Yuri caminó con el japonés en brazos, aunque en ocasiones se le hacía difícil puesto que este lo tentaba besándolo y moviendo sus caderas contra él. En más de alguna ocasión tuvo que tomarlo desde su trasero para que no se le resbalara de los brazos, no se quejaba puesto que había bastante de donde sostenerlo, pero debía buscar la ropa y cosas del azabache que debían andar por ahí tiradas.

Katsudon, necesitamos tu ropa para poder salir —le dijo cerca de su oído ya que había mucho ruido en el lugar.

Pero pensé que me querías sin ella —le respondió coqueteándole y el rubio se calentó más de lo que ya estaba.

Yuri pensó lo mejor que podía y tomó una decisión— si me traes tus cosas ahora, prometo hacer lo que tú quieras cuando nos vayamos —volvió a hablarle en su oreja, pero esta vez poniendo su voz un poco más ronca, cosa que hizo estremecer el cuerpo del japonés.

Emocionado, se apresuró a encontrar la ropa que se había quitado, su billetera y su teléfono, entregándole todo al rubio como un "buen chico" para luego recibir su "recompensa".

En vista de que tal vez el azabache se negaría a ponerse la ropa, Yuri se quitó su chaqueta y se la puso, logrando tapar hasta sus muslos. Por lo menos ya nadie vería su apretada ropa interior que se remarcaba en su anatomía, con eso en mente, procedió a sacarlo del lugar, abrazándolo por la cintura posesivamente para que nadie se acercara ni siquiera para despedirse. Al parecer lo consiguió porque nadie se apareció en su camino hasta que llegaron al vehículo.

Hizo subir a Yuuri en el asiento del copiloto y una vez adentro, cerró la puerta para subirse él, en el asiento del conductor. Iba a ponerse el cinturón de seguridad cuando sintió una mano traviesa sobre su hombría, logrando que se desconcentrara de lo que estaba haciendo.

¿Qué haces? —le preguntó, pero sin apartarlo.

Dijiste que cuando nos fuéramos haríamos lo que yo quisiera, ya nos fuimos del lugar —se acercó a su rostro para besarlo suavemente— ahora estamos solos —le dijo cuando separaron sus labios y sin parar en ningún momento de tocar el miembro del rubio por encima de la tela.

Yuri no pudo debatir aquello, en ese momento le sonaba lógico, además no había nadie en la calle al ser tan tarde y en casa estaba Víctor por lo que no podrían hacer mucho sin que el chico los interrumpiera. Porque estaba seguro que su hijo querría interrumpir solo por molestar.

El rubio tomó a Yuuri por la nuca y le dio un beso demandante, metiendo su lengua y saboreando su boca por completo, logrando que el chico gimiera. Cuando se separaron, el ruso corrió su asiento hacia atrás para tener más espacio y el otro no dudo ni un segundo en sentarse sobre él a horcajadas para comenzar un nuevo beso mientras se quitaba la chaqueta que Yuri le había prestado y no le había durado mucho puesta. Movía sus caderas para poder friccionar sus miembros que ya comenzaban a notarse debajo de la ropa, necesitaba sentirlo más, por lo que le desabrocho el pantalón al rubio para tener más espacio y meter su mano con la intención de masturbarlo directamente.

Al hacerlo, Yuri sintió como el deseo de poseer al japonés iba en aumento. Todas las noches había querido llegar a este punto con él, pero ahora que estaban en eso se sentía mejor de lo que imaginaba. Tal vez el haberse abstenido tanto lo hacía disfrutarlo el doble o el triple ahora que lo tenía, además que no sabía cuánto tiempo tendría que esperar para poder tenerlo así nuevamente. Seguramente tendría que emborracharlo la próxima vez por su cuenta.

Yuri tocó el torso desnudo de su pareja, acariciando delicadamente su cuerpo, sintiendo cada parte de él como si quisiera guardarla en su memoria, pero el japonés no quería delicadeza esa noche, el solo quería acción. Acción que solo el rubio podría entregarle ya que era el único al que quería. Podía estar borracho, pero no se entregaría a cualquiera.

Para hacer que el ruso dejara de tratarlo como una muñeca de porcelana, tomó sus manos y las llevó a su trasero, cosa que con gusto el otro aceptó, comenzando a amasarlo mientras se besaban y Yuuri volvía a masturbarlo.

No sé, como proseguir —confesó el rubio cuando separaron sus labios, no estaba para nada nervioso, pero no quería dañar al azabache haciendo un mal movimiento por lo que prefería avisarle para que este le enseñara.

Yuuri entendió de inmediato, sin decir nada chupo tres de sus dedos y levanto un poco las caderas— no apartes tu mirada de mí —sin decir nada mas, metió una mano dentro del bóxer para introducir de una sola vez el primer digito que lo ayudaría a dilatar su entrada para que el ruso pudiera usarla a voluntad. Se sentía seguro de sí mismo, sabía que Yuri lo deseaba y que hacer esto en frente suyo lo calentaría aún más, si es que se podía.

Yuri por primera vez obedeció una orden y no apartó su mirada, fijando su vista en el rostro del azabache quien ya había metido otro dedo en su interior, encontrando su propio punto de mayor placer. Logrando gemir por lo bien que se sentía aquello.

El sonido de los labios del japonés se oía exquisito, necesitaba más de ello por lo que sin pensarlo, el rubio hizo que este sacara los dedos de su interior para introducir los propios. Quería hacerlo gemir además de sentir el interior caliente del japonés.

Metió dos dedos de una vez, preguntándose porque no lograba que el chico hiciera aquel sonido tan atrayente, movió sus dedos de diferentes maneras hasta encontrar aquel lugar que lo hizo gemir con un poco más de fuerza, tirando levemente su cabeza hacia atrás. Aprovechó aquello para comenzar a besar y morder levemente el cuello del azabache mientras seguía moviendo sus dedos, ingresando otro más.

Dentro del auto los vidrios comenzaban a empañarse y solo se podía oír el sonido excitante de la voz de Yuuri, logrando que su miembro se pusiera por completo duro y sintiendo que ya no podría aguantar mucho más para saber cómo se sentía su interior de otra manera. Quería poseerlo, tomarlo y hacerlo suyo de una vez, marcar su cuerpo con besos y mordidas para que cualquiera que lo viera supiera que era suyo y de nadie más. Incluso si volvía a pasar lo de esta noche.

Quitó sus dedos, haciendo que Yuuri se quejara al sentirse vacío— calma, ahora se viene lo mejor —le susurró al oído y el japonés se mordió el labio ansioso por lo que se venía.

El también quería esto, desde hace bastante, pero su lado racional se negaba a hacerlo hasta tener una relación adecuada y saber en que dirección querían ir, pero ahora su racionalidad estaba ausente por lo que su modo "eros" tomaba el control, no dejando que su conciencia se metiera en su camino. Haciendo lo que él quería y como quería sin pensárselo dos veces.

Yuuri se levantó y se dio la vuelta, poniendo sus manos sobre el volante. Yuri le bajó la ropa interior de inmediato y aprovechó para morder su trasero, dejando sus dientes marcados en él y sintiéndose satisfecho por ello al escuchar que Yuuri hacía un sonido de satisfacción al sentirlo.

El rubio levantó un poco sus caderas para bajar sus pantalones junto a la ropa interior, dejando ver su gran erección la cual el japonés pudo observar claramente al mirar por sobre su hombro. Yuuri se relamió los labios, le encantaría poner aquel miembro en su boca, pero tendría que ser para otra ocasión puesto que ahora tenían el tiempo limitado al estar en un vehículo. No podían abusar de su suerte.

El rubio sonrió de lado al ver que el japonés se lo comía con la mirada— siéntate aquí —le dijo con su voz ronca mientras se masturbaba con su mano derecha y con la izquierda tomaba a Yuuri desde su cadera para atraerlo hacia él.

No se hizo de rogar y se sentó lentamente sobre el miembro caliente y duro del rubio, este alineó su erección en la entrada de su chico y comenzó a introducirse lenta y tortuosamente— mmm —soltaron ambos cuando por fin estuvo todo adentro, se sentía tan bien.

Yuuri no esperó a acostumbrarse para comenzar a moverse, subiendo lento y luego dejándose caer sobre la erección de su pareja, logrando que ambos sintieran placer con aquella acción. Yuri soltaba pequeños gruñidos, dejando que el japonés tomara el control por el momento, pero cuando sintió que ya no podía soportar más sin hacer nada, tomó al japonés de las caderas y comenzó a penetrarlo con fuerza.

El azabache se agarraba fuertemente del volante mientras las estocadas eran cada vez más fuertes, si seguían así no durarían mucho, pero no importaba ya que el placer recorría todo su cuerpo haciéndolo temblar y pedir por más a cada momento, sin importarle que alguien pudiera escucharlo pues su raciocinio ya no existía para nada.

Yuri, más —pedía una y otra vez, logrando que el rubio le diera lo que pedía y desesperándolo al darse cuenta de que el espacio era reducido.

El ruso salió del interior del japonés y desesperado reclinó el asiento, haciendo malabares para cambiar las posiciones de ambos, dejando a Yuuri contra el asiento en cuatro para poder penetrarlo de mejor manera. Se volvió a introducir en él sin aviso, ni nada y comenzó a dar fuertes y profundas estocadas logrando encontrar de nuevo aquel lugar que hacía al chico delirar de placer.

El japonés gritaba con fuerza mientras el rubio entraba y salía sin darle tregua alguna, inclinándose hacia adelante para aprovechar de morder y marcar cada pedazo de piel a su alcance. Yuuri comenzó a masturbarse mientras era penetrado con rudeza, sintiendo como su cuerpo se estremecía anticipando su orgasmo el cual ya estaba por llegar.

¡Ah, Yuratchka! —fue lo último que dijo antes de manchar el asiento del auto con su semilla, a la vez que su cuerpo seguía estremeciéndose por la sobre estimulación al sentir como el rubio seguía penetrándolo puesto que él aún no terminaba.

Siguió bombeando unas cuantas veces más, hasta que con un gruñido se corrió dentro de Yuuri, llenándolo por completo y sintiéndose por fin, dueño de aquel chico— te amo —le dijo cerca del oído mientras ambos temblaban levemente por las sensaciones post-coitales.

Regularizaron sus respiraciones para que luego el rubio saliera de su interior, soltando otro sonido de satisfacción al hacerlo. Yuri se subió la ropa con agilidad para luego buscar en la guantera pañuelos que tenia ahí, en caso de cualquier necesidad inesperada que se le presentara.

Le dio la caja a Yuuri y este se limpió para luego subirse la ropa interior. Yuri le dio un beso y le indicó que se sentara en el asiento del copiloto para él poder limpiar el suyo. Una vez listo, obligó al japonés a ponerse su chaqueta nuevamente a lo cual este se quejó, pero hizo caso.

Vamos a casa —le dijo mientras le ponía el cinturón de seguridad al chico que se robaba sus pensamientos, puesto que este con suerte mantenía los ojos abiertos. Con un pañuelo limpio los vidrios y arranco hacia su hogar para que ambos pudieran descansar después de una agotadora y satisfactoria noche.

Al llegar, Yuri agradeció de que Víctor estuviera en su cuarto por lo que no tuvo problemas en bajar en brazos al azabache, al estilo princesa ya que se había quedado dormido en el camino. Tal cual como estaba lo acostó en medio de su cama para luego quitarse la ropa, quedando solo con sus bóxer. Se metió bajo las cobijas y abrazó fuertemente a Yuuri, sonriendo al escuchar como este murmuraba su nombre en sueños.

Definitivamente, aquella había sido una gran noche para ambos, una noche para rememorar ya que había sido su primera vez juntos. Si bien Yuri no era una persona cursi, debía admitir que este momento si quería recordarlo por el resto de sus días.

࿂Continuará࿂