Conquista (II)

(tal vez quieras leer antes la primera parte de "Conquista", es el capítulo 90)

Se alzaba la noche en la Ciudad de la Torre del Hierro. Una ciudad normal, con un edificio no tan normal. Apenas habían pasado unas semanas desde que empezó la locura, y actualmente ningún transeúnte de las calles sabía en quién confiar.

¿El culpable? Una persona que miraba las luces de las calles desde su posición de poder. El plan había empezado y empezaba a desarrollarse.

—Amo, la nueva novicia está deseando empezar —dijo una voz de chica tras él.

—Gracias, Yumi —dijo Odd—. ¿Te encuentras bien?

—De maravilla —sonrió ella mientras se acariciaba el vientre. Su embarazo iba por el buen camino. Y no era la única.

Yumi condujo a Odd hacia la habitación que habían ocupado para su nueva compañera. La temperatura era muy buena, lo suficiente para que ninguno de los dos debiera estar tapado. Completamente desnudos, caminaron y la japonesa le abrió la puerta donde aguardaban su llegada. Se permitió el lujo de entrar tras él, solo por curiosidad.

Las otras dos Princesas, que así habían sido apodadas por Odd, estaban allí en compañía de una tercera joven a quien ayudaban a desnudar. Aelita y Sissi le retiraban con cuidado la ropa. Odd sonrió al identificar a su nueva chica. Era Brynja Heringsdötir, la islandesa y atractiva amiga de Sissi. Completamente expuesta ante él.

—Buenas noches, Brynja —saludó el rubio, en su seductor y cálido tono de voz—. ¿Qué tal estás?

—Muy bien —respondió ella. Parecía un poco nerviosa—. La verdad, no me esperaba esto… Cuando me lo contó Sissi no me lo creía.

—¿Y por qué estás aquí? —preguntó.

—Porque… yo también quiero ser parte de esto —respondió la chica. Odd sonrió y se acercó a ella.

—Muy bien. Mírame, Brynja —dijo el chico con suavidad—, no tengas miedo.

—No lo tengo.

Y sintió sus labios contra los de él. Era extraño, se estaban besando bajo la atenta mirada de Yumi, Aelita y Sissi, que se habían apartado para dejar a Odd que se expandiera a gusto. Pero pronto dejó de percibirlas, solo era capaz de notar al chico besando sus labios… su cuello… sus senos… Y su mano rebelde acariciándole en el punto exacto. Se sentía muy bien.

—¿Quieres esto? —preguntó el rubio mientras se situaba entre las piernas de Brynja. Su miembro acariciaba suavemente los labios inferiores de la rubia. Ella suspiraba. Lo estaba deseando.

—Sí, por favor —pidió, dispuesta a entregarse, a conocer lo maravilloso que era.

Y sintió cómo la hombría de Odd se abría paso dentro de ella. Suspiró. Era muy intenso. Las manos del chico sujetaron sus mejillas y la besaron mientras seguía penetrándola. Aquello era raro. No era su primera vez pero en absoluto estaba siendo igual. Tocó el suelo con las manos buscando una sábana, algo a lo que agarrarse, pero no lo había. La tarima de madera, de algún modo, era lo bastante cómoda. Al no tener mantas, se aferró al cuello de Odd con las manos y cerró las piernas a su espalda.

—Yo estoy a punto —le susurró Odd en el oído—. ¿Estás lista?

—Sí… sí, Odd, sigue… estoy a punto… estoy a punto…

—Brynja… me… me voy a… —gimió Odd, y en ese momento eyaculó, impregnando a la joven con su semilla. Ella sintió aquel momento por completo, consciente de lo que estaba ocurriendo. Sonrió tontamente, satisfecha por lo que había ocurrido.

—¿Ya… está? —preguntó ella. Miró a las otras tres chicas, que mantenían la misma expresión—. ¿Ya soy una más?

—Creo que podemos asegurarnos —dijo Odd—, si tienes fuerzas para ello.

Brynja asintió. Suavemente el rubio la hizo girar sobre si misma, y colocó su pene en posición. Despacio entró nuevamente en su interior, para disfrute de la chica que recibía las acometidas de Odd en aquella posición. Se apoyó sobre las manos y las rodillas permitiendo a Odd mejor acceso a ella. Gemía y jadeaba, sabiendo que una de las normas del lugar decían que estaba prohibido contenerse. Expresó con aquellos ruidos lo mucho que le estaba gustando hasta el momento en que finalmente, Odd estalló por segunda vez dentro de ella.

—Has… estado… increíble… —dijo la chica mientras se acariciaba el vientre. Gotcha.

—¿Puedes levantarte? —preguntó Odd mientras se ponía en pie con habilidad. Brynja, despacio, se incorporó también—. Yumi, Sissi, dadle compañía y acompañadla a una cama. Aelita, ven conmigo —pidió.

Salió de la sala mientras Yumi besaba a la nueva chica del grupo, y Aelita caminó detrás de Odd a buen paso. Ella no dijo nada, mientras Odd tampoco habló. Se dirigieron a una de las habitaciones principales de aquella planta, donde había cuatro camas. Una grande para él, que acompañaba o no con Aelita, Yumi y Sissi. En las otras tres camas descansaban cuando Odd no estaba apetente de pasar la noche con ellas.

—Sabes que no podría llevar esto sin ti —dijo Odd mientras situaba a Aelita delante del espejo.

—Eso nos lo dices a todas —comentó ella, sin enfado, echando ligeramente la cabeza a un lado para permitir a Odd que la besara por ahí.

—Eres la más inteligente. Más incluso que Laura —respondió él mientras le acariciaba el vientre. Ahí se gestaba su plan—. Por eso te escogí en primer lugar.

—Me gusta que me digas esas cosas…

—Es la verdad —respondió Odd, poniéndose un poco más juguetón con ella—. Cuéntame… ¿hay novedades?

—Por lo que sabemos… —Aelita se vio interrumpida cuando Odd jugó con sus pezones—, el gobierno ya tiene asumido que has ganado la batalla… ninguna de nosotras… nos negamos a estar aquí…

—Cuéntame más… —pidió Odd. Escuchar lo bien que le salía todo también le excitaba.

—Para la semana que viene… el edificio entero será tuyo —dijo Aelita separando ligeramente las piernas—. Y por supuesto, las ayudas para nuestra manutención también están concedidas…

—Excelente —susurró el chico—. Dime ahora… cómo te sientes tú…

—M-Muy bien —gimió ella al sentirle penetrarla—. Sabes que esto me gusta mucho —balbuceó—, sigue… por favor…

—Di mi nombre —ordenó él—, si quieres más, solo tienes que pedirlo…

—Quiero más… Odd, dame fuerte, por favor —pidió la pelirrosa—, así es como me gusta…

—No te contengas —dijo el rubio—. Estoy a punto de acabar… Aelita…

—Y yo también… Odd, más, más, ¡aaaaah!

Tantas sesiones de sexo habían tenido que prácticamente sus orgasmos se sincronizaban. También en parte por la irracional devoción y atracción de Aelita por su Amo. El chico que la había liberado, y de quien orgullosa llevaría su descendencia. El primero de muchos, por supuesto. Aunque estuvo a punto de caerse, Odd la sostuvo con cuidado, sin hacer presión donde no debía. Despacio la condujo hacia la cama principal y la tumbó ahí.

—Baja luego a cenar, ¿vale? —pidió el chico—, pero ahora descansa.

—Sí… Amo —dijo ella. No pronunciaba su nombre si él no lo ordenaba.

—Una última cosa… ¿cuántas sois ya? —quiso saber.

—Con Brynja, ya somos cincuenta —respondió Aelita—, ¿te parece una buena cifra?

—Me parece estupenda —dijo él, dejando a la chica descansar.

Salió del dormitorio. Se preguntó dónde estarían las chicas. En su gran mayoría solían ocupar las habitaciones que tenían disponibles. De vez en cuando salían, a veces a comprar, a veces a buscar alguna compañera nueva para el grupo. Y él no reconocería que se perdía entre las habitaciones y las nuevas incorporaciones. Pero bueno, sus Princesas eran sus asesoras también.

—Hola, Amo —saludaron dos voces que conocía muy bien. Se giró para mirar—. ¿No nos acompaña?

—¿Cómo estáis? —preguntó él mientras se acercaba a la señora Hertz y la enfermera Yolanda. Lo cierto era que Hertz no entraba en sus planes (no a corto plazo al menos) pero lejos de su previsión había interrumpido la sesión que había tenido con Yolanda. Fue la única vez que Odd pensó que todo se iría al traste, pero la profesora se había quedado hipnotizada al verles, y no rechazó la invitación para unirse. Ahora, ambas llevaban dentro el resultado de aquella sesión.

—Echándote de menos —protestó Yolanda—, es muy duro tener que salir de aquí a dar clases entre diario…

—Llamaría la atención que os diérais de baja a la vez… y más si aún no saben que estáis encintas —les dijo mientras les acariciaba los vientres ligeramente curvados—. Pronto, de verdad. ¿Confiáis en mi?

—Por supuesto que sí —dijo Hertz— pero mañana es lunes… nos gustaría que nos diera cariño, Amo —añadió mientras le lamía el lóbulo de la oreja.

—Yo nunca os negaría nada —comentó Odd mientras las acercaba a él. Besó primero a Hertz y luego a Yolanda. Ellas se dieron un ligero beso y luego se movieron a un sitio más cómodos.

De pie sobre la cama, apoyado en la pared, Odd disfrutó de la doble felación regalada por aquellas mujeres. Sonrió satisfecho, no pensó que su idea pudiera funcionar así de bien. Pero sus dos nuevas amigas eran la buena prueba de ello. Suspiró. Aquel par de lenguas, aquellos labios le estaban dando mucho placer. No tardó mucho en estallar.

—Ahora no puede fallarnos, Amo —inquirió Yolanda, mientras se echaba en la cama con las piernas separadas—, le necesitamos.

Cuando había empezado su plan apenas era capaz de eyacular tres veces, pero con la práctica de pronto parecía una fuente inagotable. A lo mejor era un regalo de la naturaleza por tener tantas mujeres a las que poder complacer. Pero se situó entre las piernas de la enfermera con el pene perfectamente erecto y suavemente lo empujó en su interior. Yolanda suspiró y se dejó hacer por el rubio, mientras Hertz se situaba al lado de Odd. Acarició el vientre de su compañera mientras sus labios se fundían en un beso con el chico.

La rubia disfrutó de aquella intensa sesión de sexo implorando por la masculinidad de Odd, encantada por poder formar parte de aquel plan. Su cabeza solo podía pensar en lo bien que estaba ahí y en lo mucho que disfrutaba. Sintió que el Amo aceleraba de su forma más característica, estaba a punto de acabar. Sonrió cuando notó que Odd culminaba por completo.

—Gracias —susurró la mujer.

Pero Odd no había terminado aún por aquel lado. Hertz aún esperaba su turno, y para su sorpresa lo aprovechó subiéndose encima de él. Suavemente sintió al chico dentro de ella y empezó a moverse con suavidad. Yolanda lo miró todo desde la espalda de Odd, asomando la cabeza por encima de su hombro. Sintió un poco de envidia hacia su compañera en ese momento. Veía en la expresión de Hertz el disfrute, el gozo al que estaba siendo sometida.

—Odd, sigue —pidió la profesora—. Por favor, quiero más…

—Estoy a punto… voy a acabar —anunció él.

—Vale… hazlo, hazlo… me gusta… ¡aaaaaah!

Completamente satisfechas las dos se quedaron ahí tumbadas en la cama mientras Odd, pletórico por aquello, se marchaba de la habitacion. Se preguntó si quedaría mucho para la cena. "Esta semana me ocuparé de que Rosa se una al plantel", se dijo a sí mismo mientras caminaba. Habitaciones con chicas y más habitaciones con chicas. Vislumbró en un dormitorio a Taelia dormitando al lado de Anaïs Fiquet. Mejor no molestarlas. Se preguntó si tal vez…

Asomó la cabeza en una de las pocas habitaciones individuales que quedaban. En su mayoría estaban todas ocupadas por dos personas, pero había mantenido esa expresamente así como deferencia hacia quien la ocupaba. Y ahí se encontraba, con su piel morena escuchando música por los auriculares. Si es que la escuchaba pues estaba con los ojos cerrados. Se sentó en el borde del colchón y la acarició con ternura.

—Sam… Sam, ¿estás despierta?

—Lo estoy —dijo ella con un bostezo—, pero estaba a punto de dormirme —añadió—. ¿Qué tal?

—Bien, estaba echando un vistazo por el lugar. ¿Sigues enfadada conmigo? —preguntó el rubio.

—No podría —respondió ella. Y es que cuando se había enterado de que su medio-novio había dejado embarazadas a unas quince compañeras de Kadic se había puesto furiosa. Pero después de meditarlo había decidido que no quería perderlo, y aceptó a unirse al grupo, siendo ese día la primera vez que lo habían hecho sin condón. Y ahora era una más del grupo. Despertaba la envidia de alguna de las compañeras, pero no le preocupaba en demasía. Para ella lo importante era estar con Odd.

—Me alegro. ¿Y va todo bien? —preguntó mientras se echaba hacia adelante para besar el vientre de la chica. Ella le acarició con ternura.

—Todo va muy bien. Aunque… sé que no seré la primera…

—Lo eres en mi corazón —le dijo él—. Por eso no podía empezar esto contigo.

—Lo se… —susurró ella dejando que el chico se acercase. Sus labios se juntaron en un tierno beso mientras él se preparaba para la acción. Con cuidado. Ella seguía siendo especial. Por el rabillo del ojo se fijó en que Yumi había ido a buscarle, pero no dijo nada. Estaba mal interrumpir un Acto.

Sam facilitó a Odd la entrada en su interior. Gimió cuando estuvieron unidos. Jadeó y sus respiraciones se sincronizaron con cada movimiento que hacían. Se sostuvo el vientre, aquello se sentía muy bien. Murmuró el nombre de Odd mientras le recibía dentro de ella una y otra y otra vez. El rubio se movía con firmeza pero sin riesgo de provocarle algo malo. La sujetaba bien por la cintura, y el calor de sus manos ahí le tranquilizaba. Suavemente levantó las rodillas apoyando los pies en el colchón. Solo necesitó unos momentos más de gemir y disfrutar antes de sentir a Odd eyaculando por fin. Su respiración se empezó a relajar.

—Amo, es la hora —anunció Yumi pasados los segundos de cortesía para que se recuperasen.

—Lo sé —dijo este mientras se ponía en pie—. Te veo en la cena.

—Sí —respondió Sam mientras se acariciaba la barriga—. Hasta ahora, Amo.

Odd siguió a Yumi por los pasillos hasta que llegaron a La Habitación Central. Que no era más que el sitio donde se reunían el Amo y las Princesas para debatir el próximo movimiento a seguir.

—Muchas chicas de la ciudad están ya en alerta —dijo Yumi—, pero creemos que por esta zona —señaló en el mapa— aún podemos encontrar devotas para la causa.

—Está un poco apartado —comentó Odd—. ¿En Kadic sigue habiendo alguna potencial chica nueva? —preguntó a Sissi.

—Las hay —respondió Sissi. Aunque su padre estaba completamente destrozado por la noticia de su hija encinta, no podía oponerse si ella estaba feliz—. Tres de nuestro curso… dos del curso de Yumi…

—Y el otro día me preguntaron Milly y Tamiya al respecto —añadió Aelita, que se había incorporado un poco después a la reunión—. ¿No sería un poco prematuro con ellas?

—Desde luego —dijo Odd—. No soy ninguna clase de monstruo. Pero está bien que pienses en unirse. Cuando llegue el momento propicio.

Los cuatro sonrieron. Tal vez iba siendo hora de dejarse llevar por los instintos un poco más. Poco a poco, todas las mujeres serían embarazadas por su Amo. La dominación mundial.


¡Hola a todo el mundo! Sé que el fanfic de "Conquista" tuvo su público y se esperaba su continuación, así que aunque ha costado (tuve que plantearme mucho cómo sería esta secuela) aquí tenéis el resultado. Espero que os haya gustado :)

CarlosJim04: Técnicamente, el fic también fue romper la cuarta pared ya que había constancia de los personajes de que estaban en una ficción... Aunque una historia de este tipo tal vez podría encajar también como metaficción.

Moon-9215: Es una experiencia diferente xD Pero sí, está bien romper de vez en cuando la cuarta pared.

DemonElAbogadoOscuro0722: ¡Muchas gracias! Había que innovar un poco ;)

Guest: ¡Muchas gracias! Me anoto la idea que me das ;) Estoy seguro de que en el fondo Odd lo disfrutaría :P

Diao: Le estoy dando vueltas a la secuela de Poseídos, aunque lo que tendría sentido sería que o ellas o ellos hicieran caer a los demás... Porque creo que un fic de los cinco ya poseídos no tendría sentido xD Y sí, ya ves que Odd empieza a tener su propio harem de chicas orgullosas ;) ¡Saludos!

Pronto más, espero... He estado un poco jodido estos días, pero espero que se me pase. Lemmon rules!