PRETTY CURE ALL STARS

LA GRAN BATALLA DE LA LUZ

Por: Escarlata.

Pretty Cure pertenece a TOEI ANIMATION.

Nota: Éste Fanfiction no está ubicado en la línea temporal de las películas de ALL STARS, pero sí al final de cada serie. Las líneas temporales usadas serán casi las mismas que en ALL STARS.

Parte 15 Abraza la Oscuridad

No quería asustar a las chicas, al menos no tan pronto, así que quiso asegurarse primero acudiendo a la Reina de la Luz. Hikari y sus cuatro pequeños amigos fueron con ella directo al Jardín de la Luz. En serio que era una suerte que estuvieran de vacaciones, Nagisa apenas tuvo tiempo de avisarle a su familia que iba a salir, ni siquiera desayunó y eso era un mal signo. Pasar de tener un apetito insaciable a prácticamente sentir asco por la comida era algo muy grave. ¡Nada de eso estaba bien! Nagisa tenía la facilidad de pensar en los peores escenarios y ese era el peor de todos.

─Nagisa-san ─recordando todo lo aprendido de Nagisa y Honoka, Hikari tomó la mano de Nagisa. Esperaba calmarla un poco, al menos lo suficiente para que dejara de alborotarse el cabello─. Hablaremos con la Reina, ella sabrá darnos una solución a esto.

─Eso espero, de verdad lo espero ─la guerrera de la luz iba en su uniforme blanco, por alguna razón su propia armadura regresó a ella y la de Honoka desapareció antes de que pudiera percatarlo. Ahora estaba preocupada por Honoka también, pero no quería asustarla. Aun debían tener alguna solución, lo que fuera. Estaba aferrada a esa idea─. Ah, lo siento ─tuvo que aflojar el agarre de su mano al percatar que estaba apretando de más a Hikari. Su Hikari era tan dulce y comprensiva que no podía explicarse cómo alguien tan bueno podía existir, suavizó su gesto solo para ella.

─No te preocupes ─sonrió la delgada rubia, sí la estaba apretando pero ella era de las que nunca se quejaban, suficiente era lo que Nagisa debía estar sufriendo en ese momento─. Mira, ya estamos llegando ─señaló la inmensa puerta a la sala del trono.

El Jardín de la Luz estaba demasiado brillante, más de lo normal pero no era como si los pequeños habitantes de ahí se viesen muy afectados. Todo ahí estaba hecho de luz, y al igual que en el mundo oscuro, más energía no les hacía daño en realidad. Los habitantes del sitio simplemente presentaron sus respetos al grupo durante su paso bajando la cabeza y cediendo el camino, podían sentir lo que pasaba y nadie ahí tenía el poder de ayudar. El grupo de seis entró a la sala del trono, donde la imperturbable soberana de la Luz les recibió con aquel eterno gesto de calma... Aunque no había manera de que ella se sintiera en calma en esos momentos, incluso se notó cuando puso una cara preocupada. El Héroe y la Princesa se adelantaron. Ni siquiera hubo tiempo de saludar.

─¡La energía en el cuerpo de Nagisa se está descontrolando-mepo! ─informó Mepple sin esperar, el asunto era urgente─. Ya ni siquiera pide comida como lo estaba haciendo-mepo.

─Expulsó la armadura de oscuridad que tomó de Honoka, sintió mucho dolor en la mañana-mipo ─la pequeña princesa temía y casi podía asegurar que Honoka estaba pasando por lo mismo.

─Lamento ser yo quien diga esto, pero tu cuerpo está a su límite, mi guerrera ─dijo la Reina sin más, no había necesidad de endulzar lo que estaba a punto de pasar. Notó la tristeza en los gestos de los visitantes─. Tu cuerpo humano ya no resiste más el poder.

─Yo... No... ¡No es justo! ─apretó los puños, bajó el rostro. Se notaba que peleaba contra el llanto, pero no contra el temblor de su cuerpo. Se sentía bastante miserable en ese momento─. No es justo... Saqué la energía donde era necesaria, drené mi cuerpo y he estado lejos de Honoka... ¿Porqué...? ¿Porqué pasa esto?

─Estaba la posibilidad de que sus cuerpos humanos no resistieran, lo sabes ─comentó la Reina, era algo que habían discutido al principio de todo ese problema, desde que se rompió su sello─. Y lamentablemente, tu cuerpo no puede con todo ese poder. No sé cuánto más vayas a resistir, pero... No quiero darte esperanzas del tiempo, solo puedo decirte que... Estés preparada.

─¿Preparada para qué? ─apretó lo ojos, no quería ser grosera pero estaba enfadada con todo ese asunto, tan enfadada que su gesto lo hacía notar a leguas─. ¿Para que mi cuerpo estalle en mil pedazos? ¿Para desaparecer sin que pueda hacer nada para evitarlo? ¿Para dejar a mi familia, a mis amigos y a todo lo que amo? ¿Cómo...? ¿Cómo se supone que me prepare para algo así? ─a esas alturas hablaba tan alto que casi parecía gritar, apretaba tanto los puños que casi se clavaba las uñas a sí misma. Solo pudo calmarse un poco cuando Hikari tomó su mano de nuevo, tratando de relajar su puño─. Lo siento ─su voz perdió volumen, se escuchaba quebrada en todos los sentidos posibles.

─No tienes qué disculparte, Nagisa-san ─dijo Hikari con suavidad─. Sabíamos que esto podría pasar, y está pasando... ¿Qué crees que te diría Honoka-san si te viera así?

─Ella diría que me animara y que... Ah ─miró a Hikari con repentino horror─. ¡Honoka...! A Honoka podría estarle pasando lo mismo... Honoka... ¡Necesitamos hablar con ella!

─Puedo sentir la energía de Honoka-san justo ahora ─comentó la Reina─. Está en el mismo estado que tú, lamentablemente lo que le pase a una, le pasará a la otra.

─Necesito... Necesito hablar con ella, necesito... Necesito escucharla ─aquello ya era una súplica, si escuchaba a Honoka entonces podría aclarar sus ideas como siempre sucedía. Honoka le daría calma, Honoka le daría alguna idea de cómo salir de ese lío. La necesitaba─. Majestad ─miró a su soberana con lágrimas en los ojos. El resto de sus acompañantes no se sentía con derecho de decirle algo a Nagisa en ese momento, no había manera de que alguno pudiera ayudar. Aquello ya era el final para la chica─. ¿Qué pasará ahora conmigo? Mi familia me espera en casa, tengo que volver a la escuela, quiero salir con Honoka, no he terminado mi tarea, hay una venta de chocolates y está el concierto con nuestras amigas... Aun... Aun tengo muchas cosas qué hacer ─su voz estaba quebrada, si se mantenía firme era gracias a Hikari─. Aun hay muchas cosas que quiero hacer...

─Cuando tu energía finalmente salga ─y no tenía porqué mencionar lo obvio, que el cuerpo de Nagisa quedaría desintegrado─, ésta regresará a mi ser. Está la posibilidad de que puedas volver como la primera vez, pero no sé cómo, cuándo, ni en qué circunstancias. Eres un ser humano justo ahora, no un ser de luz como en tu primera vida y no tengo control sobre ti, así que solo el destino, la suerte o el mismo universo decidirán lo que harán contigo ─la Reina no pensaba, ni por un segundo, en absorber por completo a Nagisa dentro de su ser. No, ella siempre iba a votar por una nueva oportunidad para la vida─. Honoka-san y tú están en una balanza ahora, con el mismo peso, cuando una se vaya, la otra lo hará también o de lo contrario habría un desequilibrio.

─No puedo creerlo ─suspiró Nagisa, al fin estrechó la mano de Hikari─. Nos iremos aunque no queramos, increíble...

─Vamos a hablar con Honoka-san ─la pequeña rubia sabía lo mucho que Nagisa necesitaba hablar con Honoka─. Aunque no se acerquen mucho, pero vamos a verla ─explotar juntas estaba fuera de lugar en ese momento, no eran las mismas condiciones ni las mismas circunstancias.

─Sí, vamos... Tenemos que verla, tengo que... Quiero verla ─la guerrera de la luz suspiró muy hondo, profundo. Miró a la soberana de la Luz y se inclinó toda─. Iré a ver a Honoka, Majestad, le haré saber lo que decidamos.

─De acuerdo, mi guerrera, vayan.

Y sin que nadie pudiera agregar algo más esperanzador a la conversación, Porun hizo que todo el grupo volviera al Jardín de los Arcoriris. A Nagisa le faltó más entrenamiento para poder viajar por la luz así como Honoka lo hacía por la sombra, podría haberlo hecho en otras circunstancias, pero la diferencia entre ambos elementos radicaba en que la luz era lo más rápido en el universo, la velocidad con la que aparecían o desaparecían las sombras dependía de la luz, y había sombras que eran siempre eternas, así que Honoka tenía un camino pavimentado mientras que Nagisa tenía que ser tan rápida como la luz para poder moverse con ella.

Cosa imposible en un cuerpo de carne y hueso.

Honoka una vez le explicó algo sobre la velocidad y el peso que no podía recordar a detalle en ese momento. Era increíble como le llegaban cosas a la cabeza de la nada, pero fue algo de una lección de las clase de ciencias, que entre más rápido viaja un objeto, requiere el doble de energía cada vez y pesa el doble cada vez. Si lo aplicaba a sí misma, su pobre ser quedaría desecho antes de siquiera intentarlo. Porun tenía la habilidad mágica de hacer ajustes al tiempo, eso último aun no lo entendía, pero sí comprendía que ni siquiera los seres de luz podían moverse tan rápido como la luz si no marcar paradas, como en un ascensor. Solo la Reina podía hacer algo así.

Se perdió en esos pensamientos un momento mientras miraba el paisaje desde el arcoiris sin poner realmente atencion. Darse cuenta de lo que pasaba por su cabeza la hizo sonreír y luego reír en bajo volumen, se recargó en Hikari entre risas sin realmente saber qué pensar de todo eso. Se sentía como una tonta en serio.

─¿Nagisa-san? ─a la delgada rubia le cayó de sorpresa el gesto sonriente de su amiga─. ¿Te encuentras bien?

─Sí ─rió un poco más y soltó un suspiro─. Acabo de recordar que aun no termino mi tarea de ciencias, te pediría ayuda pero aun no tienes esas materias ─volvió a reír. Pensar en las cosas del día a día le daba cierta esperanza a su corazón. Siempre le ha tenido cariño a la vida normal y simple─. Le pediré ayuda a Yuri-san, ella se ve bastante lista, Honoka me reñirá si le digo que no he hecho esa tarea aun.

No era la primera vez que Nagisa hablaba de esas cosas tan normales en los momentos más caóticos de sus batallas, y en todos esos momentos, sus propias palabras ayudaban a aligerar el ambiente. Hikari y los pequeños seres mágicos se echaron a reír también, verla tratando de animarse a sí misma siempre era un alivio para el grupo. Hikari tomó la mano de Nagisa, cerró los ojos.

─De las chicas escuché que Karen-san es la que tiene el mejor promedio en su escuela ─comentó el Avatar de la Reina, tratando de hacer memoria de todas las pláticas grupales hasta el momento─. Oh, e Inori-san también tiene excelentes calificaciones, cualquiera de ellas podría ayudarte.

─No es mala idea pedirles ayuda, no quiero que Honoka me regañe ─dijo Nagisa entre risas.

─Lo que no espero es que alguna de ellas tenga la paciencia de enseñarte ciencias-mepo ─el Héroe Elegido no tenía problema en seguir la corriente. Esas eran sus mejores palabras de esperanza en esos momentos tan tensos.

─¡No me molestes, cosa amarilla! ─le gritó e incluso lo tomó por su enorme cabeza con una mano para encararlo─. ¡Yo puedo estudiar de manera apropiada si me esfuerzo, tú te sigues durmiendo con solo ver lo que hago de tarea!

─¡Yo soy el Héroe Elegido, no necesito estudiar-mepo! ─claro que no se iba a quedar callado.

─Y supongo que Mipple querrá tener por futuro esposo a un bobo cabeza hueca como tú ─lo molestó un poco, picando su mejilla. Y pudo darle un buen golpe, porque el pequeño Héroe se tensó y puso mala cara.

─Ya, ya, no necesitan pelear-mipo ─la pequeña princesa trató de calmarlos, sin éxito, solo logró que Hikari, Porun y Lulun rieran un poco más por la discusión de ese par. Sonrió. Aun había esperanza, podía presentirlo. Como que ella misma era la Princesa de la Esperanza.

─Cuando... Cuando salgamos de éste lío terminaré toda la tarea que me falte y ─sonrió─... Podemos ir al parque de diversiones, todos juntos, y subir de nuevo a la montaña rusa ─rió más─. Si es que creen que ya tienen el estómago para soportarlo ─recordar todo eso le hizo bien a su corazón. Había tantas cosas que quería hacer que no podía permitirse perder. No lo había hecho antes y no iba a comenzar en ese momento─. No puedo creerlo, escúchame, estoy hablando de tarea...

Y entre risas y algunos planes más, el pequeño grupo llegó a tierra firme. Estaban en la rivera del río, cerca del puente, a lo mucho habían pasado quince minutos desde que fueron al Jardín de la Luz, era demasiado temprano aun. Hikari tenía que regresar en un rato más con Akane para no preocuparla, y por un momento estuvo a nada de olvidar su deber en la tienda para ayudar a las chicas, pero... Si hacía eso, entonces pondría triste a Nagisa, a Honoka, a los chicos. Todos se esforzaban mucho, todos mantenían la esperanza de una u otra forma. Hikari debía seguir ese buen ejemplo. "Si mantienes la esperanza, mañana será un buen día", esas fueron las palabras de la abuela de Honoka, Hikari lo recordaba bien. Esas mismas palabras han ayudado a sus amigas, a ella misma por igual.

─Cuando... Cuando puedas, ve al Tako Café, Nagisa-san ─sonrió la rubia─. Te puedo preparar una de las nuevas crepas saladas que Akane-san quiere meter al menú, necesitamos gente que testee el nuevo sabor,

─¡Cuenta conmigo! Y tenemos que guardar una para Honoka, le encantarán, lo sé, a ella le gusta más la comida salada que dulce ─los chicos se sumaron a la prueba de las crepas y las risas ayudaron mucho a mejorar el espíritu de todos los presentes─. A un par de calles hay un teléfono público, hay que llamar a Honoka y avisarle que necesitamos hablar ─soltó un hondo suspiro─. En serio necesito un móvil, y no he ahorrado nada.

Era hora de ponerse serios, Nagisa lo intentaba.

Mientras tanto, en otro distrito un poco más tarde, Komachi había tenido una explosión de inspiración y llevaba desde el día anterior escribiendo algo que solo Natsu tenía permitido ver. La aspirante a escritora profesional siguió bien el consejo de no dormirse en sus laureles y seguir escribiendo, tampoco le gustaba dejar cosas a medias y al fin tenía rienda suelta para escribir donde se quedó atorada. Ahora sabía qué era lo que necesitaba su historia, ¡alguien que contase historias! Su nueva novela era sobre un viajero de discreta presencia que gustaba de conocer y ver cosas nuevas, un hombre de buen corazón y sentimientos pero que era como el viento e iba y venía a capricho. Un ser al que nadie había podido enganchar. No necesariamente habría romance, o eso pensaba, pero conforme escribía, sentía que el personaje no tenía un punto central de atención más allá de ser una buena persona, ¿cómo dar a conocer a alguien aparentemente tan plano? ¡Con historias! Y mágicamente, su protagonista ahora era un cuentacuentos viajero, alguien que contaba historias de lo que escuchaba en sus viajes, que modificaba un poco lo que había vivido en carne propia y le daba toques fantásticos. Y era por medio de esos cuentos, que el cuentacuentos contaba cosas de sí mismo. A Natsu le fascinó la idea y el giro completo que le dio al personaje, aunque eso requería cambiar casi tres cuartas partes de lo ya escrito al momento.

No era la primera vez que hacía algo casi desde cero, y el nuevo entusiasmo sumado a todo lo vivido, le dio muchas buenas historias que el cuentacuentos podría contar en sus viajes, y de paso podría integrar todos esos esos escritos sueltos en su cajón. Sumó tres puntos más a sus ánimos cuando supo que Urara pudo terminar su canción, se alegró mucho por ella. Había sido testigo de lo mucho que peleó por terminar las canciones y ya era momento de cantarlas y ensayar con las demás. Más de una tenía el deseo de ver los ensayos, pero Urara les pidió no ir, quería que fuera una sorpresa para todos. Las únicas que iban a estar en el anfiteatro de Clover Town eran el Cuarteto Clover, desde luego, Momoka y la tutora de las chicas, Miyuki Chinen, líder de Trinity. Urara tenía tantas ganas de conocer a ésta última, no paró de mencionarlo en cada oportunidad.

En ese momento debían estar ensayando, estaba segura. Y Urara ya debía tener un autógrafo de la bailarina.

Komachi ocupaba el mismo asiento que usó Urara cerca del balcón de la planta alta, escribía con tal concentración que no percibió cuando Natsu subió con una bandeja de té y unos bocadillos, justo como Komachi había estado haciendo con su más joven amiga. La chica de cabello verde levantó la vista hasta que sintió el suave aroma floral del té.

─¡Ah, Natsu-san! ─se sintió algo apenada por no haberlo percibido, pero el príncipe le calmó con un gesto apenas perceptible─. Muchas gracias, creo que esto es justo lo que necesito ─sonrió la escritora y dio un sorbo al té. Un té helado de suave sabor y dulces japoneses perfectos para acompañarlos. A todos aun les resultaba sorprendente lo detallista que podría llegar a ser Natsu, Komachi se sentía afortunada de conocer todos esos puntos buenos que él solo mostraba a unos pocos. Sí, fue un duro muro de atravesar, pero gracias a las chicas (Nozomi en especial) y a todo lo sucedido, aprendió a comprender de a poco los silencios del príncipe. Aun le faltaba, estaba segura, pero ya era una ventaja que Natsu se levantara por algo más que por atender a sus clientes con una profesionalidad envidiable.

─Trata de hacer algo de estiramiento en un rato, para que tu cuerpo no se entuma ─aconsejó Natsu, miró las hojas que ella ya tenía escritas y las señaló─. ¿Puedo?

─Adelante ─sonrió Komachi, bebió otro poco de té y probó uno de los dulces. Miró con atención a Natsu mientras leía... Aunque no esperaba que se pusiera a leer en voz alta en algún momento, casi se atoró con su bocado por culpa de la sorpresa.

Y el viajero miró a la doncella, podía ver el amor en sus ojos por el joven leñador del que le había contado. Le dio el cariño que un hermano le daría a su hermana en la mejilla y le dijo, "tu sentimiento es puro, tan puro que te confiaré ésta historia que vi con mis propios ojos" ─el príncipe sabía lo mucho que afectó a las chicas el seguir siendo parte de lo que aun sucedía con Black y White. Él mismo podía sentir la energía de ambas. Al cerrar los ojos y concentrarse veía dos esferas, una de un perfecto blanco y otra de un profundo negro, pero las esferas en ese momento se deformaban, temblaban y crecían, solo para volver a encogerse. Estaban muy inestables y ya con Cure Flower había discutido lo que podía y probablemente iba a pasar. Eso pondría tristes a Komachi y a las chicas, pero no había mucho que pudieran hacer─. "Ahora sabrás la historia de amor del Princesa del Amanecer y la Principe de la Medianoche" continuó el cuentacuentos, y con sus palabras pudo calmar las lágrimas de la doncella ─ella obvio a quien hacía referencia Komachi con esos personajes. Se preguntó qué opinarían Black y White si llegaban a leer esa historia alguna vez─. "El príncipe y la princesa se conocieron en un ocaso como cualquier otro, ella quería ver las primeras estrellas en el cielo y él quería contemplar los últimos rayos del sol" ─sonrió de manera apenas perceptible─. Esa es una muy buena línea, Komachi. De verdad hiciste una gran elección al cambiar la esencia del protagonista.

La aludida estaba bastante sonrojada en ese punto pero, para suerte suya, se escucharon pasos en las escaleras. No era un cliente, podría ser cualquiera de las chicas... Y sí, era una de ellas, se trataba de Rin. Natsu dejó las hojas de Komachi en su sitio y recibió a Rin con un saludo corto pero amable.

─¡Hey, Natsu, Komachi-san! ─saludó la pelirroja, y por alguna razón vio a Komachi suspirar de alivio, solo rió. Llevaba una mochila y de ahí sacó una libreta.

─Hay más té si quieres un poco, Rin ─dijo el príncipe con ese tono monótono tan propio de él, pero sí sonaba amable.

─Pensé que hoy tenías reunión con tu club de futsal, Rin-san ─comentó Komachi, todas estaban ocupadas en esos momentos, y las que no, ayudaban a quienes sí tenían mucho por hacer. Además, Rin era la capitana del equipo, elegida apenas pasó a tercer año. Todas notaron que desde el asunto del festival, Rin sabía que podía ser aun mejor y se ha esforzado desde entonces con su propio equipo.

─Sí, solo entrenamos un par de horas, no quiero que a mis chicas se les suba mucho el calor, hoy la temperatura está demasiado alta ─se secó el sudor con el antebrazo y bebió té, soltó un suspiro de alivio─. Esto está delicioso, gracias. Y precisamente quería verte a ti, Natsu-san ─la pelirroja le extendió la libreta abierta y se la mostró a Natsu─. Son unos diseños de accesorios que quiero hacer para las chicas, para la presentación. Podemos decir que son cortesía de Natts House y de paso aprovechamos la publicidad ─rió─. Erika está haciendo lo mismo con su tienda, tenemos derecho a brillar también.

─Esa es... Una buena idea ─dijo Natsu, mirando los diseños, pronto sintió a Komachi a su lado y le permitió ver también la libreta─. Son buenos diseños, Rin, van a resaltar sin que estorbe a los movimientos de las bailarinas.

─Esos que tienes anotados para Urara-san también se ve que no le estorbaran, lo estoy notando ahora que Natsu lo menciona ─sin duda Natsu era alguien increíblemente detallista. Y los diseños de Rin resaltaban por sí mismos─. Las chicas tendrán varios cambios de ropa según sé.

─Sí, por eso pensaba en ir a ver a Erika para revisar sus diseños y ajustar los accesorios para que todo quede bien ─miró a Natsu con una sonrisa amplia─. Por supuesto, no me puedo ir sin la opinión del jefe.

─Si ésta será la línea base de los demás accesorios, entonces funcionarán muy bien ─fue la respuesta de Natsu, luego dejó la libreta en la mesa, se cruzó de brazos sin dejar de ver los diseños con detenimiento y atención─. En tus anotaciones de color veo que tomaste como base su color como Cures, aunque podríamos tener uno repetido con Pine y Lemonade.

─Buscaré piedras distintas para poder distinguirlas, el color de Urara será el más claro ─la pelirroja de todos modos hizo la anotación─. Pero antes de planear más cosas tengo que hablar con Erika y las chicas, iré a Kibougahana ahora mismo ─puso mala cara enseguida─. E iré sola, porque si vamos todas, las cosas se van a descontrolar, las conozco bien ─y sus amigas con exceso de entusiasmo, en combinación con una Erika con exceso de energía prometía un resultado desastroso.

─Entonces les avisaremos a las chicas cuando vengan, pero no te prometo que logremos que no vayan tras de ti ─rió Komachi─. Pero si tienes mala suerte, Erika-san puede estar en otro distrito acompañando a su hermana los ensayos, y Urara estará ahí ─rió al verla poner un gesto de horror─. Deberías llamarle primero a Erika-san.

─De acuerdo, lo haré ─suspiró Rin, se pasó la mano por el cabello para aplacarse a sí misma─. En serio las amo, Komachi-san, pero siempre me ponen los pelos de punta... Todas ustedes ─sí, incluía a la escritora también y ésta no hizo nada por negar su culpa. La pelirroja soltó un suspiro y finalmente sonrió─. Ya que tengo la aprobación de Natsu, llamaré a Erika, ¡"Natts House" entrará al show también!

Natsu y Komachi sonrieron al ver a Rin bastante animada, de estar en su forma guerrera seguro que sacaba fuego por culpa de entusiasmo. La pelirroja se disculpó con el par y fue a la escalera a hacer su llamada a la diseñadora. Una aun más animada Erika le respondió, estaba en su casa y le comentó que solo bailarinas, cantante y presentadora, y la líder de Trinity como coach, estarían en los ensayos para que todas pudieran disfrutar de la presentación. Tsubomi, Itsuki y prácticamente todo su club de Moda estaba ayudando a hacer la ropa ahora que tenían todos los diseños listos y aprobados por las que pisarían el escenario.

─Te esperamos acá para ver los acccesorios que quieres incluir ─dijo Erika con su animado ánimo de siempre, recuperado de hecho. Notó que Tsubomi se percató de ello y, aunque no se dijeron nada al respecto, su amiga parecía aliviada─. Acá tenemos materiales, trae los diseños y trabajamos en conjunto, ¿qué dices?

─¡Voy enseguida! Debería estar con ustedes a más tardar en una hora ─mientras hablaba, se despidió de Komachi y Natsu con un gesto de mano y salió de la tienda casi corriendo─. ¿Aun las alcanzo?

─¡Por supuesto! Te esperamos aquí, Rin.

─¡Nos vemos, chicas! ─escuchó las voces de Itsuki y Tsubomi saludando también. La llamada terminó, benditos comunicadores, y apresuró su carrera a la estación de trenes para ir al distrito de las chicas.

Komachi siguió trabajando mientras Natsu atendía el negocio. Los ensayos ahora eran completos y todo mundo estaba entusiasmado con lo que estaba por llegar, era fácil olvidar a ratos que aun tenían un asunto entre manos. Un asunto que estaba a punto de terminar.

En Wakabadai, Nagisa tenía un móvil en sus manos, era nuevo y tenía pocos contactos de momento: el nuevo número de móvil y casa de Honoka, y su propio número de casa; sabía que fue Honoka quien los agregó. Sanae los recogió para ellas apenas recibió la indicación de los generosos padres de Honoka. De hecho, cuando Nagisa llamó a casa de Honoka, ésta aun estaba dormida, la abuela le preguntó si podía verla en el parque y Nagisa accedió. Recibió el teléfono de manos de la abuela, pero ésta no dijo más, solo sonrió y se despidió de ella. Nagisa de verdad estaba convencida de que la abuela sabía su secreto, y agradecía mucho su discreción y apoyo.

─Mi primer teléfono y no lo usaré mucho tiempo, qué mala suerte la mía ─se quejó Nagisa mientras miraba su móvil, tenía por instrucción solo esperar la llamada de Honoka. No era un móvil de los más costosos, pero tenía todo lo que necesitaba, le gustó desde que lo tuvo en manos. Contaba con un protector negro y un lindo colgante de corazón color negro también. Y se quejaba de su suerte, pero aun así terminaba la programación de su teléfono agregando su correo electrónico. Le causó gracia a sí misma que pensara en agregar los números de sus amigas, pero no sabía si ellas ya tenían teléfonos, al menos sus correos sí, servirían─. Dame el teléfono de tu casa, Hikari ─pidió Nagisa sin apartar la mirada de su nuevo teléfono.

─Nagisa-san ─la pequeña rubia aun se sorprendía de ver cómo sus mayores mantenían el ánimo a su modo incluso en esos momentos tan tensos─. De acuerdo, y también puedo darte el número de móvil de Akane-san, me lo sé de memoria por si necesito llamarla.

─Ven acá ─la deportista abrazó a Hikari por los hombros sin avisar y sacó una foto de ambas, la primera de su galería. Al tomar a su joven amiga por sorpresa, ésta puso una cara muy graciosa. Rió al ver la foto─. Hey, buen gesto ─y la guardó.

─¡No, Nagisa-san, bórrala, no me veo bien! ─Hikari intentó alcanzar el teléfono, sin éxito.

─¡Una más! ¡Chicos, vengan aquí! ─le sonrió a sus compañeros mágicos y los cuatro pequeños saltaron hacia el par. Nagisa de nuevo tomó la foto sin avisar y esa fue aun más graciosa aun. Con una risa pequeña guardó la foto y la envió a Honoka por mensaje─. Ahora Honoka la tiene, quedará para el recuerdo ─se echó a reír, haciendo a sus compañeros reír, a Hikari también─. Ya casi es hora de que vayas con Akane-san, ¿verdad?

─Sí, ya casi, pero voy a ─no pudo terminar de decir lo que quería, que iba a estar junto a Nagisa cuando hablara con Honoka, pero Nagisa la tomó por los hombros.

─Ve con Akane-san, anda, trabaja como siempre lo haces, no puedes dejarla sola con toda la clientela, sabemos lo mucho que se le junta en Verano ─la mayor le sonrió a la rubia, incluso le dio un cariño en el cabello y le regaló su más grande sonrisa─. Si no llama en éste rato, te contaré todo, no quiero que te preocupes demasiado, Hikari. Solo... Bueno ─seguía costándole trabajo decir cosas sensibles, palabras desde su corazón, ella estaba hecha más para acción que para discursos─. Quiero que sigas viviendo como siempre, ¿de acuerdo? Quiero que lo hagas ─se sonrojó, no pudo decir más. Miró de nuevo a su teléfono abriendo aplicaciones al azar.

─Nagisa-san ─la rubia sintió unas repentinas ganas de llorar, pero apretó párpados y labios antes de asentir con fuerza─... Lo haré, te lo prometo, lo haré.

Pasó un rato más, se encontraban de nuevo en la rivera cerca del puente. Hikari junto con Porun y Lulun tuvieron que volver al Tako Café para trabajar. Nagisa no se quedó sola, Mepple y Mipple estaban junto a ella y eso le daba algo más de seguridad a la chica. Estaba usando cada gramo de su valor para mantenerse firme, había dejado de hacerle caso al dolor de su cuerpo y solo sus acompañantes podían sentir cómo la energía de Nagisa palpitaba, crecía y buscaba salir de su encierro. La chica lo contenía lo mejor que podía.

Quince minutos después de que Hikari se fue, finalmente sonó su teléfono y el agudo tono la hizo respingar de sorpresa. Nagisa soltó una risa bastante divertida y contestó la llamada.

─Honoka, el tono de llamada es horrible ─fue lo primero que atinó a decir antes de seguir riendo. Se tumbó en el césped. Mepple y Mipple estaban a su lado y podían escuchar la conversación sin problema.

─Puedes cambiarlo por la última canción de Urara-san, es buena ─fue la divertida respuesta de Honoka. Ella estaba tumbada también pero en el césped de su jardín bajo la sombra de uno de los árboles─. ¿Te gustó el teléfono? El mío es blanco, mis padres los compraron por internet y mi abuela pasó a recogerlos. Puedes tomarlo como un regalo de cumpleaños adelantado.

─Me gustó, muchas gracias. Debo agradecerle también a tus padres ─y estaba de más mencionar que le habían ahorrado bastante dinero. Suspiró hondo. Se mordió un poco los labios, luego sonrió─. Honoka... Ya... Ya no puedo más...

─Yo tampoco, Nagisa ─Honoka se cubrió los ojos con el antebrazo, se mordió el labio inferior también para calmar su propio llanto─. Ya... Ya estoy lista para terminar... Y lo haré... Lo haré como una guerrera legendaria, porque solo así, con la luz de nuestras amigas, tendré una oportunidad de volver. Y te veré de nuevo, no sé cómo, no sé cómo voy a hacerlo, pero nos veremos de nuevo.

─Entonces... Entonces yo también me iré así, no quiero irme sin pelear, y también quiero volver a verte, Honoka. Ya lo hicimos una vez, podemos... Podemos vernos de nuevo, podemos hacerlo de nuevo ─suspiró hondo para tragarse las lágrimas─. Las chicas se... Se pondrán tristes.

─Lo sé. De verdad quería ver su concierto, ya casi podía estar cerca de ellas... No... No es justo...

─Hey, Honoka, se supone que sea yo la que se queje ─rió de manera quebrada─. ¿Cuándo lo haremos?

─Cuando se meta el sol. No creo que lleguemos a mañana, Nagisa ─se destapó los ojos para ver la luz del sol entre las hojas, entre las ramas. El viento hacía que todo se meciera suavemente, hacía mucho calor, pero justo donde estaba se sentía muy bien─. Todo estará bien, lo sé, tengamos esperanza como siempre lo hemos hecho ─suspiró─. Y volveremos, lo sé. No sería la primera vez que peleamos contra todo.

─Volveremos con nuestras familias, con nuestras amigas de la escuela y nuestras nuevas amigas, todos vamos a reír, y vamos a estudiar, y vamos a encontrarnos de nuevo... No... No es la primera vez que todo nos viene en contra, y lo hemos superado juntas ─la deportista tuvo que sentarse para abrazar sus propias rodillas, las lágrimas ganaron la pelea y estaba consciente de su voz quebrada.

─Y ésta vez no será la excepción, te lo aseguro ─la chica de cabello oscuro tomó aire de manera profunda, honda. La súbita calma que le dio el reconciliarse con su propio final hizo que el cuerpo dejara de dolerle por un instante. Esa bocanada de aire se sintió tan bien─. Cuando nos veamos de nuevo, hay que sacarnos una foto juntas, me gustó la que mandaste, Hikari-san pone una cara graciosa.

─¿Verdad que sí? ─rió─. Entonces... ¿Nos veremos pronto? Tengamos una cita.

─Sí, veamos la nueva película de "Awatenbo Shogun", se estrenará pronto, hemos esperado semanas por ella desde que la anunciaron ─suspiró de nuevo─. Hay que llamar a las chicas, las veré en una de las grietas entre nuestros reinos. Luego las mandaré contigo ─sonrió para sí misma─. Debo darles algo para que tengan una oportunidad contra mi poderosa Black ─tomó aire de nuevo─. Mipple, ¿me escuchas?

─Te escucho bien-mipo ─la pequeña princesa sollozaba, pero lo hacía en silencio, se mantenía fuerte para tratar de darle su fuerza a ellas también. Agradeció con un gesto que Nagisa le acercara el teléfono.

─Nos veremos pronto, te lo prometo. Dales tu poder a las chicas, necesito toda la luz que pueda para asegurar nuestro regreso... ¿Cuento contigo, Mipple? ─preguntó con firmeza, para esos momentos ya estaba de pie una vez más.

─Les daré toda mi fuerza-mipo. Y nos volveremos a ver, Honoka, quiero volver a tu lado-mipo.

─Y así será, ya verás ─sonrió─. Héroe Elegido Mepple, cuida de ella hasta mi regreso, por favor.

─¡Así lo haré, cuenta conmigo-mepo!

Hubo silencio unos instantes más. Ya sabían lo que tenían qué hacer, confiaban en volver a verse, o al menos se aferraban a esa idea. Una parte de ellas temía que las cosas no salieran como estaban planeadas, y era normal que estuvieran un poco asustadas de su propia suerte. Honoka necesitaría toda la luz de las Pretty Cure y hasta la de Hikari para asegurar su regreso, o por lo menos tener más probabilidad de regresar a ese mundo y, con suerte, volver a ver a Nagisa. Nagisa no estaba segura si su corazón soportaría la idea de que Honoka tuviera que irse primero, a Nagisa nunca le había caído bien la idea de estar separada de su compañera y ésta vez era algo más serio; por lo menos hasta ese momento podían hablarse por teléfono, pero luego de la pelea que sería su despedida... ¿Qué iba a pasar? Estaba temorosa, insegura y no tenía la mano de Honoka para estrecharla, para sentir su calor, su fuerza y su energía. Apretó sus manos entre sí y se sintió a punto de quebrarse, pero la voz de Honoka la hizo abrir los ojos, abrirlos grandes.

─Nagisa... Te amo.

Nagisa sonrió.

─Te amo, Honoka... Te amo mucho...

─Nos vemos vemos en el concierto o en el cine, lo que suceda primero, ¿de acuerdo?

─Es una cita.

Y colgaron.

Honoka soltó un suspiro más. Siguió viendo el cielo un rato más, volvió en sí cuando sintió que Chuutaro lamía su mano. Le dio una caricia a su perro, sonrió sin darse cuenta, mentalmente se prometía que volvería con su familia sin falta.

─Honoka, ¿quieres beber té conmigo? ─preguntó Sanae con su pacífico gesto de costumbre.

─Yo ─dudó un segundo, desde la noche anterior no sentía apetito ni necesidad de beber, pero algo en el gesto y voz de la mujer le devolvieron la calma y la seguridad─... Me encantaría, abuela.

─Cariño, hoy el cielo está hermoso, ¿verdad? ─vio sonreír a su nieta y asentir, pero no la dejó responder nada a ese comentario─. Mañana será un día más hermoso, ya lo verás.

─Si tú lo dices, te creo, abuela ─con Chuutaro caminando a su lado, la estudiante se colocó junto a su abuela y fueron por el té prometido.

Mientras, en otro distrito, Koji y Nozomi paseaban sin rumbo fijo por la ciudad. En vacaciones de verano no necesriamente había grandes ventas, sobretodo porque mucha gente salía de vacaciones con familiares o a otros sitios. Sus clientes más habituales eran estudiantes y les iba mejor en fechas como San Valentin, e inicios y finales de año, oh, y en el Año Nuevo chino también. Coco podía dejar a su amigo por su cuenta un rato sin sentir culpa porque se le cargase mucho el trabajo.

La calma era tensa, pero calma al fin y al cabo, podían permitirse disfrutarla antes de que pasara lo que fuera que iba a pasar. Koji podía sentir las energías de las guerreras, pero no sabía interpretarlas bien a esas alturas y, de todos modos, Hikari y Nagisa quedaron en llamarles cuando llegara el momento.

─El Reino de Palmier ha quedado hermoso, Koji, incluso se construyeron por sí solas nuevas partes de la ciudad ─Nozomi estaba visiblemente emocionada por todo lo que había visto de nuevo en Palmier. Visto en su mente, cabe mencionar, querían ir en persona a visitar el Reino y admirar con sus propios ojos esos jardines que parecían interminables─. No hemos podido coincidir todos para ir a verlo ─y, sí, la chica quería ir con todas sus amistades. Todas.

─Con las chicas en ensayos y las demás en sus clubes y en otros asuntos, es normal que no podamos vernos como queremos ─comentó Koji con una sonrisa─. Es más seguro que podamos coincidir cuando comiencen las clases.

─Luego del concierto suena bien, ¡podremos ir todos! ¡Está decidido!─presa de su propio entusiasmo, dio un salto pero no calculó su aterrizaje, resbaló con una piedra y por instinto cerró los ojos... Pero no sucedió ningún golpe, un par de fuertes brazos la sujetaron y lo primero que vio fue el rostro del profesor. Se sonrojó un poco, pero nada evitó que su sonrisa se mantuviera e incluso se ampliara─. Lo siento. Y gracias.

─No tienes nada qué agradecer, soy tu compañero también, debo cuidar de ti así como tú cuidas de mi ─con toda la propiedad posible, Koji puso a Nozomi en pie y hasta se tomó la libertad de acomodar un poco unos mechones de su cabello. Le regaló una mirada suave, la sonrisa de Nozomi siempre contagiaba mucha energía─. Aunque creo que me salvas más tu a mi que yo a ti ─rió y le animó a seguir caminando.

─¿Pero qué dices? ─la risueña chica tomó la mano del príncipe con ambas suyas, le dio un apretón gentil. En su forma civil era relativamente débil, mientras que en su forma de Cure Dream seguro que le rompía algo a su profesor si se lo proponía─. Ya lo dijiste, eres mi compañero también, somos un equipo enorme. Tú siempre me has dado fuerzas y ánimos, Coco ─estrechó su mano un poco más antes de soltarlo. Nozomi no negaba el hecho de que era una persona descuidada y bastante torpe, se conocía, podía enumerar sus propios defectos sin sentirse mal por ellos. Pero si algo nunca le fallaba eran sus corazonadas.

Su corazón latía fuertemente y sabía muy bien porqué... Y por quién. Pero aun no era momento, aun no era el lugar, ella lo sabía y una parte de ella sabía que Koji lo sabía. Era como un callado acuerdo, como una promesa de esperar el momento. Primero quería avanzar más en su sueño, quería seguir mejorando su propio aprendizaje y, algún día, ser ella la que guiara a los estudiantes a su modo, a su estilo e inspirándolos como el chico a su lado lo hacía.

─Y hablando de fuerzas y ánimos, ¿cómo va tu tarea? ─el príncipe compartía el mismo sentimiento que Nozomi, y gracias a sus batallas y a todo lo sucedido con sus enemigos en turno, llegaron a desarrollar una comunicación especial, de confianza. Confiaba ciegamente en Nozomi, ella era una guerrera legendaria y él un príncipe y ambos se daban fuerzas mutuamente, había llegado incluso al punto de no necesitar palabras para hacer planes, para compartir ideas y para entender lo que querían hacer al momento.

─¡Terminada! ─exclamó con alegría─. Estuve ayudando a Yuu y Ai ─los hermanos menores de Rin─, y de paso hice la mía también. Antes de darnos cuenta, terminamos todo. Pero me ayudaría mucho revisarla para saber si lo hice bien todo ─agregó con tono travieso, sonrió al ver a su profesor sonreír más.

─Buen trabajo, Nozomi ─sin poder contener le dio un cariño en la cabeza, pero antes de que eso se convirtiera en una caricia en el cabello, la soltó. Le sonrió y ella correspondió la sonrisa con un amplio gesto de alegría─. Si te ayudo a revisar sería injusto para las demás estudiantes, así que puedes comparar tus deberes con los de Kurumi o Rin.

─Lo haré. Rin ha estado ocupada con lo de los accesorios y no quiero interrumpir a Kurumi en sus citas con Karen, esperaré a que estén libres ─dijo con alegría─. Quiero darle la sorpresa a Rin que acabé toda mi tarea, me gusta que se sienta orgullosa de mi ─por supuesto, Nozomi tenía a Rin un escalón más arriba que el resto de sus amigas porque eran casi hermanas, amigas de la infancia. Amaba a sus amigas con todo su corazón, pero Rin en especial era como su hermana, solía preferirla para varias cosas. Todos sabían del lazo entre ellas y nadie lo cuestionaba.

─Lo estará, lo sé, todas estarán orgullosas de ti ─agregó Koji con una sonrisa, pero no pudo decir más, el resto de las palabras se quedaron en su mente, el comunicador de Nozomi sonó y ésta de inmediato lo atendió.

Quien les llamaba era Hikari y no con muy buenas noticias.

El avatar de la Reina de la Luz estaba detrás de la van junto con Nagisa y todos sus acompañantes mágicos, tenía su rato libre y Nagisa no quiso molestarla si no hasta que estuviera menos ocupada. Ya que tenía todo acordado con Honoka, solo debían avisar. Nagisa se veía bastante miserable en ese momento, le pidió a Hikari y a los chicos dar la noticia, ella no quería ser la que avisara que el amor de su vida debía ser destruído por la luz para tratar de tener la oportunidad de regresar al mundo humano. Y ella misma también, vaya, pero le importaba más Honoka en esos momentos.

─¿Ya todas me escuchan? ─la delgada rubia tenía un nudo en la garganta, pero mantenía su fuerza de la misma manera en que sus mejores amigas se mantuvieron fuertes por ella. Era su turno de estar para Nagisa y Honoka. Revisó todos los canales de comunicación para verificar que no le faltara nadie. Notó, con pena, que todas estaban haciendo sus actividades con mucho entusiasmo, alcanzó a ver la ropa que Erika y las chicas hacían y también vio a Rin hacer accesorios, vio a sus amigas que ensayaban para la presentación del final de Verano, vio a quienes tenían citas, a quienes descansaban y a quienes trabajaban en sus propios proyectos. Sintió que la fuerza le faltaba para hablar, pero Nagisa llegó a su rescate, la abrazó y pegó a su pecho en completo silencio. Sintió un cariñoso apretón. Al mirar a su amiga, ésta no le miraba, pero tampoco parecía querer soltarla. Sonrió como mejor pudo─. Están todas, debo decirles algo importante.

─Hikari-san, sabemos que debe ser algo grave, te escucharemos ─Yuri sintió la necesidad de apoyar a la chica. Podía ver perfectamente por el comunicador cómo sus ojos estaban por rendirse a las lágrimas. Ella se encontraba en el invernadero con Kaoruko y Coupe─. Te escuchamos.

─Es hora ─dijo Hikari luego de un hondo respiro. Al decir eso, sintió un poco más apretado el abrazo de Nagisa, pero no que la lastimara─. Nagisa-san y Honoka-san están en su límite... Sus... Sus cuerpos ya no son capaces de retener la energía, ellas ─apretó los labios y los ojos, tuvo que tragarse sus lágrimas─. Debemos ayudarles a irse, con nuestra luz, ellas tendrán la oportunidad de volver una vez más. Tenemos que... Tenemos... Nosotras...

─Fue el Poder de la Luz de la Reina lo que les permitió volver, ¿verdad? ─preguntó Kaoruko y Hikari asintió con la voz que pudo sacar─. Y será el poder de la Luz que todas ustedes tienen para ayudarles a regresar, chicas ─continuó la abuela, ahora hablando para todas.

─Hoy al atardecer... Honoka-san esperará por nosotras, tenemos que... Que pelear y usar nuestro poder para ─para destruir su cuerpo. No quería decirlo, pero era obvio─... Para ayudarla... Y luego tendremos que ir contra Nagisa-san.

Hubo un tenso silencio. Todas sabían lo que Hikari quería decir con sus torpes y llorosas palabras.

─Solo así ellas podrán regresar una vez más, tenemos que... Hay que ─la rubia no pudo seguir hablando, Nagisa le quitó el comunicador con su mano libre y miró a las chicas con un gesto duro, serio.

─Honoka y yo somos guerreras y nos iremos como guerreras ─dijo con firmeza, sin soltar a Hikari─. Ustedes deben destruir nuestros cuerpos para que quedemos libres de todo esto, con su ayuda regresaremos una vez más. Quiero volver a ver a Honoka, por favor... Ayúdenme a verla de nuevo ─tomó mucho aire─. Estaremos en el concierto, les doy mi palabra... Solo... Solo una pelea más, por favor.

─¿No hay otra manera, Nagisa-san? ─la pregunta vino de la boca de Mai, se adivinaba de inmediato su angustia y no podía evitar ponerse en el lugar de ellas. Después de todo, eran la otra pareja de combate de todo el grupo y no era capaz de imaginarse perder a Saki de esa manera tan trágica, tan inevitable.

─Siento que estoy a punto de partirme en pedazos, Mai ─respondió Nagisa con una sonrisa cansada─. Si ustedes no nos ayudan, de todos modos nuestros cuerpos se destruirán y nuestra energía hará un caos aquí, por eso las necesitamos. No queremos darles éste trabajo, pero no... Ya no podemos más. Ni Honoka ni yo veremos el sol de mañana, y si nos vamos a ir, lo haremos a nuestra manera ─tomó un hondo respiro─. Por favor, será la última vez... Necesitamos su ayuda, chicas ─y fue todo lo que pudo decir antes de devovlerle el comunicador a Hikari. Ésta vez la abrazó con ambos brazos buscando soporte en su amiga y en esa cálida energía que le ayudaba a respirar mejor.

De nuevo silencio, pero ésta vez era menos tenso, más contemplativo.

─Lo haremos ─ésta vez sonó la voz de Nozomi. Por instinto tomó la mano de Koji y le sonrió. El príncipe correspondió la sonrisa con una similar. De nuevo tenía la corazonada de que todo saldría bien─. Vamos a darles nuestro poder, amigas, y vamos a hacer que regresen, tenemos mucho por hacer. Quiero que todas vean cómo quedó el Reino de Palmier.

─Y yo quiero que comamos choco-korone juntos ─intervino Saki con una recuperada sonrisa─. Y que vayamos a la playa, aquí hay una hermosa playa a donde aun no las llevamos a pasear. Mai quiere traerlas al observatorio de su casa para que podamos ver las estrellas en una pijamada, ¿verdad, Mai? ─miró a su pareja y ésta asintió con recuperado entusiamo.

─Nosotras estamos ensayando mucho para que el espectáculo haga sonreír a todos, y ya tenemos reservados sus asientos, tienen que estar en primera fila, Nagisa ─fue el turno de una sonriente Love y quienes estaban con ella apoyaron sus palabras.

─Tienen que ver la linda ropa que estamos haciendo, Rin-san está haciendo accesorios y Erika está haciendo ropa para Honoka-san ─aunque Erika no entró en detalles de porqué, pero se le veía contenta y eso la puso contenta a ella─. Estarán ahí, Nagisa-san, las dos, con todas nosotras ─esa era de las pocas veces que Tsubomi hablaba con seguridad y fuerza.

─¿Qué sigue entonces, Hikari-san? ─preguntó Yuri ésta vez, era bueno que las chicas se animaran a su modo, ella misma se contagió de los ánimos generales.

─Honoka-san nos espera cuando se meta el sol, yo las llevaré a donde ella está, y luego iremos con Nagisa-san, debe ser así, fue lo que Honoka-san dijo ─explicó Hikari, ahora con más calma, era imposible no contagiarse de los ánimos de todas. Incluso Nagisa se veía más aliviada.

─Entonces hay que prepararnos, eso será en un par de horas ─continuó Yuri, revisó no solo la posición del sol si no la hora en su teléfono.

─Iremos por ustedes ─repitió Hikari casi para sí misma, miró a Nagisa y pudo sonreírle antes de volver su atención al comunicador─. Muchas gracias... Gracias en serio, esto ─sentía que sus palabras estaban por quebrarse de nuevo, pero Nagisa vino al rescate a su muy particular manera.

─Hey, ¿alguna de ustedes es buena en ciencias? Me falta esa tarea y no quiero que Honoka me riña porque no la he terminado. No quiero que lo primero que pase cuando nos veamos de nuevo sea que me regañe porque no he terminado mis deberes ─dijo Nagisa con marcado malhumor y un gesto muy gracioso. Logró que todas se echaran a reír─. ¡Hey, es en serio! Necesito ayuda con esa tarea y NO se lo voy a pedir a Honoka, me va a regañar. Y da miedo cuando regaña.

─Yo puedo ayudarte, Nagisa-san ─respondió Karen de inmediato, estaba en su casa con Kurumi a su lado, en el invernadero de la mansión. Además, ambas estaban en el mismo grado, así que sus materias eran básicamente las mismas─. Podemos vernos cuando regreses.

─¡Gracias, Karen, te lo pagaré con takoyaki! ─el agradecimiento era en serio, todas rieron al ver el gesto de Nagisa, rieron incluso. La deportista tomó aire y les miró con un gesto seguro─. Cuando las vea, no crean que se las dejaré fácil.

─¡Seremos nosotras las que les pateemos el trasero, ya verás! ─fue Erika la que tomó el reto primero y con su mejor gesto bravo─. ¡Espera por nosotras!

─Oh, créanme, las esperaré ─rió Nagisa una vez más y terminó la llamada sin aviso. Así estaba bien, esos eran los ánimos que necesitaban todas. Suspiró y miró a su rubia amiga con una sonrisa─. Gracias, Hikari. Vamos a volver, tienes mi palabra.

─Ustedes siempre cumplen su palabra ─dijo Hikari con los ánimos arriba, la abrazó un poco más fuerte y finalmente se soltaron─. Debo volver al trabajo ─entró en pánico al notarse a sí misma llorosa, pero para suerte suya, Nagisa la llevó a refrescarse a uno de los bebederos públicos que recién habían instalado en el parque.

Todos tuvieron tiempo de terminar lo que estaban haciendo. El mensaje estaba en el aire, debían seguir, tenían que continuar con sus vidas y lo que más les gustaba, porque ellas dos volverían y podrían seguir viviendo. Las chicas tenían las esperanzas de Nagisa y Honoka en sus manos y no les iban a fallar. No había miedo ésta vez, ni nervios, un poco de pena por lo que tendrían qué hacer, pero nada más allá de ello. Estaban convencidas de pelear una vez más contra ellas, pero ésta vez sin secretos, sin trucos y sin maquilaciones malvadas.

Y como técnicamente Nagisa y Honoka ya no eran Pretty Cures, entonces el asunto del sello de protección ni siquiera importaba, nada las retendría, nada las limitaría.

Las pocas horas que faltaban para la puesta del sol pasaron rápido.

Honoka se encontraba ya en una de las grietas más amplias entre el reino de la Luz y la Oscuridad. Era fascinante como estaban tan lejos y la vez tan cerca. La grieta era como un eterno atardecer de cielos rojos, nubes y sin rastro de luz alguna en el cielo. Ahí no puso nada de su energía, no debía, la frontera entre ambos mundos ya tenía su balance y no necesitaba energía extra de ningún tipo. El paisaje era una interminable planicie de roca rojiza, polvo y peñascos salpicados a capricho. Un estrecho abismo marcaba el límite con el Jardín de la Luz, al otro lado solo había una densa bruma que brillaba, lo único que brillaba ahí. Ellas vendrían por ese lado, estaba segura.

─¿Te tienes que ir? ─preguntó una voz pequeña de repente, se trataba de Hikaru, que fue tras ella y tomó su mano sin esperar.

─Solo por un tiempo, pero volveré pronto, lo prometo ─estrechó la mano del pequeño y le miró con dulzura─. Cuando regrese, iremos al cine a ver la película de los Battle Rangers que nos mencionaste el otro día. Iremos con Hikari-san y con Nagisa, ¿qué dices?

─¡Sí! ─el emocionado niño dio un par de saltitos, su sonrisa y su gesto provocaba una ternura de la que Honoka cayó víctima.

─Ahora debo hacer algo importante con las chicas, pero antes ─miró su sombra─... Muchas gracias por estar conmigo, creo que ahora deben regresar con él ─y de su sombra salieron el par de zakennas mayordomos. Estos le miraron un momento. Les sonrió─. Gracias por todo. Nos volveremos a ver si se quedan con Hikaru-kun ─el pequeño pronto dejaría de representar una autoridad para ella, así que lo mejor era tratarlo como antes lo hacía.

─Fue un gusto servirle-zakenna ─dijo el mayordomo alto antes de integrarse a la sombra del pequeño.

─Fue un honor conocerla-zakenna ─finalizó el de la pañoleta antes de hacer lo mismo que su compañero.

─¿Nos veremos en el Tako Café, con Akane? ─preguntó el pequeño con una sonrisa, al ver a Honoka asentir, rió de alegría y se fue corriendo de ahí. Su propia energía lo hizo ir directo al Reino Oscuro y de ahí iría a casa con Akane. Tenía que terminar su tarea de verano.

Hikaru se fue y justo a tiempo. Honoka pudo sentir una intensa energía de luz en la neblina fronteriza. Sonrió y encendió su energía. Su armadura apareció sobre su cuerpo. Sonrió con más alegría. Las brillantes y poderosas Pretty Cure salieron desde la neblina, con un largo salto cruzaron el abismo y aterrizaron con fuerza, causaron una muy buena impresión en la Guerra de la Oscuridad. Llenas de energía, de bríos... De esperanza. Suspiró con nostalgia. Seguramente así era como sus enemigos las miraban, no era su enemiga en ese momento, pero sí las enfrentaría con todo. Honoka Yukishiro era la Guerrera de la Oscuridad todavía y se iría como tal. Les sonrió e hizo un educado saludo ante las chicas.

─Buenas noches, guerreras legendarias... Pretty Cure ─les sonrió, pero no como cuando fingía ser su enemiga, no. Sonreía con naturalidad, con sinceridad y con mucha dulzura también. Estaban todas menos Nagisa como era de esperarse. Podía sentirla, su compañera estaba en el Jardín de la Luz─. Muchas gracias por venir aquí.

─¡Honoka, tienes que volver pronto, ya casi acabo tu ropa! ─exclamó Marine con viva emoción. Se sentía mucho mejor desde ese entonces e iba a retribuirle a Honoka el favor con sus mejores golpes.

─¡Tenemos muchas cosas por hacer, Honoka-san, así que esperaremos por ti! ─fue el turno de Dream. Sus brillantes ojos, su sonrisa, toda ella era la esperanza encarnada y eso puso contenta a Honoka. Todas ellas eran maravillosas.

─Entonces ─la guerrera de la oscuridad dejó salir su oscura energía, sonrió para ellas una vez más, ésta vez con más fiereza, con emoción que se dejaba ver incluso a la distancia─... ¿Comenzamos? A Nagisa no le gusta esperar, es muy impaciente. Y entre más pronto terminemos, más pronto regresaré ─dijo con su mismo gesto. Sus ojos se volvieron completamente oscuros, de su piel al descubierto destilaba energía negra que parecía casi material y todo el ambiente se puso pesado, frío e incómodo─. Guerreras Legendarias, si me lo permiten, aquí voy...

Y eso último, que salió como un murmullo, fue lo que antecedió el veloz movimiento de Honoka. Casi imposible de seguir a simple vista. Para alegría propia, las chicas venían de nuevo con una estrategia en manos. Notó que Luminous estaba al fondo del grupo, su hermosa luz brillaba tanto que le dolía, pero no negaba que seguía siendo lo más sobrecogedor que jamás había visto y sentido en toda su vida. Y sabía que esa luz estaba dándole poder extra a las chicas. Prueba de ello fue que chocó de frente contra un escudo combinado de la pareja Bloom-Egret y no pudo romperlo. Todas ellas estaban potenciadas por el Avatar de la Reina de la Luz.

Sonrió.

─¡Ahora! ─ordenó Moonlight con poderosa voz y el equipo rápidamente tomó posiciones. Llegaron con una estrategia en sus manos, iban a darle todo su poder a Honoka de la mejor manera posible. Eran guerreras, ¡guerreras legendarias, por todos los dioses! Iban a responder como tales. Era de esperarse que Honoka no aguardara pasivamente por su final.

─¡Marine Dive! ─la cure azul pensaba darle todas sus fuerzas a Honoka, su asalto fue directo y la guerrera de la oscuridad detuvo la técnica con una patada, misma que le permitió tomar distancia y responder el ataque con sus puños cargados de oscuridad. Marine sintió la inmensa fuerza de su oponente, pero podía defenderse, podía usar toda su velocidad ahora que el sello de protección no era una limitante─. Ya casi... Ya casi acabo tu ropa... Te... ¡Te va a encantar! ─con un feroz grito hizo explotar su energía.

─Agradezco de antemano todo tu trabajo, Marine ─sonrió Honoka, la potente energía de la chica la alejó varios metros, pero no recibió descanso alguno, las siguientes en atacar en par fueron Sunshine y Blossom. Y tal como las primeras veces, usaba movimientos fluídos con sus brazos, giros de cuerpo que le ayudaban a desviar y a evadir la lluvia de golpes de sus oponentes─. Son... Son guerreras magníficas ustedes dos.

─Tú también lo eres, Honoka-san ─dijo Blossom con una sonrisa suave, pero no por ello dejaba de atacar. Aprovechó un espacio donde Sunshine monopolizó la batalla cuerpo a cuerpo y preparó un ataque de energía─. ¡Pink Forte Wave!

─¡Te tengo! ─Sunshine logró, luego de ese momento donde ambas trataban de someter a la otra con una llave, sujetar uno de los brazos de su oponente para ponerla de frente al ataque de Blossom. Sintió cuando Honoka tensó el cuerpo para resistir mejor el impacto, ella hizo lo mismo. Todo eso pasó en menos de un segundo y una explosión creó una ola expansiva que lanzó a Sunshine fuera de zona, pero pudo aterrizar bien.

─¡Aun no acabamos! ─exclamó la guerrera de la Oscuridad con fiereza, su armadura se notaba dañada y ella parecía sangrar, pero aquello no era sangre y notó cuando ellas se percataron de ese detalle. Quizá, la única ventaja de estar en esa forma era que podía usar su poder libremente, y eso hizo. Cargó su cuerpo de energía oscura y pudo flotar en el aire. A esa altura se dio el gusto de atacar a las chicas con una serie de esferas oscuras que salían de sus palmas abiertas.

Moonlight, experimentada y tan ligera como el viento mismo, se lanzó hacia Honoka mientras evadía con relativa facilidad los ataques de energía oscura. Con un movimiento veloz quedó casi cara a cara con la guerrera y atacó con una patada directo al brazo de la Guerrera de la Oscuridad. Ésta bloqueó el ataque. Honoka, aun sonriendo, apretó los dientes al sentir la brutal fuerza de Moonlight. Le miró con un gesto casi confidente, se notaba divertida.

─Te dije que tú golpeabas mucho más fuerte, ya lo sabía ─murmuró Honoka mientras cargaba su cuerpo y energía contra Moonlight tratando de ganar terreno. Ella no era nadie para negar que Yuri era una oponente como nadie que haya conocido antes. Y, por otro lado, se refería a aquella vez que la provocó.

─Y yo te dije que reservaría un buen golpe para ti ─Moonlight correspondió la sonrisa de Honoka y con un veloz movimiento se hizo espacio. Tomó dos pasos de distancia y le soltó un golpe en el estómago a la Guerrera Oscura. Antes de empujarla aprovechando la inercia de su propio ataque, le habló al oído─. Nos veremos pronto, de verdad quiero saber sobre tus proyectos ─vio una sonrisa en la chica y en ese momento explotó su poder contra el estómago de su oponente. La mandó a volar varios metros.

Honoka, pese al castigo, cayó en pie y nuevamente concentró su energía, lista para seguir luchando.

El grupo tuvo que dispersarse un poco para seguir con la estrategia que ya tenían planeada, aprovechaban el amplio campo a su disposición. El que Honoka ahora peleara más cómo sus anteriores enemigos y no en pareja con Nagisa, hacía de esa pelea algo más familiar para ellas. Y más fácil de lidiar. El equipo Fresh tomó una posición frente a Honoka, la distancia era lo de menos, ya sabían lo que tenían que hacer. Con artefactos mágicos en manos, cada una invocó su ataque especial, una detrás de otra, el punto era mantener a Honoka constantemente moviéndose.

─¡Love Sunshine! ─Peach fue la primera en atacar, y su ataque fue recibo por un escudo de energía oscura. Con un poderoso grito de batalla y la potencia extra que les estaba dando Luminous, podía sentir cómo empujaba el escudo de Honoka. Sonrió cuando pudo hacer contacto ocular con ella─. ¡Ahora sí te daremos todo lo que nos pides! ¡Vamos a ayudarte a encontrar tu felicidad!

─¡Espoir Shower! ─Berry fue directo a un costado de Honoka con ese ataque y con ello logró desbalancearla un poco. Era claro que Honoka no podía estar lejos de tierra, era obvio que no estaba acostumbrada a las alturas. No necesitaban ninguna indicación entre ellas, era el turno de Pine─. ¡Tienes que vernos bailar, todas lo estamos haciendo perfecto!

─¡Todas vamos a divertirnos, y tienes que estar ahí! ¡Tengo fe en que estarás ahí con Nagisa-san! ─Pine se posicionó al otro costado, aprovechó el desbalance de la guerrera y atacó─. ¡Healing Prayer! ─su ataque hizo una especie de corto circuito en la aura oscura de Honoka. Ahora que ella era pura oscuridad, su ataque era más efectivo.

─¡Vamos a esforzarnos por ti, por ella, por todas! ─exclamó Passion, arma en mano, ella en especial se sentía muy agradecida por la ayuda que le prestaron a Laberinto. Era propio de alguien como Setsuna el quedar a mano por todos los favores recibidos─. ¡Happiness Hurricane! ─su ataque finalizó con ese breve asalto donde lograron que Honoka cayera de espaldas en la tierra.

La Guerrera Oscura recibió un buen castigo y, por extraño que pareciera, cada ataque le quitaba el dolor intenso y la torpeza del cuerpo, toda esa luz dolía pero a la vez aliviaba y no sabía bien cómo describir todo eso. Sintió su ser algo más ligero y pudo ponerse en pie justo a tiempo para evadir el poderoso puño de Milky Rose. El suelo bajo ambas se hundió, víctima de la titánica fuerza de la chica, y encima reforzada por Hikari... Bueno... Honoka no dejaba de asombrarse por lo fuertes que eran sus amigas.

El cuerpo a medio aire de Honoka no obtuvo descanso en ese momento.

─¡Prism Chain! ─fue el turno de Lemonade de atacar. Todo el equipo de Dream estaba listo para su turno. Ellas tenían un grandioso trabajo en equipo, cada una sabía lo que le tocaba hacer. Con su cadena cargada de luz, sujetó con fuerza a la guerrera. Aprovechando cada gramo de fuerza de su cuerpo, Lemonade lanzó a la Guerrera de la Oscuridad directo al suelo─... ¡Escribí una canción para ustedes, tienen que escucharla!

─¡Y yo estoy haciendo accesorios a juego para las dos! ─Rouge dejó que todo su fuego saliera de su cuerpo y formó una inmensa esfera en pleno aire. Notó que Honoka estaba haciendo fuerza para tratar de romper la cadena, así que pateó esa inmensa y ardiente esfera hacia la guerrera─. ¡Fire Strike! ─se sentía sobrepasada por toda la anergía que recibía de Hikari, y toda la dejó salir en esa esfera de fuego que chocó directo contra la Guerrera de la Oscuridad; justo después de que ésta despedazara la cadena con pura fuerza.

Honoka tampoco estaba dispuesta a recibir todo el castigo, así que se lanzó directo contra Rouge, pero un escudo verde, brillante, la detuvo en seco. No chocó pero sí paró su carrera. Tuvo que dar un veloz salto en retroceso, justo el momento en que el escudo se transformaba en un disco que giraba peligrosamente, una sierra de energía que seguramente en su momento fue capaz de partir en dos a cualquier monstruo oscuro.

─¡Emerald Saucer! ─Mint no quería arruinar la sorpresa que tenía para ellas. Nagisa y Honoka eran el Príncipe y la Princesa de su nueva novela y quería dárselas a leer luego de que Natsu la aprobara, quería que la leyeran, quería que se encontraran en esas páginas, entre sus letras. Sonrió al ver que Honoka daba una patada al disco para desviarlo. Éste siguió su camino y destruyó uno de los tantos montículos del lugar─. ¡Hay muchas cosas que queremos hacer y ustedes deben estar ahí!

─¡Y nos aseguraremos de que vuelvan! ¡Sapphire Arrow! ─era el turno de Aqua. Su arco de agua estaba listo y comenzó a disparar flechas, una tras otra, contra Honoka. Ésta evadía como mejor podía e iba justo hacia donde Aqua quería... Directo hacia Rose. Sonrió al ver a su compañera ir directo hacia Honoka.

─¡No se atrevan a no volver! ¡Somos capaces de ir a cualquier mundo por ustedes y traerlas de regreso! ¡Así sea a rastras, haremos que vuelvan! ─gritó Milky Rose con fiereza, se lanzó contra Honoka para intercambiar golpes. Sus potentes puños eran desviados o detenidos por las letales patadas de Honoka. Sonrió, la chica en serio era fuerte, podía verla sonreír a ella también y solo por eso le estaba dando todas sus fuerzas─. ¡Dream! ─logró darle un golpe directo en la cara a su oscura oponente, era el turno de su líder. Su golpe hizo eco, incluso sonó seco y que hizo sangrar a la guerrera. Pudo sentir algo en esa extraña sangre que bañó su puño, y la sensación se volvió horror cuando comenzó a sentir ardor en su piel. Incluso su guante comenzó a deshacerse como si le hubieran vertido ácido encima.

Aqua fue rápidamente al rescate de Rose y usó su agua para limpiar la sangre oscura. Ambas se dieron cuenta de lo mal que debía estar el cuerpo de Honoka si esa sangre era la que corría por sus venas, una sangre que corroía, una sangre que destruía. Por su lado, Dream aprovechó que Honoka estaba desorientada por el golpe de Rose. Tomó posición para su mejor ataque individual.

─¡Shooting Star! ─su cuerpo se volvió luz pura en tono rosado y se estrelló contra la Guerrera de la Oscuridad. Pudo sentir en su propio ser esa energía oscura y fría, pero aun así, pudo verla sonreír, pudo ver ese gesto suave aun detrás de sus ojos negros como carbones─. ¡Nos veremos pronto, está decidido!

Honoka y su maltrecho ser salieron volando por culpa de los sucesivos ataques de las chicas, y pese al castigo, pese a que tenía la cara rota, aun le quedaba energía, aun faltaba un poco más para que sus queridas amigas rompieran el cascarón que la tenía presa. Sonrió al ver de quién era el turno. Soltó un feroz grito de batalla y recibió con gusto los ataques de las mellizas de las que aun no sabía mucho, pero de quienes sí sintió su poder de primera mano.

─A ustedes aun no... Aun no tengo el gusto de conocerlas del todo ─dijo Honoka como pudo, estaba ocupada evadiendo y respondiendo golpes con esa forma de pelear tan suya, tan ligera y tan molesta a la vez. Podía sentir cómo los puños ajenos cortaban el aire y seguro que dolerían tanto como los de Rose. Y lo comprobó más pronto que tarde, en serio que esas chicas sabían golpear.

─¡Vas a conocernos! ─Michiru fue la primera en responder. Mostrando la profunda sincronía que tenía con su hermana, cambiaba de turno con ella sin que pareciera que tuvieran algún ritmo marcado, todo era instintivo entre ambas. Podían leer el cuerpo de la otra y lograr ese modo de batalla que, en su momento, le dio bastantes problemas a Saki y a Mai─. ¡Tienes que comer choco-korone con nosotras! ¡Tienes que volver, podrás hacerlo y te diremos porqué!

─¡Nosotras pudimos volver de la oscuridad, fuimos iguales a ti! ─fue el turno de Kaoru, y cuando dijo eso notó que Honoka suavizó más su gesto. Aunque los niveles de energía que ellas tenían no se comparaban a los de Honoka, sí, eran el mismo caso. La primera materia de ellas dos fue la oscuridad, y ahora estaban ahí, como humanas, como guerreras de luz al igual que sus amigas─. ¡Si nosotras pudimos volver con ayuda de Saki y Mai...! ─su hermana y ella atacaron a la vez, una por arriba, la otra por abajo y lograron golpearla en los costados. Apostaban a que rompieron algo, quizá uno o dos huesos─... ¡Ustedes dos podrán porque nos tienen a todas! ─eso lo gritó a la par de su hermana.

Pese a sentir que su zona del costillar ardía de dolor, dio un veloz salto para tomar distancia. De nuevo esa sensación de quiebre, de nuevo ese dolor que le daban ganas de vomitar, estaba a punto de pasar, lo sabía. Y prefería mil veces sentir los ataques de las chicas que esa horrible sensación de nuevo. Ésta vez fue ella quien buscó una batalla de frente con quien le quedara más cerca. Bloom le recibió con un escudo que le tomó tres patadas romper. Usando sus fuertes piernas lanzó varias patadas a la guerrera de rosa, mismas que ésta repelía con sus puños cargados de energía espiritual. Egret no pensaba dejar a su compañera sola contra semejante oponente, así que lanzó un ataque de viento directo a la espalda de la Guerrera de la Oscuridad.

Todas notaron que Honoka comenzaba a moverse más torpemente, y a su vez, su energía aumentaba a niveles imposibles de ignorar.

─¡Solo un poco más y esto acabará, tienes nuestra palabra! ─exclamó Bloom. Cargó su puño derecho con tanta energía que varias de las chicas tuvieron que alejar su mirada─. ¡Si pudimos recuperar a Michiru y a Kaoru, contigo también podremos! ¡No te atrevas a rendirte!

─¡Te veremos muy pronto, Honoka-san! ¡No queremos que estés separada de quien amas, te ayudaremos! ─Egret hizo lo mismo, pero cargando una de sus piernas. Después de White, claramente era Egret quien tenía las mejores patadas del equipo.

Ambos ataques hicieron un daño importante, y debido a ello tuvieron que alejarse de un salto, la energía en Honoka se disparó de golpe a niveles casi insoportables. Era tanta oscuridad, era tan densa que el ambiente literalmente se puso pesado, como si algo forzara a las chicas contra el suelo. Pudieron resistir y ser testigos de cómo se quebraba la Guerrera de la Oscuridad.

Honoka se tapó la boca, pero no pudo contener todo lo que salió de ella, ya no tuvo la oportunidad de dar una despedida más sentimental. De nuevo vomitó esa brea oscura con aroma a metal, esa sangre venenosa que a esas alturas era como ácido. Miró a las chicas como pudo. No podía hablar, pero su mirada lo decía todo. Imploraba por un fin para todo eso. Si la oscuridad podía brillar de alguna manera, las chicas estaban siendo testigos de ella. La armadura negra se quebró y cayó del cuerpo de Honoka para luego volverse estrellas negras y desaparecer, su piel comenzó a colorearse de un negro tan intenso que a momentos no se podía ver ni distinguir. Todo el cuerpo de Honoka se volvió una figura oscura que era incapaz de gritar siquiera. No había un rostro, no había nada que les dijera lo que ella estaba sintiendo. Ya no había rastro alguno de Honoka Yukishiro en ese ser.

Lo que ahora tenían enfrente era una figura humanoide totalmente oscura, hecha de la más pura Oscuridad. La Oscuridad corpórea, palpitante, encaró a las Pretty Cure.

Continuará…