Hola a todos, he aquí con un nuevo capítulo. Esta vez el capítulo es algo mas explicito y abierto, mas que contar una situación. Se que se sentirá incompleto, pero esa fue la idea inicial. Espero les guste. Saludos!


...


Los días de entrenamiento no pasaban en vano. Llevaban cinco meses encerrados en ese extraño espacio, y sociológicamente estaba afectando.

Ashy, te extraño —apenas si se oía murmurar dentro de un cuarto—. Quiero volver a verte.

¿Sakura? —muy extrañada, Misty puso su oído en la puerta de acceso, y prestar mayor atención.

Era muy extraña, al menos para la líder de gimnasio, aquella situación. Solo se escuchaban pequeños gemidos, y eso la dejó muy intranquila.

Parece estar llorando —pensó con mucha lástima, mientras notaba que pasó a abrir la puerta, la que parecía no estar cerrada con seguro—. Por suerte no hay ningún pervertido dentro de… —completamente dudosa, prefirió callar, y negar— A quien trato de engañar.

Quiero que esto termine… Quiero estar contigo para siempre… —seguía murmurando Kinomoto, ahora notándose su respiración más agitada.

Perdona Sakura por entrar… —comenzó a decir, y volver a callar de golpe, viendo como la pelicastaña se encontraba en una pose muy vergonzosa y humillante. Abierta de piernas, tocando su entrepierna y pechos.

Misty… —completamente aterrada e inmóvil, Sakura miró a su amiga, quien por acto reflejo cerró la puerta con llave sin salir.

¿Te estabas…?

¡No me mires! —y completamente avergonzada, se metió dentro de su cama.

Deberías tener más cuidado —le dijo Misty bastante tranquila—. La puerta se abrió sola.

¡Lo siento, no quise…!

Tranquila —le pidió bastante relajada para la situación—. Al menos eres consciente de lo que hacías. ¿Es la primera vez que lo haces?

No —respondió sumamente cohibida—. Después de lo de Shaoran, nunca más me volví a sentir amada, y esto me hacía sentir mejor.

¡No seas ridícula! —entre risillas, Misty la destapó, miró su rostro rojo de la vergüenza, y la instó a ordenar su ropa— Como diría Phil, logró desbloqueado. Enamoraste perdidamente al idiota que siempre miró a las chicas como sus amigas.

¿Te refieres a Ashy? —le preguntó muy extrañada.

Jamás debes sentirte menos —le pidió de forma pasiva—. Tú eres una chica hermosa, y quien sabe cuántos admiradores secretos tienes.

¿Tú lo crees? —Sakura quitó esa posición sumisa, y se sentó en total confianza.

¡Pero el único admirador con el que puedes hacer esas cosas es con Ash! —le advirtió algo estricta.

Es el único quien me interesa —le contestó, ahora sonrojada de júbilo—. ¿Pero no es malo tener pensamientos sucios con el chico que te gusta?

Veo que lo hacías más por amor propio —comentó Misty muy sorprendida, la que siguió con una risilla traviesa—. Todas tenemos nuestras necesidades, no puedes negar tu naturaleza.

¿Entonces tú también te has…?

Masturbado —le completó ante la voz insegura de Sakura—. Es natural, despierta nuestra curiosidad.

Así que masturbarse es algo natural para una chica de nuestra edad, y solo debería hacerlo por el chico que me gusta —resolvió muy pensante.

Con el tiempo irás descubriendo nuevas cosas y experiencias —le respondió muy tranquila—. Pero si tienes dudas, o quieres hablarlo, siempre estaré ahí para escucharte.

Pero cierta jovencita había alcanzado a asomar la cabeza, logrando trabar antes el intento de seguro de Misty.

¡Maldita sea, yo quería llegar antes! —pensaba la joven peli morada de Ecruteak— ¡Te hubiese rematado hasta dejar inconsciente!

En eso, notó como la líder de gimnasio y la card captor comenzaron a mirarse de forma cómplice, muy sonrojadas.

¿Que les pasará? —con sus palabras en su mente, y sin quitar la mirada en ambas, comenzó a temblar de los nervios, hasta que vio como Sakura se había lanzado a los labios de Misty, a besarla con algo de miedo— ¡Que suertuda! ¡Ese beso debía ser para mí! —rezongó muy molesta consigo misma.

¿Que estás haciendo? —se oyó una voz masculina, la que se oía algo fastidiada.

¿Eh? —la entrenadora volteó a ver, y vio como Paul la miraba con curiosidad, y algo de molestia— ¡Nada! No hacía nada.

¿En verdad? —puso sus dedos en la cerradura de la puerta, y notó como algo trababa el seguro— Supongo que esto no es nada.

¡Eh…! —pero Sakura no pudo responder nada, la había agarrado con las manos en la masa.

Con que se trataba de eso —cerró la puerta con algo de fuerza, y tomó a su novia de la mano, llevándosela casi a rastras—. Perdóname por no ser un buen novio.

Paul —completamente sorprendida por aquellas palabras, Sakura se dejó llevar, hasta notar como Paul la arrastró hasta su cuarto— ¡¿Que vas a hacer conmigo?! —y lo que quedó, fue una puerta cerrada.

Misty y Sakura se habían separado de golpe tras el sonido de la puerta. Misty miraba muy sorprendida a la pelicastaña, y Sakura apenas si podía ver a la líder de gimnasio a los ojos.

¿Por qué…?

Perdóname. Fue todo lo que se me ocurrió —le pidió muy apenada.

Tengo que admitir que me tomaste por sorpresa —soltó aún sorprendida Misty—. Muchas gracias. Valorare tu confianza en mí hasta la muerte.

Al contrario —le negó muy feliz, recostando su cabeza en el regazo de la peli naranja—. Eres lo más cercano a lo que he podido tener como madre. Es una suerte y un gusto haberte conocido.

Es un honor que me veas así en tu vida, pequeña Sakura —le agradeció muy feliz.

Te quiero mucho, mamá —le agradeció, al tiempo que la rodeaba con los brazos—. ¿Puedo decirte mamá? Yo quiero una mamá como tú.

No podría reemplazar a tu mamá Nadeshiko, pero haré lo posible para ayudarte en lo que sea —le respondió entre lágrimas de felicidad—. Había olvidado lo que se sentía tener a alguien a quien proteger como un hijo.

Misty volvió a ver a Sakura, pero notó que había caído rendida al sueño.

Capítulo 89: "Fraternidad"

Central se encontraba en medio de un golpe de estado. La meta final de los desertores del ejército era sacar del poder a King Bradley.

Roy Mustang, coronel y alquimista estatal, era quien dirigía y orquestaba aquella rebelión, o la idea era que todos en el país tuvieran en mente que él quería apoderarse del puesto de führer.

—Maldita sea, son más fuerte de lo que creía —comenzó a quejarse muy molesta la joven peli naranja, quien seguía parada sobre la serpiente azul.

—Coronel, dejemos a Misty que se encargue de todo —le pidió suplicante su mano derecha.

—Teniente Hankeye, no puedo dejar a una niña pelear por mi —le dijo muy molesto, más consigo mismo.

—Deja esos eufemismos cuando tomes el puesto de führer —le exigió con seguridad Misty—. Muerto no le sirves a nadie.

Pero de pronto, un ejército de soldados de Arades, y seres humanoides muy extraños, apareció de golpe.

—¿Preparado, Gyarados? —le preguntó muy seria, al tiempo que dejaba salir a un Pokémon de su pokébola— ¡Togekiss, tú también! —Misty bajó de Gyarados, y cayó de pie al suelo, poniéndose en guardia— ¡Pensándolo bien, creo que sí necesitaré algo de ayuda!

—Te dije que no pensaba huir del campo de batalla —le respondió con la misma ironía el coronel.

—Concéntrese en no dejar entrar a ninguna de esas cosas —les ordenó Riza.

—Lo sabemos —le respondieron al unísono.

Mientras tanto, a las afueras de central, tres personas aguardaban en la entrada a la capital.

—Greed, ¿Estás seguro de que esos sujetos vendrán? —le preguntó muy serio un niño pelíazul, quien esperaba sentado algo impaciente.

—Si no me crees, puedes largarte, enano —le respondió completamente desinteresado.

—Te dije que mi nombre es Ren Tao —le aclaró bastante molesto—. Deja de llamarme enano.

—Puedo sentir dos presencias —les interrumpió de golpe quien era el más alto, vestido de turbante y traje azul—. No se sienten tan poderosas, pero creo que están ocultando sus verdaderos poderes.

—Gracias Piccolo por arrebatarnos la sorpresa —le comentó bastante más tranquilo el joven Ren—. También las sentí. Greed, ¿Qué tan fuertes son realmente?

—Creía que tenían la habilidad de saber eso —les comentó muy descolocado—. Mientras haya sol, estamos a su merced.

—¿Quieres que destruya el sol? —le preguntó Piccolo de forma sarcástica.

—No es mala idea, así también aprovechas de acabar con la vida de este planeta —le apoyó con el mismo sentido del humor.

—Así que destruir el sol —comentó muy pensante una voz de fondo—. Una hazaña lo suficientemente grande para alguien que tiene el mismo nivel de poder y falta de lógica.

Con cierta alarma, Greed, Piccolo y Ren Tao fijaron su vista en el dueño de la voz, notando como un sujeto de gabardina y sombrero blanco, se paraba frente a ellos.

—Por fin llegas, Greed. Supongo que vienes a contemplar lo que ocurrirá en un par de horas más.

—Si te refieres a la derrota de nuestro padre —hizo una pausa, y volvió a hablar con confianza—. ¿Cómo podría perderme algo así?

—A ustedes dos no los había visto jamás —le dirigió la palabra a Piccolo y Ren Tao, de forma muy seria—. Solf Kimblee, el alquimista carmesí. Es un gusto conocerlos.

—Para ser un humano lleno de maldad, eres muy respetuoso y cortés. ¡Lástima que no tenga los mismos modales! —le gritó con seguridad Ren Tao, lanzándose a atacar con su guadaña.

—Eres un jovencito que no tiene mucha paciencia, al parecer —y a centímetros de casi asestar Ren, Kimblee juntó sus manos, y creo una pequeña explosión—. Te daré un consejo. Jamás ataques a tu enemigo sin conocerlo.

—¡Mejor dale consejos a alguien que le interese! —y desde el cielo, Piccolo se lanzó a atacar cuerpo a cuerpo, tomando desprevenido a Kimblee.

—Errar es de humanos, por eso son seres inferiores —dijo una voz de fondo, al tiempo que una especie de sombra se alzó hasta el cielo, con intención de atacar a Piccolo.

—¿Qué es eso? —muy extrañado y preocupado, Piccolo logró esquivar el ataque sin mayores problemas— Que extraño, no veo a nadie.

—Te dejas guiar por lo que ves, y no por lo que no ves —en eso, una extraña sombra en forma de tentáculos se dejó ver frente a todos.

—Pride. Hermano —lo nombró con cierto entusiasmo Greed—. ¿No los tenían ocupados?

—Nuestro padre sigue muy enojado contigo —decía Pride con mucha molestia.

—Veo que se conocen —comentó Ren Tao algo serio—. ¿En verdad son hermanos?

—Por desgracia —le respondió Greed con desprecio.

—¡Ustedes dos, apártense si no quieren morir! —les gritó Piccolo, quien se encontraba acumulando bastante energía en sus manos.

—¡Que sujeto más creído! —con cierta ironía, Greed, así como Ren Tao, retrocedieron lo suficiente para no ser alcanzados.

—¿En verdad crees que esa cantidad de poder me detendrá? —pero Pride parecía no querer huir— Detendré tu ataque, te lo devolveré, y continuaré con mi trabajo.

—Que sujeto más engreído —gruñó para si, al tiempo que comenzó a lanzar una lluvia de esferas de energía a mansalva.

Pero, sin mayores dificultades, Pride absorbió todo aquel poder, comiéndoselo completamente, y lo expulsó en un solo rayo de energía contra Piccolo, quien, pese a la sorpresa, logró esquivarlo esta vez con algo de dificultad.

—Esa cosa se tragó mi ataque y lo devolvió… Es increíble —pensaba con algo de nervios y entusiasmo.

—Te sugiero que te rindas —le aconsejó Pride, al tiempo que desde unos árboles aparecía un niño de no más de siete años—. Si ese es tu nivel, te será imposible derrotar a nuestro padre.

—¿Nosotros derrotar? —ante aquella afirmación, Piccolo se largó a reír descontroladamente, hasta calmar su irónico ánimo— Lo siento, pero hablan con nosotros como si nos conocieran.

—¿De qué hablas? —Kimblee parecía muy extrañado.

—Sakura fue muy inteligente al haber mandado a Alphonse a otra dimensión —le aseveró Ren Tao—. Ni siquiera necesitamos luchar contra ustedes para ganar.

—¿Alphonse Elric no está en esta dimensión? —Pride parecía molesto por tal información.

—Y a menos que seas un dios, o algo por el estilo, no podrán llegar hasta el —les dijo triunfante Greed—. Tener a alguien que puede ver el futuro, y viajar por el tiempo y el espacio es muy ventajoso. Olvídense de su "sacrificio".

—¿Nos están tratando de decir que tienen a un dios de su lado? —les preguntó con recelo Kimblee.

—Es muy ingenua para serlo. ¿Pero por qué no? —les respondió en clave Piccolo.

—¡Achis! —estornudo la aludida, quien era acompañada por un grupo bastante más grande.

En el subsuelo de Central, Sakura en compañía de Sceptile, Paul, Iris, Serena, Hohenhein, Scar y Edward, caminaban intentando buscar una sala en especial, o eso parecía ser.

—¡Shhh! —la hizo callar algo enojado Ed— ¡Nos van a descubrir!

—Lo siento —se disculpó algo nerviosa la pelicastaña.

—Deben estar hablando de ti —le comentó de forma pícara Iris, pegándole con su codo izquierdo su brazo derecho—. ¡Preséntanos a tus admiradores, Sakura!

—Pero que indiscreta —le negó molesta Serena, separando a Iris de la afectada.

—Si van a continuar con nosotros, háganlo en silencio —les advirtió Scar, viéndolas muy serio.

—¡Lo sentimos! —se disculparon las tres habladoras al unísono.

—Por tu culpa nos regañaron —le increpó de forma infantil Iris a Serena.

—Tú fuiste la habladora —le devolvió muy molesta la peli miel.

—Chicas, no sigan —les pidió Sakura muy nerviosa y preocupada.

—¡Tú no te metas! —le gritaron las dos al unísono, asustando de sobremanera a la card captor, quien se escudó en Sceptile.

—¿Les parece si nos separamos? —cortó de golpe Hohenhein, mirando de forma nerviosa al grupo.

—¿Que pretendes, Hohenhein? —le preguntó Ed de forma sospechosa.

—Si queremos adelantarnos en encontrar a ese sujeto, lo mejor es separarnos —comentó algo pensante Van, mientras se detenía en una bifurcación—. Serena, Iris. ¿Podrían acompañarme?

—¿Que pretendes con las dos, viejo mañoso? —le gruñó aún peor Ed.

—Tranquilo, solo es para mantener igualdad de condiciones —le pidió algo asustado—. Además, ustedes cuatro podrán defenderse bien.

—¿En verdad crees que dejaré a las dos a solas contigo? —le amenazó de forma intimidante Paul, quien se paró al lado de Serena.

—Que desconfianza —soltó decepcionado—. Hasta que nos volvamos a encontrar.

Y sin decir ninguna palabra más, Van Hohenhein partió con Serena, Iris y Paul.

Después de caminar lo suficiente como para no verlos.

—¿Por qué le ocultan tantas cosas a Sakura? —les preguntó Hohenhein muy serio.

—Anciano, por mucho que haya sido amigo de mi papá, no tenemos por qué contarle nada —le respondió con recelo Serena.

—De acuerdo —soltó muy desanimado—. ¿Cuándo le van a decir la verdad?

—Tal vez, jamás —le respondió Iris—. Lo mejor es que se dé cuenta sola.

—¿No son muy crueles con la pobre? —le preguntó algo preocupado.

—Sakura tiene mucho poder, y como lo dijo Sakura, es autodestructivo —le respondió Paul de forma cortante.

—¿No te incomoda que esa niña tenga el mismo nombre de tu novia? —ahora le pregunto Van muy extrañado.

—Eso no te interesa —le respondió algo sonrojado, volteando la mirada a otro lugar.

—Del modo que sea —negó con una sonrisa nerviosa—. Estando Al en otra dimensión, dudó que necesiten que Sakura pelee.

—Por lo que se ve que está haciendo, dudo mucho que su cuerpo resista el poder de los dioses, en caso de que ya lo tenga —comentó pensante Serena—. Lo mejor será derrotarlo lo más rápido posible.

—Según nos dijo, necesita cinco sacrificios, pero solo tiene tres —comenzó a divagar Iris—. Ahora que todos saben que la transmutación humana era una mentira, uno más ya es imposible, pero un segundo, parece un caso perdido.

—Y tenemos que aprovechar esa ventaja —le resolvió Hohenhein—. Usaremos todo nuestro poder para acabar de una vez con ese sujeto.

Ante aquella seguridad, los cuatro asintieron al unísono.

Mientras tanto, Sakura con Sceptile, Ed y Scar caminaban bastante más relajados.

—Díganme chicos. ¿Como se conocieron? —les preguntó con entusiasmo Sakura.

—¡Jejejeje! No querrás saberlo —le respondió con cierto nerviosismo Ed.

—Es un episodio muy oscuro de nuestras vidas —le contestó Scar con rabia interna.

—Ya veo —completamente complicada, Sakura soltó una tonta carcajada—. Pero ahora son buenos amigo. ¿Cierto?

—Digamos que tenemos en mente el mismo objetivo —le respondió muy serio.

—Yo no tengo amigos —le respondió con la misma seriedad Scar.

Pero Sakura solo lograba poner más tenso el ambiente con sus preguntas.

—Creo que mejor guardo silencio —dijo muy arrepentida—. Solo quería saber cómo se llevaban.

—Lo siento, Sakura —se disculpó muy avergonzado Ed—. Se que tu intención es buena.

—Simplemente no podemos tener tú mismo entusiasmo —le comentó Scar.

—Ya veo —suspiró, y volvió la vista al frente—. ¿Saben cómo es ese tal padre?

—Es igual a Hohenhein —le comentó Ed—. No te dejes llevar por su apariencia, Sakura.

—Él es muy poderoso, no podrán conta él —les dijo una voz muy familiar, la que sorprendió enormemente a Ed, pero muy en especial a Sakura—. También pelearé con ustedes.

—I… imposible… —completamente ida, Sakura partió corriendo en dirección de dónde venía aquella voz.

—¡Sakura, espéranos! —le pidió algo preocupado Ed— ¡Por qué siempre tiene que ser tan impulsiva!

Y sin remedio, Ed, Scar y Sceptile partieron tras la card captor, quien seguía corriendo desesperada por la emoción. Y a la vuelta de uno de los pasadizos, encontraron a un Ash que caminaba con total seguridad hacia ellos.

—¡Ash! —Sakura se detuvo por unos segundos, vio al joven con la misma seguridad y decisión de siempre, y se lanzó a abrazarlo, literalmente— ¡Por fin estamos los dos juntos! ¡No vuelvas a irte, nunca más! ¡Nunca más!

—Se cuánto me necesitabas a tu lado —le respondió Ash a tal afectó, acariciando su cabeza—. ¿Cómo has estado, Sakura?

—¡Ahora que estás conmigo, mucho mejor que antes! —le respondió aún emocionada, levantando su mirada, aún cubierta en lágrimas de felicidad— ¡Ahora soy mucho muy fuerte! ¡No seré una carga para ti!

—¿Dónde estuviste todo este tiempo? —le preguntó Ed algo extrañado— Todos estuvimos muy preocupados por tu desaparición.

—¿Lograste ver a ese tal padre? —le preguntó Scar sin quitar su seriedad.

—Tuve muchas cosas que solucionar antes —le respondió, sin quitar el abrazo a Sakura como si se la fuesen a arrebatar—. Y aún no lo encuentro. Es como si hubiese cambiado su guarida.

Pero de pronto, Sceptile se lanzó a atacar a Ash y Sakura con su bala semilla. Casi por instinto, Ash saltó con Sakura, quien no comprendía que sucedía.

—Sceptile, ¿Por qué nos atacas? —le preguntó muy asustada.

—Tal vez Sakura no pueda percatarse por la emoción, pero los dos sabemos quién eres en realidad —de pronto, Sceptile, Ed y Scar se pusieron en posición ofensiva.

—¿Que están haciendo, chicos? —les preguntaba Sakura, quien se abrazaba con más fuerza a Ash.

— ¡¿Están locos?! —les reclamó Ash, igual de molesto.

—¡Envy, deja a Sakura! ¡Ahora! —le ordenó Ed con fiereza.

—¿Y cómo nos puedes afirmar que uno de los tres no es en realidad Envy? —les preguntó muy serio Ash— Scar, tu sed de venganza te tiene cegado. Y tú, Edward Elric, o Envy, te sugiero que dejes de controlar mentalmente a Sceptile.

—¡Sakura, no lo escuches! —le pidió con nervios Ed— ¡Somos nosotros, tus amigos!

—¿Un amigo que no fue capaz de salvarme? —le preguntó de forma maliciosa Ash— Sakura, prefirió salvarte a ti. Es obvio que nunca le interesó mi bienestar.

—Si hubiésemos usado a Charizard para salvarte en ese momento… Tal vez…

—No estarías sufriendo mi desaparición…

Pero de pronto, notaron como un agujero se formó en el cielo, producto de un derrumbe provocado.

—¡Libérate! —se escuchó gritar de fondo— ¡Bosque, restringe el movimiento de todos con tus ramas! ¡Agua, amenaza!

De pronto Ash, Ed, Scar, Sceptile y Sakura se vieron atados de manos y pies por ramas, y una especie de cuchillas de agua en sus cuellos.

—¡Bosque, Agua! —gritó algo desesperada la card captor— ¡¿Que les pasa?! ¡Suéltennos!

—¡Silencio, Kinomoto! —le amenazó de forma fiera quien la había amarrado.

—¡Estúpidos, suéltenme! —les gritó furioso Ash, intentando zafarse, al tiempo que se detenía al ver como la cuchilla de agua se acercaba a su cuello.

—No me temblaba la mano cuando te golpeaba en nuestros viajes, menos ahora pasará —volvió a amenazarlo.

—Scar, acero —ahora los nombró una voz que se oía mucho más molesta—. No se muevan. Este no es su problema.

Y apenas aquella cortina de polvo se deshizo, aparecieron la teniente Hankeye, el coronel Mustang, y la líder de gimnasio Misty, con Gyarados y Togekiss… portando el báculo de la estrella.

—Ya veo —Ash los miró, y sonrió triunfante—. ¡El coronel y la teniente asesinos de ishvalanos! ¡¿Y esa niñita?! —volteó a mirar a Sakura, y le advirtió— ¡No dudaría que también quiere eliminarte! —pero no recibió respuesta de la card captor.

—No eres más estúpido porque es imposible. ¡Purificación!

Misty concentró dos esferas de energía en sus manos, y las lanzó contra Ash, quien las recibió sin que nada sucediera.

—¿Eh? —Ash se miró, notando que nada había pasado— ¡Tonta, hubieses acabado de inmediato con los dos!

—¡Ya cállate! —le gritó con mucha tristeza Sakura— ¿Creías que no sabía que no eras Ash?

—¿De qué estás hablando? —le preguntó muy extrañado, el ahora presunto impostor— ¡¿Que no me reconoces?!

—Si Ash se hubiese salvado, ahora estaríamos muertos. Si Ash se hubiese salvado, hubiese demostrado lo egoísta que era. Por eso me quedé con el hasta el último segundo, porque confío en él. Confío en que nos salvará a todos. El jamás habló de él. Nunca le importó él. Todo lo hacía para que todos nosotros fuéramos felices —ante aquellas palabras, Sakura comenzó a llorar—. Solo quise transmitir esos sentimientos a ti, y terminar con tu sufrimiento. Terminar con tu soledad. Si tomaste la apariencia de Ash, es porque te molesta algo que nosotros tenemos con él.

—¿En serio crees que quisiera sentir eso que llaman amor y amistad? —le preguntó el impostor, al tiempo que volvía a su apariencia real— Somos seres superiores. No nos compares con ustedes, humanos.

—No intentes razonar con ese sujeto, Sakura —le pidió muy molesto Ed—. Alguien con tu dignidad y pureza, no debería siquiera dirigirle la palabra a esa cosa.

—No digas cosas tan horribles, hermano —le pidió con tristeza—. En su ser siento el sufrimiento de muchas personas. Sufrimiento que se irá para siempre.

—¡No sé si eres estúpida, ingenua, o simplemente no conoces nuestro verdadero poder!

De pronto, notaron como Envy comenzó a transformarse en un ser muy pequeño, logrando escapar de las ramas, y cuando cayó al suelo, volvió a su forma humanoide para lanzarse contra Sakura, perforando con total frialdad su abdomen con sus enormes garras.

—¡Por qué…! —Sakura simplemente miraba impresionada como Envy aún tenía sus manos clavadas, bañadas con su sangre.

—¡¿En verdad creías que un poco de compasión serviría para dejarlos ir?! —y cuando sacó sus garras, Sakura comenzó a desangrarse.

—¡Maldito! —completamente furiosa, Misty deshizo el acto de las cartas, lanzándose contra Envy alejándola completamente de la card captor.

—¡Scar, Sceptile, ayudemos a Misty! —les ordenó rápidamente Ed lanzándose al ataque— ¡Déjanos a nosotros a ese sujeto, eres la única que puede sanar a Sakura!

—¡Déjenmela a mí! —se escuchó de fondo la voz de una niña pequeña.

De pronto, notaron como varios kunai cayeron clavados alrededor de Sakura, al tiempo que apareció una niña pequeña con un pequeño panda en su hombro. Sin explicación, había comenzado a realizar alquimia en la card captor, o eso parecía ser.

Mientras tanto, en el cuartel general de la capital central, la situación no parecía muy distinta. Extraños seres humanoides estaban creando un caos absoluto, totalmente incontrolable para el ejército. Al tiempo, otro de los homúnculos apareció para apoyar el ataque enemigo.

En el lugar, se encontraban el mayor Louis Armstrong, la general Olivier Armstrong, el joven elegido Joe y Gomamon, y la imitadora Duplica. Pese a ser los cuatro, la batalla estaba siendo imposible.

—¡¿Como se supone que vamos a derrotar a esa cosa?! —les preguntó Duplica muy nerviosa, esperando cualquier buena idea.

—Debe tener algún punto débil —comentaba muy pensante Joe—. Es enorme, y muy lento.

—Sloth —comentó Olivier—. Es la pereza encarnada, si se pudiera decir de alguna forma.

—Es verdad. Es muy lento, pero su fuerza física es terrible —les dijo el mayor Armstrong, al tiempo que hacía chocar sus puños contra el suelo, alzando unos puños de concreto contra el homúnculo—. ¡Pero no es más fuerte que mis puños!

Aquellas vigas de concreto golpearon a Sloth con tal fuerza, que pareció haberlo lastimado de gravedad, quedando incrustado en estas.

—No es un final muy digno, por muy malo que sea… ¡Pero se lo merecía! —dijo al aire muy nerviosa Duplica.

—Te sugiero que no cantes victoria —le recomendó Olivier—. Esa cosa ha recibido peores golpes que ese, y ha quedado como si nada.

Y como lo había dicho la general, Sloth comenzó a regenerarse, transformando las vigas en polvo.

—Que pereza —repetía sin cesar el homúnculo—. Sus palabras me causan mucha pereza.

—¡Imposible! —tanto Duplica como Joe, estaban completamente sorprendidos por su capacidad de recuperación.

—Esos homúnculos son seres impresionantes —dijo Joe sin creer lo que veía— ¡Gomamon, llegó la hora de pelear!

—¡De la forma que sea, terminaremos contigo! —gritó el Digimon de forma desafiante, al tiempo que se transformaba en una bestia de pelaje blanco— ¡Empecemos!

—General, Mayor, Ikakumon se encargará de retener los movimientos de Sloth. Ustedes céntrense en el ataque constante.

—Así que tenías ese as bajo la manga —con bastante más entusiasmo, Olivier desenfundó su espada, preparándose para dar el primer ataque.

—¿Y yo qué hago? —le preguntó Duplica algo incómoda.

—Por ahora, nada —le pidió Joe—. Me contaste de Ditto puede transformarse en lo que sea. Si necesitáramos de cualquier acto improvisado, ustedes deben dar el golpe final.

—¿Hablas de un golpe directo? —Duplica parecía algo espantada por tal idea.

—Ese sujeto existe y es inmortal gracias a la piedra filosofal que tiene —le recordó Olivier—. ¡Solo busca el momento para quitársela, y esto se acabó!

—Solo recuerda cuánta gente sufrió para que la crearan —le recordó Alex—. Hazlo por ellos, y su descanso eterno.

—Si —les asintió con inseguridad.

Dentro de la extraña mazmorra subterránea de central, Hohenhein, Iris, Serena y Paul, continuaban con su personal búsqueda de aquel sujeto que se hacía llamar padre.

—Disculpe señor, ¿Sabe a dónde nos dirigimos? —le preguntó Serena algo extrañada.

—No estoy del todo seguro —le respondió algo desconcertado.

—¡Espero que no nos esté haciendo caminar en círculos por gusto, anciano! —le regañó Iris algo molesta.

—Me llama mucho la atención que las haya mandado a llamar solo a ellas —comenzó a decirle de forma amenazante Paul—. A menos que lo haya hecho a propósito.

—Son hijos de Henry, ¿No es así? —Hohenhein volteó a verlos, notando un rostro extrañado en Paul y Serena, y un gesto de negación de Iris.

—¡No me meta con esa familia disfuncional!

—Perdón. Lo siento —le pidió con miedo, al tiempo que se detenía, y hacia un agujero en la muralla con solo tocarla.

—¿Seguro que las murallas de este lugar no están hechas de fragilina? —le preguntó Iris algo desconcertada.

—¡No quieres que te metan en nuestra disfuncional familia, pero bien que cuentas los malos chistes de papá! —le gruñó muy molesta Serena— Que amiga.

—¡Una cosa son los chistes, y otra cosa es ser hija de un suicida! —volvió a gruñir la líder de Unova.

—¿Olvidaste cómo se usan las puestas, Hohenhein? —preguntó una voz muy parecida a la de Van.

—Recuerda que la sellaste —le contestó muy incómodo—. Al menos da las gracias, te hice una puerta nueva.

Con sorpresa, Serena, Paul e Iris entraron a lo que parecía una enorme sala, dentro de la cual, estaba un extraño anciano, muy parecido a Van Hohenhein.

—¡Increíble, son iguales! —soltó muy sorprendida Serena.

—¿No me digas que ese sujeto es tu gemelo malvado? —le preguntó muy extrañada Iris.

—Creo que tú apreciación no es tan incorrecta —le respondió Hohenhein muy serio.

—¿Considerarme tu hermano por nuestra apariencia, o por el hecho que me crearon con tu sangre? —preguntó al aire aquel sujeto— También podría decir que es mi padre, o simplemente, solo te usaron para crearme.

Aquellas palabras confundieron enormemente a Iris y Serena, sin lograr entender que decían.

—No conozco tu pasado, no conozco tu origen, pero si sigues hablando como un imbécil, se dónde terminarás —le amenazó muy molesto Paul—. ¿Tú eres ese tal padre?

—Creo que si —le respondió muy pensante—. Así me llaman mis hijos.

—O tus propios pecados capitales, a quienes diste nacimiento. Enano del frasco, homúnculo —le acusó de forma severa Hohenhein.

—¿Quiénes son esos niños, Hohenhein? —le preguntó padre, muy molesto por la intrusión de los desconocidos.

—Verás —comenzó a decirle—. Estos niños son los hijos de Henry Ketchum, un viejo amigo. Simplemente vinieron a conocerte.

—¿Hijos de Henry Ketchum? —y con algo de molestia, sin moverse, hizo que las murallas del lugar apretaran a los cuatro— No me hagan perder el tiempo.

Pero de pronto, las murallas se desmoronaron completamente.

—Si piensas atacar, hazlo en serio —le amenazó completamente furioso Paul, al tiempo que aparecía entre los restos con Serena en brazos—. Eso fue estúpido.

—Paul… Me salvaste —le susurró Serena completamente perdida en su rostro.

—¿Estás bien, Serena? —le preguntó Paul muy preocupado.

—Solo gracias a ti —le contestó entre suspiros, al tiempo que acariciaba su rostro.

—¡Suéltame pervertido! —pero los gritos de Iris interrumpieron tan solemne momento.

—Oye, tranquila —le pidió algo asustado Van, quien la tenía en brazos—. No fue mi intención.

—¡Lo sabía, querías aprovecharte de nosotras! —volvió a gritarle furiosa— ¡Si me vas a salvar, abstente de tocarme el trasero!

—¡Que infantil! —negó fastidiada Serena, al tiempo que bajaba de los brazos de su hermano, sin soltar su abrazo en ningún segundo— Hermanito, este sujeto es muy diferente a los demás. Nos atacó sin mover ni un dedo.

—Lo peor de todo, es que tiene la energía de los dioses y no la ha usado —agregó con mucho cuidado Paul—. Me niego a aceptar que sea tan poderoso como un dios.

—¿Te atreves a hablar del poder de Dios, sin tener conciencia de su verdadero poder y conocimiento? —le preguntó con mucha extrañeza padre.

—Si existen los dioses o no, no me interesa —le respondió de forma arrogante el entrenador—. Si aspiras a ellos, o quieres ser uno de ellos, es porque simplemente eres un ser débil y mediocre.

—Es curioso que lo menciones —le comentó muy pensante—. Los humanos siempre han tenido aquella arrogancia de creerse dioses, pero cuando aparece una fuerza más poderosa, solo dejan ver lo débiles y mediocres que son realmente. Sin sus armas o alquimia, ¿Que más son? Su único conocimiento, se basa en la ignorancia natural de su esencia.

—Phil siempre nos dijo que la ignorancia es una gran virtud —le contestó muy seria Iris, quien caminaba muy decidida hacia padre—. Mientras menos sepas de ciertas cosas, más tranquilo vivirás. Dime, ¿Y si ese conocimiento te trae desgracia y sufrimiento?

—Eso lo sabremos cuando tenga a mis cinco sacrificios —le respondió con seriedad.

—La ignorancia en verdad es una gran virtud —comentó triunfante Paul—. Si buscas a Alphonse Elric, te informo que no se encuentra en esta dimensión. Quién sabe a dónde lo mandaron.

—Ya veo —pero padre no parecía complicarse mucho por la situación—. Eso complica un poco las cosas.

De pronto, algo muy parecido a tentáculos aparecieron de la nada, atrapando a Iris y Serena, inmovilizándolas.

—¡¿Que es está cosa?! —Iris intentaba zafarse, pero solo lograba ser apretada aún más.

—¡Suéltanos! —misma lucha tenía Serena, y con similares resultados.

—¡Maldito bastardo! —completamente cegado por la ira, Paul se lanzó a atacarlo, haciendo que aquellos tentáculos las apretaran con más fuerza.

—Podrían ser mis sacrificios, así que no quiero eliminarlas —le amenazó padre—. Ahora, si murieran, tampoco me importaría. Buscaría a otros sacrificios, aunque el tiempo apremia.

Al mismo tiempo, también atrapó a Hohenhein con aquellos extraños tentáculos.

—¡Anciano! —todo lo que pudo hacer Paul, fue mirar cómo aquel sujeto lograba apresar a todos, quedando de manos atadas— Tú ganas. Solo no le hagas nada a Serena y los demás.

—Sabía decisión —de pronto, aquella carcasa que usaba comenzó a agrietarse, hasta dejar a un ser con muchos ojos, alto y robusto, de piel negra—. Les sugiero que descansen, tendrán mucho trabajo más adelante.

Aquellos tentáculos terminaron por atrapar a Paul, y, el ahora evidente homúnculo, atrajo a los cuatro a su cuerpo, atrapándolos dentro de él.

Parecía que la idea de enviar a Alphonse Elric a otra dimensión, poco había funcionado, al menos hasta ese momento. Sakura estaba gravemente herida, el grupo de Duplica tenía problemas con Sloth y el grupo de Piccolo trataba de lidiar con Pride y Kimblee, mientras que Paul y los demás habían caído en las garras del homúnculo que se hacía llamar padre.

No parecía haber una victoria clara de ninguno de los dos bandos. ¿Como terminaría la misión?

—Veo que tenías razón, Goku —aceptó rendida, haciendo una mueca de risa algo extraña, la mujer que tenía al Pikachu en su hombro izquierdo.

—Sakura fue quien tenía razón —le contestó con entusiasmo, bajando del hombro y poniéndose en guardia.

—Izumi Curtis. ¿Me equivoco?

—King Bradley. Pero qué sorpresa verlo por aquí y conocerlo en persona —le saludó de forma sarcástica la mujer.

—Hubo un pequeño fallo en el tren que me traía —le respondió con mucha calma—. Tuve que tomar otro camino, y eso retrasó mi viaje.

—Había escuchado que el tren que lo traía se desbarrancó —le comentó muy seria Izumi—. Me sorprende que haya sobrevivido.

—Recuerde que la experiencia en las guerras y el entrenamiento son de mucha ayuda —observó al pequeño Pikachu, quién no le quitaba los ojos de encima, y volvió su vista a Izumi—. Es peligroso para el país la introducción de especies que no viven aquí. Lo mejor será erradicarla —tomó sus espadas, y se lanzó a toda velocidad a atacar al roedor eléctrico.

—Le deseo suerte.

Tras las palabras de Izumi, y a centímetros de asestar, el Pikachu desapareció, e hizo retroceder el ataque del führer.

—Es mucho más veloz de lo que creía, anciano —le comentó con entusiasmo el Pikachu—. Me tiene muy sorprendido.

—Veo que hablas el lenguaje humano —comentó muy sorprendido Bradley—. ¿No te sientes mal por dejarte manipular por un humano?

—Creo que no comprendería mi situación —le contestó el Pikachu con entusiasmo, comenzando a sacar chispas—. No se distraiga, venerable. Estamos en medio de una batalla.

—Ahora que lo mencionas, no te pareces a ningún animal de este planeta —Bradley volvió a levantar sus espadas, y tomó posición ofensiva—. Tengo el presentimiento que eres más peligroso de lo que aparentas.

Y con la misma frialdad y seguridad, Bradley y el Pikachu se lanzaron a atacarse con todo lo que tenían. Tanto ambas espadas, así como la cola de acero, habían chocado con tal poder, que hizo retroceder a ambos.

—Siento que no eres tan poderoso, pero eres frío, calculador, oportunista, y eso es mucho más peligroso que el mismo poder —le comentó con cuidado el Pikachu.

—Es curioso, pero también tengo un presentimiento —agregó con suspicacia Bradley—. ¿No es tu verdadero cuerpo?

—¿Como te diste cuenta? —le preguntó completamente sorprendido el Pikachu.

—Noto algo de incomodidad en cómo te mueves, como si solo quisieras usar tus patas traseras, y el cómo evitaste el ataque con tu cola, parecía más un golpe de brazo.

—Increíble —le elogió muy impresionado el Pokémon—. Acertaste en todo, pero eso no significa que no pueda utilizar mis habilidades verdaderas. ¡Kaio…!

—Entonces evitaré que eso suceda.

Pero antes que Goku pudiera usar el kaioken, Bradley ya estaba frente a él, a centímetros de asestar su ataque, por lo que no tuvo más remedio que esquivarlo.

—Esto es extraño —comenzó a pensar Goku—. Según lo que nos contó Ed y Al, estos sujetos no deberían tener tanto poder. ¿Serán los efectos post ataque de Aqua?

—¿Seguro no necesitas ayuda? —le preguntó Izumi algo seria— Algo en ese sujeto me da mala espina.

—Me alegra saber que no eres la única —le respondió algo más tranquilo—. Ed y Al se pondrían muy tristes si algo te pasara. Déjame a este sujeto a mí.

—¿Sabes? Me molesta que me tomes tan a la ligera —comenzó a decir muy molesto Bradley—. No soy un novato.

—Discúlpame si tienes ese sentimiento, pero suelo pelear sin ayuda de nadie —le respondió más emocionado que antes el Pokémon—. Quiero que me muestres tu verdadero poder.

—Aprenderás a respetar al rey de Amestris —de pronto, una especie de energía cubrió a Bradley, y de la nada, apareció de frente al Pikachu.

Goku no podía creer que un ser que debía serle sencillo vencer, ahora resultaba ser más poderoso que el mismo. Estaba entre la espada y la pared, irónicamente. Pero el alzamiento de la tierra bajo los pies del führer, salvó el cuello del cuerpo que prometió proteger.

—¿Te diste cuenta de que no podrás luchar solo? —muy preocupada, Izumi se paró a un lado del Pikachu— Esa extraña energía… Es la primera vez que siento angustia durante una batalla.

—Reconozco ese poder —le respondió muy preocupado Goku—. Esa es la energía de Arades.

—Así es —de pronto, Bradley cayó desde el cielo con sus espadas cruzadas—. ¿No es un poder sorprendente?

—Lamentablemente —y esta vez, con mayor atención, ambos prefirieron esquivar el ataque frontal—. No volveré a exponer de forma estúpida el cuerpo de Pikachu.

—Es lo más inteligente que te oído escuchar hasta el momento —le comentó con ironía Izumi.

—Y tú tampoco —le aconsejó Goku—. Sabes que eres como una madre para Ed y Al. Si veo que te expones demás, vete de aquí.

—Cuidas demasiado de los Elric, pese a que apenas los conoces —le preguntó muy extrañado Bradley—. ¿No me digas que le tomaste cariño?

—Puede ser —le respondió de forma desafiante—. Pero lo hago para que no sufran de nuevo la pérdida de su familia. No pasen lo mismo que pasaron Ash, Paul y Serena. Que Izumi no pase lo mismo que mi amigo Henry… y a ella… No soy el mejor padre del mundo, pero eso no significa que dejaré que lastimes a mi familia, seres queridos, o a mis amigos.

—¿Le hablas de familia a un homúnculo? —le preguntó con ironía Izumi.

—Yo escogí a mi esposa. Y Selim… Él es un muy buen chico —y con una simulada calma, Bradley volvió a su posición ofensiva.

—Gohan también es un buen chico, pero, creo que la diferencia es que el sí sabe que soy un horrible padre. ¡Kaioken!

—¿Dices que mi familia y mi vida son un engaño?

—Engaño es lo que tienen sumido al país —le respondió Izumi, parándose de forma firme—. Tú vida y familia son un invento planificado.

Dejándose llevar completamente por la ira, Bradley se lanzó a atacar a Izumi y Goku con toda violencia, mientras los dos se preparaban para reanudar la batalla.

Esta historia continuará…