Capítulo 15
El reloj marcaba las 16 horas. El lugar se encontraba tranquilo, sin mucha gente andando en ese café que se situaba bastante lejos del centro de la ciudad. Los dos amigos se encontraban situados en un rincón de aquel lugar, esperando la llegada de cierta mujer.
—Natsu, todo va a salir bien —no lo veía así de nervioso desde hace dos días, justo aquella noche en donde le pidió que le acompañase para encontrarse con Saya.
El peli-rosado solamente asintió mientras liberaba un suspiro que contenía su juego de emociones.
Loke, por su parte, sólo esperaba que en su mente se encontrara mejor que en el exterior. El misterio e incertidumbre acabarían pronto, o, al menos, aquel era el primer paso para hacerlo.
—Natsu, no es el único caso de paternidad difícil que me toca tomar… por lo que quiero que midas las palabras y tus emociones. Todo lo resolveremos de la manera legal y buscando la verdad, así que no te desesperes. No llevará mucho tiempo tener una prueba de ADN, pero no creo que sea necesario recordarte que hasta que no tengamos ese papel que nos diga que ese niño es tuyo… mejor que no actúes imprudentemente.
—Y con imprudente te refieres a… —le animó que termine de decir sus pensamientos. Claro que sabía que sabía que aquello significaba que no debe actuar de sobremanera con el niño… o con aquella mujer.
—Que no te hagas ilusiones —le sentenció serio mientras cerraba los ojos para tomar una honda respiración, buscando seguir—O que te niegues aceptar al niño… aunque esto ultimo me parece una estupidez decirlo —le aseguró, mirándole confiado— es mejor dejarlo en claro para que luego no haya arrepentimientos.
—Lo sé, gracias por estar aquí —agradeció al nuevamente escuchar que en todo ese proceso contaría con su ayuda completa— Procurare no ir al límite de mis emociones.
Luego de una sonrisa cargada de decisión, mezclada con toques de miedo, esperaron en silencio hasta que aquella mujer apareciera. Pero, cuando lo hizo, no pensó que también traería al niño. ¿Es que hablarían frente a él?
Al verla acercarse con una sonrisa en su rostro y sosteniendo firmemente la mano del pequeño sintió temblar su mentalidad que había creado. Aquella rubia se planto frente ambos hombres, casi disfrutan el silencio que había provocando en ellos.
—Perdonen la tardanza, hacía tiempo que no caminaba por estas calles, me perdí por un instante —comentó como si se reuniese con antiguos amigos a tomar un café y charlar amenamente. Se sentó sin esperar invitación, sabiendo que de por sería difícil mantener una charla con aquellos hombres. Se tomó su tiempo en sentar correctamente al niño junto a ella, procurando que se encuentre bien.
—No importa —era necesario crear un clima que no llevase a un enfrentamiento verbal con vocabulario elevado, el niño no tenía razón por qué escuchar cosas innecesarias, por esa misma razón Loke habló primero— Aunque no esperábamos que también nos acompañara en esta ocasión el niño… —buscó mostrar una sonrisa amigable hacia el niño. Pensó en llamarle por su nombre, pero causaría mucha confusión en el mismo que un desconocido supiese de él.
—No tenía con quién dejarle. Y me pareció una buena idea que vaya conociendo… a su padre —aquella mujer le estaba haciendo las cosas completamente difíciles agrede. Y aquello daba a entender sólo una cosa: Natsu parecía si ser el padre del pequeño peli-rosado. Además, seguramente el menor notó ese gran, y nada común, parecido que tenían ambos— Y, aquí tienen las pruebas de ADN, donde dice que el parentesco tuyo, Natsu, con el de Ryu es positivo en un 99% —informó mientras le tendía un sobre de un laboratorio.
Natsu reaccionó luego de unos momentos, ya que su vista se enfocaba principalmente en el niño. La verdad, se parecía demasiado a su madre, su piel, sus rasgos, sus ojos. Sólo el cabello era el delator de su parentesco.
Cuando abrió el sobre y leyó su contenido, no entendía nada de los parámetros que se veían allí, solo se fue directamente a la parte escrita baja donde, efectivamente, decía que ambas muestras coincidían en un 99,99%.
—¿De dónde sacaste la muestra de Natsu? —preguntó Loke, queriendo descubrir que aquello no era falso, ya que miró en silencio el resultado.
—No fue muy difícil, contrate a alguien que lo consiguiera. Constaba de esperar y ver cómo tiraba una botella de bebida para obtener la muestra necesaria. Tenía que venir preparada, porque Ryu merece saber quién es su padre.
Loke quería rebatirle aquello. Ellos no se fiarían de esa mujer, es claro que iban a realizar otra prueba de ADN, ya que pudo haber sido manipulada para que ella fuera capaz de traerle ese papel frente a Natsu. Pero no podía decirlo tan abiertamente, el niño estaba… en un trance, observando temeroso a Natsu, ya que una sola palabra de él cambiaría su vida por completo.
—Pero, cuando quieran, estamos dispuestos a ir a cualquier clínica para realizar las pruebas necesarias para que se convenzan de lo obvio —sentenció confiada la mujer, leyendo las dudas del de anteojos.
—Lo haremos, cuanto antes posible —habló por primera vez Natsu, prestando la atención suficiente de lo que ocurría a su alrededor— Pero… por el momento, yo soy Natsu. Ryu, ¿verdad? —presentándose, aun asustado, pero con un sentimiento completamente distinto a lo que pudo sentir una vez en su vida, se dirigió al menor, que tenía escrito en los ojos que acabase con aquella duda que le abrumaba.
El niño asintió, comprendiendo que esperaba sólo su respuesta.
—Parece que… nos veremos muy seguido a partir de ahora. No…—suspiró con frustración reprimida, buscando la mejor manera de trasmitir lo que pasaba dentro de sí— lamento decirlo así, pero no sé aún si soy tu padre, pero… —aquello estaba costando más de lo que pudo imaginarse— seré primero tu amigo ¿está bien? —estaba hablando cómo si el niño fuese capaz de entender todas sus palabras. Pero, para su sorpresa, lo vio asentir. ¿Cuánta capacidad tenían los niños de hoy en día? Definitivamente tenía mucho que aprender— Tenemos el mismo color de cabello… es extraño ¿a que sí? —buscó bromear con aquel hecho característico y único que poseían ambos.
La sonrisa. Solo una tenue y cálida. Los ojos detonaba un brillo especial, casi que parecían que estaban a punto de derramar lágrimas. Aquellos gestos rompieron algo en él, algo que nunca supo que tuvo, pero que provocó que dentro de él fluyera una corriente de alegría y paz al ver unas simples reacciones por parte de pequeño.
No se había dado cuenta, pero ese fue el primer momento en que su ser sintió que él tenía un hijo.
Loke observó en silencio cómo se desarrollaba todo y tenía que admitir algo. Natsu estaba manejado aquello mejor de lo que cualquier persona en su lugar pudiera haber hecho. No lo había negado, pero tampoco lo acepto ciegamente… pero podía verlo completamente atrapado ante aquella posibilidad. Al verlo sonreír casi con miedo de avanzar demasiado rápido para la primera vez o demostrarse como un témpano de hielo ante su posible hijo, comprendió que ese niño despertó en él sentimientos nuevos. Estaba feliz, de cierto modo, de verle así.
Cuando recordó que no estaban solos, Loke, también observó a Saya. La misma sólo demostraba algo ante el acercamiento que tuvieron ambos peli-rosados. Alivio. Sí, podía verla aliviada, pero había algo más que le hacía dudar de ella y de todo lo que podía presentarle. Claramente se ganó la desconfianza neta de ellos y fue a pulso.
No iban a dejar que use sus tetras para acercársele a Natsu. Sí él era el padre, buscarían la mejor manera de que él participe de la vida del niño todo lo que fuese posible, pero cerrando completamente las puertas a esa mujer que solamente merecía despreció.
Es increíble cómo pasaba el tiempo, porque estuvieron allí por más de una hora.
Natsu sólo buscaba dirigirse al pequeño, quien había abandonado un poco su timidez y demostraba más emociones que en el principio. A Saya no le había dirigido verdaderamente conversación, sólo preguntas básicas y necesarias para saber más cosas del pequeño. Ella tampoco había buscado llamar su atención o que se enfocará en ella el tiempo que estaban juntos.
Por otra parte, Loke prefirió hablar un momento a solas con aquella mujer, necesitaban averiguar si no tenía intenciones ocultas su regreso.
—¿Por qué regresaste? —ambos se dirigieron a una parte— Y, por favor, no digas que te diste cuenta de que, después de todos estos años, te parecía injusto que tú hijo no conozca a su padre.
—Oh, pero es eso —le sonrió de una forma que le fastidiaba— Ryu merece tener a su figura paterna… y Natsu también merece contribuir en su vida.
—¿De qué manera? ¿Buscas dinero… una manutención, acaso? —la cosa podía ir por ese rumbo. En realidad, no le encontraba otra explicación y, siendo sinceros, pensaba que era mejor para la salud mental del peli-rosado de su amigo que así fuera, para que no llegase a caer bajo sus garras nuevamente.
—No, dinero no es lo que buscó de él. Porque, aunque no lo creas, realmente quiero que él actúe como un padre para Ryu, él lo necesita… —respondió, demostrando, a pesar de su altanería, algo de verdad en sus palabras.
—¿Por qué ahora y no antes?
—Ryu está empezando a crecer —empezó a explicarle, pero se detuvo un instante para observar donde dejaron a ambos peli-rosados, para asegurarse que el niño no estuviera mal— Y las preguntas comenzaron a ser más y más insistentes. "¿Qué es un papá?" "¿Por qué yo no tengo un papá?" "¿Lo tengo?" Entonces, ¿por qué no está?" "¿No me quiere?" Todas esas preguntas llegaron a salir de su boca y sólo tiene 3 años— le miraba seriamente al de anteojos, dejando de lado, por primera vez, aquella sonrisa y aura de altanería que le caracterizaba desde su llegada— Si lo tiene… ¿por qué no iba a estar con él? No lo busqué porque pensé que… —calló, tragando las palabras que estaban a punto de decirle en un pequeño desliz de sinceridad con la que hablaba— Yo me hice cargo de él perfectamente en sus primeros años, era un bebé y lo que más necesitaba era de mis cuidados. Pero, ahora me doy cuenta que no es suficiente. Y, como madre, sé que la única vía que podía tomar es decir toda la verdad.
Loke estaba confundido… bastante.
Por un lado, esa mujer no podía dejar de verle como la arpía oportunista que podía arruinar la vida, paz y tranquilidad de todos. Pero, por otra parte, en ese momento, en ese instante, sus palabras fueron sinceras. ¿Cómo sabía eso? Puede que después de tratar con tantas mujeres, podía leerlas e interpretar el grado de veracidad con la que se expresaba. No por nada era también abogado. No obstante, había algo… algo de todo lo escuchado y visto que le indicaba que había algo que ocultaba. Podía jurarlo y, también, podía jurar que lo iba a descubrir.
…
—Entonces… ¿cómo es él? —preguntó Lisanna a Natsu. Ya la noche había caído y había aprovechado su salida de trabajo para dirigirse hacia la casa de su amigo. De hecho, esa idea la tuvieron todos, ya que querían saber cómo transcurrió su encuentro con Saya.
—Es un niño muy inteligente… —sonrió al recordar que pudieron comunicarse demasiado bien, para lo que se imaginaba— Y bastante tímido.
El resto de hombres se quedaron callados, analizando cuidadosamente sus reacciones.
—¿Cuántos años tiene? —la razón por la que Lisanna preguntaba exclusivamente sobre el pequeño era la prueba de ADN que les enseñó apenas habían preguntado algo.
Claro que todos atribuyeron que ese papel era más falso que el hada de los dientes, pero la información que Loke les proporcionó, de que esa mujer estaba dispuesta a realizar otra prueba de paternidad, daba que dudar por tal disposición que demostraba. Parecía no temer a ser descubierta… y eso causaba escalofríos en ellos, principalmente en Gray.
—Tiene 3 años y medio, pero, insisto, es demasiado inteligente. Creo que a su edad lo único que me preocupaba era jugar y estar inquieto a más no poder.
—Parece un gran niño… —a esas alturas, la primera que había aceptado el hecho de que aquel menor era, lo más probable, hijo de Natsu había sido Lisanna. Estaba… aturdida, pero enternecida con saber cada vez más de él.
—No te hagas ilusiones, Liss —reventando aquella burbuja, Gray rompió con aquel clima no tan malo sobre la posible paternidad que tenía Natsu— Antes de dar por hecho cosas e ilusionarse, tenemos que tener en manos la prueba de ADN en que sí podamos confiar.
—Lo haremos este viernes —informó Loke, llamando la atención de todos— Parece ser que se trasladó definitivamente aquí, por lo que pidió estos días para organizarse con su trabajo y poder estar viernes a primera hora en el laboratorio.
—¿Pidió? —preguntó Sting mofándose de que esa mujer tenga todavía el descaro de manejar la situación a su antojo.
—No podemos hacer nada, ella es la madre del niño y necesitamos su autorización para realizar la prueba. Era más fácil esperar un par de días, antes de ponerle una denuncia. Esta dispuesta a hacerlo, sólo que esperaremos un poco —explicó el abogado.
—Claro, así le damos más tiempo para que arregle todo para alterar las pruebas nuevamente —claramente, Gray, le irritaba el comportamiento de esa mujer, estaba siendo demasiado anticipativa y no mostraba miedo a ser descubierta. Casi parecía verdad todas sus mentiras.
—Gray… el cabello dice más que cualquier prueba de ADN —expresó Natsu, levantándose de su lugar y caminando para encontrarse directamente con su amigo— Puedes decirme cualquier cosa de otros rasgos… pero eso no es algo que lo tenga todo el mundo.
—Pudo… pudo haberle teñido —hablo después de unos segundos en silencio en los que permaneció, ya que la determinación que demostraba con aquellas palabras era evidente, cada vez estaba más convencido que ese niño era su hijo. Todo lo delataba.
—Eso es algo extremista… ¿no crees? —por primera vez, Gajeel habló desde que habían llegado. Claro que, como todos, a él no le agradaba saber que esa mujer, en contra de la voluntad y deseo de ellos, posiblemente rondaría nuevamente en sus vidas, pero no por eso debían llegar al extremo de las cosas— Aclaro, no la defiendo, pero llegar a hacerle eso a su propio hijo tan pequeño, es demasiado.
—Que no se te olvide, que esa mujer es una manipuladora y mentirosa nata, no le tiembla la voz para decir falsedades —recordó Sting aquellos días donde fueron una y otra vez engañados y, hasta, se sintieron culpables sin razón alguna.
—Sea el niño hijo o no de Natsu, no tiene la culp—enojada, Lisanna alzo la voz, queriendo dejar algo muy en claro. Incluso también se levanto de su lugar para callar al resto de sus amigos y evitar que le interrumpieran, pero no contó conque el timbre del departamento sonara, llamando la atención de todos.
Natsu fue a abrir, sintiéndose extrañado porque desconocía quién podía ser a esas horas de la noche.
—Hey… ¿cómo te encuentras? —la mujer que se encontraba al otro lado de su puerta era nada menos que Hana— Lamento no haberte avisado antes, pero pensé que querrías hablar con alguien esta noche y creo que una buena opción es hacerlo con un poco de comida y vino, ¿Qué te parece? —su sonrisa al tender ambas bolsas que traía consigo dejo sorprendido al peli-rosado, pero con una sensación enternecida por verla tan considerada. No era noticia para ella que él se haya encontrado esa tarde con Saya.
—Gracias —atinó a responderle, mientras le daba paso a su departamento.
—Sabes, pensaba que podríamos—su dicho se quedó en la mitad de camino, ya que recién se había percatado que en aquella sala estaban todo su grupo de amigos reunidos.
—Vaya, Hana… es agradable verte —saludó Gray, el primero que le dio la bienvenida. Luego, cada uno de los presentes hizo lo mismo, aunque reservándose la familiaridad conque Gray y Natsu la trataban— Oh, eso es ser una novia modelo. Creo, Natsu, que te sacaste la lotería. Comida y vino, ¿qué más se puede pedir de una mujer? —buscó generar un ambiente más agradable, ya habían tenido mucho de estrés en ellos como para seguir el hilo de su antigua conversación.
—L'amour, peut-être —Lisanna dijo entre diente, pero levemente audible para todos ellos. Sólo que no la comprendieron. A veces amaba hablar en francés sólo para molestarles al resto, dejándoles en la incógnita de qué es lo que realmente dijo, porque una cosa era segura, fue un comentario que si lo decía entendible para todos, iba a armar una grande— Muchos dicen que para ganar el corazón de un hombre tienes que llegar primero a su estómago… parece que vas en buen camino —aquel comentario lo dijo de una manera tan única que no sabían como interpretarlo realmente. ¿Era un alago… o insulto?
—… Gracias —aquella peli-negra prefirió tomarlo como algo positivo, aunque realmente le estaba diciendo que el corazón de Natsu estaba muy lejos de su alcance— No sabía que estaban aquí, espero no molestar.
—Para nada, siéntete cómoda —Loke fue quien tomó la palabra, levantándose de su lugar para cedérselo a la mujer.
—Creo que mejor voy por más, así todos podremos disfrutar de una agradable cena —se apresuró a decir, sabiendo que aquello que traía alcanzaría únicamente para ellos dos, ya que ese era su plan, no se imaginó encontrarse con todos ellos. Dejó ambas bolsas que traía consigo y estaba dispuesta a abandonar la sala nuevamente, pero fue retenida.
—No tienes que preocuparte por nosotros —levantándose, Gajeel habló para detener sus intenciones, mientras veía cómo Lisanna tomaba sus cosas para irse con él. Sin razón clara, se sintió bastante molesta por no decir lo que quería— Estamos cansados y por nuestra parte nos retiramos. Gracias, de todos modos —agradeció mientras el par se adelantaba y dejaba en silencio al resto de persona.
—Pasen buena noche —se despidió Lisanna con una casta sonrisa a todos los presentes, sin darle tiempo de rebatir o unírseles en su ida.
—Creo que también fue un día agotador para mí —Loke, después de observar el silencio que se formó luego de la ida de los otros dos, prefirió seguirles. Había una clara intención de que Hana había venido esperando encontrarse a su novio solo y no le parecía muy justo aguarle sus planes.
—Tienen razón, mejor los dejamos solos así pueden estar más cómodos —apoyo Sting, mientras miraba a Gray para saber si también se retiraría del lugar, el cual asintió.
—Vamos, sigan tranquilos y disfruten su velada —saludó Gray algo sonriente, por saber que no estaba Natsu solo en esa noche.
—No tienen que irse, de verdad —se apresuro a decir Hana, sintiéndose algo mal porque por su repentina aparición todos ellos decidieron irse.
—Estuvimos todo el día en el trabajo, necesitamos recuperarnos —le restó importancia Gray, buscando no quererle hacer sentir mal— Nos vemos luego.
Luego que los tres hombres abandonaran el departamento, Natsu y Hana se quedaron solos.
—Entonces… ¿tienes hambre? —preguntó Hana, buscando saber si estaba de humor para seguir con sus planes. La sonrisa que le brindó, algo cansada, le hizo sonreír de igual forma. No estaba enojado por su repentina aparición y aquello le aliviaba— Preparare todo, tú quédate sentado.
—Claro que no, te ayudare —dispuesto a ingerir alimento sin realmente tener mucho apetito, le siguió a la cocina en búsqueda de unas cuantas cosas para pasar el resto de la noche.
…
—¿Hay algo que te moleste? —luego de haber abandonado el departamento del Dragneel, ambos emprendieron viaje para el hogar de la albina. Pero había algo que le hacía quedarse en ese estado pensativo por tanto tiempo, porque realmente no era de aquellas personas que son de guardar por mucho tiempo silencio.
—No sé si es molestia… —admitió ella, removiéndose en su lugar sin apartar la vista de enfrente, aunque realmente no estaba mirando nada en específico. Gajeel, por pura sabiduría, opto por dejarle pensar en lo que le pasaba, sería más fácil de ese modo— Y tampoco es para defender a Saya, pero… el niño no merece ni un rencor por parte de nosotros o de cualquiera. No tiene la culpa de nada y pensar que por rechazo u odio hacia su madre puede volcarse por inercia hacia él, me parece injusto.
—Comprendo, pero… a pesar de ser unas cabezas duras, no dañaran al niño… al menos, no directamente.
—Veo que tú no estas tan… cerrado a la idea de que ese niño sea de Natsu.
—Y yo veo que tu te lo has tomado muy rápido —no era una recriminación aquel comentario, sino más bien una señalización de lo que podía observar de una manera bastante calmada.
—¿Dices que estoy haciendo mal? —preguntó mirándole ahora de enfrente, buscando saber más de lo que pensaban el resto. Incluso ella mismo se repetía el hecho de que haya asimilado aquella noticia como verdadera muy rápido, pero no podía evitarlo, menos cuando escuchó a Natsu hablarle de él con… con anhelo.
—Siendo sincero, si —admitió el peli-negro, descansando su cabeza en su brazo izquierdo mientras esperaba al semáforo que de la luz de avance nuevamente— Natsu también lo hizo y eso es lo que más me inquieta. No podemos confiar en esa mujer, el pasado nos hace a desconfiar si incluso ella dice que el césped es de color verde. Aunque lo veamos del mismo color, no estaremos nunca seguros de ello.
Lisanna guardo silencio, porque realmente tenía la completa razón. Pero, a pesar de eso, la prueba más viviente de que aquello fuera verdad, era algo que no todo el mundo tenía, pero que compartían tanto Natsu y Ryu.
—Créeme que a mi también me hace creer por momento la paternidad de Natsu, más si vemos al niño, pero de esa mujer no me voy a fiar nunca más. Y es solamente para cuidarnos. Nos queda esperar hasta que tengamos aquella nueva prueba de ADN, hasta entonces… no te encariñes mucho, solo tenlo en cuenta. Claro que el niño no tiene la culpa y merece ser tratado bien, sea o no hijo de Salamander, pero esperemos un poco más para saber la verdad detrás de todo esto.
Las palabras de Gajeel le hicieron ver algo que temía hacer, encariñarse con el niño. Para mala suerte de ellos y de ella misma, ya lo había hecho. Y no sólo por el hecho de que Natsu podría ser el padre, sino porque era el hijo de su… de ella, de la antigua amiga que tuvo, que quiso y con quien compartió muchas cosas.
Tal vez… tal vez, si ella hablaba con aquella mujer le podía decir la verdad, podía confirmarle si realmente era su amigo el padre del niño y el motivo por su repentina aparición. Porque ella también dudaba de sus intenciones al reaparecerse en sus vidas, pudo haberlo hecho ayer, como podía ser mañana.
…
En otro lugar de la ciudad, en un departamento no tan grande como el de sus amigos, seguramente, se encontraba el peli-anaranjado incapaz de conciliar sueño.
A pesar de haber llegado hace más de dos horas del departamento de Natsu y sentirse cansado física y mentalmente, no podía irse a su habitación a relajarse, era imposible. Por esa misma razón se encontraba preparándose una taza de café para mantenerse con algo de energías mientras leía material de su trabajo.
Sus músculos le pesaban a muerte y los lentes le cansaban la vista. Gracioso, ¿no? Después de todo, aquel objeto cumplía la función opuesta de lo que sentía en ese momento.
Buscó apoyarse en la mesada y descansar allí un buen momento. Se refregaba los ojos con pereza y suspiraba obligándose a pensar en el trabajo. Sí, se obligaba a pensar en cualquier cosa con el fin de dejar su mente y emociones en paz porque, queriendo o no, al final terminaba recordando a la joven doctora.
Sí, a pesar de ya ser más de una semana desde que se fue y que no habló con ella desde esa última vez en el restaurante de Liss. Incluso se perdió la oportunidad de ir con ellos en su velada por la fiesta de una de las amigas de Hana. No se permitió ir por la sola razón de que no quería que nadie más supiera, al menos por un tiempo, de lo que le ocurría con Lucy.
Aunque aquella decisión era su castigo actualmente. No tenía su número… así que no podía llamarle. Podía conseguirlo de Lisanna o Gajeel, pero inmediatamente le llenarían de preguntas y conclusiones, que posiblemente sean correctas.
Tampoco es como si quisiese confesarle sus sentimientos o algo parecido, solo… solo quería escuchar su voz y saber cómo estaba, nada más. Sentía que toda la frustración que acumulo en todo ese tiempo le llevaría cualquier momento en un colapso de cansancio.
Le encantaría poder deshacerse de toda esa presión que estaba acumulando por todos lados, de verdad, prefería ser cómo aquel hombre despreocupado que podía ser capaz de disfrutar del momento con cualquier mujer en que se interese, pero no era posible.
Interrumpiendo sus pensamientos y sus lamentaciones, su teléfono celular empezó a sonar.
Con cansancio fue a contestar, extrañándose al ver que era Lisanna quien le llamaba.
—¿Liss? —preguntó confundido, esperando que nada malo haya ocurrido realmente.
—Oh, Loke. Lamento llamarte tan tarde, pero te vi en línea así que… —aunque a veces actúe como una madre mala con ellos, tenía esos momentos donde se sentía una "molestia" para ellos, cosa completamente falsa.
—Tranquila, no estaba haciendo nada realmente. Sólo reviso algunos papeles del trabajo —le sonrió, aunque no fuese capaz de verle.
—Bueno, me siento menos culpable en ese caso. La verdad no podía dormir pensando en… todo, prácticamente.
—Te entiendo, necesitamos respuestas rápidas, pero todo lleva su tiempo —en ese instante, la pava empezó a realizar un silbido, indicando que el agua estaba lista— Sólo nos queda esperar hasta la semana que viene… o tal vez la próxima.
—Sabes… —la duda y el corto silencio que realizo ella le indicó a él que había algo que le costaba decir y, si era así, era algo importante.
—Vamos Liss, no me creo que llames sólo para quedarte callada. No eres de esas chicas —le alentó a seguir con lo que iba a decir, molestándola a la vez un poco para aliviar su tensión. Había colocado el celular en altavoz para seguir hablando con ella mientras se disponía a preparar su bebida que era su fuente de energía en esos últimos días.
—Vaya, me alegra saber que me conoces bien —bufó, fingiendo molestia por lo dicho— Lo que estaba por pedir es… ¿puedes darme la información de contacto de… Saya?
Jamás se esperó que le pidiese eso, incluso se sorprendió tanto que se quemó con el agua hervida cuando estaba sirviéndose.
—Maldición —gruñó mientras se apresuraba al refrigerador y sacaba un par de hielo y se lo colocaba en la mano izquierda, la cual sufrió la quemadura. No fue lo suficiente grave como para ir al hospital, por suerte, pero tampoco fue cuestión de unas pocas gotas.
—¡Loke, Loke! —al recordar el llamado insistente por parte de Lisanna, atinó a tomar el repasador para depositar ahí los cubos de hielo y volver a colocárselo en la piel enrojecida que tenía.
—No te preocupes, sólo me derrame un poco de agua caliente, ya paso —le resto importancia y prosiguió, para evitar perder el hilo de lo sucedido— ¿Escuche bien…? —preguntó extrañado, queriendo saber más sobre aquella petición.
—Sí, Loke. Lo he pensado y necesito hablar con ella. Pero no puedes dejar que nadie se entere, pegaran el grito en el cielo, principalmente Gray y Sting, no quieren verla ni en pintura, pero necesito… necesito comprobar por mi misma de lo que tiene que decir.
—Esos dos tienen razones de sobra para hacerlo, créeme —a pesar de haberse quemado quería su café, por ello volvió a terminarlo— Además, no estoy seguro que sea buena idea de… —repentinamente, como un rayo de luz, recordó algo muy obvio. Lisanna se había vuelto muy amiga de Lucy, ella definitivamente tenía su número. Entonces, de ser así, él podía…— Si te doy su número… ¿me darías el de Lucy?
—¿Qué? —la sorpresa entre ese intento se trato que propuso él claramente iba a sorprenderla— ¿Por qué quieres su número? —aquello no lo había pensado bien. De hecho, ni lo pensó, solamente actuó al saber que ella podía darle algo que él también necesitaba.
—Quiero… hablar con un médico, para saber un poco mejor de la genética y si todo está estrictamente relacionado —aclaró, después de pensar en una salida rápida y segura. Debía admitir que lo hizo bien.
—Pero tengo entendido que ya consultaste con los profesionales que confías —la duda todavía era grande en Lisanna, podía casi sentirla casi como si de un objeto se tratase.
—Lo hice… pero, creo que es mejor tener más opiniones profesionales… de esa manera ampliaría mejor el panorama —bien, cada vez estaba respondiendo muy bien. Además, tenía una excusa para mandarle un mensaje sin parecer como un acosador al haber obtenido por terceros su contacto.
—Oh, comprendo. Si quieres puedo yo —
—Querías el número de Saya, ¿no? Yo lo tengo porque estoy manejando el tema el caso, así que puedo facilitártelo y, aunque no me fascine la idea, tú tienes la absoluta libertad en ir a buscarla y hablar con ella —dijo no muy contento con sus intenciones de rencontrarse con aquella mujer— Si te lo doy y te pidiera, además, que hablaras con Lucy sería ya manejar mucho. Deja que me encargue de eso… Además, no pretendo mencionar que ese alguien es Natsu, mencionare que es un caso de un cliente y necesito un poco de su ayuda para comprender mejor la situación a la que debemos atenernos —brillante razonamiento, aunque hubiera estado mejor no haber sonado desesperado ante la casi negativa de Lisanna. Bravo, Loke, bravo— se felicitó/recriminó mentalmente, esperando pacientemente la respuesta de su albina amiga.
—Gracias por entender. Y… de acuerdo, creo que es buena idea pedir ayuda a Lucy, al menos sabremos un poco más. Te pasare su número —accedió ella, sacando una sonrisa instantánea en él. Ya ni sentía que su mano latía por la quemadura siendo tratada con hielo, su humor estaba mucho mejor— Pero, por favor, no le comentes a nadie que voy a verla, al menos, no hasta que ya lo haya hecho. Sólo espero sacar un poco más de información al hacerlo.
—No te sobrecargues, Liss. Tarde o temprano sabremos todo, se paciente.
…
Un tranquilo jueves había llegado. El clima era demasiado agradable para esa época del año, el sol brillaba y una suave brisa acompañaba esa mañana.
—Realmente no espere que tú quieras hablar conmigo —ambas mujeres se encontraban en un parque muy cerca de una guardería, el mismo en que minutos antes la rubia había dejado a su hijo.
—Necesito respuestas —se limitó a contestar Lisanna. Lo cierto era que quería mostrarse lo más seria posible, al menos en el comienzo. Se conocía muy bien, por ello sabía que sea lo que sea que le dijese, terminaría perdiendo aquella compostura.
—Claro… sé que debes tener muchas preguntas ahora mismo —la sonrisa que se dibujo en sus labios para nada era sarcástica o demostraba malicia. No, todo lo contrario. Era más bien melancólica— No podré responderte todo, Liss… Lisanna.
—¿Por qué? ¿Qué clases de planes tienes detrás de todo lo que estás haciendo? ¿El niño… el niño es realmente hijo de Natsu? Y, por favor, por aquellos años en que tuvimos nuestra amistad… por favor, no mientras —pidió la albina mientras le miraba directamente a los ojos, buscando ver sus reacciones. Tal vez quedaba secuelas de aquella amiga, casi hermana, que tuvo hace años atrás.
—Solo buscó que mi hijo tenga a su padre, nada más —le respondió mientras volvía a mirar al frente, sin tener un punto específico y tomaba un poco del café que desde ya hacia varios minutos reposaba en su mano sin ser tomado.
—Después de haberte desaparecido por 4 años, vienes y… ¿quieres que creamos en eso?
—Sé que no lo harían… incluso sé que van a seguir dudando después de tener los mismos papeles que le entregue a Natsu, demostrando el resultado de la prueba de ADN. Si no ocurrió antes esto fue porque yo podía sola con esto y no me refiero económicamente hablando, sino que él merece todo… y un padre es lo que le falta.
Las palabras de ellas parecían sinceras, no parecía demostrar querer algo más con su aparición. Sus ojos, podía seguir leyéndolos, o al menos eso creía Lisanna, porque tenían ese anhelo mezclado con determinación que tenía en sus viejos años.
—¿Natsu es realmente es el padre? —le exigió mirarle a la cara nuevamente, ya que le sorprendió que le tomase del antebrazo tan repentinamente. Su mirada reflejaba suplica, deseo de verdad-
—Aunque te dijera toda la verdad no me creerías —le comento después de un breve momento en silencio. Aquella seguía siendo la mujer que siempre llegaba hacia ella con su rostro suplicante y cómplice de antes, por lo que no pudo evitar sentirse asfixiada por guardarse cosas que se lo llevaría hasta la tumba-
—¿A qué te refieres con eso? —le preguntó completamente desentendida por aquellas palabras.
—Eso no es algo que te incumba —decidió ponerse en un semblante más duro, porque aquella mujer que le brindó su amistad y sus brazos para llorar muchas veces estaba removiendo viejos recuerdos que terminaron siendo dolorosos para todos— Con respecto a tu pregunta… lo sabrás pronto, confiaras más en el papel. Pero, sí, Natsu será el padre de Ryu.
Decía muchas cosas, tenía cambios de humor frecuente y sólo terminaba confundiendo más a Lisanna con sus palabras. Pero una cosa era segura, hay algo que ocultaba.
—Y también diré esto, ya que estoy segura que es una de las respuestas que necesitabas. No vine con intención de ir tras Natsu. Y, aunque esa sea mi intención, él no sería capaz de caer en ese error de nuevo… a menos que sea empujado.
—¿Cómo?
—Natsu es… es ese tipo de persona que busca siempre ver el lado bueno en las personas… o las situaciones. Y no te digo que sea una persona positiva, para nada. Dentro, muy dentro de él, duda más que cualquier otra persona. Pero tiene una gran mezcla de sentimientos y sensaciones que no sabe armar su propio camino y termina fluyendo como hojas que caen en una corriente de agua. Al final, termina siguiendo el camino que le indica la corriente, sin tener la opción de parar, ya que fue sacudido de lo alto del árbol por otro.
Lisanna se quedó callada, sin saber qué decir exactamente. Aquello no esperó escucharlo de su propia boca, ella misma reconocía que fue un error en la vida del peli-rosado, que ella misma fue la corriente de agua que lo manejo y destruyo posteriormente. Pero… pero había algo más detrás de esas palabras.
—Tienes todo tu derecho de desconfiar de mí y de lo que digo, pero estoy siendo sincera cuando digo que mi único propósito para venir aquí es por el bien de mi hijo, únicamente por él. No tengo tiempo para ir tras Natsu, no está en mis planes ni hoy, ni mañana. Yo fui su pasado… una gran mancha gris en su pasado, sólo eso.
La albina no sabía que pensar ya. Había ido por respuestas y terminó con muchas más dudas e intrigas, pero algo dentro de sí le decía que aquellas últimas palabras, aquella confesión era verdadera. Tal vez fue el tono de voz que utilizó, tal vez sus ojos, tal vez su seriedad o tal vez sólo quería creer en ella nuevamente, más por un buen desarrollo en el futuro, ya que, si la prueba de ADN daba los mismos resultados, aquella mujer entraría de pleno en sus vidas nuevamente.
…
Viernes por la mañana había llegado. El grupo de personas se encontraba en la sala de aquel centro clínico donde realizarían las pruebas de ADN sobre la supuesta paternidad que Natsu tenía sobre Ryu.
Allí se encontraban ambos peli-rosa, nerviosos, ambos temerosos: uno, por ir a aquel lugar sin saber exactamente la razón; el otro, por al fin estar haciendo eso y pensar que dentro de días sabría la verdad.
—Cariño, no te pongas nervioso. Será cuestión de unos momentos y luego iremos a la guardería, ¿sí? —aquella mujer que parecía amorosa, dulce, no era para nada la última imagen que tuvo antes de que se marchase de su vida.
Por esa misma razón Natsu la miraba serio, cómo si de un espejismo se tratase.
—Buenos días —interrumpiendo su estado apareció la enfermera que les había dado un vaso de agua y pedido que se lavaran la boca para asegurarse de que se tomasen las pruebas verdaderas— Procederé a tomarles la muestra de saliva —acto seguido, se acercó a el mayor y le pidió que abriera la boca. Mentalmente agradecía que aquello no fuera por muestra de sangre, no quería que aquella experiencia sea desagradable para el pequeño.
Cuando la mujer obtuvo con el hisopo la muestra suficiente, guardo el objeto en un cilindro detallado con el nombre del dueño del mismo.
—Muy bien pequeño, necesito que me abras la boca muy, pero muy grande. ¿Sí, puedes hacer eso por mí? —aquella mujer al dirigirse hacia Ryu suavizo más su tacto al hablar, cosa que de nuevo se aliviaba. El niño claramente estaba asustado, pero obedeció sin necesidad de repetirle el pedido— Perfecto… listo, fue rápido ¿verdad? —preguntó mientras analizaba la carita de alivio al ver que, efectivamente, no le hicieron nada doloroso— Muy bien… —cuando terminó de guardar las segundas muestras en su respectivo frasco, miró a los mayores— Eso es todo, con esto será suficiente para realizar las pruebas. Será cuestión de una semana para obtener los resultados.
—Gracias —agradeció Natsu mientras veía cómo la mujer les sonreía por última vez y le indicaba que ya se podían retirar.
Saya, por su parte, no dijo palabra alguna, solamente dispuso a tomar a su hijo en brazos, notándole cansado por haberle despertado un poco más temprano de lo habitual.
Al salir nuevamente al pasillo se encontró con Loke, quien era el que había sugerido ir a ese centro clínico por la razón que podía fiarse de ellos, todos los casos que requerían intervención de profesionales médicos estaban respaldado por ese mismo.
—Dijo que la semana que viene podremos tener los resultados —le informó cuando llegaron hasta él.
—Bueno, llámame cuando tengas los resultados —volvió a hablar la rubia— quiero estar presente cuando lo leas. Imagino que no nos veremos hasta ese día. Entonces…—
—¿A dónde irás? —se apresuró a preguntar Natsu viendo que con el niño en brazos que ya se mostraba somnoliento, su cartera y mochila, donde tenía las cosas del menor, parecía estar a punto de tirar algo al suelo.
—A su guardería. Tengo trabajo y no puedo cuidarlo todo el día —admitió, comenzándose a sentirse algo rara que, por primera vez, alguien que no sea sus médicos y pediatras, preguntase sobre lo que pasaría con ellos, no, con el niño.
—Los dejaré allí —se ofreció, ya que tenía su propio vehículo— Y… si, por alguna razón se te llega a dificultar buscarle o algo… ¿quieres…? —aquello estaba siendo difícil para él, después de todo, no sabía si estaba haciendo bien en querer preguntarle eso, pero lo haría, quería hacerlo— ¿Estaría bien si voy yo por él?
—¿No quieres esperar hasta tener la prueba de ADN en mano antes de ofrecerte? —preguntó arqueando su ceja, no de manera altanera o algo parecido, sino porque apenas y habían dejado las muestras y él… Él es simplemente único, siempre lo fue y los sería— Está bien, puedes ir por él cuando quieras, sólo… avísame si lo harás y en dónde estarán, necesito saber que estará bien.
—No te preocupes, no lo sacaré sin tu consentimiento —le aseguró él con una sonrisa.
—Será mejor irnos, si ya hemos acabado —llamando la atención de ambos, hablando por primera vez en todo ese rato que estuvieron nuevamente juntos, Loke hizo sentir su presencia mientras les indicaba que se pusieran en marcha.
Una vez que se encontraron fuera, Loke habló con Natsu en privado un momento.
—Natsu, ¿estás bien haciendo todo esto?
—Sí… estoy haciendo lo correcto. No te preocupes, sabré manejar un momento con ella a solas.
—No pregunto sólo por eso, sino por… por el acercarte demasiado rápido hacia el niño.
—Te diste cuenta al igual que yo, ¿verdad? —pregunto con media sonrisa cansadora— En ningún momento la viste alterada o temerosa. Su voz no tembló en ni un segundo, ella está segura de eso —¿Qué si se había dado cuenta? Aquello que decía le estaba torturando la cabeza porque si se mostraba así significaba que no tenía nada que ocultar… o, era muy buena mintiendo. Pero, quitando eso por un segundo, ¿Natsu pudo notarlo también?
—Entiendo, pero de todas formas… no le des falsas esperanzas al niño si al final no terminase cómo todo indica. ¿Sí?
—Intentaré no adelantarme tanto a los hechos, pero esto siento que debo hacerlo —su amigo en ese momento parecía otro. Las dudas o miedo que demostró días anteriores, incluso minutos, todo fue reemplazado por aquella sonrisa. Algo en él había cambiado y esperaba que sea solo para bien.
—Entonces ve, sé que podrás con ello —le sonrió y le dio un apretó en hombro en señal de apoyo. Necesitaba darle más confianza en aquel tema, así podría verle mejor emocionalmente. Sí, definitivamente iba a ser todo el apoyo posible.
Buenas, buenas ^-^/
Ya, primero que nada, sé que dije que publicaría en la primera semana de abril, pero hay cosas que no las prevés y eso de la cuarentena en que muchos países, por no decir todos, creo, en mi caso el tiempo se me acortó. Tuve menos tiempo y más agotada, así que... sorry.
En fin, debo admitir que las primeras líneas las tenía escritas desde que deje el último cap, peor luego no sabía cómo comenzar, pero me gusto cómo va quedando, porque creo que con esto voy "refinando" un poco la trama, más para mi misma también, porque a veces le doy la vuela a lo que estaba haciendo xD
Baxter-San: pues, se que me tardo con la drama romántica entre ellos, pero cuando venga pedirán que pare porque lanzare todo y... ay, me encanta el sólo pensarlo. Pd: siento la demora de unos días... (?
Valkiria-San: oh, oh, pero aca se ve algo de Natsu que se acerca a eso de amarrarse los pantalones... xD Esa son las toxicas que tanto dicen hoy en día, esa que hasta por respirar el mismo aire que otra persona y ya piensan mal u.u' Mira que a mi también, cuando re-leo todo esto me digo ¿por qué lo hiciste tan malo, por gray? pero después recuerdo porque quiero salir un poco de esa rama de "lo esperado", que admito que se puede jugar mucho con eso, pero no siempre puede ponerse a todo el mundo bueno... y creo que es genial cuando llega el momento de arreglar las mamadas que hicieron :3 Y los errores me di cuenta que me los hizo el mismo google... ._. veras, cuando edito el cap que lo escribo todo en word, esta bien, pero cuando lo subo a esta plataforma que esta en ingles por nacimiento, el buscador me lo traducía y me cambiaba las palabras y significado de las oraciones. No me percate hasta que leí tu comentario, por eso recién pude resubir bien el cap hace días. Igual, siempre hay un error mío de gramática u ortografía, pero no a ese punto.
Wow, debo pedir perdón por el cap anterior, porque tuve un pequeño desacuerdo con el buscador que por entrar a una pagina que esta en ingles, tenía la opción de traducir siempre todo, pero cuando lo hacía y estaba en el apartado de edición de esta parte, de comentarios míos y de saludos, pues me cambiaba unas palabras y a veces me hacía las oraciones sin sentido... como que en una oración metió la palabra avión estando completamente fuera de contexto ._. Admito que tengo faltas de ortografía o gramática y por querer subir el cap lo miro rápido, pero son pasables... ya ni quiero ver si hay más de esos errores o me pongo a llorar... :v
En fin, ¡muchas gracias por todo su cariño por en sus Favs, Follows y Reviews, me hacen super feliz! :3
Y espero que en este tiempo estén llevando las cosas bien, se estén cuidando, que es algo que esta escrito que va a pasar (yep, en la Biblia está) Pero no es pie para desesperarse, sino para tener fé, reforzarla o afianzarla.
Por favor, sigan tomando y siguiendo las recomendaciones básicas, lavarse las manos frecuentemente con agua y jabón; busque evitar enfermarse de un simple resfriado; abríguense ante el mínimo frío o frescura que sientan; coman sanamente; ejercitensen para cuidar la salud física del cuerpo; busque no saturarse con la información, porque terminarán enfermándose por sólo escuchar, créanme que me paso un día sentirme mal por todo lo que me taladraba en la cabeza; ayuden al de al lado si es que pueden y lo necesita; escuchen música y sonrían, porque la salud psicológica juega un gran papel, de verdad y no se alteren si lo que habían planeado no se pude hacer, luego podrás hacerlo. ¡Ah! cierto, siempre es un buen momento para decir a tus familiares que los queres sin ser necesariamente con esas palabras. Una llamada, un texto, una imagen o lo que sea sirve, porque refleja que te preocupas por ellos :3
Sin más, espero que tengan muchas fuerzas y sonrisa para este tiempo que pasamos todos.
¡Un abrazo suuuuuper gitante! (ya me sentí Franky por un segundo :'3)
Nos leemos la próxima que será... para la última semana de Mayo, sep, mucho tiempo, espero hacerlo antes, pero la facu la comienzo virtualmente en mi caso y solo ruego hacer buenos apuntes para tener mi tiempo y terminar este año esta historia! :3
¡Hasta luego y se me cuidan!
*-*7
Actualización: 09/24/2020.
