Pocas cosas en la vida de Hanataro eran caóticas desde que lo acogió la familia Kuchiki. La verdad, tuvo mucha suerte de que la señorita Rukia se fijara en él, literal y figurativamente. Su don lo llevo a andar en las calles desde pequeño, no tenía idea de cómo sobrevivió de bebé. Honestamente se había rendido a qué alguien lo recordará. Por eso, él más que cualquiera en la mansión era el indicado para escoltar al grupo de jóvenes que debía estar saliendo del avión. Esperaba en el salón privado, sus dedos inquietos en el maletín en sus manos.
Renji casi lo asesina, pero Byakuya no confiaba en que él se contuviera al ver a Rukia. Se habían preparado estos 2 meses para que regresará, el más ansioso de verla no solo era Byakuya, sino el abuelo.
"No es emocionante capitán? Me preguntó que tanto habrá crecido"
Ah sí, ellos también vinieron. Pudo ser peor, pudo ser el capitán Kenpachi. Un ligero escalofrío recorrió su espalda recordando aquella vez que tuvo que asistir la selección de subcapitanes.
No le intimidaba la teniente Rangiku, solo le perturba un poco su pervertida mente haciendo alusión a la idea de que le creciera el busto a Rukia. Toshiro Hitsugaya era otra historia, metiendo en cintura a la mujer. Siempre era un alivio estar bajo su mando, tenía esa particular cualidad de hacerte sentir seguro. Su voz siempre mostraba su madurez y seriedad, era realmente confiable y honorable, no por nada llegó a esa posición a tan corta edad.
"Deberías aprovechar esta oportunidad capitán. Digo, Byakuya no puede matarte ahora sí le pides una cita"
Espera, ¿qué? Mientras Toshiro gruñía y gritaba para que Rangiku se callará, la voz un hombre llamó su atención. Se veía muy cansado, sus ojos hinchados y su cabello alborotado como si hubiera salido de una tormenta. Y su corazón saltó al mirar atrás, a la señorita.
Hablando con otros chicos, nunca la había visto tan relajada, tan... normal Su palpitar se aceleró involuntariamente, suspiró, por un segundo se distrajo mirándola. Sus ojos siempre fueron tan...
"Hanataro responderá a cualquier duda que tengan." la voz del capitán lo trajo de vuelta al mundo. Se ruborizó y trato de no verse tan nervioso. Hizo la señal a los guardias que estaban esperando en la puerta.
"Po-Podrían hacer fila para entregarles sus pases?"
Mientras acataban las instrucciones Toshiro hacía registro de cada uno. "Estas pulseras son su acceso e identificadores, sus pertenencias estarán en sus habitaciones."
Hanataro hizo demostración de como usar las pulseras y después de eso repartieron a la clase en 2 camionetas. Mirando como los estudiantes charlaban o disfrutaban del paisaje en el camino. Tenía tantas preguntas para la señorita, pero no podría acercarse ahora.
Al pasar por la entrada principal fue que casi se le escapa una sonrisa. Recordaba que cuando llegó aquí, lo que más le impresionó fue la fila de flores Sakura a lo largo del camino. Al salir, se enderezó e hizo reverencia a Byakuya.
El abuelo y Renji atrás de él, como dictaba la tradición, asintió en su dirección para indicarle que había hecho un buen trabajo. Cuando todos estuvieron ante él, incluso Toshiro y Rangiku se inclinaron, dejando confundidos a los estudiantes.
"Es un gusto recibirlos en mi hogar, soy su anfitrión Byakuya Kuchiki. Espero pasen unas gratas vacaciones, y su entrenamiento sea fructífero. "
Hizo una pausa, breve para mirar a Rukia. Hanataro sabía cuánto la había extrañado, pocos podían ver la diferencia en sus ojos, pues su rostro casi siempre permanecía estoico. No podía esperar a tener una oportunidad para convivir con la señorita.
"Mis expectativas de su comportamiento durante su estancia son altas, las reglas que les enviamos de antemano son tanto para su protección como la nuestra. Ansió ver mucho de esta clase, sin embargo, no olviden que serán tratados como cualquiera de los cadetes. Aprovechen los eventos arreglados por sus instructores, y no olviden que al estudiante con mejor desempeño en el entrenamiento recibirá un premio especial. Disfruten de su estancia."
Hanataro observó al prodigioso señor Kuchiki hacer algo diferente. Los pétalos Sakura que caían a su alrededor flotaban alrededor de ellos. Byakuya hizo bailar aquellas flores con elegancia y maestría propia de su talento. Y notando en la distancia como Renji le dió su sello de aprobación, sonríendo juguetonamente supo que aquella bienvenida era para la señorita Rukia.
Volver a recorrer aquellos pulcros muros y respirar esa particular esencia de caoba le daba una cálida sensación en el cuerpo. Quizá seguía un poco molesta con Byakuya por no comentarle nada y con Ichigo por quedarse en casa. Aunque... siendo honesta, sabía que Ichigo no vendría. A pesar de eso, lo que predominaba en esos momentos era el buen humor, el alivio al volver a casa.
El banquete fue tan delicioso, sus favoritos estaban tan cerca que no pudo contenerse al comer. La comida siempre mejoraba el humor, y por mucho. Renji a veces la observaba y ella le devolvía el gesto discretamente. Y el abuelo, no podrías adivinar que estaba contento sino hubieras pasado años a su lado.
Al terminar las chicas se sentarán en el gran salón para hablar.
"Nunca había viajado tan lejos, casi puedo ver el monte Fuji desde aquí!" Mina, la más carismática y entusiasta del grupo observaba desde la ventana.
"Este lugar es tan... enorme" Jiro comentó tomando asiento entre Momo y Uraraka.
"Si, incluso mi casa parece pequeña en comparación. Me agrada el estilo clásico. A mí madre le encantaría el jardín principal, y mi papá amaría probar el Gyokuro. Esa clase de té es tan rara de conseguir en Tokyo" Momo sonreía, sin notar las expresiones de sorpresa en las otras.
"Estoy segura que si lo pides, te darían una caja para llevar" Rukia lo dijo sin pensar, cosa que le pareció rara a Momo.
"... ¿que te hace pensar eso?"
"Siempre da té como regalo..." No fue sino hasta unos segundos después que se dió cuenta que hablo de más. Rayos! Piensa en algo...
"Ah... bueno... Es que Nii-sama trae del trabajo" Era media verdad, por qué no se le ocurrió una mentira a tiempo.
"Oh! Tu hermano, es tan guapo. ¿Su cabello es natural? ¿Es por su don? " Fue Mina quién inadvertidamente le hizo sentir alivio y al mismo tiempo sorpresa. De repente las chicas empezaron a guiar la conversación a rumbos que Rukia no estaba familiarizada.
"Tal vez si sonriera un poco, no me daría miedo" Uraraka me dió una media sonrisa, nerviosa, pero no me ofendió su comentario.
"Lo sé, no es muy... expresivo en ese sentido. Pero una vez que lo conoces y empieza a confiar en ti puedes ver qué es alguien valiente, sensible y cálido... Él nunca se rinde..."
Mina se acercó a mi con una gran sonrisa, tomándome del hombro muy amistosamente. "Es tan dulce ver cuánto lo quieres, suena a buen material para novio"
"No siempre el físico es lo que importa" Tsuyu,la chica rana comentó sabiamente.
"Si, aunque no está mal ver. Digo, llevamos unas horas y ya conté al menos 10 hombres muy... atractivos" Jiro se unió a la charla, Rukia no sabía que hacer al escucharlas hablar ahora sobre su hermano y Toshiro. Pero realmente no sabía cómo conectar con ellas, no tenía experiencia y lo más cercano a algo así fue hace mucho tiempo. Incluso, ponerlo en la misma categoría para una charla así de casual, no sé sentía bien.
Su salvador llegó inesperadamente después de escuchar ruidos extraños cerca de la puerta. Al abrir, Renji, Hanataro y Mineta estaban en el pasillo. Renji parecía estar ahorcando a mi compañero, lo dejo ir segundos después.
"Es hora del tour, señorita" Hanataro apenas podía sostener la mirada. Me dió un alivio saber que ellos harían el recorrido. Sus pasos la llevaron enfrente ante uno de sus lugares favoritos. La zona de entrenamiento especial, dónde practicaba con Byakuya y Renji, a veces observando a los otros. Los hombres siempre fueron más competitivos, ya escuchaba a unos muy emocionados. Fue una cabellera larga y morada la que llamó mi atención en el campo. Aquellos movimientos eran inconfundibles, solo una persona tenía la elegancia, velocidad y fuerza para atacar a puño limpio.
"Bien, su evaluación preliminar para el entrenamiento la dará nuestra capitana Yoruichi Shihon. Procuren no hacerla enfadar o pasarse de listos con cualquiera de ellas"
Esa parte la dijo específicamente a Mineta. "El último sujeto acabo por retirarse. No pudo recuperarse de la parálisis en sus piernas."
"Ren-Ren no quieres venir a jugar?" Ni Rukia pudo disimular su risa, mirando a Renji ruborizarse y al mismo tiempo retorcer su puño. ¿De dónde salió ese apodo?
"Ugh, hoy no. Además tendrás nuevas víctimas, guarda tu sed de sangre hasta entonces" Sin molestarse en escuchar que respondería continúo el recorrido. Yo me quedé atrás, para saludar de lejos. Yoruichi me regreso el saludo y satisfecha me di la vuelta, solo para anotar que Midoriya me estaba esperando.
"Y.. ¿que tan cierto es lo que dijo?"
Agradecida por no presionarla, le dió su opinión. Yoruichi era una experta en venenos, quizá no era una conjetura tan loca.
"Bueno, Yoruichi es muy hábil, mañana te darás una idea. Mi consejo es que desayunes ligero"
"Realmente me emociona conocer nuevos héroes. Aunque me extraña no ver a más gente."
"Normalmente en vacaciones solo se quedan los capitanes y algunos candidatos para la guardia. No todos sobreviven el verano"
"¿Qué?" Rayos, no debí decir eso.
"am... No de esa forma... Mejor cambiemos de tema"
A simple vista no se distinguía el entusiasmo en aquel joven apuesto mientras esperaba en su oficina. Serenos y leves golpeteos al escritorio de caoba eran el único ruido en aquella pulcra habitación. Sus inquietudes desaparecieron cuando su puerta fue abierta súbitamente, omitió el hábito de Renji al ver que finalmente las 3 personas que esperaba estaban en su oficina.
"Puedes retirarte"
"Ya quisieras" cerró la puerta cuando Hanataro tomo refugio en la esquina de siempre. Primero suspiró, no era momento para discutir. Luego paso una mirada por los 3, aliviado de verla sana, repasando aquellos cambios.
"Está corto" Rukia se tocó el cabello, no podía relajarse completamente con aquellos 2 extraños pero se deleitaba de ver las reacciones de su pequeña hermana, contestó con ese rubor presente.
"La idea fue de Ukitake-sama" Inevitablemente se dirigió al maestro, quién parecía necesitar unas largas vacaciones.
"Agradezco su apoyo en esta situación, me gustaría más tarde aclarar unas cosas respecto a Rukia. Solo necesito su aprobación final respecto al programa. Espero nuestras instalaciones sean acordes a su criterio"
"Es más que suficiente, en realidad solo me inquietan los rumores respecto a los capitanes"
"Le aseguro que su personalidad no afecta en lo más mínimo su desempeño. Con la información que tenemos sus expectativas serán superadas. Mientras tanto espero tome su tiempo para descansar y relajarse, Hanataro escolta a nuestro invitado apropiadamente."
Finalmente observó al chico, tenso y nervioso. Continuaba inspeccionando sus cualidades físicas. Todavía tenía dudas, por eso no le quitaría el ojo de encima hasta ver de primera mano quien era realmente.
"Tengo altas expectativas, Midoriya Izuku"
Renji se rió cuando respondió tartamudeando. "No te queda ser amable" como seguía burlándose, muy discretamente tomó 2 pétalos de flores y le dió nuevas marcas en el rostro a su molesto compañero.
"Nunca aprendes Renji" su hermana realmente desbordaba felicidad, no sabía cuánto había extrañado esa risa. El pelirrojo la alzó por los aires, opacando su voz.
"Sigo siendo tu número 1, ¿cierto? No sabes lo aburrido y odioso que ha sido. Byakuya me ha dado las peores tareas del lugar."
Tuvo que ponerle fin o no podrían continuar. Callar a Renji, después de todo era uno de sus pasatiempos. El chico ya no sé veía tan nervioso, solo confundido.
"Hasta tu evaluación final en el campamento, pagaré tus servicios."
"Eh- no es necesario yo..." Renji le puso una mano en su hombro.
"No te molestes, es muy terco. Solo asiente y saca provecho de esto." Rukia dió un paso enfrente mientras esos 2 hablaban.
"¿Porque no me dijiste nada? Tu dijiste que no regresaría si..."
La silencio al levantarse del escritorio e ir a su lado, dejando atrás a los otros 2 cuando abrió la puerta contigua a la pequeña sala de descanso.
"No fue mi idea... Él me lo pidió." Rukia ya avanzaba hacia el sillón donde Ginrei Kuchiki tomaba té. Observando con cierta incertidumbre en el pecho, mientras ella sonreía y charlaban. Juró no decirle nada a Rukia, no quería preocuparla todo el verano. El abuelo le devolvió la mirada cuando ella se distrajo, asintiendo muy levemente. Permaneció estoico para no demostrar su preocupación esa noche.
Aizawa no tenía fama de ser un profesor relajado, pronto descubrieron que las clases en la UA, no sé comparaban con el régimen de la guardia Kuchiki. La primera semana de evaluación preliminar fue brutal, o la menos eso pensaba Midoriya. Muchos arrastraban los pies a las aguas termales con una cara de cansancio evidente.
Se volvió el punto de sanación después de sobrevivir a los temibles retos de Yoruichi. Aquellos baños eran tan grandes, que apenas podías ver el muro de bambú que dividía con el espacio de las chicas. El día siguiente iniciaría el entrenamiento oficial, no podía imaginar que tenían en mente. No después de hoy.
"Esa mujer no sabe contenerse" Kaminari comentó desde su lado, recargado en una piedra. Como si solo eso evitará que se hundiera en el agua
"Un día, le devolveré todo a esa..." Hasta Bakugo, cuyas manos permanecían vendas no mostraba la energía de siempre. Quizá entre ellos, el único que parecía un poco normal era Mineta.
"Es peor que Mount Lady. Pero ni con este dolor perderé la esperanza" Y se dedicó a hacer lo de siempre, tratar de encontrar un hoyo en el muro. Normalmente Iida lo detenía pero ninguno tenía el ánimo.
Entre los murmullos de ellos y los de las chicas que se oían a lo lejos. El sueño llamaba tentadoramente, por unos momentos cerró los párpados. Sintiendo el calor abrazarlo tan cómodamente que suspiró "No siento mi cuerpo"
Y era cierto, quizá realmente tenía algo estás aguas que te quitaba la pesadez. Algo pequeño y frío tocaba sus cachetes, abrió los ojos y lo que vio lo dejo inmóvil.
Una niña pequeña de cabello corto y ojos rosados le sonreía. "Te encontré!"
Gritó, se levantó por impulso antes de darse cuenta que fue un error. De algún modo esa niña se aferró a sus hombros y el caos surgió en los baños. Los chicos impactados, avergonzados y anonadados por qué una niña aparentemente se había colado.
"Tu cabello es lindo, como tallos de rábano! ¿Eres fuerte? A Ken-chan le gustan los fuertes!"
Seguía hablando mientras Midoriya trataba de tocarla, pero era más escurridiza de lo que parecía. La velocidad con la que evadía a todos, saltando en sus cabezas o haciendo que chocarán con otros la divertía mucho. Una explosión en los baños termales hizo atrajo a otra persona.
Cuando se disperso el humo lo suficiente vieron a la niña con Rangiku, bueno... escalando hasta sus hombros. Nadie se movió, estaban procesando lo que estaba sucediendo.
"Yachiru, no deberías estar aquí. ¿Dejaste tu puesto?"
"Ken-chan recibió una llamada de Byakkun y lo traje aquí. Luego... Mmm... Encontré a Byakkun, me dió su mochi y dijo que había alguien fuerte... "
La niña sacó un dulce de su bolsa y le ofreció a Rangiku un poco, era tan sonriente y animada que no pensaría nadie algo raro de esto sino estuvieran todos confundidos.
"Ohh... ¿Viniste a verlos? Bueno, este no era el mejor de los momentos. ¿Porque no me acompañas a tomar un baño? Las chicas son muy lindas. Ve si quieren unirse al club"
De pronto desapareció y saltó de emoción hacia la puerta gritando. Luego la hermosa mujer les devolvió la mirada y dió una carcajada leve, de arriba a abajo... Midoriya entonces se sonrojo tanto al escucharla decir.
"Estos jóvenes son buen material..." Aquel guiño coqueto mientras ladeaba sensualmente la cadera fue demasiado. La vergüenza e humillación de ese día no se comparó a la sorpresa del siguiente día. Cuando presentaron a los profesores para el entrenamiento, aquella niña de pelo rosa sonreía plácidamente colgada de los hombros de un hombre imponente. Su altura, sin mencionar el tamaño de sus músculos, solo sumaban peso a su amenazante rostro con aquella cicatriz y su parche.
"El capitán Kenpachi y la teniente Yachiru trabajaran con los más problemáticos primero."
Y así, las sorpresas continuaron.
Esa tarde al comer juntos, había 3 personas ausentes y ya empezaba a atardecer. Preocupada por ellos soborno a Yachiru para que le dijera dónde estarían. Hanataro al estar a su lado se ofreció a acompañarlas, trayendo una bolsa consigo. Los transportó inmediatamente cuando Hanataro le pasó una bolsa pequeña. El ligero mareo fue momentáneo, pero viajar con Yachiru salvaba tiempo, era la única que podía teletransportarse aquí. Nadie cuestionaba la decisión de hacerla teniente, porque Yachiru era más de lo que muchos creían. Ella alegremente los llevó al pie del valle rocoso que parecía haber explotado, la vió correr hacia Kenpachi.
"Ken-chan! Ruki-chan trajo algo que debes probar." Mientras Yachiru escalaba sonriente al imponente hombre para alimentarlo como a venado. Rukia fue corriendo hacia las pobres almas que sufrieron el tratamiento Zaraki. Bakugo apenas podía sostener el aliento, sus manos tan rojas que era evidente la sangre goteando. Todoroki y Midoriya no estaban mejor, no sabía a quién atender primero. Era un milagro que estuvieran de pie.
"¿Y bien?" Espero con los brazos cruzados mirando entre Bakugo y Todoroki, los que habían dudado de el capitán y la teniente. Uno literalmente retando a alguien que lo sobrepasaba por mucho, y otro que fue ingenuo al hacerle caso a Yachiru. Ninguno de los 2 le contesto, Hanataro se veía nervioso, sabiendo que solo quería ayudar asintió con la cabeza. Aliviado, le ofreció de su bolsa 1 inyección, una toalla y un ungüento.
Fue con Midoriya, el único que no hizo nada malo para ganarse este trato. Solo que motivo el lado competitivo y sádico del capitán por su fuerza, en realidad se sentía culpable por no haberle avisado antes. Mientras Yachiru saltaba hacía Bakugo, y lo bautizaba con uno de sus famosos apodos, Rukia fue hacia Todoroki.
"¿Me permites?" Le señalo su hombro, él no protesto mientras ella se abría paso para inyectarle la fórmula. Notando que seguía mirando al capitán.
"Aunque no lo creas, se contuvo está vez." Fue rápida, procedió al ungüento después. Examinando sus heridas para ver cuáles atender primero.
"Todos aquí son... diferentes. ¿Porque aquí usan armas?"
Parpadeo un momento, no esperando conversación con el silencioso prodigio de la clase. Lo pensó, antes de proceder con los moretones en el brazo derecho.
"A veces para contener una gran fuerza se necesita de disciplina y un medio. Por años los Kuchiki se han encargado de dirigir a quienes no pueden controlar fácilmente esa fuerza. No todos tienen armas como la del capitan Zaraki, así que no te preocupes."
Hubo un silencio muy largo, que Rukia no notó como raro por estar ocupada curando a Todoroki. A lo lejos escuchaban a Yachiru ofrecer su ayuda para curar, cosa que era mala idea desde el inicio. No que pudieran detenerla, claro, pero escuchar a todos gritar era curioso. Cuando acabo con sus 2 brazos fue que escucho un súbito golpe y volteó a echar un vistazo.
Bakugo estaba de cara abajo al piso con Yachiru encima y una aguja, ladrando la cabeza con curiosidad. El pobre de Hanataro corría hacia ella mientras Zaraki tenía cargando en su hombro a Midoriya como saco de papa.
"Ups... Creo se durmió"
Hanataro le quitó la inyección y jadeo cansado.
"Eso no era medicina"
Rykia no quería saber, pero Todoroki la tomó por sorpresa tomando las cosas. "Será mejor irnos, antes de que pase otra cosa"
Aunque le era difícil decorar exactamente lo que pensaba el silencioso chico, Rukia si noto que sus ojos permanecieron más tiempo en su persona, solo unos segundos más. Pero tenía razón, dejó de lado eso para ayudar a Hanataro con Yachiru y Bakugo. No quería perderse en la oscuridad solo porque les parecía buena idea caminar de regreso.
Aparecieron en la sala común, asustando a todos por el portal. A juzgar por las miradas de sus compañeros, tomarían el doble de enserio las amenazas del capitán desde ahora.
