Disclaimer: None of this belongs to me. Thanks to the beautiful Josie, for letting me translate it. Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a tufano79, solo me pertenece la traducción.
Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction
(www facebook com/ groups/ elite . fanfiction)
Capítulo Ciento sesenta y tres
POV Bella.
—Alice, no entiendo por qué me estás poniendo maquillaje —gruñí mientras sus manos viajaban sobre mi rostro de forma decidida—. Estoy en el hospital. En descanso. Por el futuro próximo. No es tiempo para que me hagas un cambio de apariencia.
—Tonterías —dijo Alice, restándole importancia con su mano—. Toda mujer merece ser consentida mientras está embarazada.
—¿Qué tramas, Mary Alice? —pregunté. Detuve sus manos, dedicándole una mirada asesina—. Dime.
—¡Nada! —canturreó, bajando su paleta. Tomó una rizadora, trabajando en mi cabello. Rodé los ojos, dejando que Alice hiciera lo que quisiera. Planeaba algo. Lo sabía. Las enfermeras y médicos estaban guardando un secreto y no dijeron nada cuando Alice entró con una bolsa llena de cosas. Tampoco se negaron cuando Alice me vistió con un vestido simple. Se sentía raro usar ropa, un sujetador, o bragas. No había usado más que una bata de hospital y un monitor fetal desde que llegué. No podía usar ropa interior ya que cada revisión incluía un examen pélvico.
Mi cosita estaba al aire constantemente. Lo detestaba.
Habían pasado dos semanas desde que me admitieron en el hospital. Edward había estado conmigo cada día, excepto por el día en el que tuvo sus entrevistas en la Universidad Northwestern y en la de Chicago. Y, bueno, hoy. Estaba fuera, haciendo diligencias para Alice, supuestamente.
Durante esas dos semanas, habíamos averiguado todo sobre James y su última obra. James había estado viviendo con Sheila en su diminuto departamento en Evanston. Él se acercó a ella y se aprovechó de su necesidad de ayudar a las personas rotas. Sheila siempre había tenido debilidad por los hombres perdidos. James lo sabía y lo usó a su favor. Sheila lo curó lo mejor que pudo. Sus gracias la estaban rompiendo y por los vídeos que se descubrieron en casa de Sheila, James fue bastante brutal en sus sesiones. De alguna manera, había logrado lavarle el cerebro a Sheila y la convenció de que yo era una persona horrible. Tuvo su ayuda para ayudarlo a sabotear mi oficina con su manipulación de las puertas. Todo lo que se necesitaba era colocar los cables. James arregló la puerta principal mientras que Sheila lo hacía en la trasera. Sheila le dio a James su llave para poder entrar a mi oficina. James sabía que iba a morir y dejó una carta, describiendo lo que había hecho.
Nunca me iba a dejar ir. Íbamos a morir juntos. En un incendio. El arma ni siquiera estaba cargada. La encontró y solo la llevaba para asustar a las personas. Y para golpear a mi prometido. Las píldoras encontradas en el departamento eran las mismas píldoras de ácido que causaron que James y Sheila explosionaran. Era una versión de éxtasis que había salido terriblemente mal. James compró todo el lote cuando escuchó sobre una pastilla que causaba que la persona se incendiara. Era el arma perfecta para mi psicótico ex novio para destruirme, y por último, a él.
Desafortunadamente, mi oficina estaba achicharrada. Nada se podía salvar. De hecho, todo el edificio estaba mal estructuralmente debido al incendio de Alice y ahora el mío. Los otros propietarios estaban afectados por las noticias, pero la compañía de seguros les otorgó grandes sumas de dinero para reabrir en lugares diferentes.
—Bella, ¡estás lista! —dijo Alice, animada. Apartó todas sus cosas, saliendo de la habitación y regresando con una silla de ruedas.
—¿Alice? —pregunté, arqueando una ceja—. ¿Qué demonios?
—¡Sube! —dijo, ayudándome a bajar de la cama y a subir a la silla de ruedas—. Le pregunté a la doctora Popper si podía organizar tu baby shower y dijo que sí. Claro, no será algo enorme como había planeado desde el principio, pero mi ahijada merece ser celebrada. —Me rodó a una gran sala de conferencias que había sido completamente decorada con púrpura y amarillo. Era adorable y me recordaba a la habitación de la bebé. Tenía el tema de "Brilla, Brilla, Estrellita" con un toque de mariposas. Edward estaba parado sobre la mesa, arreglando algunos móviles de mariposas sobre la mesa—. Luce genial, Edward. Puede que hayas perdido el llamado como decorador de interiores.
—Calla, Alice. Estoy impresionado de que el hospital te dejara hacer tanto. —Edward se agarró mientras bajaba de la mesa, caminando hacia mí para besarme con dulzura—. Luces hermosa, mi Bella. Te amo.
—También te amo —respondí, sonriendo contra su boca.
—Ayuda que papá trabaje aquí —dijo Alice, separándome de mi prometido y llevándome al frente de la habitación. Edward se sentó junto a mí, entrelazando nuestros dedos. Ella me dio un vaso de ponche antes de retirarse para armar un plato para mí. Mientras hacía eso, Leah, Jessica, Angela y Claire llegaron al hospital junto con Esme, Charlotte, la novia de Peter, la doctora Popper y algunas de las enfermeras más amables también. En la mesa opuesta a las ventanas estaban un montón de regalos apilados, y la comida. Alrededor de toda la sala de conferencias había pequeñas mesas con decoraciones sutiles—. ¿Te gusta, Bella?
—Es hermoso, Alice. Lamento haberte dado problema antes —dije, mis ojos empapándose de lágrimas.
—Solo lo mejor para mi ahijada y mi mejor amiga —respondió Alice, abrazándome suavemente, teniendo en cuenta mi intravenosa. Las mujeres, junto con Carlisle, Jasper, Peter y Emmett disfrutaron el baby shower, comiendo las cosas del catering que Alice había contratado. Luego de que todos comieran, Alice tenía algunos juegos planeados antes de que abriéramos los regalos. La doctora Popper nos detuvo de hacer algunos juegos, pero nos divertimos jugando "Dale Nombre al Bebé". Eran fotografías de famosos cuando eran bebés o niños. Claire y Charlotte empataron, y recibieron algunas cremas de Bath and Body Works. Abrí el montón de regalos, agradeciéndoles a todos las cosas tan adorables para nuestro pequeño milagro. Probablemente el regalo más valioso fue el de Emmett. Era una manta para bebé hecha a crochet por él mismo. Mientras estaba con Jet, la maquilladora, ella le había enseñado a tejer. Lo calmaba y tomó la nueva habilidad para crear la manta perfecta para Marie. Incluso hizo un búho de peluche, combinando con el búho en la esquina de la manta.
Iba a levantarme para abrazar a Emmett, pero un dolor paralizante pasó por mi vientre. Jadeé, cayendo a la silla de ruedas. Un chorro de líquido salió de entre mis piernas. La doctora Popper saltó, sus ojos amplios y su fachada normalmente calmada fuera, llevándome con ella mientras más dolor venía hacia mí. Mi bebé iba a venir y vendría ahora.
