Resquicios de orgullo

STaty

Capítulo 20

[…]

-¿Estás listas?- le preguntó el rubio entretenido.

La estaba mirando apoyado contra el marco de la puerta.

-Esta pulsera es peliaguda.

Se guardó una carcajada. No quería ofenderla, pero… peliaguda. ¿Quién dice peliaguda? Le encantaba lo graciosa que era.

-¡Te estoy viendo!- lo acusó- deja de reírte y ayúdame con la cremallera.

-Ya voy cariño. Tu héroe está aquí – dijo divertido.

-Ven aquí, payaso- le dijo mientras le enseñaba la lengua.

-¿Me estás intentando seducir con esa lengua?- dijo divertido.

-¡No hay tiempo! No me mires así!- le gritó Hermione mientras lo agarraba del brazo y le dirigía hacia la salida.

-Es mi fiesta, puedo llegar cuando quiera- dijo divertido mientras se dejaba llevar por Hermione.

-No es tu fiesta, es para la presentación del nuevo negocio que tenéis Zabini y tú.

-Pues eso, mi fiesta de beneficencia para Zabini.

-No seas tonto, vamos.

-Aburrida.

Se aparecieron rápidamente y entraron en el gran salón. Hermione les dedicó una gran sonrisa a todos los presentes, mientras que Draco los miraba por encima del hombro.

Se acercaron a Zabini.

-¿Está todo listo? –preguntó Draco.

-Buenas noches a ti también que no dormimos juntos- le dijo Zabini.

-Oh, cariño no te ofendas, pero ya nos vimos a la mañana- le dijo el rubio a Blaise.

-Deberías haber llegado antes- le reprochó el moreno.

-La perfección lleva su tiempo- le sonrió.

-Por Merlín, si no tienes solución. Hagas lo que hagas siempre seré yo más guapo.

-Más quisieras- le respondió Draco.

-Mejor os dejo solos- dijo Hermione confundida.

-Espera, te quiero presentar- le dijo su pareja.

-Malfoy, te recuerdo que debemos repasar…

-Zabini, prueba a sobrevivir sin mi cinco minutos- le interrumpió el rubio.

-Ya lo h hecho hasta ahora.

-Y mira como has perdido la finca familiar. Si te dejo cinco minutos más, vendes el Ministerio a un Starbucks.

-En todo caso, vendería la tuya, estúpido- le dijo Zabini.

-¡Ya basta! Tenéis una presentación que hacer y parecéis dos niños pequeños.

Ambos se miraron y dijeron a la vez:

-¡Es él!

-¡Es su culpa!

-Perfecto, ahora todo solucionado. A trabajar.

Hermione vio a Cindy y se le acercó.

-Hola cariño- la saludó la rubia mientras le daba un beso.

-Hola Cindy, ¿cómo te encuentras?

-Bien. Aunque hay algo de lo que deberíamos hablar- dijo mientras miraba a los lados.

-Sé lo que me vas a decir.

-Sabes que te aprecio y por eso.

-Mira, eres alguien excepcional que me ayudó cuando nadie más lo hacía. No sabía hacer nada, me enseñaste, me vestiste, me consolaste y me ayudaste. No me importan lo demás, sino tú y tu amistad.

-No te estoy diciendo que nos alejemos, sino que nos veamos discretamente.

-No haces nada malo. No le haces daño a nadie, ni los engañas. Si esos hombres te pueden ver a las noches, también deberán aprender a verte de día.

-Cariño, no lo harán. Esos hombres solo quieren verme en el bar, fuera de ahí soy peligrosa para ellos. Temen que sus sucios secretos salgan a la luz.

Cindy se acercó a Hermione y le dio un beso.

-Nos veremos pronto- le dijo la mujer.

Hermione se sintió triste al ver a su amiga irse, como si ella fuera una apestada cuando debería ser idolatrada.

Un par de horas más tarde, Draco se le acercó.

-¡Nos vamos!- le dijo al oído.

-¿Tan pronto?

-Ya he dado mi discurso, he saludado a todos, incluido Potter. ¿Qué más quieres?

-¿Por qué quieres que nos vayamos? –quería contarles a todos que se habían prometido.

Se acercó a ella, le puso una mano en su cintura mientras con su dedo gordo la acariciaba en círculos. Se aclaró la garganta y con un tono más grave le susurró al oído.

-Porque quiero llegar a casa, sacarme la chaqueta, la corbata y remangarme la camisa. Una vez que estuviese cómodo, me situaría detrás de ti para sacarte el vestido mientras te beso el cuello, con besos húmedos hasta llegar a tu lóbulo, el cual mordería. Te daría la vuelta me acercaría lentamente hasta tu beso hasta que no pudieses aguantar las ganas y me besases. Yo aprovecharía un gemido tuyo e introduciría mi lengua mientras aprovecho para sacarte el vestido. Mientras te beso, aprovecharía para recorrer todo tu cuerpo. Te sentaría en la cama para acabar de sacarte tu última prenda. ¿Quieres que te cuente el resto o te lo muestro?

Hermione se había quedado con la boca seca. La temperatura subió y notó como comenzaba a sofocarse. No entendía como era capaz de conseguir que unas pocas palabras le subiesen tanto la lívido. Notaba como una humedad empezaba a formarse entre sus mulos.

-¿Qué decides, querida?- le preguntó con una voz ronca de deseo.

-Has ganado- dijo la chica.

-Se nota que conozco las necesidades de mi pareja- dijo divertido.

-Vámonos antes de que cambie de opinión.

La agarró de la cintura y le dio un beso apasionado.

-¿Has cambiado de opinión?

Lo acribilló con la mirada. Mientras le cogía de la mano y se aparecían en la mansión.

El chico la cogió de la cintura y la besó suavemente.

-Me he hecho adicto a ti- le dijo entre besos.

-Y yo- dijo divertida mientras le desabotonaba la camisa- hemos cambiado.

-Me has cambiado- le dijo mientras le acariciaba la cara.

-Yo te veo igual de mimado- le dijo mientras le revolvía el pelo.

-Por ti he vuelto a sentirme yo mismo.

-Yo me siento diferente, tan segura y mujer. Ver como me deseas, me hace sentir poderosa, como si tuviera algún poder.

-Lo tienes, me tienes a tus pies- le dijo mientras descendía con sus besos por la clavícula, sus pechos, su estómago.

Se agarró a sus caderas y miró la cara sonrojada de la chica. Le dedicó una sonrisa cargada de picardía.

Le desató las medias del liguero y se las sacó lentamente. Hermione se felicitó mentalmente por habérselas puesto. Con sus dedos fríos bajó las medias por sus piernas hasta sacarlas por sus dedos. Le acarició las piernas hasta sus caderas. Acercó su cara a sus muslos hasta enterrar su nariz en su centro. Jugueteó con su clítoris mientras movía su nariz en círculos. Le bajó las bragas y enterró sus labios. Le agarró sus nalgas, que masajeó mientras comenzó a mover su lengua entre los labios de la chica. Se movió lentamente mientras se acercó a su punto débil que empezó a succionar.

Movió una de las manos de su nalga, recorriendo su pierna y subir por el interior de su pierna. Recorrió toda su humedad, adelante y atrás. Se paró en su centro y separó sus labios para introducir uno de sus dedos.

Hermione notaba como el calor le recorría todo el cuerpo, en especial en su bajo vientre. Le estaba costando mantenerse sobre sus piernas, sobre todo cuando sintió su segundo dedo. Notó como llegaba a su orgasmo cuando empezó a tensarse. Draco la sujetó cuando sintió una descarga por su columna.

Parpadeó saliendo de su nube de placer. Miró hacia abajo ubicándose.

La cogió en brazos y la llevó hacia la cama. Ella le subió las manos a su pelo. Introdujo sus dedos en su pelo y se lo peinó hacia atrás.

La tumbó suavemente y la besó, le encantaba lo dulce que era con él. Verla tumbada, tan inocente y delicada, con ese sonrojo le excitó más.

Draco la besó suavemente y tiró de su labio inferior. Hermione soltó una pequeña risa. La besó suavemente, era una reina y se merecía todo su tiempo y dedicación.

-Eres tan hermosa.

-No es cierto.

-Eso es porque no te ves como yo te veo- le acarició la cara.