Mukuro había conocido a muchas personas en su corta vida, y la mayoría eran fáciles de leer, nunca teniendo pensamientos demasiado complicados, siempre buscando el provecho personal como era la naturelaza humana... Y estaba seguro de que jamás conoció a alguien como la japonesa que dormía sobre el sofá frente a él con un pajarito sobre su cabeza.
Después de un pequeño encuentro con Vindicare, él y sus compañeros se tuvieron que separar, y ya que era el único que tenía una oportunidad contra las momias fue el último en irse para hacer de distracción, solo para asegurarse de que podría usar a esos peones en el futuro, Mukuro jugaba un juego a largo plazo después de todo. Por supuesto antes de que pudieran atraparlo logró escapar, pero no sin un par de... Rasguños, estaba recuperando el aire cuando noto el Ave de uno de sus secuases sobre su hombro.
No pensó mucho del pequeño animal, hasta que este se fue volando y por un segundo consideró la teoría de que sus cómplices lo estaban buscando y el ave estaba sirviendo de guía, en lugar de sus compañeros, ojos de un azul eléctrico, y metálico lo recibieron. Varias emociones se reflejaron por esos ojos, no a simple vista claro, ya que la joven parecía tener dominada su cara de poker sino que tuvo que fijarse con cuidado hasta que pudo ver destellos de emociones, y la última que vio fue...
Resignación.
Ahora con que estaba resignada... No tenía idea, y antes de poder preguntar, fue ella quien realizó una pregunta.
Antes de darse cuenta de que su respuesta fue afirmativa, la joven lo estaba arrastrando — Casi literal, Kyo estaba segura que no se vería bien si lo arrastraba por el piso y ahora no quería llamar la atención — a la estación de trenes, para luego subirlo a uno de estos y guiarlo a una cabina privada. Lo siguiente que pasó fue hacer pequeñas preguntas y comentarios mientras la contraria trataba sus heridas con una precisión digna de un doctor.
Y en el presente ella dormía como si no estuviera a un metro de un total extraño con un pasado — y presente — más que cuestionable y peligroso.
No estaba seguro si no tenía ningún sentido de auto preservación o era simplemente estúpida —Ninguna, Kyo sabía que aún en su mejor estado el ilusionista no presentaba amenaza para ella—.
Obviamente Mukuro no planeaba ir hasta China con ella... Pero eso no significaba que no se quedaría por un tiempo solo para saciar su curiosidad.
De repente mientras Mukuro consideraba dormir un poco la chica se levantó de su asiento cual resorte mirando la puerta con desconfianza — Nuevamente el ilusionista tuvo que hacer todos los esfuerzos humanamente posibles para saber que emoción pasaba por la chica— y algo de molestia. Como una prediccion la puerta comenzó a ser abierta y el italiano estaba por levantarse para defenderse pero la azabache fue más rápida y tomo de la camisa al intruso estanpandolo contra la pared con su ante brazo en su cuello.
Azul zafiro choco contra azul metálico.
— ¿Herviboro? — Pregunto confundida parecía una copia al carbón de superbobo sólo que más joven ¿quizás un hechizo?
— Roy no estaba bromeando cuando menciono las metáforas. — Murmuró para luego pestañear y parecer que se maldecia mentalmente.
— Habla. — Puso más fuerza en su cuello y aunque no parecía tan doloroso como debería ser si hizo una mueca.
— Kidflash y Redarrow me enviaron, estaban preocupados por ti después de que dejaste el circo, yo estaba en el área y me pidieron un favor. — Explicó pero no se libero de su agarre. — Dijeron que te iban a avisar.
— Mhmmm... — pareció pensarlo antes de soltarlo e ir por su teléfono donde si tenía un par de mensajes del grupo no leído. Esperen... Estos mensajes eran de antes de que se subiera al tren, y ella no les dijo que lo tomaría. — ¿rastrearon mi celular?
— Quizás, ¡hey! Yo no fui, tan solo me dijeron por donde te fuiste nada mas. — Se defendió y la japonesa le dio una larga mirada antes de rodar los ojos y sacar una foto al chico para enviárselas al grupo y lograr que dejaran de preocuparse como madres gallinas —En serio estaba segura que para ambos debería estar más que claro que ella podía cuidarse bien por su cuenta—
— Espera... El tren no ha parado ¿como te subiste? — Interrogó Mukuro atento del el intercambio hasta ahora.
— ¿quién es el? — Le ignoro el contrario, Kyo tan sólo se bajó de hombros.
— No lo sé. — Contestó con honestidad —Bueno... Si sabía, pero no se suponía que lo supiera y explicar como lo sabía parecía demasiado problemático —revisando sus cosas y respondiendo algunos mensajes.
— ¿No lo sabes? ¡Pero estás viajando con él! ¿Sabes que tan peligroso es eso?
— Eso es muy rudo de tu parte, jamás me atrevería a dañar a una amable señorita. — ¿amable? ¿Acaso se golpeó la cabeza demasiado fuerte cuando lo arrastró? Kyo no estaba segura. — Y tu tampoco te has presentado.
— Yo fui enviado para cuidarla. — Se defendió ¿y acaso inflo su pecho?
— ¿Parezco alguien que necesita ser cuidada? — Interrogó con indignación Hibari y ambos chicos decidieron mejor no responder a eso, porque si, Kyo emitía un aura de miedo, pero dejando eso de lado, parecía una muñeca, piel de porcelana y labios rosados y todo.
— Kufufu, parece que tus servicios no son requeridos, así que puedes retirarte. — Rio Mukuro con una sonrisa felina.
— ¿y dejarla sola contigo? Seguro. — Hablo con sarcasmo entrando a un concurso de miradas con el italiano.
Kyo pensó en morder los a ambos, pero tampoco quería ser expulsada del tren y tenía algo de hambre, por lo que ignorando su concurso de testosterona con canario en su hombro se fue al vagon comedor para cenar, dependiendo de su humor al regresar tiraría al par por la ventana más cercana.
Notas: Gracias por las Reviews! Y Tenemos a Superboy! Les dije que venían mas heroes! Y Kyo solo tiene mala suerte, quizás...
