Esa pregunta no se la esperaba, por lo que soltó su otra mano también ¿Qué esperaba de esto? No lo sabía, solo estaba actuando por impulso ya que no quería darle demasiadas vueltas al asunto. Sabía que sentía algo por Yuuri, pero no podía dimensionar que tan fuerte era lo que sentía o que tan duradero sería, ya que no se había dedicado a pensarlo con detenimiento, pero al parecer venía siendo hora de que lo hiciera.
Yuri estaba acostumbrado a las chicas que simplemente se daban sin siquiera preguntar que pretendía, si quería algo serio o algo pasajero y era por eso que ahora se replanteaba todo, Yuuri era un chico que además de ser bueno con Vitya, preocuparse por los demás y ser bueno en la cocina, era alguien que se respetaba a sí mismo y eso solo hacía que las ganas de mantenerlo a su lado aumentaran mas.
— ¿No lo sabes? —preguntó Yuuri mirando al suelo decepcionado, aunque él tampoco lo sabía realmente— si no lo sabes, por favor no…
—Me gustas —le respondió antes de que terminara la frase con un "no te acerques" o un "no me toques"— no sé que espero de esto, pero sí sé que me gustas —le dijo susurrando muy cerca de su boca.
El rubio acercó sus labios a los ajenos, rozándolos levemente. Con la luz apagada apenas se veían las caras, por lo que las sensaciones eran más intensas. Yuuri movió su cabeza hacia adelante en un intento de atrapar la boca del rubio, pero este se alejó un poco— ¿Qué esperas tú de esto? —le preguntó Yuri, sonriendo levemente al sentir que el azabache se tensaba. Estaban en las mismas condiciones.
—Bien, tienes un punto con eso ¿Qué hacemos entonces? —cuestinó mientras volvía a apoyarse por completo en la pared.
—Yo tengo en mente que podemos hacer —se acercó a besarlo nuevamente y Yuuri puso su mano en la boca contraria deteniéndolo.
—No haremos "eso" hasta que estemos seguros sobre qué es lo que queremos realmente —le dijo serio— pero... —quitó su mano y le dio un beso suave— esto sí podemos hacerlo.
—Bien —Yuri retomó el beso, metiendo su lengua e invadiendo la boca del japonés con la intención de encontrar a su compañera para poder jugar un rato, ellos no podían, pero sus lenguas sí. Por ahora solo se conformaría con esto. Por ahora.
Se besaron un rato más hasta que el rubio se aburrió y lo tomó, levantándolo sobre su hombro como si fuera un objeto para luego tirarlo en la cama. Se lamentaba de que la luz no estuviera encendida ya que no podía deleitarse con la expresión nerviosa que debía tener el japonés.
— ¡Oye! Dije que no haremos "eso" —le dijo con la voz un poco temblorosa.
Yuri no dijo nada y gateo en la cama hasta quedar sobre Yuuri— la cama no es solo para "eso", cerdito pervertido, vamos a dormir juntos ¿No se puede? —Le preguntó para luego levantarse de la cama y quitarse el pantalón para quedar solo con su camiseta y bóxer— ¿Dormirás así? —dijo lanzando su ropa al suelo, ya mañana la ordenaría.
Yuuri también hizo lo mismo y se metió rápidamente en la cama, como si arrancara del rubio. Se posicionó en la orilla opuesta de la cama por la que el rubio se estaba metiendo a lo que este solo sonrió y se movió hasta el japonés diciéndole que ambos podían dormir en la orilla si eso era lo que quería, así no tendría más espacio a donde arrancar.
Después de un incómodo silencio por parte de Yuuri, él cual no sabía cómo actuar al estar "obligado" a estar sobre el pecho del rubio, este decidió decirle buenas noches, recibiendo como respuesta un suave ronquido que indicaba que el otro ya se había dormido quizás hace cuanto tiempo atrás. Yuuri cerró los ojos y se durmió ya más tranquilo de que el ruso estuviera en el séptimo sueño.
Víctor despertó temprano y feliz, corrió a buscar a Yuuri para que prepararan juntos el desayuno de ese día, pero no lo encontró. Hizo un puchero pensando que tal vez los había abandonado más temprano o que no se había quedado a dormir, fue hasta la habitación de su padre para preguntarle y los encontró durmiendo abrazados en la misma cama. Yuri mantenía bien agarrado al japonés como si se le fuera a escapar en cualquier momento y estaban muy a la orilla de la cama como si en verdad Yuuri lo hubiera intentado.
Pensó por un momento si debería dejarlos dormir un poco más o no. Por supuesto tomó la opción más cuerda que era saltar sobre ellos para despertarlos, logrando recibir un almohadazo en la cara por parte del rubio ya que al saltar terminó botando a los dos adultos por estar muy a la orilla. Terminaron en una pequeña pelea de almohadas para después desayunar en la cama, todos con el cabello alborotado.
Después de ese día comenzaron a cambiar pequeñas cosas que para algunos no era nada, pero para los Yuris era mucho. Intercambiaban besos en los labios para saludarse o despedirse, cocinaban juntos y se abrazaban cuando veían alguna película en la sala. Víctor se sentía contento de ese cambio de actitud, eran como una pareja, aunque aún no lo decían a viva voz.
Se tomaban de la mano cuando iban a comprar a la tienda y escogían juntos las compras de los víveres de la semana, debatiendo sobre que era mejor.
Así fue como dos semanas se fueron volando, ya se sentían cómodos con el otro, aunque Yuuri aún no dejaba que el rubio lo tocara más de lo debido. No habían vuelto a tocar el tema sobre que esperaban de esta relación y Yuri no quería hablar de eso aún, pero si quería saltarse a la fase de hacer "cosas" con su amigo-novio-loquesea.
—El viernes llegaré tarde —le dijo Yuuri a su ¿Pareja?— un amigo me invitó a un bar, está de cumpleaños así que no pude negarme —se repetía una y otra vez que no estaba pidiendo permiso, solo avisándoles para que no se preocuparan los rusos.
—Iré contigo —le dijo mirándolo fijo, no dejaría que se fuera a un bar con un amigo que no conocía.
—No puedes, prometo volver pronto —le dijo frunciendo el ceño.
Hubo un pequeño duelo de miradas donde se decían cosas sin palabras, Yuri intentando que el otro aceptara su compañía y el japonés no queriendo que fuera. A dónde irían era un bar gay, no quería que otros chicos se comieran con la mirada a Yuri, el también era celoso y no soportaría algo así, además quería beber un poco y relajarse ya que siempre estaba junto a los dos rusos, si bien no le molestaba, también necesitaba un tiempo para él y así distraerse un poco.
Yuri tuvo que ceder, no le quedaba de otra después de todo el japonés no le pertenecía por el momento, cuando fuera suyo lo encerraría y no lo dejaría salir más en su vida. En realidad se mentía a sí mismo, siempre terminaría haciendo lo que Yuuri quisiera, se había dado cuenta de que era muy manipulable por él y que cada acción suya tenía que ver con el azabache, pensando en si a él le agradaría o que haría el japonés en su lugar.
el viernes llegó y con esto las salida de Yuuri, la cual fue toda una odisea con Víctor colgándose a su pierna igual que un niño de cuatro años, llorando falsamente— no nos abandones —le decía con lágrimas sobreactuadas en los ojos mientras el japonés intentaba caminar hasta la puerta.
El rubio se hacía el desentendido como si no se hubiese dado cuenta del berrinche que hacía su hijo, ya que tenía la esperanza de que con eso Yuuri cedería y se quedaría, pero estaba completamente equivocado.
—Prometo mañana llevarte a comer helado e invitar a Beka —Víctor lo soltó de inmediato, saltando de alegría mientras el rubio ponía atención, sintiendo celos esta vez de que Yuuri quisiera invitar al delincuente.
Con esto Yuuri salió rápido de la casa antes de que el rubio comenzara con sus celos por Otabek, porque sabía sobre eso y solo le causaba gracia ya que para él, el moreno solo era un niño como Vitya a pesar de que era mayor de edad. Logró llegar al bar, saludando a las personas que conocía y sentándose en una mesa con ellos para comenzar a conversar y beber. Se moderaría ya que sabía que no tenía mucha tolerancia al alcohol, aunque sus amigos le insistieran, no bebería de más.
Yuri estaba molesto y preocupado, eran las tres de la mañana y el japonés no había llamado ni tampoco llegaba a casa, sabía que estas cosas podían durar más, pero él quería al azabache ahí con él ahora y no más tarde. Se decidió y lo llamó por teléfono. Sonó varias veces y nadie respondió por lo que volvió a intentar obteniendo el mismo resultado, no fue hasta la cuarta vez que le contestaron del otro lado, una voz que no era la de Yuuri.
— ¿Hola? ¿Quién habla? —preguntó la persona al otro lado.
—Este teléfono es de Yuuri y yo soy su novio ¿Dónde está el? —preguntó enojado a lo que el otro hizo un sonido de entendimiento y luego comenzó a reír.
—Pues está haciendo un espectáculo —respondió— está sobre unas mesas bailando. Es muy sexy tu novio, si no vienes pronto alguien va a comérselo —el chico cortó la llamada para luego enviarle una foto del japonés casi sin ropa bailando pole dance y la dirección del lugar.
Yuri no lo pensó dos veces y salió de la casa con las llaves en la mano para subirse al auto y buscar a su novio. Lo sacaría de ese lugar aunque tuviera que llevárselo a la fuerza puesto que no permitiría que nadie lo tocara. Estaba furioso, ya lo castigaría una vez lo trajera consigo.
No tardó en llegar al lugar, entrando a pasos agigantados y buscando con la mirada a su pareja. No demoró mucho en encontrarlo ya que había un montón de personas a su alrededor, como pudo pasó por entre el tumulto de gente hasta llegar donde el azabache y lo observó un momento, deleitándose con su baile el cual comenzaba a excitarlo, pero también al resto de las personas del lugar— ¡Yuuri —le habló con voz fuerte para que lo escuchara.
Yuuri al sentir su voz fijó su vista de inmediato en él mientras colgaba cabeza abajo— Yuri —le dijo sonriendo para luego bajar del tubo y lanzarse sobre el rubio— Yuri, Yuri, Yuri —decía una y otra vez mientras comenzaba a besarlo ¿Quién era ese chico? Se preguntaba el ruso mientras le correspondía, era tan desinhibido, incluso más que cuando estuvieron en la casa de esa mujer de la cual no recordaba el nombre en ese momento. Tendría que estar loco para pensar en otra persona cuando tenía al chico que le gustaba agarrado de él como un koala mientras lo besaba fogosamente.
Tal vez esa noche si lo dejaría hacerlo suyo, si es que Yuuri no lo devoraba al primero.
࿂Continuará࿂
