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Tema 90
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Sentimientos ocultos
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Los dolores de cabeza no terminaban de mermar. Había visitado un médico que le había dado un cocktail de pastillas, según él, para la ansiedad, el estrés, el insomnio y las migrañas. Riza nunca había tomado tanta medicina junta, pero esta vez lo creyó necesario para salvaguardar su salud mental. El trabajo de un militar de por sí era estresante, su nuevo rango le había dado más tareas que cumplir y tenía a cargo mucho más subordinados también. Aunque se encontraba en la división del general Mustang, había tenido que cumplir algunas misiones junto con él para reestablecer las relaciones entre los rebeldes de Ishbal y la milicia, las cuales, prendían de un hilo y era probable que estuvieran a punto de estallar en otra revuelta. Ellos habían mantenido el profesionalismo en la oficina, pero ya poco podía hablar con él acerca de sus sentimientos, pues ya no se sentía en plena confianza, la incomodidad al verlo se había acrecentado desde el día que Roy le comentó sobre Annika Breuer. A pesar de que Riza ya sabía de la situación, tuvo que fingir que no y solo pudo mencionar un parco «me alegro por usted», aunque no fuera un sentimiento sincero. Roy la había observado con un gesto de desilusión y melancolía, pero no mencionó una palabra más.
Una semana había pasado desde aquel día, acababa de asistir a una reunión y rápidamente se había incorporado al trabajo de oficina. Se encontraba agotada, física y psicológicamente. Se puso de pie, pero sintió sus piernas algo adormecidas y su cabeza palpitaba de dolor. Sus ojos se nublaron y simplemente se desvaneció, allí en la oficina, mientras le daba órdenes al capitán Havoc.
—¡Mayor! —exclamó yendo hacia ella, cuando el general Mustang ingresó a la oficina encontrándose con aquella escena.
—¡¿Qué pasó?! —expresó con voz desesperada mientras la sostenía entre sus brazos.
—No lo sé, general, solo se desmayó.
—Ve a ver a la enfermera.
—¡Sí, señor! —Havoc salió a toda velocidad en busca de ayuda.
Roy la llevó hasta el sillón recostándola. Tomó el botiquín de primeros auxilios y sacó el alcohol, el cual remojó sobre un poco de algodón y se lo puso bajo su nariz. Riza despertó confundida.
—¿General?
—Mayor Hawkeye, ¿qué pasó? —preguntó con alivio.
Antes de que pudiera responder, ingresó la enfermera junto con Havoc. Al cabo de un rato, les indicó que la llevaran a casa a descansar, que el desmayo había sido a causa de un episodio de estrés y por haber ingerido muchos medicamentos.
—Te llevaré a casa —mencionó mientras la miraba con ternura. Riza se agarró la cabeza sin poder ponerse de pie como siempre. Se maldijo a sí misma por haber llegado a ese punto. Roy la tomó de los hombros y la ayudó a levantarse lentamente.
Sintió que el tiempo se detenía en ese momento. Allí, a su lado, pudo aspirar su olor a colonia, percibió la textura de su vestimenta planchada e impecable sobre la piel de su cara y sus manos. El rostro de Roy tenía su masculinidad impregnada en cada uno de sus poros. Su piel áspera, su mentón recién afeitado, su recta nariz, sus labios delgados y su cálido aliento a menta, sus ojos negros y profundos… se dejó embriagar por él y se dejó llevar simplemente mientras su corazón latía desbocadamente. Caminaron lentamente hacia el automóvil y nuevamente se apoyó en él más tiempo del que se permitía normalmente. Y quería olvidarse de todo, de tantas cosas que habían perturbado su mente y corazón durante ese corto tiempo.
El automóvil se detuvo en la puerta de ese barrio sucio, un par de hombres ebrios se retiraron de la puerta del edificio de departamentos permitiéndoles pasar. Subieron un par de escaleras y Riza buscó su llave abriendo el portón desvencijado de la entrada. Caminaron apoyados por el largo pasillo y miraron las largas gradas que faltaban por recorrer. Roy intentó decir algo, pero ella se apoyó con un poco más de fuerza sobre su hombro, mientras él tomaba su cintura para sostenerla mejor. Luego, ella también rodeó su espalda con su brazo. El silencio se hizo presente, mientras subían lentamente hacia el segundo piso.
Ingresaron al departamento y Roy la dirigió hacia su habitación. La ayudó a quitarse las botas y la recostó en la cama con suavidad.
—Gracias, general —mencionó con dificultad.
—Descuida…
Un silencio incómodo volvió a reinar. Roy carraspeó y volvió a hablar —Te traeré agua —salió hacia la cocina. Al rato volvió con un vaso y una jarra entre sus manos—. Ten.
Riza bebió de a pocos y sostuvo el vaso con un poco más de fuerza cuando terminó.
—General, creo que debería irse —se irguió con pesadez—. Gracias por todo, estaré bien si descanso hoy.
—Tal vez deberías tomarte la semana entera.
—No puedo dejar a mis subordinados tanto tiempo.
Roy tomó el vaso rozando levemente sus manos. Ella entonces observó las cicatrices que las cubrían, aquellas que eran producto de todas sus batallas. Quizás era la medicina, o el cansancio de la enfermedad, por primera vez se dejó llevar por el impulso y las agarró muy suavemente, en una caricia ligera, rozándolas con sus dedos. Roy se sorprendió al inicio, sin embargo, no detuvo sus acciones. En realidad, no quería hacerlo.
Riza suspiró fuertemente y agachó su cabeza sin mostrar sus ojos caobas, su cabello rubio los tapaba con fuerza.
—Mayor… —se arrodilló en frente de ella—. ¿Qué sucedió? ¿Estás así por…? —pero se detuvo antes de decir cualquier cosa.
Sabía que las cosas se habían puesto muy extrañas desde que él le habló de su nueva relación. No era la primera vez que tenía una, pero por alguna razón, las cosas habían tomado un tinte extraño. Tal vez todo haya cambiado desde aquel Día Prometido, pensó. De ello, muchos años habían transcurrido, sin embargo, hasta hacía algún tiempo, las ligeras caricias entre ellos aumentaron, las sonrisas de más también. Caminaban juntos mucho más seguido, y aunque muy pocas veces entrara a su apartamento, la acompañaba cada vez que podía, y ella no se negaba. La esperanza comenzó a formarse en torno a ellos. Quizás nunca hayan sido indiferentes a sus sentimientos, tal vez querían avanzar, a pesar de las estúpidas leyes de la milicia.
Pero Roy había conocido aquel día a Annika Breuer, unos días después de que Riza lo había rechazado. Se dio cuenta que era su destino no fraternizar. Su ambición siempre había sido más importante que todo, y la promesa que hizo Riza aquel día lejano en su oficina, lo era también. Así que se permitió conocerla más, se dio cuenta que ella le gustaba mucho más que cualquier otra mujer, obviamente no más que Riza Hawkeye, sin embargo, contemplar y hacer realidad una relación con ella, era imposible. Así que se permitió poder amarla.
Ella lo miró directamente a los ojos. Sus pupilas brillosas y desorientadas le decían que no estaba del todo bien.
—Estoy cansada…
—Seguramente es por ingerir tanto medicamento. No deberías hacerlo —dijo evitando su mirada.
—Lo sé —entonces Riza hizo algo que él nunca se imaginó.
Colocó su mano fría en su mejilla, tomándose el tiempo de acariciarlo. El deseo pronto la embargó y se acercó un poco más, quizás demasiado.
Roy la observó confundido y sorprendido, ella se comportaba tan distante siempre y ahora se acercaba con esas intenciones… y él tenía una relación a cuestas. Allí, sintiendo ese breve roce de su aliento sobre sus labios, supo que debía detenerse. Sus extremidades tocaron sus hombros llevándola hacia atrás. Y las retiró con un largo suspiro. Le dolía tanto rechazarla de esa manera, sin embargo, no estaba bien. Quiso pensar que los medicamentos obnubilaban su mente y corazón. No podía aprovecharse de ella ahora, por más que lo deseara con todas sus fuerzas.
El silencio nuevamente se hizo presente.
—Lo lamento —susurró ella avergonzada separándose un poco más. ¿Qué pasaba por su cabeza en ese momento? Ella nunca había sido esa clase de persona, menos una que pudiera entrometerse en una relación, siempre había sido la conciencia que acompañaba a Roy en todo, la que hacía cumplir las normas y las leyes. Incluso se comparaba a una máquina. ¿Por qué se comportaba de esa manera? Era la medicina que nublaba sus sentidos. No, esa era una excusa. Ella, quería comportarse así alguna vez, botar las leyes directamente a la basura. Abrazarlo, sostenerse en él y besarlo hasta el cansancio. Cuánto lo habría deseado ahora mismo.
Pero todo eso no podía suceder jamás.
—Lo lamento —volvió a repetir mientras recostaba su cabeza hacia la almohada. Cubrió sus ojos con su brazo y allí se quedó. No volvió a pronunciar palabra, ni tuvo fuerzas para decirle que se vaya. En realidad, se sentía muy cansada.
Roy solo se había quedado observándola hasta ese instante, sintió como si su mente estuviera en otro lugar. No podía creer que la hubiera rechazado cuando lo único que deseaba desde aquel Día Prometido era besarla. Pensó que era un estúpido y un inútil, sin embargo, recordó también a Annika Breuer. Miró hacia el suelo y empuñó sus manos y se levantó.
Volvió a verla, Riza se había quedado dormida. lo invadió un sentimiento de alivio, después de todo, aún no habría sabido qué decir. Tapó su cuerpo con la sábana blanca y salió de allí.
Solo le quedó la esperanza que ella no lo recordara al día siguiente, ni después. Y felizmente así fue.
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Notas: Hola de nuevo, no puedo creer que haya pasado casi un año desde la última vez que actualicé. La cuarentena ayudó ahora, pero, la verdad, me quedé estancada en este capítulo, pues Riza me parecía que estaba demasiado OoC, lo cambié y estructuré muchas veces. Luego pensé que todas las personas pasamos por ese tipo de situaciones de estrés y depresión, y al final, contra todo, decidí publicarlo. Aun no estoy del todo contenta con el resultado, pero quiero avanzar. Como ven, los hechos ocurren más o menos un mes después de que Riza se entera de la novia de Roy, el anterior es el tema 55 por si quieren pasarse.
Gracias a las personas que siguen por acá a pesar de mis demoras y la verdad, espero que sigan por acá:
CamilaMustang: ¡Muchas gracias por tus palabras! Un beso.
claireasamiya: Sí, y al final nunca me enteré de qué trataba su día. Gracias por pasarte :)
Salamander´s eye: Sí, no puedo negar que la escena del manga es más Royaiesca, también me gustan los fics que tratan de eso. Agradezco muchísimo tus palabras, siento que no lo merezco, pero gracias T_T. Y por seguir leyendo. Te mando un beso.
Vi ShadowHunter: Ahh, lo lamento con lo que me demoré del capítulo anterior a este. Siii, los momentos Royai del manga son lo más, qué pena que no los hayan animado. Gracias por todo :)
Le chat et le abeille: Sííí, los momentos Royai son un poco más en el manga, y más sufrientes también. Gracias a ti por pasarte. Un beso.
Psicomari: Mi reinaaa, mi capacidad de inventiva se agota, jaja, aunque todavía tengo algún par de sorpresas más adelante. Espero seguir, jejeje. Gracias siempre por acompañarme en todo mi viaje de fanficker. Un besito, espero que todo esté bien contigo y tu salud especialmente, diiiii.
Gracias por leer, y quédense en casa por favor.
