero que me veas como un simple recuerdo de mi yo anterior, ahora estoy aquí como un adulto frente a ti.
Víctor por su parte, cuando conoció a Yuuri quedo abrumado por su belleza, y aunque era muy joven para reconocerlo algo dentro de él le decía que tenía que cuidar de aquel hermoso omega y reclamarlo como suyo. Nunca imagino que podría gustarle tanto un color como el color de los ojos de Yuuri.
—Siento que no es correcto obligarte a darme una respuesta tan pronto considerando que tan solo tuviste un par de semanas en aquel mundo tuyo. Por eso espero que durante este periodo de tiempo puedas apreciarme como algo más que un amigo o un estudiante, que me veas por el hombre y alfa adulto que soy ahora ¿Lo harás?
La pregunta vino acompaña de una mirada de súplica. Sus ojos seguían brillando cual cielo estrellado y Yuuri se sintió verdaderamente abrumado. Por aquella increíble declaración y por aquella tremenda muestra de madurez, de verdad, aquel joven alfa que había conocido hace años había crecido maravillosamente hasta convertirse en alguien que estaba provocándole un sinfín de emociones.
Víctor había cambiado, pero en sí mismo, tampoco lo había hecho. Su esencia era la misma. Y Yuuri estaba más que claro, había venido al mundo humano con el fin de corroborar aquellos sentimientos y fue muy rápido para darse cuenta de estos. Lo amaba, lo amaba intensamente incluso desde antes que pudiera haberse dado cuenta de ellos. Pero en ese momento tan íntimo, aun Yuuri sentía ese gran miedo. Seguía con aquellos pensamientos indecisos, sobre si seria de verdad correcto estar a su lado a pesar de que no era un ser humano. Por eso, aun no es capaz de corresponderlo, no con ese sentir indeciso en su pecho. No sería justo con Víctor.
— ¿Está bien que no pueda darte aun mi respuesta? —pregunta con temeroso. Siente que la voz casi no sale de su boca, apenas siendo esta un susurro, pero Víctor le escucha y siente que su corazón se agita felizmente. Sostiene uno de los mechones de su cabello negro con el borde de sus dedos, centrando la vista del omega en él.
—Está bien si no puedes decirlo todavía —menciona con tono suave, besando aquel mechón de cabello de Yuuri, provocando en este un estremecimiento suave y disfrutando de este poderosamente—. Me vasta por el momento que aceptes que estoy enamorado de ti, para mí eso es un gran logro.
El dios no puedo evitar rememorar como en el pasado, en diversas ocasiones renegó los sentimientos del zarevich por el simple hecho de que fueran un dios y un humano, con tal diferencia de esperanzas de vida. Aquel hecho le seguía pesando, pero ahora que estaba frente a él, en una extraña situación donde no sentía pánico, solo mucha expectación.
—Esperare, después de todo, es Yuuri al que espero.
¡Feliz inicio de semana mis corazones de cristal! Espero puedan estar bien durante esta cuarentena, que sus familias y ustedes se encuentren sanos y a salvo, nuevamente les traigo una actualización de El Principe del hielo.
El capitulo de hoy me salió tan rapido que yo misma no espere que pudiera escribirlo así XD fue algo tan hermoso y suave que moría de ternura cada vez que lo releia para revisarlo. Por supuesto, nuestros niños hermosos andan en su propia euforia por haberse reencontrado que simplemente no puedo más que suspirar tanto como ellos. Victor finalmente vuelve a sentirse con una felicidad que no habia tenido en años y aunque le sea dificil, siente que puede volver a ser el mismo estando al lado de Yuuri, ya no debe fingir que es otro tipo de persona para complacer a otros. Y Yuuri lo sabe, pero eso no lo preparo para la confirmación de los sentimientos que nuestro zarevich sensualote tenia para él.
¿Alguna más sufrio tanto como Yuuri por sus nuevas atenciones de alfa adulto? Yo si XD
Espero que el capitulo sea de su agrado y que hayan disfrutado de la banda sonora de Tsubasa Chronicle llamada Strange Names. Un saludo muy grande desde Venezuela y nos leemos muy pronto.
