Estupefacción sintió al ver a Cloe inconsciente en el suelo donde había poco líquido carmín. Bill la había arrastrado bruscamente por su cabello sin importar que ella chocará con las paredes, no era para nada cuidadoso incluso cuando salió de la casa.

Will lo dejó caer en la cama, ni muy brusco ni muy cuidadoso. Se notaba el enfado en su mirada casi inexpresiva. El Pines temblaba. Un terror acechaba en sus orbes ámbar. Sus labios curvaron una mueca de desesperación esperando lo peor.

Había fallado. Y aunque trataba de buscar cuál fue el error no podía buscar justificación válida. Decir que sospechaba de Cloe como la culpable es poco, pero algo le decía que ella no pudo haberlo delatado. ¿Preguntarle a Will? No estaba seguro. No. No quería.

El rubio se sentó al costado de la cama. Sin voltear a mirarlo pues trataba de calmar sus propios pensamientos.

Más de una vez intento salir de ahí, pero Will con agilidad y buenos reflejos lo agarraba de la cintura o la muñeca para empujarlo de regreso a la cama.

Fue así durante casi una hora. Dipper odiaba el ambiente tenso que decidió por lo menos salir de la habitación. Se puso de pie con calma pero nervios.

—Voy al baño. — grande fue su asombro al escuchar que su voz salió más normal de lo imaginado.

Will no dijo nada, sólo se puso de pie para seguirlo por detrás lo cual le incómodo bastante.

—Quiero ir solo.

—No podrás.

—¡Voy a cagar, Joder! — recriminó antes de entrar al baño. No tenía ganas pero quizás un rato en silencio lejos del rubio se le ha de aflojar.

—Pues caga entonces.

—¡ERES un idiota! — le gritó con un sonrojo en las mejillas.

—Al menos no engaño a las personas que quiero.

Aquello dejó un silencio dejando al Pines pensativo y sintiéndose aún peor. Pero se alentaba con que era culpa de ellos, no de él.

—Will, tienes que entender que yo sólo quiero regresar con mi familia.

—Pudiste esperar hasta que nosotros te sacaramos, ¡Pero nos engañaste!

—¡Lo hice por que no podía aguantar seguir aquí! ¡Me tienen secuestrado contra mi voluntad!, Yo... les tengo miedo. — dijo para morderse el labio, e irse corriendo para tumbarse en la cama. Mientras que sólo se dedicaba ahogar un llanto.

Will iba a decirle algo, pero prefirió quedar en silencio. Odiaba ver a Dipper de ése modo. Esa mirada que le dedicó y sus ojos reflejando el miedo.

Dipper les temía.

Nos tiene miedo.

Una sensación horrible surcaba por su pecho, aunque la ansiedad le decía que también era su culpa. ¿Pero que más daba? Si Dipper les tiene miedo, lo único que harían sería aprovechar eso de alguna forma.

¿Qué pasa cuando un niño le teme a otro niño? Ya sea por su tamaño, por su actitud o por qué esté tiene un arma amenazadora. Dos opciones: Primero: O Huyes con el presentimiento de que en cualquier momento te puede atacar estando siempre en peligro. O dos: Sé amigo de ese niño, su aliado y no enemigo.

Si eres amigo del niño peligroso, ten por seguro que no correrás peligro de que él te dañe o de alguna forma te protegerá.

Mason después de un rato recostado, se mantuvo sentado por unos momentos. Vio que Will tecleaba algo en su celular; posiblemente le enviaba un mensaje a su gemelo. Miró de reojo el reloj colgado en la pared.

Eran casi las tres de la mañana. Bill había salido hace más de una hora. No tenía sueño. Se encontraba intranquilo. No sabía que hacer. Sólo esperaba lo peor. Parecía que nunca saldría de ese lugar. Y su única oportunidad de escapar se fue.

Antes de acostarse de nuevo para intentar dormir, tomó la almohada en forma de pino y la abrazo con fuerza. Dio una última mirada a los anillos en sus dedos. Con furia en sus ojos, se los quito para después dejarlos en una mesita de noche cerca de la recamara, controlando en no sólo tirarlos por ahí con brusquedad.

Cerró los ojos con fuerza, no deseando que amaneciera, más bien que, si los milagros existían, necesitaba uno.

Salí de la cabaña, más allá del bosque, por la carretera en una camioneta negra, ya se acercaba.

Maldecía en voz baja, pero había cierta satisfacción en su mirada. Cómo que pronto algo especial para él sucedería.

-"Bill... Bill... Bill"- Escuchó en su cabeza. Un siseo débil. Repitiendo su nombre. Persistente pero no lo suficiente para que Bill le importará, puesto lo ignoró.

Bill regresó. Satisfecho por algo, aunque la decepción tampoco faltaba. Entró a la habitación. Con él no vino Cloe, y parece que jamás la volverán a ver.

Un chillido al abrir la puerta y su voz molesta hizo despertar al Pines. Que a dura apenas conciliaba el sueño. El rubio se sentó a lado de su gemelo. Ansioso por contar algo.

—Pino, quiero que veas que le pasa a las personas que osan traicionarnos. — tomó del pie al chico, lo jalo hasta ponerlo en su regazo. Con el trasero del chico cerca de su hombría cubierta por la tela del pantalón. Dipper en silencio, pero sin opción a resistirse.

Will cerca de ellos para mirar también. Bill sostenía su celular, entro a un video enseñándoles el espectáculo que dejó al Pines aún más tembloroso y lleno de rencor.

Mientras el video seguía, Bill les contó que hizo.

Llevo a Cloe a un lugar dónde las mujeres se acostaba con cualquier tipo de hombre siempre y cuando les pagarán. Aunque antes cobró por que la maltratan y luego violaran.

La golpeaban, ella lloraba y suplicaba por su perdón pero sólo era ignoraba. Una exageración para llegar a esos extremos. Al parecer se quedaría ahí. Pudo ser peor, por que Bill decía que estuvo a punto de arrancarle la lengua. Literalmente.

—Están locos... Estás loco... — balbuceo Dipper apartando su vista del aparato. Frustración y miedo a la vez. — Cómo se enteraron que iba a escapar. — se atrevió a decir sin sostenerles las miradas, a ningún de los dos, en especial a Bill.

Bill apago el móvil y lo dejó encima del escritorio dejando a su castaño encima de su hermano.

Dipper forcejeó para soltarse del abrazo del rubio, cosa que no consiguió.

—Le leímos la mente. Tenemos telepatía. Lo sé, difícil de creer pero tiene algo de sentido. — respondió el gemelo mayor.

—Pero por alguna razón, no podemos leer la tuya.

—¿Qué?

—Es como si tuvieras un escudo en tu cerebro. Algo que nos impide leer tus pensamientos.

-"Supongo que es el experimento que me hizo mi tío Ford hace años. Recuerdo que el decía que era para proteger mi mente pero no eran fuerte. Aunque parece que si sirve contra ellos. Pero... No puedo creer que en serio ellos tengan telepatía."-

Pines no podía probar nada, no creía que ellos en serio tuvieran esa habilidad. Y no es que no creyera en 'el poder de la mente'. Más bien, pensaba que de todas las personas en su vida y conocidos,...

-"¿Tenían que ser precisamente ellos?"- pensaba incrédulo y temoroso. Por que ellos tienen mucha ventaja en ése mundo. Prácticamente pueden saber con exactitud cuando un enemigo les ha de atacar. Ellos irían mínimo tres pasos adelante que todos.-"¿Phill, también tendrá? "- no le sorprendería que también el hermano mayor de ellos tuviera algo parecido. Después de todo, lo consideraba de alguna manera más poderoso y hábil que ellos. Más no peligroso, o tal vez Dipper tampoco lo conocía del todo bien para decir que era peligroso.

—No te escaparas Dipper. — dijo el de tez pálida y cabello largo. Haciendo que reaccionará, puestos sus pensamientos lo volvían paranoico.

—No soy nada suyo. Me arrepiento de haberlos conocidos. — arrugó el ceño. Pues al parecer detestaba demasiado cuando alguien se creía con el derecho de tratarlo y decirle lo que era cómo si de un objeto se tratase. Le recordó a su ex-novio emo que parecía usar maquillaje.

Sin voltear los a ver, hasta que de repente sintió cómo era cargado para ser acomodado en la cama.

—Oh, ¿Te arrepientes? Vamos hacer que quieras más por nostros. — sonrió con picardía el gemelo menor. Mientras le sacaba la ropa lentamente y en sus ojos azules se podía ver el deseo por poseer ese pequeño cuerpo.

—¿M-Más?

—Te haremos el amor, cariño. — agregó Bill despojandose de su propia ropa con rapidez.

Dipper se quedó prácticamente desnudo, intentado cubrir sus partes más íntimas. Las piernas le temblaban al igual que su corazón, y en sus ojos crecía la desesperación.

—¿¡QUÉ!? ¡USTEDES NO PUEDEN...! — gritó peleando por su libertad, Bill lo arrinconó para que Will se despoje de sus propias ropas.

Bill encima del castaño, mezclando ambas respiraciones. Se percató de esa mirada. La mirada del Pines que les rogaba que se detuvieran. Y estuvo por poco de ceder. Pero el pecado de lujuria nació entre su pantalones. Pues ansiaba adentrarse al paraíso. Dentro de su persona especial.

—Vamos hacer que lo disfrutes.

—Ya te oigo gemir nuestros nombres y suplicando por mas. ¿A qué quieres nuestras pollas en tu interior? Quieres sentirlas bien profunda, ¿verdad? — dijo Will terminando de quitarse su ropa interior.

Bill se quitó de encima poniéndose a lado de su gemelo. Mostrando sin vergüenza sus hombrías. Haciendo que las mejillas del castaño ardieran.

Y fue sólo por unos momentos, ya que se acercaron para acomodarse junto a su castaño y empezar a repartir caricias y besos entre todo su perfecto cuerpo.

—NO, ¡NO! NO QUIERO. — insistía con un mínimo coraje. Pero no lloraría.

Uno de ellos lamía uno de sus pezones mientras con su mano acariciaba el vientre del menor y con la otra entrelazaba la suya con la del castaño. Will por su parte daba pequeñas mordidas y absorbía su cuello. Una de sus manos jalaba uno de los pezones que tenía libre de su hermano mientras con la otra igual entrelazaba su mano con la del Pines.

—Eso dices ahora, pero pronto lo desearás. Desearás que te follemos más y cada vez más. ¿Qué importa la Luna de miel? Si tú no quiciste quedarte con nostros por las buenas. — explicó Will entre las mordidas.

—Pero, aprenderás a amarnos. Así cómo tu culo aprenderá a darnos la bienvenida. Oh, me imagino que querrá que lo llenemos con nuestra sustancia.— dijo Bill mientras que su mano que daba caricias en el vientre bajará hasta el pene del castaño.

Dipper admitía que la sensación era placentera, pero no quería que siguieran. Con ellos jamás haría el "amor".

Los miembros de los rubios palpitaban demasiado cerca de sus caderas.

—Jamás te sentirás vacío. — añadió Will soltando un gruñir puesto simplemente le excitaba lo que muy pronto harían.

—NO, NO QUIERO JODER. NO, POR FAVOR. — gritaba intentado zafarse. Iba a lanzar patadas pero sus piernas fueron sujetadas con las de los rubios impidiendo así poder moverlas.

—Perderás la virginidad con nosotros Dipper. ¿No? Todavía sigues siendo virgen. — murmuró excitado Bill. Sonriendo contento, alegre por saber que ellos tenían ese privilegio de ser los primeros.

Los primeros en entrar a ése lugar, los primeros y únicos en ser dueños de la deseosa virginidad del castaño.

—¡SI LO HACEN LOS ODIARÉ! ¡JURO QUE LOS ODIARÉ! ¡PERDERE TODO EL AMOR QUÉ ALGUNA VEZ SENTÍ POR USTEDES! — gritó con exasperación y a todo pulmón.

La pasiva se ha enfurecido.

Seguía removiendo se lo más que podía, luchando contra ellos. Por un momento deseo de verdad jamás haber aceptado ser niñero de aquellos rubios en el pasado. Pero no podía borrar el hecho de que ya sentía algo por ellos. Aunque quizás lo que pronto harían, lo haría cambiar de opinión. Sus comportamientos ya lo estaban hartando.

—¡HA! — gritó con sorpresa y dolor. Sintió una bofetada que jamás espero resivir de uno de ellos.

—CÁLLATE. DE TODAS FORMAS IBAS ACABAR ASÍ. — exclamó Bill, su mirada daba mucho que pensar, parecía poseído por el mismo demonio. Incluso su gemelo se sorprendió por tan repentina acción.

-"No debiste pegarle."- Will estaba ahora molesto con él. ¿Cómo se atrevía a levantar le la mano a su ángel? Inaudito pero tampoco era como si hiciera algo al respecto... Al menos no en ése momento.

-"No debió decir eso y más."- le contesto Bill apenas consiente de sus palabras. Y por una parte, Will le daba razón en eso.

—Me pegaste... — murmuró Dipper, adolorido. No tanto por la bofetada, más bien por la acción en sí. ¿Qué había hecho él para resivir dicho golpe? Sólo quería escapar de ellos. Creo que Karma apareció por unos momentos, cómo para regresar le lo que él le había hecho a los Cipher. Mentirles sin tomar en cuenta sus sentimientos.

Realmente le dolía estar así con ellos. Nunca es suficiente.

—Maldición... Si no quieres que te lastime entonces no nos contra digas. No nos desobedezcas. ¿Entendiste? — se sintió algo arrepentido. Pegarle no estaba en sus planes, fue un impulso, tampoco a él le agradaba lastimar a su ángel.

Aunque de cualquier forma ya lo hacía.

—Sí... — murmuró rendido. Su voz se ahogó en se garganta. Débil. Pues ahora creía no tener posibilidad alguna de salir de ahí.

Un milagro le bastaba. Pero por desgracia suya, no tenía ganas de de ayudarle. Así que en pocas palabras, se jodió.

—Ahora sólo disfruta. — agregó Bill sonriendo con malicia.

En esos pedazos de carne expuesta, su piel una vez blanca marcada con un rojo intenso puesto recibió palmadas para nada suaves en esa zona de su cuerpo. Sus nalgas a la perfecta vista de ambos, en la posición de cuatro dónde lo único bueno que podía quizás verle a la situación, era que por un momento, no podía verlos a la cara.

Soltaba jadeos aunque cabe mencionar que intentaba reprimirlos.

Bill tomó una botella de lubricante que según pude visualizar venía incluido y con sabor a coco. Irónicamente me acorde de cierta cosa que odio. En fin; vació el contenido en el ano del menor. Observando cómo éste se dilataba más y abría paso para que la sustancia lo lubricara. Él junto a su gemelo sólo pensaban en cosas sucias. Lo intuía.

Sintió algo abrirse paso en su entrada con gran facilidad a decir verdad. La lengua del rubio dándole ese placer que no quería sentir. Una de sus manos masajeaba bajo de su muslo y la otra por ése trasero.

Mientras que Will se colocó frente suyo, mordió su labio con suavidad para luego besarlo.

Según el gemelo menor, sus labios sabían a cerezas, nueces y café. Siempre el café le daba un toque especial. Daba caricias en sus mejillas y parte del cuello. Y también en sus cabellos castaños. Suaves. Adentro, su lengua saboreaba a esa cavidad que le fascinaba, mientras que Dipper sólo podía sentir esas sensaciones que lo abrumaban.

Bill metió dedos, moviéndose y agrandando mas esa parte. Poco a poco metió su mano entera causando un grito desgarrador en el menor quién no evitó que saliera algunas lágrimas por el intenso movimiento y tamaño.

Bill hundía su mano, sintiendo lo caliente y húmedo de ése espacio estrecho que se expandía con sus movimientos. Sintiendo las entrañas del castaño provocando que sólo se excitara cada vez más. Al sacar la, oyendo gemidos de dolor, su mano aparte de tener sustancia caliente también la cubría ese líquido rojo del castaño. Pero no era mucho como pudo ser si no lo hubiesen preparado.

-"Debería agradecer que lo hemos estado preparando, le hubiera dolido muchísimo más."- pensó el de tez bronceada.

Pero de nuevo metió otros vez su mano sintiendo el movimiento del castaño de querer expulsarlo o cómo se retorcía por ese acto. Al Cipher le parecía extrañamente adorable y divertido. Cómo su ángel caía poco a poco en ése deseo carnal, pero por parte del Pines no cedería con facilidad. A ambos les resultaba tierno como el cuerpo menor se retorcía y sus expresiones llenas de emociones desbordantes.

Mason gritaba que la sacará. Pedía que se de tuviesen. Sólo se engañaba creyendo que le harían caso.

—Tranquilo amor, pronto sentirás algo mucho más grande dentro tuyo. — dijo Bill al borde del deseo lujurioso. Cómo si creyera que el castaño estuviese ansioso de que lo penetrarán hasta dejarlo muy posiblemente inválido por un buen tiempo.

De tan sólo imaginarlo de nueva cuenta, su miembro se endurecida, ansioso por entrar al paraíso. Querer hundirse dentro de él, sentirlo por dentro y decir que haber hecho el amor con Dipper fue lo mejor.

Sacó su mano del ano del menor para frotar su pene.

Will se puso de pie, frente a su hermano cargando al castaño entre sus brazos que ya sabía lo que venía. Con ansiedad en su mirada y su respiración acelerada.

Su espalda chocaba con el duro abdomen de Bill, sintiendo ahora los testículos de él chocar con su trasero mientras que Will frente a él, sujetando parte de sus piernas con ayuda de su gemelo.

Los tres demasiado juntos. Dipper en medio de esos dos rubios que sudaban casi igual que él. No sólo era el miembro de Bill cerca de su entrada, también el de Will cosa que lo aterrorizó todavía más.

El sudor deslizándose desde su marca de nacimiento hasta su pecho, sus labios separados del otro, como si esperará la entrada a sus lenguas en su cavidad. Bueno, eso pensaban ellos.

—Sujeta te Pines. — dijo prepotente Bill. El nombrado, puso una de sus manos al rededor del cuello del mayor, un movimiento hacia atrás hasta sentir algunos cabellos rubios. Mientras con la otra, uno de los extremos del hombro de Will que cómo ya dije, se encontraba frente suyo.

Bill lo tomó por debajo del coxis, y su otra mano por esas piernas que tanto le encantaba. Su hermano igual tomaba con firmeza una de las piernas del menor y con la otra por sus muslos.

—Tú entrada está húmeda y parece que se abre, invitándonos a entrar. — comentó Will mirando de reojo pero con cierta intensidad aquella parte que se abría y cerraba. Dando una vista de los más excitante para los dos.

—Quiere sentirnos, Quieres sentirnos pino. ¿Lo sientes? — murmuró en su oído ronco, mostrando lo caliente que se encontraba mientras frotaba con descaro su polla en el ano del castaño que sólo temblaba por acciones tan repugnantes.

—¡NO!... No lo hagan... Yo no quiero ésto... — dijo ahogado, con el miedo invadiendo cada centímetro de su cuerpo, advirtiéndole sin compasión de lo que se acercaba, no tendrá escapatoria alguna.

—De cualquier forma lo sentirás y veras que te gustará tanto que vendrás con nosotros para satisfacerte. Tú nos querrás... Nos amarás. — dijo Bill dando pequeños y afectuosos besos por su cuello, detrás de una de sus orejas hasta su mejilla.

—¡No es necesario que me violen para que los ame! — gritó exasperado. Moviéndose para alejarlos provocando todo lo contrario, puesto sólo hacía que el miembro de los rubios cerca de su ano se hundieran más en sus nalgas y rozara su húmeda entrada provocando gemidos bajos por parte de los rubios.

—No mientas pino, si nos amarás como tú dices, no nos hubieras engañado de esa manera. Mira, al menos no te drogamos como teníamos pensando. — confesó imaginando vagamente una escena donde le inyectaba una droga a su castaño.

Por parte de Dipper sólo apretaba sus labios con fuerza reprimiendo cualquier clase de grito de terror. Ahora se cuestionaba si el no haberlo drogado fue lo mejor. Por que al menos, estando drogado estaría en otro mundo fuera de la realidad, sin estar consiente de las cosas que le sucedían.

Sus expresiones de desesperación e intento de reprimir cualquier grito sólo provocaba una ternura en los rubios quienes seguían frotándose con el cuerpo menor y sujetando con un poco mas de fuerzas las delgadas y finas piernas del castaño.

Podían admitir que quizás no eran las más bonitas, delicadas o extravagantes en el mundo, al igual que su cuerpo... Pero de alguna forma, para ellos era más que perfecto.

—Y no te violaremos. Te haremos el amor de una manera que desearás estar sólo con nosotros. — aclaró el oji azul, sonriendo con ternura y emoción puesto la idea de "hacer le el amor" a Dipper le emocionaba.

—Para que veas cuanto te amamos. — agregó el mayor para con una de sus manos que estaba cerca del coxis del castaño, bajará hasta su entrada (la de Dipper) para acomodar la punta de su pene al igual que su gemelo.

Acomodándose para que sus miembros entrarán en su estrechidad que les daría la bienvenida de la mejor manera deseada.

—¡Ngh! ¡Ahhhh! Oh~ gimió Dipper del puro dolor al sentir a los intrusos invadiendo su espacio ahí.

Ni yo podía asegurar quien entró primero, los dos fueron precisos y rápidos, entrando al mismo tiempo. Se podría decir prácticamente que ambos gemelos Cipher, perdieron la virginidad con ése joven. Por que aunque sonará increíble, ellos habían esperado mucho ese momento especial, habían anhelado que su primera vez fuera con él.

Así cómo Dipper la perdió con ellos dos, pues fueron ellos dos quienes entraron primero por ésa parte. Son ellos dos quienes se adentraban cada vez más en su interior por sus entrañas moviéndose a una velocidad que no podía asegurar si era sana.

No se hubiera imaginado que ambos miembros entrarán a la vez y lo penetrarán. Le parecía imposible, pero ahora los sentía.

Sentía como se movían, como lo embestían sin piedad alguna, sus penes calientes tocando ese punto que lo enloquecía. Por que según sus pensamientos, después del más profundo y puro dolor infernal, viene el adicto placer del mismo cielo. De por si con uno de sus miembros se hubiera retorcido de dolor, teniendo dos era peor o quizás... Mejor. Pero eran cosas que jamás aceptaría y admitiría.

Enterró sus uñas en las pieles ajenas, dando saltos pero siendo sostenido por ellos y retorciéndose por todo eso. No se mordía el labio, sabía que ya no valía la pena, gemía y gritaba a todo pulmón sin importarle que dentro y fuera de la cabaña algo o alguien lo escuchará. Por un momento pensó en que si casualmente alguien que lo buscaba haya encontrado ese lugar y viera lo que sucede por sus fuertes y agonizantes gemidos, preferiría mil veces que no lo encontrarán en esa situación... De tan sólo pensar que alguien lo viera siendo penetrado por ellos dos lo avergonzaba demasiado. No aguantaría.

Los hermanos disfrutaban ese momento, esa sensación de estar dentro de aquella estrechidad humedad, y también frotar sus penes de alguna forma por llamarle 'mutuamente' entre ellos dos dentro del castaño hacía mas placentero la situación y poco incómodo. Además que por fin estaban unidos,ellos dos con su amado, en cuerpo, fundiéndose en un acto que ellos consideraban, un acto de puro amor sólo aumentaban su deseo de seguir así.

Una de las manos de Will masajeaban el pene de Dipper para darle más placer. Mientras que Bill acariciaba y jalaba uno de los pezones y lamía con lujuria el cuello del castaño como si fuera un vampiro apunto de morderle el cuello a su presa, enterrar sus colmillos para dejarlo bien marcado.

Seguían moviéndose, penetrandolo, soltando toda clase de gruñidos y gemidos de placer, deleitándose por los gemidos de su ángel . Oírlo eran perfectas melodías para ellos. La acción y posición no era difícil, sólo placentera.

Ver la cara de su todo en expresiones adorables y bellas hacían que lo amarán cada vez más. Sus pestañas, debajo de estas deslizándose con delicadeza algunas lágrimas de muy poco placer y dolor, su lengua por fuera buscando oxígeno y dando una vista más excitante.

—¡AH! Ngh!... Ah, Ah. M-Me están de-destrozando. — gemía el Pines, pues sentir las pollas de ellos dar en su próstata lo hacía sentir en el paraíso y sus piernas temblaban por las caricias extras. Ya no podía ocultar más cómo se sentía, no podía callar sus gemidos y reacciones que delataban su estado. Pero aquello no quería decir que no sintiera dolor, todo lo contrario.

—¿Te gusta? ¡Ha! — gruñó con fuerza dando más en ése punto junto a su hermano. — Se siente bien, maravilloso. Adoras nuestras pollas, ¿cierto?

—N-No, ah, ah, Oh... Yo no... — contestó entre gemidos. Apenas formulando alguna palabra, puesto le resultaba muy difícil por ésa situación.

—Dipper nos aprietas muy bien. Nos llevas al mismo paraíso . Ha... — dijo Will acompañado de un gemido de placer al final.

—Al fin estamos totalmente unidos... Al fin eres sólo nuestro. — dijo el de ojos dorados apretando un de las tetillas del menor.

—Nuestro hermoso ángel, llevábamos aún más al cielo, y nosotros te llevaremos al infierno.

—¡D-Duele! — chillo ciertamente adolorido pero al final, con un extraño placer recorriendo todo su cuerpo.

Los gemelos pensaban que el mismo cuerpo de su ángel, todo el castaño en sí es un poderoso afrodisíaco que llegaba a satisfacerlos, sentían la humedad recorriendo sus penes, no era sangre, ya no, eran fluidos del mismo cuerpo de la osa mayor (haciendo referencia a su marca de nacimiento en la frente), expulsando, que también hacían de buen lubricante para que se movieran con más facilidad siendo aún más placentero. Tal parecía que aquella palabra y sus conjugaciones las repetiría varias veces al describir todo lo que ocurría dentro de la cabaña.

—Sabemos que te fascina amor, gimes por nostros y tu estrechidad no quiere que salgamos. — soltó el moreno lanzando más gruñidos de placer y alguno que otro suspiro.

Los hermanos notaron como su pequeño castaño formaba una mueca en sus labios, una sonrisa extraña pero que ellos sabían perfectamente que era por el placer otorgado, apretando la mandíbula. Un cosquilleo agradable invadían a los tres cuerpos indicando que llegarían al clímax.

El sudor envolviéndolos y miradas de deseo; Dipper tenía la cara envuelta en un rojo delicado y brillante, sus ojos cubiertos por sus párpados, llorando por ésa sensación que no sabría describirla él mismoen palabras coherentes y tratando de recuperar aire. Su cuerpo retorciéndose en esos otros dos, su miembro siendo plácidamente bien masajeado por una de las manos de Will, apuntó de correr se. Más caricias por su pecho, y la lengua húmeda del Cipher mediano ( puesto de los tres hermanos, Bill quedaría en medio) recorriendo gustoso y con suavidad su cuello. De nuevo más cosquilleos llenos de una chispa electrica que recorría su espalda aparte del contacto al sentir los miembros de ellos dos en su interior frotándose y hundiéndose hasta tocar ese punto que amaba sentir.

-"¿Cómo es posible que disfrute de una violación?"- pensó la única parte cuerda de su cerebro.

Seguía gimiendo sin control, el único dolor que habitaba en su mente era que se sintiera de esa manera cada vez al ser penetrado por esos dos. Al abrir apenas sus ojos tan sólo veía estrellas y punto negros, la vista le empezaba a fallar, pero eso sólo significaba que alcanzaba el máximo placer.

Se corrió en la mano del menor de los gemelos y su propio abdomen, y casi al instante ellos también. Expulsando su semen en su interior. Pues cuando Dipper se corrió inconsientemente apretó su propia entrada por el enorme placer provocando que los miembros de los rubios se sintieran gustosos y bien apretados, una calidez perfecta donde no resisitieron más y se corrieron dentro de su ángel. Llenándolo a más no poder, aunque suene exagerado, era cierto.

El castaño no sabía si era por que al ser dos penes, la sustancia era muchísima sintiendo su interior viscoso y caliente. Demasiado caliente pero sensacional o repugnante para él. De sus labios desprendía saliva y sus caderas empezaban a dolerle.

—Nos hemos corrido en tí, ángel...

—Es demasido incluso para ser dos... Ha de ser por que nos fascinó tu interior... ¿Qué opinas? ¿Lo hicimos bien o quieres seguir? — dijo Bill divertido y lujurioso dando otra embestida más antes de que tan siquiera el Pines pensará en alguna respuesta coherente.

A Comparación de Dipper que estaba cansado, ellos parecían no querer parar. La energía les sobraba.

—¿Quieres qué te sigamos satisfaciendo, Dipper?

—... E-Estoy cansado... Ah, ... — dijo apenas muy débil. Ya le daba igual lo que ellos hicieran con él. Lo habían marcado. Lo habían violado y quitado toda esperanza que tenía para salir de ahí.

¿Qué le podría decir a su familia si logrará volver a estar con ellos?

¿Y su novia? ¿Cómo reaccionaría al saber que su novio fue violado por dos personas de su mismo sexo?

¿Qué dirían sus familiares y amigos al enterarse que Dipper Pines ya no era virgen?

Todo eso pensaba, sufriendo al imaginarse la respuesta de sus propias preguntas.

—¿Te gustó? — preguntó Bill aún acariciando el pezón del menor, al parecer seguía duro y sensible.

—C-C-Claro... — pudo decir con miedo de hacerles enfadar. Ya no aguantaba estar así. Además incluso si lo negaba, de alguna u otra forma ellos tendrían una excusa contraria de lo que él les negaría. Escuchó sus propios gemidos/quejidos, ya, ¿Qué más daba aceptarlo frente a ellos?, si de todas maneras estaría ahí... Quizás por el resto de su vida.

Dipper se sorprendió, pues seguían moviéndose, dando más estocadas, sintiendo sus penes deslizarse y hundirse todavía más profundo con tanta facilidad, pues sus fluidos y aparte el semen de ellos les ayudaba entre alguna otra cosa.

Quería que pararán. En su mente se repetía "ya es suficiente", pero de cualquier forma sabía que no le harían caso.

Se escuchaba por casi toda la habitación como sus testículos chocaban con su ano y el líquido blanco goteando por debajo de de sus muslos,como apenas salía de su ano pero también, como se removía en su vientre. Gritaba. Gemía.

-"Viscoso... Caliente... Dios, se siente raro..."- pensó sin entender por qué si ya se habian corrido todavía seguían penetrandolo. Pronto caería, exhausto, así lo sentía él.

Una violación no es algo que se pueda disfrutar y mucho menos fácil de olvidar.

-"Nada ésta bien"-

—Complacenos Dipper... — gimieron al unísono para volver a correrse después de algunas embestidas más y como sus propios líquidos los cubrían.

Otra vez esa sensación placentera... otra vez llenándolo de su semen hasta agotarlo. Y otra vez, dándole unas últimas caricias para reconfortarlo.

Lo habían hecho totalmente suyo, y nadie se los iba a apartar de su lado. Ya no más.

¿Oh, eso creen?

Fin de la sexta parte.

¿Completito? :v

Rompí mi récord con éste capítulo. Poco más de 5,000 palabras sin contar la nota del final. Pobre pasivaD: