Capítulo LXXVIII: Conflicto de Responsabilidad.

Sasuke despertó lentamente, frunciendo el ceño levemente, y después se masajeó los ojos con sus dedos de la mano derecha. Lo primero que vio Sasuke, cuando despertó, fue una suave piel albina, con un lunar en un pequeño abultamiento carnoso, con forma perfecta. Tras ello, Sasuke enfocó un poco más su mirada en aquel monte y vio una pequeña coronación rosa pálido; un botoncito precioso rodeado de un círculo de apenas cinco milímetros de ancho alrededor de aquel botón rosado. Cuando se dio cuenta, Sasuke supo que estaba entre los suaves y delicados brazos de la princesa de las hadas, además de que estaba entre los hermosos senos de Sakura. Cuando levantó la mirada, Sasuke vio a su preciosa novia perfectamente dormida, con un rostro sereno y dulce, además de que tenía abrazada la cabeza de él como cuando una madre abraza a un bebé. Realmente su amada flor de cerezo se tomaba enserio aquello de que él, Sasuke Uchiha, era su bebé.

Sasuke sonrió travieso, con aquella estereotípica sonrisa que solamente él podía emitir, y pronto llevó su boca a aquel pezón de su Cerezo, en el seno izquierdo de la ninfa, y atrapó el seno de su novia. Pronto, Sasuke comenzó a succionar con fuerza el pezón de su novia, al igual que usaba su lengua para juguetear con el pezón de la chica, y los labios de Sasuke chupaban del botoncito rosado como si se tratase de algún caramelo. La mano izquierda de Sasuke se escurrió por debajo del pequeño y delicado cuerpo, para después apretar las bonitas nalgas de Sakura, por lo que amasó aquellas firmes pero a la vez suaves nalgas. La mano derecha de Sasuke, en cambio, fue directo a la vagina de Sakura y metió dos de sus dedos dentro de la vagina de su Cerezo, por lo que masturbó en círculos a la vagina de Sakura, aunque pronto también combinó sus movimientos con un mete y saca de sus dedos índice y medio.

Mientras que Sasuke se estaba amamantando de los senos de Sakura, pronto el moreno escuchó cómo su preciosa novia comenzaba a gemir dormida, además de que se retorcía ocasionalmente por el placer que le provocaba Sasuke con sus masturbaciones a la vagina de ella y con la mamada de senos que le daba en su suave pezón con la boca de él. Al escuchar la dulce e infantil voz de Sakura gemir tan sensualmente, Sasuke se excitó de vuelta y succionó con más ganas el seno izquierdo de Sakura, además de seguir apretando las respingonas nalgas de su Cerezo y masturbar la vagina de la princesa de las hadas. Como pudo, Sasuke llevó su cabeza al otro seno de su novia y succionó el otro pezón de su novia, tal y como un bebé succionaba hambriento de la leche de su madre.

— Sasuke-kun... — jadeó excitada Sakura, excitando aún más al moreno.

No obstante, las constantes succiones en sus senos, así como las masturbaciones de los dedos de Sasuke en su vagina y el masaje constante de la mano zurda y grande en las nalgas de Sasuke, comenzaron a despertar a la princesa de las hadas. Sakura abrió los ojos lentamente, parpadeó unas cuantas veces para aclarar su mirada y después miró hacia abajo, percatándose de que su novio seguía amamantándose de sus preciosos senos que ya tenían los pezones ligeramente hinchados y completamente llenos de la saliva de su amado Sasuke-kun. Sakura gimió cuando su amado estiró su pezón, succionándolo fuertemente con su boca, y acarició con infinito amor la cabellera azabache del Uchiha.

Con ello, Sasuke se dio cuenta de que su amada novia se había despertado por lo que, aún succionando su delicioso pezón izquierdo, Sasuke levantó su mirada a los orbes esmeralda, que brillaban de amor y placer y continuó amamantándose de los pezones de su novia.

— Oh, ya despertaste, Cerezo — articuló Sasuke, contra el pezón de su princesa hada.

Sakura gimió levemente y levantó la cabeza de su novio con sus pequeñas manos, para después posicionarlo a la altura de su rostro y besar tierna, pero profundamente, los labios de su amado Sasuke-kun.

— Buenos días, Sasubaby — musitó dulcemente la ninfa, sonriéndole con todo su amor a su novio y dándole un nuevo beso de pico en sus labios, totalmente cubiertos por la barba.

Sasuke abrazó la cintura de su novia y la atrajo hacia ella, para comenzar a besarla pasionalmente y además de que la acarició sensualmente. Sakura jadeó contra los labios de su novio y acarició con ambas manos el cabello espeso de su chico, correspondiendo el beso que le daba el amor de su vida; su querido Sasuke-kun. Sakura, sin embargo, detuvo las traviesas manos de su novio, cuando el moreno acarició demás sus piernas, aunque Sakura las apartó cuando las manos grandes de su novio amasaron su perfecto trasero de burbuja.

— Sasuke-chan... por favor... espera... Tienes que... ahhh... de-desayunar algo... — enunció Sakura, con suma dificultad, pues estaba sumamente excitada por cómo Sasuke frotaba su erecto pene contra los pliegues vaginales de ella.

— Por supuesto. Me voy a desayunar tu delicioso cuerpo, Cerezo — contestó arrogante y seductor Sasuke, girándose completamente y colocando el pequeño cuerpo de la princesa de las hadas sobre el suyo — No hay mejor desayuno para Sasu-chan que la leche materna, ¿cierto? — añadió con perversión y una sonrisa a su estilo, para después levantar el diminuto cuerpo de Sakura con sus manos y atrapar de nuevo los senos de la ninfa.

Sakura jadeó de nuevo, cuando sintió la boca de su novio succionar de nuevo succionar sus senos, pero la pelirrosa colocó sus pequeñas manos en el poderoso torso de su amado y se incorporó sentada, con ello apartándose completamente de su amado Sasuke-kun.

— ¡No, Sasuke-kun, tienes que desayunar a tus horas! — le regañó Sakura, entrecerrando levemente su mirada — Y no me refiero a que me estés manoseando ni que te propases conmigo, Sasuke-kun — se adelantó a los pensamientos de su novio, al ver la sonrisa traviesa de Sasuke que se desvaneció ante la negativa de la princesa hada.

Sasuke resopló molesto y se pasó sus manos por su cabello, arrojando después al aire sus manos, en una expresión de resignación.

— ¡Bien, maldición! Siempre te sales con la tuya... — masculló Sasuke, desviando su rostro de niño regañado a un costado.

La barba de Sasuke simplemente hacía el gesto aún más tierno de lo que Sakura habría esperado, por lo que tenía ganas de atrapar el rostro de su amado Sasuke-kun entre sus pequeñas manos, escarbar entre aquella espesa barba y besar los labios de su amado Sasuke. No obstante, Sakura se contuvo de "violar" a su amado, como Ino siempre se refería a hacerlo con un chico salvajemente, y simplemente acarició el rostro de su novio, aunque en realidad acariciaba la barba espesa del moreno.

— Yo podría decir lo mismo, Sasu-chan — le respondió Sakura, con una dulce sonrisa — Tú siempre me andas manoseando y no me dejas descansar un sólo día. Cada que despierto, siempre tengo mis senos o mi trasero en tus manos y no pasan más de quince minutos de que desperté cuando ya tengo tu pene dentro de mi vagina o mi ano.

Sasuke se encogió de hombros y sonrió de nuevo, como siempre lo hacía.

— Soy un semental alfa, Cerezo — argumentó el Uchiha, cruzando sus antebrazos detrás de su cabeza y mirando el desnudo cuerpo de su princesa hada — Además de todo, tenemos que compensar todo aquel tiempo que estuvimos separados, ¿cierto?

Sakura se sonrojó fuertemente, ante la pervertida mirada de su amado Sasuke-kun, la cual examinaba el desnudo cuerpo de ella, prestando especial atención a sus hermosos senos y vagina empapada. La ninfa se percató de ello de inmediato y se cubrió con sus brazos sus pechos, además de que cerró sus piernas para que su pervertido y amado novio no viera aquellos bonitos pliegues vaginales que adornaban su perfecta vagina. Aquello no limitó a Sasuke para que llevara sus manos a las suaves e increíbles piernas de su Cerezo, a las cuales acarició y masajeó con suavidad, friccionando con calma desde las rodillas de la chica, hasta el inicio de la entrepierna.

Sakura apartó las manos de su novio, aunque las apretó suavemente para hacerle saber a su novio que no era que no le gustara que Sasuke le acariciara las piernas, y se inclinó sobre su chico, para después besar sus labios.

— Sasuke-kun, date un baño, mientras que yo te preparo algo delicioso de desayunar — pidió Sakura, finalmente retirando su cuerpo del musculoso de su moreno — Después iremos al invernadero a que me ayudes a cultivar más verduras, ¿de acuerdo?

Sasuke levantó las manos, asintiendo a su manera, aunque parecía más resignado por la aburrición de tener que hacerlo. Sakura se sentó en el borde de la cama, tomó sus bragas y su sujetador azul claro, ambos de encaje, y se colocó ambas prendas. La ninfa se puso en pie y buscó sus tacones, los cuales encontró a un metro y medio de ella, por lo que se agachó al frente, inclinándose la mitad del cuerpo y tomando con su mano sus tacones. Tenía que darle la razón a Sasuke, con el hecho de que era absurdo que llevara tacones en una zona nevada, pero Sakura había hallado a su tercer amor: los tacones altos, especialmente los stiletto pumps.

Cuando Sakura se agachó, Sasuke sonrió torcido al ver el maravilloso trasero respingón de su Cerezo, apenas cubierto por aquellas lindas y pequeñas bragas tonalidad azul claro, casi blanca. Sin duda, Sakura tenía el mejor trasero en el universo, quizá incluso el multiverso, y el moreno se sentía dichoso de tener aquellas perfectas nalgas para él solo, como siempre lo decía Sasuke. El azabache se sentó de inmediato en la cama, se arrimó lo más que pudo a la orilla y entonces extendió sus brazos al frente. Sasuke tomó con sus grandes y fuertes manos las nalgas de Sakura, se las apretó y metió su mano derecha dentro de las panties de algodón de la princesa hada, incluso metiendo sus dedos dentro del ano de la ninfa.

Sakura reaccionó, apenas sintió las manos de su novio en su trasero, y se giró de inmediato a ver sus obsidianas cargadas de perversión y travesura.

— ¡Kya! ¡¿Qué estás haciendo?! — cuestionó Sakura, tratando de apartar las manos de su pervertido novio.

— Dios, Cerezo, ¡pero mira qué trasero tienes! — enunció con suma perversión Sasuke, amasando con ambas manos las nalgas de su novia — Y lo mejor de todo... estás preciosas nalgotas son todas para mí solito, ¿sabes? — añadió, besando la suaves y blancas nalgas de la ninfa.

Sakura se apartó finalmente de su amado Sasuke-kun, antes de que terminara bajándose ella misma las bragas y dejando que Sasuke le metiera su monstruosa verga por su vagina y ano, hasta que eyaculara.

— En serio, Sasuke-kun, ya me has hecho el amor toda la noche — le reprimió dulcemente Sakura, acariciando la barba de su chico — Al menos déjame prepararte el desayuno, amor. Si no comes a tus horas, no solamente te enfermarás, sino que puedes desarrollar leucemia, pues aún no hemos erradicado completamente el Cesio-137 y el Polonio-210 de tu cuerpo.

— Está bien, de acuerdo. Tu ganas, Cerezo — apoyó el azabache, incorporándose completamente de la cama, completamente desnudo, por lo que Sakura se sonrojó.

La ninfa, sin en cambio, carraspeó muy por lo bajo, completamente inaudible para su amado, y se encaminó escaleras abajo, dispuesta a cocinar para su amado. Sasuke, por su lado, tomó una toalla y se decidió a darse un rápido baño.

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Sakura estaba cocinando unas papas, como recomendación natural de su madre, con poco aceite y un poco de sal, además de que incluía una deliciosa ensalada de frutas, con arándanos, fresas y algunas verduras verdes como espinaca y acelga. De acuerdo a la recomendación de su madre, Sakura también había preparado un poco de chocolate negro con leche vegetal, adicionada con yodo por una solución que le dio su madre, por lo que preparó un delicioso chocolate caliente que no solamente nutriría a Sasuke y que le ayudaría a eliminar las toxinas radiactivas de su cuerpo, sino que lo mantendría atemperado en el crudo frío.

Sakura tarareaba una dulce canción, mientras lanzaba al aire las papas en tiras al aire, aunque únicamente con la fuerza suficiente para voltearlas y no para derramar ni las papas ni el aceite. En otras circunstancias, Sakura le habría preparado un delicioso pescado frito o pechuga de pollo deshebrada con un aderezo picante, pero desafortunadamente no habían hallado indicios de forma de vida multicelular o compleja de animales, por lo que estaba descartado el comer carne por un tiempo. De hecho, Sakura apenas pudo hallar algunas semillas comestibles, así que aquello funcionaría para darle los requerimientos de proteína a su amado Sasuke-kun, aún si le estaría dando el mismo alimento que le dio desde que llegaron al exoplaneta.

A pesar de las circunstancias, Sakura se sentía feliz de comportarse como una sencilla mujer de hogar, cocinándole a su amado Sasuke-kun y cuidando de su hogar como una esposa, aunque Sasuke igualmente le ayudaba a mantener la pequeña cabaña y el invernadero que habían establecido a unos metros del mini-campamento que establecieron en la zona. Sakura era feliz siendo una mujer de hogar y su sueño era el simplemente cuidar de una familia y ser una digna esposa. No era que fuese anatema a los valores de la liberación femenina, pues ciertamente tenían un buen punto las feministas y los derechos de la mujer, pero Sakura aborrecía la degeneración actual que era el feminismo, principalmente por la misandría conocida por el reciente movimiento de feministas radicales y su complejo de protagonismo, así como el que alimentan su ego al ostentar su inexistente virtud.

Eventualmente, Sakura terminó de preparar las papas fritas y algunos hongos, también fritos, por lo que simplemente dejó que las brasas del horno calentaran el ambiente de la cocina. La ninfa llevó las papas, las setas, la ensalada de frutas, el chocolate caliente, algunas semillas y se dedicó a preparar un aderezo picante para acompañar las papas que Sasuke eventualmente se comería, incluyendo mucho tomate, como a su amado tanto le encantaba. Igualmente, Sakura también preparó algo de arroz, prácticamente inundado con mucho tomate, al grado de que parecía más una sopa de pasta con tomate, o mejor dicho un caldo con tomate. Sakura prácticamente había amaestrado cualquier clase de platillo con tomate, pues sabía que a su querido Sasu-chan le fascinaba aquella baya, así que siempre procuraba el preparar múltiples platillos con tomate.

Pronto, Sakura escuchó los pasos de su novio descender por las escaleras de madera, reconociendo a la perfección sus pesadas botas y su caminar ligeramente agresivo. Sasuke llevaba el torso desnudo y expuesto, además de que aún se estaba sacudiendo su cabellera húmeda. Sakura apenas colocó la salsa picante en la pequeña mesa y dirigió sus orbes a su amado. No obstante, Sakura abrió ligeramente los ojos, al ver a Sasuke desnudo del torso para arriba, y pronto tomó el poncho del azabache, para después acercarse a su semi-desnudo novio.

— Vaya, huele delicioso — le dijo en un cumplido Sasuke, admirando con la boca hecha agua todos aquellos impresionantes alimentos en la mesa — Sin duda me saqué la lotería al tener a una hermosa chica para mí solo y que cocina exquisito.

Sasuke sintió que Sakura le echaba el poncho en la cabeza, por lo cual se lo retiró diligentemente y miró a su amada, quien tenía entrecerrada su mirada, en una expresión del típico regaño maternal.

— ¡Por Dios, Sasuke-kun! ¡Hace demasiado frío y necesitas abrigarte debidamente, o contraerás una pulmonía! — le regañó la ojiesmeralda a su amado.

— ¿Huh? Pero... yo no siento frío — se excusó Sasuke.

— ¡Éso no importa! — contestó la ninfa — ¡Ponte algo, o no te dejaré comer la salsa de tomate que tanto te gusta, Sasuke-chan!

— De acuerdo, dame un minuto — dijo Sasuke, para después subir las escaleras y abrigarse con una remera térmica, un suéter de algodón y su poncho.

Eventualmente, Sasuke y Sakura se hallaban desayunando, o mejor dicho Sasuke lo hacía, pues Sakura no lo necesitaba al no ser humana. Aún así, Sakura decidió acompañar a su amado con un poco de chocolate caliente, aunque ella le puso un poco de endulzante a base de sucralosa, pues a Sakura le preocupaban los efectos del endulzante natural y siempre prefería endulzantes sin calorías, o prácticamente cualquier clase de alimento sin calorías. Por más hada que fuese, hasta ellas no estaban exentas de enfermedades cardiovasculares y relacionadas a la alta ingesta de calorías, por lo que debía cuidarse debidamente, ya que ella también era una forma de vida biológica, a fin de cuentas.

Sakura sirvió bastante tomate en las papas de Sasuke, extrañando un poco al moreno al ver que sus papas fritas estaban ahora bañadas en salsa picante de tomate.

— Por ahora, es bueno que comas muchas papas y tomates — refirió Sakura, sirviéndole todas las papas a su amado — Las papas tienen alto contenido en vitamina C, yodo y potasio que te ayudarán a no solamente recuperarte pronto de la intoxicación por radiación, sino que te ayudarán a prevenir infecciones respiratorias. El tomate también tiene un elevado contenido de vitamina C y muchas otras vitaminas que te ayudarán a estar saludable.

— ¿De verdad? ¿No piensas comer nada? — dijo Sasuke.

Sakura miró con una dulce sonrisa a su novio y soltó una risilla, negando divertida con un leve movimiento de su cabeza.

— No lo necesito, Sasubaby. Recuerda que yo...

— Oh, claro, lo olvidé por completo — se le adelantó el moreno — No eres una mortal, como nosotros los humanos — refirió en broma el chico.

Sakura sonrió aún más y negó.

— En realidad... sí soy una mortal, como toda forma de vida biológica en éste universo — corrigió Sakura, haciendo que el azabache enarcara una ceja — El término "mortal" es enteramente arbitrario y asnal, Sasuke-kun. Toda forma de vida actualmente es biológica. No existe algún indicio de formas de vida no biológicas, ni formas de vida no dependientes de procesos fisiológicos, por lo que el término "mortal" únicamente puede ser aplicado a objetos de materia no biológicos como las rocas, los minerales, los metales, etc.

— Por supuesto, es simplemente que el término "mortal" es usado exclusivamente para referirse a los humanos y animales, o todo aquello que no sea divino o superhumano — señaló Sasuke, dándole un bocado a unas papas fritas y bebiendo chocolate amargo, como tanto le gustaba — Siempre escuchas en relatos mágicos o fábulas el cómo se refieren a los humanos comunes, no hadas ni elfos, el cómo los definen como "mortales".

— Y por éso es fantasía — indicó la ninfa, levantando su pequeño dedo índice de la mano izquierda al techo, aunque no estaba propiamente apuntando al cielo — No existen formas de vida no biológicas, pues aquello sería contradictorio a los principios biológicos — reafirmó — ... Bueno... algunos científicos teorizan ciertas formas de vida inteligente y que no posean características biológicas y fisiológicas, pero aquello es únicamente posible en la ciencia ficción.

Sasuke asintió.

— Uh huh, alguna vez leí sobre aquellas hipótesis — secundó Sasuke, bebiendo otro trago de chocolate amargo — De acuerdo a lo teorizado por la comunidad científica, aquellas formas de vida serían entidades mecánicas muy avanzadas, capaces de vivir por aeones cosmológicos enteros, únicamente dependientes de energía electromagnética y de energía luminosa.

— Exacto, aquella corriente del pensamiento se le conoce como transhumanismo — expuso Sakura, mordiendo uno de los arándanos que apartó para su consumo personal — Por supuesto, aquellas formas de vida están muy lejos de poder ser alcanzadas, pues nosotros los terrícolas no hemos logrado avanzar la suficiente tecnología como para manipular a voluntad formas de energía a escala masiva. No hemos logrado implementar formas de energía renovable ni de canalizar energía electromagnética dentro de un sistema bajo control humano. Para ello, necesitaríamos alcanzar el nivel Kardashev Tipo Uno y éso es algo que quizá nunca alcancemos los terrícolas, mediante nuestra codicia por poder y riquezas. El capitalismo está frenando la evolución humana.

— Más que el capitalismo, nuestra avaricia materialista lo hace — argumentó el azabache, el cual fue limpiado de un poco de tomate que escurría de la comisura de sus labios por Sakura, quien usó una servilleta — Antes del capitalismo, existía el fascismo. Antes del fascismo, existía el feudalismo. Antes del feudalismo, existía la monarquía. Antes de todos esos sistemas, existió la teocracia. Siempre han existido sistemas que nos dividían por clases. El capitalismo moderno, bajo la oligarquía, es únicamente la versión políticamente correcta del fascismo que es aceptada por los cornudos que se ven a sí mismos como "millonarios en bruto" y no como un proletariado explotado.

Sasuke resopló ante aquel pensamiento y se recargó contra su asiento, bebiendo un poco del chocolate amargo que Sakura preparó.

— Ésa es la naturaleza humana — añadió Sasuke, recordando que el problema que aquejaba el cosmos era, precisamente, la codicia por poder y riquezas, manifestado empíricamente y de manera pragmática en Magnus Chaos — El clasismo es simplemente el reflejo de nuestra codicia y avaricia. El clasismo es la versión perfeccionada del supremacismo de razas que fue precedido por la extrema derecha. El clasismo nació como un sistema para justificar la existencia de un grupo privilegiado, quienes formaron una construcción social basada en el supremacismo blanco — remarcó el moreno — El clasismo y el racismo no pueden ser separados el uno del otro.

Sakura igualmente suspiró, pues tenía que darle toda la razón a Sasuke Uchiha.

— Lo sé, el clasismo y el racismo no pueden ser separados el uno del otro, por más que los "libertarios" de derecha y los "anarco" capitalistas pretendan ignorarlo — apoyó la ninfa — Incluso si, en teoría, es cierto que el capitalismo laissez-faire puede ser inclusivo con personas de color o minorías, en la práctica sucede todo lo contrario. Los más vehementes simpatizantes del capitalismo laissez-faire siempre han tenido nexos con supremacistas blancos, ya sea por simpatía partidista, por hacer servicio labial a racistas o por incluir miembros explícitamente relacionados al nazismo y grupos de supremacía blanca. Cabe mencionar que, durante la época en que se practicó el capitalismo laissez-faire, las personas de color no eran considerados humanos, sino propiedad. Eran esclavizados y brutalizados únicamente por su color de piel.

— "Libertarismo" de derecha es un oxímoron — recalcó Sasuke, fumando ahora un poco de cannabis — La filosofía del libertarismo nació como un término alternativo para designar a anarquistas de extrema izquierda y anticapitalistas, como una ideología opuesta al liberalismo, dado que el liberalismo clásico nació a partir del supremacismo blanco y para justificar la esclavitud y el clasismo racial, o privilegio de clases basado en el tono de piel. No es sorpresa de que la ideología del liberalismo haya sido promovida principalmente en países blancos. El término Libertarian, de su idioma original, fue originalmente usado por un hombre llamado Joseph Déjaque, quien era un anarco-comunista, un anarquista de extrema izquierda anticapitalista, para definir su ideología antifascista. El anarquismo, además, nació dentro de la izquierda anticapitalista, por lo que "anarco"-capitalismo es también contradictorio. Para ironía de los supremacistas blancos y los jingoístas, aquel hombre era igualmente un feminista, por lo que si no eres un feminista y anarco-comunista, entonces no mereces ser llamado un "libertario".

Sakura abrió sus ojos bastante, asombrándose de los conocimientos sobre política e historia de Sasuke.

— Wow... sí que conoces sobre corrientes de pensamiento, Sasuke-kun — le dijo en un cumplido Sakura, acariciando el velludo brazo diestro de su novio — ¿Quién habría pensado que, dentro de tanto músculo, realmente había una mente pensante? Ya sabes que existe el dicho de que mientras más músculo, menos coeficiente intelectual.

Sasuke soltó un monosílabo, ligeramente ofendido por el comentario de su novia, quien soltó una dulce risilla al ver la expresión de su novio.

— Hmp, el músculo más grande y activo de mi cuerpo es mi cerebro, molestia — espetó Sasuke, indignado por la burla de su novia — Los Uchihas somos alfa en todo, no solamente cuando se trata de defender a los nuestros. Somos la definición textual de la epítome de la evolución humana, Cerezo.

Sakura rodó los ojos, pero igualmente sonrió.

— Lo que tú digas, Sasuke-kun — secundó la ninfa — Pero... ¿sabes algo? Realmente me impresiona que sepas tanto sobre política y a la vez de ciencia. Regularmente la opinión que tenemos las hadas, en general, de los humanos es bastante negativa. Entre las hadas, los humanos siempre habían sido considerados seres primitivos y de comportamiento similar al de los neanderthales, con actitudes de animal y salvajes — explicó — Incluso a nosotras las ninfas siempre nos adoctrinaron en el supremacismo de nuestra especie.

— Veo que, entonces, nosotros los humanos no somos los únicos vulnerables a la avaricia — señaló Sasuke, mirando a los hermosos ojos de la princesa hada — Quizá es algo propio de las formas de vida inteligente, ¿no lo crees?

— Éso parece — confirmó la chica — Sin embargo, todo mal tiene un principio, Sasuke-kun. Luzbel, el guardián del trono de Deus Ex Lux, solía ser el ángel supremo del universo, con una belleza única y que irradiaba perfección como ninguna. Ni aún él pudo evitar caer en la tentación de la avaricia de riquezas y de la codicia de poder. La maldad es intrínseca en las formas de vida avanzadas e inteligentes. Todos quieren poseer más de lo que sus manos son capaces de acaparar. Todos quieren estar por encima del resto. La maldad va más allá de nuestro entendimiento y Chaos simplemente es la manifestación de la maldad, la muerte y la destrucción.

Sakura suspiró y pinchó con un tenedor una fresa de las que Sasuke debía consumir para mantenerse sano y Sakura ingirió dicho fruto. Sakura después le dio una de las fresas a su amado Sasuke-kun, quien engullió la fresa.

— Incluso si logramos vencer a Chaos, no existe garantía de que la maldad humana pueda ser erradicada — anunció tristemente la princesa hada, tomando un poco del chocolate de su taza, que endulzó — La maldad ya está presente en las formas de vida inteligente en el universo, la cual está intrínsecamente adherida al código genético de las formas de vida biológicas. Incluso los animales demuestran maldad natural, salvo que para ellos es un instinto de supervivencia.

Claro, Sasuke ya sabía sobre aquello. Si era honesto, aún no había superado su misantropía y detestaba el sistema clasista que era sostenido por aquellos avariciosos humanos con los que él naturalmente estaba relacionado por especie. No solamente Sasuke detestaba intensamente el racismo rampante en los países de occidente, basado en el supremacismo blanco, sino que el azabache igualmente odiaba al clasismo por ser simplemente un sistema que justificaba las jerarquías sociales inventadas por la clase aristócrata. Y detestaba aún más la apología que hacían al capitalismo laissez-faire que, según la derecha, existía para apoyar los libres mercados, cuando los libres mercados y el libre comercio han existido milenios antes de que Adam Smith, el fundador del sistema capitalista, siquiera naciera.

— Dímelo a mí — espetó Sasuke, con ligera irritación — Yo, más que nadie, detesto a la naturaleza humana. El clasismo es simplemente el cáncer que mantiene la enfermedad que aqueja a la humanidad. El verdadero problema es la naturaleza humana, que no le importa el tener que incluso prostituir a infantes, con tal de obtener dinero y poder. No sabes cómo en ocasiones me repugna ser un humano — aseveró — A veces te envidio por no tener que pertenecer a una especie tan tóxica y cancerosa como la humanidad.

Sakura miró los ojos de su novio y vio el desprecio en su mirada. Quizá no era un odio similar al que veía en los ojos de su amado, cuando veía a Magnus Chaos, pero sí se podía percibir el desprecio que emanaban los ojos del moreno. Por su lado, a pesar de compartir también el desprecio por la maldad, dada su naturaleza benevolente y compasiva, Sakura aún tenía fe en aquellos humanos que luchaban para hacer un cambio para bien. Era cierto que la mayor parte de los humanos, más del noventa y nueve punto nueve por ciento de ellos, eran malvados y avariciosos, pero aún existían aquellos humanos por los cuales valía la pena luchar, aún si se trataban de la mayoría.

Sakura exhaló levemente oxígeno, se incorporó de su asiento y se sentó de lado en el regazo de su amado, además de que abrazó a su amado Sasuke-kun con sus delgados brazos y le dio un dulce beso en sus labios.

— Sasu-chan... por favor... ya hemos tenido varias veces ésta conversación — le regañó con dulzura la ninfa, incluso sonriéndole tiernamente a su novio — Quizá exista maldad en los humanos y puede ser que la gran mayoría mantiene, o mantuvo en éste caso, una naturaleza codiciosa y avara en su ser, pero los humanos son perfectamente capaces de cambiar para bien. Gente como Tenten-san, Karin-san, Sir Kakashi, los hermanos Hyūga y demás son prueba de que los humanos también pueden ser una fuerza para bien. Tú mismo eres el ejemplo perfecto de que los humanos pueden dejar atrás la codicia de poder y riquezas para simplemente luchar por el bien y para avanzar la evolución humana.

Sasuke abrazó igualmente a su novia, estrechándola contra su poderoso cuerpo, y la besó en su frente, sobre aquel bello rombo tonalidad magenta claro.

— Éso solamente lo dices porque me amas, Cerezo — rebatió Sasuke, mientras que Sakura negaba contra su cuello — Me tienes demasiada estimación y eres incapaz de ver los terribles defectos que yo tengo. Odio a los humanos y me odio a mí mismo por pertenecer a la cancerosa especie humana. Yo soy un misántropo natural y un completo asco de humano. Lo único que sé hacer es pelear, destruir y matar. No sirvo para nada más.

Sakura levantó su mirada, tomó con su pequeña mano izquierda el costado derecho del rostro de su novio, hizo que Sasuke la mirara a sus hermosos ojos esmeralda y lo besó de nuevo, dejando embelesado al apuesto príncipe de los Uchiha.

— No es verdad, Sasubaby — refutó la ninfa, dejando hipnotizado a su amado pelinegro con su impresionante belleza física — Si no te importara nada y odiaras tanto a los humanos como lo promueves, no estarías aquí mismo conmigo, ni habrías estado dispuesto a pelear por nosotros, cuando confrontaste a Chaos en Kepler-443b. Si realmente no te importara el destino de la humanidad, no estarías aquí apoyándome en salvar a nuestro universo.

— Me importas tú, Sakura. Éso es todo — argumentó de vuelta el príncipe de los Uchiha — Me importa protegerte a ti y a nuestro futuro. Me importa crear un futuro para la familia que formaremos eventualmente y me preocupa que nuestros hijos tengan un hogar donde ser felices y crecer para convertirse en hombres y mujeres dignos — remarcó — De no ser por el hecho de que tú estás a mi lado y me conquistaste con tu amor, ahora mismo quizá yo simplemente estaría perdiendo mi vida en vicios y placeres carnales, como el maricotas del Usuratonkachi lo hace.

Sakura se rió levemente, por el apodo tan ridículo que Sasuke usó para con Naruto Uzumaki. Realmente su novio no se llevaba muy bien con Naruto que digamos. Para ser sincera, a Sakura tampoco le agradaba mucho Naruto, sobretodo por su narcisismo tóxico y virulento, además de que era un machista de primera clase, quien veía a las mujeres como simples objetos sexuales y como sus "baldes de semen" personal, como Sasuke alguna vez llamó a Sakura, claro que Sasuke lo hacía únicamente como un juego sexual y no la trataba a ella como una prostituta realmente. En realidad, a Sakura le gustaba ser al cien por ciento sumisa con su amado Sasuke y el azabache trazaba perfectamente la línea entre la fantasía sexual y la vida real, comparado a Naruto que era cien veces más patán de lo que Sasuke lo llegaba a ser. Era toda una hazaña que Naruto tuviese por enamorada a Karin Uzumaki, porque sinceramente nadie más lo toleraba... aunque lo mismo se podía decir de Sasuke...

Quizá el príncipe de los Uzumaki y el príncipe de los Uchiha se detestaban tanto el uno al otro porque eran demasiado parecidos al mismo tiempo. Alguna vez Sakura escuchó que la competencia entre dos alfas, como lo eran Sasuke y Naruto, cuando menos refiriéndose al reino animal, llegaba a ser demasiado agresiva y siempre terminaba con la muerte de alguno de los alfa. Tal vez en realidad Sasuke y Naruto únicamente competían por el puesto del supremo semental alfa.

Sakura besó la mejilla de su novio, aunque besó más barba que piel, gracias al espero vello facial del azabache.

— Sasuke-kun, no podemos perder la fe en la humanidad, ni en nuestra gente — le dijo la ninfa al azabache, abrazándose aún más a su musculoso cuerpo — Todos tenemos errores, pero también tenemos la capacidad para corregirlos. Todos necesitamos de los demás, por más que los capitalistas laissez-faire e individualistas te quieran hacer creer lo contrario. Somos seres sociales y dependientes de los demás, pues incluso los animales forman sociedades. Son escasos los casos de animales que logran depender de sí mismos y la mayor parte de ellos ya están extintos. Nuestras esperanzas de supervivencia dependen de nuestra capacidad de cooperación.

— Sí... supongo... — apoyó dubitativo el azabache — De cualquier manera, de nada me sirve matar a ése maldito de Chaos si es que no existe alguna civilización en la cual podamos convivir... a menos de que nos reproduzcamos bajo la repugnante endogamia, claro está.

A Sakura se le revolvió el estómago de tan sólo imaginarse aquel escenario. Tan sólo el hecho de que Adán y Eva, en algún momento, tuvieron aquel tipo de sociedad ya le había trastornado de por vida, aunque en realidad existían distintas especies Homo, de acuerdo a los recientes hallazgos de la comunidad científica. Además de todo, los monos y los humanos son dos taxones distintos y únicamente ciertos individuos humanos tenían el fenotipo humano completo. Sasuke, de acuerdo a lo que explicó Eva y hasta Onikage, era un fenotipo puro y perfecto de los Homo Sapiens Sapiens, mientras que ella, Sakura Haruno/Senju/Uchiha, era un fenotipo de los Homo Sapiens Fata, aunque ella era en realidad era una Homo Fata Nympha, que básicamente era una subespecie de las hadas mayores, como lo era Eva, por lo que no era cien por ciento un fenotipo perfecto, aunque sí lo más cercano a lo que fue Eva Mitocondrial.

Ahora que lo pensaba, la única manera de preservar la línea sucesoria de Adán y Eva era mediante la endogamia, por mucho que le disgustara a Sakura el puro concepto y la ideología detrás de ello.

— Y por ello es que necesitamos asegurarnos de que sobrevivan los demás, ¿no es cierto? — dijo Sakura, riendo levemente.

— Sí... supongo... — secundó el azabache — Cambiando de tema... ¿no se supone que deberías estar entrenando con tu madre? Ya pasan más de las ocho horas del día terrícola.

Tan pronto su novio mencionó lo del entrenamiento, Sakura se tensó de inmediato y desvió su mirada nerviosa y de inconformidad a un costado. Sasuke, por supuesto, se extrañó de la actitud tan evasiva e inquieta de la princesa de las hadas, quien escondió su bello rostro al agachar y ladear a un costado su cabeza, por lo que su largo cabello rosa pálido ayudaba a ocultar completamente su hermoso rostro. Sasuke, mas sin en cambio, tomó con su mano derecha el mentón de la princesa de las hadas, obligándole a mirarlo a sus obsidianas, y entrecerró sus ojos.

— Cerezo... ¿pasa algo? — preguntó cauteloso el moreno, aunque ya se esperaba lo peor, al ver la mirada de nerviosismo y de evasión de la princesa de las hadas.

Sakura negó levemente, de nuevo agachando su mirada levemente sonrojada del apuesto y masculino rostro de su amado Sasuke-kun. No era propiamente una mirada de vergüenza o cohibición, tal y como la ninfa la mostraba cuando su pervertido dulce príncipe se comportaba como un auténtico semental alfa en la cama, cuando le hacía cumplidos picantes o cuando la manoseaba y besaba apasionadamente. Se trataba de un sonrojo de nerviosismo y ansiedad que mostraba cuando había sido descubierta en alguna clase de fechoría o cuando sabía que había hecho algo incorrecto, o al menos la clase de expresión que implicaría que Sakura había sido atrapada con las manos en la masa.

Sasuke sabía que algo había sucedido con su querida novia y al haberlo relacionado con sus palabras, cuando mencionó que debía entrenar bajo la tutela de su madre, Sasuke sabía que todo tenía que ver con el adiestramiento que debía tener en las artes antimateria.

— En serio, Sakura, ¿qué pasa? — preguntó de nuevo Sasuke, obligando a la ninfa a mirarle de nuevo — ¿Por qué de repente evades mi mirada?

Sakura negó.

— N-No es nada... — titubeó la ojiesmeralda — Es sólo que, cuando mencionaste lo del entrenamiento, accidentalmente me hiciste rememorar lo que sucedió hace unos días, cuando casi te provoco una leucemia grave.

Sasuke se quedó callado unos segundos. Tal parece que lo del accidente con la antimateria le afectó más a Sakura que propiamente a él, juzgando por la expresión intranquila de la princesa de las hadas. De hecho, Sasuke estuvo inconsciente la mayor parte del tiempo, aunque más debido propiamente al hecho de que la letal radiación atacó su sistema nervioso central y lo dejó en coma momentáneamente, pues había recibido más de cinco mil grays, si no mal recuerda, de acuerdo a los informes de su suegra. En realidad, Sasuke no había sufrido mayores daños, pues él ahora se sentía a la perfección y apenas tenía quemaduras menores; secuelas de la poderosa radiación a la que estuvo expuesto.

Sasuke besó suavemente los labios de su niña y después la miró con sus profundas obsidianas a sus hermosas esmeraldas.

— Cerezo... no me pasó nada, ¿comprendes? — aseguró calmadamente el azabache — He pasado por peores accidentes y ataques. En realidad, únicamente me agarraste desprevenido y me intoxiqué con una rara sustancia que se liberó de aquella explosión. Jamás estuve en peligro, pues he sido atacado muchas otras veces con poderes mucho más cancerosos y dañinos al organismo y nada ha pasado conmigo. He estado expuesto a niveles mucho más altos de radiación anteriormente.

Sakura se asombró por escuchar que su amado había estado expuesto anteriormente a niveles mucho mayores de radiación y que había salido relativamente ileso de aquellas ocasiones. La ninfa entonces miró de nuevo el cuerpo de su amado, analizando sus células a nivel cuántico con su mirada, por lo que identificó apenas cantidades insignificantes de elementos radiactivos como Uranio-238, Cesio-137 y Polonio-210. En un principio, Sakura se asustó al ver que su amado tenía en sus células y sangre aquellos isótopos radiactivos y estaba dispuesta a salir corriendo al laboratorio de su madre, para buscar una medicina para combatir aquellos elementos radiactivos en el cuerpo de su amado, pero después se percató de que Sasuke apenas tenía insignificantes cantidades de radiación en su cuerpo, la dosis regular que emitía incluso la magnetósfera de un planeta, por lo cual se calmó un poco.

Aún así, a Sakura le preocupaba enormemente el que aquel accidente se repitiese. Por otro lado, no le podía mentir a su amado y seguramente Sasuke sabría la verdad de parte de su madre, si es que Sakura decidiese ocultarle la realidad.

— Puede ser... pero me preocupa que aquel accidente se vuelva a repetir... — afirmó la princesa de las hadas, desviando de nuevo su mirada a un costado — No me preocupa mucho que algo me pase a mí, sino que pueda causarles la muerte a ti o a mamá, ya sea por mi incapacidad de mantener estable la antimateria o por el cáncer que pueda crearles a ambos por la radiación gamma que libera naturalmente.

— Nada de éso va a pasar, Sakura — reafirmó el azabache — De todos modos, tu madre va a estar apoyándote en la manipulación de aquello que llama aniquilación partícula/antipartícula. Simplemente no debes practicar en ausencia de ella y todo va a estar bien.

Sakura negó.

— Éso no sucederá, Sasuke-kun — remarcó la ninfa, extrañando al Uchiha — Ya no pienso continuar con el entrenamiento en la aniquilación materia/antimateria — determinó.

Al escuchar lo dicho por Sakura, Sasuke abrió los ojos como platos y dejó de abrazar, aunque de manera inconsciente, a Sakura. ¿Acaso la ninfa había asegurado que no seguiría entrenando en las artes prohibidas y que se resignaba a su propio destino de ser la guardiana de multiverso? No podía ser cierto aquello, pues Sakura no era conocida por rendirse tan fácilmente y mucho menos por algo tan banal como era un accidente. Sasuke debía estar delirando.

— ¡¿Pero qué dices, Sakura?! ¡¿Por qué?! — cuestionó algo molesto Sasuke.

— No estoy ni estaré jamás lista para manipular aquel legendario poder — sentenció Sakura, colocando ambas manos en su regazo — Soy un fracaso total cuando se trata de manipular la física cuántica en su totalidad. Nunca estuve hecha para ser una arcana, sino una clériga. Únicamente acepté ser una arcana mágica por la presión de todos los eventos que sucedieron en Terra y en el universo, pero yo nunca estuve hecha para ser una guerrera...

Sakura parpadeó un par de veces, tratando de controlar las lágrimas de frustración.

— Yo ni siquiera elegí el ser una arcana mágica, ni el ser la descendiente de Lady Eva... — siseó la ojiesmeralda, enojada no con su amado, sino con las circunstancias — Yo tan sólo quisiera ser una sencilla mujer de hogar, casada contigo y criando a nuestros hijos... A veces envidio a las humanas comunes que únicamente se dedican a ser esposas y madres, esperando a sus esposos con un plato caliente de comida, preparada con amor, y viendo a sus hijos crecer... — añoró, soltando un suspiro — No sabes cómo quisiera ser una simple humana y que yo sea una sencilla ama de casa, cuidando de nuestro hogar e hijos...

Sasuke se quedó en silencio. Qué mas quisiera él también vivir una vida sencilla y sin tener que lidiar con el colapso del meta-universo, ni tener que luchar contra el bastardo de Magnus Chaos. Sasuke era quizá el que más odiaba las circunstancias actuales, pues detestaba completamente a Magnus Chaos y su estúpido rostro de maricón, por lo que la única razón por la que Sasuke aún continuaba luchando contra Onikage y su conquista del multiverso era porque Sakura estaba siendo afectada por los eventos devastadores por los cuales pasaba actualmente el Cosmos. Además de todo, Sasuke aún tenía esperanzas de formar una familia con Sakura y de restaurar su legendario clan.

En todo caso, Sasuke no daba crédito al hecho de que su novia se resignara a ser una legendaria arcana mágica. Sakura no era de la clase de personas que se diesen por vencidas ante simples adversidades como un accidente. Era algo patético e inconcebible.

— Cerezo... no puedes darte por vencida tan fácilmente, ¿entiendes? — aseveró Sasuke, con la voz oscura y de reclamo, aunque no había agresividad en sus palabras — Es tu destino manipular aquella legendaria arte mágica y el ser una diosa arcana. Tú naciste para ser la descendiente milenaria de Eva, ¿comprendes? Es tu deber y tu destino manipular aquel legendario poder, pues solamente tú eres la única capaz de exterminar completamente a Magnus Chaos. Tú...

— Sasuke-kun... por favor... basta... — pidió Sakura, levantando un poco su voz, aunque no para mostrarse agresiva — No pienso continuar con el entrenamiento, ni aún porque tú me persuadas a hacerlo. Mamá también insistió en que era mi deber controlar aquel poder, pero yo no pienso volver a entrenar en aquel arte. Ya me percaté de que no soy capaz de controlar debidamente aquel poder y es extremadamente irresponsable que intente manipularlo a la perfección...

Sakura se levantó del regazo de su amado y se sentó en su silla, ignorando por completo al príncipe de los Uchiha. Sasuke se quedó pasmado de la actitud evasiva y ligeramente agresiva de su amada, pero prefirió no presionar los botones de Sakura, pues no solamente se atenía a una fuerte discusión con su novia, sino que muy probablemente Sakura se enojaría tanto que le dejaría de hablar por al menos una semana y lo mandaría al diablo cuando él quisiera mostrarse cariñoso con su amada flor de cerezo. Lo cierto era que sería sumamente incómodo el tener que hacer el amor en la noche, con aquella actitud tan hostil de Sakura. Por el otro lado, Sasuke prefería evitar una banal discusión con Sakura, además de que, por más que sonara frío y crudo, no era asunto suyo todo aquello del entrenamiento.

Sasuke suspiró resignado, se levantó de su asiento y se pasó una mano por su rostro.

— De acuerdo, lamento haberme metido en tu vida personal — se disculpó Sasuke, viendo a su novia que aún le ignoraba — Descuida, a pesar de que no estoy de acuerdo con tu resolución, respeto enteramente tu decisión, Sakura. Nadie te obligará a hacer lo que no quieres, ni siquiera yo. Es tu decisión y yo te apoyo en ello, aún si no estoy conforme con ello...

Sasuke tomó el poncho en su silla y se lo colocó de inmediato, además de que se puso una bandana en la cabeza para sostener su cabello. Sasuke acomodó su silla y después extrajo un cigarro de su bolsa. Se supone que no debía fumar, pues no solamente empeoraba su intoxicación por radiación, sino que era un pésimo hábito que tenía la gente y causaba enfermedades relacionadas con el estómago y pulmones, pero el ambiente era demasiado tenso, justo en aquel momento, y necesitaba relajarse un poco. De todos modos, Sakura ni se dio cuenta cuando encendió su cigarro y le dio una calada larga, ni siquiera por el denso humo del tabaco en el ambiente, aunque las brasas ardientes lo aminoraban un poco.

— Iré a hacer un poco de ejercicio — mencionó Sasuke, encaminándose a la salida de la cabaña, mientras que Sakura seguía con su mirada perdida en la mesa — Voy a tardarme un poco, pues voy a hacer una corta expedición por los alrededores. Con suerte, encontraré materiales que nos puedan ser útiles. Quizá hasta algo de comida.

Finalmente, Sakura reaccionó a medias, pues apenas asintió levemente. De haber estado consciente, seguramente le habría reclamado a Sasuke por echar a perder su salud, fumando puros, sin importarle lo de su actual condición.

— De acuerdo. Tan sólo no te tardes mucho, por favor — pidió Sakura, aunque lo hizo más de manera subconsciente — Tienes que volver para comer a tus horas y además podrías perderte en el planeta.

Sasuke se encogió de hombros, colocándose el puro en su boca. El moreno tomó su arma que estaba colgada al lado de la puerta de salida, junto con su cuchillo de combate, y por fin abrió la puerta para abandonar la cabaña donde Sakura pasaría el resto del día. Sasuke se detuvo justo con la mano en el picaporte, aunque ya tenía medio cuerpo al exterior y fumó de nuevo de su cigarro, para después volver su mirada a su novia, quien ahora tenía ambos brazos cruzados y recargados en la mesa, con su mentón descansando a su vez sobre sus extremidades.

Sasuke suspiró nuevamente y negó, dándose completamente la vuelta.

— Sakura... — le llamó Sasuke, en un tono oscuro y ligeramente frío.

La ninfa se extrañó por el tono un tanto hostil de su amado, pues raramente llegaba a hablarle de aquel modo y cuando lo hacía era porque realmente estaba molesto con ella. Sakura se irguió lentamente y miró con ligero temor las obsidianas de su amado, que en ése momento estaban criogenizantes y agresivas. Poco sabía Sakura que, en realidad, Sasuke no estaba propiamente enojado con ella, sino con su actitud de derrota. La ninfa tembló un poco ante aquel par de obsidianas que parecían ahora dos heladas estacas filosas.

— ... esperaba más de ti — espetó Sasuke, no ocultando su enojo, aunque tampoco gritando — Me decepcionas, Sakura Haruno...

Las frías palabras de su novio casi hacen llorar a Sakura, pues Sasuke realmente lucía sumamente enojado y frustrado con ella. Justo cuando hizo un ademán de correr hacia su novio, el moreno cerró la puerta con algo de agresividad, aunque no la suficiente como para causar un shock mayor en Sakura, más de lo que de por sí ya estaba la ninfa. El fuerte cierre de la puerta de la cabaña hizo que Sakura sintiese ganas de quebrarse en llanto, pero la princesa hada se contuvo, a pesar de soltar un sollozo amargo.

— Sasuke-kun... — murmulló dolida la ninfa.

.


.

Kaguya salió de su cabaña, colocándose una túnica larga que cubría todo su cuerpo, además de que se colocó una densa bufanda de algodón y una manta que cubría su cabeza, para finalmente salir al crudo frío del exoplaneta. La hada mayor se dirigió al invernadero, donde se supone que debía estar su hija actualmente, sembrando y cuidando de los frutos que habían sembrado el día que llegaron al planeta. Ya eran más de las doce horas del día, a pesar de que lucían en relativa oscuridad por la atmósfera del planeta, y el viento del planeta soplaba ligeramente más fuerte de lo normal, aunque apenas agitaba las ramas delgadas de los árboles, así que el frío se sentía más crudo de lo normal.

Cuando Kaguya por fin llegó ante el invernadero, se percató de que Sakura no estaba en el invernadero, sino que en su lugar se hallaba Sasuke Uchiha. El moreno escarbaba con una pala, sacando la nieve que había ingresado al lugar, y también cavaba ligeramente en la tierra, pues había recolectado algunas semillas de los frutos que había consumido, por lo que había decidido que iba a sembrar algunas de ellas.

— Oh, eres tú, Sasuke — enuncio Kaguya, encaminándose al interior del invernadero — No esperaba verte aquí.

Sasuke miró momentáneamente a la princesa de la luna y asintió, para continuar sembrando las semillas que había recolectado. La albina igualmente tomó una pequeña escoba, que era usada para retirar el exceso de nieve y tierra en el interior, y ayudó a Sasuke en la siembra de los frutos que prácticamente él consumiría en su dieta. Por otra parte, a Kaguya siempre le fascinó aquello de la botánica y la agricultura, así como el cuidado de las plantas. Como una ninfa, el deber principal de Kaguya era el cuidado del medio ambiente, además de que su pasión eran los arreglos florales. Por su lado, Sasuke lo hacía más por obligación que por otra cosa, la agricultura claro, aunque también era consciente de que necesitaba producir él mismo sus alimentos y no dejarle toda la carga a Sakura o a Kaguya, quienes ni necesitaban consumir alimentos, exceptuando por el agua, la cual era hallada a cantidades generosas en el planeta, aunque congelada, y las ninfas se encargaban de purificarla.

— Pensé que sería bueno dar una vuelta, para ver si hallaba algo de interés o de utilidad, pero éste lugar es una tundra entera — dijo Sasuke, sembrando unas semillas en el húmedo suelo del invernadero.

— Supongo que estás en lo cierto — apoyó Kaguya, tapando el agujero que Sasuke había dejado en la húmeda tierra, una vez que Sasuke sembró las semillas — Por cierto, ¿cómo sigues, Sasuke?

El moreno enterró en el suelo la pala que usaba, levantó su brazo derecho e hizo una mancuerna, demostrando incluso a través de su ropa los enormes músculos de su brazo.

— A la perfección. Algo tan simple como una patética explosión de radiación gamma no me hace nada. Ya anteriormente he pasado por lo mismo y siempre he salido entero — refirió orgulloso el Uchiha, aunque no mostraba su estereotípica sonrisa — Hace falta más que una patética explosión de rayos gamma para siquiera lesionarme.

— ¿De verdad? — preguntó la albina — Aquel día que recibiste la bomba de agujero negro de antimateria terminaste convulsionando y un peligroso cáncer avanzó por todo tu cuerpo, al grado de invadir tus principales órganos vitales. Podría jurar que incluso terminaste en muerte biológica temporal.

Sasuke encogió los hombros.

— Simplemente me agarró desprevenido. Inhalé algunos tóxicos que emitió el agujero negro que Sakura creó y creo que atacó mi sistema nervioso — argumentó Sasuke.

— Técnicamente hablando, en realidad el Uranio-235 contaminó tu torrente sanguíneo y causó un paro cardiorrespiratorio, además de que provocó un shock en tu sistema nervioso central que te hizo convulsionar — detalló la peliblanca — Tu caso era tan severo que incluso Sakura y yo tuvimos que darte CPR.

Sasuke enarcó una ceja.

— Como sea, el punto es que he estado en peores situaciones — se defendió el moreno, continuando con su labor.

Kaguya asintió, tapando los últimos agujeros que Sasuke creó, para después colocar un poco de la nieve encima de la misma tierra, con lo cual se hidrataría la siembra que hizo Sasuke. Tras haber terminado de sembrar varias semillas y de colocar abono con frutos en descomposición, Sasuke decidió ir a buscar algo de leña para una fogata, entretanto que Kaguya se decidió a recolectar los frutos, verduras y setas que habían germinado y crecido, respectivamente, en el invernadero. Kaguya guardó dentro de una canasta un poco de semillas de café y resto de frutas, verduras y setas, para después volver al campamento.

Para cuando volvió, Sasuke estaba frotando una vara de madera contra un trozo seco de un árbol, hasta que produjo ascuas negras, a las cuales metió dentro de un poco de yesca y pequeñas ramas. Sasuke tomó la yesca y le sopló intensamente, hasta que produjo una fuerte llamarada, con la cual encendió la fogata. Viendo que Sasuke estaba ocupado avivando la fogata, Kaguya decidió moler un poco de café, con un poco de canela, pues el frío era brutal y ambos necesitaban mantener su temperatura corporal. Quizá era mejor pasar el día dentro de sus respectivas cabañas, pero el cielo era bastante bello y era un desperdicio pasar el resto del día encerrado en la cabaña, aún si hacía un frío desgarrador, cuando menos de menos cuarenta grados centígrados.

Eventualmente, Kaguya hirvió una cantidad de agua suficiente para dos tazas de café por cabeza y vertió un poco de grano molido de café en el interior, además de que extrajo de un pequeño saco un delicioso pan de ajo que preparó hace un par de días, el cual afortunadamente fermentó debidamente y estaba esponjado y bofo. Kaguya sirvió un poco de café en la taza que tenía Sasuke y también en la que ella bebería, para después cortar el pan con el cuchillo de combate del Uchiha, ya limpio y cauterizado. La albina entregó un poco de pan a Sasuke, además de la taza de café que preparó hace unos minutos, y ella también se sirvió del café caliente, apenas tomando un trozo muy pequeño del pan integral que preparó hace unos días.

Durante unos minutos, ambos simplemente admiraban el impresionantemente bello paisaje del exoplaneta, con un cielo de tonalidad azul marino, con estrellas por doquier, además de que la luz de la fogata alumbraba los alrededores y daba una bella tonalidad en los árboles y los cuerpos de Sasuke y Kaguya. Ciertamente, Kaguya agradecía tener un yerno tan calmado e introvertido, aunque un defecto notorio en su también ahijado era que Sasuke llegaba a ser demasiado agresivo, apenas lo provocaban un poco. Por suerte, el dulce y tierno carácter infantil de Sakura lograba calmar a la temible bestia que era el dragón escarlata.

Sasuke encendió un cigarro, dándole una calada, y después se lo ofreció a Kaguya, quien lo rechazó con elegancia, así que Sasuke se dedicó a fumarse solo el cigarro.

— Pensé que dejarías de fumar, Sasuke — señaló Kaguya, mirando cómo el novio de su hija continuaba fumando el puro — Sabes que hace demasiado daño por la nicotina y el polonio que contiene, ¿cierto?

Sasuke resopló un poco molesto, pero asintió.

— Lo necesito al menos el día de hoy — explicó Sasuke.

Kaguya entrecerró levemente su mirada, decidida a investigar qué sucedía ahora con su ahijado.

— ¿Sucedió algo? — preguntó la peliblanca, tratando de no hacerse ver como una entrometida en la vida personal de su yerno — Es decir... tú sabes... ¿pasó algo entre tú y Sakura? — corrigió — No es que me quiera entrometer en su relación, pero, al ser la madre de Sakura y tu madrina, no puedo evitar preocuparme por lo que les suceda.

Sasuke asintió levemente. Por supuesto que Kaguya tenía que ver con lo que le sucedía a Sakura, pues era su madre biológica después de todo, y era también la madrina de Sasuke Uchiha, pues varias veces cuidó de él, cuando apenas era un infante. Quizá Sasuke tenía recuerdos parcialmente truncados de su pasado, apenas de cuando Sasuke y Sakura convivieron como unos infantes, pero ahora al moreno no le quedaba ninguna duda de que Kaguya formó parte de su pasado, como su madrina, y actualmente forma parte de su presente y de su vida, como su madrina y suegra. En todo caso, Kaguya y su madre ya los habían comprometido a Sasuke y a Sakura desde pequeños, por tanto era razonable que Kaguya estuviese al menos parcialmente involucrada en la vida del Uchiha y la Haruno.

— Sakura se tomó bastante mal lo del accidente — confesó el azabache, dándole una calada a su cigarro — Se podría decir que tuvimos una "discusión" en la mañana, pese a que nunca alzamos la voz y que no nos agredimos. Sakura me dijo que no estaba dispuesta a continuar con su entrenamiento en la antimateria y que ni yo lograría persuadirla para que cambie de opinión.

— Oh, éso...

Kaguya igualmente suspiró y perdió su mirada en la hoguera que danzaba elegantemente y daba un bello espectáculo de luces en los alrededores, además de que el calor de la fogata era reconfortante.

— A mí también me dijo lo mismo el día de ayer — refirió la princesa de la luna, sorprendiendo a Sasuke — Quizá el hecho de que te expuso a peligro de muerte fue un impacto bastante fuerte para Sakura. Tal vez el hecho de que vio cómo estuvo a punto de matarte, con una intoxicación por radiación, le hizo hacerse en su mente que no es capaz de controlar la magia antimateria y no quiere poner en peligro a nadie más.

— Pero no me pasó nada, estoy bien — dijo el azabache, palpándose el pecho con sus manos — Además de todo, como ya lo expliqué ad nauseam, he pasado por peores situaciones de muerte y estoy un cien por ciento seguro de que he estado expuesto a niveles mucho más peligrosos de radiación. Tan sólo en nuestro combate contra Adán y Eva debió haberme expuesto a niveles devastadores de grays.

— Puede que tengas razón y seguramente la Gran Muralla de Fornax está plagada de letales niveles de radiación, pero Sakura tan sólo ve el hecho de que te dejó en coma y te causó, al menos temporalmente, un letal cáncer invasivo — refutó la ninfa de cabello albino — Sakura únicamente ve que estuvo a punto de matar a la persona que más ama en éste mundo y no quiere volver a pasar por aquella amarga experiencia. Sakura te ama tanto que no se puede perdonar a sí misma por haberte causado un coma por exposición a radiación, ni puede hacerse a la idea de que aquello fue un simple accidente.

Sasuke se pasó una mano por el cabello, después de que expulsó el humo del cigarro que estaba fumando. El moreno sabía que la reticencia de su novia tenía que ver con el hecho de que él estuvo en coma por la radiación que recibió de la bomba de agujero negro de antimateria que Sakura creó. Y por lo visto, Sasuke jamás podría convencer a su amada flor de cerezo que él estaba a la perfección y que, a pesar de que estuvo en coma y con un cáncer a nivel celular, él jamás estuvo en peligro de muerte.

Sasuke fumó de nuevo de su cigarro y exhaló audiblemente, expulsando al mismo tiempo el humo de su cigarro.

— Tal parece que el amor que ella siente por ti es su más grande debilidad... — señaló la princesa de la luna, mirando a su ahijado — Sakura te ama tanto que no desea jamás ponerte en peligro. Su instinto maternal juega en su contra, pues no solamente ve en ti a su amado esposo, ni al hombre que ama con toda su vida, sino que ve en ti a aquel pequeño pelinegro del cual se enamoró perdidamente. El simple hecho de que te trate como su "bebé", de manera maternal, es la más clara señal de ello...

Sasuke carraspeó un poco, sintiéndose incómodo del cómo es que Kaguya sabía que Sakura siempre lo trataba como a un infante, diciéndole apodos bobos, infantiles, cursis y ridículos como "Sasu-chan", "Sasuke-chan", "Sasuboo", "bebé" y "Sasubaby". Adiós a su reputación de semental macho alfa y adiós a su posición del hombre más rudo y "malo" del universo. De hecho... tal vez no era tan dramático como lo exponía Sasuke, pero odiaba que alguien más supiese que Sakura lo trataba como a un niño pequeño, mimándolo como a un auténtico bebé recién nacido. Tan sólo esperaba que Kaguya se guardara aquel secreto hasta la tumba, o si no...

— Tsk, ahora mi reputación está arruinada — masculló el príncipe de los Uchiha, arrojando agresivamente su cigarro a medio consumir a la nieve, donde se apagó completamente.

Kaguya sonrió, riendo muy por lo bajo para no ofender a su ahijado, le tomó del hombro e hizo que éste la mirara. La albina, aún sonriente, negó levemente.

— Descuida, mi boca es un sepulcro. Nadie más sabrá de ésto — le aseguró Kaguya.

— Hmp, no entiendo cómo es que te enteraste de ello — siseó el moreno, bebiendo de su taza de café.

— Fue el día que Sakura y yo te estábamos tratando la radiación — refirió la albina — Cuando te metimos a descansar, en la cabaña donde duermen tú y Sakura, ella se refirió a ti como su "bebé" — rememoró, no pudiendo evitar reír por lo bajo.

Sasuke resopló enojado. Al menos Kaguya le aseguró que no abriría la boca.

— Como sea, el punto es que Sakura está aferrada a no continuar el entrenamiento en esa cosa de la aniquilación materia/antimateria — volvió al tema el moreno — Está únicamente postergando lo inevitable. Es su deber y destino el manipular aquel poder, pues ella es la guardiana de facto del universo — aseveró Sasuke, bebiendo los últimos tragos de café.

Kaguya asintió, igualmente bebiendo café.

— Lo sé, ella es una arcana y la descendiente milenaria de Eva, pero ni aún nosotros podremos obligarle a cumplir con sus responsabilidades, Sasuke — lamentó la albina, dejando su vacía taza de café al lado de ella, en el tronco donde estaba sentada — Ella misma se tiene que convencer de que es su deber proteger al cosmos de Chaos. Sakura, a pesar de ser una adolescente tardía con sus dieciocho años, ya tiene la edad suficiente para tomar sus propias decisiones y ella misma debe persuadirse a tomar la decisión que más le beneficie a ella y a los demás.

— Tú eres su madre, ¿por qué no hablas con ella y la convences de que únicamente está prolongando lo ineludible? — insistió Sasuke, mirando a Kaguya — Estoy seguro de que puedes llegar a convencerla.

Kaguya negó.

— Si tú no pudiste apelar a favor, ¿qué esperanzas tengo yo de convencerla, Sasuke? Sakura tiene más confianza contigo que conmigo y si la presionaran lo suficiente, te puedo asegurar de que Sakura admitiría que te escucha más a ti que a mí — remarcó la peliblanca, impresionando a Sasuke — Puede que yo sea su madre, pero Sakura difícilmente puede tener la misma confianza que tuvo con Mebuki. No solamente porque apenas y convivió conmigo en sus dieciocho años de vida, sino porque siempre existirá mi pasado oscuro como una tirana dictadora de Terra. Mi época como una pseudo/diosa de Terra, que codiciaba acaparar todas las riquezas del planeta, han de atormentarme por el resto de mis días y la carencia del afecto de Sakura es tan sólo la primera señal...

Aquello tenía sentido. Era difícil refutar el argumento de Kaguya, aunque, por otro lado, todos tienen cola que le pisen, ¿no es así? Claro que en el caso de Kaguya su crimen era algo grave, pues gracias a ella la humanidad ahora estaba al borde del colapso, pero Sasuke también tenía que ver en ello, pues Onikage era su contraparte y nació a partir del príncipe de los Uchiha como la parte negativa de él. Quizá Sasuke era igual o más culpable que Kaguya, en cuanto a lo de la extinción de la humanidad y otras especies, pues Onikage era simplemente su parte negativa.

— No hay nada que podamos hacer, Sasuke — reafirmó la albina, poniéndose de pie y admirando la estrella que apenas y mantenía con vida el exoplaneta donde actualmente se hallaban — Si Sakura no desea continuar con el entrenamiento, es su entera decisión y nosotros no podemos hacer nada al respecto. Sakura, pese a su comportamiento y aspecto infantil, ya no es una niña. Además de todo, obligarla a amaestrar la aniquilación materia/antimateria sería sumamente peligroso, pues su mente no estaría lo debidamente enfocada en la inversión de la polaridad electromagnética de las partículas elementales. Sería como poner a una persona con problemas mentales a manipular una reacción nuclear.

Sasuke entendió el punto de Kaguya. Ciertamente, era responsable, hasta cierto punto, el que Sakura decidiese no presionarse a controlar aquel poder, pero, por otro lado, era extremadamente egoísta e irresponsable de la ninfa que abandonara a su suerte a aquellos seres en el cosmos que se supone estaban bajo su protección. No era como si Sakura hubiese elegido cargar con aquel peso, pero ella era la única esperanza para que el multiverso en su totalidad tuviese un mañana, además de que era la única capaz de exterminar a Onikage y su maldad.

Pero si Sakura no deseaba continuar, ni Sasuke la obligaría.

— Comprendo — enunció con su voz grave el Uchiha, levantándose de su asiento y comenzando a caminar — Iré a hacer una corta exploración a los alrededores. Presiento que puedo hallar algo de utilidad.

Kaguya miró cómo Sasuke se adentraba al espeso bosque y se perdía entre la espesa vegetación. Ella decidió volver a su cabaña, a analizar algunas muestras que obtuvo de parte de Sasuke el día de ayer, en su reconocimiento por la zona, pues dudaba mucho que Sakura fuese por propia cuenta a buscarla para entrenar y sería sumamente optimista el imaginar que siquiera saliera de su cabaña.

.


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Finalmente llegó la noche al exoplaneta y Sakura estaba aún dentro de la pequeña cabaña, preparando una deliciosa cena para su amado Sasuke-kun. Sin embargo, la princesa de las hadas estaba sumamente preocupada por el bienestar de su amado, pues habían pasado de las diez de la noche terrícola y Sasuke no aparecía por ningún lado. De hecho, la tormenta de nieve se había hecho un poco más impetuosa, al grado de golpear la pequeña casa como granizo y de dejar una espesa capa de al menos medio metro de nieve. La temperatura también había decaído a unos brutales menos ochenta grados centígrados, tal y como la temperatura media de la Antártida en Terra, y a Sakura le preocupaba enormemente que su amado Sasuke-kun se enfermara de pulmonía.

Justo cuando estaba a punto de salir a buscar a Sasuke, aún bajo la cruda temperatura y el brutal clima del exoplaneta, Sakura escuchó cómo se abrió la puerta de su casa y la ninfa de inmediato dirigió sus bellos ojos a la entrada de la cabaña, además de emitir un suspiro de sorpresa. De aquella puerta, finalmente ingresó Sasuke, completamente bañado en la criogenizante y espesa nieve, aunque llevaba puesta su poncho, el cual dejó colgado en un perchero al lado de la cabaña. Sasuke también se retiró la nieve que quedó en su barba y le dio una última calada a su cigarro que estaba fumando, para después arrojarlo al exterior. Tras ello, Sasuke finalmente cerró la puerta.

Tan pronto ingresó a la habitación, Sakura se aproximó a Sasuke y lo abrazó por el cuello, para después pararse de puntitas y besar los labios de su amado Sasuke-kun. Sasuke abrazó levemente a su novia y correspondió algo tímido el beso, haciéndole saber a Sakura que estaba aún un poco molesto por lo de la mañana, pero Sakura esperaba que la deliciosa cena que le preparó a su amado Sasuke-kun cambiara un poco aquel estado de ánimo.

— Bienvenido a casa, amor... — enunció dulcemente Sakura, pese a que veía la molestia en los ojos de su amado Sasuke.

— Hmp — "contestó" el moreno.

— ¿Dónde estabas, bebé? He estado sumamente preocupada por ti... — confesó la princesa hada — La tormenta glaciar se ha vuelto muy agresiva y la temperatura se desplomó por debajo de los ochenta grados. Temía que te enfermaras de una neumonía aguda.

Sasuke exhaló levemente oxígeno, levantando sus manos después.

— Lo siento, estuve explorando el sitio y terminé varado en una cueva debido a la tormenta de nieve — contestó Sasuke, viendo directo a las esmeraldas de su novia — Es mi culpa, pasé varias horas buscando algunos materiales para herramientas y los que me pidió tu madre.

Aquella respuesta era sincera de parte de Sasuke, pues el azabache tenía signos de haber estado laborando durante un tiempo prolongado, incluso con algunos rasguños menores en sus manos y brazos, además de que el aura de Sasuke, pese a tener un aire de molestia, no parecía haberse alterado con su confesión, encima de que su mirada era sincera. Sakura habría pensado mal de su amado Sasuke-kun, pero en cualquier caso no venía al caso discutir sobre aquello, pues a Sakura le preocupaba más aclimatar a su amado, dado que era extremadamente peligroso enfermarse de una infección cardiorrespiratoria en aquel brutal clima.

— Entiendo, tan sólo no lo vuelvas a hacer, Sasuke-kun. Puedes contraer una grave infección por influenza que se te puede complicar en una pulmonía — sentenció con calma Sakura — En fin, por favor, siéntate para cenar. Te preparé algo delicioso que no solamente es muy nutritivo, sino que te ayudará a recuperarte muy pronto de la intoxicación por radiación.

— Yo... no tengo hambre, Sakura. Comí algunos bocadillos en mi expedición. Por el contrario, quisiera descansar un poco — argumentó el Uchiha, caminando directo a su habitación.

La voz de Sasuke se escuchaba aún molesta, seguramente por la "discusión" de la mañana, y era algo que no pasó por alto para Sakura. La ninfa pronto interceptó a su novio, poniéndose frente a las escaleras que daban a la habitación, con ello bloqueando de manera efectiva para que Sasuke no subiera a la habitación que compartían, sin antes haber cenado algo o haber siquiera tomado una bebida caliente que lo atemperara.

— Sasuke-kun... sé que aún estás molesto conmigo y que quizá no quieras verme ni en pintura, pero... por favor... necesitas comer algo, o vas a enfermarte — suplicó la ninfa, tomando por los hombros a su novio — Si no lo haces por mí, al menos hazlo por tu salud, bebé. Me preocupa enormemente que llegues a enfermarte de una gripe grave o de una neumonía. Por favor, al menos bebe un poco de chocolate.

Sasuke suspiró, tomando las pequeñas manos de Sakura y las descendió a la altura de la cadera de la ninfa.

— No estoy enojado contigo, Cerezo. Estoy decepcionado de ti, éso es todo — respondió con diligencia Sasuke, aunque su rostro estaba serio — Estoy decepcionado de ver que mi futura esposa tira la toalla y se rinde ante el marica de Chaos.

Por supuesto, Sakura sabía que todo tenía que ver con la discusión de la mañana. No obstante, Sakura ya había tomado una decisión.

— Sasuke-kun... yo... yo solamente no quiero volver a provocar un accidente, como el que sucedió hace días... — se defendió pobremente la pelirrosa — No estoy preparada debidamente para controlar aquel poder y quizá nunca lo estaré.,, No puedo exponerlos a ti y a mamá a una posible muerte a manos del envenenamiento por radiación... No es que no quiera controlar la antimateria, sino que no estoy dispuesta a volver a ponerlos en peligro, como lo hice contigo...

— Y sin en cambio, estás condenando a la muerte a tus amigos y a los terrícolas — rebatió el azabache, haciendo que Sakura abriera sus ojos ampliamente — Estás dejando que ése maldito de Onikage se salga con la suya. ¿No acaso aquella actitud es derrotista?

— Pe-Pero tú estás con nosotros, Sasuke-kun... Estoy segura de que, con tu apoyo, podremos vencer a Chaos... ¿cierto? — expresó algo nerviosa la ninfa.

— ¿Y qué harías si es que llego a morir en combate? ¿Qué harías si Chaos llegase a matarme y a salirse con la suya? — hipotetizó el Uchiha, haciendo que a Sakura le recorriese un viento helado por su pequeña y curva espalda, con tan sólo imaginar aquel escenario, digno de sus peores pesadillas — ¿Dejarías que aquel hijo de su puta madre se salga con la suya? ¿Dejarías que mi muerte haya sido en vano?

— ¡Por favor! ¡No digas éso, Sasuke-kun! — suplicó la princesa hada, sintiéndose llorar de tan sólo imaginar aquel terrible escenario.

— Es tan sólo una posibilidad, Cerezo — aclaró el Uchiha — A lo que me refiero es que, si yo no puedo derrotarlo, por algún motivo, y yo llegase a fallecer en combate, ¿dejarías que Chaos conquiste todo el multiverso? ¿Vivirías el resto de tus días de rodillas? ¿Dejarías que Chaos mate a tu madre y a tus seres queridos?

— ¡Claro que no! — respondió gritando Sakura, casi al borde del llanto, aunque Sasuke apenas y se inmutó.

— ¿Entonces por qué te rehusas a manipular la antimateria? Y no me salgas con lo del accidente, Sakura — se le adelantó el moreno, levantando un mano justo al momento que Sakura estaba a punto de repelar — No me pasó nada, ¿de acuerdo? He pasado por peores momentos en mi carrera como guerrero.

— Pero yo... yo no...

— Sakura — le interrumpió Sasuke, tomándole de los hombros a la princesa hada — No puedes simplemente rendirte ante Chaos, ¿lo entiendes? No solamente el futuro de nuestra familia está en peligro, sino que el futuro del universo está en tus manos. Si Chaos llega a derrotarme y a exterminarme, aún si aquel escenario tiene una probabilidad insignificante, tú eres la única persona que podrás hacerle frente, ¿de acuerdo? Solamente tú eres capaz de vencer a Chaos.

Sasuke suspiró, al ver la mirada triste y frustrada de la princesa de las hadas. El moreno tomó de las mejillas a su novia, la besó con sinceridad y la abrazó con sus musculosos brazos, haciéndole saber que la amaba desde lo más profundo de su corazón. Sakura igualmente se abrazó a su amado y le acarició sus cabellos con amor, a pesar de que el cabello de su novio estaba helado y con algunos restos de nieve por el hecho de que Sasuke estuvo en el exterior varias horas.

Sasuke después se separó de su novia, le dio un último beso en los labios a su niña y la miró directo a los ojos.

— Tan sólo piénsalo, Cerezo... — pidió Sasuke, acariciando suavemente las nalgas de Sakura, en un gesto romántico y a la vez ligeramente erótico — Tus amigos y seres queridos confían enteramente en ti. Ellos no tienen a nadie más que recurrir, mas que a ti — le señaló — Voy a dormir un poco, pues estoy algo cansado de viajar y necesito descansar un poco. Te prometo que voy a comerme lo que preparaste, apenas me despierte.

Con un último beso en la frente, Sasuke subió las escaleras, dispuesto a descansar de su viaje de reconocimiento y de trabajar todo el día acarreando materiales. Sakura únicamente se quedó de pie, pensativa en lo que le dijo su amado Sasuke-kun.

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Wow. Que capítulo tan más aburrido. Éste era parte del anterior, al igual que el próximo, pero decidí seccionarlos y hacerlos tres episodios.

De nuevo, gracias por su constancia con éste fic. Es muy valioso para mí su apoyo.

Puesto que no hay nada que señalar en éste episodio, me despido de ustedes, linduras, y nos vemos en la próxima quincena de marzo.