PRETTY CURE ALL STARS
LA GRAN BATALLA DE LA LUZ
Por: Escarlata.
Pretty Cure pertenece a TOEI ANIMATION.
Nota: Éste Fanfiction no está ubicado en la línea temporal de las películas de ALL STARS, pero sí al final de cada serie. Las líneas temporales usadas serán casi las mismas que en ALL STARS.
Parte 14 Cascarón
Poco a poco y con más preparación, se le dio energía de Creación a los siguientes reinos: Palmier y a sus cuatro vecinos, el Reino de los Dulces, el Cure Rose Garden, a Laberinto desde luego, e inesperadamente agregaron al Pretty Cure Castle porque realmente no tenía influencia en ningún otro lado. Tomó alrededor de una semana hacer todas las ceremonias para darle tiempo a Nagisa de reunir energías. Dar su energía donde no causara efecto directo en el mundo humano fue una buena idea, apoyada por la Reina de la Luz, que no había sido demasiado específica al indicarle a Nagisa dónde llevar el equilibrio con su energía. Se disculpó por ello, por cierto.
Y aunque Honoka estuvo de cerca viendo todas las ceremonias, se abstuvo de volver a acercarse, no quería que otro incidente como el anterior volviera a repetirse. Gracias a la armadura de Nagisa sentía su interior luchar y tratar de repeler esa luz, más de una vez había sentido una pesada sensación de náuseas por culpa de ello, pero no se sacaba la armadura, tenía que resistir, tenía que volver a acostumbrarse. Las circunstancias no eran las mismas, no estaban en los confines del espacio donde podían alejarse por quién sabe cuánto tiempo antes de volver a juntarse y trabajar hombro con hombro. Tomó tiempo, un tiempo que en ese entonces quizá podía medir como eones, tiempo que no se contaba porque aun no tenía nombre. Ellas tampoco.
Ahora sus formas eran más frágiles, sujetas a las reglas del tiempo y las físicas de ese mundo, atadas a las limitaciones de la carne. Era complicado, pero a Honoka Yukishiro nunca la había asustado el esfuerzo y el trabajo duro. No en esa vida y tampoco en las anteriores según podía recordar. Y mientras que ella no podía ir por ahí dejando oscuridad de forma gratuita, solo le quedaba esperar a ver cuál era el siguiente plan del equipo. Estar por su cuenta era algo que nunca le había molestado, pero sí echaba de menos a Nagisa, quería conocer a las chicas y hacer tantas cosas que a veces se sentía ansiosa por todo ello, pero la oscuridad le ayudaba. La Oscuridad no era mala, era la contemplación, era el sueño, era el descanso, la silenciosa calma requerida para recuperar energías y moverse bajo la luz. Era el tiempo del sueño, era el más cercano momento con uno mismo.
Por ahora solo le quedaba seguir trabajando y conseguir el permiso de sus padres para comprar un móvil, en serio lo necesitaba para poder hablar un poco más con las demás, con Hikari, con Mipple y Mepple, con su Nagisa. Era una suerte que la tecnología moderna no estuviera sujeta a las energías más allá de la eléctrica.
Y mientras Honoka hacía lo propio, Urara estaba en Natts House. Le faltaba una canción para el repertorio, la que iba a cantar para el cierre de la presentación. Las otras ya habían sido aprobadas por el estudio y se estaba trabajando en la musicalización. Ya una de las canciones se había completado y el cuarteto Clover trabajaba en la rutina de esa pieza, recibían asesoría de su mentora Miyuki pero solo en detalles, solo algunas guías, ellas querían armar los bailes por sí mismas y eso era un gran paso más para crecer no solo como bailarinas si no como personas. Tomar una resposabilidad así era importante, una gran experiencia de vida según palabras de la líder de Trinity.
Si Urara quería comenzar pronto los ensayos junto a las chicas, tenía que apresurarse con esa canción. Repasó mentalmente todo lo sucedido hasta ese momento: las peleas contra Black y White, el que se llevaran a sus amigos y hacerlos pasar por muertos, luego una última pelea donde se reveló la existencia de dos poderosas entidades. Ahora un nuevo estado de espera donde no sabían con seguridad si las cosas podían ponerse mejor o peor. Todos querían lo mejor, pero siempre sucedían cosas inesperadas... Inesperadas como podían serlo Black y White. Ellas dos, nacidas para estar juntas y ahora separadas, no podía imaginarse un sentimiento así. Apretó más su lápiz contra la hoja sin darse cuenta y la punta de grafito se quebró. Esto último la hizo salir un poco de su ensoñación.
─Ah ─cuando levantó el rostro, Shiro acababa subir el último escalón a la planta alta, Llevaba té y algunos bocadillos, mismos que él puso al lado de la libreta─. Oh, hola, Shiro ─sonrió la pequeña rubia y no se negó a dar un sorbo de té─. Está delicioso, gracias.
─¿Algún avance? ─el castaño miró la hoja, pero solo tenía garabatos y un par de líneas tachadas que no alcanzó a leer del todo─. Oh, debe ser un bloqueo, como los que le pasan a Komachi a veces, ¿verdad? ─tomó asiento en el sofá más pequeño.
─Komachi-san me dijo que solo pensara en a quién quiero dedicarle la canción ─respondió luego de devorar una galleta entera─. Las demás las escribí pensando en ustedes y en nuestras nuevas amigas, pero ésta última... Solo puedo pensar en Black y White ─seguir llamándolas así era normal, muchas de las chicas aun lo hacían─. Solo puedo pensar en ellas y quiero la canción para ellas, pero no sé mucho más de su relación como para escribir algo específico.
─No tienes porqué escribir algo así de específico ─mencionó Shiro, brazos cruzados─. Solo dales el mensaje que quieres que escuchen, quizá a eso se refería a Komachi. Como una carta.
Komachi se lo comentó así una vez, Shiro se lo reforzaba y ahora los consejos de ambos iluminaron una luz en su cabeza. Su sonrisa se hizo tan amplia que casi brillaba, y ese gesto provocó una suave sonrisa en el mensajero. La vio sacar punta a su lápiz y le dejó la libreta y el lápiz a él, eso tomó un poco por sorpresa al chico, pero de alguna manera entendió lo que ella quería en ese momento. Fue tras la rubia camino al balcón y la vio detenerse en la baranda, solo se preparó para anotar todo lo que saliera de esa boca. Urara tomó un poco de aire y su voz salió como si tuviera la canción aprendida de toda la vida; lo hizo en tono bajo, casi confidente, no buscaba ser escuchada por completo en ese momento pero con Shiro se sentía muy cómoda. En su mente tenía la idea de esas personas que habían nacido para estar juntas.
Con sus ideas claras y alguien ahí para tomar nota de todo, Urara cantó. Su público solo fue un ruborizado Shiro.
En el piso de abajo y en una hora floja de ventas, los príncipes parecían bastante satisfechos por todo el asunto de la energía. Las chicas no necesitaban saber, al menos no tan pronto o de forma concisa, que sus relaciones diplomáticas con los reinos vecinos había mejorado considerablemente gracias a la energía que Nagisa donó. Ella sacaba peso de su cuerpo, los demás reinos lograban más abundancia y menos problemas en cuanto a materia prima en sus hogares... Y todos felices, ¿verdad? Aunque hacer toda una estratagema política tenía avergonzado consigo mismo a Koji.
─La carta de agradecimiento del Rey Donuts era la única que nos faltaba ─comentó Natsu luego de leerla un par de veces más y almacenarla con el resto de sus documentos personales─. Todos están complacidos con la energía y sus actividades tuvieron un crecimiento como nunca antes.
─Aun me siento un poco mal por haber aprovechado todo esto ─el profesor se llevó una mano a la nuca, y la fría calma de Natsu no le era de mucha ayuda en ese momento.
─Fácilmente pudimos haber pedido esa energía para nuestros propios ciudadanos, pero no lo hicimos, decidimos compartir con los demás y eso hizo que la energía de la guerrera de la Luz bajara de manera importante. Yo no veo lo malo en ello ─y hablaba muy en serio. La fría mente del príncipe le ayudaba a tener todas las prioridades en su lugar.
─Tienes razón, supongo que me siento mal por que las chicas no saben todos los detalles del trato. No me gusta esconderle cosas a Nozomi ─ella en especial se había puesto contenta al ver con sus propios ojos (por medio de su energía) cómo todo ganaba vida y color en los reinos y en el jardín.
─Como futuro Rey, uno de tus deberes será guardar cosas para ti mismo, tomar decisiones y no necesariamente explicar el porqué de tus planes. No estás haciendo nada malo, Koji, todo lo haces por el bien de la gente que quieres ─sacó un libro para leer por mientras─. Todos saben que haces las cosas porque cuidas de ellos, confían ciegamente en ti y me consta que tú nunca echas por la borda toda esa confianza. Eres un príncipe, tonto, levanta la cara.
Koji se echó a reír de manera suave, eran las mejores palabras de ánimo que Natsu le había dicho últimamente y eso lo puso bastante contento, estaba por agregar algo más a la conversación, pero la puerta se abrió, dejando pasar a Kurumi. Le dieron el día libre y la chica lo aprovechó para tener una cita con Karen, se le veía bastante contenta.
─Bienvenida ─fue el seco saludo de Natsu, ni siquiera apartaba la mirada del libro. Si no era cliente, no tenía porqué molestarse en interrumpir su lectura. Así de cómodo se sentía donde y con quienes estaba.
─Bienvenida, Kurumi, ¿cómo te fue en tu cita? ─Koji, más cálido, recibió a Kurumi con un cariño en el cabello─. Pensé que Karen llegaría junto contigo, Urara y Shiro están arriba.
─Me dijo que me adelantara, recibió una llamada de las otras bobas y parece que se quedaron sin dinero en el supermercado, compraron cosas de más ─negó, en serio que Nozomi se emocionaba en exceso a veces y Rin no tenía control alguno sobre ella o Komachi cuando se trataba de elegir comida, gracias a los dioses que Urara estaba ahí y no con ellas o todo sería un desastre mayor─. Karen y su cartera fueron al rescate ─enseguida soltó una linda risa─. Me mandó acá para que yo no la detuviera de comprar una docena de refrescos de uva, vi sus intenciones de inmediato. Le pedí unos chocolates a cambio.
─Si siguen así, le deberán a Karen hasta la ropa ─comentó Natsu, pasando la página de su libro. Natsu pagaba la renta mensual de la tienda sin falta, así que podía comentar todo eso sin culpa alguna.
─¿Bromeas, Natsu-sama? ¡Ya la mitad de las chicas le deben dinero a Karen! ─dijo con una risa, tomó asiento cerca de Natsu─. Esos pozos sin fondo vacíaron todo un stand de donas y ni siquiera se fijaron cuánto llevaban consigo, Karen terminó pagando la mitad ─la cuidadora no veía la necesidad de llamar a nadie más que a sus príncipes con honoríficos─. Y ustedes vieron con sus propios ojos todo el takoyaki que compraron en el distrito de Black y White, escuché de Hikari que cerraron temprano porque vendieron todo, eso le dio la tarde libre para andar con nosotras.
Koji soltó unas risas y Natsu suavizó su gesto con una sonrisa breve pero notoria, ver a Kurumi feliz claro que los ponía felices a ellos. Y luego de un par de minutos más de plática, Kurumi fue arriba con Urara y Shiro. Y para sorpresa suya, una feliz Urara daba saltitos de felicidad mientras se abrazaba de un Shiro transformado en tomate maduro.
─¿Me perdí de algo? ─preguntó Kurumi intentando sonar provocadora, pero ella fue la siguiente en ser abrazada por una feliz Urara. Notó que tenía su libreta en una mano.
─¡Lo hice, Kurumi-san, lo hice! ¡Terminé todas las canciones, lo hice! ─le miró con mucha alegría y esa sonrisa tan suya, tan linda y brillante.
─¡Urara, eso es genial! ─le devolvió el abrazo e incluso la cargó─. Tenemos que celebrarlo, y las chicas lo tienen qué saber. Justo vienen para acá con algunas compras, podemos hacer una fiesta.
─¡Sí, hágámoslo!
Ya era un poco tarde como para llevar la canción al estudio de grabación, así que iría a dejarla al día siguiente junto con su representante. Hicieron la fiesta planeada y era de esperarse que las demás chicas se enteraran que la canción estaba terminada, aunque Urara no pensaba mostrarla aun y ni hablar de cantarla, quería que la escucharan ya musicalizada y corregida por la gente del estudio.
Por la noche, ese mismo día, Nagisa estaba en su cuarto comiendo mucho aun, un poco menos que antes de sacar energía, pero seguía comiendo mucho. Tener que meter comida a escodidas a casa la hacía sentir extraña, pero era eso o asustar seriamente a su familia con todo ese apetito voraz, la misma Setsuna tuvo que usar a su Akarun para transportarse directo al cuarto de Nagisa y dejarle cajas completas de bocadillos auspiciados por Cure Flower y Karen, mucha agua desde luego, y también ramen instantáneo que Nagisa devoraba cuando su madre no estaba en casa. Todo se hallaba bien escondido debajo de su cama y desde entonces tenía por misión mantener su cuarto siempre limpio, así su madre no entraría a arreglar y no tendría idea de cómo explicar la procedencia de toda la comida extra.
La ayuda era bienvenida, le estaba ayudando a sentirse mejor toda esa compañía. No le gustaba estar sola pero ya no quería salir con Shiho y Rina, ellas preguntaban por Honoka y a Nagisa se le estaban acabando las excusas para decir porqué no estaba con ella. Era difícil ir con Akane también, le había mentido tantas veces que la mujer ya no le creía ni media palabra de lo que le decía, pero algo en la adulta mente de la comerciante le dijo que lo mejor era no entrometerse demasiado en el asunto, sobretodo porque ella sí había visto a Honoka andando por la ciudad, sola. De todos modos, reiteró su apoyo a Nagisa y le dijo que si necesitaba hablar, podía acudir a ella cuando quisiera.
Pero Nagisa no podía ir a pedir consejo sobre qué hacer cuando la chica que ama es una guerrera de la oscuridad, guerrera a la que no puede acercarse o harán explotar medio mundo de un estornudo. No, simplemente no podía hacer eso. Además ya sabía lo que debía hacer, y el problema era que Nagisa no era paciente mientras que Honoka sí. Podía con el entrenamiento de lacrosse, con el esfuerzo diario de todos los días y con el paso de los días mientras seguía con su vida normal... Pero la espera pasiva no era lo suyo. Ahora que hacía memoria ya casi era el campamento de verano de su club, no quería que se sobrepusiera al de Honoka como solía pasar, porque siempre elegían la misma locación para varios clubes en afán de ahorrar costos. Ese no era un escenario cómodo y sería aun más molesto explicarle a toda la clase y a ambos clubes porqué no podía estar cerca de Honoka.
─Increíble ─murmuró Nagisa contra la almohada. Soltó un hondo suspiro y en ese momento Mepple y Mipple despertaron de una breve siesta. No los notó si no hasta que sintió un diminuto cariño en la cabeza. Era Mipple─. Hey, hola, ¿durmieron bien?
─Así es, y justo ahora tenemos hambre-mepo ─el pequeño héroe tomó a su novia de la mano. Sabía que seguía triste por todo eso─. ¿Verdad, Mipple?
─Ah, sí, me gustaría algo de cenar-mipo ─respondió la princesa con pequeña voz. Sabía que si dejaba de comer se lo harían saber a Honoka por teléfono y se preocuparía por ella. Debía poner de su parte también.
─De acuerdo, de acuerdo, vengan acá ─sujetó a ambos apenas tomaron su forma compacta y pasó la carta de Ompu. Vio con una sonrisa cómo el cocinero personal del par consentía a la princesa con sus platillos favoritos. A Mipple en especial le gustaba el okonomiyaki. Suspiró─. Mamá no debe tardar en llamarme a cenar. Ustedes cenen bien ─héroe y princesa respondieron al mismo tiempo, haciéndola sonreír un poco más─. Oye, Mipple, ¿te puedo preguntar algo? Siento curiosidad.
─Pregunta lo que quieras-mipo ─la comida caliente y la compañía de amigos siempre era bueno para levantar los ánimos. Además, no era como si Honoka hubiera desaparecido o algo similar.
─¿Cómo es cuando estás con Honoka? Yo solo peleo con éste bobo novio tuyo ─dijo con una sonrisa divertida, misma que compartió con Mepple.
─Es muy tranquilo-mipo ─respondió la princesa con una sonrisa─. Se levanta temprano y me levanto con ella cuando debe ir a la escuela, deja que desayune yo primero pero siempre me lleva con ella a la mesa mientras desayuna con la abuela-mipo. Estudia en silencio y luego me explica lo que está estudiando, y también leemos libros juntas-mipo. Cuando se ducha me lleva con ella y siempre me platica que nadie sabe porqué la gente queda "como pasas" cuando están en el agua mucho tiempo, siempre sale con una idea nueva. Por las tardes sacamos a Chuutaro a pasear y juego con él. Y por las noches me duermo primero porque ella se queda estudiando hasta tarde-mipo ─recordar todo eso la hizo sonreír de forma nostálgica─. Cuando salimos siempre platica conmigo y me cuenta cosas de las flores o los lugares... Es... Es divertido estar con ella-mipo.
─Lo sé ─no podía darle un cariño físico estando ella en esa burbuja, pero sí sonrió junto con ella─. Eso me consta muy bien.
Paciencia, solo necesitaban paciencia. Era más difícil hacerlo que decirlo. La deportista escuchó a su madre llamar a cenar a todos y respondió primero antes de ponerse en pie, pero no pudo incorporarse del todo, sintió una especie de torzón en el abdomen, un dolor que pareció salir desde sus mismas entrañas y subir por su pecho, por su cuello y hasta su cabeza. No pudo ni quejarse. Mepple y Mipple se pusieron alerta y casi entran en pánico, pero Nagisa los calmó.
─No es nada, solo... Se pasará rápido, me ha pasado desde hace un par de días, es la armadura de Honoka, mi cuerpo aun pelea contra ella ─más por voluntad que por realmente sentirse mejor, se irguió por completo con una sonrisa. Había pasado por más dolor que ese desde antes de y durante las batallas con las chicas, podía con eso. Debía poder con eso─. Ustedes cenen, los veo en un rato ─ver a Nagisa calmada de alguna manera los calmó a ellos. Cuando la deportista salió del cuarto sintió que su nariz escurría, fue al baño a limpiarse la nariz y de paso lavarse las manos, pero lo que vio la sorprendió. Sangraba un poco por la nariz, pero no mucho y tampoco fue un sangrado constante─. Tu armadura no me va a vencer, Honoka ─dejando el incidente de lado, se aseó y fue a cenar con su familia.
Una parte de ella ignoraba todos esos síntomas a propósito. Ni siquiera estaba segura de que fuese por la armadura pero alguna respuesta debía darse a sí misma.
Toda la situación apestaba.
La gente del estudio quedó muy contenta con la canción, ya las otras estaban en sus toques finales y se pusieron a trabajar en la nueva de inmediato. A todos les gustó bastante y más por el título: "Cuando te veo". A todos les pareció una canción increíblemente romántica pero que permitiría que las bailarinas se lucieran por igual en el escenario. Y mientras trabajaban en esa última, Urara siguió ensayando las primeras. El evento sería grabado en vivo, pero el CD incluiría también versiones de estudio de todas las canciones. Lo que iba a ser un proyecto pequeño y muy personal entre las Cures se estaba transformando en un evento que prácticamente tenía todas las entradas vendidas. La fecha: el último sábado de ese Verano en el anfiteatro de Clover Town.
Y hablando de Clover Town, el cuarteto Clover ensayaba la primera de las canciones, y justo el equipo de Blossom estaba presente porque Momoka hacía algunos ensayos con las demás. Solo era la presentadora, pero lucir bonita era su trabajo y en serio que sabía hacerlo. Las que no bailaban estaban en los asientos de enfrente apoyando a sus amigas. No solo estaban ellas, Miyuki de Trinity se encontraba ahí para asesorar a las chicas aprovechando su tarde libre... Más de una aprovechó, también, para pedirle un autógrafo. Sorprendiendo un poco a las presentes, Love y las chicas les contaron que Miyuki sabía que ellas eran Pretty Cure y que incluso llegaron a sospechar que ella sería una, una serie de causalidades apuntaba a ello pero no fue el caso y aun así la bailarina les respaldó en todo momento y hasta su batalla final.
Momoka ya no se sentía tan sola apoyando a las chicas siendo una simple civil.
─De acuerdo, hay que repetir desde el principio una vez más ─indicó Miyuki con su mejor tono profesional. Reprodujo la canción de nuevo, solo era la melodía por petición de Urara, por cierto. Momoka fue la primera en pisar el escenario. Miyuki no tenía nada qué corregirle a la joven modelo, era muy natural en sus movimientos y tan profesional como ella misma en su campo.
─¡Buenas noches, querido público! ─haciendo pasar una paleta por un micrófono, la carismática modelo repitió de nuevo sus líneas. Con precisos movimientos se movía en el escenario─. Ésta noche tengo el honor de presentar a la talentosa, a la brillante estrella en ascenso... ¡Urara Kasugano! ─se movía como si ella estuviera ahí, pero a quien sometieron para suplir a Urara fue a una ruborizada y molesta Yuri, quien solo se colocó al lado de ella, seria y con ese gracioso gesto enojado... Eso no impidió que Tsubomi, Erika e Itsuki aplaudieran como si la verdadera Urara estuviera ahí. Miyuki contuvo su risa, miraba cómo se movía la modelo por el escenario sin romper el movimiento con la música de entrada de la primera canción─. ¡Y acompañándola en ésta gran presentación especial, para todos ustedes tenemos...! ¡Al cuarteto Clover! ─señaló a sus espaldas y las chicas aparecieron en pares de cada lado del escenario.
Miyuki subió un poco el volumen de la música, ellas debían entrar bailando, era la canción de introducción solamente. Momoka hizo una discreta señal a Yuri y ésta se colocó apática pero diligentemente en el sitio que Urara debía ocupar mientras las chicas se acomodaban. Su público de tres volvió a aplaudir con mucha emoción, hacían muy bien su trabajo.
Love entró a la par de Miki por la izquierda, siendo ambas más altas que sus compañeras, Inori y Setsuna entraron por la derecha bailando como lo tenían planeado, se les notaba concentradas en ese momento, eran rutinas que seguían puliendo, mejorando, tenían que estar listas para cuando Urara se les pudiera unir en los ensayos. Les dijeron que ella se acoplaría a sus pasos, así que debían prepararse bien. Momoka retrocedió grácilmente a un costado del escenario, dejando que las chicas junto con la Urara sustituta bailaran la primera pieza. Miyuki no las perdía de vista. Estaban mejorando mucho, se notaba, pero tenían algunos problemas aun de coordinación. Nada que no se solucionara con ensayos diarios. Les avisaron por teléfono que ya estaba la última canción y muy pronto podrían hacer ensayos completos en conjunto.
─¡Love, levanta más las piernas! ─indicó Miyuki, a lo que la chica rápidamente corrigió─. ¡Miki, estás muy adelantada! ¡Inori, levanta más los brazos! ─miró a Setsuna, ella tenía buena coordinación, pero también algunas fallas─. ¡Setsuna, no tenses demasiado la espalda o te puedes lastimar! ─y estaba a punto de decirle a "Urara" que sonriera, pero eso mataría a todas de la risa y estaban en pleno ensayo. Lo diría al final. Las chicas ya estaban en ese nivel de no tener que mirar a sus compañeras de baile para no chocar, estaba orgullosa de ellas─. ¡Suban la intensidad de sus movimientos, exageren un poco si quieren, es la parte alta de la canción!
El pequeño público estaba fascinado, las chicas lo hacían increíble. Siendo el equipo de Kibougahana ajeno al mundo del baile, no notaban los fallos si no hasta que Miyuki los mencionaba, y cuando el cuarteto corregía lucía aun mejor. Las tres aplaudían a la par de la música mientras sus amigas bailaban con todo.
─Yuri-san nos va a matar si le decimos algo ─comentó Erika al par entre pequeñas risas y baja voz. Tsubomi e Itsuki rieron bajo también antes de seguir mirando el baile. Y a pesar de que Yuri no abría la boca, se movía para no estorbar a las chicas, se movía por el escenario intuyendo cómo lo haría Urara y todo eso aderezado con su gesto serio era demasiado divertido como para ignorarlo. Notó que su hermana estaba a nada de rendirse a las risas.
─Love-san, Miki-san, Inori-san y Setsuna-san son fantásticas ─dijo Tsubomi con visible emoción─. Siento como si me llenaran de energía solo con su baile.
─El público va a estallar, eso es seguro, y eso que aun no escuchamos a Urara-chan ensayar con ellas, ¿creen que nos dejen ver cuando ella se una? ─preguntó Itsuki
─Me gustaría verlas, pero también me gustaría no verlas y sorprenderme en el show de verdad ─y Erika lo decía en serio, quería emocionarse─. Ustedes y yo sabemos lo mucho que requiere prepararse para una presentación. De acuerdo, nosotras no bailamos pero modelamos un poco y no suele haber público en los preparativos. Lo mejor sería esperar al show de verdad.
─Vinimos porque insististe, Erika ─rió la florista─. Pero tienes razón, mejor dejemos que ellas ensayen en privado y sorprendernos todas el día de la presentación. Éste escenario es perfecto.
─¿Deberíamos ir a comprar algunas donas para ellas? Estarán hambrientas cuando terminen de ensayar ─propuso Itsuki con una sonrisa.
─De acuerdo, ¡vamos! ─exclamó Erika en volumen bajo, no quería molestar a las chicas. Hizo algunas señas a su hermana dándole a saber que volvían enseguida, Momoka levantó su pulgar y las tres abandonaron sus lugares para ir al stand de donas. Lo mejor sería dejar que ensayaran en privado.
Momoka siguió a las chicas con los ojos hasta que desaparecieron por completo de vista. Volvió su atención al escenario y minuto y medio después la canción terminó, las bailarinas en pose y una seria Yuri en medio. Ahora sí se echó a reír.
─Deberías sonreír un poco, "Urara-chan" ─por respuesta solo sintió una mirada fulminante y eso la hizo reír más. Recibió a Yuri con una sonrisa y le acomodó las gafas─. Eres grandiosa, gracias por cubrir el espacio de Urara-chan, escuché que recién pudo terminar todas las canciones que le pidieron. Estamos a buen tiempo de hacer los ensayos generales. Todo saldrá bien.
─Lo sé, todas son fantásticas, y tú en serio sabes hacerte de un escenario ─sonrió la chica de gafas, al fin─. Y las bailarinas también se están esforzando mucho ─miró a las chicas, que recibían instrucciones técnicas de parte de Miyuki, se notaba que le ponían mucha atención y no paraban de asentir y decir firmes "sí" aunque ella les regañase a momentos─. ¿Te imaginas a Chinen Miyuki como Cure Passion? ─preguntó a la modelo con una pequeña sonrisa.
─La verdad sí, y apuesto a que se vería bastante genial, aunque no tan genial como tú ─respondió Momoka con una sonrisa, desacomodando los lentes de Yuri a propósito─. ¿Me imaginas a mi como una Pretty Cure? Anda, dime cómo me imaginarías.
─Tan hermosa y letal que derrotarías a los enemigos solo con tu presencia ─fue la jocosa respuesta de Yuri, una pequeña risa salió de entre sus labios. Sabía que ese escenario era imposible por muy hermosa que se viera Momoka, pero no era quién para recordarle a su novia lo terriblemente peligroso que era enfrentar a enemigos de la oscuridad. Ella misma lo había vivido en carne propia y eso al final de la jornada la dejó huérfana de padre y sin su compañero mágico. Esos tragos ya los había pasado, pero no podía evitar mirar atrás de vez en cuando.
─Eso no suena mal ─la modelo tampoco insistió en una respuesta más trabajada, sabía cuándo pedirle más y cuándo no. Además, ver a la bailarina profesional no estar tan atribulada por el mismo problema que ella le dio la seguridad de que, justo como estaba, estaba bien.
─¿Y dónde están las chicas? Se me hace raro tanto silencio considerando que Erika vino.
─Regresan en un momento, no sé a dónde irían, pero van las tres juntas, así que estarán bien ─respondió con calma.
Mientras que en el escenario Miyuki corregía algunos pasos y poses de las chicas, el trío que fue por comida regresaba al anfiteatro solo con bebidas. El stand de donas ya estaba cerrando porque se le acabó la mercancia, de nuevo, y los culpables eran esas hadas glotonas. Coffret, Chypre y Potpurri se unieron a los anfitriones de casa y entre la clientela alta y ellos mismos, las donas volaron. Tart, Chiffon y sus tres invitados estaban cerca de ahí, Azukina se encontraba en el Reino de los Dulces por encargo de Tart para revisar cómo iba todo con la nueva abundancia dada por la Guerrera de la Luz.
─¡Ah, esos tontos, debieron guardarnos algunas al menos! ¡No llegaron solos! ─se quejó Erika mientras se alborotaba el cabello. Sintió cuando la cálida mano de Itsuki la peinó de nuevo y se dejó hacer. De verdad que no detestaba a su compañera, y agradecía que al menos en público se limitaran un poco más en sus muestras de afecto, eso era un alivio─. Tendremos que llevarles otra cosa.
─Podemos ir a conseguir algo más, busquemos algún otro puesto de comida ─propuso Itsuki, cruzándose de brazos─. Aunque no conocemos bien el distrito, podríamos perdernos. Solo conocemos el camino al tren y a la casa de Miki-san desde aquí. La tienda que sí conozco está demasiado lejos.
Y una voz inesperada les dio una opción más, una que reconocieron como la de Saki.
─¿Y qué tal algo del mejor pan de los Hyuga?
Todo el equipo de Bloom estaba ahí, las cuatro. Cada una tenían una bolsa de pan en brazos y se notaba que acababan de llegar. Tuvieron que evitar que Erika se lanzara a abrazarlas para que no aplastara los panes. El saludo fue breve pero lleno de emoción y pronto el grupo de siete iba de regreso a donde estaban las demás ensayando.
─Llegan como caídas del cielo, queríamos llevar donas a las chicas, pero ya no encontramos ─dijo Tsubomi con un gesto apenado─. Solo conseguimos té y jugos fríos, han estado ensayando mucho y algo de energía les caerá bien.
─Justo eso pensamos y por eso decidimos traer pan ─intervino Mai con esa suave sonrisa suya─. Ningún choco-korone como quedamos, pero el pan del Panpaka Pan es el mejor ─y le constaba, lo comía desde que vivía en ese distrito de nuevo.
─¿Aun están ensayando? No nos gustaría interrumpir ─fue el turno de Saki de hablar.
─No, están afinando algunos detalles del baile, iban a tomar un descanso de todos modos antes de seguir, por eso salimos por comida ─respondió Erika con una enorme sonrisa, ya se sentía salivar por culpa del aroma del pan. Llevaban mucho, claramente era para todas─. Oye, Mai esa bolsa se ve pesada, yo puedo ayu-¡Ah! Ow, ow, ow, ow... ¡Tsubomi, no me jales la oreja!
─Mai-san, no le des nada, se lo va a comer en el camino, conozco a éste pozo sin fondo ─intervino Tsubomi de inmediato, haciendo reír a todas. Últimamente había percibido que Erika quizá estaba más enérgica de lo normal. Le constaba que Erika era una chica inquieta, pero a veces la notaba más alborotadora de lo normal. Pensaba hablar con ella cuando tuvieran oportunidad.
─Me confundes con alguien del equipo de Nozomi ─se quejó Erika, pero no se soltó.
─Lo dice la chica que se robó el pollo frito de mi obento y me lo cambió por un par de trozos de zanahoria ─Itsuki no perdió el tiempo de acusar a Erika de tan terrible crimen, y lo hizo riendo, claro.
─La verdura te hace bien, eres una chica en desarrollo, me lo agradecerás cuando crezcas ─aun entre quejas, sintió cuando Tsubomi se la llevaba de la mano. Se dejó hacer.
─En eso tiene toda la razón Erika ─Michiru encontró el momento adecuado de entrar en la conversación, claro que todo lo informaba con esa graciosa seriedad propia de su hermana y ella─. La zanahoria es perfecta para la conservación de los dientes, tiene alto contenido de fósforo y potasio que ayuda a recuperar energía y a calmar los nervios, también ayuda a la digestión al ser un alimento alto en fibra. De verdad le hiciste un favor a Itsuki al cambiar su bocado por el tuyo. La carne es más difícil de digerir a pesar de que tengamos estómagos jóvenes.
─Ah ─Erika puso una muy mala cara, una que hizo reír a las demás─... Por alguna razón no se siente como si me estuvieras ayudando, pero gracias ─y con eso se rindió a una risa como las demás. Sintió el brazo libre de Saki alrededor de su cuello y eso le devolvió su gesto sonriente. Y le causó cierta alegría ver que las mellizas también reían.
─Muchas gracias por pensar en mi salud, Erika ─finalizó Itsuki con un cariño en el cabello ajeno.
Al llegar al anfiteatro vieron que el cuarteto se tumbaba en el suelo del escenario para tomar un descanso, Miyuki al fin les dio treinta minutos para recuperarse antes de volver a repetir todo desde el principio. El calor no era de mucha ayuda y las chicas estaban empapadas de sudor, y aun hacían falta las demás canciones, pero saber que bailarían más de una pieza las emocionaba mucho. Hasta la fecha solo habían competido con una sola rutina en concursos, nada tan trabajado como lo que estaban haciendo en ese momento. Sonrieron al ver no solo a quienes se fueron, si no a quienes llegaron con ellas.
─¡Son ustedes, genial! ─exclamó Love de la emoción.
─Y traemos provisiones directo desde el Panpaka Pan a sus bocas ─anunció Saki con una enorme sonrisa y les mostró lo que llevaban para ellas.
─Justo lo que necesitamos ahora, tenemos tiempo de comer y reponer energías ─Inori fue la primera en ponerse en pie y ayudó a Setsuna a incorporarse, pero Love terminó tomando la delantera para correr directo a abrazar a cierto alguien. Solo negó con la cabeza junto con Miki y Setsuna.
─Sujeta esto ─Kaoru, lista para el impacto, lanzó su bolsa de pan a Itsuki y justo a tiempo. Love la derribó con un amoroso abrazo que hizo reír a las recién llegadas y negar a sus propias compañeras.
─¡Llegó la Kaoru-chan suavecita! ─exclamó Love con encanto, era bastante gracioso ver el gesto serio de Kaoru en comparación con la cara feliz de Love.
─Kaoru, tú puedes ─le animó Saki. Y solo eso, nadie iba a quitarle a Love de encima. Fue con las demás chicas a dejar el pan y las bebidas mientras seguían saludándose.
Kaoru tomó un profundo respiro y con toda la propiedad y seriedad posible, correspondió el abrazo. Eso sí tomó por sorpresa a Love, hasta hizo que le cambiara el gesto.
─Debo confesar que no me molestan tus abrazos, pero me aprietas muy fuerte y eso me dificulta respirar. Puedes seguir abrazándome mientras no lo hagas con tanta fuerza, a veces siento que me quieres romper las costillas ─dijo, directa y sin más─. Eres bastante fuerte en tu forma civil, imagino que por el baile.
─¿Uh? ─en serio le tomó de sorpresa todo eso, y finalmente rió, aflojando el abrazo al mismo tiempo─. Cielos, lo hubieras dicho antes, no sabía que te estaba lastimando. Lo siento, Kaoru.
─Disculpa aceptada. No me desagradas en lo absoluto, pero no estoy del todo acostumbrada a las muestras físicas de cariño ─la misma Love le ayudó a ponerse de pie y se lo agradeció con un gesto─. Sobretodo a unas que tienen tanta energía.
─De acuerdo, la siguiente seré menos brusca ─en serio que Love sentía mucha simpatía por la seria chica, tenía una vena débil por la gente que había pasado por malos momentos, como su Setsuna─. Ahora vayamos por esos panes, ¿sí?
─Ya los probaste una vez, pero estos en especial los hicimos entre todas pensando en su salud, queremos que estén llenas de energía para el baile ─informó con un gesto un poco más suave.
─¡Muchas gracias! Ahora, vamos, anda, vamos ─pronto se reunió con las demás para completar los saludos y poder comer y beber lo que las chicas llevaron. Yuri terminó con ellas comiendo un poco de pan, podría no haber bailado (y mucho menos cantado) pero estuvo bajo el sol con ellas en todo momento y se sentía algo caliente de la cabeza.
Momoka estaba menos cansada, gajes de estar acostumbrada a largas horas de sesiones fotográficas en diversos ambientes y climas. Miyuki, a su lado, tampoco estaba cansada, solo bebía un poco de su propio té de mezcla personalizada. Gritarles instrucciones a las chicas siempre le daba sed. La bailarina sintió la insistente mirada de la modelo y giró su rostro para verla. Le sonrió.
─No tengo nada qué corregirte, Momoka-san ─dijo con gesto alegre, la modelo era más joven que ella, pero no por ello la trataría de manera irrespetuosa o excesivamente familiar, conocía su trabajo y lo admiraba.
─Lo sé ─respondió la modelo con una risa, provocando una risa también en Miyuki─. La verdad... Quería hablar con alguien que quizá entenderá más mi punto de vista. He hablado de esto con Yuri y un poco con mi hermana, pero veo en ti a alguien más comprensiva de mi situación, Miyuki-san.
─Oh, vaya ─demasiada seriedad en alguien tan sonriente la tomó un poco desprevenida, pero igualmente asintió─. Soy toda oídos, te escucho, Momoka-san.
─Miki-chan y las chicas dijeron que tú sabes de sus identidades y las has apoyado mucho a tu modo, que incluso creyeron que tú serías su cuarta integrante.
─Sí, y la idea de pelear contra esos monstruos como ellas lo hacían me tenía realmente aterrada ─confesó sin pena, y ese no era un dato que sus kouhai ignoraran. Notó la sorpresa en Momoka─. Ya veo para dónde va la plática, y déjame decirte que cualquier cosa que hagas por ellas, cualquier apoyo por muy pequeño que sea, ellas lo agradecerán ─puntualizó la bailarina, segura de lo que decía─. Todas y cada una de ellas ya estaba predestinada a pelear contra esos males, y lo último que quieren es involucrar a alguien inocente a la lucha, eso te incluye a ti, a mi y toda la gente que ellas aman ─le miró con una sonrisa más suave─. ¿Tienes el deseo de poder ser como ellas y ayudarlas a pelear, verdad?
─Más de una vez, sí ─confesó la modelo, apenada por sus propias palabras. La bailarina era mucho más madura que ella en ese aspecto.
─¿Qué tan cerca has estado de las peleas? ─algo más de información no estaba de más para poder darle palabras más acertadas a la joven.
─Algunas veces, en una de esas yo fui víctima de los tipos malos, pero no que recuerde mucho de esa vez ─explicó─. Y si supe de sus identidades, fue hasta el final de sus batallas. Y en ese momento desee poder haberlas ayudado.
─Escuchar de las peleas es muy distinto a haber estado presente en más de una ─contó Miyuki, tenía todos esos momentos claros en su mente─. Vi a esos monstruos derribar edificios completos, más de una vez he estado en peligro de quedar aplastada y ayudé a mover civiles cuando atacaban en sitios públicos, así que he visto el peligro al que ellas se enfrentan y... Yo no soy tan valiente, se nace con esa luz, míralas ─señaló con su mirada al grupo que reía, hablaba y nada en esos gestos decía que estaban al pendiente de un potencial peligro de desbalance energético que podría afectar a ese y a muchos otros mundos.
─Ahora me siento un poco tonta ─rió la modelo, apenada.
─No deberías, las circunstancias de todos son distintas y que tú pasaras por más o por menos no es culpa tuya en realidad ─dijo la bailarina a manera de calmar las ansias de la chica─. Me alegra que pasaras por lo mínimo. Y no sabes el alivio que sentí cuando supe que ellas ya habían encontrado a su cuarto miembro, pero sabía que en mis manos quedaba ayudar con lo mucho o lo poco que pudiera.
─Yo ─cerró los ojos y soltó un enorme suspiro─. No sabía por todo lo que pasaba Yuri y ahora que estamos juntas ─no tenía problema en confesarle eso a la bailarina, ya sabía mucho de todas después de todo─... Ahora que podemos ir de la mano, quiero darle más fuerzas.
─Mis apuestas están en que verte sonreír de alguna manera le calmaba y ahora mismo también ─comentó con completa seguridad─. En lugar de sufrir por lo que no hiciste porque no sabías nada, mejor piensa en lo que puedes hacer ahora que sabes más. No te vas a transformar mágicamente en una Pretty Cure con solo desearlo, pero sí puedes cubrirlas, decir algunas mentiras por ellas, ayudar a sacar civiles, ponerte a salvo para no estar tú en peligro. Podrá parecer poco, lo comprendo, pero para ellas es mucho. Me consta.
Momoka se quedó pensando en ello. Yuri ya le había explicado eso, pero una parte de ella pensaba que quizá se lo decía para calmar sus ansias. Escuchar esas mismas palabras ahora de alguien que estaba en la misma posición que ella fue más real. Soltó un suspiro muy profundo, y con ese suspiro sintió como si se hubiera quitado un enorme peso de encima. Finalmente sonrió con más calma.
─Gracias, Miyuki-san.
─Me alegra haber sido de ayuda ─no iba a decir nada al respecto sobre ese pequeño dato de que la modelo salía con Cure Moolight. Sí, se había aprendido los nombres e identidades secretas de todas, las chicas se lo contaron por si llegaban a necesitar asistencia civil. La bailarina no tenía empacho en prestar una mano o dos si tenía la oportunidad.
El resto del ensayo fue con normalidad y un poco más de escándalo del necesario, pero el ambiente festivo siempre era bienvenido para ensayar con más ganas. Para el anochecer ya todas las visitas iban de regreso a sus respectivos distritos, Love y las chicas quisieron prestar sus casas para dejarlas quedarse, pero al menos el equipo de la Tierra de las Fuentes no había pedido permiso para estar fuera de casa toda la noche. A veces era fácil olvidar que seguían siendo chicas en edad escolar y sujetas a las reglas de su casa.
El equipo del Árbol de los Corazones iba a casa también y Yuri notó que Momoka se sentía menos ansiosa, verla así le calmó bastante. Mención aparte, la chica no había dejado de pegarse a su brazo aprovechando que estaban prácticamente solas en ese vagón del tren. Quien notó que Erika no se había calmado en lo absoluto fue Tsubomi. Conocía a esa pequeña bola de energía andante y eso estaba fuera de lo normal, ¿quizá emoción por el evento de final de Verano? Era posible. ¿Tendría exceso de energía debido a que ya no estaban peleando? Erika era una guerrera nata, le constaba, y quizá tendría excedente de energía que necesitaba sacar, era una buena posibilidad.
Aprovechando que Itsuki dormía con las hadas en sus brazos, llevó a su amiga al otro extremo del vagón, podría hablar en baja voz con ella. No podía más con la duda.
─Hey, ¿qué pasa, eh? ─la modista se preocupó que Tsubomi quisiera hablar a solas con ella, pero justo como temió, era Tsubomi la que estaba preocupada por su persona. Suspiró un poco.
─Te he sentido muy rara últimamente, Erika, estoy comenzando a preocuparme en serio ─dijo Tsubomi y, para reiterar su apoyo, tomó ambas manos de Erika entre las propias─. Sabes que somos no solo compañeras, si no las mejores amigas. Puedes decirme lo que sea que te preocupe.
─Tsubomi, yo ─por supuesto, iba a decirle que estaba celosa de su relación con Itsuki, que era ella la que quería estar a su lado y compartir cosas de pareja, y que se sentía sola pero eso era algo que NO debía decir. No así, no de esa manera, y menos en ese lugar. Tomó aire y le sonrió─... Estoy bien, en serio. No sabría decirte porqué siento exceso de energía, la verdad es que estoy emocionada por todo lo que pasa, y deseo que White se una a nosotras. Las personas que se aman no deberían estar separadas ─y sintió que se golpeó con sus propias palabras, pero no agregó más y procuró no cambiar su propio gesto.
─¿Segura? ─insistió Tsubomi, casi mirándola a los ojos, demasiado cerca del rostro ajeno como para que Erika retrocediera un poco. La vio soltar aire de su cuerpo.
─Segura, es eso, pero si quieres que te reproche otra cosa, puedo reclamar el que te la pases todo el tiempo con tu linda Sunshine ─sonrió─. Ya no me ayudas con mi tarea ─rió─. Ni te puedo robar tu almuerzo.
─¿Solo para eso me quieres? Eres mala ─fue Tsubomi la que le reprochó un poco y le dio unos graciosos golpes tan suaves que hizo reír a Erika. Pero su amiga tenía un punto, la había dejado un poco abandonada─. Lo siento, es solo que... Tú sabes lo mucho que siempre me ha gustado y... Y estoy tan, tan feliz de que me correspondiera que a veces pierdo el sentido de lo demás.
La felicidad genuina y sincera en el rostro de Tsubomi hizo que Erika le diera dos vueltas más a la llave donde se guardaba todo, no podía ser tan malvada como para ponerla en aprietos. No lo haría.
─Lo comprendo, pero no debes descuidar a tu mejor amiga, además pronto nacerá tu hermanito o hermanita y, créeme, eso nos quitará aun más tiempo ─sí, se incluyó ella porque estaba sinceramente emocionada con la llegada del nuevo bebé de los Hanasaki─. Debemos pasar más tiempo de calidad.
─Y lo haremos, te lo prometo, Erika.
Compartieron una sonrisa y regresaron con las demás. Tenían que llegar a casa y descansar, había aun muchas cosas por hacer.
Ese mismo día, pero cerca de la medianoche, Honoka estaba leyendo un libro aun en la oscuridad de su cuarto. Ya había acabado toda su tarea de Verano y podía dedicarse a estudiar otros temas como tanto le gustaba. Se estaba volviendo un ser nocturno, era lo normal, se había sentido a sí misma algo somnolienta por las mañanas y no le sorprendía para nada. La noche avivaba sus sentidos, le permitía sentir los destellos de vida como quien ve un cielo despejado lleno de estrellas. Y si algo estaba notando en especial, era el excedente de energía en las chicas. La cercanía de Nagisa podía ser una de las razones, pero la más probable era que sus corazones brillaban con demasiada energía, más de la normal. No era necesariamente malo, podía adivinar que las Pretty Cure en general se sentían quizá demasiado felices, excesivamente animadas, lo peor que podría pasar era que tuvieran problemas para dormir porque no se sentían cansadas.
Una de esas luces en especial le llamaba la atención porque su brillo estaba aumentando demasiado, la luz ahí estaba cubriendo otra cosa, y sabía qué era... Un destello de oscuridad, sentimientos negativos que trataban de salir solo para ser contenidos por el exceso de la luz que estaba en cuerpo de quien quiera que se estaba sintiendo así. Como heraldo del Rey Oscuro, era su deber asistir a quien quiera que se sintiera así. A lidiar con esa oscuridad de la mejor manera posible.
La potente señal de ese corazón ya no podía ser ignorada, así que entró en las sombras para ir directo a donde aquella oscuridad luchaba por salir. En el camino se uniformó con su armadura de guerrera, la armadura de Nagisa, y no sabía qué tan malo o bueno era que ya ni pensara en el ardiente dolor que era vestir esa armadura. Le emocionaba pensar que seguramente ya se estaba acostumbrando a ella, le gustaba sentirse optimista. Independientemente del asunto de la armadura y el excedente de luz en una de sus compañeras, Honoka quería saber si era capaz de acercarse a una de las chicas. Había pasado ya un tiempo desde el incidente y de alguna manera quería comprobar si podía estar al menos un metro más cerca de Nagisa. Confirmarlo con las chicas no era un mal plan.
Viajar por las sombras era muy rápido. Asomó la nariz y notó que estaba entre unos árboles cerca de un hermoso mirador, ¿dónde se encontraba? No había luna en el cielo pero el mirador estaba alumbrado por unas lindas farolas. Y bajo la luz de las farolas encontró la luz densa: Erika Kurumi, Cure Marine. La linda, enérgica y siempre presta modista. Le agradaba, sí, pero lo que no tenía sentido era que no estuviera en su casa pero sí vistiera ropa deportiva. Las noches de verano siempre eran cálidas y tenía sentido que tuviera pantalones cortos, pero eso no era el punto del asunto. No cuando la escuchó suspirar.
─¿Una carrera de medianoche, Kurumi-san? ─estaba a los ocho metros de distancia requeridos, salió de la sombra por completo y sacó a la chica de su silenciosa contemplación.
Erika pegó un respingo por el susto que le dio esa suave voz, por fortuna no era nadie de su equipo o no sabría cómo explicar que salió a correr porque no podía dormir. A quien tenía a su espalda era a Honoka Yukishiro, White. Sonrió por alguna razón que no pudo explicar.
─No me llames así, solo dime Erika, además ya tenemos a una Kurumi; muy brusca, por cierto ─rió la modista. Por alguna razón se sentía calmada con la guerrera oscura cerca.
─Creo que eres la menos adecuada para hablar de personas bruscas, Erika-san. Nagisa me ha contado de todas tus correrías por teléfono ─sonrió, la hizo reír una vez más. Dio unos pasos más dentro del límite. No pasó nada, tampoco pensaba arriesgarse demasiado así que solo se sentó a una distancia conveniente de la chica.
─De acuerdo, de acuerdo... ¿Y también estás para una carrera de medianoche, Honoka? ─como siempre, se tomaba muchas confianzas, pero a Honoka no pareció molestarle─. La noche está muy caliente y no podía conciliar el sueño, así que salí. Además nuestra ciudad es muy tranquila, no es como si me fuera a topar con una peligrosa guerrera de la oscuridad que podría volarme la cabeza de una patada. No sé si además me quiera robar la cartera ─y al ver que hizo reír a Honoka, rió también.
─En realidad vine aquí por ti, pero no por tu cartera ni tu cabeza, así que no te preocupes ─respondió Honoka con tono divertido aun, antes de mirarle con mucha suavidad─. Algo palpita dentro de tu corazón... Una sensación que creo que te ahoga y que no puede salir... ¿Estoy cerca?
─Ah ─demasiado cerca, así que solo asintió─. Los chicos dicen que la flor de mi corazón está saludable y brillante... Tú... ¿Tú puedes verla también?
─Sí ─y para poder confirmar, aprovechando la cercanía, cerró los ojos y pudo ver ese hermoso ciclamen rodeado de la intensa luz. Su flor estaba sana. Estaba fuerte pero con un vistazo más de cerca podía notar cómo quería cambiar de color, sin lograrlo por completo, cómo los pétalos trataban de marchitarse, pero estos eran regenerados rápidamente, y dentro de la flor los sentimientos negativos tomaban forma de vapor oscuro, pero quedaba encerrado sin dejarle hacer más. Y pronto comprendió todo─. Te sientes mal, te sientes no sé si enojada o triste por algo, pero tu corazón quedó reforzado por... Por el Árbol de los Corazones y toda su energía. Todas las chicas tienen excedente debido al Árbol, es demasiada luz y por eso no puede salir nada de lo que estás encerrando. ¿Estoy cerca?
─Tan cerca que da miedo ─finalmente dejó que su sonrisa cayera─. No me siento bien, no me he sentido bien para nada y ¡lo detesto! ─pero no podía gritar más, como si algo le tapara la boca. No sabía qué pasaba, pero Honoka sí, era la luz conteniendo lo negativo. Y al no poder gritar, dio un par de patadas al aire y unos golpes también─. Quiero llorar pero no puedo, quiero gritar y es como si algo me apretara la garganta. No puedo.
─La Luz no te deja. Esto te hará daño, tienes sentimientos muy intensos, muy puros ─la guerrera no tuvo que pensarlo demasiado─. Necesitas una válvula de escape, yo te la daré, así que lo que quieras gritar, lo que quieras llorar, no saldrá de mis labios, tienes mi palabra ─miró a la chica, los ojos ajenos imploraban por un poco de paz, así que asintió a su silenciosa petición y estiró su mano. Un hilo de energía oscura se conectó directo al corazón de la chica, pudo perforar la fuerte coraza de luz y tocar la flor ajena.
Solo miró al cielo mientras era testigo de una Erika que se derrumbaba.
─¡MALDICIÓN! ─gritó a la noche, al cielo a todo lo que le escuchara y lo que no. Agradecía mucho haber salido sin que Coffret la percibiera─. ¡Yo la amo!¡Amo a Tsubomi y no puedo estar con ella porque ahora está con Itsuki! ─gruesas lágrimas que no había podido derramar escurrieron por sus mejillas. Cayó de rodillas mientras golpeaba el suelo con los puños. Todo en ella era tan intenso y se había acumulado tanto que no sabía que estaba a punto de estallar si no hasta ese momento. Agradeció la dichosa válvula de escape─. ¡Pero también me gusta verla feliz! ¡Me gusta que esté feliz con quien ella siempre quiso! ¡Itsuki es grandiosa, lo sé, pero...! ¡Pero quisiera estar en su lugar! ─siguió llorando de amarga manera. De a poco su intensidad bajaba, segundo a segundo y minuto a minuto se sentía menos pesada, el dolor en su pecho era intenso pero liberador de alguna manera─. Me siento un poco sola...
Honoka no decía nada, a pesar de mirar el cielo seguía concentrada en la flor de corazón. Cambió de color por completo, culpa de los celos, y algunos pétalos se marchitaron debido a la tristeza. La guerrera de la oscuridad tampoco buscaba que la pobre quedara con su flor marchita, así que tomaba todo esos sentimientos que salían en forma de energía. Todo estaría bien apenas ella estuviera en paz consigo misma.
─Ella, Tsubomi... ¿Sabes? Ella fue valiente, ella se declaró primero, Itsuki le correspondió y terminó por... Por enamorarse de ella también ─explicó─. Soy una idiota, desde siempre siento esto y nunca se lo dije, solo la tomé por sentada. Todo esto... Todo esto es mi propia culpa, no de ella, ni de Itsuki ─sentía la necesidad de explicarse─. Me siento celosa, y enojada y sola y todo es mi culpa. No sé qué hacer ─miró a Honoka de reojo, no quería que viera del todo su gesto lloroso─. ¿Qué hago, Honoka?
La aludida sonrió, Erika le recordaba a Nagisa, tampoco le gustaba que la vieran llorar, no le gustaba la sensación de vulnerabilidad.
─Todo lo que quieras ─respondió con una sonrisa─. No te garantizo que el dolor se vaya luego de esto, pero debes seguir no importa qué. Has todo lo que quieras, has lo que mejor sabes hacer. Si necesitas llorar hazlo, si necesitas tiempo a solas, dátelo, si quieres salir con más gente, ve ─no la miraba, no quería apenarla─. La amas y eso es un sentimiento hermoso, te lo aseguro, pero no todo siempre sale como uno quiere, y tener esos golpes de realidad puede provocar dos cosas. Uno: que nos asuste, o dos: que nos enseñe ─se estiró un poco, su experiencia de vida en esa existencia y en muchas otras le daba la confianza de dar esos consejos─. ¿Tienes miedo, Erika-san?
─No, y tampoco quiero sentirme así por siempre ─se limpió la nariz con la manga de su chaqueta deportiva─. Todas las demás están aprovechando toda ésta energía que dices, y yo estoy aquí llorando como una niña que cree que le quitaron algo suyo. Tsubomi es mi amiga, pero no me pertenece.
─Eres una persona muy madura, Erika-san, eso lo admiro ─comentó Honoka, sonriente.
─Y aun no terminas de conocerme ─rió la modista. Guardó silencio de nuevo para poder llorar un poco más, para sacar todo, para liberarse de todo lo pesado antes de seguir. Honoka no la interrumpió y eso pensaba agradecerlo como ella dijo, con lo mejor que sabía hacer.
Pasó quizá media hora hasta que un suspiro enorme y profundo abandonó el menudo cuerpo de Erika. De un salto se levantó y se estiro tanto como pudo, y para finalizar lanzó un largo grito digno de una batalla que terminó de sacar todo. Honoka quitó su hilo de energía y la misma luz que rodeaba la flor de Erika sanó el daño, volviendo a su color blanco original. Apenas Erika se compuso, recuperó su sonrisa y miró a Honoka con agradecimiento, sus ojos seguían rojos e hinchados, pero se notaba mucho mejor. Se sentía mucho mejor.
─Gracias en serio, Honoka, realmente lo necesitaba y tampoco quise decirle esto a Tsubomi, ella no tiene culpa de nada de esto, no quería ponerla en aprietos ─dijo con su gesto animado de siempre─. Te haré ropa como agradecimiento y no puedes decirme que no.
─Entonces aceptaré el regalo si no tengo opción de rechazar tu gentileza ─respondió Honoka con un lindo gesto─. ¿Y qué haremos respecto a...?
─¿Tus medidas? ─sonrió de manera malvada, haciendo que Honoka se sonrojara y se descompusiera un poco. Colocó sus dedos en escuadra y, sin fijarse ni recordar sobre la distancia que las demás avisaron, se acercó hasta quedar a un par de metros de Honoka. La rodeó, revisó cada parte de su cuerpo y luego se alejó dos pasos entre risas─. ¡Tengo tus tres tallas, poderosa guerrera de la Oscuridad! ─se carcajeó cual villana de televisión, como si tuviera en sus manos la criptonita de Superman. Le pareció divertido verla sonrojarse así.
─No sé qué decir a eso y no quiero confirmar la estimación de tus datos ─murmuró Honoka, ruborizada.
─¿Tus colores favoritos? ─la muy ladina seguía divertida.
─Blanco y azul ─respondió en automático y aun sin recuperarse.
─Con razón no he parado de diseñar ropa, tengo energía de más ─sonrió─. Te haré un lindo conjunto de ropa y te lo mandaré a casa ─escuchó que le murmuró un "gracias" y a eso soltó una risa más, pero breve. Enseguida puso un gesto suave y nuevamente apenado─. Gracias por esto, realmente lo necesitaba.
─Para eso somos las amigas, ¿o no?
Compartieron una sonrisa y Honoka en ese momento sintió algo, un pinchazo. Miró en dirección a la zona residencial y se levantó de su sitio.
─Puedo sentir una pequeña presencia de luz pura venir hacia acá, debe ser alguna de las hadas ─informó, caminando de nuevo a las sombras de donde salió─. Posiblemente sea tu compañero, será mejor que me vaya.
─Ve con cuidado, espero que pronto podamos estar todas juntas, tienes que estar en el concierto, ¡todo va genial! ─era notorio que Erika ya estaba mucho mejor. Aun tenía el sentimiento vivo, pero ya no pesaba. Solo le tocaba seguir y dejar que el tiempo hiciera el resto del trabajo.
─Estaré ahí, ya verás. Con tu permiso, y mejor ve a casa, no queremos que de verdad alguien quiera robarte la cartera ─con una pequeña risa, Honoka abandonó el sitio usando las sombras cual puerta abierta. Lo último que escuchó fue la voz de Coffret regañar a Erika por estar fuera de casa a esa hora.
Sin embargo, a lo que ella calculó que era la mitad de camino a su casa, sintió una fuerte presión en el pecho y un dolor general que no había sentido hasta ese momento. A pesar de haber pasado ya por tanto, eso no lo había sentido y en serio se asustó. Salió a tierra firme sin fijarse realmente donde estaba, solo pudo ver árboles a su alrededor. Un parque o un bosque, daba igual, estaba a solas y eso le permitió dolerse sin contener nada. Se apretó el pecho, sentía que la cabeza e incluso los ojos le querían explotar, sintió humedad en su propia boca, pero eso que sentía dentro no era saliva, era un extraño sabor a sangre más metálico que dulce. No quería vomitar pero no pudo contener la sensación de su cuerpo. El par de zakkenas mayordomos salieron de su sombra pero poco podían hacer para ayudarla, solo se quedaron a su lado y vieron con igual sorpresa lo que ocurría.
Lo que salió de su boca e incluso por su nariz no era sangre, era una especie de brea oscura, caliente y densa. Sin poder luchar contra eso, su cuerpo expulsó una cantidad anormal de ese líquido que no era sangre, ¿o sí? No lo sabía, se sentía mareada y no supo cuánto pasó, solo que la extraña brea terminó por secar el césped bajo ella e incluso dejar estéril la tierra. Eso no estaba bien, no estaba nada bien.
─Esto... No... Debe ser una broma ─murmuró entre labios, tratando de limpiarse la boca. Tomó aire para concentrar su energía oscura y con ayuda de los mayordomos pudo ponerse de pie y seguir su viaje, pero ahora hacia el Reino Oscuro. Necesitaba hablar con Él, y necesitaba hacerlo ya. Todas sus alarmas internas estaban encendidas, eso no estaba ni un poco bien. Agradecía que eso no le pasara cuando se encontraba con Erika, pero si era tan grave como parecía ser, entonces... Ellas tendrían que saberlo.
Gracias a los mayordomos pudo llegó al interior del castillo y hasta la sala del trono, donde el Rey sin cadenas le miraba sin que nada cambiara su gesto. El soberano esperó a que ella levantara la cara y lo viera de frente. Notó con disgusto, no que se notara en su rostro, que ella usaba la armadura de luz, tratando de alguna forma de asemejar su anterior forma de guerrera.
─Mi... Mi Señor, yo ─la chica se sujetó el pecho, el dolor aun no pasaba.
─Tu cascarón de carne y hueso ya no aguanta, está en su límite, esa no es una forma que pueda resistir todo ese poder ─dijo, y bien sabía que ella ya sabía eso desde hace mucho.
─Yo... Yo he estado entrenando, y preparándome, yo...
─Te dije que era solo un cascarón, uno que no tarda en romperse desde dentro ─advirtió el Rey─. Tienes dos opciones, mi guerrera, o volver a ser por competo parte de mi, o dejar que ese cascarón humano termine de romperse y permitirte, quizá, regresar si el destino así lo decide.
Y con romperse se refería a que su cuerpo se destruyera, que su esencia se liberara, que su energía quedara libre y subsecuentemente absorbida por su Rey. Por otro lado, si se dejaba absorber al completo, simplemente dejaría ser, de existir, pasaría como los guerreros oscuros con los que pelearon antes de conocer a Hikari. Ninguna de las dos opciones le gustaba, pero así como se sentía, a punto de partirse en pedazos...
─Nagisa ─claro que pensó en ella en todos los sentidos posibles. Ser absorbida quería decir nunca volver a tener la oportunidad de ver a Nagisa ni de regresar a ese mundo, además, su compañera podría salirse de control con todo ese poder que tenía, y nada le aseguraba que Nagisa estaba en mejores condiciones. Estaban en las mismas, podía apostarlo. Si era ella la que perdía a Nagisa, entonces─... No ─el solo pensarlo hacía que el corazón le doliera aun más, el imaginarlo de alguna forma provocaba que su propia energía pareciera hervir dentro de sus entrañas.
Si una se iba, la otra también, así de fácil.
─Tú elijes, guerrera, cualquiera sea la forma que decidas, tomaré tu energía ─y no era una opción, sí o sí sucedería, su energía era demasiado densa, dejarla salir libremente era abrir la Caja de Pandora.
─Soy libre de elegir cómo irme, ¿verdad? ─vaya consuelo, pero su cuerpo tembloroso le decía que ya se le estaban acabando las opciones. Su cuerpo ya no era de energía como antaño, su energía ya no tenía lugar en un universo en equilibrio. Era el final y podría elegir entre desaparecer para siempre o tener la oportunidad de regresar en cualquier forma y, con mucha suerte, volver a ver a Nagisa─. ¿De qué manera puedo tener la oportunidad de volver, mi señor? ─ya se había decidido.
─Con ayuda de la Luz ─el gesto imperturbable del Rey, sus palabras con eco, todo él se sentía satisfecho de alguna forma. Ya había visto el final de eso y había barajado todas las posibilidades. Y en todas salía recuperando su energía─. Recibe el poder de la Luz de manos de la Pretty Cure, deja que ellas se hagan cargo de tu cascaron de carne y den salida a tu poder acompañado por su Luz. Fue así como pudiste regresar en primer lugar, tu poder explotó junto con el de la Guerrera de la Luz, y fue la Luz de la Creación lo que conservó tu primera esencia. Explotar con la Guerrera de la Luz haría lo mismo, pero despedirán mucha energía.
─Y eso será peligroso para todos, lo entiendo... Entonces... Creo que deberé pedirles un último favor a las chicas ─sonrió para sí misma. Estar en el reino oscuro le ayudó a recuperar parte de sus fuerzas. Aun sentía que se rompía por dentro, pero al menos aun podía hacer una cosa. Se puso de pie y rindió pleitesía al oscuro soberano por última vez─. Gracias por concederme la oportunidad de estar un poco más en éste mundo, por no absorber mi cuerpo y tomar desde antes lo que por derecho es suyo. Gracias...
─Hiciste un buen trabajo, mi guerrera. Es hora de que descanses.
Y esas fueron sus últimas palabras. Honoka bajó un poco más la cabeza antes de dar media vuelta y salir del mundo oscuro. Apareció directo en su habitación y quedó tumbada en su cama, agotada, dolida y sin siquiera cambiarse la ropa. En algún momento la armadura de luz abandonó su cuerpo, las piezas blancas estaban desperdigadas en el suelo, ya no tenía las fuerzas para pelear contra el poder de la armadura. Su cuerpo estaba al límite ésta vez.
Estaba TAN cansada... Descansar sonaba a una muy buena idea.
Y como Honoka bien sospechó, Nagisa estaba pasando por lo mismo que ella.
Esa mañana, haciéndola despertar de golpe, Nagisa expulsó la armadura de oscuridad de su cuerpo, sintió un dolor que era incapaz de describir y vomitó, contrario a Honoka, una sustancia blanca. Parecía pintura, tenía un fuerte aroma metálico e incluso era espesa; casi se ahogaba en su afán de no hacer ruido para no despertar a su familia.
─Mepple... Mepple, ¿qué está pasando? ─preguntó Nagisa con un gesto de callado pánico, ni siquiera sabía cómo iba a limpiar esa cosa que salió de su cuerpo. Esto último no hubo necesidad de hacerlo, se volvió un brillo que desapareció al par de minutos.
─Sucedió lo que temíamos-mepo ─el héroe elegido estaba triste al dar esas noticias─. Estás en tu límite, tu cuerpo ya no aguanta la presión de la energía-mepo.
─Eso... Eso quiere decir que yo... Yo...
Ya sabía lo que significaba, pero no quería decirlo.
─Increíble... No quiero creerlo, debe ser una broma ─un amargo y callado llanto la dejó contra su cama por un rato.
Continuará…
