Bronca

La escolta de Prince acabó su postre, él había dejado una cucharada de su primer plato para que no apareciera el segundo, mientras seguía escuchando la conversación de Lily y Lauren. ("A ellos también les ha costado un montón terminar de comer, y eso que apenas han desayunado y han pasado toda la mañana entrenando. Vaya disgusto les he dado. Pero no puedo ablandarme todavía, me queda la charla con Jack.")

-¿Vas a comer más? – le preguntó Jack.

-No. Vámonos.

Mientras se levantaban proyectó a Lily.

-"Cariño, muchas gracias, cortamos. Nos vemos en la cena."

-"Genial, Sev."

("Muy bien, ya está bien. Qué bien le ha sentado charlar con Lauren, se hacen mucho bien una a otra. Si yo falto, resistirán. Mi peque ya se fue hace rato, ni siquiera me he despedido de él y él no me ha molestado en absoluto. Debe haberse dado cuenta de lo alterado que estaba y de que apenas he comido, seguro que luego me dice algo.")

Salieron los seis, por ambos lados de la mesa. ("Los maléficos ya se han marchado, y todo Sly lo ha hecho excepto Lauren, que sigue hablando con Lily. Me da igual, las voy a interrumpir, quiero despedirme de ella también.")

-"Hasta la cena, mi amor."

Ella lo miró y le respondió:

-"Voy a contar las horas."

-"Y yo hasta el día que nos veamos. No sabes cuánto te añoro."

-"Y yo a ti, vida mía."

("Jack ha vuelto a darse cuenta de que nos hemos mirado. Mejor, así se va preparando para la seria charla que vamos a tener. No sé si me va a llegar el tiempo hasta las dos.") Al llegar al final de la mesa, Prince les habló:

-Como antes, y las varitas fuera, no sea que nos estén esperando a la puerta o de aquí a las mazmorras.

Formaron y salieron del Comedor, de camino a las mazmorras se encontraron con numerosos Sly que volvían de casa hacia la Biblioteca. ("Nos saludan y nos miran transmitiendo seguridad. Lo dicho, el único Sly que la fastidia es Jack. Todo el mundo en casa confía en que sé cuidarme sobradamente. Lo he hecho durante cinco años conviviendo con los víboras y ante el cuarteto Gryff.

Cuando lleguemos al dormitorio voy a tomarme unos minutos para pensar cómo afrontar la charla con Jack, porque hemos de hablar de muchas cosas y no quiero dejarme nada en el tintero. Ya me he calmado bastante, al final he descargado con Lily la furia que debía haber sido para él. Mal hecho. Pero no pasa nada, la simulo y en paz. Yo sí sé disimular.") Llegaron a las escaleras de caracol.

-Fila de a uno, para dejar paso a la gente.

Se reorganizaron, Valerie delante, luego Andrew, detrás Prince, Anthony, Deborah y Jack en la retaguardia. ("Nada, ni rastro de los maléficos. Qué suerte vivir en las mazmorras, nuestro territorio. Deberíamos enterarnos de cuándo tienen clase de Pociones y darles un buen susto, para que sepan lo que les espera si se hacen mortífagos. Esta noche en la fiesta lo planeamos.

Los Sly coinciden con los Gryff casi seguro y de los Rave se puede averiguar, pido a Lauren que los lea en la cena. Ya sé lo que le voy a hacer al guaperas que atacó a Cecile y ha intentado ligarse a Lauren, marcarle la cara con un buen Sectumsempra controlado, que deje de ser tan guapo, lo practicaré en el abeto. Y si se le ocurre ir a chivarse a Albus, aprovechará para leerlo. Dos pájaros de un tiro.")

Llegaron así hasta casa y entraron. ("Audrey está en el sillón de espaldas a la puerta, de rodillas, girada hacia aquí, como el día del follón, esperándome. Ella también se ha preocupado.") Se giró para hablar a Anthony:

-Dile a Jack que me espere en el dormitorio, ahora subo.

-Claro, Prince.

Se dirigió a Audrey.

-¿Qué tal, Audrey? ¿Quieres hablar?

-Sí, Prince.

"Buf… Qué apocada está. Ha pasado miedo también."

-Pues vamos a mi rincón, que hay mucha gente yendo y viniendo.

-Claro.

"Ya va aprendiendo a mantener los secretos." Se dirigieron ambos al rincón y se sentaron, ella de espaldas al Lago y él de frente. Convocó el Muffliato.

-Te has preocupado, ¿verdad?

-Sí, Prince, un montón.

-No te inquietes, bonita. Sé cuidarme.

-Pero tu escolta ha dado mucho el cante no viniendo a desayunar.

"Hasta ella se da cuenta, todo Sly."

-Ya, ya lo sé, Audrey. Voy a tener una seria charla con Jack en cuanto acabe contigo.

-Ponle bien las pilas.

-Eso pienso hacer, no lo dudes. Ya lo he destituido como jefe de escolta, y también lo haré de segundo de los entrenamientos.

-Pon a Genevre, es genial.

"Su futura cuñada. Ya la adora, qué buen alcahuete soy."

-Mejor a alguno de los que comandan séptimo.

-¿Los Gryff?

-Sí. Los Longbottom, son mejores guerreros.

-Claro...

-Estoy esperando a que aprendan a ocluir, como tú.

-Vaya…

-Claro. Ser segundo implica saber muchos secretos.

-Ya. ¿Jack sabe ocluir?

"Ya empieza a ser indiscreta, pero se lo puedo contar, sabe cosas mucho más graves desde hace dos semanas y no se ha ido de la boca."

-Claro, Audrey. Todavía sabemos muy pocos, pero con el tiempo aprenderemos todos los guerreros, para que Voldemort no nos lea.

-Claro…

"Debo animarla a que ponga empeño en aprender, la estoy poniendo en peligro y quizá no pueda darle tantas clases como pensaba en un principio. Cómo me embrollo."

-Por eso debes esforzarte en aprender. Eres una privilegiada, pues por el año en que estás no te tocaría todavía. Es un esfuerzo que hago yo porque para mí eres especial.

-Claro… Qué suerte tengo, Prince.

"Pobre. En qué lío la he metido. Como la lean en verano sin haber aprendido a ocluir, va al hoyo también. Pero no puedo asustarla en exceso."

-Pues sí. No sé si esta semana podré darte clase, estoy muy ocupado.

-Sí. Ya me contó Lucy que estás aprendiendo a volar en escoba también.

-Eso, y un montón de reuniones con el viejo, como esta mañana.

-Sí, eso nos ha dicho Jack en el entrenamiento.

"Bueno, algo ha hecho bien. Pero me juego lo que quieras a que no ha sido idea suya. Luego se lo pregunto."

-No te preocupes más por mí. Sé cuidarme, te lo aseguro. ¿Estás más tranquila?

-Sí, Prince.

-Vale, así me gusta. ¿Hay fiesta esta noche?

-Sí, Brad va a ir con los de séptimo a Hogsmeade.

"Brad, nuestro organizador de fiestas. Lo voy a echar en falta el año próximo. A ver quién se encarga de organizarlas para entonces, los de sexto son mucho más serios."

-Pues si quieres, después de la fiesta dormimos juntos y nos damos mimos. Pero sólo eso.

"Hoy no tengo ganas de nada más, ni de fiesta siquiera, pero no puedo fastidiar a la gente, ya me retiraré a la hora que me apetezca. Que se apañen sin poción, como si no vienen a entrenar mañana, ya entrenan por su cuenta toda la semana."

-Claro, Prince.

"Ella tampoco tiene muchas ganas de fiesta ni se pone caliente. Le ha podido el miedo también. Jack ha fastidiado bien a todo el mundo."

-Venga, prepárate para ir a estudiar, quedan dos semanas para los exámenes, pasa la tarde con tu águila. ¿Has entrenado con él?

-Sí.

-Pues si lo ves ahora en la Biblioteca proponle entrenar juntos mañana también.

-Claro, se lo diré.

"Ya se ha animado un poquito más. Qué bien, ya lo prefiere a él que a mí. Yo soy peligroso, ahora comienza a ser consciente de ello. Si esta noche no me dice nada ella no la invito."

-Seguro que quiere. Lánzate, como haces conmigo.

Ella le sonrió, él se la devolvió.

-Vamos, anda, que los dos tenemos mucho que hacer. Nos vemos esta noche.

Se levantaron y se dirigieron a las escaleras que conducían a los dormitorios. El trasiego de la Sala había cesado, no quedaba nadie. "Quiero un beso, quizá el último."

-Un beso rápido, Audrey.

Se lo dieron, un beso de labios húmedos, que duró apenas dos segundos. Mientras subía al dormitorio, pensaba. "Qué bien besa esta chica, me ha puesto de buen humor. Qué pena que ahora me tenga que poner de malo de nuevo. Ya pasan de la una y veinte, al final voy a hacer esperar a mi peque. Bueno, como no queda nadie en casa, voy a decir a Jack que bajemos a la Sala, así hablamos cara a cara, más seriamente, convoco el Muffliato por si viene alguien y ya está. Pero primero me voy a tomar mi tiempo para pensar." Entró al dormitorio.

-Jack, ¿estás ahí? – seco.

-Sí, Prince – sumiso.

("Así me gusta, ya se espera la que le espera.")

-Baja a esperarme a la Sala – tajante y autoritario – He de tomarme unos minutos para pensar.

-Vale, te espero – un tanto molesto.

("Bueno, si ya se molesta sólo por eso, me parece que vamos a tener una buena. Mejor, ya me ha puesto del talante. No me va a poder, aquí mando yo. Mis amores y yo somos quienes nos estamos jugando la vida.")

Se tumbó en la cama con las botas puestas e hizo una lista mental de los temas que debía tratar con Jack por orden de prioridad. "Qué bueno el ritual de la cueva, que me permite aprender de memoria sin tener que escribir ni memorizar, porque ahora mismo me parece esencial. Lily, Lauren, la metedura de pata en el desayuno, los maléficos en la Biblioteca, la metedura de pata al salir del entrenamiento, destitución inmediata como jefe de escolta y futura como segundo en la instrucción.

Que debe enseñar a ocluir y maldiciones a Valerie y Andrew para la escolta de verano porque quizá Lily también la necesite, y que, por supuesto, ya no confío en él. Que ya no me va a poder acompañar él sólo a tocar el piano o a nadar, prefiero ir sólo yo que con él a solas, o ya se lo pediré a los demás. Que avise a Deborah de que quiero hablar con ella durante la tarde, que se pase por el dormitorio a buscarme, y que de quién ha sido la idea del disimulo ante los Sly.

Bueno, eso es todo por ahora, supongo que los temas se irán alterando en orden y quizá surjan otros, pero ya no los olvido." Bajó a la Sala. Jack estaba sentado en su rincón, de espaldas al Lago.

-Jack – seco y autoritario – Siéntate del otro lado. Quiero estar de frente a la puerta.

("Ya me da rabia que vamos a estar en la misma posición que suelo estar con Lauren, pero me da más todavía el talante necesario para afrontar la bronca que le va a caer.")

Jack se cambió de lugar y Prince se sentó frente a él. Estudió su postura corporal. ("De frente, pero con las manos bajo la mesa, huyendo del contacto, temeroso. Yo las pongo encima.") Sacó la varita y convocó el Muffliato. No la volvió a guardar. Puso ambos brazos sobre la mesa con la varita en la mano derecha. ("Mi arma, mi bastón de mando.") Lo miró fijamente a los ojos y comenzó:

-¡Hoy has puesto a Lily en peligro de muerte! – vehemente y furioso.

Jack bajó la vista. ("Ya lo tengo dominado, es un blando. A mi merced.")

-¿Sabes quién va a ir por ella? – en el mismo tono.

("No responde pero lo imagina.")

-Lo imaginas, ¿verdad? ¡Contesta!

-Voldemort – con un hilo de voz, temeroso.

-¡No! ¡Voldemort no! ¡Peor! ¡Bellatrix Lestrange!

Jack adoptó un rictus de profundo sufrimiento. ("Le voy a contar todo lo que sabían los padres de Lauren antes del follón. Que se entere bien de cómo se las gasta la pécora.") Continuó un punto menos alterado, para no agotarse.

-Los padres de Lauren la leyeron en Navidades y en Semana Santa y también a Malfoy. Desde que él habló de mí en público se le metió en la cabeza someterme sexualmente porque se lo hace con todos los aspirantes a mortífago. Pasó todo el invierno insistiendo a Malfoy para que concertara la cita cuanto antes, él le dio largas porque no quería venir con el mal tiempo, eso me libró. Pero aun así, pudo haber acudido sola a Hogsmeade, haber leído a Deborah y Anthony y habernos pillado a todos. Y cuando se entere de que estoy con Lily se va a poner celosa de ella y va a ir por ella. ¿Te enteras?

-Nos han visto juntos los maléficos, ¿verdad?

-¡Sí, Jack, sí! ¡Desde la Biblioteca! Me estaban esperando para emboscarme por tu metedura de pata en el desayuno. Lauren ha pasado toda la mañana leyéndolos y esperando junto a ellos por si yo pasaba por allí, para protegerme.

-Prince, lo siento mucho – ligeramente de lado y temblando.

("Ya ni le importa que le hable de Lauren. Mejor, porque se va a enterar de todo.") Continuó, muy alterado de nuevo.

-Si no llego a tener el Mapa, hubiéramos tenido un duelo dos contra cinco sin estar vinculados. ¡La has puesto en riesgo de muerte a ella también! ¡A los tres! ¡A Lily, a Lauren y a mí! ¡O de ir a Azkabán si hubiéramos debido matar! ¡Nosotros, que soñábamos ser tu familia!

("Ya estoy agotado y él destrozado, y no hemos hecho más que empezar, pero es que el asunto ha sido muy grave. Voy a aflojar un poco, si no, no llegaremos al final.")

-¿Sabes lo que vimos los tres en el espejo?

-No.

("Lauren no se lo ha contado y él no nos ha visto a los cuatro, por supuesto que no. Pues se lo cuento yo.")

-A los cuatro dándonos mimos y abrazos, y a los tres nos encantó. Pero estoy seguro de que no te voy a volver a ver a ti y Lily tampoco. Te puedes dar con un canto en los dientes si Lauren te sigue viendo, porque no la mereces en absoluto.

("Se lo voy a contar todo, porque ella no lo va a hacer. Que renuncie a ella o luche por merecerla.")

-Está perdidamente enamorada de mí desde primero, desde la noche de la Selección. Y desde que sus padres la pusieron al corriente de sus ideas, ha estado leyendo para protegernos, a Lily y a mí, incluso mientras estuvo contigo el año pasado. En septiembre no volvió contigo porque no tuviste arrestos de buscarla, la abandonaste, y porque se dio cuenta de que Lily y yo lo estábamos llevando a escondidas y ha pasado todo el curso leyendo a los víboras para protegernos. El numerito de Pociones fue un disimulo, sólo pretendía acercarse a mí como amiga. Y cuando yo la rechacé y a la semana siguiente se enteró de que Malfoy había hablado de mí delante de la pécora, decidió junto a sus padres ayudarme, sin ninguna señal por mi parte de acercamiento a ella. Trajo un pensadero en el baúl a la vuelta de vacaciones y esa misma noche me leyó en el Comedor para saber si pensaba unirme a Voldemort. ¿Y sabes qué leyó?

Jack lo miró.

-¿Qué, Prince?

-¡Que estoy dispuesto a morir con tal de vencerlo! ¡Desde Navidades, cuando todavía estaba completamente solo, salvo por los Gryff! ¡Ésos sí son verdaderos amigos!

-Sí, nos lo han demostrado esta mañana.

-¡Y los has puesto en peligro a todos!

-¿Piensan hacerles algo también a Remus y Cecile? – muy preocupado.

("Voy a aflojar. Estoy agotado.")

-No. Por suerte, no.

("No soy capaz de calmarme.")

-¡Sólo chivarse de que Lily está conmigo, los cuatro de séptimo, para ganarse el favor de Voldemort, y el de sexto seguir vigilándonos en el colegio! - desesperado - ¡Quizá no podamos salir a la luz hasta que estemos en séptimo!

-Buah… Prince, qué metedura de pata – bajando la vista de nuevo, sufriendo mucho.

-Ya te digo, Jack, ya te digo.

("Voy a tranquilizarlo un poco con respecto a Lily.")

-Por suerte tenemos a Albus – mucho más tranquilo – Ha borrado las huellas de Lily en el Ministerio, que conducían a mi casa en Cokeworth, y nos va a enseñar a los dos a hacernos invisibles de aquí al verano.

-Uf… Menos mal – muy aliviado, mirándolo de nuevo – Pero más trabajo todavía para ti.

-No me importa – vehemente – Con tal de que estemos seguros ambos.

("Que voy a enseñar también a Lauren no se lo cuento, que se lo cuente ella si quiere. He acabado con Lily, sigo con Lauren.")

-Sigo contándote la historia de Lauren. ¿Te parece?

("Vuelve a apartar la vista, no quiere saber. Me da igual, voy a decírselo todo.") Continuó vehemente:

-El día dieciséis de enero, un mes y medio antes de que os dignarais aceptarme en vuestras irrisorias filas, me pasó una carta ofreciéndome su ayuda y la acepté de inmediato. Arriesgó su secreto sin que yo supiera ocluir, por salvarme, ¡porque estaba solo! Pasamos casi dos meses quedando dos y tres noches por semana durante cuatro horas o más para que aprendiera a fondo Artes Mentales cuanto antes, mientras vosotros dudabais y dudabais. ¡Ayuda totalmente desinteresada! ¡Entrega absoluta! ¡Aquí mismo, donde estamos sentados ahora! ¡Sin tocarnos un pelo!

("Sigue sin mirarme, no se quiere enterar. Me da igual, que se marche si se atreve, no vuelvo a dirigirle la palabra si lo hace.")

-Como podrás comprender, no soy indiferente a la entrega, el talento y la belleza. Me enamoré como loco de ella y lo sigo estando, sin dejar de amar a Lily, pero ambos hemos estado conteniendo lo que sentíamos uno por otro por no haceros daño a ella y a ti.

("Sigue sin mirarme. Sigo.")

-Pero en Semana Santa, Lily y yo conocimos la Magia de la Luna, ambos decidimos incluir a Lauren en nuestra relación y desde entonces forma parte esencial de ella. ¿Te enteras?

-Sí, Prince.

-Aun así, no he estado con Lauren, porque los tres hemos decidido que no estaré con ella mientras no pueda hacerlo libremente también con Lily. Pero no pienso renunciar a ella por mucho que tenga que esperar. ¡La voy a amar para siempre y voy a luchar porque sea feliz y no muera! Pongo ambas cosas por delante de mi propia vida y felicidad, ¡no como tú! ¡Si tú no la proteges ni la haces feliz, lo haré yo! ¿Te enteras?

-Sí, Prince.

("Voy a dejar este tema y seguir con cómo ha puesto en peligro a Lauren ante Albus.")

-Hoy no sólo la has puesto en riesgo de muerte. También ha podido descubrirla Albus.

Jack lo miró.

-¿Has estado con él?

-Por supuesto que he estado con él. En cuanto me he dado cuenta con mi Mapa de que Lauren estaba leyendo a los maléficos muy cerca de ellos en la Biblioteca, para averiguar si la había descubierto en el que está confeccionando. ¡Lauren y yo, pacto de entrega desinteresada! ¡Vivimos para protegernos uno a otro!

-¿Y aparecía en su Mapa?

("No le interesa en absoluto la relación que tengo con ella, sólo le preocupa ella, pero eso es lo que él cree, en realidad sólo se preocupa de sí mismo, de que no le pase nada para que no le falte.")

-No, por suerte no. Pero los maléficos han intentado entrar en contacto con ella, ha tenido que disimular y lo ha hecho muy bien, a pesar de la tensión que estaba sufriendo por mí y por Lily. ¡No como tú! ¡No estás a su altura!

-Buah… Pero si la llega a ver podría haberla citado y darse cuenta de que ocluye – sufriendo de nuevo.

-Eso, Jack, eso. Intentando arreglar tu metedura de pata y salvarnos la vida a los dos, conociendo de inmediato las intenciones que tenían y asegurándose de que no estaría solo si me emboscaban. Ya me aseguré de que supiera lanzar un Avada bien lanzado, mucho mejor que tú.

-Soy un auténtico desastre - bajando de nuevo la vista.

-Pues sí. Eso me parece a mí – tajante.

("Sigo con la metedura de pata después del entrenamiento.")

-Has seguido fastidiándola tras el entrenamiento. Esperando a salir los últimos con los Gryff.

-Ha sido porque Lily nos ha pedido que esperásemos – volviendo a mirarlo.

("Tiene el morro de echarle la culpa a Lily… Ya me estaba calmando.") Gritó, gesticulando con las manos:

-¿Y tú no tienes criterio, Jack? ¿Dónde está tu astucia de serpiente? ¿Sabes lo que significa Sly, esa abreviatura que tanto te gusta emplear y de la que tan orgulloso te sientes?

-Por supuesto que lo sé – con la vista baja de nuevo.

-¡Pues eres el menos astuto de la casa! ¡No mereces el Patronus que tienes, un felino, no lo tienes por ti! ¿A quién se le ha ocurrido el disimulo de que yo estaba con Albus? Seguro que a ti no.

-No, ha sido a Lily.

-¡Vaya, a la que estabas acusando después de ponerla en riesgo de muerte! ¡Todo Sly ha sabido disimular mi ausencia excepto tú y la escolta comandada por ti! Habéis llegado a casa a buscarme con el tiempo muy justo, sin formar y apresurándoos, en lugar de simular que iba con vosotros protegido, habéis tenido suerte de que los maléficos son unos bobos y no se les ha ocurrido esperaros a la salida del entrenamiento. ¡Demostrando miedo de nuevo, como cuando has entrado en el Comedor esta mañana!

-No valgo para esto, Prince – negando y volviéndolo a mirar.

("Voy a aflojar.")

-No, ya me he dado cuenta. Quizá valdrías, pero no conmigo. Me quieres demasiado y se te va de las manos, porque no tienes una relación abierta y sincera conmigo. Yo lo estoy intentando, pero tú no me cuentas nada de lo que sientes por la mujer que amamos los dos.

Jack apartó la vista de nuevo. ("Ni lo va a hacer, y menos en este momento. Qué ocasión más desafortunada de revelar mis sentimientos y los de Lauren, se me va de las manos. Voy a echarle un cable para el futuro, estoy agotado.") Dejó la varita sobre la mesa, le habló en confidencia:

-Jack, dame la mano.

Jack lo miró y se la tendió. Prince la tomó.

-Perdona por ponerme así – comenzando a llorar – Yo también te quiero mucho. Entiendo que ahora no es el momento, pero espero que llegues a confiar en mí algún día. Sería muy feliz si llegáramos a llevarlo bien.

Jack bajó la vista, llorando también. ("Estamos destrozados los dos. Qué mal nos sienta a los serpientes sentir las cosas tan profundamente. Voy a esperar a que nos recuperemos, porque todavía tengo que destituirlo y me ha dado pie con el último comentario.") Lloraron en silencio un par de minutos, tomándose muy fuerte de la mano, y ya no se la soltaron. Jack alzó la vista de nuevo.

-¿Estás mejor, hermano?

-Sí, Prince.

-Lo siento mucho, pero voy a destituirte como jefe de escolta.

-Lo entiendo y lo prefiero.

-Seguirás siendo el enlace, por el momento voy a poner a Deborah.

-Muy buena elección, lo merece mucho más que yo. Esta mañana hemos tenido una buena porque ella quería buscarte sólo en el quinto y volver a desayunar, y yo por todo el castillo.

-Vaya, Jack… Has debido seguir su criterio.

-Y lo mismo a la salida del entrenamiento, no quería esperar a Lily. Estaba convencida de que ya estabas en casa y quería que volviéramos por ti cuanto antes, se ha enfrentado a mí ante Cecile, Alice y Frank.

("Vaya tela, qué mal elijo. Por ser la que peor me cae, no le he sabido dar el puesto que merece, y si hubiéramos estado en sus manos, nada malo hubiera pasado. Cuánto me queda por aprender.")

-Claro, Jack, ella tenía razón. También dejarás de ser el segundo en la instrucción en cuanto Alice y Frank aprendan a ocluir.

-Está bien, Prince, también lo merecen más que yo. Ellos no han perdido el aplomo en ningún momento.

("Al menos a ellos sí los he sabido juzgar bien. Ojalá hubieran estado en La Guardia desde el principio. Y pensar que nunca habían dado un paseo de verdad por el Bosque.")

-Seguirás siendo el enlace con ellos también.

-Por supuesto.

-Así te descargo de parte de la responsabilidad, porque te voy a dar trabajo extra.

-Dime, estoy dispuesto a lo que necesites.

("Después de la que le acaba de caer. No lo merezco, me he pasado un montón.")

-Lo que te comenté ayer, de enseñar a ocluir a Valerie y Andrew. Me parece primordial, para la escolta de verano. Ya no confío en ti para protegerme, pierdes los papeles. Y también necesitaremos escolta para Lily, al menos cuando deba ir a Diagon.

-Lo haré, Prince. Me pongo a ello esta misma tarde si no los necesitas para salir de casa.

-No, Jack, hoy no voy a salir más que a cenar.

-En cuanto acabemos voy a buscarlos y los llevo al claro pequeño, están en la Biblioteca.

-Comprueba si tienen el talento, imagino que sí, son Sly. Si no lo tuvieran, habrá que llevarlos al abeto primero. El lunes voy a ir con Albus y los Gryff, podemos aprovechar para ir los siete. Por cierto, no había pensado en ello, ¿ya tienen los diecisiete?

-Valerie sí, Andrew los cumple dentro de poco.

-Bien, entonces ya pueden aparecerse en verano. Me vale. También debes enseñarles maleficios.

-Claro, cuenta con ello.

-Pero no los lleves al nido. Aunque queden pocas, con el calor son muy peligrosas. Es mejor ir en invierno, ya nos arriesgamos demasiado yendo en marzo, cuando ya no helaba de día, ya viste cómo se pusieron y la escabechina que tuvimos que montar.

-Claro, Prince, tú eres el experto.

-¿Deborah también está en la Biblioteca?

-Sí.

-Dile cuando vayas a buscar a Valerie y Andrew que se pase por nuestro dormitorio cuando pueda, sin prisa. Quiero hablar con ella en cualquier momento de la tarde.

-Claro, se lo diré.

-Tengo que decirte algo más que quizá te va a doler bastante.

-Dime lo que sea.

-Ya no confío en ir contigo a solas a la Sala. Nos podrían emboscar a ambos lados del pasadizo si lo conocen, ni tampoco ir a nadar juntos y solos.

-No lo sientas por mí, más lo siento yo por ti. Vas a perder todavía más libertad – Jack ya lloraba de nuevo.

-No pasa nada. Iremos más gente, cuando puedan, o me escaparé de noche, solo, como hacía siempre, ahora tengo el Mapa.

-Claro.

-No sabes la bronca que he echado a Lily durante el almuerzo – Prince también lloraba – Me he pasado un montón, he pagado con ella la que te debía caer a ti.

-Ya, ya me he dado cuenta de lo alterado que estabas, apenas has comido el primero.

-Ha sido muy estresante, porque primero he hablado sólo con ella mientras Lauren leía, después entre los tres, para que nos contara las noticias, y luego con Albus, todo en poco más de media hora.

-Con todo lo que tienes encima y en vez de quitarte problemas te los doy.

-Pues sí. Sólo llevo tres horas despierto y me parece que ha pasado el día entero, por la tormenta de emociones que he vivido. Estoy agotado, hoy no voy a poder ni estudiar. Me lo voy a tomar de descanso.

-Claro, hazlo. ¿Algo más?

-No. A no ser que tú quieras contarme algo.

("Por favor, Jack, hazlo. Sé que Lauren no ha estado contigo desde el lunes y hoy tampoco va a estar, después de lo de esta mañana conmigo.")

-Nada, Prince, te dejo descansar. Voy a la Biblioteca.

-No, descansa tú un rato también, no hay prisa. Estás hecho polvo.

-Sí, tienes razón. Yo también he tenido una mañana muy tensa desde las ocho, que he despertado y he visto que no estabas.

-Perdóname, Jack. En el fondo ha sido todo por mi culpa.

-No, hermano, no. He sido yo, que no he confiado en ti. Anda, dame un abrazo.

Se levantaron ambos y se encontraron al lado de la mesa. Se aferraron uno a otro, llorando, hasta que se calmaron.