Aquella aura maligna que impregnaba el ambiente hacía unas horas comenzaba a disminuir con la llegada del nuevo día, Sesshomaru había continuado su camino durante toda la noche, presentía que todo estaba relacionado con Naraku. Rin a pesar de haber dormido sobre Ah-un se sentía somnolienta...

Rin: Señor Sesshomaru, ¿falta mucho aún?

Sesshomaru: (se detiene) No nos detendremos esta vez Rin, si estás cansada quédate aquí con Ah-Un y Jaken.

Jaken: (también con un poco de sueño) Que, yo que.

Rin: (al parecer su amo estaba molesto, ella no quiso hacerlo enojar). Disculpe Señor Sesshomaru.

Jaken: Eres una niña muy débil, el amo debería dejarte abandonada como hace conmigo a veces, a ver si así aprendes.

Rin: Lo siento amo, en verdad no quise molestarlo.

Este día era diferente a los demás, Rin no sonreía, no cantaba, tras varias horas no probó alimento. Trataba de mantenerse despierta y hacer el recorrido a pie, no quería parecer débil, no quería aceptar que se sentía mal, quería ser fuerte como su amo, si ella mencionaba algo sobre su poca fortaleza quizá él se molestaría más.

Sesshomaru notó el cambio en el comportamiento de Rin, quizá fue demasiado duro en su trato con la pequeña, sin embargo, se encontraba en un conflicto interno. No permitiría quejas y no deseaba retrasar más su camino. No podía ser que una niña humana, quizá inconscientemente, tuviera tanta influencia en sus decisiones. Él trataba de mantenerla a salvo y cuidarla, pero se cuestionaba si hacía lo correcto, era una niña humana después de todo. Humana... perteneciente a esa raza que él tanto odiaba.

Rin: Señor Jaken.

Jaken: ¿Qué quieres?

Rin: (comenzaba a sentirse mareada) No puedo más.

Jaken: ¿Qué es lo que no puedes?

Rin: Señor Sesshomaru... (Rin cae desmayada).

Jaken: ¡Amo bonito! Creo que esta niña ya se murió.

Sesshomaru no quiso prestar atención al cambio en el sonido de los latidos de Rin, ni a la notoria respiración rápida sólo audible para él, seguramente ella venía cansada. Ahora su pulsación era muy débil, sabía que no estaba muerta, sin embargo se encontraba tendida en el suelo. Avanzó tres pasos, continuaría su camino, Jaken se encargaría de cuidarla y una vez que despertara lo alcanzarían, rápidamente desechó ese pensamiento... No podía abandonarla... Dio media vuelta y se dirigió hacia ella. Al tocar su rostro sintió que la temperatura era muy elevada, la pequeña respiraba con dificultad, su corazón latía débilmente... ¿Qué le sucedía? ¿Qué se supone que tendría que hacer ahora? Su espada no le ayudaría, pues no estaba muerta. La observó atentamente, tratando de descifrar qué ocurría en aquel momento, necesitaba encontrar una respuesta, pero no sabía cómo obtenerla... La niña tenía sus ojos cerrados, su piel era más pálida de lo normal, y sus labios se veían notoriamente secos.

Podía percibir en el ambiente un ligero olor a humanos, quizá habría una aldea cerca, y ahí podrían ayudar a Rin... ¡NO! él jamás les pediría algo, no tenía por qué acercarse a ellos... -es necesario esta vez Sesshomaru- ¡No! De ninguna manera... Además, él le prometió a Rin que no la dejaría en ninguna aldea... -¿Qué harás?-... ¡Si! Algo se le ocurrió.

Sesshomaru: ¡JAKEN!

Jaken: Si amo bonito, ¿Quiere que haga el pozo para enterrarla?

Sesshomaru: ¡No digas estupideces!... Hay una aldea cercana... Debes... Debes... (Le estaba costando demasiado)... traer a alguien.

Jaken: ¿Cómo? ¿Traer a alguien?

Sesshomaru: Alguien que sepa que le ocurre a Rin. (Su voz sonaba triste, suplicante, derrotada).

Jaken: En verdad amo, ¿piensa pedirle ayuda a los humanos?

Pedir ayuda a los humanos era inadmisible, pero esta vez, sólo esta vez, era necesario. Además.. quien lo haría sería Jaken, no él.

Sesshomaru: ¡Vete ya!

Sesshomaru llevó a Rin a un lugar tranquilo, donde pudiera recostarla cómodamente. Jaken tardaba demasiado. En tanto él no retiraba su mirada de Rin, esperaba que en cualquier momento abriera los ojos y sonriera para él. Constantemente tocaba su rostro, se sentía cada vez más caliente. Sintió rabia consigo mismo, le prometió que la cuidaría, y ahora no sabía que hacer, no le quedaba más que esperar al estúpido humano que trajera Jaken... Después de un rato, al fin sintió la presencia de Jaken acercándose, un desagradable olor le acompañaba... No estaría ahí... Se puso de pie y se retiró lo suficiente... Jaken llegó y encontró a Rin sola, recostada en el suelo.

Jaken: ¡Amo Sesshomaru! ¡Ya llegué! ¡Amo Sesshomaru!

Hombre: (temeroso) D-d-dis-discul-pe... ¿E-es ella la ni-niña?

Jaken: ¿Eh? ¿Cuál?... ¡Ah si! Más te vale que ella se ponga en pie inmediatamente o te quemaré las manos y los pies.

Aquel hombre comenzó a analizarla, tocó su frente, colocó una mano en su cuello donde por un rato se mantuvo haciendo presión. Sesshomaru se acercó para observarlo, y sintió mucha rabia de que ese sucio humano tocara a Rin, deseaba matarlo, pero debía, al menos, esperar a que él la ayudara... El hombre se puso de pie y corriendo fue por un poco de agua al río, recogió algunas hierbas, y volvió a dónde se encontraba la pequeña. Mojó un trozo de tela y lo colocó en la frente de la niña, preparó una infusión de hierbas y con mucha paciencia, colocaba pequeñas cantidades de líquido en su boca, ayudándola a pasarlo... El tiempo avanzaba y Rin no abría los ojos, cosa que comenzaba a desesperar a Sesshomaru, no habría más tolerancia, mataría a ese inútil hombre.

Hombre: D-dis-culp-pe...

Jaken: ¿Qué quieres maldito humano?

Hombre: La niña... ¿viaja con usted?

Jaken: ¡Eso no te importa!... Por cierto... ¿Qué tiene la chiquilla?

Hombre: Ella sólo está deshidratada.

Jaken: ¿Qué es eso?

Hombre: Bueno, el clima ha sido muy caluroso estos días, quizá esta niña se ha expuesto mucho al sol, y ha caminado tanto que se ha agotado, lo sé puesto que sus pies están muy lastimados... Ella debe tomar la suficiente agua para mantenerse hidratada.

Jaken: ¡Oh! Sólo era eso... le falta agua a esta mocosa.

Hombre: ¿Por qué la lleva con usted?

Jaken: ¿Tu crees que yo llevaría conmigo a tan despreciable criatura? Si por mí fuera la hubiera dejado tirada, mi amo es el que casi llora cuando la chiquilla se desma... (Jaken no pudo continuar debido a que una piedra golpeó su cabeza).

Hombre: ¿Amo? ¿Es un demonio también? ¿Por qué secuestraron a esta niña? ¿Qué piensan hacer con ella?

Jaken: Buena pregunta... Pero no está secuestrada, la muy tonta nos siguió.

Rin comienza a hacer sonidos con su boca, trataba de articular palabra... Sesshomaru, aunque distanciado, todo el tiempo había estado muy pendiente de los latidos de su corazón y su respiración, poco a poco alcanzaban un ritmo más o menos normal, de no ser así ese hombre que trajo Jaken ya estaría muerto... Rin abre los ojos y sólo ve frente a ella a un hombre extraño.

Rin: ¿Quién...?

Usando sus pocas fuerzas, y movida por el terror que sintió en ese momento se pone en pie, temía que su amo de verdad la hubiera abandonado, ¿Qué sería de ella ahora? No quería separarse de él, él se lo había prometido... Una vez en pie, gritó a todo pulmón

Rin: ¡SEÑOR SESSHOMARU!

El hombre trató de acercarse para tranquilizar a la niña, pero esta parecía más asustada que al principio.

Rin: ¿Quién es usted? ¡Déjeme! (Nuevamente su vista se nubla) ¡Señor Sessho-ma-ru!

Rin logra ver una gran silueta frente a ella, sin tiempo de saber si era real o era una ilusión se desmaya nuevamente.

Sesshomaru llegó a tiempo para impedir que cayera al suelo, el hombre retrocedió, el pequeño demonio verde no parecía fuerte, pero este, seguramente demonio también, lucía más poderoso. No quiso arriesgarse más. No era correcto que una niña estuviera con ellos, quizá tenían malas intenciones, quizá se la comerían, pero no era su problema.

Sesshomaru nuevamente recuesta a la pequeña Rin y se da cuenta que la presencia humana sigue ahí.

Sesshomaru: Será mejor que te largues si no quieres morir.

El hombre entendió perfectamente sus palabras y se echó a correr.

Jaken: Amo bonito, ¿cree que Rin ya enloqueció?

Sesshomaru: Jaken, prepara eso, esa infusión que le dio aquel humano. (En tanto él colocaba aquel lienzo mojado en su frente)... El sol ya se ocultaba cuando Rin abrió sus ojos... Sesshomaru no había separado su vista ni un sólo instante de ella...

Rin: (Habla en un susurro perfectamente audible para Sesshomaru) Señor Sesshomaru, pensé que me había abandonado.

Sesshomaru: (Toca su mejilla) Aquí estoy Rin. Descansa.

Rin: (Con su pequeña mano toca la mano que acaricia su mejilla) Amo, perdóneme, por mi culpa...

Sesshomaru: Shhhh... Duerme Rin, aquí estaré contigo.

Rin: Gracias amo. (Le dirige una tierna mirada y una dulce sonrisa antes de cerrar sus ojos nuevamente).

No podía negar que se sentía culpable por el estado de Rin, ella era sólo una frágil niña humana que no le importaba llegar a sus límites con tal de seguir a su lado... Agua... eso es lo que ocasionó esto, no había bebido la suficiente agua por no interrumpirlo y retrasar su camino... Él era un demonio, el gran Sesshomaru, el más poderoso... Él podía pasar largos periodos de tiempo sin dormir, sin comer, sin beber, podía soportar el frío y el calor extremos, podía andar todo el día bajo los rayos del sol, podía soportar dolor a gran escala... pero ella no...

Permaneció sentado a su lado el resto de la noche velando su sueño... Acarició sus negros cabellos.

Sesshomaru: Recuperate Rin.

Rin entre sueños sonrió.