Pet's Curse

Por Isys Luna Skeeter

Traducción por Alyssa S.


Spoiler: '¡Te quiero Sirius, y a nadie más!' por Isys Luna Skeeter al igual que cualquier libro de Harry Potter, mismo escrito por JK Rowling.

Parejas en este capítulo: HP/GW, unilateral LV/HP, unilateral MollyP/HP

Advertencias: viaje en el tiempo, slash, cartas de fans, fotos sexys, amenazas.


—Plática.

«Pensamiento»

-Parsél-

Sueño/Memoria/Revista/Periódico/Carta


Capítulo XX

El amor de un padre—

"De profesor a chef"

por Rita Skeeter.

Hola mis queridos lectores. Esta periodista se ha encontrado con unas noticias realmente interesantes sobre nuestro profesor de Defensa favorito. Anoche, en el concierto anual de año nuevo, Lord Slytherin llevó como acompañante a su heredero. Como sabrán, esto no es una práctica habitual de hacer, pero es aceptado dado a que el Lord aún no ha encontrado a la mujer correcta.

El profesor Mather fue un total caballero tal y como se esperaría de una persona de su estatus y, durante el concierto, fue incluso posible verlo entonando por lo bajo algunas de las canciones (ver foto). Durante el receso, algunas de las damas presentes cuestionaron al profesor Mather sobre su futuro inminente y el mago sonrió con tristeza mientras respondía que aunque extrañaría a sus estudiantes ya había tomado su decisión, y ahora está pensando en abrir su propio café. Sí, mis lectores, el profesor Mather seguirá el camino restaurantero cuando podría ser mucho más. Cuando se le preguntó a Lord Slytherin sobre esto, respondió que esa decisión era de su heredero y no suya. Y me pregunto, ¿cuántos lores estarían dispuestos a dejar que sus herederos tomaran sus propias decisiones?

Y ahora, lo que la mayoría de las damas estaban esperando. Su servidora le preguntó al profesor Mather la posibilidad de una mujer en su vida. Después de todo, un hombre como él necesita una mujer que lo ayude a cuidar a su hijo de once años. El profesor me concedió una respuesta digna de escribir. Solo hay tres mujeres en la vida del profesor Mather: su difunta madre que murió al tratar de salvarlo cuando él no era más que un bebé, su tía muggle con quien vivió la mayor parte de su vida y el amor de su vida, una mujer de cabello rojo con ojos marrones y un espíritu feroz.

Para el profesor Mather, una mujer solo merece su atención si puede pensar y luchar por sí mismas.

Entre nosotros, mis queridos lectores, parece que el profesor Mather busca a alguien que sea capaz de mantenerlo alerta y con quien se sienta protegido y seguro, sabiendo que no tendrá que preocuparse por el bienestar del otro.

En la imagen, al lado de la columna de la portada, había dos hombres. Ambos estaban vestidos con las mejores túnicas, el mayor de los dos llevaba una bata de vestir de estilo antiguo con la insignia de Slytherin en la parte frontal, mientras que el más joven portaba una túnica del modelo más reciente del mercado. El más alto tenía una mirada despreocupada y la expresión de su cuerpo también parecía tranquila, pero si observabas lo suficiente, notarías lo tenso y alerta que estaba ante cualquier suceso, con sus ojos fijos al más joven en una mirada que si bien podría pasar como la de un padre orgulloso, también podía tomarse por cariño si lo conocías bien. El menor tenía una expresión tranquila y era posible ver su boca moverse mientras cantaba la letra en voz baja. Ambos estaban en un balcón donde, muy probablemente, habían estado viendo el concierto. El más pequeño tenía una apariencia suelta y tan despreocupada como su cabello y -si mirabas a su rostro-, detrás de su sonrisa podrías notar un estado de debilidad. Ni una sola vez el joven miro al otro y pareció no darse cuenta de su presencia a pesar de que la figura masculina mayor gritaba "mírame" para cualquiera que volteara en su dirección.

Albus bajó el periódico con un suspiro. Tom se preocupaba por este joven, tanto que él lo podía notar. Alguien llamó a su puerta, Albus levantó la vista para ver a su colega favorita y antigua alumna en la puerta.

—Minerva, ¿a qué debo este placer?

—¿Ya has encontrado un nuevo profesor de DCAO? —la mujer preguntó mientras se acercaba al mayor.

—Me temo que no.

La mujer frunció el ceño.

—¿Entonces vas a aceptar que Mather regrese? —Minerva preguntó y Albus estaba seguro de que podía escuchar una pizca de esperanza en esa pregunta.

—Me temo que no, querida.

La mujer frunció los labios y se dio la vuelta, retirándose por completo. Albus sintió pena por quien se atrevió a cruzarse en su camino, se había apegado bastante al joven Mather en los últimos meses. Con un suspiro, Albus se levantó, acercándose a su chimenea, y contactó a Dolores Umbridge. Estaba seguro de que la joven bruja aceptaría el puesto, ya que su madre había sido la burla de los Potter frente a toda la academia de Aurores.

PC—

Harry encontró, con gran disgusto, cartas de mujeres y hombres dirigidas a él con fotos de jóvenes (y no tan jóvenes) pelirrojos de ojos marrones. Voldemort lo encontró bastante irónico e incluso usó hechizos anti-fuego en los sobres antes de que Harry pudiera alcanzarlos. Un día, Harry abrió uno que solo podía ser de una joven Molly Weasley, la mujer siendo tan delgada como le era posible y tan parecida a Ginny que dolía... por no hablar de que ese tipo de posiciones prácticamente traumaron a Harry de por vida. Después de esa vez, Voldemort comenzó a leer sus "cartas de amor", solo dejando que Harry leyera las que no eran demasiado "traumatizantes". Harry no estaba seguro de si Molly le había vuelto a enviar una carta, pero estaba seguro de que, si lo volvía a hacer, Voldemort había aprendido desde la primera vez -donde la magia de Harry había descontrolado por completo- que esta mujer en particular era un punto doloroso para Harry.

Sin embargo, no todas eran 'cartas de amor', también había propuestas de trabajo, lugares para alquilar, personas que le rogaban que regresara a Hogwarts e incluso había los curriculum de algunos para trabajar en su café. Había sido un poco abrumador al principio, y solo empeoró cuando Harry llevó a Severus a coger el tren para su tercer año. Las personas no se atrevieron a acercarse a ellos, pero Harry nunca antes había visto tanta gente en la estación de tren. Nunca se había sentido tan agradecido por la personalidad de Voldemort, su presencia los mantenía alejados aunque eso no los salvaba de las miradas. Cuando Harry se despidió del niño, pudo haber jurado que algunos de los observadores habían arrullado ante el momento familiar. ¡Era humillante!

—Padre, me estás avergonzando —Severus gimió tratando de evitar los brazos de Harry.

Harry se rió entre dientes mientras algunos de los estudiantes de Slytherin miraban la escena divertidos. Estropeó un poco el cabello del pobre niño y luego alisó su túnica.

—Ve por ellos, mi pequeño maestro de pociones.

El niño rodo sus ojos antes de inclinar la cabeza hacia Voldemort y partir hacia el tren. Harry suspiró y se puso de pie, mirando a la enorme máquina roja con una mirada triste.

—¿Maestro de Pociones? —Harry miró a Voldemort confundido, el hombre parecía casi divertido—. Tienes pocas expectativas de él, entiendo.

—Tengo expectativas de lo que sé que es capaz de hacer—Harry replicó.

Voldemort solo tarareó antes de que sus ojos se estrecharan, el hombre puso una mano sobre el hombro de Harry y comenzó a alejarlo pero, antes de que pudieran irse, apareció una mujer ante Harry que hizo al moreno congelarse en su lugar, tensándose.

PC—

Voldemort chasqueó cuando una mujer pelirroja apareció a su vista. Se parecía mucho al dibujo que el señor oscuro había visto a Aiden hacer de su difunta novia Ginny, lo que solo podía significar dos cosas ante su reacción por las fotos de la mujer: ella era la madre o la abuela de Ginny.

—¿Profesor Mather? —La mujer le preguntó a Aiden con un tono seductor.

Voldemort pudo ver cómo la magia de Aiden reaccionó a ese tono. ¡¿En serio?! El hombre era tan ciego como un murciélago ante las insinuaciones de Voldemort, pero cuando una mujer coqueteaba con él -quien resultaba que se parecía a su ex-, ¡lo notaba al instante!

—Lo siento señorita, ya no soy profesor —Aiden dijo, su magia apenas en control—. Tú sabes quién soy, pero yo no.

—Oh —La mujer se sonrojó—. Molly Prewett. Mis hermanos menores no han dicho más que cosas buenas sobre sus clases, señor.

—Fabián y Gideon, ¿cierto?

La fémina sonrió y asintió.

—No estoy segura si recibiste mis cartas, pero…

—Lo siento señorita... pero no estoy interesado —Voldemort vio con aire de suficiencia como los ojos de la mujer mostraban su sorpresa—. No sé lo que has estado leyendo, pero no estoy buscando una mujer o un hombre. No estoy buscando a alguien con quien casarme. Soy completamente capaz de cuidarme a mí mismo y a mi hijo, tampoco necesito una esposa por él, como bien parece decir el periódico. Solo necesito paz... así que, por favor, si solo quieres meterte en mis pantalones, déjame en paz —Molly Prewett se removió incomoda y Voldemort tuvo que contener su alegría—. Además, alguien que solo me conoce por lo que otras personas le dicen y que piensa que sabe todo lo que necesita de mí por un periódico es la última persona con la que saldré. Mi difunta novia solo me llamó la atención cuando finalmente dejó de mirarme como un dios para que lo sepas, señorita Prewett. Por no mencionar que te pareces demasiado a una mujer que vi como una madre. Nunca podría mirarte de otra forma. En realidad, me asusta que quieras salir conmigo.

Aiden se dio la vuelta y comenzó a irse, Voldemort lo siguió mientras intentaba controlar su alegría para que no se reflejara en su rostro.

—¿Tom? —Voldemort tarareó cuando salieron de Kings Cross a pie—. Voy a conseguir mi propia casa.

—¿Tienes algún lugar en mente?

—Uno donde Severus se sienta como un hogar. Un lugar que pueda llamar mío.

PC—

Harry sabía que Voldemort preferiría que se quedara en la mansión Ryddle, pero era demasiado grande y elegante para los gustos de Harry, y de verdad quería su propio espacio. Ahora que no era profesor, realmente necesitaba pensar en tener su propia casa y...

—Algo pequeño, supongo.

Harry asintió mientras caminaban hacia el Callejón Diagon, asombrado que el otro no estaba discutiendo en contra.

—Uno de dos habitaciones, o de tres*, por si alguien viene a visitarnos.

—¿Un departamento o una casa?

—Prefiero el pueblo a la ciudad—Harry admitió cuando Voldemort abrió la puerta del Caldero Chorreante. Harry le sonrió al camarero Tom, dándole un asentimiento al hombre antes de ir al patio trasero—Pensé que estarías en contra de esto —reflexionó en voz alta.

Voldemort miró a Harry, sus ojos brillaron rojos por unos segundos antes de voltear hacia la entrada del Callejón Diagon y abrirlo.

—Podría discutir sobre ello. Pero el simple hecho de que hayas decidido tener tu propia casa y abrir tu propia cafetería significa que está luchando por vivir —Voldemort dijo fácilmente mientras caminaban hacia la librería—. Prefiero tenerte vivo a que seas una mera sombra.

Harry rodó sus ojos ante el tono del hombre mayor, pero dejó que lo guiara a la librería sintiendo un calor en su pecho por el hecho de que Voldemort era más de lo que Harry pensaba que sería. Mientras caminaban, Harry vio la tienda de escobas y tuvo que contener su gemido. De todos los niños que había adoptado, tenía que elegir al único en toda la escuela que no le interesaba el Quidditch.

—¡No! —Harry miró al mayor confundido mientras el hombre tiraba de él con fuerza—. Ya eres lo suficientemente peligroso en el suelo. ¡No hay manera de que te deje comprar una escoba! —Los ojos de Harry crecieron ante el tono indignado y solo le tomó unos minutos darse cuenta de que Voldemort lo estaba regañando por querer comprarse una escoba. Harry se encontró riendo. Verdaderamente riendo por primera vez frente al asesino de sus padres... o futuro asesino... espera un minuto, ya no los mataría así que...

Harry estaba seguro de que estaba atrayendo la atención mientras seguía riéndose en medio de la calle hasta el punto de que le dolía el estómago y sus ojos estaban llenos de lágrimas... pero es solo que... no podía... detenerse...

—No es gracioso —Voldemort siseó.

—Lo siento... es solo que... tú... y... —Harry respiró hondo para calmarse y miró a Voldemort con alegría en sus ojos—. No era por mí por lo que me estaba quejando. Me encanta volar, pero... Me estaba lamentando de que Severus sea el único chico en Hogwarts que no le interesa el Quidditch. Además, ¿qué haría con una escoba en el mundo muggle? ¿Limpiar el polvo?

Harry se encontró riendo por su propia broma. Pero de repente un quejido soltó cuando un hechizo punzante lo golpeó, mirando con ira al otro hombre.

—Ninguna escoba —El hombre declaró como si fuera la última decisión, antes de reanudar su caminata.

Harry volvió a rodar sus ojos pero siguió al hombre, teniendo problemas para entender por qué esto se sentía tan hogareño.

PC—

Los ojos de Voldemort se entrecerraron cuando recibió una carta que decía que el joven Severus se había negado, junto con el resto de la escuela, a ingresar a las clases de Defensa y estaba recibiendo un castigo por ello. Aparentemente la nueva profesora era Dolores Umbridge, la misma mujer que una vez se atrevió a lastimar a su mascota. Voldemort miró al otro hombre que vivía en su casa, notando que estaba con el joven Rodolphus y la joven Narcissa teniendo su habitual 'fiesta de té'. La adolescente se había encargado de enseñarle a Aiden cómo actuar como el heredero que era así como al joven Severus -quien era el heredero de Aiden.

—Joven Rodolphus —llamó y el heredero de Lestrange miró a Voldemort, antes de pararse y acercarse en su lugar junto a la mesa donde estaba sentado (investigando sobre lo que tenía que hacer como Lord) en la sala. Voldemort le ofreció la silla frente a él y le dio la carta. Mirando a Aiden, vio al hombre arqueando una ceja en su dirección, hasta que de repente su atención fue vuelta a enfocar a la joven Narcissa por un fuerte pellizco en el dorso de su mano. Voldemort regresó con el joven Rodolphus, el mago había bajado la carta sobre la mesa y estaba tomando un libro de leyes que Voldemort tenía sobre la mesa antes de comenzar a hojearlo. Finalmente se detuvo en una página, leyó un artículo y se lo señaló a Voldemort.

—¿Mi señor?

Voldemort se inclinó para ver la ley que señalaba el joven. Lo leyó y luego devolvió el libro.

—Muéstraselo a tu padre y a cada Lord que tenga hijos en la escuela.

El joven Rodolphus asintió y se levantó, llevándose el libro con él, la página separada con la carta e, inclinando la cabeza, se fue.

—¿Hay algo mal?

Voldemort miró a Aiden quien chilló al ser vuelto a pellizcar, el joven miró a la adolescente antes de volver a redactar su pregunta. Voldemort estaba seguro de que su mascota recibió más pellizcos por su habla que cualquier otra cosa que hizo.

—El joven Severus está siendo acusado de no escuchar a sus superiores y de provocar una rebelión en la escuela.

Aiden lo miró asombrado.

—Esperaría eso de mí, pero nunca de mi hijo —Su mascota exclamó.

—Ningún estudiante ha ingresado a las clases del nuevo profesor de DCAO —Voldemort explicó, reservando su apodo para una observación posterior.

—¿Y dijeron que Severus fue quien provocó esto? —Aiden preguntó, escondiendo sus manos de la adolescente a su lado. Voldemort asintió—. Pero fue el Diario El Profeta quien lo hizo, no mi hijo. Y Narcissa Vega Black, sí te vuelves a atrever a pellizcarme, yo...

Voldemort tosió para callar a Aiden cuando la adolescente ganó un pequeño tono rosa en sus mejillas.

—Y es por eso que se lo estoy contando a los otros Lores. Esta búsqueda del profesor Dumbledore no puede continuar —Voldemort explicó.

—¿Por qué Severus te escribió? —Aiden preguntó torpemente, como si de repente se diera cuenta de lo que estaba a punto de decir frente a la menor.

—No lo hizo, debe estar todavía detenido con la profesora Umbridge —Aiden se llevó una mano a su mano cicatrizada a la vez que se tensaba y Voldemort estaba seguro de que no fue el único que lo notó—. Era del profesor Slughorn. Como ahora soy el Señor de la familia, el trabajo del jefe de la casa es contactarme y contarme sobre estos asuntos.

Aiden tarareó en sus pensamientos.

—Si Dolores Umbridge hace las detenciones, creo que ella solo necesita que envíes a un periodista allí, no será necesario hacer nada más.

—Me temo que no conozco a ningún periodista—Voldemort replicó.

Aiden volteó a ver a la joven Narcissa.

—Quiero creer que conoces a Rita.

—¿Estás seguro de que quieres que contacte a mi antigua compañera? —La bruja de diecinueve años preguntó—. Nadie puede decirle a un Skeeter qué escribir. Su padre está en Azkaban por eso. La única persona que vi escuchar a la señorita Skeeter fue a Rodolphus y solo porque una vez la llevó al baile de la escuela y por eso sabe qué botones tocar con ella.

Aiden sonrió de lado.

—Solo llámala—Su tono frío hizo que un escalofrío recorriera el cuerpo de la joven Narcissa y la adolescente se puso de pie, haciendo una llamada por flu. Aiden se volvió hacia Voldemort—. Las plumas de sangre son ilegales en menores de 17 años, ¿cierto?

Voldemort asintió y tuvo que admitirlo; esta mirada mortal de Aiden era sumamente excitante.

Cuando apareció la periodista rubia, Aiden se puso de pie como para darle la bienvenida y la llevó a un lado, hablando con ella en privado. Voldemort se impresionó al ver que la cara de la mujer se volvía más y más pálida mientras Aiden hablaba. Tan pronto como ella desapareció y Aiden se sentó, Voldemort pudo escuchar su mascota murmurar.

—No hay amor como el de un padre por su hijo.

Continuará…


Nota de autor;

(Isys) Para quien se pregunte, Vega (también conocida como Alpha Lyrae), es la estrella más brillante en la constelación de Lyra (el arpa). También es la segunda estrella más brillante del hemisferio norte y la quinta más brillante desde la tierra.

Nota de traductor.

*Existe un sistema de medición francés que indica el número de habitaciones principales con las que cuenta el departamento o casa, sin contar la cocina y baños. Por ejemplo, si ven un lugar que tiene escrito t3, puede ser que tenga una sala-comedor y dos recámaras o; sea un t2 y que cuente con una recámara y la sala. En esta ocasión lo manejé como habitaciones en general, sin especificar si se refiere a las recamaras o algún otro espacio más -aunque me voy más por lo primero.

¿Qué les pareció? ¡Espero les haya gustado!

¡Muchas gracias por leer!

Un enorme abrazo, Aly.

Próximo capítulo: Profesores.