Lo primero que Yuuri escucho esa mañana fue el cantar de los pájaros que se paseaban por su ventana. Incorporándose en su cama, noto como un par de bellos azulejos se paseaban bailando entre ellos una bella danza que parecían disfrutar amenamente, de repente el recuerdo de la noche anterior vino de inmediato a su mente y el fuerte color escarlata se apodero de sus mejillas, sosteniéndola irremediablemente. Víctor se le había declarado.
Le había dicho que le amaba y que a pesar de todo el tiempo que había pasado sus sentimientos no habían cambiado en lo más mínimo, seguían presentes en su pecho y su presencia solo había hecho más que reforzarlos, incapaces de generarle duda alguna.
Si era sincero, había costado infinitamente al omega poder conciliar el sueño mientras sentía la emoción subirle, con aquellas palabras que le habían calado muy profundo en el pecho. Se sentía eufórico, con toda la felicidad recorriéndole el cuerpo, pero al mismo tiempo, también la ansiedad le estaba carcomiendo. Sabía que estaba enamorado de Víctor, era imposible negarlo, el alma pura de aquel adorable pero ahora adulto alfa le había deslumbrado, siendo un cuadro que inicio en blanco pero que estaba siendo dibujado por un delicado artista amante de los tonos azulados que representaban al alfa. Pero, también estaba abrumado. Aun no podía decirle a Víctor lo que en verdad sentía, puesto que no sabía cómo abordar el hecho de si podría simplemente ser aceptado por todo lo que este representaba.
Solo lo había visto por breves momentos, pero le era más suficientemente, especialmente con las palabras que Víctor le había mencionado. Ese mundo era una lucha constante por la supervivencia y el estatus, un espacio donde el poder y las apariencias lo eran todo, un aspecto que Yuuri sabía bien de su mundo, pero que los seres humanos contaminaban aún más. Aun recordaba las miradas de las personas clavadas en él, seguramente juzgándolo y despreciándolo, desconociendo su origen, tachándolo de insignificante por la ausencia de su casta marcada. Y recordaba aún más, la expresión de los zares.
Un escalofrió recorrió la espalda del omega al rememorar el aura del zar, tan oscura y potente, capaz de saltar encima de cualquiera para destruirlo en la primera oportunidad que tuviera. El dios no pudo evitar admitir que tal aura lo había afectado, capaz de encogerlo en su espacio, corroyendo su alma con una simple mirada. Aunque había sido muy difícil esconderlo de Víctor, quien al final había creído que se trataba de un mal físico, el omega logro camuflarlo lo mejor que pudo, puesto que se había sentido asfixiado, pisoteado e incluso si lo hubiera permitido, consumido al punto de no quedar nada. Nunca imagino ser capaz de encontrar semejante alma pintada de profundo negro. Se preguntó cómo era posible que pudiera existir un alma de ese tipo. Durante su viaje, en muy pocos humanos había sido capaz de sentirlo, existiendo casos demasiados oscuros y particulares dentro de su memoria, pero antes de que pudiera seguir con sus pensamientos, el sonido de la puerta siendo tocada le distrajo, tras de ella, las damas de compañía pedían el acceso.
Les dio el pase a lo que ellas entraron con cierta cautela, siendo bastante evidentes al momento de suspirar cuando no notaron la presencia de su joven señor en la habitación. Aunque eso lo avergonzaba en demasiada, Yuuri no podía evitar que tuvieran ese tipo de pensamiento de ellos, habiendo permanecido ese par de días juntos sin que alguien pudiera evitarlo, manteniendo algunos momentos a solas durante sus comidas o al momento de Víctor despedirse cuando llegaba la hora de dormir.
Se levantó de la cama para estirarse un poco mientras Adelaida y Roselia lo acompañaban para darse un baño. Yuuri seguía incomodo con su presencia, pero apreciaba que lo ayudaran a arreglarse para verse con Víctor. Sus nuevas ropas aún no habían llegado y debía usar aquellas que habían dispuesto inmediatamente para él.
Degustando de su comida en silencio, se preguntó dónde estaría Víctor. Poco después le indicaron que por el momento el zarévich estaría en una reunión con su padre y que no podía acompañarle en el desayuno, más que durante el tiempo que tuviera libre pudiera pasear por el castillo como gustase. Un poco pensativo, se cuestionó que podría hacer. No estaba completamente seguro de caminar solo por el castillo más tampoco quería quedarse en la habitación completamente encerrado.
Decidió que debería aprender donde quedaban las cosas en aquel gigante castillo, así que después de terminar de comer, salió a caminar.
Como una especie de protocolo, las damas de este le acompañaron. Ese hecho le incomodo terriblemente pero no tenía forma de evitar que lo hicieran. Durante su camino por los jardines, el omega observo como parecía mayor revuelo por los pasillos del castillo que los últimos dos días. Trabajadores y sirvientes corrían de un espacio a otro, acomodando cosas y trayendo decoraciones, incluso en medio de eso, los nobles no parecían tomarle atención, la curiosidad de Yuuri aumento.
Considerando que no quería caminar entre tanto ajetreo, decidió consultar si el castillo disponía de alguna biblioteca de la cual pudiera hacer uso. Roselia muy amablemente le explico que en el palacio había varias de estas, algunas sin acceso al público, pero que como invitado del zarévich Víctor, podrían usar la biblioteca que este tenía a su disposición. Yuuri no pudo evitar asombrarse al saber que el alfa disponía de una biblioteca privada, y siendo guiado por sus damas, comenzaron a caminar hasta la misma.
Yuuri había aprendido a leer muy bien el idioma de aquel país en el pasado, gracias a la ayuda de Phichit, el cual disponía de una modesta, pero completa gama de libros de muchos tipos, gracias a ella, pudo aprender muchas cosas sobre el mundo y disfrutar de su literatura a través de diversos autores del mundo humano, donde existían infinidad de temas desde la cocina hasta la medicina y otros libros de los que podía disfrutar por largos periodos de tiempos. Su favorito era un libro sin nombre y sin autor que fue publicado gracias a su magistral contenido, el cual trataba sobre seres mágicos, amores y desamores de dos seres humanos separados por los estigmas sociales. Aunque lo había leído hacia tanto tiempo, Yuuri podía seguir rememorándolo en su memoria como si fuera la primera vez. No tenía esperanza de encontrarlo en aquel espacio, pero al menos podría buscar nuevas cosas con que distraerse mientras esperaba a Víctor.
Sin embargo, se sobresaltó al escuchar la fuerte voz del alfa traspasando una de las puertas de aquel pasillo. Varias voces salían de este, intuyendo el omega que debía estar reunido no solo con su padre, sino con la zarina y otro grupo de personas, se escuchaba un gran revuelo, con algunos gritos y palabras acaloradas provenientes no solo del zarévich, sino también del resto de los presentes.
Las damas le instaron a apresurar el paso mientras continuaban su camino a la biblioteca, pero aun cuando llegaron finalmente a esta, Yuuri no pudo sino permanecer intranquilo, recordando las fuertes voces y lo alterado que se había escuchado el alfa en ese instante. Hizo lo posible por no demostrar su preocupación por el asunto ya que la mirada de aquellas mujeres seguía postrada encima de él, mas temía que algo grave hubiese ocurrido.
Fue entonces que, al salir un poco de sus preocupaciones, jadeo al observar todo lo que sus ojos pudieron alcanzar en ese espacio. Siendo un salón gigante de al menos dos pisos, la biblioteca contenía una impresionante cantidad de estanterías bien distribuidas para permitir no solo el tránsito, sino también la admiración. Ataviada de una mescla de oro, azul, blanco y caoba, la impresionante biblioteca disponía de una elegante sala con varias mesas y sillones de diferentes tamaños. Los grandes ventanales del segundo piso permitían una vista privilegiada de los inmensos jardines del castillo, dando un entorno de calma y belleza que Yuuri jamás había visto.
—Esto es impresionante —no pudo evitar decir. Una de las damas, Adelaida, se posó a su lado con una sonrisa suave de entendimiento.
—Esta es la biblioteca personal del zarévich Víctor. Perteneciente alguna vez a su abuelo Josef Nikiforov. El zarévich la remodelo hace algunos años e incorporo una nueva y amplia gama de libros de muchos rincones del imperio junto con otros ejemplares de reinos cercanos —explico la dama con Yuuri siguiendo atento su explicación—. En ocasiones pasa su tiempo libre o de estudio en este espacio, y siendo usted un invitado sumamente importante para su alteza, era de esperar que pudiera ingresar a este espacio.
Sabía que Víctor era bastante letrado, puesto que, al compartir ciertas lecturas, el alfa le había hablado con bastante experiencia sobre ciertos temas o novelas que había leído. No obstante, estaba verdaderamente impresionado que hubiera tenido semejante colección de libros. Completamente maravillado, comenzó su recorrido por los largos pasillos llenos de estantes, encontrando colecciones conocidas y otras mucho más raras, cuando logro encontrar algunos títulos que le llamaron la atención, camino hasta uno de los tantos sillones que poseía la biblioteca, tropezando en ese momento, con un pequeño cuerpo que se atravesó curioso frente a su persona.
Yuuri observo la pequeña figura con curiosidad, notando claramente los cortos cabellos color plata y la mirada turquesa que conocía fácilmente, el pequeño de no más de doce años le miró de igual modo, compartiendo rasgos que había visto muy claramente en una persona muy importante para él.
— ¡Hola! Me llamo Mikhael, soy hermano menor de Vitya ¡Mucho gusto!
Saliendo de su ensoñación, Yuuri sonrió sumamente divertido por la espontaneidad del pequeño zarévich.
—Es un gusto también conocerte Mikhael, mi nombre es Yuuri —se presentó cordialmente sintiendo que estaba ante una escena demasiado encantadora.
— ¿Entonces tu eres el omega de mi hermano? ¡Vueles como él! —comentó el pequeño entusiasmado, provocando un intenso sonrojo al dios que se sintió avergonzado por la nueva mención de su olor.
— ¿Qué? ¡No! Bueno, yo no sabía… —Yuuri ni siquiera donde meterse o que decir correctamente, la repentina información lo había tomado desprevenido al punto de que podía desfallecer en cualquier momento. El simple hecho que un omega tuviera el olor de un alfa implicaba la cercana conexión que estos poseían, especialmente, el marcado cortejo que este último denotaba hacia el omega.
Riéndose de su expresión avergonzada, Mikhael simplemente cruzo sus brazos detrás de su cabeza sonriendo divertido, generando una curiosa, pero afable sonrisa en el omega.
Encontrar a un pequeño niño que se asemejaba a la edad más tierna de su Víctor era por demás melancólico, pero sumamente enternecedor. Sintió como cada uno de los recuerdos de antaño retornaban inevitablemente a su mente, todos traídos por la mirada turquesa de aquel risueño pequeño.
—Oye ¿Es verdad que vas a casarte con mi hermano? ¡Él estaba muy feliz de verte nuevamente! No paraba de la emoción cuando vino a despedirme hace una noche —indico — ¿Entonces serás el esposo de mi hermano mayor? —pregunto nuevamente con una inmensa sonrisa que derribo a Yuuri en la extrema vergüenza.
—Bueno, yo —dudo en decir el dios, con mirada vacilante.
—Mikhael, ese tipo de preguntas no se les hacen a las personas tan descortésmente, estás siendo invasivo —indico en regaño una voz femenina que ingresaba a la estancia. Ambos alzaron la vista para observar a la recién llegada, siendo Mikhael el primero en salir corriendo emocionado a los brazos de esta, Yuuri por su parte abrió la boca sorprendido—. O eso quisiera decir, pero también tengo esa gran curiosidad.
Vestida con un suave pero elegante vestido rosa, la joven zarevna hizo acto de presencia con una mirada llena de alegría que sonreía cariñosamente al pequeño que estaba abrazando sus caderas, para después dirigir su mirada al joven dios que a escasos metros de ella estaba.
— ¡Mila! —exclamo el dios verdaderamente feliz de verla. Ambos corrieron a abrazarse, resonando sus risas alegres por verse. Apenas se separaron un poco y Yuuri no cabía de la sorpresa mientras la miraba, había crecido tanto y su largo cabello ahora estaba corto por los hombros, dándole un aire de joven dama que combinaba con su sutil, pero marcada elegancia—. No puedo creerlo, estas tan grande y hermosa —comentó. Mila simplemente rió, complacida del halago.
—Y tú sigues tan lindo como siempre, no puedo decir que los años han pasado por ti. Me alegra demasiado verte, Yuuri.
Sin embargo, pese a que estaba inmensamente feliz de verla, la mención de la no evolución de su tiempo lo hizo petrificarse, esbozando una mueca asustada que apenas pudo ocultar de la mirada de la joven zarevna rusa.
—S-Sí. ¡M-Me dijeron que recién te casaste! —cambió de tema lo más disimulado que pudo—, aunque aún no puedo creerlo, de verdad te doy mis más grandes felicitaciones. Espero que la felicidad nunca se vaya de tu lado —dijo, recibiendo una sonrisa llena de emoción por parte de la pelirroja.
—Muchísimas gracias, Yuuri. No sabes lo mucho que me hacen feliz tus palabras —comentó, sinceramente conmovida, pero rápidamente transformando aquella en una sonrisa cómplice, llena de picardía—. Entonces… ¿Te vas a casar con nuestro afortunado Vitya?
El rostro de Yuuri volvió a enrojecer de vergüenza, esta vez provocado por una divertida Mila.
—No, bueno, Víctor y yo no hemos… nosotros no… —Yuuri no sabía dónde meterse, con cada palabra que no lograba terminar, su rostro enrojecía más y más, causando que la diversión de la rusa aumentara. Esta rio complacida por su expresión de bochorno mientras le acompañaba en la misma Mikhael en una especie de conspiración por parte de los dos hermanos. A esas alturas, Yuuri no sabía que esperar de los hermanos Nikiforov que querían acabar con su cordura, algunos de unas formas menos convencionales que otros.
— ¡No tienes que ser tan tímido! — le decía la zarevna moviendo la mano de arriba abajo para aligerar el ambiente— Nuestro Vitya te ama desde que es un torpe niño de la edad de Misha, no tienes por qué avergonzarte o preocuparse por eso.
Yuuri abrió los ojos sorprendido por sus palabras, con apenas una suave exclamación mientras el tono de su rostro completo tomaba un suave, pero brillante color rosa. Bajando la mirada en silencio, manteniendo una expresión difícil de explicar y de la que Mila se dio cuenta.
Inevitablemente las palabras de Mila y el recuerdo de la confesión de Victor rondaron su mente, reflexionando sobre estas. Verdaderamente, desde los pocos días que había llegado nuevamente al mundo humano hasta el casual encuentro con el zarévich en la costa del lago, Yuuri jamás pudo pensar seriamente cuales eran los sentimientos verdaderos que tenía hacia el joven príncipe y sobre todas las implicaciones que eso conllevaba. Lo amaba, lo amaba como nadie más en ese mundo o en esa existencia, había permanecido tanto tiempo a su lado, viviendo de su compañía durante su primera estancia en la tierra, que en ningún momento su mente volvió a reconsiderar aquellas preguntas tan cruciales. Solo se había acostumbrado a su presencia, a sus acciones y atenciones, permaneciendo a su lado en el pasado sin siquiera tomar en consideración lo que el en verdad sentía, rehuyendo de sus propios sentimientos. Cuando Víctor le dijo lo que sentía por primera vez, estaba conmocionado. No podía negar que los había sentido antes, mas no había querido hacer caso de ellos y mucho menos de lo que estos le hacían sentir, rechazo aquello alegando la naturaleza de su presencia en ese mundo humano y la amplia diferencia en sus esperanzas de vida, siendo esto último algo que aun en el presente seguía constante en su mente. No fue hasta que retorno a su mundo que logro sentir el asfixiante deseo de volver a verlo, le dolía su ausencia y su solo pensamiento quemaba, haciéndole querer arrancarse el pecho a tal punto que no fue capaz de soportarlo y debió regresar a ese mundo que jamás espero añorar. No solo fue el hecho de sentir que no pertenecía a su tierra, no solo era ese anhelo de querer regresar a esa libertad que había sentido en el mundo humano, había sido todo por Víctor, por verlo nuevamente y ser capaz de sonreír a su lado.
Cuando regreso a ese mismo punto de la tierra, busco inconscientemente retornar al espacio donde se había encontrado en el pasado, deseando en lo más profundo de su alma que el alfa no lo hubiera olvidado y si el destino era condescendiente por una única vez con su persona, pudiera volverse a encontrar de nuevo. Y así fue. Víctor regreso a ese mismo lugar en donde se conocieron, pero esta vez convertido en hombre. Leal a sus palabras y sentimientos, lo llevo a ese castillo al que todavía no conocía y reafirmo sus sentimientos hacia él pese al inclemente paso de los años. Expresando que se sentía extremadamente feliz a su lado y que todos los días eran más alegres ahora que estaba con él, pero también pregunto si se sentía de la misma forma. Y al pensarlo, lo notaba, que todos esos sentimientos eran semejantes idénticos a los que sentía Víctor. Su brillante sonrisa le abrumaba, y aquel condescendiente, pero intenso beso se había sentido como la gloria, haciéndolo estremecer como nada antes, haciéndolo flotar entre las nubes… ¿todo eso lo que sentía significaba que le amaba? ¿Eso era amor? No necesitaba comprobarlo con sus propios medios, ya estaba seguro, pero, estaba asustado.
No quería jamás ver a Víctor regresar a esa expresión de dolor y desespero en la que lo había encontrado. No obstante ¿estaba preparado para asumirlo todo con sus consecuencias? ¿Qué haría cuando no fuera capaz de avanzar? Cuando su celo no llegara, cuando su tiempo no transcurriera y debiese observar como todos envejecían a su alrededor. Cuando ese momento llegara ¿Sería capaz de separarse de Víctor?
Estaba asustado, asustado de perderlo para siempre y sufrir el inclemente dolor del que ya no estaba acostumbrado.
No desde que conoció a Víctor.
Feliz inicio de semana mis corazones, espero esten muy bien y resguardados dentro de sus casas, nuevamente les traigo la actualización de El Príncipe del Hielo. Un capitulo verdaderamente largo que ame escribir porque amo tratar los pensamientos de nuestro lindo dios del hielo, y ademas no solo presentamos un personaje nuevo, sino también volvemos a ver a Mila. Yo amo el personaje de Mila y cómo va a tomar un papel importante a lo largo de los siguientes capítulos. Tal como el título, nuestro Yuuri tiene demasiadas dudas, dudas sobre el futuro, dudas sobre si aceptar su destino con Victor, muchas cosas lo detienen y se encuentra arrodillado ante la ansiedad, verdaderamente no es sencillo salir de ella. Pero iremos viendo como se desarrolla ello en los siguientes capítulos.
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Muchos saludos desde Venezuela y espero puedan estar bien, sanos y resguardados, los que deban salir, cuidense mucho. ¡Besos!
