En otro lugar, luego de una ardua batalla contra los lobos, tras la cual obtuvo dos fragmentos de la perla de Shikon, una mujer solitaria percibía lo extraña que resultaba esa noche en especial. Su creador, Naraku, había desaparecido. Ella podría escapar y ser libre de sus odiosas órdenes, sin embargo él tenía su corazón... su libertad y su vida estaban en sus manos... a donde ella fuera, él la mataría sin ningún problema... no podría ser libre mientras Naraku siguiera respirando... A su parecer, era difícil que InuYasha y sus aliados vencieran a Naraku, pero recordó a alguien en especial.

La imagen hermosa, imponente y varonil de Sesshomaru apareció en su mente... Sí, ese apuesto demonio... él era muy poderoso, él era el único capaz de acabar con Naraku... Ella le ofrecería los dos fragmentos de la perla de Shikon que había conseguido a cambio de su ayuda... Todos ambicionaban conseguir los fragmentos, así que seguramente él no sería la excepción... Aprovechando la ausencia de su creador, lanzó una pluma al viento y fue en su búsqueda.

La noche seguía su curso, aunque Sesshomaru solía detenerse para que Rin descansara, esta vez era diferente, continuaron su camino, Rin dormía tranquilamente sobre Ah-un. Esa sensación extraña no se apartaba de Sesshomaru, al ver a Rin se preguntaba si era una buena decisión llevarla con él, en realidad la pequeña no sabía mucho en torno a los problemas a los cuáles se enfrentaba.. pero era mejor así... mientras la mantuviera lo más alejada posible, ella estaría segura... Un fuerte viento interrumpió su andar, Rin cayó de Ah-un lo cual la hizo despertar... Ese olor lo identificaba... Era Kagura.

Kagura: Hola.

Jaken: ¿Cómo se atreve?

Sesshomaru: La que manipula los vientos. ¿No es verdad?

Kagura: ¡Ah! ¡Qué gusto me da! Todavía me recuerdas bien.

Sesshomaru estaba por empuñar su espada Toikijin, pues al ser ella aliada de Naraku muy probablemente estaba ahí para atacarlo.

Kagura: Aparta tu mano de la espada, no he venido a enfrentarme contigo... Sesshomaru, ¿no quieres hacer un intercambio?

Sesshomaru: ¿Intercambio?

¿A qué había venido esta mujer? ¿Qué pretendía? Quizá todo era un sucio plan de Naraku del cual ella formaba parte. Kagura se acercó, hasta estar cerca, muy cerca de él. Acercó su mano para enseñarle lo que llevaba ahí.

Kagura: Debes saber muy bien que es esto. Son fragmentos de la perla de Shikon. Y pueden ser tuyos. Pero a cambio quiero que acabes a Naraku.

Jaken: ¿Qué dices?

Kagura: Libérame de las manos de ese sujeto... Tienes el poder suficiente para lograrlo, además ganarás los fragmentos que Naraku ha estado reuniendo.

Sesshomaru: ¿Piensas traicionar a Naraku?

Rin y Jaken estaban muy atentos a la conversación.

Kagura: ¡Ja! No creas que me encanta obedecer sus odiosas órdenes... ¿Qué dices Sesshomaru? ¿Aceptas mi trato? Te aseguro que no te arrepentirás.

Sesshomaru: Lamento decirte que no tengo ningún interés por la perla de Shikon. Si quieres ser libre usa esos fragmentos para la propia destrucción de tu creador.

Kagura: (no era posible, él no iba a ayudarla) ¿Le tienes miedo a Naraku?

Sesshomaru: Lo que quiero decir es que no tengo la obligación de ayudarte, si no estás preparada para hacerlo sola mejor que ni se te ocurra traicionarlo.

Kagura: (enojada le grita) ¡Sabía que eras un cobarde! ¿Aún así te haces llamar un hombre?

Rin y Jaken no podían creer lo que escuchaban, esa mujer se había atrevido a levantar su voz y a insultar al gran señor Sesshomaru. Jaken estaba seguro de que la mataría y él tendría que ser ágil para cubrir los ojos de Rin. Sin embargo Sesshomaru no hizo nada al respecto.

Kagura: ¡Ah! Me has decepcionado. (Lanza una pluma al aire para marcharse de ahí, desde el aire le grita). ¡ERES UN TONTO!

Jaken: Amo Sesshomaru, ¿usted cree que esa mujer pensaba emplearlo como un escudo para traicionar a su amo? Pues es una malagradecida, no sabe con quien se está metiendo.. Si es una extensión del detestable Naraku.

Rin: El señor Sesshomaru es muy fuerte, no necesita la perla para lograr lo que quiere.

Sesshomaru: (la observó marcharse, hasta que la perdió de vista) *Kagura... la manipuladora de los vientos... ¿Te atreverás a usar el poder de esos dos fragmentos para derrotar a Naraku?... No importa lo que suceda, eso a mí no me interesa* (Deja de observar el cielo para continuar su andar, Rin y Jaken van tras él).

Jaken: ¿Qué pasa amo bonito? ¿Ya es hora de irnos? (regresa corriendo por Ah-un quien lo ve con coraje) ¡ay ay ay ay ay! Se me había olvidado.

Rin corre para alcanzar a Sesshomaru.

Rin: Señor Sesshomaru, Rin ya no se encuentra sola pero... Aquella mujer se sentía triste porque no tenía a nadie.

Jaken: Amo Sesshomaru ¿Qué haremos para la cena de esta noche?

Sesshomaru no respondió a Rin, pero no pudo evitar pensar nuevamente en el bondadoso corazón de la pequeña niña... Por algún motivo que desconocía, accedía a cosas que ella le pedía, bueno, todo era porque esa niña había sufrido mucho, por su promesa de protegerla siempre, y no había otro motivo más... Pero esta vez no... Rin parecía pedirle que ayudara a esa mujer, puesto que se encontraba sola, pero los problemas de Kagura no eran suyos, ella debía ocuparse de sus propios asuntos... Él tenía otros objetivos como para detenerse a ayudar a alguien.

Rin por su parte, notó la tristeza y la súplica de esa mujer, no le agradó que le gritara a su amo, pero sabía que era porque se encontraba sola y sin ayuda de nadie... como ella lo estuvo alguna vez... claro, al parecer sus problemas eran más fuertes, pues según comprendió, esa mujer estaba esclavizada a alguien... al menos Rin siempre fue libre, aunque estuviera sola... Rin sabía que cuando Sesshomaru se negaba a algo era un NO rotundo, no había vuelta atrás... sin embargo, esperaba que en algún momento su amo tuviera compasión de ella y pudiera ayudarla... Y quien sabe, si así fuera, quizá en un futuro se uniera a ellos... Seguía caminando al lado de Sesshomaru así que tomó su mano para continuar sus pasos por aquel sendero.

Sesshomaru sintió la pequeña mano de Rin tocando la suya, esto lo sorprendió un poco, pensó por un momento que la niña lo había tocado para decirle algo así que volteó a verla, Rin sólo le regaló una sonrisa... al parecer no era nada, sólo el deseo de la niña de tomarle de la mano... Correspondiendo, flexionó sus articulaciones para sostener la mano de la niña y continuar así el recorrido de esa noche.

¿Y Jaken? Bueno, él no se percataba de lo ocurrido, venía disculpándose con Ah-un, no le gustaba que lo viera tan feo... Después de un rato se dio cuenta de que Rin caminaba tomada de la mano de su amo Sesshomaru.

Jaken: ¡Claro! El sirviente que cuide al dragón.

Aunque lo sacaba de quicio, aunque veía que su amo la tratara mejor, aunque se preocupara más por ella que por su fiel sirviente, había algo que no podía negar, la niña le tenía cariño y le mostraba su afecto... al igual que a Ah-un, al igual que a su amo Sesshomaru... Después de todo, le empezaba a agradar su compañía, cada día le era más tolerable su presencia.