Hola a todos, he aquí un nuevo capítulo. Ahora les cuento esta parte que no solo es el final del arco, sino también el quiebre de la historia. Este capítulo lo escribí mientras comenzaba el estallido social aquí en Chile, y extrañamente me sirvió de mucha inspiración. El capítulo es el mas largo, tiene demasiado contenido, y todo lo escrito es una batalla que al menos para mi, fue muy inspirativa y frenética. Decidí omitir muchos elementos para no cortar la situación, y creo que salió muy bien. Para mi al menos, es uno de los mejores capítulos que he escrito, y espero que también lo sea para ustedes. Y eso, que lo disfruten.


...


Capítulo 91: "Familia".

—Mamá… —Sakura parecía en shock por lo que había sucedido. Habían usado a Misty, a quien quería por, sobre todo, para realizar una transmutación humana.

—¡Maldita sea! —gritó furioso Ed, quien si parecía fuera de sí— ¡A donde se llevaron a Misty! ¡Respondan!

—En este momento, seguramente está en aquel lugar, quien sabe —le respondió con mucho orgullo Pride—. No te preocupes, dentro de poco estará con nuestro padre.

—La pregunta es, ¿Quién será el quinto sacrificio? —Wrath volvió su mirada al coronel Mustang, y corrió rápidamente hacia él.

King Bradley realmente era muy veloz y poderoso, demostrándole a todos como había llegado frente al coronel sin que nadie se percatara, listo para asestar sus dobles espadas, las cuales se hicieron pedazos de la nada.

—¿Qué es esto? —Bradley miró sus espadas, y notó que lo único que quedaban eran las empuñaduras— Esto es increíble. Eres la tercera persona que logra desbaratar mi ataque y defensa.

—¿Quieres tú quinto sacrificio? —de pronto, Sakura había alzado la voz de forma arrogante— ¿Tanto miedo me tienes que no me usas como tú quinto sacrificio?

—No seas engreída, enana —de pronto, Pride se expandió lo suficiente como para cubrir completamente a Sakura, hasta atraparla en su oscuridad, y terminar cortado en varias partes.

Parecía que Sakura no se había movido. Su expresión parecía tranquila, pero pese a tener sus brazos caído, había algo…

—Sakura… Hermanita… —pero apenas Ed dio un paso, su sorpresa pasaría al miedo y terror, cuando Sakura lo vio a los ojos.

No parecían expresar nada, se veía muy tranquila, pero hacía sentir que, en cualquier momento, los exterminaría con solo existir.

—Chicos, padre se encuentra aquí abajo —Sakura provocó un ataque cruzado con sus espadas, y creó una grieta de gran envergadura—. Luego los alcanzo.

—Sakura…

—Hermanito lindo, salva a nuestra mamá —le pidió, ya sin quitarle la mirada a ambos homúnculos—. Prometo que nadie más volverá a sufrir.

—Hermanita… —Ed simplemente asintió, y volvió su atención a los demás— ¡Tenemos que acabar con ese anciano!

—¿Estás seguro de dejar a Sakura sola? —le preguntó May algo preocupada.

—Sakura puede con esto, y más —le respondió completamente confiado— ¡No voy a perder más tiempo!

Sin más palabras, Ed se lanzó de forma apresurada.

—Tiene razón —le apoyó el coronel Mustang con mucha más decisión que antes—. No podemos dejar que Sakura haga nuestro trabajo.

Todos volvieron su vista a Sakura, quien se había puesto en guardia, y siguieron a Ed.

—Noto mucha más confianza en ti ahora, que antes de usar a esa niñita como sacrificio —le comentó Bradley, siempre manteniendo su guardia en alto, pero no recibió respuesta de la card captor—. ¿En verdad crees que podrás ganar?

—Eso no lo sé —le respondió con más seriedad de la que realmente tenía—. Algo si soy consciente, es que, si no terminamos con el sujeto que está allá abajo, muchas más personas inocentes terminarán como Ed, Al, la señora Izumi, el señor Hohenhein, y Misty, y eso no lo permitiré.

—¿Eres consciente que ahora somos más poderosos que cualquier otro ser? —ahora le preguntó con prepotencia Pride.

—¿Y que si tienen el poder de los dioses? —le devolvió Sakura con la misma arrogancia—. ¿Acaso eso significa que ya ganaron? Y aunque fuera así, tener tanto poder no sirve de nada si no tienes a quien proteger.

—Hablas igual que ese jovencito que vino a atacarme… —Bradley miró al piso, divisó dos espadas, y las empuñó, tanto de forma defensiva como ofensiva— Creo que se llama Ash.

—Ahora veo por qué Envy pudo disfrazarse de él —miró a Bradley con algo de ira, y al instante volvió a la calma—. Lástima que no pudieron imitar el poder de mi novio.

—Así que los dos están comprometidos —y transformando sus tentáculos en cuchillas, Pride comenzó a atacar de forma repetitiva a Sakura, quien esquivaba y bloqueaba sin mayor esfuerzo—. Sería una lástima que recibiera un cadáver.

—¿Hablas de esos cadáveres que usaron para darles vida? —de pronto, Bradley atacó por la espalda a Sakura, quien con un simple movimiento de su espada izquierda lo rechazó—. Solo les diré dos cosas. La primera, nunca se metan con Ashy o tendrán que vérselas conmigo. Y segundo, si no se retiran de este país, y continúan obedeciendo a ese tal padre, me veré en la penosa y dolorosa decisión de desaparecerlos de la faz de la tierra.

—¿Con quién crees que estás hablando? —comenzó a decir furioso Bradley— ¿Quién te crees para darme órdenes? No eres más que una niñita mal criada —y ambos homúnculos, completamente poseídos por sus propios pecados, comenzaron a atacar a Sakura.

—Creo que hay una tercera advertencia —Sakura simplemente clavó sus espadas en el suelo, y comenzó a esquivar cada ataque, como si los predijera—. No vuelvas a referirte a mi familia. Mi papá, mi mamá y mi hermanito son sagrados.

Sakura usó sus manos para apoyarse en el suelo, y girando en sí, asestando una patada en ambos, quiénes solo pudieron retroceder.

—Espero no se cansen con un poco de gimnasia —los animó muy segura la pelicastaña, quien volvió a tomar sus espadas con seguridad, al tiempo que en su mente se decía muy extasiada— ¡Ahora es cuando me sirven las series de anime que ve Kero! Cuando terminemos, comenzaré a verlas con él.

Ya en el subsuelo, en una oscuridad total, todos hacían un esfuerzo para ubicarse. El derrumbe que había provocado Sakura había destruido lo que daba luz en el lugar.

—Sakura tiene un poder que va más allá del que creíamos que tenía —comenzó a comentar muy pensante Ed—. Si es así, podría derrotar a padre sin problemas.

—No te distraigas de tu tarea, acero —le regaño el coronel Mustang—. Este lugar está muy oscuro.

—¿Alguien tiene alguna linterna o algo así? —les pregunto May, quien estaba de la mano de la teniente.

—Seguramente, el ataque de Sakura destruyó la iluminación —comentó Darius, quien parecía un hombre mitad gorila.

—Es verdad. No midió su ataque —agregó Ed al comentario, algo abrumado.

—¡Togekiss, destello! —se escuchó gritar de fondo con desesperación— ¡Sigue mi voz y usa brillo mágico!

El Pokémon parecía entender que sucedía, ya que reconoció aquella voz rápidamente. Sin dudar, usó su destello para iluminar el lugar, y lo que parecía un rayo rosado golpeó donde supuestamente debía atacar, golpeando con fuerza.

—¡Váyanse de aquí, este sujeto los atrapará! —volvió a gritar la misma voz con desesperación.

—Fue muy estúpido lo que hiciste —de pronto, lo que parecía un acto alquímico, hizo que el suelo comenzará a agrietarse, desestabilizando a todos—. Me preguntaba cuando llegarían.

—¿Acaso tú eres…? —muy impresionado, al igual que los demás, Ed fijó su vista en aquel sujeto de piel negra y plagado de ojos.

—¡Este sujeto es el anciano que había aquí antes!

—¡Serena! —gritó Ed completamente furioso.

—¡Váyanse de aquí, es una trampa! —volvió a gritar con mucha angustia la joven de Kalos.

—Ya dijiste lo suficiente, ahora cállate —y sin más, aquel ser absorbió lo que lograba verse de Serena—. Según tengo entendido, tienen listo al reemplazo del cuarto sacrificio. ¿Pero quién podría ser el último?

—¡Deja de decir estupideces! —le amenazó Ed— ¡¿Dónde tienes a Iris, Paul y Hohenhein?!

—Estas muy nervioso. Relájate.

En un intento de acto alquímico, Ed puso sus manos en el suelo, pero no pasó nada.

—¡Rayos! ¡Odio este lugar! —volteó a ver a los demás, hasta que dio con Sceptile— Sigue sin funcionar la alquimia en este lugar. ¡Sceptile, necesito que me ayudes a pelear! —el Pokémon le asintió, y rápidamente se paró a un lado de él— Bala semilla es un ataque a distancia, y hoja espada es cuerpo a cuerpo —y luego vio a Scar, Lan Fan, Darius y a Heinkel, quien parecía un león —. Ustedes tienen fuerza física y velocidad —y por último a la teniente Hawkeye—. Y usted teniente, una precisión sin igual. ¡Todos atacarán con todo lo que tengan!

—No me trates como un inútil, acero —le regañó Mustang, más por tocar su ego—. También puedo pelear.

—En este momento, usted es tan inútil como yo, coronel —le respondió medio en burla—. Ese sujeto tiene la misma presión que Mewtwo. Está usando la energía de los dioses para cancelar la alquimia, y amplificar la propia.

—¿Entonces que haremos?

—¡May, quédate Togekiss! —le ordenó Ed muy preocupado— Tengo la esperanza que Misty volverá de ese lugar. Mientras tanto, seremos la distracción de ese sujeto —y le lanzó a May el collar marino— Cuando vuelva Misty, entrégaselo. Ella mejor que nadie sabe qué hacer con eso.

—De acuerdo.

—¡Aquí nadie se prestará para tu ambición, homúnculo! —le desafió muy molesto Ed.

—Veo que terminaron —pero padre parecía muy tranquilo— ¿Qué sucederá si utilizo el veinte por ciento del poder que me entregó Dark?

Ed era consciente que, sin Paul, ni Sakura, ni Misty, no tendrían oportunidad contra alguien que podía controlar la energía que le había entregado Dark. No era tan poderoso como un dios, mucho menos con la división de aquel poder, pero era lo suficiente como para que ningún ataque surtiera efecto. Era como golpear un muro de acero. Muy al contrario, Padre solo rechazaba los ataques sin mayores problemas, los que usaba como un poderoso contraataque.

—Si no hacemos algo… los van a matar a todos —comenzó a decir muy angustiada May, pero Togekiss le impidió cualquier intento de ayuda—. ¡Déjame! ¡También tenemos que pelear! —pero el Pokémon simplemente le negó, y continuó reteniéndola.

Pero una calmada mano fue quien calmó el nerviosismo de May, valga la redundancia. Tanto Togekiss como May miraron a quien los había calmado, y vieron como una joven peli naranja tomó el collar marino que protegía la pequeña de Xing.

—Mi… ¡Misty! —la joven la miró, le sonrió, y comenzó a caminar con total seguridad a la batalla— Volvió del otro lado… Pero no parece haber perdido ninguna parte de su cuerpo.

Mientras caminaba al campo de batalla, su vestimenta cambió transformándose en guerrera elemental, y cuando su transformación terminó, solo puso un pie en el suelo, creó una fractura en el suelo, y por fin, logró descentrar a padre. Esto, sin ninguna duda, llamó la atención de todo el mundo.

—¡Misty! —con felicidad, y cierto cuidado, Ed corrió donde la líder de gimnasio, abrazándola con mucho miedo— ¡Por fin volviste! ¡Nos tenías a todos preocupados!

La joven revolvió un poco el cabello del alquimista, le sonrió, y caminó hasta quedar frente a padre.

—Me preguntaba que sucedía que mi cuarto sacrificio no aparecía… —pero antes de terminar de hablar, Misty había pisado con fuerza el suelo con el pie izquierdo, logrando mandar a volar lejos a padre, y logrando salvar a Serena y los demás— ¡Maldita sea, eres más fuerte de lo que me habías dicho, guerrera elemental!

—¡Misty, Dark le entregó el poder de los dioses a ese sujeto! —le avisó rápidamente Ed, mientras todos partían a auxiliar a los cuatro secuestrados.

—Si son amigos de esos niñitos, quiere decir que conocen a Ash Ketchum —comenzó a decir con malicia padre—. Si es así, entonces me ahorrarán el trabajo de cumplir aquella promesa a esa niña.

Desde el suelo, padre creó lo que parecía un cañón, el cual comenzó a disparar balas de cañón, las cuales Misty cortaba con las cuchillas de agua que formaba, anulando completamente el ataque.

—No te pases de lista —y de forma más violenta, del suelo formó unos picos, los cuales comenzó a utilizar para atacar a la líder, pero con similares resultados.

—¡Tenemos que detener a ese sujeto ahora! —comenzó a decir muy desesperada Serena— ¡Si continuamos su juego, va a lograr su quinto sacrificio!

—¿Estás bien, Serena? —le preguntó muy preocupado Ed, pero no recibió ninguna clase de respuesta.

—Si un dios obtiene el poder de los dioses, los resultados serían catastróficos —les comunicó muy asustada Iris.

—¿Qué tan catastrófico podría llegar a ser? —ahora le preguntó Mustang, quién era quien la atendía.

—Control total del tiempo y el espacio —les respondió Hohenhein—. Hacer lo que quiera sin reglas, incluyendo viajar a otras dimensiones, de la misma forma que lo han estado haciendo hasta ahora.

—Entonces acabemos con esto ahora, antes que nos arrepintamos de algo que no queremos —con algo de desesperación, Paul se recuperó, se transformó en guerrero sagrado, y se paró a un lado de Misty— Misty… Mamá… Te ayudaré a derrotar a esa cosa… —pero Misty pareció no escucharlo, simplemente se lanzó a atacar— ¿Que le sucede? —se preguntó el joven muy extrañado.

—¡Misty, si pelean en equipo, terminarán con esta locura ahora! —le gritó con desesperación Ed, pero también pareció hacer oídos sordos— ¡Sakura hizo un sacrificio gigante para llegar hasta donde estamos! ¡¿En verdad planeas pelear sola?!

Pero definitivamente no escuchaba. Pero mayor fue la sorpresa cuando comenzó a atacar con sus técnicas elementales, sin necesidad de invocarlas a viva voz… y lograba hacer transmutaciones sin círculos…

—Mamá… —desesperada, Serena agarró de la ropa a Ed de forma amenazante— ¡Que le hicieron a mi mamá!

—Yo… —pero Ed no pudo responder, solo bajó la mirada— Por favor, perdóname. No fuimos capaces de detenerlos.

—¿No me digas que…? —completamente espantado de lo que creía, Paul casi se teletransportó para detener a Misty, la tomó de los hombros, y la miró con angustia— ¡Mamá! —Misty lo miró con una mezcla de extrañez y curiosidad, como si no entendiera que pasaba— ¡Respóndeme, que te pasó! —pero Misty definitivamente no parecía entender que pasaba— ¡Maldita sea, mamá! ¡Respóndeme!

Si quieres decirme algo, hazlo con tu mente —se escuchó en la mente de todos de forma alegre—. Lo siento, muchachos. No puedo escucharlos, ni puedo hablar. Estoy sorda y muda. ¡Pero ahora soy más poderosa que antes!

—La obligaron a hacer una transmutación humana —confesó el coronel Mustang con rabia—. ¿Pero por qué le quitaron dos sentidos?

—Se transformó en dos sacrificios —le respondió Hohenhein con rabia—. A la Misty ordinaria, y a la guerrera elemental.

Aquel momento fue seguido por el silencio. Envueltos en la rabia y la angustia, miraron a Misty con mucho consuelo, cosa que la líder de gimnasio logró percatarse.

Se los dije, tontitos. Una madre es capaz de hacer lo que sea por sus hijos, incluso sacrificarse —les dijo a todos con alegría— ¡Ya nadie más tendrá que sacrificarse!

—Y te lo debo agradecer —le respondió padre—. Me ahorraste un tiempo muy valioso. Pronto comenzará…

—¡Maldito, te haré pedazos! —totalmente envuelto en la ira, Paul se lanzó a atacarlo con más poder del que podía controlar— ¡Pagarás por lo que le hiciste a mi madre!

Padre parecía un saco de práctica. La paliza que le estaban dando era demencial. En cambio, Paul totalmente dominado por la ira y la venganza, solo emanaba energía negativa. No parecía que nadie pudiera controlarlo con nada.

—¡Paul, hermanito! —con mucha desesperación, Serena quiso correr al campo de batalla, pero fue retenida.

—Aquel lugar es muy peligroso para cualquier ser común —le dijo muy serio Hohenhein mientras la agarraba de una mano, negándole con la cabeza—. Lograrás que te maten con solo entrar. No hagas que tu madre y tu hermano se preocupen en vano.

—Por qué… —comenzó a susurrar Serena muy triste— Por qué no puedo serles útil… ¡¿De qué me sirve ser una descendiente de la familia Ketchum, si no puedo pelear?!

—No digas esas estupideces —le regañó Mustang—. Haz estado peleando desde mucho antes que nosotros, cuando no existía esperanza alguna de ganar.

—Y eso es decir muchísimo, amiga mía —le apoyó Iris—. Recuerda lo que nos dijo Henry cuando nos conoció.

—Tenemos que saber elegir a nuestros rivales correctos, y conocer nuestros límites —Serena negó muy preocupada—. Pero ese poder que emana…

—Es verdad —le comentó Darius—. Mi instinto me dice que, si no lo detenemos ahora, destruirá todo.

—¿Acaso ya no podemos hacer nada? —les pregunto May muy preocupada.

—Esto escapa de la lógica conocida —le respondió muy serio Heinkel.

Pero padre no parecía muy preocupado por tal situación.

—Tienes un poder sorprendente —decía mientras lo golpeaban—. ¿Podrás con el sesenta por ciento del poder de los dioses?

—¡Deja de decir estupideces, y pelea!

—Será un placer.

De pronto, Padre aumentó la energía que lo rodeaba, y comenzó a detener sin problemas los ataques de Paul, quien, por causa de la desesperación, recibió un golpe que lo dejó estampado en el suelo.

—Ya veo. Este poder es más del que pueden resistir —comenzó a analizar el homúnculo—. Sería muy sencillo acabar con todos ahora mismo.

Padre comenzó a cargar lo que parecía un rayo de energía frente a él, y cuando terminó de cargarlo, lo disparó sin importarle mucho su alrededor. Cuando chocó, se levantó una enorme cortina de polvo, la cual fue eliminada por una fuerte corriente de aire, dejando ver cómo Misty había usado su cuerpo como escudo, apenas resistiendo el ataque.

—Esto no va a cambiar —negó espantada Iris—. No hay manera de ganar.

—¿A cuánto equivale el sesenta por ciento de ese poder? —comenzó a preguntar a voz fuerte Serena con desesperación.

—¿Recuerdas el vídeo que vimos? —le preguntó Ed con mucha seriedad— Tomoyo ya nos advirtió, estas son peleas imposibles de ganar.

Salvo el coronel, quien también era consciente del vídeo de Tomoyo, los demás parecían espantados ante tal noticia. ¿En verdad hacían algo en vano? Se preguntaban.

—Ondine y las demás guerreras elementales, hablo de sus antepasados… Ellos jamás se rindieron, y murieron luchando hasta que no les quedó nada —Ed volvió su mirada a Paul y Misty, y como ambos se recomponían para continuar peleando—. Saben que no ganaremos, aún con el poder de Sakura… Aun así, debemos continuar. ¡No nos quedaremos con los brazos caídos! ¡Seguiremos hasta que no quede nada de nosotros!

—Hermosas palabras, alquimista de acero —pero de pronto, algo cayó del cielo; el dueño de aquella voz.

Todos miraron donde había caído el dueño de la voz, dando con Wrath sobre el coronel Mustang.

—Tienen un espíritu honorable, pero eso no basta para ganar —y sin más, al igual que con Misty, clavó sus manos al suelo con sus espadas—. Tan solo fue suerte.

—¿A que le llamas suerte? —se escuchó preguntar en el aire.

Solo vieron como ambas espadas salían disparadas a cualquier lugar, y una de las espadas de Sakura clavada a un costado del coronel, al tiempo que unas extrañas orbes moradas envolvían sus manos.

—¿Sakura? —Ed, al igual que todos miraron para todos lados, pero no sé divisaba a la joven por ningún lugar.

—¿Un sexto sacrificio? —padre miró con entusiasmo a Mustang y su sangre que había quedado derramada, la que había comenzado a reaccionar— Será interesante saber qué pasaría.

Como si fuera un imán, las manos del coronel fueron atraídas al suelo, donde un extraño circulo había comenzado a formarse, dando comienzo a la transmutación.

—¡Maldita sea! —con desesperación, el coronel trató de zafarse sin éxito.

De pronto, Misty se halló frente a padre dispuesta a atacarlo, por fue retenida por una extraña fuerza.

—Está claro que no podrán vencerme —y sin hacer ningún acto, padre estrelló con fuerza a Misty contra el suelo, quien solo pudo dar un grito mudo.

—¡No lastimes a mi madre, maldito! —nuevamente envuelto en la ira, Paul se lanzó a atacarlo.

—No molestes —y con la misma habilidad, padre detuvo en el aire a Paul, y lo estrelló con la misma fuerza sobre Misty, terminando está inconsciente—. ¡Oye, no te duermas! ¡Aún no terminas tú trabajo, sacrificio! —pateó lejos a Paul, y apoyó su mano derecha sobre la cabeza de Misty.

De pronto, la joven líder de gimnasio se recompuso como si nada hubiese pasado. Se miró, notando que estaba totalmente sana, y volvió su mirada a padre, aún más molesta que antes.

Mientras esto sucedía, la transmutación humana finalizaba, desapareciendo al coronel Mustang del campo de batalla.

—¡Coronel! —completamente aterrada, la teniente corrió donde el coronel había desaparecido.

—Volverá más temprano que tarde, así que no llores —le reprochó el homúnculo, quien ya parecía preparado para comenzar su momento.

De pronto, el coronel apareció desde un extraño portal, al tiempo que, de un segundo portal, aparecía Izumi Curtis.

—¿Que estoy haciendo aquí? —comenzó a preguntarse en voz alta la dueña de casa.

—¿Señora Curtis? —preguntó muy confundido el coronel, quien parecía mirar a la nada.

—¿Que está sucediendo, coronel?

—Eso quisiera saber —le respondió con algo de rabia—. ¿Por qué de nuevo está oscuro? ¡Togekiss, vuelve a iluminar la sala!

—¿De qué está hablando, coronel? —le preguntó Izumi muy preocupada— Más iluminación no puede haber.

—¡Coronel! ¡Maestra! —les llamó muy preocupado Ed, mientras se les acercaba— ¿Están bien?

—Yo sí, pero el coronel Mustang… —con algo de angustia, la señora Curtis comenzó a hacer movimientos con sus manos a la vista del coronel, pero…

—¿Que está sucediendo? ¿Por qué está tan oscuro? —comenzó a preguntar algo ansioso el coronel, quien, ignorando cualquier señal, comenzó a caminar— ¿Por qué no me responden? —hasta que tropezó, y cayó al suelo.

—Está ciego —intervino de forma dura Hohenhein—. Así que logró ver el otro lado.

—Y justo a tiempo —y sin dar lugar a otra palabra, padre creó una especie de tentáculos para tomar a sus cinco sacrificios, al tiempo que estos eran cortados, liberándolos— ¿Viniste a salvarlos?

—No continuarás con tus malas acciones, padre —de pronto, Sakura apareció frente al homúnculo, mirándolo con rabia—. Aunque, no toda la culpa es tuya. Me confié, me distraje, y el señor Roy fue el que pagó mi arrogancia.

—Por la misma razón no son capaces de cambiar, y ser algo más —le comenzó a decir—. Cuando encuentran que no pueden continuar, cometen errores, se guían por sus sentimientos, y caen en sus acciones.

—Eso no significa que nos rendiremos —Sakura volvió a empuñar con seguridad sus espadas, y tomó posición ofensiva.

—Yo tampoco lo haré, Sakura Kinomoto.

Pero apenas quiso lanzarse a atacar, Sakura fue detenida casi al acto por Wrath y Pride, quiénes la hicieron retroceder.

—Ya veo —comenzó a concluir la pelicastaña—. Ahora siento una poderosa presencia en ti, padre. Pero no siento ninguna presencia en Wrath y Pride. ¿Les diste todo el poder de los dioses?

—Definitivamente tú no estás al mismo nivel de un humano cualquiera —comenzó a decir algo preocupado Wrath.

—¿Acaso tú eres de quien hablaba Piccolo y Greed? —le preguntó ya no tan confiado Pride.

—Desconozco como me verá el mundo, pero seré lo que me pidan —le respondió Sakura con algo menos de arrogancia, pero con la misma seguridad—. Seré, y haré lo que sea por mi familia.

—Nosotros también haremos lo que sea por nuestro padre —le contraatacó Pride, al tiempo que se lanzaba a atacar a Sakura.

—¡Ayudemos a Sakura, no podrá…!

—Manténgase al margen. Puedo sola —le interrumpió la card captor a Iris, quien muy sorprendida, no entendía que le sucedía.

—Algo está amplificando el poder de esos dos —le advirtió muy molesto Paul—. Están usando el poder de los dioses por sobre los límites. Te van a matar.

—¿Ya decidiste el final de la batalla? —le preguntó muy triste Sakura.

Y al segundo que Wrath y Pride desaparecieron de la vista de todos, Sakura abrió su defensa, hizo un pequeño movimiento de espadas, y ambos homúnculos terminaron atravesando las murallas por el golpe.

—¿Ahora si confías en mí, Paul?

Como llevaba la batalla Sakura, parecía un juego. Nadie creía que sucedía. ¿Qué había pasado con Sakura? ¿Por qué tenía tanto poder?

Sakura volvió a hacer un movimiento de espadas, y de la nada, se veía bloqueando el ataque de ambos homúnculos.

—Sakura… tú… —Paul no salía de la sorpresa, pero simplemente sonrió de felicidad y orgullo, y dirigió su atención a padre—. Sin el poder de los dioses, no eres absolutamente nada.

—Es verdad —le asintió muy serio—. Pero eso tampoco significa que ganarán la batalla.

—Lo importante no es quien tenga poder, sino como se utiliza — de pronto, nuevamente extrañas sombras atraparon a Misty, Mustang, Hohenhein, Izumi y Ed, al tiempo que Pride atrapaba con su cuerpo a Paul—. Es sorprendente que tengan el mismo poder de un dios, y a la vez se sienta nada. ¿O tal vez, no saben utilizarlo de forma correcta?

—¡Ja! Están muy confiados —le contestó Paul con ironía—. ¿Y quién te dijo que estábamos usando nosotros tal poder?

—Pride, no pierdas el tiempo —le ordenó padre—. Wrath, quiero acabar personalmente con esa niña —y después volvió la vista a los demás—. Suficiente de juegos.

Padre volvió a crear más extremidades, y golpeó a los demás dejándolos en el suelo. Y cuando se vio libre, colocó a sus cinco sacrificios en ciertos puntos a su alrededor, y de pronto, unos extraños rayos comenzaron a invadir el lugar, provocando que la batalla de Wrath y Sakura se detuviera.

—No lo permitiré —casi por instinto, Sakura se iba a lanzar contra padre, pero Wrath se lo impidió—. ¡Déjame pasar!

—Es tarde —le negó con un rostro de calma—. Ya comenzó, no hay marcha atrás. Si llegas a entrar en aquel lugar, podrías morir.

—¡No me interesa!

—No puedo permitir que mueras ahora —volvió a negarle—. Lo escuchaste. Nuestro padre quiere terminar esta batalla personalmente. No hagas que el sacrificio de ellos sea en vano.

—Por favor… No les hagan esto… —les pedía Sakura entre lágrimas, al tiempo que Pride atrapaba sus manos y pies— Señor Roy, señorita Izumi, Señor Van, hermanito… mamá…

De pronto, un gran ojo apareció en el abdomen de los cinco, los cuales miraban hacia el cielo, al tiempo que una extraña energía, la que comenzaba desde los pies de padre, comenzaba a expandirse a través de las marcas que había en el suelo, las cuales continuaban por enormes túneles.

De un momento a otro, el país completo se vio rodeado por esta energía, la cual parecía aprovechar un eclipse solar que se producía en el segundo. Cuando esta energía se alineó con la luna, se abrieron dos puertas; una de ellas, parecía absorber lo que tenía la otra con mucha facilidad.

Cuando aquel fenómeno terminó, el país pareció volver a la normalidad. Extrañamente, quiénes no estaban en el centro de aquel enorme círculo de transmutación, parecieron haber perdido sus vidas.

Era el momento que padre había esperado, logrando por fin deshacerse de aquel cuerpo, ahora tomando el aspecto de un ser muchísimo más pequeño, ojos celestes y cabello rubio.

Las extremidades que atraparon a Misty y los demás, por fin los dejaron libres, y al segundo, se levantaron como si nada hubiese pasado. Al mismo tiempo, Pride y Wrath liberaban a Sakura de su aprensión, solo para que saliera corriendo desesperada con todo el grupo.

—¡Por favor, díganme que están bien! —les gritó desesperada la card captor.

—Creo que si —le respondió muy confundido Ed, mirándose por todas partes.

—Ese sujeto… por fin lo logró —Hohenhein dio dos pasos frente a Sakura y Ed, y fijó su vista en el homúnculo.

—¿Quién es ese sujeto? —le preguntó muy extrañada Izumi.

—¡¿No me digas que ese es… el anciano?! —Ed parecía muy impresionado.

—Así es, hermanito —le asintió Sakura—. Ese tipo cambió su forma.

—Hizo algo más que eso —le interrumpió Hohenhein—. Ese sujeto se apoderó del poder de dios.

—Ya veo —padre se miró muy extrañado, miró a Sakura y los demás, y una viga de concreto se levantó a los pies de los seis, mandándolos a volar por el aire, cayendo pesadamente—. Impresionante —miró a Pride y Wrath, y comenzó a sacar sus piedras filosofales—. Es hora de demostrar a los humanos que tan poderosos somos.

—Haré lo que me diga, padre mío —le asintió con orgullo Pride.

—Demostremos lo deplorable que son los humanos —terminó con mucho odio Wrath.

En cuanto terminó de tomar las dos piedras, Pride se convirtió en lo que parecía un feto, y Wrath, terminó transformado en polvo.

—¿Qué sucederá si utilizo el cien por ciento del poder de Dark? —pareció como si su presencia desapareciera, y volviera a aparecer como una potente ráfaga de viento, la cual volvió a estrellar a todos contra las murallas del lugar, con tal fuerza que las despedazó— Solo fue un pensamiento, y causó mucho daño.

Todos terminaron muy debilitados. Parecía el fin de la batalla.

—¿En verdad crees… que nos vas a vencer… con una miserable brisa? —con mucha dificultad, Ed comenzó a levantarse, mientras los demás lo seguían en las mismas condiciones— Derrotamos a los siete generales de Arades, luchamos contra las guerreras elementales, y aquí seguimos, aún de pie, listos para patear tu mugroso trasero.

—Nos has hecho pasar por sufrimiento, muerte. Nos han utilizado como ustedes han querido —continuó el coronel Mustang, quien era ayudado por la teniente Hawkeye y la señora Curtis a levantarse—. No permitiremos que nos sigas engañando.

—Ash ha hecho un gigantesco trabajo para llegar hasta aquí —ahora continuó Serena, hablando con mucha convicción—. Ha sido un trabajo de mil años, y más sacrificios de los que podríamos contar. Por todos ellos, continuaremos hasta que no podamos levantarnos.

—Aunque tengas todo ese poder, sigues siendo una creación de los humanos —quiso terminar Van Hohenhein—. Quisiste eliminar tus pecados capitales, y todo para hacerte pasar por un dios. Pero hoy será tu fin. Enano del frasco. Homúnculo.

—Así que todavía tienen energías —padre comenzó a crear una esfera blanca en su mano derecha, y la disparó contra el grupo.

—¡Detente! —y con un rápido movimiento de sus dos espadas, Sakura desvío el ataque a su izquierda—. Es suficiente, no quiero más peleas.

—Eres persistente, Sakura — padre apareció en un instante imposible de percibir, y con un puñetazo lanzó a Sakura contra el suelo, quien no pareció perder el conocimiento—. Recuerdo que dije que acabaría contigo —levantó su pierna derecha, y le dio una patada en las costillas—. ¿Cuántas costillas rompí? ¿Tres, o cuatro?

—¡Sakura! —más por desesperación que razonamiento, Paul, en compañía de todos, se lanzaron a intentar detener a padre, pero lo que parecía un campo de energía impedía cualquier ataque— ¡Maldito, déjala!

—¿Con que seguiré? —volvió a mirar su cuerpo, y pisoteo con fuerza la pierna derecha hasta destrozarla, provocando un grito ahogado en Sakura— Los humanos son realmente muy frágiles.

—Ashy… auxilio… sálvame… —se le escuchaba delirar a Sakura, quien lloraba desconsoladamente— Tengo miedo…

—¿Miedo? —agarró del cabello a Sakura, y la llevó hasta su altura— ¿Tienes miedo a morir?

¡Ed, habla con ella! —comenzó a decirle Misty con desesperación por medio de la telepatía— ¡Su miedo y compasión están suprimiendo todo su poder!

¿Me estás tratando de decir que Sakura supera el poder de padre, aún con el poder de los dioses? —Ed volteó a ver a Misty, quien le asintió.

Hemos sentido el verdadero poder de Sakura. ¡Ella solo confiará en ti, en el primer amigo que le contó que se le había declarado al tonto de mi hijo!

—Es verdad —volteó a ver a Sakura, y vio como padre reventaba pilares de concreto contra la card captor—. ¡Sakura, no te rindas!

—Lo siento, hermanito… —comenzó a pensar la joven, quien solo quería que la tortura terminara— No puedo pelear, me da mucho miedo. Quiero morir…

—¿En verdad tienen esperanzas en esto? —padre detuvo su tortura, miró a los demás, expuso a la vista el grave estado de Sakura, y comenzó a zamarrearla en un vaivén— ¿Como pueden verter sus esperanzas en esto?

—¡Porque Sakura es nuestra amiga, y los amigos jamás se abandonan! —le gritó furioso Ed— No, es más que eso. Es parte de nuestra familia, y una familia de verdad no se abandona jamás.

—No tienen lazos sanguíneos. ¿Como puedes llamarle a eso familia?

—No necesitamos esa basura —le respondió con seguridad—. ¡Sakura! ¡¿Acaso olvidaste que Ash te está esperando?! ¡Tienes a tu papá y tu hermano, a tus amigos de tu ciudad! ¡¿Olvidaste el esfuerzo y sacrificio de todos, solo para que pudieras volver con nosotros?! ¡Tomoyo y Shaoran te están esperando, y quieren que vuelvas a salvo!

—No me quedan fuerzas ni motivos para pelear… Les fallé a todos… —pero Sakura seguía divagando en su mente.

—¡Sakura, tú no eres poderosa por aceptar el cuidado de los Pokémon de Ash, ni por aceptar en transformarte en card captor! —le gritó con más rabia Ed, como si adivinara lo que pensaba— ¡Tú eres poderosa porque tienes a quien proteger, y no te rendirías jamás por ellos! ¡Tú eres poderosa porque eres Sakura Kinomoto, y nada más te tiene que importar! ¡No pelees para para protegernos, pelea por ti! ¡Tú eres lo más importante que existe para nosotros! Sufriríamos mucho si murieras de nuevo… No quiero vivir en un mundo donde no estás, hermanita. Que quiero mucho.

—No solo son seres egoístas, también son dependientes de otros —padre volvió la mirada a Ed, y luego a los demás— ¿Significa que, si mato a esta niña, tendré la batalla ganada? —pero no hubo respuesta— Tomaré su silencio por un sí.

Padre volvió la mirada a Sakura, quien parecía sin consciencia, preparó una esfera de energía con su mano derecha, y apuntó a quemarropa. Cuando disparó, la esfera se desvió al cielo, provocando un gran agujero.

—¿Aún te resistes?

—No me estoy resistiendo —le respondió Sakura con la voz ida—. Todos nosotros seguimos luchando. Es verdad lo que dice mi hermanito, hay mucha gente que sufriría si muero, y eso no lo permitiré —solo fue una explosión de aire, pero fue lo suficiente para enviar a volar hasta la superficie a padre—. Curación.

Apenas llegó a la superficie, y más arriba, detuvo su ascensión de golpe en el aire. Cuando miró a los alrededores, vio como muchos soldados, además de quienes acompañaba a Sakura, parecían listos para atacar.

—¡Hagan pedazos a ese maldito! —gritó con furia Piccolo, así comenzando un fuerte bombardeo sobre padre.

—¡Misty acertó en cada palabra! ¡¿Saben que significa eso?! —les preguntó Goku a todos.

—¡Concéntrate en el ataque, luego nos explicas que sucede aquí! —le regañó Len Tao.

Y cuando el ataque terminó, una simple ráfaga de viento levantó el humo provocado por las explosiones. Padre seguía como si nada.

—Ni siquiera cosquillas —Greed estaba realmente sorprendido, pero a la vez entusiasmado, más cuando vio la nueva apariencia de padre—. Así que logró obtener el poder de dios.

—No siento presencia alguna —dijo algo preocupado Piccolo.

—Es verdad —comentó con sospecha Len Tao—. Es como si no existiera.

—Pero Pikachu si sabe leer su presencia —ante tal noticia, todos miraron a un aterrado Goku—. Su presión es… No, va más allá que cualquier otro enemigo.

Y de un segundo a otro, Sakura apareció elevándose hasta quedar frente a padre.

—¿Sakura? —a Len Tao le llamó poderosamente la atención de la joven— ¿En verdad piensa pelear contra esa cosa?

—Padre se hizo más poderoso de lo que suponíamos que sería —comentó Greed muy extrañado—. La va a matar.

—No solo tomo el poder de dios, también está usando al cien por ciento el poder de Arades —les respondió Hohenhein, quien aparecía en compañía de los demás desde el subsuelo gracias a la alquimia de él mismo.

—¿Un dios usando el poder de Arades? —Piccolo miró muy asustado a Hohenhein.

—Es más de lo que hemos enfrentado —le respondió Iris muy preocupada—. Puede que supere con facilidad el poder de las guerreras elementales.

—¡No podemos ganar ante algo así, tenemos que tomar a Sakura e irnos! —les pidió May aterrada.

Pero Sakura volvió a subir su guardia, se lanzó contra padre, chocó con el campo de energía, lo atravesó sin problemas, y asestó ambas espadas en el pecho del homúnculo.

Desde el punto de vista de Sakura, parecía una acción larga y lenta, pero padre apenas tuvo tiempo de reaccionar, y los demás, ni siquiera se lograron percatar de que había sucedido.

—No… vi nada… No sentí nada —Piccolo no podía entender que sucedía.

—Fue como si hubiese pasado de un punto a otro sin modificar nada… Es como… —pero Len Tao no quiso seguir hablando.

—Es como si Sakura hubiese aceptado ser ella misma —completó Goku, pasando del asombro a la emoción—. Logró el paso que le faltaba. Aceptarse a ella misma por lo que era realmente.

—Trascendió por sobre el poder de cualquier dios —terminó Paul con nostalgia.

Sakura retiró ambas espadas, tomó distancia de padre, y lo miró fijamente.

—Ni siquiera amplificando diez veces el poder de Arades, lograrás vencerme —Sakura parecía tener una actitud muy arrogante nuevamente.

—Esto está recién comenzando —le advirtió padre, quien parecía preparar una esfera naranja en su mano derecha—. Tengo el poder de crear lo que sea. ¿Qué pasaría si estrelló un sol contra ti?

—Inténtalo si puedes —le respondió con una sonrisa desafiante.

Los demás no podían creer lo que escuchaban.

—Los dos están locos —comenzó a decir aterrada Serena—. Cualquiera sea el resultado final, ese sol estallará y destruirá el planeta completo.

—¡¿Que?! —el grito de espanto fue unísono.

Iré a detenerlos —pero antes que Misty pudiera ir a ayudar, fue detenida por Piccolo.

—Algo me dice que ya pasaste por demasiado —volvió su vista al cielo, y vio como padre hacia aquella esfera más grande, mientras Sakura seguía recta, esperando el ataque—. Sabes que Sakura es la única que puede hacer algo. Ahora dependemos de ella.

No es justo. Ni siquiera es su batalla ni su enemigo… Es solo una chica enamorada… —de pronto, notó como Sakura hacia una pequeña herida en su pulgar izquierdo, logrando sangrar levemente, al tiempo que estiraba su mano al grupo — Sakura quiere nuestra ayuda.

—Es verdad —le asintió muy extrañado.

—Seguramente quiere algo para protegerse del ataque —concluyó Iris.

—O protegernos… —le corrigió Ed, intuyendo lo que Sakura quería— Un escudo.

—¡En sus cartas tiene un escudo! —Serena miró a Misty, y está comenzó a sacar las cartas Sakura.

—No —las detuvo Goku—. No sus cartas. Necesita un escudo de sí misma.

—Pero sus manos están ocupadas. ¿Como podría sostener un escudo? —les preguntó Len Tao.

—Tenemos una solución a ambos problemas —interrumpió Olivier, quien se quitó su cinto donde portaba sus espadas, y las dejó en el suelo.

—Ya entiendo —Ed miró a todos lados, encontró un pedazo de acero, y gracias a la alquimia creó un escudo—. Lo siento hermanita, es mi mejor trabajo —lo tomó, y lo dejó a un lado del cinto.

—Tienes un extraño gusto para tus diseños, Edward Elric —le comentó muy incómodo el mayor Alex Armstrong, mientras elevaba los objetos al cielo.

—¡Que tiene de malo mis diseños! —le gritó de forma infantil— Sakura, haz lo que puedas.

Apenas el cinto y el escudo quedó a la altura de Sakura, la joven enterró sus espadas, y cuando tomó el cinto y el escudo, estos tomaron tonalidades rosadas y blancas, sin perder sus aspectos.

—¿En verdad crees que eso te va a ayudar en algo? —le preguntó de forma burlesca padre.

—¿Tú qué crees? —y cuando terminó de apretar el cinto a su cintura, tomó con la mano izquierda el escudo, preparándose para el ataque.

—Tu terquedad la pagarás caro.

Preparado el ataque, disparó aquel sol contra Sakura. Todos estaban entre aterrados, desesperados, y ansiosos. Pero algo si compartían, es que estaban listos para desaparecer junto al planeta. Pero Sakura agitó su escudo, provocando un contraataque contra padre, quien ahora veía sorprendido como estaba a punto de ser derrotado por su propia técnica.

—¡Esto es imposible! —y rápidamente logró moverse, mientras veía como el ataque se elevaba al cielo— ¡Lo rechazó sin esfuerzo!

—Mi estrella es más poderosa que la tuya —volvió a hablar Sakura muy decidida—. ¿Sabes por qué? Porque mi estrella es la unión y confianza de mi familia y mis amigos. Soy hija de Fujitaka y Nadeshiko Kinomoto, y la hermana menor de Touya Kinomoto. Soy una Kinomoto, y pelearé como tal.

De pronto, el escudo pareció unirse al brazo izquierdo de Sakura, mientras enfundaba sus espadas al cinto. Tomó posición ofensiva, y alentó a padre a pelear.

—¿Aún no logras entender que soy perfecto? —le preguntó padre de forma desafiante— Pelear como una humana común y corriente, no te hará más poderosa.

—¿Que eres perfecto? —Sakura desapareció, y padre terminó en el suelo, con la joven parada a un costado de el— ¿Y eso quien lo decidió? Es más fácil decir que soy imperfecta, a que me digas que eres perfecto mientras recibes una paliza.

Pese a haber amplificado el poder de Arades diez veces, aun siendo un dios, Sakura seguía muy arriba. Era como una pesadilla con aspecto tierno e ingenuo.

—Ash se lo preguntó cuando nos conocimos, y ahora vuelvo a preguntarlo. ¿Quién es realmente Sakura Kinomoto? —se preguntaba con escalofríos Ed.

—¿Existe la posibilidad que sea la persona que tanto buscaba Ash? —preguntó Iris, haciendo que todos la miraran impresionados.

—No saquemos conclusiones que nos pueda decepcionar —les advirtió Piccolo.

—Calculando rápidamente, el poder de padre equivale al diez por ciento del poder de Arades —comenzó a calcular Serena muy pensante—. Intuyo que el poder de Sakura debe equivaler al veinte por ciento. Es verdad que es la más poderosa de nosotros, pero no le llegaría ni a los talones a Arades. La haría pedazos.

—¡Sakura, termina ahora con esta batalla! —le pidió con desesperación el Pikachu— ¡Es más débil que tú, pero sigue teniendo el poder suficiente como para acabar con lo que quiera!

—¿Como destruir a tus amigos?

—¡¿Que?! —aquellas palabras de padre alertaron a Sakura, quien vio a todos, al tiempo que algo empezaba a suceder en el cielo— El escudo que tengo es personal, y son demasiados.

—¡Sakura! —le gritó la teniente Hawkeye llamando su atención, mientras iba corriendo a su encuentro— ¡Esto te ayudará!

—Señorita Riza —cuando la teniente le dio alcance, sacó sus pistolas, y se las entregó— Eso es… —pero sus sentimientos la comenzaron a bloquear.

—¡Sakura! —y detrás de la teniente, Ed también aparecía— No te sientas culpable por lo que sucedió. Las armas, como aquellas espadas que portas, también son para defender a quienes más quieres. ¡No pierdas el tiempo, y acaba ahora con esto!

Pero de pronto, lo que parecía una lluvia de meteoritos comenzó a caer desde el cielo.

—Se que están conmigo, así que no les fallaré —tomó las pistolas, las manchó de sangre, y estás cambiaron su aspecto sin perder su forma, tomando colores similares a las espadas y escudo—. Que nadie se mueva de dónde está.

Sin perder ningún movimiento, Sakura comenzó a acabar con cada meteorito con las pistolas dobles, hasta reducirlas a polvo. Las balas parecían tener tal potencia, que desintegraban todo a su alrededor.

—Está creando munición con su energía —dedujo rápidamente Len Tao—. Es increíble la potencia que tienen, la suficiente como para distorsionar el espacio a su alrededor.

—Creo que llegó la hora —dijo de golpe Van Hohenhein, quien miró al cielo con tranquilidad—. ¡Este es tu fin! ¡Enano del frasco, homúnculo!

—¡Tú piedra filosofal! —padre completamente desesperado, miró a Hohenhein, y avanzó rápidamente contra él, para terminar incrustado en el suelo— ¡Dame tu piedra!

—Tiene razón el señor Goku. Lo mejor es eliminarte de una vez —finiquitó Sakura, guardando una de las pistolas en su cinto, y concentrando toda su energía en la que portaba—. No volverás a hacer sufrir a nadie más. Nunca más.

Pero de pronto, padre comenzó a revolcarse en el suelo, al tiempo que un extraño círculo apareció bajo él. Sakura saltó para tomar distancia, y notó con más claridad lo que sucedía. Una extraña corriente de energía comenzó a ser expulsada de su ser, al tiempo que el poder de Arades también era rechazado.

—Siente la ira de los habitantes de Xeres, maldito —comenzó a decir con rabia Van—. Estuvimos mucho tiempo planeando esto, con tal de eliminarte de una vez por todas, enano del frasco. Homúnculo.

Aquella extraña energía comenzó a dispersarse por todos lados, para poseer el cuerpo de quienes habían sido sacrificados para que padre obtuviera el poder de dios. Después, simplemente cada persona comenzó a despertar; aquella energía era el alma de las personas.

El cuerpo de padre comenzó a pasar por los estragos de tener tanto poder, desintegrándose poco a poco, hasta convertirse en polvo. Después de eso, el silencio invadió el ambiente.

—No fue capaz de soportar el poder de dios, mucho menos el poder de Arades —interrumpió Hohenhein aquel silencio, tomando una voz muy seria—. La batalla terminó.

—Todo… terminó… —Sakura miró donde había terminado la energía de Arades, la tomó, y se la entregó a Paul— Es toda tuya.

—Si —de pronto, Sakura cayó de rodillas al suelo, manteniendo la miraba baja— ¡¿Estás bien?!

—Nunca he estado mejor —le respondió con la voz entrecortada, dejando caer lágrimas en el suelo—. Me transformé en algo que no me gusta, pero salvé a mis amigos —levantó su triste mirada, y vio como todos estaban rodeándola, muy preocupados—. Lo siento si los hice sentir mal. Por favor, perdónenme.

—No Sakura —le respondió muy triste Hohenhein—. Nos diste un tiempo muy valioso para revivir a todos los habitantes del país y nos salvaste a todos nosotros… Se que la investigación del hermano de Scar y el sacrificio de la gente de Xeres fue clave para terminar esta maldita guerra, pero si no hubieses estado con nosotros, nada hubiese funcionado.

Excelente trabajo, mi pequeña —Sakura solo sintió en su mente la voz de Misty, a quien vio sonriendo totalmente orgullosa—. Lamento haber sido una carga. Me alegra mucho que hayas madurado tanto.

—Mamá… —por instinto miró al coronel Mustang, y notó que estaba con los ojos cerrados—. Señor Roy…

—Sakura te está mirando —le dijo Izumi por lo bajo, quien aún lo tenía abrazado por la espalda.

— Eh… —el coronel solo bajó la mirada en respeto, y comenzó a hablar con la voz tomada— No sé qué habríamos hecho sin ti, joven Kinomoto. El país está en deuda contigo. En verdad… Muchas gracias.

—Mi mamá no puede hablar ni escuchar, y el señor Roy no puede ver —Sakura había perdido los sentimientos en su voz, ahora notándose desesperada, mientras erguía su espalda—. Si no me hubiese confiado, y hubiese acabado con esta batalla desde el principio, ninguno de los dos se hubiese sacrificado —miró la pistola que aún portaba en su mano derecha, y eso llamó la atención, y preocupación de todos.

—Sakura… no hagas lo que estoy pensando —le pidió muy asustado Ed.

—Shaoran me abandonó, dejé que Misty muriera tres veces seguidas, y ahora no puede hablar ni escuchar, Ash fue quien recibió todo el castigo que yo debí recibir… No sirvo más que para hacer sufrir a todos. Quería salvar a todos, pero por mi egoísmo, ahora todos sufren.

—¡Sakura, aquí nadie sufrió gracias a ti! —le gritó con algo de desesperación el Pikachu— ¡Tú nos salvaste, y eso es lo que importa! ¡Estas son solo las consecuencias de una difícil batalla!

—¡Ya dejen de hablarme como si fuese una tonta! —gritó fuera de sí, al tiempo que empuñaba la pistola, y apuntaba en su sien, mientras mostraba una sonrisa esquizofrénica— ¡Si desaparezco de sus vidas, todos serán felices! ¡Si, los haré a todos felices!

—¡Sakura!

—¡Que nadie se me acerque! —Sakura no dudó en apuntar a todos, y volver a apuntarse bajo el mentón— ¿Así moriré de inmediato?

—Está sufriendo un estado de esquizofrenia —interrumpió Joe, quien comenzó a acercarse con cuidado a Sakura.

—¿Eres doctor? —le preguntó Serena algo extrañada.

—Es mi sueño —le respondió con seguridad, sin despegar la vista de Sakura—. Por favor, suelta esa arma —le pidió con cuidado, pero no recibió respuesta—. Sabemos que no es el resultado que querías, pero salvaste a ciento de miles de personas. ¿No te parece eso más importante?

—Puede ser —le respondió, por fin con una voz más calmada—. Pero, sé que pude haber hecho algo más. Fui demasiado arrogante y personalista, y por eso Misty y el coronel Mustang terminaron como sacrificios.

—¿Uno de los dos le tiene odio o rabia a Sakura? — les preguntó Joe, haciendo que Sakura también los mirara, recibiendo una negativa con un simple gesto y una sonrisa.

—Tal vez ninguno de ustedes me odie, pero yo me odio desde el fondo de mi corazón —terminó de decir, enterrando la pistola en su barbilla —. No quiero seguir sintiéndome miserable.

—¡Eres una estúpida! —pero de pronto, Sakura recibió una fuerte bofetada, dejando su mejilla derecha muy roja— ¡Ditto, amárrala!

—¡¿Qué haces?! —de pronto, Sakura se vio amarrada por lo que parecía una extraña soga, la que le quitó la pistola— ¡Suéltame!

—¡No lo vamos a hacer hasta que mi amiga vuelva en sí! —le negó furiosa, volviendo la mirada a Joe— Hay casos que la sicología no funciona. Perdón la intromisión.

—¡Duplica, ¿Por qué me haces esto?! —Sakura parecía fuera de sí, quien trataba de zafarse, sin éxito.

—¿Eres consciente que podrías desatarte en cualquier momento? Eres un millón de veces más poderosa que todos nosotros juntos —aquellas palabras paralizaron a Sakura, quien miró a su amiga con sorpresa—. Significa que la pequeña Sakura aún quiere mucho a sus amigos, y sabe que quieren ayudarla.

—Yo…

—Sabes que el mejor resultado que esperábamos de cada batalla era la muerte. ¿Cierto? —le preguntó Duplica con mucha calma.

—Si.

—Has logrado algo que jamás había pasado jamás —continuó con entusiasmo—. Nosotros jamás te abandonaremos. Haz que todo el esfuerzo de Ash haya valido la pena, y no entregándote en un ataúd.

—¡Pero volverán a sufrir por mis errores!

—No sufriremos por tus errores. Sufriremos si perdemos a nuestra líder —le negó con más calma, acercándose y acariciando su cabello—. Siempre mantén esto en mente. No pienses en el sufrimiento de quienes ya aceptaron ese camino, piensa en el sufrimiento de quienes vendrán en el futuro. Seguramente, nuestros hijos, y los hijos de nuestros hijos.

—Darles un bonito futuro… a nuestra familia… y a todo el mundo —cuando terminó de hablar, Ditto liberó a Sakura, quien al instante se lanzó a abrazar con fuerza a su amiga, y llorar desconsoladamente—. ¡Lo siento! ¡Lo siento mucho!

—Ninguno de nosotros te abandonará. Jamás.

Solo se escuchaba el llanto de Sakura en el ambiente. Parecía un momento solemne, que nadie quería interrumpir…

—Tienes unos amigos maravillosos —se escuchó de fondo una voz cándida y tranquila—. Te cuidan y te admiran.

—¿Eh? —Sakura miraba para todos lados, pero solo veía un espacio blanco, totalmente vacío— ¡¿Quién está ahí?!

—Soy alguien que te ha visto avanzar y triunfar —le respondió—. Los he vigilado desde hace mucho…

—¡¿Eres la verdadera madre de Ashy, Paul y Serena?! —preguntó de golpe.

—Eh… —pero aquella voz comenzó a sonar muy nerviosa— ¿Como lo supiste?

—Eres la única persona que ha vigilado a Ashy y los demás desde que eran pequeños —le respondió con algo de duda—. Además, tu voz es como la descripción de Serena.

—Que observadora… —le felicitó sin salir de la sorpresa— Entonces te has dado cuenta del cariño que los demás te tienen.

—¿Y eso de que sirve? —le preguntó muy desanimada— Les fallé. Los traicioné.

—¿Tú lo crees? —le volvió a preguntar aquella voz con tranquilidad— ¿Eso es lo que sienten, o lo que sientes?

—¡Eso es lo que…! —hizo una pausa, y entrelazó sus dedos— Yo solo no quería romper más platos…

—Los platos se rompen tarde o temprano, no importa el cuidado que puedas tenerles. Se que duele mucho lo que te voy a decir, pero no puedes evitar lo único que tenemos asegurado.

—¿Lo único que tenemos asegurado?

—Henry y yo nos sacrificamos para que nuestros pequeños pudieran seguir con vida —comenzó a relatarle—. Hubiésemos querido cuidarlos, criarlos, acurrucarlos, mimado, ayudado… Dime, si tuvieras un hijo y sabes que está en peligro de morir, ¿Harías el sacrificio de morir por ellos para que se salven?

—¡Por supuesto que sí! —le gritó con decisión.

—No es muy distinto a lo que hacen tus amigos contigo. Tienen en sus manos el futuro de muchos seres vivos, y si ellos tienen que sacrificarse por el futuro de todos, también lo harían. Eso se llama valor moral. O también lo puedes llamar amor.

—Siempre creí que hacía lo mejor para salvarlos a todos, pero tus palabras… —de pronto, Sakura puso una expresión seria— Me has hecho ver lo egoísta que he sido. Solo he pensado en mí y mi ego, y no en los demás.

—Estás preocupada por ellos, no lo puedes evitar. Se más egoísta, piensa un poco más en ti y tu persona. ¿Qué es lo que más deseas?

—¿Qué es lo que más deseo para mí? —miró sus manos, su cuerpo, y puso sus manos en sus pechos— ¡Quisiera que fueran más grandes! ¡Como las de May!

—¿Pechos más grandes? —le preguntó la voz muy extrañada.

—Según he visto, a los hombres les encanta las chicas con pechos grandes —comenzó a decir de forma infantil—. Así, Ashy se va a ir de mi lado — pero solo se escuchó una risa traviesa de fondo—. ¡¿Que es gracioso?!

—¿Son para ti, o para Ash? —ante aquella pregunta, Sakura se sonrojó completamente— Ni pensando en ti, dejas de ser egoísta.

—¿Entonces que debo hacer? —le preguntó algo agobiada.

—Para obtener algo, debes sacrificar algo del mismo valor. Toda acción tiene una consecuencia. Ese amor que sientes por todos, haz que sea solo para ti. Si haces eso, esa sincronía empática será más poderosa.

—Los siete pecados capitales… —dijo Sakura, pensando en las palabras de Henry y su homónima de Ecruteak— Soy la mejor, mejor que nadie más. Derrotaré a todos con mis manos. No necesito ayuda de nadie.

—A eso me refería —le felicitó—. Aún te queda mucho que aprender, pero eso es algo que solo tú puedes enseñarte. Cuida mucho de Ash y Paul. Y recuerda que todos nosotros seguiremos apoyándote.

—Prometo que usaré el poder de mis pecados para acabar con esta guerra y Arades —le aseguró orgullosa Sakura—. No dejaré que esos sujetos se salgan con la suya.

—Bien dicho. Tu madre estaría orgullosa de ti.

—¿Madre? ¡¿Conociste a mi mamá?! —pero de a poco, Sakura iba perdiendo su conciencia.

—Te dejo la sorpresa… Sakura Kinomoto.

—Necesito a mi mamá —seguía balbuceando totalmente dormida Sakura, quien parecía acurrucada en el regazo de una chica peli morada—. Quiero a mi mamá.

—Lo sé —le susurró—. Y espero que alguna vez puedas encontrarte con ella. Te mereces una bonita familia.

En el próximo capítulo,

Un nuevo comienzo.


...


Y eso. Dejaré un reposo por un mes para el siguiente arco. La historia será muy distinta, y tal vez se lea muy rara a partir de ahora, así que si quieren algo de refresco de memoria, no duden en preguntarme por la misma razón. Ahí nos vemos, y cuídense mucho!