Capítulo LXXX: Al Borde de la Muerte.

Tan pronto Nagato cargó su cuerpo con su aura, atacó al grupo conformado por Karin, Tenten y Neji, entretanto que Ino retrocedió cómo se lo indicó la pelirroja, incluso desapareciendo entre narcisos amarillos del sitio. La primera en atacar a Nagato fue Tenten, quien arremetió agresivamente contra el pelirrojo rodeado de aquel manto escarlata, que parecía casi hecho de fuego, con su filosa miaodao. La monja atacó veloz e impetuosamente a su enemigo, dando agresivas blandidas al cuerpo de su enemigo, con una serie de giros acrobáticos de su espada, aunque ninguno de ellos conectó contra el transformado Nagato, pues su velocidad estaba muy por encima de la de Tenten, pese a que la monja era naturalmente más rápida que cualquier humano.

Nagato entonces desvió la espada de la pelicastaña y dio un giro de quinientos cuarenta grados para atacar con una patada de gancho a la cabeza de Tenten, con lo cual mandó a volar a la monja contra una pila de ruinas, sepultándola agresivamente en el acto. Apenas aterrizó Nagato, Neji fue el próximo en abalanzársele, por lo que el Hyūga atacó con una serie de combos y patadas sumamente agresivas y acrobáticas, pues estaba entrenado en el Yang Baguazhang de estilo de su familia, actualmente extinta, aunque Nagato igualmente evadió con absoluta impunidad los golpes de su oponente, al cual le dio una patada trasera en su vientre y le hizo expulsar sangre, además de arrastrarlo por varios cientos de metros por el demolido suelo.

Eventualmente, quedaron únicamente Karin y Nagato, quien aumentó aquel manto de aura que le rodeaba, casi aumentando la temperatura del ambiente con la energía que desprendía. Karin tensó sus cuchillas en sus manos, al mismo tiempo que daba giros lentos, mas nunca sin apartar su mirada, alrededor de Nagato, esperando que bajara su guardia para asestar un ataque letal contra el pelirrojo. El Uzumaki simplemente encaró con una sonrisa socarrona a su oponente y se colocó en su posición de combate.

— Mejor te sería rendirte, Karin. Si ni aquel par de inútiles tuvo una oportunidad contra mí, ¿qué posibilidades tienes tú de derrotarme, princesa Uzumaki? — se burló el pelirrojo, mandando a volar con su energía los restos del destrozado templo donde estaban anteriormente el equipo de Karin.

La pelirroja levantó sus cuchillas, tensando aún más su agarre en las mismas y resopló.

— Oh, créeme. Tan sólo necesito que bajes aún un poco tu guardia y te podré arrancar ésa maldita cabeza de maricón que te cargas — siseó ferozmente Karin, haciendo reír a Nagato.

— ¡Wow! ¡Vaya boquita que tiene la princesa del remolino! ¿Acaso tu madre no te enseñó modales? — cuestionó en burla Nagato, riendo audiblemente y dando giros lentos alrededor, encarando a la pelirroja, tal y como Karin lo hacía — Oh, cierto. Te criaste con la plebeya, Kushina Uzumaki, ¿no es verdad? Y pensar que Naruto fue el que vivió una vida digna de los dioses, mientras tú te comías la mierda que pisaban los ricos.

Karin gruñó. Realmente le irritaba el pésimo sentido del humor que tenía Nagato.

— ¿Vas a seguir parloteando? Porque no creas que haciéndote el payaso te va a salvar de una muerte a mis uñas de filo de diamante — amenazó la pelirroja, lanzando dos cuchilladas al aire, con lo cual emitió un estremecedor sonido cuando las cuchillas que portaba cortaron el aire violentamente — Voy a matarte aquí mismo, Nagato. Tu sangre será derramada, de la misma manera que la sangre de mis hermanos Uzumaki fue derramada por el filo de tu espada. Tus gritos adornarán el cielo, cual coro macabro, de la misma manera que los alaridos de dolor y pena de mi gente resonaron en la noche que cayó la aldea del remolino.

— Vaya... Finalmente comienzas a sonar como la reina que siempre estuviste destinada a ser, princesa Uzumaki — se burló de nuevo Nagato, ahora expulsando varias colas desde su cadera, las cuales le daban un aspecto de una Chimera humanoide — Pues bien, te mataré limpiamente y después iré por el incestuoso maricón de tu hermano.

Apenas terminó de hablar Nagato, se abalanzó contra Karin, desapareciendo en una ráfaga de aire y reapareciendo frente a la pelirroja. Con un grito demoniaco, a causa de su distorsionada voz de su modo Daemon Force Nightmare, Nagato atacó con un enorme puño a la pelirroja, dejándolo caer como un martillazo desde lo alto, pero con la velocidad que caracterizaba a la Uzumaki, la pelirroja evadió el poderoso golpe con una voltereta veloz y elegante, por lo cual el otro Uzumaki devastó con un gigantesco cráter el suelo, cubriendo al menos un área de un kilómetro cuadrado. Karin saltó en voltereta reversa tras aterrizar en ambos pies, para después reaparecer frente a Nagato y darle una patada giratoria aérea de quinientos cuarenta grados, directo a la cabeza del Uzumaki.

Debido a que el pelirrojo aún se estaba recuperando del ataque que arrojó contra Karin, Nagato recibió limpiamente la patada de la pelirroja, por lo que salió volando unos metros a lo lejos y cayó estrepitosamente en el suelo. Justo cuando se estaba levantando del piso, Karin apareció frente a él, le dio una patada de cola de dragón y justo antes de que cayera al suelo lo levantó con una patada ascendente directo a la espalda, para después saltar y dar un giro en el aire, donde conectó Karin una doble patada directo el el vientre de su enemigo, como si quisiese machacar algo. Nagato cayó al suelo, impactándose estrepitosamente sobre el mismo, pero evadió justo a tiempo un par de cuchilladas veloces a su garganta que bien lo habría decapitado aún a través de su manto Daemon.

Nagato giró a un costado y golpeó con una patada giratoria inversa de setecientos veinte grados desde el suelo a Karin, conectando limpiamente en la mandíbula de la chica, haciendo que la pelirroja saliera girando a un costado y se impactara a lo lejos contra una montaña de roca y polvo. Aún con ello, Karin salió de aquellos escombros con un salto y retomó su postura del Yin Fu Jow Pai, tensando de nuevo sus cuchillas al frente. Para entonces, Nagato se hallaba de nuevo frente a ella y le atacó con una patada de giro de quinientos cuarenta grados, aunque ésta vez Karin la evadió limpiamente, reaccionando con una doble cuchillada directo al cuello del pelirrojo, cubierto por el manto.

Nagato igualmente evadió dicho ataque y atacó con un golpe de martillo directo a la cabeza de la chica de ojos rubí, predeciblemente siendo esquivado por la "princesa" del remolino. Nagato giró quinientos cuarenta grados sobre su cuerpo y atacó con un golpe de gancho ascendente a la mandíbula de Karin, salvo que la pelirrosa no solamente se echó para atrás, esquivando en el acto el golpe, sino que la Uzumaki dio un salto de vuelta de campana y atacó con una patada de voltereta que impactó en la mandíbula de Nagato. Karin saltó ahora con una voltereta frontal y combinó su ataque anterior con una patada de vuelta de campana frontal, atacando con su talón derecho la cabeza de su oponente, con lo cual lo derribó agresivamente en el acto.

Cuando Nagato estaba en el suelo, Karin giró con velocidad sus cuchillas e intentó empalar el torso del pelirrojo, aunque, como la vez anterior, el Uzumaki fácilmente evadió el ataque, aunque ahora usó una voltereta hacia atrás para esquivar las filosas cuchillas. No obstante, no contó con que Karin usara el peso de su ligero cuerpo para hacer un walkover frontal, girar hacia él y atacarlo con un poderoso zarpazo de su mano derecha al torso. A pesar del manto que protegía a Nagato, las poderosas y filosas uñas stiletto de Karin fácilmente atravesaron el manto de plasma y cortaron la ropa y carne del torso del pelirrojo, dejando cuatro agresivas marcas en el cuerpo del pecho del Uzumaki, las cuales sangraron impetuosamente, pese a que su aura sanó inmediatamente su herida, no sin antes generarle una quemadura terrible para cicatrizar la misma claro.

Nagato gruñó ante el dolor y retrocedió un par de pasos, además de que se sostuvo el área afectada por la herida, pues no solamente le dolía el pecho, como si tuviese una brasa al rojo vivo, sino que la quemadura que recibió, a causa de su manto de plasma, casi le hace colapsar.

— ¡Gah! ¡Maldita zorra y tus uñas de gata! — gruñó con odio Nagato, aún sintiendo el dolor en su pecho.

Karin, tal y como lo hizo con sus cuchillas, lanzó algunos zarpazos al aire, cortando incluso más agresivamente el mismo que cuando utilizó sus cuchillas, y se posicionó en su postura del la garra del tigre, aunque ahora había adquirido una postura un tanto más femenina.

— Vas a morir aquí, Nagato. Incluso si Chaos nos extermina a todos, al menos te arrastraré al infierno conmigo, maldito imbécil — masculló agresiva la ojirubí.

Nagato cambió a un rostro serio y después sonrió torcido, de nuevo aumentando su aura al nivel anterior.

— No te enaltezcas tanto, Karin Uzumaki. Que no se te olvide que fui yo el que exterminé a todo el clan y al imperio del viento — siseó Nagato, chocando sus puños al frente, con lo cual generó una onda de choque que viajó cientos de miles de kilómetros a la redonda.

Karin tensó nerviosamente su mandíbula. Sabía que un sólo golpe del pelirrojo la podría herir de gravedad, si no es que terminaría muerta con el puro impacto violento de alguno de aquellos golpes brutales que emitía Nagato. Quizá hasta eran más poderosos que los de Tenten. Y hablando de la pelicastaña, Nagato desapareció del sitio, con lo que esquivó un corte descendiente de la filosa cuchilla de la monja, rodando en una voltereta al frente. De igual manera, Karin atacó a la mandíbula del Uzumaki con una patada de giro, aunque igual la esquivó su enemigo.

Nagato se giró y atacó de nuevo a las chicas, levantando en el acto una especie de marea de plasma que amenazó con consumir a ambas, a pesar de que Tenten y Karin dieron un salto de voltereta a sus espaldas para eludirlo. Apenas Nagato terminó su ataque, vio cómo del suelo se empezaba a formar una descarga eléctrica y a electrificar todo el suelo, en el área donde el pelirrojo se hallaba, por lo que éste incrementó su aura sustancialmente y se cubrió de la inminente descarga brutal de electricidad que sucedió dentro del área donde él se hallaba. Karin y Tenten igualmente se cubrieron del ataque que salió de la nada, desde el suelo, el cual golpeó limpiamente a Nagato, a pesar de que se cubrió con aquella poderosa aura de plasma.

Una vez pasada la calamidad, Nagato se hallaba ahí mismo de pie, apenas con algunas quemaduras menores a causa de la descarga, y tenía varias heridas por todas sus extremidades y rostro, aunque ninguna de ellas lucía letal, pero sí que lo hacía lucir feroz.

— Tsk, con que sigues vivo, Hyūga — masculló Nagato, viendo a las espaldas de Karin y Tenten.

Ambas chicas volvieron su mirada a sus espaldas, viendo cómo Neji hiperventilaba y tenía sus brazos extendidos al frente. El pelicastaño tenía una lesión en el vientre, debido a la poderosa patada que le dio Nagato hace algunos minutos, además de que escurría sangre de su boca, desde la comisura derecha de su labio. El aura de Neji se desvanecía progresivamente, parpadeando cada vez más lentamente, hasta que se desvaneció por completo. Neji se limpió la sangre que salía de su boca, escupió el resto que aún residía dentro de su boca y se colocó en su postura del Yang Baguazhang.

— Hace falta más que éso para derrotarme, Nagato — masculló Neji, volviendo a expandir su aura.

Nagato miró a todos y sonrió malévolo.

— Tres contra uno... Éso no es justo — dijo el pelirrojo, riendo entre dientes.

— En la guerra y la supervivencia todo vale, Uzumaki — espetó Tenten, quien también había perdido su miaodao a causa de la explosión de plasma eléctrico, así que se colocó en la posición del pájaro — Pase lo que pase, no dejaremos que tú y Chaos se salgan con la suya. Aún si nos terminas matando, te contendremos el tiempo suficiente para que Sasuke y Sakura lleguen hasta éste lugar.

Nagato entrecerró su mirada, descomponiendo su sonrisa.

— ¿Huh? ¿Llamar a Sakura-hime y a Uchiha? ¿De qué diablos hablas? — cuestionó agresivo el pelirrojo.

Pronto, Nagato se dio cuenta de que Ino Yamanaka no estaba presente en el sitio, pues el pelirrojo no podía divisar adecuadamente a la bella rubia. Incluso tratando de usar el aura de su Daemon, dentro de su mente, Nagato no pudo detectar un sólo rastro de la presencia de la ninfa rubia. El demonio dentro de Nagato le avisó que había una interferencia electromagnética dentro de la zona, seguramente una artificial o al menos intensificada con la del campo geomagnético de Luyten-B, por lo cual no se podía detectar adecuadamente la energía que desprendía el aura de Ino.

Nagato tensó sus puños y chasqueó la lengua.

— Tsk, con que ésa rubia fue a pedir refuerzos, ¿huh? — masculló fríamente el pelirrojo.

Ninguno de sus adversarios dijo nada, pero con aquel silencio confirmaban todo lo que Nagato necesitaba saber.

— Pase lo que pase, no permitiremos que invadas con tu demente dios a Kepler-22b. Acabaremos contigo aquí mismo Nagato, o al menos te contendremos lo suficiente como para que los refuerzos lleguen a Luyten b — aseveró Karin, arqueando ligeramente las piernas y tomando otra posición del Fu Jow Pai.

Nagato chasqueó la lengua, pero después sonrió malévolo.

— Pues bien. Si ése es el caso, simplemente los mataré a todos, antes de que lleguen los refuerzos que mandaron a llamar — siseó el Uzumaki, volviendo a materializar su manto Daemon en aquella figura de monstruo humanoide — Quizá para cuando el Uchiha y la puta de su amada lleguen aquí ya sea demasiado tarde.

— Éso jamás lo permitiremos. ¡Éste lugar será tu tumba, Uzumaki! — desafió Tenten, tensando sus puños.

— Pues bien, denme lo mejor que tengan, porque no perderé mi tiempo jugando con basuras como ustedes — masculló el pelirrojo.

De inmediato, Nagato se abalanzó contra sus oponentes y atacó a los mismos con una patada tornado de quinientos cuarenta grados, cortando agresivamente el aire con el golpe. Para sorpresa del grupo de Karin, el aura de la pierna de Nagato se extendió como una masa de lava y golpeó limpiamente a los tres guerreros, mandándolos a volar a lo lejos. Pese a ello, el golpe no fue letal, por lo que todos pudieron recuperarse de un salto. Para entonces, sin embargo, Nagato reapareció frente a ellos, por lo que después enterró sus extremidades en el suelo.

Desde el subsuelo, tres enormes disparos de energía salieron expedidos a Karin y el resto, por lo cual todos fueron golpeados de nuevo, aunque se recuperaron igualmente. Nagato atacó con su manto de nuevo, emanando su aura directo al suelo, y cientos de miles de aquellos brazos de aura escarlata salieron del piso, los cuales atacaron constantemente a los chicos. Ésta vez, sin embargo, todos evadían constantemente los ataques del pelirrojo, además de que contrarrestaban con sus propios golpes aquellos brazos de aura, destruyendo cada extremidad de un sólo ataque.

Karin tomó con sus manos dos extremidades que salieron del suelo y las destruyó al hacer uso de sus poderosas garras de diamante, cortando la materia que la conformaban. De inmediato, la pelirroja atacó con un agresivo zarpazo otra mano que intentaba golpearle con un puñetazo directo al rostro y la pelirroja destruyó constantemente miles de brazos que la atacaban por doquier. Tenten utilizaba su fuerza colosal para arrancar las extremidades que igualmente le golpeaban, mientras que Neji creaba una barrera mágica con sus poderes, además de expandir una pequeña onda de choque que creó al detonar su aura.

Nagato, sin embargo, pronto aumentó su aura aún más, creando más extremidades desde el suelo y atrapó a los tres guerreros, apretándolos con fuerza con su poder, casi al grado de machacarlos en una pila de entrañas y sangre. Karin, sin embargo, hizo todo su esfuerzo para contener el dolor y se liberó de aquellas extremidades. La pelirroja cayó de rodillas, conteniendo el dolor por las quemaduras que le provocó el plasma de las extremidades que creó Nagato y tensó después sus uñas.

— ¡Basta de estupideces...! — masculló Karin, mirando con furia absoluta a Nagato.

Sin que Karin misma se percatara, la pelirroja fue rodeada de una tenue aura de tonalidad rojo sangre alrededor de su cuerpo, apenas rodeando el perímetro de la figura, y la Uzumaki extendió sus brazos a los costados, tensando sus dedos en el proceso, además de que la ojirubí extendió sus piernas un poco a los costados, quedando en un ángulo aproximado de treinta grados. La pelirroja gruñó agresivamente, mirando con odio a su enemigo, y después bramó fuertemente, haciendo un corte cruzado con sus uñas stiletto.

Apenas Karin movió sus brazos, varias ráfagas de viento volaron alrededor de toda el área donde estaban Karin y los demás, incluido Nagato, y miles de vientos cortantes, de la misma tonalidad del aura de Karin, de la cual la chica aún no se había percatado, devastaron las extremidades que salieron desde el suelo, además de que destruyó cualquier clase de objeto de materia que entraban en contacto con las mismas. De manera agresiva, los vientos cortantes se movían a una velocidad cercana a la de la luz, viajando en el aire como auténticas cuchillas de energía, cortando todo lo que se hallara a su paso. Curiosamente, pese a recibir algunos cortes menores, Tenten y Neji salieron relativamente ilesos de aquel brutal ataque de parte de Karin. La suerte para Nagato no fue la misma, puesto que recibió múltiples cortes violentos de parte de aquellas cuchillas, por lo cual tuvo la necesidad de cubrirse con su aura, aunque ni ello le salvó de los agresivos cortes.

Tan pronto las extremidades fueron destruidas, Karin volvió a tensar sus uñas de sus manos, a la vez que se colocaba en su posición anterior, y la Uzumaki volvió a gruñir con odio contra su enemigo. Para aquel entonces, Nagato ya se había recuperado, pero vio cómo el aura de aquella pelirroja parpadeaba en una tonalidad fantasmal, además de que los ojos de Karin brillaron temporalmente y cambiaron a la pupila similar a la de un gato.

"Tsk... ésos ojos... ésa aura... ¿Acaso será que...?" dijo en su mente el pelirrojo.

— ¡Muere, maldito! — bramó furiosa Karin.

Ésta vez, Karin atacó con un corte cruzado en ascendente lateral a Nagato y de nuevo un viento cortante se levantó desde el suelo, aunque ahora lucían como ocho ráfagas cortantes, de tonalidad rojo sangre, y las cuchillas de viento estaban rodeadas de la aura rojiza que rodeaba del mismo modo a Karin. Al estar aún anonadado por la apariencia de Karin, Nagato no pudo evitar debidamente el violento corte que recibió de parte de ambas cuchillas, por lo que apenas ahogó un grito al recibir las poderosas espadas de viento que no solamente traspasó su manto Daemon Force, sino que causó estragos en su carne y en su piel.

Cuanto las cuchillas de viento golpearon a Nagato, un violento huracán de una velocidad impresionante arrasó con todo el sitio, mandando a volar escombros y roca por doquier, al igual que a sus dos compañeros que fueron tomados por sorpresa. Nagato fue igualmente mandado a volar a lo alto, por lo que Karin aprovechó para correr en dirección de su enemigo y lo recibió con su ataque insignia: Tenebrae Supplicium.

La pelirroja colocó su mano izquierda a un costado y atacó con sus cuatro cuchillas de su mano izquierda, levantando de nuevo otra ráfaga aún mucho más poderosa que la anterior, y la Uzumaki irguió roca y polvo desde el suelo, cortando toda materia que hallaba en su camino. Al haber desaparecido temporalmente su manto, Nagato recibió directo el poderoso ataque de Karin, el cual no solamente dañó su tejido exterior, sino que penetró en su carne y dañó varios órganos internos, causando una hemorragia terrible en el pelirrojo. Nagato pronto vomitó sangre cuando recibió tantas heridas en las cuchillas penetrantes con las cuales le atacó Karin.

Tras varios segundos, Nagato colisionó contra el suelo estrepitosamente, incluso causando un cráter de unos cinco metros de diámetro al impacto, y el pelirrojo quedó completamente tendido en el suelo, convulsionando unas cuantas veces por la brutal herida que le causó Karin. La pelirroja, por otro lado, hiperventilaba pesadamente y sudaba de su frente, debido a la fatiga de haber usado su poder interno, del cual ni ella misma tenía una sola idea del cómo era que existía y del cual ni ella misma se percató que utilizó.

Tenten y Neji miraban impresionados a Karin, quien seguía hiperventilando y tratando de controlar su agitada respiración, entretanto que Nagato finalmente recuperó algo de movilidad y se incorporó lentamente, encarando a la pelirroja.

— Karin-chan... tú... — musitó asombrada Tenten, al ver la devastación que su "pequeña hermana" causó con su ataque.

— ¿Pero qué diablos fue éso? — cuestionó en retórica Neji, igual sin levantar mucho la voz — ¿Qué fue ése poder tan repentino? ¿Acaso Uzumaki tiene alguna clase de poder oculto? — se preguntó, viendo con su mirada entrecerrada a la ojirubí.

Nagato cayó en una rodilla, limpiándose un poco de sangre que salió de la comisura de sus labios, y desafió con la mirada a su compatriota Karin.

— Tú... maldita zorra... ¡¿Cómo es que tienes ése poder?! — masculló con odio el ojisangre, incorporándose con algo de dificultad.

Karin entrecerró su mirada, no sabiendo cómo tomarse aquella pregunta, pero después se limpió el sudor en su frente y adquirió una postura de combate neutra, aunque la Uzumaki jamás bajó la guardia.

— No sé exactamente a qué te refieres, pero siempre he manejado éstas habilidades — afirmó Karin, mirando las preciosas uñas stiletto de sus manos — Siempre que estoy en un momento de desesperación o de crisis mayor, siempre me auxilia éste poder. Cuando más estoy en peligro, siempre puedo expulsar éste poder.

Con ello, todos comprendieron que Karin no era ignorante de aquella aura tenue que la había rodeado hace unos segundos, ni de los poderes ocultos que tenía. No obstante, tal parecía que ni ella entendía cómo es que aquel poder aparecía repentinamente cuando estaba en momentos de peligro absoluto, como cuando ahora confrontaba a Nagato Uzumaki, uno de los Uzumaki más poderosos en todo el continente del viento. Nagato, sin embargo, tenía una mirada no solamente de incredulidad, sino que parecía demostrar frustración ante el hecho de que Karin tuviese aquellas habilidades. Incluso podía palparse algo de temor en los ojos sangrientos del Uzumaki.

"Entonces... éso quiere decir que..." enunció en sus pensamientos el pelirrojo.

— Pase lo que pase, no dejaré que salgas con vida de ésto, Nagato — amenazó Karin, volviendo a recuperar su estilo del Yin Fu Jow Pai, conocido como la garra del tigre — Aún si muero en éste planeta, me aseguraré de que me acompañes al inframundo, así tenga que matarnos.

Nagato escupió una sonrisa maligna y se limpió el resto de la sangre que escapó de su boca, además de que se tronó el cuello y también sus nudillos.

— No te enaltezcas tanto, princesa Uzumaki, porque ésta pelea apenas ha comenzado — espetó el ojisangre, dando a sus brazos algunos acrobáticos giros y posicionándose en su postura de combate — A partir de ahora, usaré mi verdadero poder y acabaré con todos ustedes, antes de que sus refuerzos lleguen a Luyten b.

Nagato finalmente aumentó al máximo su aura, por lo que unas runas antiguas aparecieron en el manto que le rodeaba, al igual que aquel manto tomaba una forma musculosa y rígida, casi como el adamantino, encima de que un poderoso viento de tipo huracán arrasó con los alrededores. Los chicos quedaron impresionados del tremendo poder que demostraba Nagato, pues incluso el suelo comenzó a cimbrarse agresivamente y a resquebrajarse como si hubiese una erupción volcánica del tipo supervolcán. Todos tuvieron que arquear ligeramente las piernas, pues el suelo comenzaba a volverse muy inestable y era casi imposible para los chicos el mantener un correcto balance.

Del mismo suelo, el aura expandida de Nagato comenzó a expulsarse, brillando en una tonalidad rojo escarlata, como un destello oscuro, y lanzando por doquier cuantos escombros, roca y polvo que había del totalmente demolido terreno que ocupaba el Templo del Olvido. Cuando el huracán y el terremoto mandaron a volar todos los escombros, ahora se podía ver a un Nagato completamente transformado en un demonio, con los ojos parecidos a los de un reptil. El aura que rodeaba al Uzumaki ya no tenía una tonalidad transparente, sino que ahora parecía como parte de la materia del pelirrojo, dándole un aspecto feroz de un humanoide sumamente musculoso, al grado de ser exagerado. Quizá era al menos tres veces la musculatura de Sasuke actualmente y éso que el Uchiha tenía los músculos más impresionantes que cualquier otro humano. De sus codos y rodillas salieron unas especies de estacas con simetría cónica, de unos veinte centímetros de largo, aunque no afiladas, pese a que sí relucían bastante rígidas.

Tan pronto Nagato terminó su transformación, de inmediato se abalanzó contra Karin y los demás, en una impresionantemente veloz acometida contra los guerreros de Terra. La primera en ser atacada por Nagato fue Karin, quien recibió un violento ataque directamente a su estómago, con una patada infundida con plasma. La pelirroja vomitó sangre, al no poder esquivar la brutal velocidad casi cercana de la luz, y salió volando por la fuerza del impacto, pero fue interceptada por el Uzumaki y éste la golpeó ahora con un puñetazo en la espalda, casi rompiéndole la columna a Karin. Apenas Karin iba a salir volando de nuevo, Nagato desapareció y reapareció frente a ella, propinándole un poderoso puñetazo al vientre y finalmente arrojándola contra una enorme pila de escombros.

Nagato estiró su mano al frente, expandió el brazo de aura que creó con su mano derecha y atrapó a Karin, para después apretarla con todas sus fuerzas y azotarla contra el suelo, donde la chica impactó y destruyó el piso con su cuerpo. La Uzumaki ni pudo gritar del terrible dolor que sufrió al impactar violentamente contra el suelo, pues su cuerpo se paralizó ante el terrible dolor que le provocó Nagato. Para acabarla de fastidiar, Nagato levantó ambos puños en el aire y dejó caer las musculosas manos de su modo Daemon Force sobre el suelo, con lo cual produjo una onda de poder que viajó por el suelo. Cuando aquella energía de plasma llegó ante Karin, se produjo una poderosa explosión que devastó todo el suelo y expandió una onda de choque de al menos un parsec de distancia a la redonda, al igual que una poderosa ola de marea de plasma consumió todo a su alrededor, aunque curiosamente ni el portal ni el arco construido en el templo salió dañado. Neji y Tenten, sin embargo, sufrieron quemaduras de segundo grado. Ni qué decir de Karin, quien salió expedida a por lo menos un par de kilómetros del sitio.

Apenas se dispersó la energía del plasma que arrojó Nagato contra Karin, el pelirrojo se abalanzó contra Tenten, quien se puso en su postura de combate del Kung Fu del estilo del mono, también llamado Hou Quan, para recibir al transformado Uzumaki. Nagato dio un giro de setecientos veinte grados hacia su derecha y atacó a Tenten con una patada de giro inversa hacia la diestra, aunque Tenten fácilmente evadió la patada del pelirrojo y contraatacó a su oponente con una patada remolino aérea, aunque igualmente fue evadida por Nagato, al agacharse. El pelirrojo atacó con un golpe uppercut ascendente a la mandíbula de Tenten, pero la castaña la esquivó al inclinarse a su anverso, además de que aprovechó su inclinación hacia sus espaldas para dar un salto de vuelta de carro y atacar a Nagato con una patada de vuelta de campana, la cual conectó exitosamente contra la mandíbula del pelirrojo.

A pesar de tambalear un poco a Nagato, el pelirrojo reaccionó con una serie ce combos de puñetazos veloces contra Tenten, aunque la monja fácilmente evadió los ataques de su oponente, gracias a su impresionante velocidad. Tenten reaccionó con una patada baja, conectándola en cadena con una patada giratoria contra el chico, conectándola con éxito, y la pelicastaña acometió contra el deformado pelirrojo con otra patada giratoria inversa. Al final, Tenten dio un giro de ciento ochenta grados hacia su derecha y conectó un puñetazo con su puño derecho en el estómago del Uzumaki, además de que enseguida saltó hacia su izquierda en setecientos veinte grados y atacó con una patada de gancho inversa con su pie izquierdo, mandando a volar como un rehilete a su oponente.

Apenas Nagato cayó al suelo, Tenten levantó su pie derecho a lo alto, casi en un ángulo perfecto de ciento ochenta grados, y dejó caer su patada guillotina sobre la cabeza del Uzumaki, aunque éste rodó en el suelo y el ataque de la pelicastaña se azotó contra el suelo, causando un cráter de al menos unos cinco metros de diámetro, con un metro de profundidad. La castaña esquivó una patada giratoria que su enemigo le propinó y reaccionó con un combo de puñetazos a su enemigo, dando veloces y agresivos cruzados al rostro de su oponente, pero Nagato era igual de veloz o más que la castaña a la hora de evadir ataques.

Tenten dio una patada lateral trasera al torso de su enemigo, alejándolo de ella en el acto, y después dio una voltereta frontal, conectando una patada de vuelta de campana frontal sobre la cabeza de Nagato. Cuando el pelirrojo se agachó por involuntario reflejo del ataque de Tenten, la pelicastaña dio una voltereta frontal, excepto que ahora atrapó entre sus piernas la cabeza del Uzumaki, y Tenten dio ahora una vuelta de campana, en un completo backflip, y se dejó caer a sus espaldas, aún con la cabeza de Nagato entre sus piernas. La ojichocolate dio un giro completo y estampó agresivamente el cráneo de Nagato contra el suelo, causando una enorme zanja con el puro golpe y devastando al menos un área de diez metros cuadrados en el acto, además de que dejó tendido al pelirrojo en el suelo.

Durante el tiempo en que Nagato estuvo derribado en el suelo, Tenten se arrojó contra el pelirrojo, bramando intensa y agresivamente y atacó con un puñetazo directo al estómago del Uzumaki, ésta vez conectándolo con éxito en el vientre de su oponente y aplicando impresionante fuerza en el acto, al poner sus setenta kilogramos de peso en todo su puño. El impacto no solamente hizo que Nagato vomitara una impetuosa cantidad de sangre, sino que aumentó el tamaño del cráter a aproximadamente unos cien metros de diámetro y sacudió fuertemente el suelo por unos escasos segundos.

A pesar del brutal golpe, Tenten fue atrapada por unas extremidades creadas a partir del manto de Nagato y fue golpeada en el vientre por una poderosa patada del Uzumaki, la cual mandó a volar a la pelicastaña a lo lejos y a varios metros a lo alto. Durante su caída libre, Tenten giró en el aire y aterrizó en una rodilla y palma, aunque para entonces Nagato reapareció frente a ella y le dio un rodillazo del tigre directo al rostro, con lo cual hizo escupir a Tenten sangre de su boca. De inmediato, Nagato conectó una patada giratoria aérea, mientras aún estaba suspendido en el aire, y la continuó con una doble patada de tigre que conectó primero con el costado izquierdo de su rostro, por lo que después finalizó con una patada de gancho aérea directo a la cabeza de Tenten, con lo cual fue mandada a volar, sumamente lesionada, contra una roca que se hizo polvo en el acto.

Nagato aterrizó en el suelo e hizo un front flip, o voltereta frontal, para evitar una patada cargada de aura que le arrojó Neji, quien reapareció a las espaldas del Uzumaki. Apenas se dio la vuelta el pelirrojo, Neji atacó con sus puntadas al pelirrojo, aunque el ojisangre fácilmente evadía e interceptaba las puntadas que su oponente le daba al cuerpo. Neji rodeó su cuerpo de su aura azul intenso y dio una patada mariposa a Nagato, con sus piernas cargadas de electricidad, lanzando cientos de descargas por doquier y devastando el suelo en el proceso. Neji dio un giro de trescientos sesenta grados y atacó a la mandíbula de Nagato con una patada ascendente, logrando conectar con éxito su golpe y lanzando por el aire a su enemigo.

Neji saltó al aire y se arrojó en una patada en picada, golpeando directo en el vientre de su enemigo y arrojándolo contra el suelo. Tan pronto ambos estuvieron en la tierra, Nagato interceptó un puñetazo al rostro, cargado de electricidad, y le dio una patada a Neji en el vientre, con la cual lo apartó de él y lo mandó volando por los aires, aunque el Hyūga dio una voltereta en el aire y aterrizó limpiamente en el suelo. Apenas se recuperaron ambos, Nagato colisionó su puño derecho en el suelo y levantó un jet de energía desde el suelo, obligando a Neji a dar una vuelta de carro para evadir el ataque. Nagato continuó con su agresivo ataque, martilleando agresivamente el suelo con sus enormes puños creados a partir de su modo Daemon Force Nightmare, y siguió creando enormes jets de radiación gamma, devastando constantemente el suelo donde estaban peleando él y el Hyūga. Neji apenas y podía esquivar adecuadamente los ataques, pues se volvían veloces e impetuosos, además de que Nagato estaba rodeado por un aura de plasma que no solamente le protegía de cualquier daño, sino que consumía cualquier clase de materia que entraba en contacto con él. En aquel momento, Neji ansiaba tener las habilidades de su hermana, quien era una peleadora mixta entre combatiente a encuentros cercanos y de lejano rango, pues en ésos momentos le ayudaría a Neji ser un guerrero mixto, a pesar de que él era mucho más hábil en combate cuerpo a cuerpo.

Nagato detuvo su masacre al piso y juntó sus brazos en su torso, recolectando una impresionante cantidad de aura en el proceso, y el Uzumaki rugió al aumentar tremendamente su poder, hasta que el ambiente alcanzó unos valores peligrosos de temperatura. El pelirrojo expandió sus brazos flexionados en los codos a los costados y disipó su aura totalmente, emanando una onda de choque que arrasó con el piso cualquier materia que se hallaba en su paso y que consumió enteramente el cuerpo de Neji, creándole quemaduras graves en su cuerpo con la brutal temperatura del aura de Nagato. Neji, sin embargo, pronto se cubrió con un campo de fuerza a su alrededor y se resguardó del poderoso plasma que emanó por doquier Nagato, aunque poco a poco se comenzaba a sentir abrumado por el agobiante poder de parte del pelirrojo.

Cuando el campo de fuerza de Neji no pudo más, se disipó como si se resquebrajara en pedazos el vidrio, por lo que Neji recibió algunas quemaduras en sus brazos. Pese a ello, la energía de inmediato se disipó y una cortina de humo se levantó, pero de entre la misma Nagato salió expedido hacia el Hyūga, lo golpeó en el vientre con una patada del dragón y le hizo vomitar sangre, además de mandarlo a volar por el aire. El Uzumaki cruzó sus brazos frente a su pecho y después los extendió a los costados, por lo que sus extremidades crecieron a un tamaño descomunal, muy elásticos, y con el puro movimiento de sus brazos golpeó cruzado al pelicastaño, ahora mandándolo a volar a un costado.

Durante el vuelo de Neji, Nagato cargó su puño derecho con energía gamma, aumentando al máximo su energía, y se arrojó contra el antiguo líder de los hechiceros de la magia oscura, volando a una impresionante velocidad, casi cercana a la de la luz. Cuando estuvo frente a Neji, el Uzumaki atacó al Hyūga con su puño cargado de radiación térmica, impactando directo en el pecho del ojiperla con aquel enorme y musculoso puño. Cuando Nagato golpeó a Neji con aquel brutal ataque, el Hyūga sintió cómo varias de sus costillas cedían ante el impacto, pulverizándose en el acto, y pronto ocurrió una explosión termonuclear que devastó al menos la mitad del planeta Luyten b, causando que desde el espacio exterior se viese cómo se levantaba una ola de marea gigantesca de lo que parecía ser lava hirviendo, al igual que una colosal nube de hongo creció más allá de la exopausa del exoplaneta, a cientos de miles de kilómetros de altura por encima de la atmósfera del planeta. La onda de choque viajó más allá del sistema planetario de Luyten, sacudiendo levemente el tejido espacio/tiempo de la zona y devastando planetas aún en construcción.

Una vez que se dispersó toda aquella calamidad, Nagato aún tenía extendido su puño al frente, con un poco de radiación en su mano, en forma de fotones de plasma que levitaban y se perdían en el ambiente, además de que el aura de Nagato se redujo un poco, progresivamente disminuyendo la apariencia corpulenta del manto Daemon Force del pelirrojo. Eventualmente, Nagato simplemente mantuvo la energía de su modo Daemon Force activado, aunque apenas le rodeaba aquel manto a su alrededor, a unos centímetros de su cuerpo.

El pelirrojo bajó su brazo y miró a sus alrededores, viendo lesionados a los tres chicos que anteriormente lo habían confrontado en combate. Karin estaba con una mano en su vientre y con sangre saliendo de la comisura de sus labios, apenas pudiéndose mover a causa de sus lesiones, mientras que Tenten estaba convulsionando a causa de la poderosa patada que recibió en la cabeza, la cual fue exacerbada gracias al modo Daemon Force de Nagato. Entretanto, Neji estaba completamente inconsciente y con quemaduras muy graves por todo su cuerpo, encima de sangrar constantemente de su boca. Nagato bufó fastidiado y finalmente desactivó su manto Daemon Force, volviendo a su forma humana regular.

— Bah, patético — masculló el traidor de los Uzumaki — Todos son unos inútiles que jamás habrían estado a mi altura. Tan sólo me hicieron perder mi tiempo, qué fastidio. Debí haber enviado a la perra de Tayuya a eliminarlos.

Nagato se encaminó hacia el portal espaciotemporal que, milagrosamente, escapó de los daños de sus ataques, aunque había un ligero maltrato y lo que parecía quemaduras en la parte alta de la estructura, pero fuera de ello estaba estable. Lo raro de todo era que el portal ahora estaba completamente cerrado y parecía inactivo. Nagato chasqueó la lengua e imaginó que en ello tenía que ver la Yamanaka, por lo que sabía que estaría haciendo una caza de brujas para hallar a la bella pelirrubia. Realmente era un fastidio para él el tener que lidiar con una basura como Ino Yamanaka, por lo menos como él la consideraba.

Justo tras unos segundos de que comenzó a rastrear a la molesta pelirrubia, quien aún no aparecía dentro de su campo visual, Nagato evadió al inclinar su cabeza una cuchilla que se enterró en una roca a lo lejos, agrietando la misma al impacto y casi partiéndola a la mitad. El pelirrojo entrecerró su mirada, vio cómo salía sangre de su mejilla derecha y se limpió la misma con su dorsal de la mano derecha, mirando aquel líquido rojo embadurnado en su piel. El Uzumaki volvió su cabeza y vio que ahí estaba Karin Uzumaki de pie, aún sangrando constantemente de su nariz y boca, pero firme en su sitio y con una mirada feroz. El ojisangre gruñó de irritación, se volvió para encarar a la "princesa" de los Uzumaki y afiló su mirada, casi queriendo asesinar a la bella pelirroja con sus ojos de sangre.

— Tch, sigues viva, zorra de cabello rojo — masculló Nagato, tensando sus puños y liberando algunos fotones de plasma en el acto.

Karin se limpió la sangre que emanaba de su nariz y sangre, además de que escupió la sangre que salía de la comisura de sus labios, desafiando al Uzumaki con su mirada.

— Hace falta más que éso para derrotarme, Nagato — siseó Karin, retomando una postura de combate relativamente neutra, aunque las uñas de sus manos se tensaron igualmente — Quizá no esté a la altura de Naruto y aún menos de Lady Mito, pero soy lo suficientemente aguerrida para no rendirme ante un bastardo como tú — gruñó, finalmente adquiriendo su postura del Fu Jow Pai — Incluso si muero en éste sitio, no permitiré que traspases a Kepler-22b, ni que tú y tu demente dios maten a tanta gente inocente.

Nagato sonrió torcido, mirando con ojos de odio absoluto a la descendiente de Mito Uzumaki, y pronto volvió a emanar progresivamente su aura, tomando la forma del Daemon Force Nightmare, el cual también restauró en su totalidad todos los daños que sufrió en combate contra Karin y los otros dos desmayados. Karin se le notaba agotada y bastante lastimada, pero aún con ello la pelirroja se mantenía desafiante y dispuesta a combatir hasta el final contra aquel pelirrojo que fácilmente era el más poderoso de los Uzumaki.

— Vaya que eres aguerrida, princesa rubí — espetó burlón Nagato, haciendo entrecerrar la mirada a Karin — Te voy a dar mi más grande felicitación, Karin. Sin duda alguna, de no ser porque no eres capaz de dominar el Daemon Force, seguramente ya me habrías eliminado. El simple hecho de que seas capaz de confrontarme aún en tu forma humana regular es algo de admirar. Sin embargo, el juego se acabó.

Nagato aumentó al máximo su aura, causando un poderoso temblor en todo el sistema planetario de Luyten, además de que varios disparos de lava, en forma de jets astrofísicos, erupcionaron desde el centro de aquel planeta, los cuales se elevaron como enormes pilares de lava hasta por encima de la atmósfera de Luyten b. Igualmente, la roca y escombros en la zona saltaron como gotas de aceite en un sartén, aunque en éste caso volaban a por lo menos un kilómetro de altura e impactaban constantemente en el suelo, generando gigantescas cuarteaduras en el suelo e incluso algunos cráteres de al menos unos cien metros de diámetro.

Apenas Nagato terminó de hacer su impresionante demostración de poder, el pelirrojo desapareció de nuevo y reapareció ante Karin, atacando a la pelirroja con un golpe descendiente de su puño, aunque la chica fácilmente lo evadió al dar un salto a sus espaldas. El impacto sacudió todo el piso, incluso creando una gigantesca ola de marea de plasma que arrasó con al menos cien metros a la redonda y que Karin tuvo que esquivar con un gigantesco salto de varios metros de altura. Nagato se abalanzó como un monstruo cuadrúpedo contra Karin, saltando al aire, y atacó a la pelirroja con una serie de combos veloces que apenas y permitían a Karin esquivarlos, dada la impresionante velocidad de Nagato, cercana a la de la luz.

No obstante, Karin dio un giro en el aire y conectó una patada tornado con su pie derecho, directo a la cabeza de Nagato, haciendo que el pelirrojo tuviese que cubrirse con ambos brazos del fuerte ataque de parte de Karin. Apenas Karin conectó, la chica dio un giro de ciento ochenta grados, aún suspendida en el aire, y atacó al Uzumaki con otra patada giratoria aérea inversa, con su pie izquierdo, en una patada de gancho inversa, y ésta vez logró bajar la guardia de su enemigo, al lesionarlo en la cabeza. Karin a continuación tomó del cuello al pelirrojo, con sus manos, le enterró las uñas en el acto, aunque el poderoso manto de adamantino protegió al Uzumaki, y Karin utilizó todas sus fuerzas para dar un giro y arrojar con todas sus fuerzas a Nagato, incluso rugiendo agresivamente en el acto.

Al verse sorprendido, Nagato fue expedido con violencia hacia una enorme columna de roca, la cual se pulverizó en el acto y levantó una colosal ola de marea de tierra, aunque apenas viajó unos cinco metros, debido a que Karin no era muy fuerte en sí y más que nada porque Nagato actualmente pesaba al menos media tonelada de peso, con el manto Daemon Force. Incluso el pelirrojo fue arrastrado por unos diez metros por el suelo, hasta que la tierra hizo su efecto de frenado y el pelirrojo se incorporó de un salto. Karin dio un elegante giro en el aire y aterrizó con gratitud en el piso, desapareciendo y reapareciendo cerca de Nagato.

Karin extendió sus dedos y ahora los tensó como los de la garra de un halcón, por lo que Nagato supo que Karin había cambiado a su estilo de la garra del águila, también llamado Ying Zhao Pai. Apenas Karin apareció frente a Nagato, atacó con un corte de su mano derecha ascendente al extremo izquierdo de Nagato, causando un agresivo corte de viento, al igual que la pelirroja creó cuatro cuchillas de viento con sus garras, las cuales relucieron en una tonalidad rojo sangre. Nagato apenas y pudo esquivar aquel agresivo corte que bien lo podría haber decapitado, aún a través del manto, y pronto tuvo que esquivar otro violento corte contra su torso, por la garra opuesta de Karin. La pelirroja dio un giro de trescientos sesenta grados y atacó con una patada de giro inversa a la cabeza de Nagato, mientras que éste se agachaba para esquivarla. Sin embargo, en éso Karin dejó caer la garra derecha desde el extremo superior derecho al extremo inferior zurdo, conforme a su punto de vista, y por fin logró conectar un zarpazo al pecho de Nagato, destruyendo el manto del pelirrojo en el acto y provocándole un violento corte en el torso al mismo.

Nagato retrocedió a causa del dolor y se sostuvo el pecho en la zona afectada, donde emanó sangre impetuosamente y se asomó su carne dañada en la misma, aunque el manto trató la herida con una quemadura, provocando aún más dolor en el pelirrojo. Karin no se detuvo ahí, sino que conectó un uppercut del tigre en la mandíbula de Nagato, usando su palma completamente extendida, y lo impactó con todas sus fuerzas, logrando hacer recular algunos pasos al ojisangre. Viendo que ya lo tenía con la guardia baja, Karin se decidió a darle un letal ataque al Uzumaki, de modo que utilizaría su técnica más poderosa que tenía hasta el momento.

— ¡Éste es tu fin, Nagato! — bramó Karin, tensando sus manos y abriéndolas como las alas de la grulla, aunque se notaba mucho más agresiva e imponente que cuando Tenten usaba su Bai He Quan.

Nagato abrió los ojos como platos, al ver cómo el aura de Karin se aumentaba repentinamente de golpe, ahora emanando en una tonalidad rojo sangre totalmente visible y a unos dos metros de su cuerpo. Los ojos de Karin cambiaron a los de un felino muy femenino, con pupilas finas y afiladas como las de los gatos. Los dientes de Karin igualmente se tensaron y sus cabellos levitaron un poco, dándole un aspecto sumamente bello y a la vez imponente. Sus uñas brillaron como si tuvieran un esmalte de espejo, aunque siempre tenían aquel bello escarlata brillante, e incluso se escuchó un filo como el de dos cuchillos afilándose el uno contra el otro.

De pronto, ante la mirada impresionada de Nagato, Karin se encarreró a la velocidad cercana a la de la luz y desapareció de su visión, aunque el pelirrojo pudo ver una especie de violenta ventisca por donde corría Karin, aún si la chica era invisible. En un abrir y cerrar de ojos, Nagato sintió cómo unas cuchillas de viento traspasaron su cuerpo, aún cubierto por el modo Daemon Force Nightmare, y cómo destruían completamente aquel manto de adamantino, tonalidad escarlata. Las cuchillas de viento cortaron agresivamente la piel y carne de Nagato, incluso traspasando al interior de su cuerpo y causando una masiva hemorragia interna en el pelirrojo de ojos sangre. Nagato sintió cómo la sangre comenzaba a elevarse desde su estómago hasta la tráquea y pronto sintió un terrible dolor por todo el cuerpo. El viento cortante creó una ráfaga de ocho enormes cuchillas de tonalidad rojo sangre, las cuales devastaron todo el suelo y excavaron el mismo con las cuchillas de viento infundidas con aura. Al final apareció Karin, arrodillada en su pierna izquierda y con sus brazos cruzados de un extremo a otro, con sus garras aún tensadas y su cabeza agachada, de modo que únicamente se podía ver la parte baja de su rostro.

Las uñas de Karin aún estaban rodeadas de su aura rojo sangre y su ropa se agitaba con el viento que creó al utilizar su ataque más poderoso hasta el momento: Abyssus Gladius, la espada del abismo. Apenas el viento cortante desapareció en una detonación menor de aquel plasma rojo sangre, Nagato vomitó una impresionante cantidad de sangre y cayó al suelo, aparentemente muerto. Karin igualmente cayó al suelo, aunque se incorporó suave y lentamente en la palma de sus manos, mientras hiperventilaba pesadamente y el sudor caía de su frente, junto con algunas gotas de sangre de su lesión interna en la cabeza. Karin se sentó de costado, sobre sus piernas, y se sostuvo del suelo con la palma de sus pequeñas manos.

La pelirroja volvió su mirada al de su derribado oponente, quien comenzaba a ser tratado por las brutales heridas por su aura, aunque ahora el ritmo en el que la restauración se efectuaba era mucho más lento, dando a entender que de alguna manera Karin logró lesionar de gravedad a Nagato Uzumaki. La chica se incorporó con enorme dificultad y se encaminó a su enemigo, viendo que el chico respiraba lenta pero intensamente, por lo que Karin supo que Nagato aún seguía con vida, pese a haber recibido su más poderoso ataque que bien habría matado con facilidad incluso a alguien como Chaos, o por lo menos suponía Karin.

Nagato recuperó el conocimiento, abriendo sus párpados que le resultaban sumamente pesados, y se incorporó de rodillas y en sus manos, esperando poder recuperar completamente la noción del tiempo y el espacio. Cuando estuvo a punto de levantarse y erguirse completamente, Nagato sintió cómo lo levantaban del suelo y cómo lo tomaban del cuello, al mismo tiempo que sintió cómo se clavaban unas afiladas garras en su garganta, hasta traspasar su cuello y músculo, llegando hasta la tráquea. Nagato vomitó de nuevo sangre, ahora ahogándose con la misma y gargareando intensamente su propio fluido de la vida. Para sorpresa de nadie, se trataba de nada más y nada menos que Karin Uzumaki.

La pelirroja hizo gala de una fuerza tan impropia de alguien como ella, levantando a lo alto a Nagato y enterrando al máximo el filo de sus uñas, mientras veía con odio a su enemigo, viéndolo desangrarse progresivamente, de manera satisfactoria.

— Todo fue por tu maldita culpa, Nagato... — masculló con absoluto odio la pelirroja, enterrando con furia sus uñas dentro de la carne de su enemigo — Tú fuiste el que causó la muerte de mis padres, la de mi madre, la reina Mito... Fuiste tú el causante de la caída de la dinastía Uzumaki y la muerte de todo el clan del remolino... — siseó con odio la chica — Fuiste tú el que causó toda mi maldita miseria, con tu estúpida avaricia... Fuiste tú el que facilitó ésta maldita guerra que ha causado tantas muertes y tanta destrucción... Tu maldita sed de poder fue lo que cavó las tumbas de nuestros hermanos Uzumaki... Y también es lo que ahora excavó tu sepulcro, maldito bastardo... — gruñó, mirando con sus ojos de asesina al pelirrojo — Quizá muera a manos de Magnus Chaos, pues mis poderes no se equiparan a los de ése maldito, pero al menos me aseguraré de que me acompañes al tormento eterno, Nagato...

Karin hábilmente separó sus uñas y volvió a atrapar la garganta del Uzumaki pero ahora de forma cruzada, de modo que Nagato siguió suspendido en el aire y puso un rostro de seriedad que simplemente era espeluznante. Nagato entrecerró su mirada, por el dolor.

— ¿Tus últimas palabras, antes de que te asesine como la rata que eres? — masculló grave y oscuramente Karin, sin apartar las manos del cuello de Nagato.

Nagato gargareó un poco, pero emitió una sonrisa torcida y rió entre su sangre.

— Hehehe... l-la princesita del remolino... finalmente ha crecido... ¿huh? — enunció con dificultad el chico, apenas pudiendo contener su dolor — Qué importa... t-todos morirán de cualquier modo... Mi su-sueño se cumplirá de cualquier modo... Seré un dios entre los dioses... ugh...

— ¿Éso es todo? — cuestionó fríamente Karin, no notando respuesta de parte de Nagato — Pues bien. Descansa en pedazos, Uzumaki Nagato.

Karin levantó lo más que pudo a Nagato, incrustando completamente sus uñas en la carne de Nagato, y gruñó oscuramente, mostrando agresivamente sus dientes. De un sólo movimiento, y soltando un bramido potente de su garganta, Karin hizo un violento movimiento de sus brazos y destrozó la garganta de su enemigo, donde se escuchó como si una cuchilla cortase hábilmente un objeto de materia sumamente denso y resistente, al igual que se escuchó cómo la carne era destruida, literalmente, y cómo la sangre salía como una fuente rota de la garganta de Nagato. Con el corte, Nagato salió expedido a un costado, donde se estampó violentamente contra el piso y fue arrastrado por unos metros, dejando un camino cavado e inundado de su propia sangre, hasta que chocó contra una roca.

Nagato se sostuvo su despedazada garganta, aunque obviamente falló en contener la brutal herida de su tráquea y aún más en detener la terrible hemorragia que le produjo la destrucción de su garganta. Eventualmente, Nagato fue quedando inconsciente progresivamente, gracias a la abundante pérdida de sangre, y pronto dejó de moverse, al quedar completamente tendido. Apenas ocasionalmente convulsionaba muy levemente, aunque aquello se debía más al reflejo de su sistema nervioso que estaba muriendo poco a poco.

Karin, por su lado, cayó totalmente al suelo, completamente desplomada, y se sintió débil y agotada por las numerosas heridas que había padecido a manos de Nagato, con aquellos ataques poderosos de su modo Daemon Force Nightmare. Por suerte, nunca más Nagato volvería a aterrorizar a gente inocente y con suerte Sakura y Sasuke llegarían a tiempo a Luyten b para frenar la invasión que Onikage y sus demonios eventualmente ocasionarían. Tan sólo Karin podría esperar a que Sakura y Sasuke terminaran el trabajo pendiente que ella misma dejó inconcluso.

Karin sintió cómo sus ojos se sentían sumamente pesados y cómo comenzaba a perder el conocimiento. Sin embargo, justo antes de que perdiera el conocimiento, la bella hada pelirrubia apareció justo al lado de ella y de inmediato se arrodilló.

— ¡Karin-san! — le llamó Ino, tomando el cuerpo de la chica con sus manos y depositándola en su regazo — ¡Por favor, resiste!

Ino colocó una mano en el pecho de Karin, apenas encima de su busto, y comenzó a emitir su aura sanadora, tratando de inmediato las heridas de la pelirroja.

— Ugh... Dios... — masculló Karin, sintiendo un intenso dolor en su pecho.

— No te esfuerces, tan sólo descansa — pidió Ino, al ver cómo Karin intentaba levantarse.

— Ino — le llamó ahora la pelirroja a la rubia — ¿Qué fue de los refuerzos?

— Ya he enviado la señal de auxilio. Vienen en camino — aseguró la Yamanaka, aumentando un poco más su aura para sanar cuanto antes las heridas en Karin — Aunque no creo que ya sea necesario, pues lograste acabar con aquel desgraciado — remarcó, con una bella sonrisa — Dios... quién diría que eras así de fuerte, Karin-san.

La pelirroja sonrió y soltó una corta risa, aunque le causó dolor en su pecho, por lo cual se calmó de nuevo.

— Sólo tuve suerte — rebatió Karin, quien recibió la negativa de la bella rubia.

— Claro que no, ése canalla derrotó a Hyūga-san y a Tenten-san, dos de los guerreros más poderosos de Terra. Tú hiciste polvo a ése miserable usando tus impresionantes poderes — afirmó ahora Ino — ¿Quién diría que tienes un poder oculto tan impresionante? Tal vez se deba al hecho de que eres una Uzumaki, ¿huh?

Karin sonrió de nuevo y vio las bellas facciones de Ino. Karin se quedó embobada al ver la gentil naturaleza de la rubia. Quizá llegaba a ser odiosa en ocasiones, pero Ino era sin duda una gran hada y una impresionante clériga, quizá incluso al mismo nivel de Sakura. Por puro reflejo, Karin levantó su mano derecha a Ino, le tomó del rostro y pasivamente la obligó a mirarla, por lo que la Yamanaka la miraba con curiosidad.

— ¿Qué pasa, Karin-san? — preguntó Ino, viendo los rubíes de la pelirroja, además de que tomó suavemente la mano de la pelirroja.

— Wow... no debería decir ésto, pues no es momento para hacerlo, pero realmente eres una mujer muy hermosa, ¿sabes? — le dijo en un cumplido Karin, haciendo sonreír aún más a Ino.

— Lo sé — admitió con orgullo la Yamanaka, ahora haciendo reír levemente a Karin.

— No te andas con modestias, ¿eh, Ino? — secundó Karin, emitiendo una sonrisa — Pero en serio, eres muy hermosa, condenada rubia — bromeó, logrando que Ino soltara una risilla — De hecho, si no fuese heterosexual y si no estuviese con Naruto, te besaría en aquellos carnosos y apetitosos labios que tienes, ¿sabes?

Ino sonrió algo coqueta y acercó el rostro al de Karin, impactando un poco a la pelirroja.

— Pues... si tanto deseas hacerlo... ¿por qué no simplemente cumples tu fantasía, Karin-chan? — enunció seductora Ino, acercando aún más sus labios a los de Karin, casi al grado de rosarlos — Puedes hacer conmigo lo que quieras, Karin-chan...

No obstante, justo antes de que Ino la besara, Karin la detuvo, al colocar una mano frente a su rostro.

— No gracias. Ya te dije que no soy lesbiana y además no quiero traicionar a Naruto — aseveró Karin, un poco molesta de sentir que invadían su espacio personal — Tan sólo reconozco tu belleza, pero nada más. No te quieras pasar de lista.

Ino hizo una mueca de molestia y continuó emanando su aura sanadora.

— Wow... qué mojigata eres, Karin-san — espetó algo enojada Ino, apartando finalmente su rostro del de Karin.

— Lo siento, no soy lesbiana, Ino — dijo Karin, encogiéndose de hombros — No es que tenga algo en contra de las mujeres lesbianas, pero yo no tengo el más mínimo interés en estar con una chica. Yo soy heterosexual al cien por ciento, a pesar de que halle atractivas a ciertas mujeres, como tú y Sakura.

— ¿Cómo sabes que no te gustan las chicas, si nunca lo has probado? — preguntó con inocencia Ino, mientras continuaba curando las heridas internas de Karin.

— ¿Porque no siento ganas de besarte? — señaló lo obvio la pelirroja, encogiendo levemente los hombros — ¿Por qué motivo tendría que probar para saber que soy bisexual? No es necesario pasar por el fuego para saber que quema, ¿o si?

— Falsa equivalencia, Karin — rebatió Ino — Una cosa es tener la noción de que la radiación térmica que emite el plasma común, conocido como fuego, genera daños en el tejido por exposición a elevadas temperaturas y otra es el tener la razón absoluta de que no tienes ni aún el más mínimo interés o curiosidad de estar con una chica.

— Pues por más que tú insistas, no tengo ningún interés en chicas, Ino — repeló la pelirroja, mirando a un costado.

Ino hizo una mueca de enojo pero después sonrió traviesa. Sin darle la oportunidad de reaccionar a Karin, Ino se inclinó sobre ella y la besó en los labios, dejando con los ojos abiertos como platos a Karin y completamente pasmada. Ino movió hábilmente sus labios sobre los de Karin e ingresó su lengua dentro de ella, además de que acarició un seno de Karin, usando su mano izquierda. La pelirroja, sin embargo, no hizo nada para apartar a la bella pelirrubia, en parte porque seguía lesionada claro está, sino que Ino eventualmente se apartó por propia cuenta de Karin, teniendo un hilillo de saliva uniendo las lenguas de ambas chicas. La rubia igual notó los pezones parados de la Uzumaki, por lo que la Yamanaka sonrió traviesa.

— Oh, vaya. Veo que realmente no eres tan indiferente ante las caricias de una mujer, ¿huh, Karin-chan? — aseguró traviesa Ino, besando una última vez los labios de la pelirroja, pero ésta vez de pico.

Karin rodó los ojos y apartó finalmente el rostro y cuerpo de la chica, aunque no se incorporó aún de su regazo. La pelirroja después escupió un poco de saliva, a un costado de ella, y se limpió con el costado de su mano los labios.

— ¡Mi cuerpo reacciona de manera involuntaria, tarada! ¡No es que yo sienta algo por ti! — espetó fastidiada Karin — Dios... si aún estuviésemos bajo las leyes de Terra, podría demandarte por asalto sexual, ¿sabes?

Ino soltó una corta risa y se encogió de hombros.

— SI fuese así, te haría mía aquí mismo — desafió la rubia.

— Ni se te ocurra, Ino, o juro que tú serás la próxima víctima de mis garras — refutó Karin, desviando su mirada lejos de la bella hada.

Justo en el momento en que Ino estaba a punto de seguir presionando a Karin, de inmediato sintió un aura oscura cerca de ella, por lo que volvió su mirada a su izquierda y vio con horror cómo se incorporaba Nagato, mientras el aura de su Daemon restauraba progresivamente las heridas que le había provocado Karin. Nagato tenía sostenida su garganta, ahí donde Karin le destrozó su tráquea, y gruñía del dolor que le provocaba la quemadura de su modo Daemon Force. Eventualmente, el Uzumaki retiró la mano de su garganta e Ino vio con impresión cómo Nagato ya no tenía una sola herida en su garganta.

El pelirrojo miró con furia a Ino y a Karin, gruñendo en el acto. El pelirrojo comenzó a caminar hasta la posición donde estaba Ino, aún sanando a Karin, y tensó sus puños, dispuesto a acabar con aquel par de chicas que miraban asombradas cómo el Uzumaki estaba entero.

— Tú... ¡pedazo de zorra...! — siseó Nagato, mirando a Karin con total desprecio — ¡No puedo creer cómo es que derribaste mi guardia y cómo estuviste a punto de matarme! ¡Éso no volverá a suceder! — masculló.

Ante la mirada de ambas chicas, Nagato de nuevo expulsó su modo Daemon Force Nightmare y materializó su armadura externa, sumamente musculosa y con forma de una Chimera humanoide, excepto porque tenía una sola cabeza. Ino dejó a Karin en el suelo y encaró valientemente a Nagato, al mismo tiempo que materializaba un arco de combate y apuntaba amenazante al Uzumaki, con una flecha ionizada de plasma. Nagato, sin embargo, ni se inmutó.

— ¡Atrás! ¡Retrocede o dispararé! — bramó Ino, apuntando directo a la cabeza del pelirrojo.

Nagato siguió caminando, para sorpresa de Ino, mas no de Karin. Al ver que el pelirrojo ni se sorprendía de que le apuntaba con su arco, la Yamanaka disparó aquella flecha contra el pelirrojo, usando una increíble cantidad de magia en el acto, y la flecha salió agresivamente lanzada contra Nagato. No obstante, el pelirrojo detuvo con su mano aquella flecha y la destruyó, dejando perpleja a la rubia. Ino preparó otra flecha y disparó contra Nagato, apuntando de nuevo a la cabeza del pelirrojo, pero ahora el Uzumaki ni se movió y la flecha impactó limpiamente contra su manto Daemon Force. La flecha hizo una explosión relativamente potente de plasma, mas apenas hizo retroceder al Uzumaki unos pasos.

Ino aumentó su aura y preparó una nueva flecha, pero ahora relucía mucho más poderosa que la anterior. La Yamanaka disparó dicha flecha y ésta impactó de nuevo en el cuerpo de Nagato, generando una explosión tremenda que por lo menos abrasó un área de un kilómetro cuadrado y además una onda de choque se levantó y devastó varios cientos de kilómetros de área. Igualmente, una densa cortina de plasma se levantó desde el suelo, por lo cual forzó a cubrirse la mirada a ambas chicas.

Cuando todo el desastre se disipó, Karin e Ino no vieron por ningún lado al traidor del remolino, por lo cual ambas abrieron sus ojos como platos.

— ¿Lo vencí? ¿Realmente lo derroté? — preguntó anonadada Ino, absolutamente incrédula.

— Pfft... patético... ¿Ése es el mítico poder de las hadas? — pronunció la voz de Nagato, desde lo lejos.

Justo cuando Ino detectó a Nagato, el pelirrojo reapareció frente a ella y le dio una patada en el rostro, por lo cual la bella chica fue mandada a volar a lo lejos, estampándose contra una enorme roca que se resquebrajó un poco, indicando que los huesos de Ino cedieron al impacto. La Yamanaka gritó en un alarido al impacto, colapsó en el suelo y pronto cayó inconsciente a causa del terrible dolor.

— Debí haberme imaginado que una inútil como tú no estaría a la altura de los clanes mayores — masculló con despreció el Uzumaki — Como sea, no tengo ningún interés en ti, perra rubia. Tengo peces más grandes que freír.

Nagato volvió su mirada a la malherida pelirroja y se encaminó a ella. Para cuando Karin ya estaba de pie, dispuesta a atacar al pelirrojo, Nagato la atrapó por el cuello, con su mano, se lo apretó y asfixió con fuerza a la pelirroja, ahora causando severos daños en el cuello de Karin. A pesar de que la Uzumaki hacía un esfuerzo por liberarse, Karin falló completamente en zafarse del vicioso agarre en su cuello, de parte de Nagato.

— Karin Uzumaki... Y pensar que tú eres parte de la monarquía del remolino, aún si eres de la rama secundaria... — siseó Nagato, aún apretando el cuello de Karin — No te preocupes, Uzumaki. Te enviaré al infierno, donde te esperan tu madre y aquel chico que se apellidaba Hozuki.

Nagato tensó su puño derecho y cargó aura en el mismo. Karin, a pesar de que enterró sus uñas en los brazos de Nagato, no pudo zafarse del agarre y simplemente esperó su fin.

— Hasta nunca, princesa del remolino...

Con un único golpe, Nagato atravesó el vientre de Karin, perforando completamente el cuerpo de la chica y asomando las vísceras y sangre del estómago de la pelirroja. Karin vomitó una asombrosa cantidad de sangre y sintió su visión borrosa. Sin darle mayor importancia, Nagato extrajo su mano del vientre de Karin y azotó el cuerpo de la chica en el suelo, dañando con un resquebrajamiento el mismo y dejando que la pelirroja se desangrara. No obstante, Nagato se acercó a ella y levantó su pie sobre la cabeza de la chica.

— Como premio, no dejaré que estés consciente cuando te mueras poco a poco. Considéralo misericordia de mi parte, princesa rubí — aseveró el ojisangre, para después estampar su bota en la cabeza de la chica y dejarla inconsciente.

Karin quedó tendida en el suelo, totalmente noqueada y moribunda. Lo último que escuchó Karin fue cómo Tenten y Neji se habían incorporado y cómo combatían inútilmente contra Nagato, pero ambos recibían una paliza al no estar a la altura del Uzumaki más poderoso de todo Terra. Karin eventualmente cerró sus ojos y dejó que el último aliento de vida escapara de sus pulmones. La presión arterial de Karin disminuía progresivamente y sus latidos cada vez eran más débiles, hasta que su cerebro comenzaba a desconectarse de su cuerpo.

A pesar de los gritos de dolor de Tenten y de Neji, junto con explosiones termonucleares, Karin podía escuchar un susurro desde muy lejos, a unos decibelios apenas perceptibles. Aquellas voces se escuchaban cada vez más fuertes y opacaban a los gritos de dolor y explosiones de la pelea que tenían Tenten y Nagato, hasta que Karin pudo escuchar con claridad la voz, o mejor dicho voces que la llamaban.

Despierta, hija mía... — la llamó aquella voz, finalmente clara.

Karin ya no escuchaba los sonidos de la pelea y parecía estar dentro de otra dimensión. La pelirroja pensó que finalmente había fallecido, pero aún no abría los ojos.

Yo... ¿acaso ya estoy muerta...? ¿Es éste el fin...?— susurró calmadamente Karin, abriendo al fin sus ojos, pero todo lo vio borroso y brillante.

Una figura se acercó a Karin, la cual igualmente se veía demasiado brillante y borrosa, y ésta colocó una mano sobre la cabeza de Karin, frotando suavemente los ojos de la bella pelirroja. Con aquel masaje, Karin parpadeó un par de veces y su visión se iba aclarando poco a poco, además de que aquel brillo disminuyó enormemente, hasta que la imagen se volvió totalmente nítida.

Cuando vio a la persona frente a ella, además del cielo bello a lo alto, Karin abrió los ojos como platos y sintió sus ojos totalmente húmedos. La persona junto a ella, mientras tanto, sonrió dulcemente, acariciando el cabello de Karin.

Bienvenida de vuelta, Karin-chan... — musitó con amor aquella figura femenina, haciendo llorar finalmente a Karin.

Mamá... — susurró con la voz ahogada Karin, no dando crédito al ver a la bella pelirroja de cabello largo junto a ella.

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De nuevo, gracias a todos los que siguen ésta historia. Un agradecimiento especial a Ileybriseo7 por tomarse su tiempo para leer ésta historia y dejar sus comentarios.

Desde casi el principio de la historia, cuando apareció Karin, me debatía de si debía hacer a Mito Uzumaki la madre de Karin, pero al final decidí hacerla hija de Kushina y por ende la hermana de sangre de Naruto, manteniendo una relación incestuosa entre ellos. De hecho, incluso me plantee el añadir a la madre que studio pierrot inventó para Karin, en el anime Naruto, pero la verdad sería validar a ésos bufones que insisten en mantener aquella abominación de serie, llamada Boruto: Naruto next generations, que nunca debió haber existido.

En serio, studio pierrot, ya dejen descansar en paz a la serie Naruto. Ya dio todo lo que tuvo que dar. Lograron lo que dragon ball hizo veinte años después de su final, en apenas cinco años desde el final de la serie Naruto: fastidiar a la gente.

Por otro lado, sé que estoy abusando un poco con respecto a las visitas del más allá en personajes de mi historia, pero forma parte de la maduración de los mismos. Es crucial para su desarrollo. Parecer redundante, pero no lo es.

Sin más que añadir por el momento, me despido de ustedes, linduras.