Resumen: Papillon por fin obtuvo los Miraculous de Ladybug y Chat Noir, y utilizó su deseo para cambiar la realidad. Marinette despierta en un nuevo mundo que el villano creó en su lugar, y tiene que enfrentar las consecuencias de su derrota.
Notas:
1) Los Personajes no me pertenecen, son propiedad de ZAG Heroes, y los créditos son de Thomas Astruc y su equipo.
2) Este fin está realizado sin fines de lucro, solo por diversión.
3) Puede contener Spoilers de lo que ha aparecido en la tercera temporada
CIEN DÍAS
CAPÍTULO 16
Aula de mademoiselle Bustier
Más tarde
Alya había sido testigo del intercambio entre Marinette, Adrien y Lila. No sabía qué pensar. Sí, Lila era su mejor amiga y trató de convencerse de que seguramente tenía una buena razón para pensar que Marinette había ayudado a Adrien por alguna razón maliciosa, pero la respuesta de Adrien le había llamado la atención. ¿Porqué el chico había reaccionado así? Porque amaba a Lila, ¿o no?
La pelirroja supuso que su amiga preferiría guardar distancia con Adrien, así que tomó asiento en su sitio habitual, en la primera línea junto a Lila, dejándole al rubio el sitio junto a Nino al final de la clase.
-Hey- dijo Alya poniendo la mano en el hombro de Lila- ¿te encuentras bien?-
-No- lloriqueó Lila en voz alta para asegurarse de que todos en el aula la escucharan- no sé que hizo Marinette con Adrien. ¡Estoy segura de que ella o alguien más lo pusieron en contra mía!-
Alya frunció el entrecejo. Ella había sido testigo de lo que pasó, había visto Lila empujar a Marinette y a Adrien reaccionar a eso. ¿Acaso Lila le estaba mintiendo?
-Lo sé, pero estoy segura de que Adrien entrará pronto en razón- dijo Alya intentando consolarla a pesar de que su sexto sentido le decía que algo no estaba bien.
-Eso espero- dijo la castaña con su aún fingido llanto- no puedo creer que haga eso, después de todo lo que tenemos juntos…-
Alya asintió mientras miraba de reojo a Marinette entrando al aula de mademoiselle Bustier tomando el brazo de Nathaniel, quien aún parecía muy afligido por lo que le sucedió a Marc Anciel hacía unos días. Entrecerró los ojos al ver a la chica pelinegra consolando cariñosamente a su amigo.
"Marinette no parece ser la mala persona de la que todos hablan", pensó Alya para sí misma "¿porqué Lila diría eso?"
Un poco confundida entre sus pensamientos y su conocimiento previo, la pelirroja volvió su atención a la pizarra, aún preguntándose si no habría cometido un imperdonable error sobre la pelinegra.
Adrien entró al aula y Alya no pudo notar que sus ojos se fijaron en Marinette, cuando ésta aún se encontraba consolando a Nathaniel, frotando su espalda en círculos y susurrando algo a su oído. La mirada del rubio hacia Marinette solo duró uno o dos segundos, pero fue suficiente para disipar todas sus dudas.
"¿Adrien está enamorado de Marinette?", pensó Alya frunciendo el entrecejo "quizá por eso quiso dejar a Lila y ella está tan enojada"
La pelirroja volvió a sacudir la cabeza, volviendo a mirar a la profesora.
-Bonjour, clase- dijo mademoiselle Bustier llamando la atención de todos- el día de hoy continuaremos con Victor Hugo…-
Alya volvió a mirar discretamente hacia atrás, y vio a Marinette pasándole una cajita con galletas a Nathaniel, quien le dirigió una sonrisa triste.
x-x-x
Mansión Agreste
Esa tarde
Adrien regresó a casa sintiendo como si le hubieran quitado un enorme peso de encima después de haber terminado su falsa relación con Lila. No iba a seguir permitiendo que la mentirosa lo usara de excusa para seguir lastimando a Marinette o a sus amigos. Se sentía finalmente libre, aunque sabía que aún faltaban muchas cosas que resolver.
Había pensado en ir en la noche al hospital a ver a Marc como Bélier Noir y usar sus poderes para curarlo. No le gustaba ni un poco lo que había pasado con él, pero se sentía optimista mientras que el Gorila se estacionaba y le abría la puerta del auto.
-Gracias- susurró en voz baja mientras que subía las escaleras y entraba a la mansión. Estuvo a punto de subir a su habitación cuando escuchó la puerta de la oficina de su padre abriéndose.
-Adrien- escuchó la voz fría de su padre.
El chico tembló, llevándose inconscientemente la mano a su camisa, el sitio donde Aries estaba escondido. ¿Acaso estaba mirando cara a cara a Papillon? No, no podía ser su padre. Él debería estar en esos momentos con su madre. Recordaba que en el pasado, tras la desaparición de Emilie Agreste, su padre había cambiado de ser feliz a convertirse en un hombre frío y distante. No, no era posible. Su padre definitivamente no era Papillon.
Buscó con su vista a su madre, pero no había rastro de ella en el vestíbulo o en la entrada del comedor. ¿Estaría en su habitación? Solo estaban Nathalie y el Gorila detrás de él. Una parte de él sintió pánico, seguramente por su teoría de que Gabriel era Papillon, pero no podía ser. No quería que fuera así.
-Bonsoir, père- lo saludó Adrien.
-Pasa a mi oficina- dijo Gabriel Agreste en el mismo tono frío que había usado para dirigirse a él- hay un asunto muy serio del que quiero hablar contigo-
Adrien parpadeó confundido, y siguió a su padre repasando mentalmente todas las razones por las que su padre pudiera pudiera haberse enojado con él. No había faltado a sus lecciones de chino ni de piano, no había fallado en ninguna sesión de fotos, no había llegado tarde al colegio y no creía que hubiera descubierto sus escapadas como Bélier Noir. Entonces, ¿qué podía ser?
Al escuchar que Gabriel quería hablar con su hijo, Nathalie salió de la oficina, no sin antes lanzarle una expresión extraña. Ahora que lo pensaba, en el pasado Nathalie era estricta, pero parecía tenerle mucho cariño, casi como si fuera su propio hijo, y como si amara a su padre. Pero todo eso había cambiado después del deseo de Papillon. No era que los odiara ahora, era como si no le importara ninguno de los dos o Emilie.
"Es como si Nathalie no tuviera corazón", pensó Adrien mientras que seguía con la vista a la asistente de su padre.
Gabriel cerró la puerta tras ellos y se acercó a él. Normalmente cuando su padre lo reprendía, lo hacía desde detrás de su computadora, no a un metro de distancia de él. Adrien tragó saliva, sintiéndose cada vez más preocupado.
-¿Père?-
-Se me ha informado que el día de hoy en el colegio insinuaste que querías terminar tu relación con Lila Rossi- dijo fríamente su padre- pero me pareció una noticia tan ridícula que no quise perjudicarte creyéndola cierta, y decidí primero confirmarla contigo-
Oh, era eso. Adrien sentía la mirada de su padre sobre él, como retándolo a contradecirlo. Pero no se iba a acobardar. Ya había tomado la decisión de dejar de ser usado por Lila para herir a los demás, y nada de lo que dijera su padre lo haría cambiar de opinión.
-No insinué que quería terminar la relación, père. Terminé la relación, así todo completo. Lila me ha estado usando para herir a las personas a mi alrededor- dijo Adrien, aún sorprendiéndose a sí mismo de la seguridad con lo que lo decía- le he dado varias oportunidades de cambiar y hacer las cosas mejor, pero no me escucha y siempre termina hiriendo a…-
-Ya veo- lo interrumpió seriamente monsieur Agreste. Su mirada estaba comenzando a poner nervioso a Adrien. Le hablaba como si le estuviera pidiendo un permiso que claramente no estaba dispuesto a otorgar, y esa actitud le dio una terrible espina- entonces no terminaste con ella por una razón importante-
-Père, lastimar a mis amigos es algo imperdonable y…-
-Vas a resolverlo inmediatamente. Llamarás a mademoiselle Rossi y te disculparás por lo que hiciste. Le dirás que fue un grave error y que estás arrepentido de haber dicho eso- dijo seriamente el hombre- le dirás que fue una completa falta de buen juicio que…-
-¡Père!- lo interrumpió Adrien esta vez alzando la voz y efectivamente interrumpiendo a su padre, cosa que no había hecho jamás en su vida- no hay ninguna manera en la que yo vaya a disculparme con Lila porque no hice nada malo. No quiero tener una relación con ella. No la amo y sé que ella no me ama, solamente soy su trofeo que quiere mostrar a todo el mundo. No voy a dejar que me siga usando para lastimar a…-
Pero en ese momento se interrumpió cuando su padre puso una mano sobre su pecho y lo empujó con la pared. El chico abrió los ojos desmesuradamente. Su padre jamás le había puesto las manos encima, mucho menos lo había tratado así.
-Ugh…-
-Espero que estés escuchando bien, Adrien, porque solo lo diré una vez- dijo el hombre entre dientes mientras que tomaba el mentón para que no desviara su vista.
Adrien lo miró con enormes ojos y tragó saliva. Como había dicho su tante Amélie, su padre no era la persona más física del mundo, pero esto era realmente escalofriante. Sus ojos fríos parecían querer fulminarlo. Adrien separó sus labios para decir algo, pero su padre habló primero.
-Sé que tu pequeña mente no lo comprende, pero dependemos de la buena voluntad de mademoiselle Rossi, y eso incluye que tú estés con ella todo el tiempo que lo desee-
-Père, eso no es…-
-No tienes opción, Adrien- dijo Gabriel alzando la voz, apretando aún más la mano sobre su mentón- es una orden. Si no me obedeces o dices una palabra de esto a tu madre, me veré obligado a sacarte del colegio y no volverás a ver a tus supuestos amigos-
Adrien palideció al escuchar la misma amenaza que su padre le dirigía cuando quería que hiciera algo. Se sintió sumamente derrotado por un momento al escuchar que su padre efectivamente lo estaba obligando a salir con alguien que no quería.
-Père, por favor…-
-¿Qué va a ser entonces, Adrien?- dijo Gabriel en un tono severo- ¿obedecerme o quedarte encerrado en casa de nuevo?-
Los párpados de Adrien temblaron sin saber qué decir. No quería seguir con Lila, pero encerrado no serviría de nada para nadie. No podría ayudar a su Lady, y en el colegio Marinette estaría siendo constantemente acosada por Lila.
-Eso fue lo que creí- dijo su padre, soltándolo bruscamente- mademoiselle Rossi estará aquí en una hora para hablar contigo, mientras que tu madre y yo saldremos juntos a cenar. Puedes retirarte a tu habitación- añadió haciendo un gesto con su mano- no quiero que Emilie se altere al verte así-
Adrien sintió un horrible hueco en el estómago al ver a su padre dándole la espalda y caminando a su computadora, claramente habiendo dado por terminada su conversación. Sabía que no serviría de nada continuar discutiendo.
El chico entrecerró los ojos mientras que caminaba hacia su habitación, su cabeza aún dando vueltas alrededor de lo que acababa de suceder. No podía creer lo que había sucedido. Si bien su padre a veces tomaba decisiones extrañas, todas ellas habían sido para protegerlo. ¿O no?
Adrien subió a su habitación y cerró la puerta tras de sí, apoyando su espalda en la pared. Aries salió de su escondite.
-Esto fue un poco…- comenzó a decir el kwami. Aries jamás había visto una interacción entre Adrien y su padre en los pocos días en los que había estado con él. A diferencia de Plagg, quien conocía bastante bien el carácter de Gabriel Agreste y que seguramente tendría un par de cosas que decir al respecto.
-No sé qué pasó esta vez- dijo Adrien, y Aries pudo notar su voz quebrada- mi padre…¿cómo puede ser posible que me obligue a…?-
-No tengo la respuesta, Adrien- dijo el kwami entrecerrando los ojos- pero quizá deberías contarle a Marinette sobre esto. Estoy seguro de que tú también estás preocupado por este asunto y sabes tan bien como yo que hay algo muy sospechoso en todo esto-
Adrien no quería admitirlo, pero sabía que Aries tenía razón.
"Père está empeñado en que siga con Lila", pensó el chico "y Lila es la persona que apoya a Papillon…"
Aún sin poder creerlo, Adrien sacó su teléfono celular para buscar el contacto de Marinette cuando el kwami se escondió en uno de los trofeos de su habitación y escuchó el pomo de la puerta girar.
El rubio se volvió y palideció al ver de quién se trataba.
-Salut, Adrien- canturreó la voz empalagosa de Lila- tu padre me dijo que querías verme-
x-x-x
Hospital
Al mismo tiempo
Luka suspiró largamente mientras que tomaba la mano de Kagami. A pesar de que él no era un amigo personal de Marc, desde que ambos eran héroes y sobre todo el hecho de que era un buen amigo de Kagami, Luka había comenzado a ser un buen amigo suyo.
Y se sentía terrible por lo que le había pasado, el hecho de que alguien (coff coff…Lila) lo hubiera encerrado en el laboratorio donde estaban fumigando era realmente horrible. ¡Marc pudo haber muerto si Piscis no hubiera estado con él!
Miró de reojo a Kagami, quien estaba sentada en la silla junto a la cama del chico y estaba tocando la guitarra.
-¿Crees que eso le ayudará?- preguntó Luka.
-No lo sé- dijo Kagami sin dejar de tocar- es su canción favorita. Marc siempre me ha dicho que esa canción lo inspira para escribir-
-Mmm- dijo el chico mayor- con una música tan linda no lo dudo ni un poco-
Luka se recargó en el respaldo de su propia silla, cerrando los ojos y disfrutando la música también. Había algo en ella que lo llamaba, como si siempre hubiera estado destinado a tocar ser músico y no esgrimista. Así como Kagami era mucho más hábil con el esgrima que él.
-¿Desde cuándo tocas la guitarra?- dijo él en voz baja.
-Desde que estoy en pañales- dijo Kagami sin levantar la mirada- como tú en el esgrima. Ahora, silence, que estoy intentando concentrarme para un hilo de notas muy difíciles…-
Lo que Kagami quería era que guardara silencio, pero Luka ya no escuchaba nada más, ni siquiera la múscia. Silence. La palabra resonó en su cabeza al tiempo que sus ojos se ensanchaban y se abrían como platos, mirando a Kagami como si fuera la primera vez en su vida que la viera. Los recuerdos de su vida pasada, lo que sabía del resto de sus amigos. Ladybug y Chat Noir, peleando para proteger París de Papillon. Él mismo siendo Viperion, utilizando sus poderes para…
-Ugh…- el chico se llevó las manos a la cabeza mientras los recuerdos fluían rápidamente de regreso a su mente.
-¿Qué sucede contigo, Luka?- dijo Kagami dejando de tocar la guitarra y volviéndose a él- ¿te sientes mal?-
-Silence. Yo fui Silence- dijo Luka casi sin aliento, antes de volver su vista hacia Kagami- Ladybug y Chat Noir son reales, Kagami-
La chica rodó los ojos.
-Lo sé. Recuerda que les hemos estado ayudando todo este tiempo como Dard Rouge y Centaure…-
-No, no hablo de eso- dijo Luka tomando sus manos- el día de ayer que el kwami te saludó. ¡Ese era tu kwami! Tú eras Ryuuko, la portadora del dragón-
Kagami no entendía lo que Luka estaba tratando de decir hasta que el chico tomó la guitarra y se puso a tocar tan hábilmente como ella, si no es que mejor que ella. Según Luka, él jamás había tocado la guitarra antes, al menos en esta vida.
-¿Qué rayos…?- dijo Kagami mirando sorprendida a Luka tocar la guitarra como si hubiera nacido para hacerlo- creí que tú no sabías…-
-En la realidad anterior de la que hablaron Ladybug y Chat Noir, yo era quien tocaba la guitarra y tú eras la mejor esgrimista del mundo- le dijo Luka tratando de hacerla recordar lo que era antes de esta realidad- tú… tú y yo no éramos amigos. Tú estabas saliendo con Adrien-
-Eewww…-
-No, Adrien era… es un chico con un enorme corazón- dijo Luka con una sonrisa al recordar las salidas en pareja que había tenido con ellos- y yo salía con Marinette-
Su sonrisa se borró. Una parte de él se sentía entristecido de haber elegido a Kagami en esa realidad, cuando su corazón aún se sentía atraído hacia Marinette, al menos ahora que tenía sus recuerdos intactos. Levantó la mirada. Ahora se sentía dividido entre las dos mujeres.
-Pero, ¿cómo es que recuerdas todo eso?- dijo Kagami pensativa- yo aún no recuerdo nada de la otra realidad-
-Porque…- dijo el chico intentando recordar cómo había recobrado sus recuerdos de su vida anterior- porque dijiste el nombre que tuve cuando fui akumatizado. Yo fui un villano llamado Silence-
-¿Yo fui akum… eso?- dijo Kagami.
-Sí, fuiste akumatizada dos veces- dijo Luka asintiendo seriamente- te llamabas Riposte la primera vez, y… Oni-Chan la segunda-
Igual que lo que sucedió con él, las palabras de Luka resonaron en su mente. Todas sus memorias fluyeron de regreso a su mente como si fuera un río. Su madre, la razón por la que estaban el París, su campeonato de esgrima. Sus sentimientos por Adrien.
-Ugh…-
Luka sonrió amablemente y puso sus manos en los hombros mientras que los recuerdos terminaban de llenar su memoria. Entendía lo que estaba pasando por su mente. Ambos conservaban sus sentimientos de la otra realidad y de ésta.
-Luka…- dijo Kagami llevándose las manos a la boca al caer en cuenta de la interrogante que tenían frente a ellos. ¿Cómo iban a lidiar con sus recuerdos pasados y los actuales?
-Creo que nuestros recuerdos son un problema- dijo el chico cabizbajo.
Kagami parpadeó, pensando en que no podían decir nada a sus parejas de la otra realidad. Ni Adrien ni Marinette habían sido akumatizados, así que no había manera de hacerlos recordar lo que había pasado en la otra realidad.
Sus sentimientos hacia Luka no habían cambiado. Adoraba al chico, es solo que también recordaba los sentimientos que tenía hacia Adrien. Se cubrió la cara con las manos.
-Ugh, ¿porqué esto tiene que ser tan complicado?- se quejó ella.
Luka dejó escapar una risita y encogió los hombros.
-No te preocupes por ello, supongo que ya lo resolveremos, cuando todo finalmente regrese a la normalidad- dijo Luka.
Kagami cerró los ojos y meditó lo que eso significaba. Los kwamis de ambos, Escorpión y Sagitario, flotaban sobre ellos con miradas preocupadas. Habían recobrado sus recuerdos anteriores, y a pesar de que eso los ayudaría en la lucha, quizá metería en problemas su relación porque en la otra realidad amaban a otra persona.
-Luka, creo que Lady Lionne y Bélier Noir tienen razón sobre Lila Rossi- dijo Kagami de pronto en voz baja, recordando en la otra realidad como era mentirosa y manipuladora con todo el mundo- estoy casi segura de que Lila está trabajando para Papillon, y ella podría ser el vínculo para llegar a él-
Luka asintió seriamente e iba a decir algo cuando un ruido proveniente de la cama los interrumpió. Marc había despertado, y los miraba alternadamente con enormes ojos, como si no supiera que estaba pasando. Comenzó a mover los brazos y las piernas, y tratar de quitarse la mascarilla de oxígeno. Al ver lo que pasaba, Luka se levanto rápidamente para detener sus brazos e impedir que se lastimara, pero aquello logró asustarlo aún más.
-Marc, está bien, somos nosotros- dijo Kagami, pero el chico no la escuchó sino hasta que su kwami se posó sobre su pecho.
-Shhh… tranquilo, Marc- le dijo Piscis poniendo sus manitas sobre su mejilla para tratar de calmarlo- te encontramos inconsciente en el laboratorio de química después de que fumigaron. ¿Te encuentras bien?¿Recuerdas algo?-
Los ojos de Marc pasaron de su kwami a Kagami y luego a Luka.
-Fue Lila- dijo el chico pelinegro en voz baja mirando alternadamente a los otros dos chicos mientras que Kagami tomaba un vaso de agua de la mesita de noche. Con cuidado, la chica apartó la mascarilla y le dio de beber unos sorbos antes de que Marc continuara. Se señaló a si mismo- me hizo eso porque recordé todo-
-¿Cómo fue que lo recordaste?- dijo Kagami.
-Dijo mi nombre de cuando fui akumatizado en la otra realidad. Inverso- dijo Marc cerrando los ojos y respirando hondo, volviendo a apoyar la cabeza en la almohada y Kagami puso la mascarilla de nuevo sobre su nariz y boca. El chico se veía sumamente afligido y asustado- sé que no me creen, pero…-
-Te creemos- lo interrumpió Luka, poniendo una mano en su hombro- nosotros también recordamos-
Los tres se miraron entre sí y asintieron seriamente. Tenían que avisar a Lady Lionne y a Bélier Noir lo que sabían sobre Lila y sobre la manera de hacer recordar a todos sobre sobre lo que había sucedido en la realidad pasada.
X-x-x
Habitación de Marinette
Más tarde
Leo miró a su portadora entrar a su habitación y sentarse en su escritorio con una hoja de papel en blanco y un croissant en su boca. Su mano pasaba rápidamente sobre el papel como si estuviera muy concentrada.
-¿Qué haces, lionne?- dijo Leo mirándola con curiosidad
-Mafouda….-
-¿Qué?- preguntó confundido al ver a su portadora hablando con la boca llena. Marinette tragó el bocado que aún estaba masticando.
-Una gráfica de todo lo que sabemos sobre Papillon y Shiva- dijo la chica escribiendo con mucha concentración- estoy segura de que hay algo que no hemos visto, y que nos puede ayudar a conocer la identidad de Papillon-
El kwami flotó hacia ella y se sentó en su hombro. Ese día había mordido a Lila, esta vez en la pantorrilla, por haberse atrevido a empujar a su lionne delante de todos. ¿Cómo podía ser una persona tan desagradable? Aún así, Marinette ni siquiera se había enterado de ello, pues estaba en clase y lejos de Lila cuando Leo había tomado su oportunidad.
Leo apoyó su cabeza en el hombro de Marinette y comenzó a ronronear. A pesar de que afuera hacía frío, el calor de su habitación le había causado una leve somnolencia que el kwami parecía estar disfrutando.
-Tú también ronroneas- dijo Marinette, deteniendo su lápiz por un momento.
-¿Uh?- preguntó somnoliento.
-Que tú también ronroneas, como mi chaton cuando está transformado- sonrió ella recordando las veces que había escuchado a Chat Noir ronronear.
-Oh- dijo Leo sonriendo- por supuesto que ronroneo, soy un gato también-
Marinette rió y levantó su mano derecha para acariciar la cabeza del león, intensificando los ronroneos.
-Me recuerdas un poco a mi chaton- dijo la chica divertida y en voz baja- y a Plagg. Al menos a ti no te gusta el Camembert como…-
Un golpe sobre sus cabezas interrumpió la frase de Marinette y los sobresaltó a ambos. Había sonado como si algo o alguien hubiera caído sobre el balcón sobre su cama. Como Bélier Noir era, por mucho, quien más probablemente estuviera visitando su balcón, la chica empujó su silla de rueditas y se apresuró a subir a la plataforma de su cama, abrir la trampilla y asomarse hacia afuera.
En efecto, era Bélier Noir quien había caído en el balcón, pero el chico no se veía nada bien. Estaba de rodillas junto al barandal, con sus manos cubriendo su cara y dejando escapar un ruidito que Marinette no pudo identificar.
Alarmada y pensando que su partenaire estaba herido, Marinette salió por la trampilla y se apresuró a su lado. Lo examinó rápidamente buscando golpes o heridas, pero no tenía ninguna. Cuando Bélier Noir descubrió su cara, la chica hizo lo posible por disimular una expresión de enojo. El chico tenía los ojos humedecidos.
-Chaton…-
"¿Qué le sucedió?"
No solo eso. El recién llegado temblaba como si fuera un condenado a muerte a punto de subir al cadalso. Marinette puso una mano en su hombro, pero Bélier Noir se la sacudió con un siseo y se alejó de ella, como si su toque le hubiera quemado. El chico se arrastró a la esquina posterior del balcón y se ovilló de nuevo.
-¿Qué le sucede?- la chica escuchó a Leo decir en voz baja.
-¿Chaton?- repitió ella en voz baja, lentamente acercándose a él despacio, gateando apoyada en sus rodillas y manos para no asustarlo más de lo que ya estaba- ¿Adrien? Soy yo, no tienes porqué tenerme miedo…-
Bélier Noir la miró y dudó unos segundos sin decir nada. Seguía temblando, abrazándose a sí mismo y frotando sus brazos, como si tratara de consolarse.
-¿Qué fue lo que te pasó?- dijo Marinette al ver que persistía en su silencio, sentándose a su lado, aunque dejando un poco de distancia entre ambos.
-Lila me… ella me... père la dejó que…- balbuceó el rubio con la voz cortada, esforzándose por no romper en sollozos. Antes de que Marinette pudiera volver a preguntar, el chico se lanzó a sus brazos temblando violentamente- de…detransformación-
Adrien, quien estaba descalzo y tenía el torso descubierto a pesar del frío para sorpresa de Marinette, apoyó su cabeza en el pecho de la chica y dio rienda suelta a su llanto.
x-x-x
CONTINUARÁ…
¡Hola a todos! No me maten por favor, en la próxima ya verán lo que le pasó a Adrien y porqué está en esas condiciones. Muchas gracias a todos por sus reviews. Abrazos.
Abby L.
