Capítulo LXXIX: El Portal de Luyten b y Emboscada.

Ino y Karin salieron a una zona céntrica del campamento, apenas acompañadas por Naruto Uzumaki y Hinata Hyūga. Habían pasado algunas horas desde que les informaron la misión, pero un contratiempo frenó temporalmente la misión, pues hubo una tormenta solar temporal que elevó la temperatura a niveles peligrosos. Por suerte, gracias a Shizune y su equipo no hubo casualidades, pese sí haber algunos que sufrieron golpes de calor y que convulsionaron con fiebre. Actualmente, sin embargo, la temperatura ya se había nivelado a una escala razonable, pese a que aún hacía bastante calor.

Las chicas se detuvieron en una planicie pastosa, pero con relativamente poca vegetación y entonces se formaron en un círculo de un diámetro de al menos tres metros. Hinata cerró sus ojos, para después entonar un mantra en latín, además de que emanó su aura azul celeste. Hinata extendió sus manos al frente y de sus brazos una energía irradió al suelo, creando un hexagrama de la misma tonalidad de su aura. Ino igualmente apoyaba a Hinata, igual con su aura y entonando el mismo mantra que la peliazulada. Ino aún se sorprendía de que Hinata tuviese habilidades similares a las de las hadas, sin aún pertenecer a la especie, aunque finalmente todas las formas de vida habían descendido de dos ancestros y quizá Hinata había heredado habilidades de la especie Fata.

Al cabo de algunos minutos de hacer un mantra, Hinata e Ino abrieron con éxito el portal a Luyten b y el hexagrama parpadeó lentamente, además de destellar una tremenda energía que abrasaba un poco los alrededores, a una temperatura de aproximadamente cincuenta grados. Una vez que se abrió el portal en el suelo, Ino y Hinata bajaron sus manos y dejaron de emanar sus auras, además de que soltaron un suspiro para extinguir por completo las energías de sus cuerpos.

Hinata entonces volvió su mirada a los chicos, tal y como Ino.

— De acuerdo, el portal por fin está abierto y les guiará directamente a Luyten b, a un par de kilómetros de donde Tenten-san y Neji-nīsan establecieron en Luyten b — señaló Hinata, mirando a Karin y a Ino — Quizá para cuando lleguen a Luyten b, Tenten-san y Nī-san ya habrán hallado el Templo del Olvido.

— Seguramente — apoyó Ino — De todos modos, aquella condenada tormenta solar nos varó casi un día completo, sin mencionar que tuve que enfocar todas mis energías y tiempo en tratar la hipertermia de todos los niños y ancianos entre nosotros.

— Dejando éso de lado, tan sólo espero que no nos encontremos con oposición beligerante o no sobreviviremos mucho tiempo — dijo Karin, guardando sus dagas en su espalda — Éso si es que Tenten y el Hyūga no han sido atacados actualmente. Tan sólo espero que los hallemos con vida.

Naruto se mantuvo callado ante todo. Ciertamente, al Uzumaki le preocupaba lo que le pasara a su amada Karin, pues iba a ir a un exoplaneta a casi diez años luz de distancia de Próxima Centauri b. Para acabarla de fastidiar, incluso cuando pudiesen enviar alguna señal de auxilio, la señal no llegaría de inmediato y apenas tendrían tiempo para enviar refuerzos en auxilio del grupo en Luyten b. Debido a ello, a Naruto le consternaba enormemente el que su amada Karin-chan falleciese en aquel exoplaneta y quizá nadie podría hallar los cadáveres de Tenten, el Hyūga, la Yamanaka y de Karin. A Naruto poco le importaba Tenten, Hyūga o Ino, pero se moriría si su "princesa" fallecía a literalmente billones de kilómetros de distancia.

Naruto, sin poder mantener su preocupación al margen, se acercó a Karin y la tomó por los hombros, obligando a la chica a mirarle directo a los ojos.

— En serio, Karin-chan. Tan sólo déjame acompañarte — pidió el rubio, mostrándose serio y angustiado como nunca — Si alguien llega a atacarlos o a darles una emboscada, yo te protegeré, sin importar a quién deba enfrentar.

Karin suspiró. Ya había tenido dicha conversación el día de ayer con su amado rubio, su querido hermano, pero tal parecía que el rubio no terminaba de convencerse de que ella era más que capaz de cuidarse por sí sola y que estaba al cien por ciento decidida a viajar a aquel exoplaneta, con tal de no solamente cumplir con éxito la misión, sino de salvar a los terrícolas. De todos modos, aún Sakura y Sasuke estaban haciendo lo posible por salvar el universo y lo menos que podía hacer Karin era luchar en favor del cosmos, aún si su contribución era mínima.

La pelirroja tomó de las mejillas del chico y pegó su frente con la de él.

— No, Naruto, ya hablamos de ésto anoche, ¿lo recuerdas? — aseveró con voz templada la ojirubí — Tu deber es proteger a los últimos sobrevivientes de Terra, el mío es garantizar la supervivencia de nuestra gente. El universo depende ahora de nosotras, Naruto — adjudicó, refiriéndose a ella y a Ino Yamanaka — Nosotras somos la única esperanza para que los terrícolas tengan un futuro. No puedo fallarles.

— Pero...

— Naru, escucha — se le adelantó Karin, acariciando discretamente la cabellera rubia del príncipe de los Uzumaki — No te preocupes por mí. Ino, el Hyūga, Tenten y yo estaremos bien. Somos una combinación ganadora. Nadie podría hacernos frente.

— Excepto el bastardo de Chaos — rebatió el rubio.

Karin se quedó callada unos segundos. Ciertamente, existía la potencial amenaza de Magnus Chaos y su constante conquista a nivel meta-universo. Por otra parte, aún si Naruto les acompañaba, ¿qué cambio haría la presencia del príncipe del clan del remolino? Ninguno, excepto ser un cadáver más. Era cierto que Naruto aún no había desarrollado al cien por ciento sus habilidades con el modo Daemon Force y que aún no alcanzaba su máximo nivel como un medium, pero desgraciadamente, justo ahora, Naruto simplemente sería un insecto más para Onikage. De hecho, actualmente, el único ser capaz de confrontar debidamente a Chaos era el legendario dragón del fuego, Ignis, quien apenas podría rivalizar con el legendario demonio del multiverso, además de Sasuke Uchiha, claro está. Ignis estaba ahí con ellos, pero Sasuke estaba a treinta y dos mil millones de años luz. El pronóstico no era bueno para los terrícolas.

Pero aún con ello, y por más que Karin alguna vez fue una vil ladronzuela y una assassin de alto nivel éso sí, la pelirroja finalmente tenía empatía por su gente y por los humanos, así como un intenso sentido del honor. Por más que la gente piense que lo único que le importaban eran las riquezas y el poder, en realidad a Karin le interesaba salvar a los humanos y hadas de una posible extinción. De todos modos, apenas quedaban menos de cien humanos y menos de mil miembros, colectivamente hablando, de la especie Homo Fata.

— Todo va a estar bien, Naruto. Luyten b quizá esté a apenas poco más de ocho años luz, pero para cuando alguien halle que estamos en el planeta, ya habremos abierto el portal espaciotemporal a Kepler-22b y los humanos estarán a salvo — aseguró Karin — Además de todo, si Onikage estuviese interesado en Luyten b y Kepler-22b, ya habría invadido desde un principio aquellos territorios, ¿no lo crees?

Karin tenía un buen punto. Quizá era el hecho de que en Luyten b no se han hallado formas de vida, ni aún primitiva, y que seguramente la única civilización que alguna vez existió ahora está extinta, pero aquello no quería decir que Chaos no estuviese pendiente de lo que sucedía en sus alrededores, ni que no tomaría la primera oportunidad para atacar a los últimos sobrevivientes de Terra, así como una de las últimas descendientes de los Uzumaki; a la única que poseía la línea directa de la reina Mito.

Sin embargo, era un hecho de que Karin necesitaba ir a aquella misión y la pelirroja ya se había hecho a aquella idea. Naruto simplemente se resignó y tan sólo podría rogar porque a su amada hermanita y amante, por muy pecaminoso que aquello suene, no le pasara nada.

— De acuerdo — se rindió por fin Naruto — Tan sólo asegúrate de mantenerte con vida. Recuerda que aún tenemos que restaurar el reino del remolino.

Karin sonrió y asintió, para después darle un corto beso en los labios al pelirrojo. Por suerte, Ino y Hinata estaban pendiente conversando con respecto a la misión que ni se percataron de la muestra de afecto entre la pelirroja y el rubio. Aún si se hubiesen dado cuenta, a Karin realmente ni siquiera le habría importado, pues ya era conocido por todos que ella y el rubio mantenían una relación incestuosa. No obstante, siempre trataba de no incomodar a terceros con ademanes cursis y con muestras de afecto en público.

— Tenlo por hecho. En fin, será mejor que nos vayamos cuando antes — concluyó Karin, apartándose finalmente del chico y mirando a Ino.

La rubia asintió, centrándose dentro del hexagrama.

— Vamos, entonces — contestó la Yamanaka, extendiendo su mano derecha a Karin.

La pelirroja caminó al interior de aquel hexagrama, tomó de la mano a la rubia, sintiendo una extraña sensación de calidez por su cuerpo, aunque quizá también tenía que ver la energía electromagnética del portal espaciotemporal, y entonces sintió cómo una energía la infundía por todas sus células de su cuerpo. Ino cerró un momento sus ojos, mientras aún sostenía la mano de Karin, y continuó el mantra que anteriormente había enunciado para abrir el portal.

— ¡Aperire Sigillum! — exclamó Ino, extendiendo sus brazos a los costados, sin soltar la mano de Karin, al mismo tiempo que abría sus ojos.

Apenas Ino expandió de nuevo su aura, la energía se expandió como un manto de luz, cegando temporalmente a ambas chicas. El resplandor duró algunos segundos, donde únicamente se veía una cortina de luz y se escuchaba un agudo barrido sonoro de frecuencias, hasta que se volvió un chillido agudo, ligeramente audible, y pronto ambas chicas se hallaron a sí mismas en el territorio de Luyten b. Cuando el destello se disipó, las chicas se descubrieron su mirada y admiraron el bello, aunque desolado, paisaje de Luyten b. Era casi idéntico al de Próxima Centauri b, incluso con una enana roja como estrella que le proveía de la habitabilidad necesaria, pero, a diferencia de Próxima b, el exoplaneta que giraba alrededor de la estrella Luyten tenía una atmósfera ligeramente más densa que la de Próxima Centauri b. La gravedad igualmente era ligeramente menor a Próxima b.

Karin observó maravillada el exoplaneta, pues como una humana le fascinaba el simple hecho de poder viajar a casi cualquier parte del universo en cuestión de instantes, cuando a la humanidad regularmente le tomaba al menos un mes el viajar de un extremo a otro en barcos. Karin prácticamente había viajado casi noventa billones de kilómetros en tan sólo un instante y había sido la segunda humana, tras de Tenten, en llegar a la constelación de Canis Minor, a más de nueve años luz de Terra.

Karin dio unos pasos en el exoplaneta y tomó una bocanada de aire, aspirando el increíblemente limpio aire que había en el segundo exoplaneta más cercano a Terra. La pelirroja se agachó y tomó un poco de la tierra del sitio, arañando el suelo.

— Wow... éste lugar es idéntico a Próxima Centauri b — refirió Karin, haciendo polvo el trozo de tierra que tomó con sus dedos — ¿Me pregunto si habrá formas de vida similares a las que había en Terra, aunque sean primitivas?

Ino negó.

— Improbable. De acuerdo a los análisis que expuso Shizune-senpai y el grupo de hadas encargadas de la astrofísica, en Luyten b todas las formas de vida multicelular, a excepción de las plantas y hongos por supuesto, ahora están extintas — aclaró la Yamanaka — Tenten y Neji-san fueron los que corroboraron que, efectivamente, la vida en Luyten b está muerta. Quizá queden algunos protozoarios en zonas acuosas y hasta algunas bacterias fosilizadas en el subsuelo, o tal vez estén vivas en algunos yacimientos con relativamente alta humedad, pero hasta ahora, al menos de acuerdo al reporte que envió Tenten-san mediante la pequeña esfera de cristal que le entregamos, y tomando en cuenta que hallaron un templo ruinoso, no hay rastros de actividad de formas de vida inteligente en al menos cien millones de años y al menos diez millones de años sin vida animal.

— ¿Cien millones de años? ¿Tanto tiempo? — preguntó la Uzumaki, sumamente impresionada del informe que daba la rubia — ¿Cómo es posible que haya existido una civilización a más de ocho años luz de Terra y que hayan avanzado tanto como para construir un templo, para luego extinguirse? ¿Será que acaso, en algún tiempo pasado, Onikage los atacó y los llevó a su colapso?

— Puede ser o puede ser que no — explicó Ino, confundiendo a Karin — Bien puede existir la posibilidad de que Magnus Chaos haya invadido Luyten b y haya masacrado a toda forma de vida inteligente, como también pudo haber sido que la extinción de la civilización de Luyten b se haya dado de manera natural. A fin de cuentas, la extinción masiva del Pérmico-Triásico se dio debido a causas naturales. La más probable de ellas fue la explosión de una hypernova que arrasó al menos con un noventa y cinco por ciento de las especies marinas y al menos un setenta por ciento de los vertebrados terrestres. Aquella fue la extinción más severa de Terra — añadió, con lujo de detalles — Para entonces, no había una sola forma de vida inteligente en Terra, apenas existiendo ancestros comunes de los humanos.

Karin se quedó con el ojo cuadrado, al escuchar los amplios conocimientos de Ino en cosmología, pese a no ser propiamente una ninfa que se especialice en cosmofísica y astrofísica, sino que era una clériga innata, quizá más hábil que Sakura. Por otro lado, Karin se había dado cuenta que la humanidad era mucho más frágil de lo que ella se imaginaba y que en cualquier dado momento la vida en cualquier parte del universo podía extinguirse en un abrir y cerrar de ojos.

— Entonces quiere decir que, técnicamente hablando, nuestra existencia se puede esfumar en un abrir y cerrar de ojos, ¿no es así? — dedujo Karin.

De nuevo, Ino asintió.

— El multiverso no es perfecto, Karin-san. Por más que lo aludan los demás, especialmente los cristianos y judíos, nosotros no fuimos creados con ningún propósito, ni tampoco el universo fue diseñado de manera inteligente — rebatió Ino, comenzando a caminar a las coordenadas que Tenten envió, donde se ubicaba su campamento — No existe evidencia alguna de que el universo haya sido creado por algo o por alguien, pues, de ser así, crearía a la perfección múltiples planetas y formas de vida inteligente en el cosmos. Hasta ahora, pocos rastros se han hallado de vida inteligente fuera de Terra. Luyten b tiene algunos ADN fosilizados y muestras de actividad inteligente, además de que aún teorizamos sobre Kepler-22b, pero nada se ha comprobado aún.

— Supongo que aquello quiere decir que la teoría de la creación divina son puras patrañas, ¿cierto? — se dijo a sí misma y de manera retórica, Karin.

— Es lo más seguro. De todos modos, no existen pruebas de un diseño creacionista y es ridículo el imaginar que Terra tiene apenas seis mil años — aclaró Ino, mientras era seguida a su costado por Karin — Tan sólo en Terra existen sedimentos y estructuras geológicas con datación radiométrica de miles de millones de años, mientras que el universo Prime tiene una edad aproximada de unos trece mil millones de años, lo cual es el tiempo en que tarda la luz en llegar hasta Terra desde el horizonte cosmológico de luz. Y éso si es que tomamos en cuenta a Terra como el centro del universo, sino es que puede incluso tener mucho más tiempo que aquello.

— ¿Sabes algo, Ino? — habló de nuevo Karin, dando un corto salto para evitar un profundo charco — Siempre cuestioné los dogmas que nos imponían, con respecto a un diseño inteligente, con la existencia de un creador y un ser divino que manipula a voluntad el universo. Quizá de pequeña aceptaba sin cuestionar ninguna autoridad, pero después me dí cuenta que nadie merece respeto simplemente por ser de edad avanzada, por muy crudo, altanero e igualado que aquello suene — mencionó — La realidad es que el respeto se gana. El que tengas más de cincuenta años no significa que seas una persona sabia o que seas una autoridad para demostrar tu conocimiento sobre la ciencia. Hay gente increíblemente estúpida en la tercera y cuarta edad que aún se aferran a basura dogmática y religiosa, sin siquiera tener aún una mínima idea de cómo funciona el universo. Y no es que yo conozca tanto de ello, pero al menos no me las doy de aristócrata.

— El "derecho al respeto" es un concepto propio de la nobleza y del totalitarismo, Karin-san — dijo Ino, mirando fugazmente a su compañera — Es un concepto usado por las clases privilegiadas para demandar obediencia y servidumbre absoluta, basado en la noción de que alguien que ha vivido muchos años, y que ha tenido experiencia en pseudo-ciencias, merece tener u estatus por encima de otros. En realidad, la religión, la astrología, el creacionismo, la medicina alternativa y resto de pseudo-ciencias son puras construcciones artificiales, creadas principalmente por la nobleza para justificar su jerarquía social y su autoritarismo.

— Dímelo a mí — resopló Karin, ayudando a su compañera a escalar un peldaño relativamente alto, al sostener la mano izquierda de Ino y tirando levemente de ella — En el remolino, siempre nos mencionaban que Dios todopoderoso los había elegido específicamente a ellos "para guiarnos como un pastor a su rebaño" por el sendero de la vida. Que Dios los había elegido en persona para gobernar su pueblo y que nosotros teníamos que seguir las indicaciones de Dios, sin cuestionar a nuestros líderes, porque era pecado y delito grave cuestionar la autoridad de Dios.

— Es lo que siempre dicen aquellos que se sienten con el derecho a estar por encima del resto — apoyó Ino, ayudándose de Karin para por fin elevarse a la parte más alta del peldaño — Es por ello que la derecha extrema y absolutista siempre está estrechamente relacionada con el clero, pues la religión es el opio de la sociedad — agregó, referenciando un manifiesto de un comunista, pese a que la Yamanaka no simpatizaba con la teoría económica expuesta por dicho filósofo, como debía ser cualquiera con sentido común — La extrema derecha siempre va a utilizar la religión para engañar a sus simpatizantes y para crear diversos sistemas jerárquicos y clasistas. Lo más patético de todo es que haya miembros de la clase trabajadora que defiendan a capa y espada el mismo sistema que los oprime y aquello se debe a que les han engañado con éxito de que solamente aquellos sistemas les garantiza la libertad. Es la definición textual de un cornudo extremo: defender el sistema que te oprime.

— Bah, los humanos somos unos imbéciles, para serte honesta — expresó con frustración Karin, acomodándose su cabello de fuego — Simplemente tenemos sed de poder y riquezas; riquezas que no nos llevaremos cuando muramos. Somos extremadamente materialistas y cuesta trabajo no odiar a la humanidad. Sinceramente te envidio, Ino.

La rubia se sorprendió por la última frase de Karin, por lo que se detuvo un momento y la miró directamente, aunque la pelirroja seguía caminando acompasadamente. No obstante, pronto Ino la alcanzó y la tomó por el hombro, forzando a Karin a verla.

— ¿Por qué dices éso, Karin-san? No es como si nosotros fuésemos la epítome de la racionalidad y de la moral — adjudicó la rubia de ojos celestes, con una ligera muestra de pesar — De todos modos, gracias a nuestros ancestros, alguna vez tanto los humanos como la raza dracónica estuvieron al borde de la extinción. Literalmente, Iridia alguna vez entró en guerra contra el resto de las formas de vida inteligente y la población humana fue reducida a menos de un uno por ciento de la especie. El porcentaje para la raza de los dragones fue mucho menor al uno por ciento.

— Vaya... entonces no es algo propio de los humanos el ser avariciosos... — confirmó Karin, mirando fugazmente a su compañera.

— Es propio de las formas de vida inteligente e incluso está presente en los animales — demostró la rubia — Aún entre los animales, existe competencia por territorio y por el estatus de alfa. Los animales machos luchan ferozmente por la posición del líder de la manada, incluso llegando a peleas a muerte. La maldad esta intrínseco en la vida, Karin-san. La luz siempre tiene como contraparte a la oscuridad para destacar y existir. La luz es la vida, mientras que la oscuridad representa la muerte. Lo mismo es con la bondad y la maldad.

— A veces me pregunto si realmente vale la pena la lucha que mantenemos por sobrevivir — dijo en retórica la pelirroja — Es decir, ¿qué ganaremos con salvar a una cancerosa humanidad que lo único que le importa es adquirir todo el poder y riquezas que pueden acaparar en sus manos? ¿Realmente queremos un futuro lleno de avaricia y muerte? ¿Qué diferencia habría entre confrontar y vencer a Chaos, únicamente para que vuelva a nacer una nueva entidad maligna que busque subyugar al resto?

— Porque no lo haces por toda la humanidad, Karin-san — rebatió con una sonrisa la rubia, levantando su dedo al cielo, aunque no apuntaba explícitamente a nada — Lo haces por aquellos que amas y valoras con toda tu vida. Lo haces para construir un futuro para tus seres cercanos y para los hijos de tus hijos. Ésa es la verdadera razón por la cual continuamos luchando contra Magnus Chaos y no por amor propio a la humanidad entera. Quizá únicamente Sakura lo haga por principios filantrópicos, si te soy sincera.

— Como sea, al menos creo que tienes un buen punto con lo de luchar por los nuestros y no por todos. Para serte honesta, la única razón por la cual lucho contra todo éste desastre es porque odiaría tener que vivir el resto de mis días de rodillas ante Chaos — secundó Karin, examinando el horizonte frente a las chicas — Oh, mira... allá hay señales de actividad humana. Seguramente la machorra y el Hyūga debieron haberse establecido en aquella zona.

Ino concentró su aura y analizó la zona circundante con su geomancia, buscando cualquier señal de actividad humana por la zona. No obstante, debido a una interferencia del campo electromagnético de Luyten b, el cual era incluso mucho más potente que el de Terra, impedía que Ino obtuviese una respuesta adecuada de la frecuencia infrarroja que emitían los cuerpos de materia biológica que incluía a los humanos. La rubia hizo su mayor esfuerzo, concentrando toda su magia en su cabeza, y emitió un barrido de frecuencias en modo radiación, pero apenas pudo captar una mínima cantidad de radiación electromagnética en la frecuencia infrarroja.

Ino se sostuvo su cabeza, al sentir un punzante dolor por el esfuerzo y negó levemente.

— Es inútil. Apenas puedo sentir la radiación emitida por los cuerpos biológicos — señaló la Yamanaka, abriendo de nuevo los ojos y apartando su mano de su frente — Puedo detectar que hay formas de vida biológicas en la zona, pero no puedo asegurar si se tratan de Tenten-san y Hyūga-san o de otras formas de vida. Quizá incluso puedan ser animales o hasta demonios.

Karin tensó su mirada, tomó sus dagas de la espalda y las extrajo de inmediato, girándolas hábilmente en sus manos, hasta que las tomó con el filo o cuchilla hacia abajo. La pelirroja entonces guardó absoluto silencio, tal y como Ino y miró a la rubia.

— Bien, entonces puede ser que haya hostiles en la zona — refirió la pelirroja, colocando un dedo sobre sus labios, para indicarle a Ino que no hiciese ruido.

La pelirrubia asintió y siguió cautelosamente a Karin, quien, siendo una experta en asesinatos furitivos y en espionaje, se escabulló a través de la densa vegetación de Luyten b, en el bosque que rodeaba al campamento que habían establecido Tenten y Neji. La rubia, de hecho, decidió transformarse en una mariposa de diminuto tamaño y se colocó en el hombro de la pelirroja, sorprendiendo un poco a la última, quien miraba a la mariposa color dorado en su hombro derecho, pero después lo pasó por alto, ya que aquello le ayudaba a pasar desapercibida ante cualquier clase de ser inteligente que hubiese en la zona.

Karin entonces se agachó lo más que pudo, pasando desapercibida por los enormes arbustos, y después saltó a las ramas por lo alto, pues los arbustos se volvieron escasos a nivel de suelo. En lo alto, Karin observó al horizonte y miró que había un movimiento de otro arbusto, como si en aquella planta se escondiera algún animal grande que estaba a punto de atacar a cualquier ser que cruzara por el sitio. Sin embargo, cuando Karin estaba a punto de descender al suelo, imaginando que se trataba únicamente de un animal, escuchó una especie de gemido proveniente de entre los arbustos, por lo cual la pelirroja se tensó levemente y frunció el ceño. Aquello no era un animal, sino se trataba de un ser humanoide o un ente.

En un principio, Karin pensó que se trataba de su amiga Tenten, pero aquel gemido que se volvió a repetir se escuchó un tanto... sensual, por lo que la Uzumaki supo que, quien fuese que estuviese ahí, debía estar teniendo acto carnal con alguien más, o debía estarse masturbando en el sitio, y aquello descartaba a Tenten, dada la asexualidad de la monja. Por el tono y timbre de voz de aquellos gemidos, Karin dedujo que se trataban de los gemidos de una mujer joven, de no más de veinte años de edad. Karin habría imaginado que era Tenten, pero hallar teniendo sexo a la castaña era lo menos probable, pues Tenten era adversa a todo lo que tenía que ver con relaciones sentimentales, aún menos con las relaciones carnales, además de que no se imaginaba a ella revolcándose con alguna otra persona, sea hombre o mujer.

— Tal parece que tenemos compañía — musitó por lo bajo Karin, apenas para que Ino, aun en su hombro y con forma de mariposa, la escuchara.

— ¿Acaso será Tenten-san? — preguntó la Yamanaka, en la misma tonalidad que su compañera y un poco impresionada de escuchar a un par teniendo sexo de entre los arbustos — Es decir... ¿no acaso Tenten-san y Hyūga-san son los únicos seres con forma de vida inteligente en Luyten b?

Karin se asombró de escuchar la voz de Ino, con ella teniendo el estado de una diminuta mariposa, pero asintió.

— Sí, Tenten es la única que está aquí, además de Hyūga, pero no es posible que la machorra sea la que se encuentra entre el arbusto — replicó Karin, mirando a la bella mariposa monarca en su hombro — Después de todo, debes recordar que Tenten es una persona asexual, sin interés alguno en las relaciones sentimentales y aún menos las carnales. ¿Recuerdas aquel día en el continente olvidado? Tenten ni se inmutó cuando te quisiste pasar de la cuenta con nosotras.

Ino sintió que se mojaba de tan sólo recordar aquel día, pero se controló totalmente y asintió.

— Oh, claro. Cómo llegué a olvidar que Tenten-san es una persona asexual — apoyó la pelirrubia — Pero, si no es ella, ¿entonces quién podría estar tras de aquellos arbustos?

Karin se encogió de hombros, tensando sus manos sobre sus cuchillas.

— Ni idea, pero no creo que sean aliados nuestros y temo que Tenten y Hyūga quizá se los encontraron y tuvieron un terrible destino — masculló Karin, imaginándose que, quizá, su amiga estaba ahora muerta — No sabemos qué clase de seres nos podríamos hallar.

— ¿Qué debemos hacer, entonces? Si llegan a ser de una especie superior a la nuestra, o peor aún aliados de Onikage, estamos fritas. No podremos manejarlos por cuenta propia, Karin-san — exclamó por lo bajo Ino, aunque su temor era palpable incluso a una intensidad tan baja — Dios... debimos haber solicitado que Naruto-san viniese con nosotros.

— De éso nada. No me iba a arriesgar a que se te alborotaran las neuronas y terminaras quitándome en definitiva a mi hombre, además de que te habría arrancado las entrañas con mis propias manos si lo hacías — masculló por lo bajo Karin.

Ino se impresionó un poco, pero negó vehementemente.

— ¡¿Pero qué estás diciendo, Karin-san?! ¡De ninguna manera habría hecho tal cosa! ¡Además, ahora no es momento para discutir aquello! — se defendió molesta Ino, pues estaba hablando en serio y Karin salió con un arranque de celos — Me refiero a que Naruto-san nos habría apoyado en combate.

Karin suspiró, sin intensidad sonora alguna.

— Bien, de acuerdo, lo siento. Es sólo que estoy un poco nerviosa, ¿sabes? Bien podríamos morir en los próximos minutos — argumentó la Uzumaki, volviendo su mirada al arbusto que se movía y de donde provenían los gemidos femeninos — En todo caso, tampoco podemos abortar la misión. Ya hemos llegado hasta aquí y cumpliremos a como dé lugar nuestra encomienda, aún si nuestras vidas peligran. El futuro de los terrícolas depende de nosotras.

— ¿Algún plan? — preguntó de vuelta Ino — Yo no soy hábil en combate. Mi especialidad es ser una clériga y apenas puedo dominar el elemento viento.

— Déjamelo a mí — musitó en respuesta Karin — Si tan sólo pudiera hacer un acercamiento furitivo, podría asesinar a aquel par con mi Fu Jow Pai — añadió — Tan sólo necesito que me traces un mapa mental de su sitio y de su orientación actual.

Ino asintió.

— De acuerdo, utilizaré mi aura para que puedas ver en el espectro Infrarrojo. El resto depende de ti.

— Bien, prepárate entonces, Yamanaka. Daré un asalto furitivo y mataré a quien quiera que éste ahí — avisó Karin, tensando de nuevo su agarre en sus dagas.

— De acuerdo. No estoy de acuerdo en la violencia sin sentido, pero supongo que es nuestra vida contra las de ellos — finalizó Ino.

Karin entonces saltó a un árbol cerca de aquel arbusto que se agitaba con el movimiento de lo que fuese que estuviera ahí y miró fijamente la planta que seguía agitándose. Karin notó algunas prendas de vestir justo detrás del mismo arbusto, por lo que sus dudas con respecto a aquellos entes fue confirmada: estaban teniendo acto carnal, pero aún así ni le importó. Después de todo, no sería la primera vez que atacaba y asesinaba a un enemigo en pleno acto carnal, ya que en sus días como una assassin varias veces mató a oligarcas que tenían lujuriosos actos carnales con incluso menores de edad.

— Bien, ¡aquí voy...! — susurró muy por lo bajo Ino, mirando directo al arbusto.

Con habilidad digna de una assassin de su nivel, Karin descendió con absoluto sigilo, apenas haciendo un muy ligero sonido en el pasto, ya que cayó y rodó de inmediato para no solamente amortiguar debidamente la caída, sino para causar el menor sonido posible. Tan pronto aterrizó en el suelo, Karin se agachó lo más que pudo y se encaminó al arbusto lo más rápido que le permitía su postura flexionada. Pronto llegó a centímetros del arbusto y tensó su cuchilla derecha, guardando su daga zurda en su espalda.

"Los tengo justo donde los quiero, malditos..." se dijo en su mente la pelirroja, mostrando un instinto asesino.

Tan pronto finalizó su pensamiento, Karin rodeó el arbusto y tomó el primer cuerpo que se encontró, sosteniendo al ente de su cabeza y colocando su daga contra el cuello del mismo.

— ¡No te muevas, hijo de tu puta madre! — masculló Karin, siseando amenazante contra el oído de su enemigo — ¡Estás muerto, imbé...!

Karin se calló de inmediato al ver el otro cuerpo que estaba anteriormente debajo del de su supuesto enemigo, ya que divisó a una persona sumamente conocida para la pelirroja de ojos rubí. Apenas vio la figura de aquella persona, Karin se quedó de piedra.

— ¡¿T-Tenten...?! ¡¿Pero qué demo...?! — articuló con dificultad Karin, viendo a la ojichocolate.

Tenten estaba igual o más petrificada que Karin, pues no solamente se había sorprendido de ver a su amiga frente a ella, sino que ella misma estaba con pocas prendas y en una situación demasiado... comprometedora, ya que Tenten estaba no solamente en ropa interior, sino que tenía los labios hinchados, tenía algunas marcas de chupetones por el cuerpo, saliva lubricando su cuello y labios, así como sus bragas estaban completamente empapadas. Incluso algunos de los fluidos escurrían desde la entrepierna de Tenten, mojando un poco sus piernas.

Mecánicamente, Karin soltó el cuerpo que anteriormente sostenía, percatándose eventualmente que se trataba de Neji Hyūga a quien estaba a punto de asesinar hace unos instantes. El castaño estaba igual de impactado por haber sido cachado in fraganti, prácticamente a punto de cogerse a la castaña, por lo cual apenas volteó a ver a Karin. Justo en el hombro de Karin, se hallaba una mariposa que vio Neji, quien estaba completamente ignorante de que se trataba de Ino Yamanaka.

Igualmente saliendo de su impacto inicial, Ino resplandeció y levitó al lado de Karin, para después materializarse en su forma humanoide y mostrarse impactada, pero sonriente, ante el Hyūga y Tenten.

— ¡¿I-Ino?! — expresó asombrada la castaña, cubriéndose su cuerpo con ambas manos.

— ¡Vaya! ¡Con que eran ustedes los que estaban teniendo sexo! — exclamó emocionada Ino, además de que una pícara sonrisa adornaba su rostro — ¿Quién lo habría imaginado de ti, Tenten-san? Aunque supongo que incluso para ti fue inevitable el agasajarte a éste bomboncito... — añadió, con una mirada seductora, además de ver al Hyūga.

Tenten se abochornó intensamente y sacudió su cabeza, finalmente poniéndose de pie.

— ¡No...! ¡Ésto no es lo que parece! ¡Yo...!

— Oh, vamos, Tenten-san, no tienes porqué sentirte avergonzada — le interrumpió la Yamanaka a la pelicastaña — Después de todo, es una reacción natural al ver a un papasito como Neji-san sin ninguna prenda en su torso. Si supieras cuántas veces he fantaseado con cogerme a éste bombón...

Neji aún estaba impactado de la repentina aparición de Karin e Ino, pero no por ello no se apartó de la absurdamente sensual rubia que amenazaba con abalanzársele y tener sexo con él, ahí mismo. El Hyūga empujó levemente a Ino, aunque con la suficiente fuerza para únicamente hacerle saber a la rubia que no solamente mantuviese su distancia, sino que su atrevimiento no era bienvenido. Ino quería insistir, pero Karin la detuvo del brazo.

— ¡No te acerques a mí, rubia loca! — masculló Neji, ya saliendo de su impacto.

— Ugh, qué aburrido eres, Neji-san — espetó la bella ojiceleste, haciendo un mohín algo infantil — Por otro lado... ¿no acaso eras una persona asexual, Tenten-san? ¿O es que acaso Neji-san sacó a tu devora-hombres dormida? — inquirió divertida la rubia.

Tenten se sonrojó y negó vehementemente.

— ¡Por supuesto que no! — rebatió agresiva la castaña, frunciendo el ceño molesta — ¡Es sólo que...!

— Ino, ya basta. No es asunto nuestro — ordenó Karin, en una extraña muestra de madurez, nunca antes vista en la pelirroja, incluso sorprendiendo a Tenten y Neji — Como sea, ¿no acaso ustedes nos mandaron a llamar? Mejor dicho, ¿no deberían estar actualmente en el Templo del Olvido? Finalmente, para ello mandaron a llamar a Ino, ¿no es así?

— Eh... bueno... yo... — tartamudeó Tenten, cubriéndose con sus brazos su semi-desnudo cuerpo.

— Antes de cualquier otra cosa, mejor vístete, Tenten. Ya suficiente impacto me ha causado atraparlos en una situación incómoda — pidió Karin, desviando su mirada a un punto a lo lejos.

Tenten ni respondió. La castaña simplemente tomó sus ropas y comenzó a vestirse lo más pronto que pudo. Del mismo modo, Neji se vistió, poniéndose su remera, sus pantalones y botas, de modo que ambos chicos quedaron completamente vestidos y arreglados en menos de cinco minutos. Entretanto, Karin examinaba las áreas circundantes, en posible búsqueda de hostiles o invasores en Luyten b, pero no halló siquiera formas de vida primitiva en la zona.

— Por lo visto, éste planeta está completamente extinto de animales y seres inteligentes — mencionó para sí misma la pelirroja, a unos metros de Tenten, Neji e Ino — Debí haberme imaginado que Tenten y Neji serían los únicos en el sitio, pero...

Karin jamás se imaginó el que su amiga de toda la vida estaría casi teniendo sexo con Hyūga Neji. Es decir, como lo refirió Ino, ¿qué acaso Tenten no era una persona asexual? Se supone que las personas asexuales no sentían deseos sexuales por absolutamente nadie, ni aún siquiera sentían atracción física por algún otro ser, pese a que había casos de personas que se enamoraban de otros, siendo ellos mismos asexuales. Por otra parte, Neji bien pudo haberse aprovechado de Tenten y hasta pudo haber intentado violarla sexualmente, por lo que tenía sentido que ambos se hallaran semi-desnudos, en un planeta lejano, a más de doce años luz de Terra.

Sin embargo, estaba otra cuestión: Tenten tenía más que fuerza suficiente como para detener e incluso lastimar gravemente al Hyūga. Además de todo, ¿por qué Tenten gemía de placer ante las caricias del pelicastaño? ¿Por qué motivo había permitido que las caricias y besos escalaran al grado de que la monja estaba gimiendo el nombre del apuesto ojiperla, aunque de manera ininteligible? Quizá era cierto que Neji era de muy buen ver y que tenía un porte de misterio y de sensualidad caballerosa, algo que incluso a Karin le llamaba la atención, pero a Karin se le hacía inimaginable el que su amiga, quien antes se adjudicaba a sí misma el calificativo de ser una asexual, dejara que alguna otra persona la manoseara y la besara de manera tan erótica.

¿Qué diablos había pasado en los últimos días, entre Neji y Tenten? Justo cuando iba a preguntar, Tenten se mostró frente a ella.

— Karin... yo... quiero explicarte lo sucedido... — habló la castaña.

Karin levantó sus manos frente a la pelicafé y negó.

— Olvida éso, Tenten. No viene al caso discutir por ello — rebatió la "princesa" del remolino — Además, tenemos una misión que cumplir, ¿recuerdas? — refirió.

Tenten asintió.

— Sí, pero no quiero que pienses mal de mí, tomate — argumentó la monja — Lo que sucede es que... bueno... yo... es una larga historia — titubeó, nerviosa de dar los detalles específicos de cómo es que se dio el primer encuentro sexual entre ambos — Tan sólo no quiero que te imagines cosas que no son. Yo no soy una cualquiera y ni siquiera debería estar haciendo éso. Simplemente una cosa llevó a la otra y cuando me dí cuenta ya estaba haciendo cosas que no van con mi personalidad.

Karin exhaló audiblemente, negó y tranquilizó su rostro.

— No lo hago, Ten. Quizá me sorprendió verlos un poco en aquella situación comprometedora, especialmente tomando en cuenta tu supuesta personalidad y falta de orientación sexual, pero no pienso mal de ti — explicó Karin, tomando a la fuerte chica de la suave piel de sus hombros — Además de todo, yo no soy nadie para juzgarte, Tenten. Yo prácticamente me estoy cogiendo a mi hermano, después de todo.

Tenten se quedó pasmada con la brutal franqueza de Karin. Ahora que lo pensaba, su caso era mucho menos controversial que el de Karin, pues la Uzumaki tenía una relación incestuosa con su hermano Naruto. De hecho, recién se viene enterando de que se reconcilió con Naruto, puesto que Onikage les dio la terrible noticia de que ambos estaban relacionados de sangre.

En todo caso, Karin tenía razón con el hecho de que no estaban ahí para narrar chismes baratos y contar sus experiencias carnales. Ambas tenían una misión importante que cumplir, la cual requería tener de una cabeza fría y de profesionalismo. Ya habría tiempo para narrarle a Karin todo lo que sucedió y el porqué sucedió. Por ahora, Tenten debía centrarse en la misión, en llevarla a cabo con éxito y en salvar a los terrícolas de la extinción a manos de Chaos Magnus.

— Escucha, Ten, olvidemos lo que pasó, ¿de acuerdo? Tenemos trabajo que hacer. Miles de personas dependen ahora de nosotros — adjudicó Karin, mostrando una racionalidad tan impresionante para alguien como ella — De todos modos, tu vida personal es solamente tuya.

— Wow, tomate... ¿quién diría que llegarías a decir semejantes palabras? — bromeó Tenten, con una leve risa.

Karin se encogió de hombros.

— Puedo ser una auténtica zorra, pero no soy una hija de puta — se defendió Karin.

— Por supuesto. El caso es que Ino seguramente irá de chismosa con todo mundo... — musitó la castaña, mascullando únicamente para su amiga.

Ino, por otro lado, abrazó por la espalda a Tenten y soltó una risa divertida.

— Vamos, Tenten-san, no tienes porqué sentirte mal. Neji es un bombón y es normal que cualquier chica, incluso tú, haya caído rendida ante sus encantos — enunció con una sonrisa picante la pelirrubia — ¡Oh, Dios! ¡La cara que van a poner todos cuando se sepa que la ruda e imponente Tenten por fin se estrenó con un papacito!

— ¡Olvídalo, Yamanaka! — bramó Tenten, soltándose del abrazo que le daba Ino y encarándola — ¡Si te atreves a decir algo, te prometo que te voy a dejar el puño marcado en la cara, Ino! — amenazó.

La rubia, sin embargo, aumentó su sonrisa y se cubrió la boca con su pequeña mano.

— Oh vamos, Tenten-san, no seas tan gruñona — dijo Ino, agitando su mano derecha — ¿Qué tiene de malo el sentirse atraída por alguien? Somos todos humanos, después de todo — ironizó la chica.

— Ino... — gruñó entre dientes Tenten — En serio que te estás ganando una buena paliza — sentenció, tronándose los dedos.

La rubia sonrió, provocando más enojo en Tenten. Justo cuando la pelicastaña estuvo a punto de agredir físicamente a la ojiceleste, Karin intervino, mostrando la cabeza fría que siempre estuvo sepultaba bajo toneladas de explosividad y locura en ella.

— Vamos, chicas, ya basta — ordenó Karin, empujando levemente a la monja y a la ninfa, para separarlas — Ino, más te vale que no andes divulgando lo que viste, o yo misma me encargaré de ti — sentenció, aunque más como una advertencia que como una amenaza — No es asunto tuyo o mío, ni de nadie más, sino de Tenten y Hyūga.

Ino mostró una mueca de molestia, que parecía más berrinche, y se cruzó de brazos.

— Hmp, ¡qué aburridas son ustedes dos! — masculló en fastidio Ino, dándose por vencida.

— Bueno, ya basta de éso. Tenemos una misión que cumplir y será mejor que nos vayamos cuanto antes — ordenó Karin, mostrándose extrañamente mandona y como una líder de operaciones — ¿Nos vamos de una vez? Ya tendrán tiempo de partirse la madre.

— Yo apoyo a Uzumaki — secundó Neji — De todos modos, ya hallamos el Templo del Olvido.

Tenten e Ino se miraron la una a la otra y encogieron los hombros.

— Hey, tomate, ¿quién te nombró la líder? — le desafió Tenten, mirando con su ceño fruncido a Karin.

La pelirroja volvió sus ojos a la castaña y suspiró.

— ¿Cual es tu plan, entonces? ¿Vas a guiarnos de una buena vez o vas a seguir peleándote con Yamanaka? — contestó casi igual de agresiva Karin — De hecho, creo que deberíamos dejarle el puesto de mando a Hyūga, pues es el más centrado de nosotros y, por lo que tengo entendido, tiene la experiencia suficiente para dirigir a comandos enteros. ¿No es así, Hyūga?

Todas volvieron su mirada al ojiperla, quien enarcó una ceja, y éste después asintió levemente.

— Sí, por supuesto — contestó el ojiperla, amarrándose en una cola de caballo baja su cabello — De acuerdo, entonces, yo seré el que dirija la expedición al Templo del Olvido. Vámonos cuanto antes, pues ya hemos desperdiciado demasiado tiempo en éste lugar.

Aceptando que Hyūga sería el líder de la misión, todas las chicas asintieron, siguiendo a las espaldas al lobo ojos de luna. Sin que lo supieran, había una sombra siguiéndoles muy de cerca. Una sombra con máscara de demonio, quien estaba completamente encapuchado.

— Hehehe... éso es, borregos. Continúen cavando su propia tumba... — masculló el encapuchado, desapareciendo en una ventisca.

.


.

Tras aproximadamente una media hora de caminata, Neji y las chicas finalmente llegaron hasta un extremo del ecuador de Luyten b. En aquel sitio relativamente desértico, al menos comparado contra la zona boscosa del campamento, estaba unas ruinas cubiertas por arena y piedras, además de que había un encharcadero de lodo en el piso. Debido a una tormenta de arena en el sitio, todos actualmente estaban cubiertos con unas largas túnicas de tonalidad café claro, las cuales no solamente les cubría del denso huracán de arena, sino que les camuflajeaba a la perfección de cualquier potencial invasor.

Neji dio el primer paso al frente, palpando el lodoso suelo a los alrededores, hallándolo lo suficientemente firme como para que los cuatro pudiesen adentrarse al Templo del Olvido.

— Muy bien, tal parece que la humedad aún no ha logrado sepultar por completo el templo — señaló Neji, volviendo su mirada apenas visible a través de su túnica — Debemos apresurarnos, pues quizá tengamos a lo sumo algunas horas para llegar al portal, abrir la singularidad espaciotemporal y salir del templo, antes de ser sepultados bajo cientos de miles de millones de toneladas de lodo y tierra.

— ¿Algún motivo por el cual lo digas, Hyūga? — preguntó Karin, caminando en dirección al lobo ojos de luna.

— Hay una especie de lago subterráneo en el fondo de la zona circundante del territorio que ocupa el Templo del Olvido — explicó el Hyūga, mientras caminaba a una cueva de roca que daba a la entrada del templo y mientras era seguido por las tres chicas a su espalda — La primera vez que llegamos a éste sitio Tenten y yo, aún era parcialmente visible la parte superior del templo, aún por un metro por encima de la superficie de las arenas movedizas — añadió — Tomando en cuenta los elevados niveles de humedad en el sitio, bien podemos predecir que, para el día de mañana, ya no habrá rastro alguno, a nivel superficial, de incluso aquella cueva que conecta a la entrada.

— Cierto — secundó la chica castaña — De hecho, es muy probable que, para cuando lleguemos hasta el fondo, en la cámara donde está el portal, no podamos acceder debidamente a la singularidad, sin tener que al menos excavar por al menos unos metros para revelar el dichoso portal.

— Genial, ahora resulta que la vamos a hacer de cenicientas, ¿no es así? — espetó Karin, verdaderamente frustrada de tener que hacer trabajo sucio, no propiamente porque ella se sintiese que estaría por encima de ello, sino porque era increíblemente estúpido perder el tiempo con ello — De hecho, creo que debieron enviar a un equipo de ninfas especializadas en apertura de sellados, no a mercenarios como nosotros. Es decir, ¿en qué se supone que ayudaremos nosotros, exceptuando a Ino? No hay ningún ser vivo, además de nosotros.

— Hey, zanahoria, al menos no nos enviaron a morir en combate. No te quejes — le reprimió la shaolin a la pelirroja — De todos modos, nadie esperaría que un templo estuviese en ésta zona o que la singularidad espacio/tiempo estuviese explícitamente situada en el segundo exoplaneta más cercano a Terra. No tenemos ni idea de cómo es que funciona todo nuestro planeta natal, mucho menos el universo conocido.

— Correcto. No obstante, gracias a éstas estúpidas dunas, quizá nos llevemos días en retirar tanto maldito lodo del fondo. Para cuando excavemos lo suficiente para liberar el portal que mencionas, seguramente ya habremos llamado la atención de una especie invasora — defendió la Uzumaki — ¿Te imaginas el tiempo que nos llevará sacar toneladas de lodo y arena?

— Por éso no hay ningún problema — habló repentinamente Ino, después de haberse mantenido en silencio; algo extremadamente inusual en ella — Yo me encargaré de dispersar toda clase de escombro con mis habilidades. Después de todo, sé manipular la magia de elemento viento hasta cierto punto, así como la magia de espacio/tiempo. Además, mis habilidades psicokinéticas y telekinéticas son superiores a cualquier hada que puedan conocer, incluyendo a Sakura — aseguró, con un guiño de su ojo izquierdo.

— Oh, es cierto. Me olvidé por completo de que también eres una hada especializada en habilidades extrasensoriales — secundó Karin, mirando a la rubia, quien aún sonreía de extremo a extremo.

— La mejor de todas, Karin-san. Ni siquiera la frentesota iguala mis habilidades — se adjudicó Ino, con orgullo.

Pasada aquella corta charla, los chicos se aproximaron a la apenas visible cueva e Ino activó su aura alrededor de su cuerpo, rodeándose con un manto de tonalidad amarillo vainilla alrededor de ella. La ninfa extendió sus brazos al frente y emanó aún más aura alrededor de su cuerpo, con ello levantó la arena de alrededor de la cueva y la hizo levitar a varios metros por encima de todos. Apenas Ino levitó la arena y roca en el aire, levantando sus delgados brazos en el proceso, la ninfa hizo un movimiento con sus extremidades superiores y arrojó la arena a cientos de miles de kilómetros a lo lejos, donde se generó un leve impacto por la colisión de todo aquel peso.

Karin y Tenten estaban asombradas de las impresionantes habilidades de Ino, y en general de las ninfas y la especie Fata, pues, hasta hace algunos meses, nunca se habrían imaginado que existían dichos seres, pese a que ambas alguna vez combatieron con brujos y hechiceros de alto nivel. Ino soltó un último suspiro y desapareció su aura, pues era sumamente peligroso el que estuviese usando constantemente sus energías, cuando bien podría haber hostiles alrededor de la constelación Canis Minor, además de que agotaba sus reservas de energía.

— Dios... ustedes las hadas sí que son fenómenos... — enunció asombrada Karin, viendo cómo la arena había desaparecido de alrededor de la cueva — ¿No te impresionas de tus propias habilidades, Ino?

La rubia volvió su mirada a la pelirroja y se encogió de hombros.

— No entiendo porqué debería, sinceramente hablando. Mis habilidades no son para nada extraordinarias dentro de la especie Homo Sapiens Fata, ni aún menos dentro de las hadas especializadas en combate — refirió Karin — Mi especialidad simplemente resultó ser el de una psíquica y en posesión mental.

— Las charlas para otra ocasión. Continuemos y finalicemos la misión — ordenó Neji.

Todos asintieron y siguieron al Hyūga a sus espaldas, como si el chico fuese alguna clase de guía turístico. Tan pronto entraron a la cueva, Neji le solicitó a Ino que colocara una barrera en la entrada de la misma, preferentemente hecha de materia y recubierta con energía, de modo que nadie ingresara en el interior de la misma y les diera una emboscada. Apenas Ino selló la entrada de la cueva con una roca, usando sus habilidades psicokinéticas, todos quedaron en penumbras absolutas. Por suerte, todos venían preparados para aquella ocasión y por ello Tenten, Neji y Karin extrajeron unas gruesas varas de madera inflamable. Karin utilizó una de sus cuchillas y la talló contra una piedra porosa, no solamente incrementando el filo de su de por sí letal cuchilla, sino que soltó algunas chispas con la daga. Gracias a que la vara que sostenía era de un material fácilmente inflamable, de inmediato el trozo de madera combustionó y encendió en un instante. Karin compartió el fuego que había encendido con las varas de Neji y Tenten, hasta que los tres tenían su luz propia. Ino no necesitó de ello, ya que su propia aura alumbraba lo suficiente en el camino, pues sus alas de luciérnaga emitían un brillo intenso.

— Anden con cuidado — dijo Neji — No solamente la estructura está en pésimas condiciones, por haber sido abandonada por miles de millones de años, sino que hay algunas zonas donde ya se han derrumbado completamente y es muy propenso a colapsar hasta el fondo. No creo que les agrade ser sepultadas bajo cientos de miles de millones de toneladas de roca y polvo.

Karin e Ino asintieron.

— Por lo visto, la temperatura es un tanto cruda, aún a nivel superficial como lo es éste — refirió Karin, sintiendo el frío que atrapaba la roca, así como la dificultad para respirar que no era en sí exagerada pero sí incomodaba.

— Se debe a los depósitos acuíferos por lo bajo de éste templo — explicó Tenten —Neji y yo detectamos un río subterráneo a aproximadamente unos diez kilómetros al fondo. Seguramente, debido a la carencia de radiación estelar de Luyten b y el hecho de que el Templo del Olvido se halla a más de un kilómetro por debajo de la superficie del exoplaneta, la temperatura desciende mientras nosotros también bajamos a la zona donde está el portal espacio/tiempo del Templo del Olvido.

— Éso tiene sentido — dijo Ino, por lo que todos volvieron momentáneamente sus mirada a la bella hada exuberante — La edificación de roca que conforma éste templo funciona como una trampa iónica que aisla cualquier material o energía dentro de templo, y gracias a su efecto de cámara electromagnética incluso el aire está aislado del exterior.

— SI lo que dices es cierto, ¿cómo es que podemos entonces respirar? ¿No acaso deberíamos asfixiarnos por el simple hecho de que el oxígeno es limitado? — preguntó Tenten, removiendo con cuidado una roca que les bloqueaba el paso.

Ino negó.

— No realmente, el agua que hallaron tú y Hyūga-san es la fuente principal del oxígeno contenido dentro de ésta cámara — aclaró Ino — Pese a que quizá no han logrado hallar formas de vida inteligente, o formas de vida multicelular, el manto acuífero que localizaron al fondo de éste templo debe tener organismos unicelulares que producen el oxígeno que actualmente estamos respirando.

— Oh, entonces sí hay formas de vida en otros planetas. Simplemente nosotros no podemos verla, ¿cierto? — dedujo Tenten.

Ino asintió.

— En cualquier parte del universo, salvo en sitios extremos como ciertas nebulosas, exoplanetas y estrellas colapsadas, siempre existen formas de vida primitiva, así sean unicelulares como las bacterias y protozoarios, quienes apenas tienen algunos nanómetros de longitud — definió la bella rubia, levitando un poco, por encima de una estructura no muy estable — Debido a cómo funciona el ojo del humano común, no puede captar dimensiones tan pequeñas, así como tampoco puede captar la luz infrarroja emitida por dichos organismos. Encima de todo, dichas bacterias también pueden estar fosilizadas bajo billones de toneladas de roca y polvo, por lo que resulta muy difícil su exploración.

— En todo caso, está desmentido el hecho de que no hay formas de vida fuera del planeta, ¿huh? — enunció Karin, quemando algunos restos de lo que parecía una extraña alga tóxica.

— Nunca fue un mito, Karin-san. No al menos desde que se hicieron grandes avances en las ciencias conocidas como cosmofísica y astrofísica — refutó la Yamanaka, quien recibió un asentimiento de parte de la pelirroja, en apoyo — Lo que la comunidad científica siempre ha estado ansiosa por hallar es la prueba de que existen formas de vida inteligente. Luyten b y éstas ruinas, que las hadas cosmólogas nombraron como el Templo del Olvido, es un enorme avance para la comunidad, aún si no lo parece — argumentó — Por otro lado, en varios de los planetas potencialmente habitables, siempre existe una alta probabilidad, casi del cien por ciento, de que existan formas de vida, cuando menos multicelular. Kepler-22b es el perfecto candidato para formas de vida multicelular e incluso formas de vida inteligente.

— Tan sólo espero que, si existen formas de vida inteligente en Kepler-22b, no nos reciban con armas en mano — se predispuso Tenten — Quién sabe qué clase de civilización podamos encontrar en Kepler-22b. Quizá manejen tecnología mucho más avanzada de la que nosotros podremos llegar a manejar en el futuro... si es que llegamos al futuro, claro...

— Todo es cuestión de esperar y tener fe en que no nos harán daño, supongo — apoyó Karin, cortando con sus dagas una roca que estorbaba el paso, con una simetría perfecta para no causar un derrumbe en el templo — Si éso no sucede, entonces necesitaremos de la ayuda de Sasuke y Sakura, pues sabrá Dios qué tan fuertes sean nuestros oponentes.

— Ése es el plan, tomate — refirió Tenten, avanzando primero a una enorme cámara dentro del templo, la cual curiosamente se hallaba en perfectas condiciones — Es obvio que no viajaremos a Kepler-22b, sin que vuelvan antes Sasuke y Sakura, o de lo contrario seríamos asesinados por Chaos.

— Éso si no nos encuentra él primero — se temió la pelirroja, descendiendo un piso entero de un salto.

Unas increíblemente largas escaleras guiaban a los chicos al fondo de aquella enorme estructura, sepultada bajo billones de metros cúbicos de roca y sedimentos. Al grupo de Neji y Karin les llevó al menos una hora el llegar hasta el fondo, incluso caminando a veloces pasos que únicamente les ayudó a fatigarse más de lo necesario. Aún sin que los chicos se percataran de algo, había un encapuchado que les seguía sigilosamente a algunos metros detrás de ellos. Incluso con el eco que generaban los pasos de los chicos, gracias a la acústica en el desahuciado templo, el encapuchado logró pasar completamente desapercibido.

Eventualmente, tras una muy larga caminata que fatigó a casi todos, finalmente el equipo llegó a una cámara semi-inundada con agua, hasta casi un metro de altura. A comparación del típico manto cristalino de Terra, que mantenía a todos los organismos con vida, el agua en aquella zona se mostraba un tanto más densa y pesada en general, además de que tenía una tonalidad ligeramente grisácea, aunque quizá aquello se debía más a los sedimentos que se acumularon en el fondo del templo, durante los miles de millones de años que pasaron.

Caminando unos cinco minutos más y descendiendo a una cámara aún más pequeña, finalmente los chicos llegaron a la sala donde se hallaba el portal espaciotemporal del cual habían avisado Tenten y Neji. Dentro de aquella cámara, se podían ver numerosas runas que parpadeaban ocasionalmente con un destello aqua muy brillante, en un idioma indescifrable para los presentes, pues seguramente pertenecía a una civilización antigua que anteriormente vivía en Luyten b.

En el fondo de aquella habitación enorme, quizá de un kilómetro cuadrado de área, se hallaba el portal espacio/tiempo en buenas condiciones, salvo deterioro por el tiempo, en estado aparentemente funcional. La primera en acercarse fue Ino Yamanaka, quien caminó acompasadamente hasta el portal y lo examinó a detalle. Como una experta en sellados y en habilidades psíquicas y extrasensoriales, Ino concentró su aura alrededor de su cuerpo, cerró sus ojos y colocó una mano en el borde del portal, analizando si existía alguna clase de sellado con magia. Para sorpresa de Ino, ciertamente existía un sello de espacio/tiempo que cerraba el portal, pero no estaba situado desde el extremo donde actualmente se hallaban los chicos, dentro del Templo del Olvido.

Ino desapareció su aura y suspiró, para finalmente abrir los ojos y entrecerrarlos, analizando de nuevo aquella gema a lo alto del portal.

— Qué extraño... — musitó Ino, aunque gracias a la acústica de la cámara del templo se pudo escuchar perfectamente para el resto.

— ¿Qué sucede, Yamanaka? — preguntó Neji, colocándose justo al lado de la pelirrubia, igualmente clavando su mirada en la gema a lo alto.

— Ciertamente, existe una especie de sellado que impide la apertura del portal y predeciblemente el portal está sellado desde el otro extremo del túnel de gusano, pero hay cierta irregularidad con el sellado del mismo — contestó la Yamanaka, retirando su mano del portal, al cual había analizado una última vez con sus poderes.

— ¿Qué clase de irregularidad? — preguntó ahora el pelicastaño.

— Cuando se utiliza un hechizo de sellado, regularmente hay rastros de aura a través del agujero negro de tipo gusano, lo cual se manifiesta como radiación electromagnética que queda atrapada en el horizonte de sucesos del mismo. Cuando nosotras intentamos liberar el sello, básicamente lo que hacemos es crear una singularidad espacio/tiempo de tipo anillo, lo que aveces se conoce como ringularidad, la cual permite que el agujero negro gire sobre sí mismo, tal y como los planetas lo hacen, y que la gravedad fuera de su horizonte interno se mantenga lo suficientemente uniforme para que el viaje espacio/tiempo sea posible, sin que el cuerpo que viaje a través de él sea desintegrado en subpartículas elementales o que sea aplastado por la brutal presión — detalló ampliamente Ino, impresionando a todos — La cuestión con éste agujero negro de gusano es que no he podido hallar ninguna clase de radiación electromagnética proveniente de la magia manipulada por hadas o hechiceros.

Ino se separó del portal, dando unos pasos hacia atrás, y contempló los jeroglíficos que adornaban el sitio. A duras penas, y por pura intuición, la Yamanaka pudo deducir algunos de ellos, ya que varios se representaban como los jeroglíficos que usaban las civilizaciones antiguas en Terra.

— Es como si hubiesen usado alguna clase de herramienta o mecanismo de apertura de espacio/tiempo sumamente avanzado y tecnológico. Es como si ésta civilización tuviese acceso a tecnología que va más allá de nuestro entendimiento y que únicamente ha sido plasmada en libros de ciencia ficción — argumentó la rubia, ganándose una mirada impactada de todos.

— ¿Ciencia ficción? — repitió en retórica Karin.

Ino asintió.

— Muy probablemente la civilización que es capaz de abrir y cerrar a voluntad éste portal no sean propiamente seres mágicos, ni posean las habilidades de nuestra ancestro, Lady Eva del Génesis — remarcó Ino, volteando su mirada a Karin y Tenten — Sin embargo, de alguna manera han hallado la forma de manipular el tiempo/espacio a voluntad y de manipular la mecánica cuántica a nivel intrínseco, con una perfección digna de una deidad. Si lo plasmáramos en la escala Kardashev, seguramente dicha civilización estaría cuando menos en el nivel Kardashev seis.

Karin y Tenten apenas entendían sobre la escala Kardashev de civilizaciones, pero Neji sí que lo comprendió de inmediato.

— Kardashev Tipo Seis: una civilización tipo universal, capaces de manipular el MEST a voluntad absoluta — refirió Neji, ahora sí impresionando a Karin y a Tenten con sus palabras — ¿Cómo es posible que una civilización haya hecho tan enormes avances en ciencia y tecnología, en relativamente poco tiempo? De acuerdo al tiempo que ha viajado la luz hasta Terra, el cosmos debe tener aproximadamente unos trece mil millones de años de existencia. Incluso nosotros los humanos, quienes tenemos menos de doscientos mil años en existencia, a duras penas hemos pasado la civilización embriónica en la escala Kardashev. Recién ingresamos al tipo cero en la misma — añadió, colocándose una mano en su mentón — De acuerdo a los cálculos que se han hecho en torno al progreso en ciencia, en los terrícolas, a la humanidad debería tomarle por lo menos otros cien mil millones de años, en el mejor de los casos, para alcanzar el nivel Kardashev seis, el cual ni siquiera es el más avanzado de todos.

— Me resulta increíble cómo es que una civilización tan poderosa haya sido forzada a abandonar Luyten b, incluso bajo éstas condiciones — expresó la monja, observando los jeroglíficos del sitio.

— La escala Kardashev mide en sí el nivel de avance tecnológico y el grado de manipulación de energía, a grandes escalas, que tiene un ente o una civilización entera. No mide propiamente niveles de pelea — esclareció la ninfa de orbes celestes — Alguien como Kaguya-sama puede tener un control muy avanzado de la manipulación del MEST, pero incluso alguien como Sasuke puede derrotar en combate a Lady Kaguya, pues Sasuke-kun tiene mayor resistencia, fortaleza y habilidades de combate, como un guerrero dragón. Nosotras, como hadas, no somos adiestradas propiamente para ser guerreras, pese a que haya algunas de ellas que se desempeñen como tal, sino para la protección de la creación. Somos guardianes de la naturaleza, no soldados.

— Ignorando todo éso, ¿crees que puedas crear una singularidad espaciotemporal y abrir el portal a Kepler-22b? — preguntó Neji, mirando a la rubia.

Ino asintió.

— Por supuesto — aseguró la ninfa, con un guiño de su ojo — Lamentablemente, no puedo asegurarles de que pueda abrir el otro extremo del túnel de gusano, en el extremo directo de Kepler-22b, pues depende mucho de qué clase de sellado se esté usando para proteger el horizonte de eventos del exoplaneta — añadió, con cierto pesar — La única manera de comprobar si es que puedo abrir correctamente el portal a Kepler-22b será cuando finalmente ingresemos al agujero negro de Kerr y éso si es que no somos aplastados antes por la brutal gravedad desde el interior.

— Pues de nada nos sirve quedarnos aquí como espectadores y bien la humanidad podría extinguirse si no lo hacemos, así que al diablo. Abre ése condenado portal — pidió Karin, guardando por fin sus cuchillas sen la espalda — De todos modos, igual moriremos si no hacemos el intento de refugiarnos en Kepler-22b, pues estoy segura de que Chaos ya debe estar pisándonos los talones.

— Antes de ello, ¿no deberíamos sacar todo éste líquido y escombros de la cámara? — sugirió Tenten — Si algo sucede, seríamos arrastrados con todas las ruinas.

Ino negó.

— No será necesario. En cuanto abra la singularidad espacio/tiempo, efectivamente los escombros serán arrastrados al fondo del agujero negro, atrapados eternamente en una pila de fotones de energía en la singularidad, pero usaré mi psicokinesis para contener debidamente nuestros cuerpos en su sitio — les prometió Ino.

— De acuerdo. Entonces abre el portal, Yamanaka — demandó Neji, aunque sin usar un tono agresivo o autoritario.

— Muy bien, todos sosténganse de mi cuerpo — pidió la chica hada — Y si lo desean, pueden agarrar mis encantos — añadió, con una voz sensual y un guiño de su ojo.

Todos rodaron sus ojos y se aproximaron a la chica, aunque ninguno de ellos manoseó a Ino, sino que apenas la tomaron por las extremidades o por la cintura, en el caso de Tenten. No era propiamente que la monja quisiese propasarse con ella, sino que le preocupaba que el liviano y pequeño cuerpo de Ino, de apenas cincuenta kilogramos, fuese arrastrado por la singularidad espacio/tiempo que iba a crear, para abrir el portal. Ino, por su lado, cerró sus ojos, concentró su aura e hizo un mantra en latín, como siempre solía hacer para abrir cualquier barrera espacio/tiempo, en su instrucción con hechizos de sellado.

— ¡Apertum, fores universum! — finalizó Ino, abriendo sus ojos que brillaron como auténticas aguamarinas, con un lustre propio de un espejo.

Cuando Ino expulsó su aura, la energía se dirigió hacia aquella gema, en lo alto del portal, y la piedra preciosa se infundió con su aura amarillenta. Tan pronto su aura hizo brillar intensamente el hexágono en el portal, la singularidad espaciotemporal se abrió de inmediato en el centro de aquel portal y un agujero de gusano, o agujero negro de Kerr, se expandió de inmediato, arrasando con toda clase de materia y energía que Ino no controlaba. El vórtice succionó fuertemente, como una aspiradora, todo lo que halló en el rango de su ergósfera, pero gracias a que Ino tenía un control absoluto de su psicokinesis, la Yamanaka pudo mantener con éxito a sus compañeros y a ella misma en el sitio, además de que estabilizó la fuerza de succión del poderoso agujero negro, manipulando con su magia la potente gravedad.

— Bien, ya pueden soltarme si lo desean — anunció Ino, mientras que el resto se apartaba de la bella ninfa.

Tan pronto los chicos se apartaron de Ino, se percataron de que no fueron succionados por la fuerza centrífuga del agujero negro, pese a que sí sentían un poderoso tirón que les limitaba el poder mantenerse adecuadamente en pie, aunque no al grado de derribarlos. Ino extendió sus brazos al frente, volviendo a repetir su mantra en latín, y extendió después sus brazos a los costados, a la vez que aumentaba su aura.

— ¡Servo fores aperire! — gritó con potencia Ino, a causa del poderoso sonido del agujero negro que había abierto.

Tan pronto la chica expandió una vez más su aura, el vórtice se iluminó potentemente, casi como si se tratase de una hypergigante azul, destellando poderosamente un manto de luz que obligó a todos, exceptuando a Ino, el cubrirse con sus brazos de la monstruosa energía gamma. La rubia, sin en cambio, controló igualmente la energía que expedía el portal, el cual aún estaba manipulando, y usó su aura y todos sus conocimientos en conjuros de sellado para liberar el sello al otro extremo. Durante algunos minutos, Ino se mantuvo callada y con los ojos cerrados, analizando el sellado que fue usado para bloquear el acceso al otro portal en Kepler-22b.

A pesar de todos sus esfuerzos, Ino no pudo hallar el sello que necesitaba, por lo que desactivó progresivamente su aura, extrañando a los chicos que aún espectaban asombrados la impresionante habilidad mágica de su compañera, además de que cerró sus ojos. Ino eventualmente abrió sus ojos, mirando con frustración el portal, que aún mantenía el vórtice abierto.

— ... Como lo suponía... — habló Ino, tras su impresionante muestra de poder.

— ¿Qué pasa, Ino? — preguntó Karin, colocando una mano sobre el suave hombro de la ninfa.

— No existe ningún conjuro de sellado dentro del horizonte de sucesos del agujero negro de Kerr — contestó la Yamanaka, acercándose al portal que aún mantenía abierta la singularidad espacio/tiempo, pero ahora mucho menos violento que antes.

— Pero, ¿cómo es que entonces lograron sellar el portal desde el otro extremo, sin haber sido atrapados eternamente dentro de la singularidad gravitatoria? — preguntó con incredulidad Tenten — Si no estoy equivocada, no es posible el viajar a través de un agujero negro, ni aún uno rotatorio o de Kerr, sin que queden atrapados dentro del horizonte interno, pues ni siquiera la luz puede escapar de su acción gravitacional. Se necesita superar la velocidad de la luz para escapar del horizonte de eventos, incluso en uno rotatorio. Ni me quiero imaginar cómo es posible escapar de su horizonte interno.

— En efecto, no es posible hacerlo sin crear una barrera mágica y sin mantener activada la rotación del agujero negro... y es así como está el portal — explicó Ino, dejando aún más extrañada a Tenten — No hay un sólo rastro mágico, ni presencia de meta-energía dentro del agujero negro, y aún así el portal está sellado al otro extremo de la singularidad espaciotemporal. No me explico cómo, pero aquella civilización tan avanzada halló la manera de sellar el portal sin la necesidad de ocupar magia. Deben manipular tecnología sumamente avanzada para lograr controlar el MEST a nivel cuántico, sin la ayuda de la magia cuántica.

— Entonces, ¿no podremos abrir el portal a Kepler-22b? ¿Acaso fue todo un fracaso la misión? — masculló Neji, sintiéndose frustrado de tan sólo imaginar que habían pasado varios días lejos de toda civilización para que no sirviera de nada.

Ino negó, sorprendiendo a Neji.

— No es así — rebatió la Yamanaka — Lamentablemente, no podré abrirlo por mi propia cuenta, pero entre un equipo de ninfas especializadas en magia de espacio/tiempo lo haremos con éxito. Quizá tan solo necesitaremos el apoyo de Kaguya-sama y de la frentesota. Por el momento, sin embargo, no hay más que pueda hacer para abrir el portal espacio/tiempo. No sin que nos arrastre a todos a nuestra muerte.

— Está bien así — aseveró Neji, caminando dentro del rango donde estaba Ino — De todos modos, no viajaremos a Kepler-22b sin antes llevarnos a los sobrevivientes de Terra. Por el momento, simplemente volveremos a Próxima Centauri b y le daremos el aviso a Sir Kakashi y a Lady Shizune.

Todos asintieron.

— Éso no será necesario — se escuchó repentinamente una voz a las espaldas de los chicos.

Impresionados, todos volvieron su mirada a sus espaldas y se encontraron con la desagradable presencia de uno de los sirvientes de Onikage; uno que Karin Uzumaki detestaba en particular. Todos prepararon sus armas, excepto Ino.

— ¡Nagato...! — masculló Karin, mirando con ferocidad a su enemigo.

El pelirrojo sonrió y se descubrió su capucha.

— Nadie va a salir de éste sitio. Éste templo ahora está en posesión de Chaos Magnus y lo utilizaremos para invadir y conquistar Kepler-22b — amenazó el Uzumaki, rodeándose de una aura rojo escarlata.

Todos se esperaban aquella amenaza, pero no por ello se rendirían tan fácilmente.

— ¡De ninguna manera permitiremos que viajes tú y el demente de tu dios a Kepler-22! — desafió Tenten, colocando con un malabar su miaodao al costado — ¡Tendrás que matarnos primero, Uzumaki!

Nagato mostró su dentadura, aumentó sus energías y pasó algo insólito, cuando Nagato se transformó en su modo Daemon Force. Nagato se rodeó de un manto escarlata, con runas satánicas por todo su cuerpo, y su manto de aura obtuvo una simetría similar al de una especie de werewolf, con una forma de lobo demoniaco y deforme, pese a que el cuerpo de Nagato no había sufrido cambios.

Despierta, Nian, tenemos algunos cerdos que sacrificar — se dijo dentro de sí mismo el pelirrojo, escuchando un gruñido dentro de su mente.

¡¿Acaso osas despertarme, mortal?! ¡¿Acaso quieres que te mate?! — bramó el monstruo, desde la mente del Uzumaki.

Como si pudieras hacerlo — replicó Nagato, en un tono burlón, irritando aún más al monstruo que dominaba como medium — Deja de hacerte el occiso y prepárate a pelea, a menos que desees que Chaos nos mate a ambos.

El demonio gruñó, pero dejó que Nagato mezclara su aura con la de él, de modo que Nagato activó su modo Daemon Force Nightmare, lo cual era una versión más avanzada del modo Daemon Force que Naruto solía controlar. Karin abrió los ojos como platos al ver cómo Nagato obtuvo el modo Nightmare, que era una de las evoluciones definitivas del Daemon Force, a la vez la técnica insignia del Clan Uzumaki.

— No puede ser... tú... — masculló Karin, temblando ligeramente del temor y la impresión.

Nagato detonó su aura, devastó por completo la cámara y el templo, aunque no el portal espacio/tiempo, de modo que todos quedaron sepultados bajo toneladas de roca y polvo, aunque relativamente ilesos, con apenas algunas quemaduras por la tremenda aura de Nagato, de su modo Daemon Force, y algunos cortes menores en sus pieles, gracias a los escombros que los sepultaba.

Eventualmente, Karin y el resto salieron del polvo que los inhumaba, vieron a Nagato y se prepararon en sus posturas de combate, mientras que Ino estaba paralizada de ver el tremendo poder del Uzumaki.

— Ino, mantente al margen de todo ésto — ordenó Karin — Nosotros nos encargaremos de ésto.

Ino miró aterrada a la pelirroja e hizo un ademán de caminar hacia ella, pero su cuerpo no reaccionaba debidamente.

— Pero... Karin-san... es demasiado peligroso y...

— Ino — le llamó ahora Tenten — Tan sólo obedece a Karin. Si mueres en éste sitio, nosotros quedaremos atrapados para siempre en ésta zona, además de que tú eres la clave para abrir el portal espaciotemporal a Kepler-22b.

Ino estaba a punto de repelar, pero comprendió que no sería de utilidad en combate, pues ella no era una arcana, sino una clériga y una hada especializada en habilidades psíquicas y de espacio/tiempo. La chica asintió y retrocedió lo más que pudo, mientras los demás encararon a Nagato. El Uzumaki, por su lado, miró con odio, pero soberbia, a sus enemigos, expandió de nuevo su aura y mandó a volar todos los escombros, despejando con efectividad la zona para el combate que tendría con sus oponentes. Karin, Tenten y Neji únicamente se prepararon para combatir contra el Uzumaki.

— ¡Prepárense a morir, basuras! ¡Prepárense a conocer las puertas del Hades! — masculló con sorna el pelirrojo, atacando a sus enemigos en un abrir y cerrar de ojos.

.

.

...

Un capítulo corto, pero más interesante que los anteriores que publiqué en éste par de meses.

Increíblemente, aún sigo editando los capítulos de la historia. Resulta que pasé por alto unos errores y ahora debo corregir casi todo... ugh. Por suerte, es algo relativamente rápido, pero aún así tengo que dedicarle un tiempo, en conjunto con escribir nuevos capítulos.

En fin, sin más que agradecer, me despido de ustedes, linduras, y nos vemos la próxima quincena de éste mes.

P.D: (yo espero pronto pueda actualizar semanalmente).