-Bill... - pronunció quién antes, vestía de rojo. Se apartó de él mostrando una mirada de estupefacto total, con un deje de... ¿arrepentimiento?
Bill, por su parte, no podía procesar todavía la información o lo que veía ante sus ojos, todo este tiempo había convivido con su bichito, con su Lord... se sentía tan estúpido por no haberlo reconocido. Tan ingenuo. Aunque Dipper se sentía igual o peor. Bill era la persona de la que se había enamorado... y saber que el es Chat Noir, fue algo que le impacto.
No sabia como serían las cosas de ahora en adelante, ninguno de los dos...
Sin embargo, alguien se acercó a ellos.
-Dipper... - dijo sorprendido. Ganándose la mirada de, no sólo el mencionado, también de Bill.- Todo este tiempo fuiste Lordbug. Ahora lo entiendo...
-¿Me conoces?- apenas pudo formular esa pregunta y decirla.
Mabel y Gideon sólo se posaban encima de sus portadores mirandose entre sí y callados, poniendo atención a la escena tan 'dramática'.
-Una de las razones por la cuál decidí mostrar mi identidad... - empezó a explicar mientras sentía la mirada de ambos mayores.- Por qué quice que se acabará todo ésto. Y ya que tu me buscabas y te veías preocupado por mí, no le vi el problema. Ahora dime... ¿Quién eres tú?- soltó sonriendo entre comprensivo y nervioso. Todavía no podía procesar bien que Chat Noir es Bill.
-Soy... Realmente soy una copia de Chat Noir. - escupió como si aquello le repugnara de forma exagerada. Respiro profundo y explicó: Papillon, en uno de sus antiguos villanos, el poder de éste era crear copias malvadas de lo que haya tocado. Yo nací como la copia malvada de Chat Noir. Aunque en su momento, nadie lo notó. Y mi misión era obtener sus Miraculous y destrozar a Chat Noir para que yo sea el único Chat que quede. Nadie igual a mí. Ese era y sigue siendo mi objetivo. Sin embargo, al ver que Papillon ha caído pues... no tenía alternativa que... aliar me con él. - señaló al rubio. Prosiguió. - Pero... Además yo solo quería encontrarte. Por que tú... me gustas mucho. No pensé en enamorarme. Simplemnte sucedió. Y no estoy arrepentido. Aunque no sé que hacer ahora que... término todo. Tú estas con Noir y yo pensaba que tenía... por lo menos una oportunidad. - concluyó con una sonrisa triste.
-¿Es necesario... destruirlo?- interrogó el castaño sintiendo un pequeño dolor en su pecho. Aquella idea no le gustaba en lo absoluto. Sus ojos se tornaron algo tristes.
-Papillon me advirtió que al ser una copia no duraría mucho más tiempo. Al menos que lo destruyera. Y si no lo hago... desaparecería.
-Mmm... lo mejor será ir hablar lo con el Señor Stan. El sabrá que hacer. - concluyó Dipper con una mueca confirmando su teoría.
-¿Ahora?
-Si. Pero antes... ¿En serio te gusto?- preguntó mirandolo indiferente o quizás...
-Si... le contestó mientras sonreía de manera amistosa. Claramente esa sonrisa no hizo más que provocar a cierta persona que lo miró de mala manera y apretó la mandíbula.
-Lastima que él ya me tiene a mí. - hablo con superioridad mientras rodeada el cuello del menor. Sonrió con malicia.
Dipper se sonrojo por tal acto o... quizás de la manera y de quién se trataba. Todavía le costaba procesar todo lo que había ocurrido. Aunque a Bill, parecía que lo había procesado sin algún problema. Phill, (quien ya estaba en su forma civil) por su parte, sólo frunció el ceño y cerró los puños. Estaba evidentemente molesto. Más por la actitud del rubio que otra cosa.
Dipper oyó algunos murmullos cercas sin mencionar ruidos externos. Sabía que personas empezaban acercarse. Ya que al fin París era libre de las garras de Chat Noir. El castaño se apartó con brusquedad del mayor, aunque se arrepintió poco después ya que no fue su intención haberlo hecho de tal forma. Y vio como el rubio le lazo una mirada desolada y triste. Como un pobre gatito que quiere acurrucarse en el regazo de su amo pero esté no le deja.
-Hay que ir a-ahora. Después conformaremos alguna clase de convocatoria para disculparnos con la gente. Todos nosotros. - trato de no sonar nervioso. - Tú también... Phill. Por favor, no empiecen una pelea... no en estos momentos. - miro fugazmente a Bill quien lo escuchó atentamente. - Por favor.
Phill lo pensó por unos momentos y asintió casi neutral. Al igual que Bill, pero este recuperó una agradable y boba sonrisa. Sorprendiendo al castaño.
-Vamos Bichito. - entre lazo su mano con la de él.
Y otro sonrojo más se podero de Dipper mientras se ponía a caminar, rumbo al hogar del poseedor Miraculous de la tortuga.
Los nervios del Pines fueron disminuyendo conforme avanzaban. Veían como la gente se recuperaba. Unos se veían felices, otros tristes y otros más molestos. Pero lo que tenían en común, era la clara confusión que albergaba sus rostros. Y por esta razón, ellos no llamaban la atención, en especial Bill y Dipper que iban tomados de la mano.
El pelirrojo no decía nada. Sólo los seguía en silecio con la mirada al frente. Y aunque aparentara serenidad, Dipper y Bill podían percatarse de su molestia.
-¿Seguro que es aquí?
-Seguro. - respondió el castaño confirmando sus palabras en su mirada. Tocó la puerta. Y antes de que alguno de los tres hablará, la puerta ya se estaba abriendo.
-¡Oh muchacho! Veo que todo resultó bien. - dijo el anciano mientras esbozada una sonrisa picarona y le guiño el ojo al mencionado. Ya que notó como tenía agarrado la mano del rubio con la suya.
-S-Si... - respondió sonrojado y nervioso. Quizás él y el pelirrojo eran los únicos incómodos.
-Y... ¿A que viene sus gratas visitas?
-Para hablar sobre algún asunto importante. ¿Podemos entrar?- preguntó amablemente Dipper, sin dejar aquel temblor en su voz por los nervios. Aunque ésta vez no se notaba tanto.
Claramente, Bill sólo sonrió con burla ante las reacciones de su bichito.
-Por su puesto. Adelante. - contestó mientras les daba el paso.
-Gracias. - respondieron los tres jóvenes al mismo tiempo.
-Todavía no he acomodado muy bien, así que perdonen el desorden.
Se adentraron más al pequeño local para sentarse en un sillón de tres compartimientos. Dipper en el medio y Bill a su izquierda y Phill a su derecha. Ninguno de ellos cruzaron palabras. Y menos miradas.
El silenció desvaneció cuando por fin, Stan habló. Esté se encontraba en otro sofá enfrente de ellos.
-¿En qué les puedo ayudar?- preguntó con una sonrisa amable.
Dipper fue el que tuvo que contar el problema, ya que intuía que ninguno de los mayores con los que había llegado acompañado, hablaría. Stan escuchaba con atención la explicación del menor.
-Y eso es lo que pasa.
-Ya veo...
-¿Entonces? ¿Qué cree que deba hacer?
-Supongo que esperar. Es sólo cuestión de tiempo a que Phill, o también, Chat Red, desaparezca.- contestó Stanley.
-¿No hay alguna manera de evitarlo?- aquella pregunta dicha por el castaño hizo explotar diferentes sentimientos en los mayores.
Phill sintió una clase de alivio y felicidad al notar lo interesado y preocupado que estaba Dipper. Incluso se atrevía a pensar que muy tierno.
Bill, por el contrario, una mezcla de confusión e indignación. No le parecía para nada agradable que su bichito, novio, amado, futuro esposo y Mami de sus hijos, tuviera tanto interés y preocupación por Phill. Le molestaba.
Dipper sólo escuchaba atento a la respuesta del adulto.
-Me temo que no... Él es sólo una copia. No tiene algún otro cuerpo físico en el que establecerse. No tiene un pasado o un origen original. Lo único que puede hacer es disfrutar el tiempo que le queda. Es todo lo que puedo decir.
-Mm... Gracias por su ayuda señor Stan.- agradeció con una sonrisa amable. Pero no estaba del todo satisfecho con la respuesta.
-No hay de que muchacho. Ahora, debo atender a un desamparado.
-¿Un desamparado?
-Si. Es un... viejo conocido. - respondió un tanto indiferente e intranquilo.
Casi nervioso. Como si tuviera un mal sabor en la boca.
-¿Qué le sucedió?
-No sé si seria lo correcto hablarles sobre... el conocido.
-¿Por qué?
-Es un tema delicado. No es por ser grosero pero... ¿Ustedes no tienen que irse? Su familia debe estar muy preocupado por ustedes.
-Yo no tengo familia. Y creo que tampoco a donde ir...- dijo Phill frío.
-Bueno. En tu caso puedo entenderlo. - respondió comprensivo y con una mueca de lástima.
-Tienes razón Stan. Extraño mucho a mi familia. De seguro ellos están muy preocupados por mi. Necesito ir a verlos. Pero... También quiero saber de quién habla usted, si no le molesta.
-Opino lo mismo.- dijo el rubio de acuerdo con el castaño.
-Ah, estos jóvenes... esta bien. Vengan los tres y no hagan algún ataque.
-¿Ataque?- dijieron los tres mientras se ponían de pie e iban a otra habitación.
-Ya lo verán.
Al llegar al dichoso lugar. Pudieron observar un hombre con cierto parecido a Stan. Y se veía muy herido. Dipper sólo sintió pena por el individuo. Phill se quedó neutral. En cambio Bill...
-Y-Yo te he visto...- pronunció con seriedad y enojo. Su voz sonó ligeramente temblorosa. Al a ser memoria...
-¿Lo conoces?- preguntó Dipper asombrado.
-Yo no. - admitió aquel hombre acompañado de un quejido de dolor.
Quizás aquel hombre no lo reconociera... pero Bill jamás olvidaría el rostro de la persona que lo empujó a la profunda locura.
-Tú eres...Papillon.
