Hola a todos, debo pedir disculpas por la demora, asuntos terceros. Estos capítulos son muy simbólicos, al menos para mi. Amo FMA Brotherhood, y me dio algo de inseguridad escribir estos capítulos. Ademas los escribí en un momento algo álgido, o al menos esta parte. Espero les guste. Saludos a todos y cuídense.


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Capítulo 88: "El quinto gran poder".

—Son unos tontos —rezongaba la joven peliverde—. Saben de la invasión, y aun así van a pelear desprotegidos.

—Misty está con ellos, Duplica —le intentó calmar su acompañante—. Estarán bien.

—El problema es Ed. Dudó que le haga caso en algo —le comentó entre molesta y preocupada una joven rubia desde una pantalla.

—Joe, no prenderás que Misty ande de niñera —le comentó fastidiada Duplica—. También me preocupa Ed —ahora le comentó muy angustiada, sacudiendo su cabeza algo asustada—. ¡No es lo que crees, Winry!

—Duplica, amiga —le dijo con seguridad—. Confío la vida de ese idiota a tus manos.

—Winry…

—Ver todo lo que ha hecho Ash, me ha inspirado a no celar tus sentimientos —le comentó muy feliz—. Lo mejor es que él decida, no nosotras.

—Lamento interrumpir su romántica conversación —les interrumpió algo incomoda la profesora Ivy—. ¿Cómo va el avance de las líneas?

—Lo desconocemos —le negó Joe—. Lamentablemente, llegamos en medio de un golpe de estado. Tenemos conocimiento de quién es nuestro enemigo, pero el ataque es en medio de la ciudad. No podemos arriesgar a gente inocente en la batalla.

—Parece más complicado de lo que parecía —comentó la profesora muy pensante.

—Por suerte, ese niñito nos aventajó muchísimo trabajo —comentó una mujer alta, de ojos celestes, cabello rubio, y durísima expresión.

—¡Casi matan a Ash! —les regañó Winry— Tropa de salvajes.

—Era un extraño —le respondió con rudeza la rubia—. Habían estado sucediendo muchas cosas extrañas, y el resguardo era primordial.

Hace unos días atrás.

En el cuartel general de la capital central, había mucho movimiento por la aparición de Scar. No parecía que su aparición fuese a ser un riesgo, pero sus noticias eran muy preocupantes.

Ya veo —comentó muy preocupado quien parecía el líder del lugar—. Soldados de la luz, guerrera elemental. ¿Tendrá alguna relación con los homúnculos?

Tenían conocimiento claro de la piedra filosofal, incluso crearon una —le respondió con preocupación—. Coronel Roy Mustang, pese a nuestras diferencias, creo que debemos trabajar en equipo.

Si el problema va más allá de la aspiraciones de ese tal padre, quiere decir que esos sujetos son más peligrosos que ellos —miró a los ojos al peliblanco, y le asintió—. Scar, te agradezco la información y tú ayuda.

El único problema, es que no puede confiar en el ejército —le comentó quien lo acompañaba.

Mayor Armstrong, soy consciente del peligro de esta información —le asintió muy serio—. Significa que ese hecho es solo la punta del iceberg. ¿No es así, Scar?

¿De verdad te interesa? —no dijo más, miró a Armstrong, y salió del lugar, no sin antes decir— No hay mejor lugar para hablar, que detrás de una fuerte muralla. Espero que tengan tiempo.

Ambos se miraron, y como si entendieran, volvieron a sus asuntos.

Estaba atardeciendo, y tanto Armstrong como Mustang tomaron caminos distintos. Ni parecía que fueran a tomar el mismo camino, ni se veía intención de que fueran a encontrarse.

La reaparición de Scar, la desaparición de los hermanos Elric, esa guerrera elemental —pensaba el coronel sin lograr hilar información alguna—. Tengo la sensación de que sucederá algo mucho más grave de lo que podríamos imaginar.

Roy detuvo su caminata, y entró a lo que parecía un bar.

Qué día más cansador —suspiró pesadamente, mientras se sentaba a la barra del bar.

Roy, te noto cansado —le preguntó muy extrañada quien parecía la dueña del lugar, mientras una jovencita se sentaba a un lado de él.

Hoy acabo de informarme de algo muy extraño, y no tiene relación con la corrupción del ejército —tomó el vaso que le sirvieron, y simplemente se quedó mirándolo—. Tengo la intuición que será algo más grave aún.

¿Y de qué se trata el tema? —le preguntó muy extrañada.

Soldados de la luz, guerreras elementales, otros que saben crear la piedra filosofal… ¿Crees que se relacione con la desaparición de los hermanos Elric y la sorpresiva reaparición de Scar?

No creo que este sea el mejor lugar para hablar de esto —cortó de inmediato la conversación la mujer.

¿Sucede algo, Madame Christmas? —le preguntó muy extrañado.

No soy quien para hablar de esto —le quitó el vaso de las manos, y lo invitó a salir del bar—. Tienes mucho trabajo que hacer. Ve con el mayor Armstrong.

¿Hay algo que sepa que no me puede contar?

Solo mantén un apellido en tu mente. Ketchum —guardó silencio, y dio la vuelta—. ¡Ahora, largo de aquí!

Y muy confundido, salió de aquel bar.

La mente del coronel Mustang había comenzado a divagar. Aquella información era muy vaga, pero parecía demasiado importante.

¿Ketchum? —pensaba el coronel— No parece un apellido muy común. ¿Alguien con ese apellido sabrá algo?

Mientras, en la residencia Armstrong, el alquimista del brazo fuerte llegaba muy pensante en las palabras de Scar.

Eso fue realmente extraño —comentaba Alex Louis, mientras abría la puerta de acceso a su casa.

Te sugiero que no pienses mucho en lo que sucederá —le comentó fuertemente una voz femenina—. El tema de los homúnculos, en este instante, es mínimo.

Olivier —la nombró muy sorprendido—. ¿No deberías estar en Briggs?

Inicialmente vine porque me informaron que el país era gobernado por un homúnculo, pero llego aquí, y me entero de que hay otros sujetos que tienen peores intenciones.

¿Quién te contó?

Ese idiota de Kimblee llegó a soltar sobre un poder tan grande como los dioses —le respondió con asco—. Pero cuando me di cuenta, me tenían como su rehén.

Por suerte me crucé en su camino, y logramos huir del lugar —le respondió una voz muy despreocupada.

¿Usted es?

Mi nombre es Van Hohenhein, y también soy alquimista.

Le agradezco haber salvado a mi hermana —le agradeció Alex con una reverencia.

¿Cuándo comenzará a hablar, anciano? —le preguntó Olivier de forma brusca.

¿De qué van a hablar si se puede saber? —de pronto, vieron a Roy Mustang entrar, como si de su casa se tratara, con tres jóvenes amordazados, los cuales lanzó al suelo.

¡Alex, ¿Que sucede con la seguridad de la casa?! —le preguntó Olivier muy molesta.

Hermana, tranquila —le pidió algo nervioso—. Es el coronel…

¡Se quién es ese idiota! —le gruñó muchísimo más enojada— ¡¿Y por qué traes a esos niños?! ¡¿Conseguiste trabajo de niñera?!

Preguntaban por acero por toda la ciudad —comentó, mientras los miraba de forma sospechosa, al tiempo que los tres lo miraban de forma sumisa—. Me dijeron que estuvieron con él hace cuatro días, pero la versión de su historia fue muy dudosa.

¿Por qué dudosa? —le preguntó Van.

Dijeron que lo conocieron en otra dimensión, y que estuvieron con acero recolectando unas cartas mágicas.

¿Cartas mágicas? —preguntó Olivier con mucha desconfianza— No me digas que te creíste ese estúpido cuento.

No soy tan idiota como para creer en la magia —le respondió de reojo—. Del modo que sea. Los traje porque tal vez, sepan algo sobre lo que está pasando.

No deberías ser tan rudo con los pequeños —le pidió bastante más compresivo el mayor Armstrong, mientras quitaba la mordaza y amarras de los tres.

¡Te dije que no le contaras de las cartas Sakura, idiota! —le gritó la peli rosada.

En estas tierras solo se cree en la ciencia exacta, Ash —comentó algo más tranquila la pelíazul.

¡Solo quería decirle la verdad! —les gritó el joven con desesperación.

¡Baja tu tonito, mocoso! —le amenazó Olivier muy enojada, amenazándolos con su espada— Quiero sus nombres y de dónde vienen, con detalle.

Es solo rutinario —les exigió Mustang—. Necesitamos saber si son amigos o enemigos.

¡Soy Ami Mizuno, y soy de Tokio, Japón! —le respondió de forma cuadrada.

¡Soy Sakura Haruno, y soy de Konoha, país del fuego! —también respondió de forma cuadrada.

¡Y mi nombre es Ash Ketchum, soy de Pallet Town, y quiero que me dejen hablar! —gritó con berrinche.

Ustedes quieren que los mate en este lugar. ¿No es así? —volvió a amenazar de forma violenta Olivier— Si vuelven a inventar nombres y lugares inexistentes, no responderé a lo que pueda pasar.

¿Dijo Ketchum? —muy pensante, Roy miró a Ash, quien miraba de forma desafiante a la comandante, y después a Hohenhein, quien le hizo un gesto para que lo acompañara.

Señora, no tenemos nada en contra de ustedes —le dijo muy firme Ash—. Solo queremos saber si alguno de ustedes conoce a Edward y Alphonse Elric.

Mayor Armstrong, ¿Dónde está el baño? —le preguntó el coronel, simulando urgencia.

Por allí —le indicó algo extrañado.

Creo que yo también iré —interrumpió Hohenhein, quien comenzó a pasar su mano por su frente—. Necesito refrescarme.

Con algo de extrañeza de los hermanos Armstrong, Roy y Van partieron al baño.

Una vez en el baño.

Con tanto escándalo era imposible hablar —soltó agobiado Mustang.

Es una familia muy ruidosa, realmente —le apoyó Hohenhein.

Por su nombre, deduzco que es el padre de los hermanos Elric. ¿Me equivoco?

Así es —le asintió seriamente.

¿Conoce a esos niños?

No. Directamente, no —le negó muy pensante— Scar me informó sobre Aqua, los guerreros de la luz, unas extrañas criaturas que pelearon con ellos, y personas de otra dimensión.

¿En verdad les cree? —le preguntó con algo de reserva.

Creo que esto habla por sí mismo —y sin más, le lanzó una piedra carmesí—. Es una parte de la piedra filosofal que creó Aqua. El resto la tienen Ed y Al.

Increíble —soltó completamente sorprendido—. Significa que esos niños decían la verdad. ¿Le suena el apellido Ketchum?

Ese apellido me trae buenos recuerdos —comentó muy orgulloso—. ¿Le suena el nombre de Henry Ketchum?

¿Por qué debería sonarme ese nombre? —le preguntó muy extrañado.

Hace catorce años, vino a este lugar para organizar a la gente para enfrentar a un ser que es mucho más poderoso que todos los dioses existentes. Escuchó del ejército de Central, desafió a todos los alquimistas estatales, los enfrentó a todos al mismo tiempo, y los venció sin siquiera esforzarse.

Había escuchado rumores de un extraño que había desafiado a los alquimistas estatales, y los había humillado de forma estrepitosa —y logrando hilar todo, solo preguntó muy asustado— ¡¿Me estás diciendo que ese niño es hijo de ese tal Henry?!

Se parecen mucho —asintió con descaro—. Incluso está acompañado de dos jovencitas muy bellas.

¿Me está diciendo que era mujeriego? —le preguntó de reojo.

Intentó conquistar a Trisha —le respondió algo nervioso—. Por suerte se rindió cuando supo que estaba casada.

No te noto resentido.

Le enseñé mucha cosas, y él me enseñó lo que él sabía —le respondió muy tranquilo—. Gracias a él, ahora no estoy nervioso por lo que sucederá. Además, después de unos días, vino muy bien acompañado.

¿La madre de Ash? —le preguntó con algo de sorpresa.

Lamento mucho no poder darte tantos detalles, pero borramos los recuerdos de ella. Ni su nombre, ni su aspecto, ni su voz recordamos.

Algún motivo habrá tenido —concluyó Roy muy pensante.

No desvíe el tema, coronel —le recomendó Van—. Ya se dio cuenta que no son enemigos.

Me recuerda a acero —comentó al aire—. Terco y orgulloso, pero a la vez sumiso.

Solo le pediré que no nombre a su padre —le pidió Van de forma sorpresiva.

¿Por qué?

Tengo entendido que le mintieron sobre su paradero —le contestó algo triste—. Ellos murieron cuando nacieron, y les mintieron sobre el paradero de los dos. La idea, era que no los buscara jamás.

Así que también tienen esas cosas parecidas a los Elric —negó fastidiado, para luego salir del baño—. Como digas.

Después de aquella charla, Roy y Van volvieron a la sala principal, notando como Olivier tenía agarrado de la ropa a Ash, quien pataleaba en el aire.

¡Señora, ni mi mamá me trata así! —le reclamó de forma aniñada Ash.

Tu mamá te trata peor —le recalcó Sakura.

Gracias por la ayuda —le agradeció de reojo.

Ash —interrumpió de golpe el coronel Mustang—. ¿Que fue lo que te contó acero?

¿Acero? —Ash parecía muy extrañado por aquel apodo.

Se refiere a Edward Elric —le aclaró el mayor Armstrong.

Lo siento muchos, pero prefiero hablarlo con su familia y amigos —les negó tajante.

Tranquilo —le interrumpió Mustang—. Soy su superior, así que no tiene secretos conmigo.

Si te da mayor seguridad, yo soy su padre —le confirmó Van.

Así que su padre —muy molesto, Ash se desabrochó su camisa logrando liberarse de Olivier, comenzó a acercarse a Hohenhein, y cuando lo tuvo frente a él, le dio un puñetazo en la cara, dejándolo en el suelo— ¡¿Sabes lo que es crecer sin un padre?! ¡¿Sabes lo que es perder a tu madre y quedar solo?!

¡Ash, es suficiente! —algo desesperada, Ami fue a retenerlo atrapando sus brazos.

¡No eres diferente a ese mal nacido! —le reclamó furioso— ¡Dejó sola a mi mamá! ¡Lo maldigo por cada día que vivo!

¡Ash, no te metas en problemas! —le recalcó Sakura, intentando ayudar a Ami.

Cuando vea a ese idiota, le romperé la cara. Eso decía todo el tiempo Ed —le recalcó—. Cayeron en la mentira de la transmutación humana para volver a ver a su madre —y luego volvió su vista a Roy—, y terminaron como tus esbirros —dio media vuelta, y comenzó a caminar fuera de la casa—. No quiero hablar con ustedes.

Se que no he sido un buen padre —habló rápidamente Van muy arrepentido—. Lamento no poder decirte porque tuve que partir de casa.

¿Sabes que el país es gobernado por…?

King Bradley es un homúnculo —le interrumpió Ash a Roy rápidamente—. Si ustedes son sus hombres, menos debería confiar en ustedes.

Primero que nada, debo darte disculpas por el malentendido —se disculpó el coronel con una reverencia—. Estamos en una situación muy delicada, y no sabemos quién es nuestro amigo o enemigo. Soy el coronel Roy Mustang…

¿El idiota del fuego? —le preguntó algo sorprendido.

Ya no necesitas confirmarme más que eres amigo de acero —le pidió algo molesto.

Supe que, cuando te enteraste de la corrupción del ejército, tu equipo fue separado… y la teniente Hankeye la tienen secuestrada.

Me alegra que te tengan bien informado —se escuchó de fondo—. Lamentablemente, hay muchas personas que hablan mal de su rey, solo por querer quedarse con mi puesto.

Completamente sorprendido, el grupo volteó a ver a la entrada principal. Entraba King Bradley a la residencia como si de su casa se tratara.

Lamento está sorpresiva visita, pero me informaron que había noticias de los hermanos Elric.

¿Quién es ese sujeto? —le preguntó muy extrañado Ash a Mustang.

Saca tus propias conclusiones —le respondió muy nervioso—. ¿Quién le informó de esta reunión?

Recuerde que tengo informantes por todos lados —le respondió con mucha pasividad—. Por seguridad, me impusieron tener guardias personales.

¿Que necesita de esta casa? —le preguntó Olivier, poniéndose en guardia.

Solo necesito saber el paradero de los hermanos Elric. Si no llegan en cuatro días, complicaría nuestros planes.

No sabemos dónde están —le respondió Ash de forma desafiante, manteniendo la tranquilidad—. Le sugiero que no siga su búsqueda, y olviden sus planes.

No se preocupe jovencito. Solo necesitamos su presencia, y podrán seguir con sus investigaciones —le dijo al tiempo que lanzó al suelo a Olivier, pisoteando su espalda.

¡Maldito, déjala en paz! —le reclamó furiosa Sakura.

No te preocupes, solo necesito… —pero cuando se dio cuenta, Olivier había desaparecido— ¿Que sucede?

Te dijeron que la dejaras en paz —le amenazó Ash, quien tenía a la general en sus brazos.

No vi cuando te moviste —soltó muy sorprendido Bradley—. No sé cómo lo hiciste, pero tu presencia en nuestro ejército sería fenomenal.

¿En verdad crees que expondría a mi familia y mis amigos a un ser como tú? —le preguntó muy molesto, al tiempo que bajaba de sus brazos a Olivier.

Veo que, como todos los humanos, eres leal a los tuyos. Incluso, eres capaz de rechazar el poder por seres desechables.

¿De qué te sirve el poder si no puedes proteger a nadie?

No hables de mi sin conocerme —le contradijo furioso, al tiempo que blandió su espada contra Ash—. Mi esposa, y el pequeño Selim. Ellos son mi familia.

No llames familia a esa invención —le gruñó furioso Ash, al tiempo que detenía la espada a mano limpia—. Una familia se forma en base a la sinceridad, no a la mentira.

Yo elegí a mi esposa…

Y supongo que te escogió por ser un homúnculo —terminó de forma sarcástica, al tiempo que lo alejaba de una patada en el abdomen.

¿Que es este niño? —se preguntaba algo preocupado Bradley, volviendo su palabra a Ash— ¿También dejarás llevarte por las apariencias?

Entonces si le contaste lo que eres realmente.

Por supuesto —le asintió—. Soy quien gobierna Amestris.

Pero cuando Bradley logró mirar su espada, se percató que esta estaba partida en dos. La sorpresa había sido gigantesca.

Tu eres mucho más poderoso que nuestro padre —gruñó muy enojado—. Aun así, no podrás ganar.

Con eliminarte bastará —dijo Ash, al tiempo que lo tenía contra el suelo, amenazándolo con perforar su corazón—. Mientras menos de ustedes sean, será más fácil…

¿Sabes que todos en central están enterados de mi visita a la residencia Armstrong? —le preguntó Bradley con total confianza— Creo que lo había mencionado. No vengo solo.

Ash, si lo matas aquí, solo meterás en problemas a la familia Armstrong —le advirtió Mustang.

Si la opinión pública se entera de algo así, todos volcarán su apoyo al gobierno y al ejército —también le advirtió Alex.

¡Si lo elimino ahora, podrán volver a escoger a un verdadero rey! —les dijo muy molesto Ash— ¡Necesitan a alguien justo y bueno!

¡Ash, las cosas no funcionan así! —le gritó Olivier— ¡Este es nuestro problema! ¡Déjanos a nosotros con el!

Ash —le dijo con mucho cuidado Ami—, sé cómo te sientes, pero de dónde vengo, esa clase de remedios terminan siendo peor que la enfermedad.

Sabemos que ese sujeto es un tirano, pero no sabes cómo reaccionará el país —le explicó Sakura—. También juegas con la vida de muchos inocentes.

Por culpa de estos sujetos, han tenido una vida infernal… ¡Maldita sea! —y soltando toda su rabia, golpeó el suelo provocando una gigantesca fisura.

El pueblo no aguantaría la muerte de su rey —terminó Bradley—. Una guerra civil sería lo último que quisiéramos.

No quiero que inocentes peleen contra otros por mi culpa… —y completamente rendido, Ash se levantó, al tiempo que era mandado a volar de un solo puñetazo contra las murallas de la residencia.

No sé cómo funcionará las cosas donde vives, pero aquí, o respetas a tu rey, o desapareces —Bradley sacudió su traje, y se levantó.

Creo que funcionan de similar forma —le afirmó el joven—. La diferencia, es que nuestro rey fue elegido por todos.

¿Entonces que harás? —le preguntó muy confiado.

Hablar contigo como el rey de este país —le respondió volviendo su confianza.

De pronto, el lugar había cambiado completamente, todos admirando una casa igual de grande, pero mucho más conservadora.

¡Selim, a cenar! —de pronto, una señora de edad apareció— Cariño, no sabía que vendrías con invitados.

¡Lo sentimos señora! —le pidió muy apenado Ash— Su esposo nos invitó a cenar con ustedes.

¿Como…? —Mustang miraba para todos lados, al igual que todos, preguntándose qué rayos había pasado.

Creo que tendremos más bocas que alimentar —soltó con sorpresa partiendo del lugar.

Antes que me pregunten cualquier cosa —comenzó a decir muy orgulloso—. Distorsioné el espacio para llegar a este lugar.

¡Imposible! —le gritó impactado Bradley— ¡Solo un dios puede controlar el tiempo y el espacio a gusto!

Puede ser —comentó muy tranquilo, al tiempo que se acercaba al sillón de la sala, y tomaba un cojín— ¿Lo ven? —preguntó, al tiempo que Sakura y Ami se alejaban.

¿A qué estás…? —pero cuando se percató, el cojín había caído recto a la cabeza del coronel, como si lo hubiesen lanzado del cielo— El cojín… —pero cuando lo iba a tomar, notó que no estaba, y a Ash con él, volviendo a ordenarlo— Debo estar loco…

¿Quieres que lo haga de nuevo? — le preguntó de forma ingenua Ash.

Ash —le interrumpió Hohenhein de golpe—. ¿Acaso eres más poderoso que un dios?

Según Mew, si —le asintió feliz, volviendo la mirada a Bradley—. Le sugiero que no intente nada. Su esposa es una mujer muy amable y buena, y quiero que siga teniendo una buena imagen de usted.

Ahora entiendo —concluyó con entusiasmo el coronel Mustang para sí—. Quiere seguirle el juego a King Bradley. ¿Cuál será su verdadero objetivo?

Lamento tener que pedir de tu ayuda, Riza —se oía de fondo de la señora Bradley.

No se preocupe —se escuchó de una voz cándida—. De todos modos, tenemos trabajo hasta mañana.

Pero cuando ambas mujeres entraron, la tensión se apoderó completamente del lugar.

Coronel Mustang —fue todo lo que pudo decir Riza.

Teniente Hankeye —soltó Roy completamente sorprendido.

Así que ella es la famosa teniente Hankeye —soltó Ash completamente despreocupado, acercándose a ella, esbozando una sonrisa—. ¡Es un gusto! ¡Ed y el coronel Mustang me hablaron mucho de usted!

¿En serio? —le preguntó muy extrañada, viéndose de pronto abrazada por el joven— ¡¿Eh?!

Y también es muy bonita —le halago de golpe, dejándola algo incómoda.

¡Tampoco te pases, Romeo! —le gruñó Sakura, separándolo de golpe de la teniente.

¿Que hacen todos aquí? —le preguntó algo molesta la teniente al grupo.

El señor Bradley nos invitó a cenar —le respondió Ash muy tranquilo, volviendo a acercarse a Riza, volviéndola a poner nerviosa, y a Roy algo molesto—. Pero nunca esperé encontrar el amor en este lugar.

¿De qué habla, jovencito? —le preguntó muy extrañada la señora Bradley.

Lo siento, pero me la robaré —la tomó en brazos, le besó la mejilla, y gritó— ¡Nos casaremos, y seremos felices! ¡Lo siento, pero les mentí! ¡Hasta nunca!

Y como alma que persigue el diablo, Ash huyó con Riza.

¡¿Que estás haciendo?! —le preguntó furiosa Riza.

¡Fugarnos, y vivir en nuestro nidito de amor! —le respondió con felicidad.

Mientras los demás no entendían que había sucedido.

Si los quieren atrapar, les sugiero que se apresuren —les aconsejó con malicia Ami.

Ocho de cada diez mujeres caen rendidas a sus pies —completó Sakura simulando seriedad—. Las otras dos le piden matrimonio.

¡Mocoso insolente! —y furioso, Roy salió a la siga de Ash.

Si es una treta para engañarme…

No las culparía —les apoyó Olivier algo sonrojada—. Fuerte, valiente, decidido, y leal a sus convicciones.

Se ve que es un buen chico —también le apoyó la señora Bradley—. Vamos, querido. Tú también hiciste locuras cuando joven.

Solo iré para que esos niñitos no destruyan la casa —y sin más, salió de la sala.

Iré por lo demás. Espérenme un momento —y más feliz que otra cosa, la señora Bradley salió de la sala.

Muchas gracias por la amabilidad —le asintió Ami.

Y apenas salió del cuarto, Ami y Sakura soltaron un suspiro pesado.

Ahora comprendo —habló Hohenhein muy nervioso—. Cayó intencionalmente en el juego de Bradley.

Pero su solución fue completamente improvisada —soltó muy preocupada Ami.

¿El objetivo siempre fue salvar a la teniente Hankeye? —le preguntó Alex sorprendido.

Parece ser que siempre fue el objetivo —le asintió Sakura—. Hacer un escándalo era una mala idea, y revelar la verdadera identidad de Bradley hubiese sido catastrófico.

¿Entonces se usó de chivo expiatorio? —ahora le preguntó Olivier igual de preocupada.

Tranquilos —les pidió Ami—. Sin que se dieran cuenta, tiene los recuerdos de Bradley, Mustang y Hankeye, y sin que se percataran —ante tal información, todos negaron muy confundidos.

Lanzarse encima, cojín en la cabeza, abrazo efusivo… —comenzó a enumerar Sakura de reojo.

¡Ya veo! —soltó impresionado Hohenhein— ¡Pudo recolectar información con solo extraer un poco de energía de cada uno!

¡Bingo! —gritó con entusiasmo Sakura.

Significa que él debe saber muchísimo más que cualquiera de nosotros —concluyó Olivier muy sorprendida.

Por eso estábamos preguntando si alguien conocía a Ed o Al en la ciudad —le asintió Ami—. Así hemos visitado todas las dimensiones sin llamar la atención.

¿Pero creen que ahora estará bien? —le preguntó Alex.

En inmortal. Nada le puede pasar —dijo triunfante Sakura.

Mientras tanto, Ash seguía corriendo en dirección a la salida, siguiendo la ruta correcta, para la extrañeza de la teniente.

¿Sabes cómo es la casa de King Bradley? —le preguntó Riza muy sorprendida.

Por supuesto —se detuvo, y la miró a los ojos—. Te he espiado desde hace mucho, preciosa.

¡Así que eres un sicópata! —pero cuando se iba disponer a tomar su arma, notó que ya no la tenía— ¡¿Dónde está?!

Las armas son muy peligrosas —le negó con gracia el entrenador—. Así que preferí quitártela.

No deberías ser tan confiado —se escuchó de fondo una voz infantil, pero muy tétrica.

¿Por qué no ser confiado? —preguntó al aire Ash muy extrañado— Los dos nos amamos.

¡Oye, no pongas palabras en mi boca! —le gritó furiosa Riza.

¿Crees que soy estúpido? — pero de pronto, ambos se vieron invadidos por una sombra, la cual los envolvió por completo— ¡Ahora verás!

Butterfree, destello —y llevando rápidamente una mano a su cinto, lanzó la pokébola del Pokémon mariposa, la cual produjo una luz muy potente apenas apareció.

¡Idiota, mientras más luz haya, más fuerte seré!

También debería decir lo mismo.

¡¿Como?!

De pronto, la sombra de Ash comenzó a actuar por sí misma, comenzando a atacar a aquella extraña sombra, haciéndola retroceder por completo.

¡¿Quién rayos eres tú?! —aquella sombra había comenzado a hablar con muchísimo miedo.

No soy ningún rayo —comentó algo desconcertado, llamando la atención de la teniente—. Soy Ash Ketchum, y él es mi amigo Butterfree. Y tú eres una sombra. ¿Prefieres que te llame Pride, o Selim Bradley?

¡¿Lo sabías?! —Riza parecía muy impresionada por la certeza de la información de Ash.

No puedo dejarte vivo —le amenazó aquella sombra, apareciendo como el pequeño Selim, y una extraña sombra que lo resguardaba—. Si revelas quien soy, desbaratarás nuestros planes.

No sé de qué me hablas —le comentó muy extrañado Ash, volviendo a mirar de forma penetrante a los ojos de Riza—. Yo solo quiero estar con el amor de mi vida.

¡¿Sigues con eso?! — le gruñó nuevamente la teniente.

Me encantan las chicas de carácter indomable —miró a Selim—. Me alegra mucho que tú hayas aparecido —y de la nada, desapareció.

¡Maldita sea! —aquella sombra se había desplegado por los alrededores, pero jamás encontró a Ash— Nadie puede desaparecer así. Es completamente imposible, hasta para nuestro padre.

Pero el paradero inmediato de Ash fue el patio posterior de la mansión Bradley.

Que niñito más odioso —gruñó muy molesto Ash, volviendo su vista a Butterfree mientras tomaba su pokébola—. Gracias, amigo. Ya puedes regresar.

¡¿Qué clase de animal era ese?! —Riza parecía extremadamente sorprendida, realmente quería una respuesta.

Se llaman Po…

Así que aquí estaban los dos —se oyó gruñir no muy lejos, al tiempo que Ash dejaba a Hankeye de pie en el suelo.

¿Coronal Mustang? —sin mayor sorpresa, Ash se quedó mirándolo, mientras rodeaba con su brazo izquierdo a Riza.

Coronel… —por algún segundo, Riza notó algo de dudas en sus palabras— ¡Por favor, no lo ataque! ¡No ha hecho nada malo!

Eso lo veremos —bastante fastidiado, Roy simplemente chasqueo sus dedos, provocando una gran llamarada.

Opino lo mismo, coronel —pero de pronto, King Bradley apareció tras Ash, blandiendo con fuerza sus espadas.

Los dos comenten muchos errores —concluyó Ash con seguridad, mandando a volar por los cielos a Riza, para después darle un pequeño puñetazo en el abdomen al führer, transformar la llamarada en niebla, y saltar muy alto para volver a tomar en brazos a Riza, y mirarla con una sonrisa triunfante—. Qué bueno que recordé que el agua apaga el fuego.

Eso fue muy inteligente —comentó muy sorprendida, acariciando la cabeza del pequeño Ash—. Si eres un verdadero héroe.

¿Héroe? —Ash miró muy extrañado a la teniente.

No sé cómo lo hiciste, pero no deberías meterte en la conciencia de los demás —le regañó con travesura.

Lo siento mucho —se disculpó muy apenado—. Solo decía lo que sentían, e intenté imitar a Brock para que no se dieran cuenta.

Suena a que tu amigo es muy enamoradizo —le comentó algo nerviosa.

¿Cree que, si actúo así, Sakura o Misty se espantarían de mí? —le preguntó algo aterrado.

Supongo que una de las dos es tu novia —le comentó muy sorprendida, a lo que el joven asintió muy sonrojado—. Ash, quien se enamore de ti, lo hará por lo que eres en verdad, no por lo que intentas aparentar.

No intentar aparentar —susurró muy pensante.

Lo que hayas hecho, si Bradley despierta cuando estemos aquí, no habrá servido de nada —comentó algo apurada Riza—. Vamos primero por el coronel Mustang, y luego por los demás.

Si señorita —le asintió con seriedad, sacando una pequeña carcajada en la teniente— ¿Sucede algo?

Nada —le negó esbozando una sonrisa—. No las culparía.

Ash, muy confundido por aquellas palabras, desapareció, al tiempo que Mustang también lo hacía.

Y cuando se dieron cuenta, el grupo completo se encontraba en un dormitorio rústico, el cual parecía decorado por piezas metálicas.

Que baño más relajante —se oyó de una voz de fondo, al tiempo que una joven rubia aparecía tras una puerta, envuelta en una toalla.

Abrió el armario donde guardaba su ropa, se quitó su toalla, y cuando se dirigió a su cama para vestirse, se percató que un grupo de personas la estaba mirando… completamente desnuda. Aquello provocó la perplejidad de todos…

¡Fuera de aquí, pervertidos! —y casi actuando por instinto, todos huyeron de la lluvia de partes de acero que volaban a gran velocidad.

¡Espera, es un malentendido! —ingenuamente, Ash intentó explicarse, recibiendo la parte de acero más grande que había lanzado la joven, quedando inconsciente en el suelo.

¡¿Como entraron?! —se preguntaba muy aterrada, comenzando a mover a Ash a patadas, tapándose solo con sus brazos.

¡Espera un momento, Winry! —le gritó algo desesperada Riza— ¡Fue solo una coincidencia!

Teniente Hankeye —la nombró muy sorprendida— ¡Del modo que sea, saque a este niñito de aquí! ¡Abajo me explicarán que les pasa!

Te esperamos —respondió con algo de cuidado, llevándose en brazos al joven Ash—. Creo que estamos a mano.

Y después de unos minutos, todos se reunieron en la sala principal de la residencia.

Muy bien —suspiró pesadamente Winry—. ¿Me pueden decir que hacían en mi habitación, y cómo llegaron?

Perdóname —se disculpó muy apenado Ash—. Fue el lugar donde podía sentir tu mayor concentración de energía…

¡Pudiste haber tocado la puerta! —volvió a gruñir furiosa.

Perdónanos —le pidió Amy—. Fue una emergencia.

Escapábamos de King Bradley —completó Sakura, mientras le devolvía la camisa a Ash.

Así que tu nombre en Winry… ¿Rockbell?

Así es —le confirmó, mirándolo de forma sospecha.

¡Entonces eres la novia de Ed! —casi gritó con entusiasmo.

¿Novia de Ed? —aquella afirmación provocó que Winry se sonrojara incontrolablemente, lanzándole una llave inglesa en la cabeza— ¡No digas tonterías!

Lindo Pidgey… —deliró en el suelo el joven.

¿Y cómo conoces a Ed? —le preguntó bastante más relajada, y a la vez preocupada.

Brock, Duplica y Ranma. ¿Los recuerdas? —le preguntó muy despreocupado Ash, mientras se recomponía— Ellos son mis amigos.

¡¿Eres amigo de Brock, Duplica y Ranma?!

Así es —le asintió con entusiasmo.

¡¿Como están Ed y Al?! —le preguntó muy preocupada.

Por el momento están bien —le asintió muy serio—. Aunque no sé por cuánto tiempo.

¿Por qué lo dices de esa forma? —le preguntó Hohenhein muy extrañado.

Antes de comenzar a buscar ayuda, en mi mundo, los chicos estaban luchando contra las guerreras elementales.

Scar me habló de ella sin muchos detalles —intervino el coronel Mustang muy serio—. Sobre su ataque, y como creó una piedra filosofal.

Ed nos contó cómo se creaba una. Con lo necesario, sería algo muy simple de hacer para ella —Ash hizo una pausa, y continuó—. Y creo que, aún sin los materiales, le sería igual de fácil hacer una.

¿Cómo sería eso posible? —le preguntó muy extrañado el mayor Armstrong.

Aún me hago esa pregunta —respondió muy pensante—. Extrañamente, el poder con que atacaron en las dimensiones, pese a que era muy alto, no equivalía ni al diez por ciento de sus verdaderos poderes.

¿De qué estás hablando? —le preguntó muy extrañada la general Armstrong.

Ellas son diosas, es imposible que un mortal común y corriente, por muy poderoso que fuera, le hagan frente —esas palabras no solo preocuparon a todos, también dio un aire de derrota absoluta al grupo.

¡¿Me estás diciendo que Ed y Al están peleando contra esas cosas?! —le preguntó espantada Winry.

Así es —le asintió muy serio—. Si lo quieren dimensionar de otra forma, ese tal padre podrían derrotarlo con solo desearlo, y Arades es mucho más poderoso aún.

Arades, o el ser imposible de derrotar —agregó Hohenhein muy serio—. Título que lleva desde antes que este universo se creara, y mucho más.

Algo así me comentó Mew —le afirmó Ash—. No sé cómo derrotarlo, por eso estoy pidiendo ayuda a todos los que quieran pelear.

Pero tú eres muy poderoso —le cuestionó muy extrañada la teniente Hankeye—. Contigo debería bastar.

Y no me interesa este poder —le dijo muy angustiado—. Yo quiero otra cosa. Quiero…

¿Proteger a Misty y Sakura? —le preguntó de forma tierna Riza, abrazándolo de forma maternal.

Me da mucho miedo que algo les pase… No quiero… —le dijo casi al borde del llanto, preocupando a todos.

Entiendo cómo te sientes, Ash —le dijo mientras acariciaba su cabeza, volviendo su atención a Mustang—. Pese a que el equipo fue separado, el Führer terminará dándose cuenta de la rebelión.

En este minuto, todos están en peligro —llevando su mano derecha a su mentón, el coronel volvió su atención a Ami y Sakura—. Tengo entendido que los acompañantes del príncipe Ling volvieron a Xing. Nos conocen, así que no habrá problemas para que nos reciban.

Entonces movámonos rápido. No hay tiempo que perder —Sakura volvió su atención a Ash, y notó como el joven descansaba en paz en el pecho de Riza—. ¡Ash!

Baja la voz —le pidió con su índice derecho haciendo silencio—. ¿Han descansado? Se acaba de quedar dormido.

Ahora que lo menciona, ni un poco —le contestó Ami—. Ash ha estado con mucha prisa haciendo todo.

La cama de Ed está libre —comentó de golpe Winry—. Mañana podremos seguir.

¿Mañana? —preguntaron al unísono Ami y Sakura.

No podemos dejar que los niños hagan el trabajo que a nosotros nos corresponde —les comento Van con mucha seriedad—. Le prometí a Henry que los ayudaría cuando comenzara la batalla, y creo que mejor momento no puedo escoger para que mis hijos me perdonen.

Ustedes también descansen —les recomendó Winry a las dos acompañantes—. Usen mi cuarto, yo dormiré con mi abuela.

Te lo agradecemos mucho —le agradeció Ami con una reverencia—. Me da mucha tristeza por todo lo que ha pasado Ash.

Pese a todo, sigue siendo un niño que quiere cariño —le comentó Riza, mientras lo tomaba en brazos—. Pareciera un niño que tuvo que madurar a la fuerza. No es muy distinto a los hermanos Elric.

Fin de recuerdo.

Winry pensaba muy acongojada, más sabiendo la situación por la que pasaban.

—Por favor, cuídense mucho —les pidió la rubia—. Y no le hagan pasar rabia a mamá.

—No te preocupes —le asintió con seguridad Duplica—. Haremos lo posible para derrotar a ese tal padre, y volver con bien.

Y sin más, la comunicación se cortó.

—Ayudar a nuestra madre en todo —susurró muy triste Duplica.

—¿Creen que todos estén bien? —preguntó Joe a Olivier y Duplica.

—Han podido sobrevivir hasta el momento —le respondió con más calma que pasión Olivier—. Nosotros tenemos que concentrarnos en nuestras tareas.

—Es verdad —le asintió Duplica—. Mucha gente depende que nosotros, no podemos fallarles.

Mientras, en el subsuelo de Central, una extraña conversación sucedía.

—Es desagradable tener que ayudar a un ser creado por los humanos —le comentó una joven peli azabache, quien miraba al anciano con quién hablaba con mucho desprecio.

—¿Simplemente por ser un invento de los humanos? —le preguntó sin perder los estribos.

—Cualquier cosa inventada por los humanos, es solo para beneficio de los humanos —le respondió furiosa—. Lo peor de todo, es que te crees mejor que ellos, y tienes su apariencia.

—¿Te refieres a este envase? —aquel anciano se levantó, y caminó hasta quedar frente a la joven—. Tus palabras indican que tu odio a los humanos es fuerte, Dark. Aun así, también eres humana. ¿Puedes odiar realmente algo que te dio la vida?

—¡Eso no te interesa! —le gritó furiosa— ¡Odio a los humanos por las cosas que le han hecho a la naturaleza!

—Es verdad —le afirmó muy pensante—. El humano es una especie autodestructiva, que no piensa más que en su propio beneficio y egoísmo. Creo comenzar a comprender tu forma de pensar.

—¿Que me entiendes? —le preguntó muy sorprendida Dark— Padre, si te entrego este poder, ¿Eliminarías a la humanidad de este planeta?

—Creo que eso arruinaría mis planes —le comentó algo contrariado—. No creo que sea una buena idea a corto plazo.

—¿A corto plazo? —le preguntó muy extrañada la joven.

—Dime, ¿Cuál crees que es el objetivo de que exista vida en este planeta?

—¿Mantener un ecosistema? —le contestó con algo de miedo.

—Creo que no era la respuesta que esperaba —le respondió con sorpresa el anciano, posando su mano derecha en la cabeza de la joven—. Hay algo que se llama dios, y ese poder y sabiduría son enormes. Quisiera tener esos conocimientos y poder, y no solo ser poderoso, sino también saberlo todo.

—Nuestro señor Arades piensa que saberlo todo es peligroso, y ser muy poderoso es muy aburrido —le comentó muy extrañada—. ¿En verdad quieres algo así?

—¿Y cómo sabes que es peligroso y aburrido? —le preguntó, mientras volvía a su trono.

—Creo que no lo sé —le contestó decepcionada—. ¿Piensas usar a los humanos para llegar a esas respuestas?

—Si quiero ese poder, necesito otro equivalente para obtenerlo.

—Entonces cuando lo tengas, usa esta energía —y con entusiasmo, Dark le lanzó una pequeña esfera de luz blanca—. Equivale al uno por ciento del poder del señor Arades, y si lo combinas, seguro que los resultados serán mejores.

—Ya veo —la tomó, miró, y posó sobre una pequeña mesa—. ¿Por qué me ayudas?

—Nuestro principal objetivo, es devolver este planeta a las plantas y los animales, y en mi mundo, que dejen de usar a los Pokémon como meras herramientas de diversión y enriquecimiento —pero de pronto, Dark cerró fuertemente sus ojos, soltando lágrimas de rabia—. Pero lo que más queremos, es venganza por la muerte de nuestros padres… ¡Mi deseo es acabar con ese Ash Ketchum! ¡Quiero que elimines a todo ser que conozca a ese maldito!

— Así que ese tal Ash Ketchum asesinó a tus padres —el anciano hizo una larga pausa, y respondió con calma—. Desconozco quién será, o si vive en estas tierras, o en este mundo, y tampoco me interesa.

— Ya veo —soltó decepcionada Dark.

— Aun así, si llega a aparecer, él o alguno de sus amigos, me encargaré de ellos.

— ¿En verdad? —pero la decepción, había pasado a la sorpresa y felicidad.

— Si son tus enemigos, también son los míos —le asintió—. Cualquiera que intente interponerse en mi camino, debe ser eliminado.

— ¡Muchas gracias, señor! —le agradeció con felicidad.

La forma con la que hablaba Dark, hacía notar una realidad sabida desde hace mucho. Las guerreras elementales eran unas niñas ingenuas que habían sufrido mucho en su pasado. ¿Realmente Arades las habrá engañado?

Esta historia continuará…