Negarse no le apetecía pero tampoco estaba ansioso por la idea de que Bill pasará la noche ahí.
El rubio había convencido de una manera muy ingeniosa a sus padres para poder quedarse a dormir ahí evitando el tema de que su padre, Jill, estaría muy preocupado.
Y como sus padres no tenían algún incoveniente además de que no tenían alguna habitación para invitados, Bill iba a dormir en la misma habitación que el castaño.
Dipper preparaba un bufón para que durmiera el chico, pero se percató de que Bill se había acostado ya en su cama.
-Bill, no puedes dormir ahí.
-¿Por qué?- interrogó el rubio con una mueca molesta sin quitarse de donde estaba.
-Por qué yo duermo ahí.- le respondió Dipper cruzado de brazos.
-Más mejor para mí.
-Se decir mejor para mi, sin agregar el más. Además no puedes dormir en mi cama... sería algo extraño.- aclaró el castaño con un deje de incomodes.
-No veo el problema. Tienes que acostumbrarte para que cuando en un futuro cercano puedas dormir sin algún incoveniente con tu futuro esposo. Más mejor así. - sonrió con burla al terminar su breve explicación
-Bill así no se dice... ¿Y como que futuro esposo?
-Vamos a dormir~
-Pero y si- Dipper iba a dar otra excusa pero fue interrumpido nuevamente por el mayor.
-¡Bichito! Tengo sueño además quiero dormir con la persona que amo.
-¿Cómo es que puedes decir eso?- se atrevió a preguntar avergonzado.
-Es la verdad. Ya ven, no creo que te vayas a dormir a otro lado. ¿o si?
-Está bien pero... por favor... no intentes nada pervetido.
-¿Quién? ¿Yo? ¡Ja! Me ofendes amor~ dijo ofendido realizando un pequeño drama de decepción. Dipper sonrió juguetón pensando en seguirlo un poco el juego.
-Vaya que lastima, y yo que quería hacer algo más que sólo dormir contigo.
Dipper se acomodo con rapidez en un su lugar sin mirar al rubio que abrió los ojos como platos por lo antes dicho por el castaño.
-Espera. ¿¡Qué!?
-En fin. Que descanses Bill. Buenas noches.- dijo amablemente mientras se disponía a dormir confiando en que Bill no intentaría nada.
-¡Bichito! ¡No te duermas! Oie, no me hagas ilusiones.- sonó desesperado mientras movía un poco al castaño para que despertará.
-¿Que no tienes sueño?- cuestionó Dipper sin mirarlo. Pensando en que más decir para que se diera por finalizado la platica.
Aunque el Pines admitía que le resultaba muy divertido aquello que estaba viviendo, por un momento olvido que quién estaba ahí era aquel Bill que, con sólo su presencia antes, se ponía muy nervioso y más torpe de lo usual. Y ahora estaban charlando animadamente sin algún temor. Quizás, después de todo, su relación empezaba a mejorar con el rubio.
-Ya se me quito.- agregó el rubio haciendo un puchero.
-Entonces déjame dormir. Y espera hasta que regrese el sueño.- le contestó fingiendo seriedad aunque por dentro se divertía al imaginar la cara del mayor.
-¡Pero no puedo! ¡Despierta!- exclama Bill, a Dipper le parecía muy infantil su forma de quejarse y a la vez adorable.
-Si no me dejas dormir juro que te quedas sin herederos.- dijo esta vez volteado y neutral.
-¿¡QUÉ!? ¡Pero si lo necesito para que seamos uno solo!- soltó un poco asustado. Bill no podía permitir que aquello que lo identifica como hombre sea destruido. Además de que todavía tenía grandes planes para "eso" en un muy cercano futuro.
Sonrió tontamente al imaginarse a él y su amado en el futuro discutiendo por alguna absurda cosa, como una pareja de casados. Algo realmente lindo.
-CÁLLATE ENTONCES BILL.- alzó la voz Dipper esta vez irritado. Aunque para el rubio le pareció un poco cómico. Su bichito era tan divertido.
-Que descanses. - fue lo último que dijo para disponerse a dormir acercando con cuidado el cuerpo del menor para abrazarlo de una manera cómoda para ambos y asi, dormir abrazado del chico quién apenas pudo reaccionar ante el gesto desprevenido del mayor.
Dipper se sonrojo al estar encima del pecho de Bill mientras esté lo rodeaba en un cálido y protector abrazo. Sentía la respiración del rubio y miro de reojo una sonrisa de felicidad que traía. Sinceramente, no tenia nada mas que agregar o alguna queja, además de que ahora sentía sus ojos pesados y las inmensas ganas de dormir. Estando tan cómodo y protegido, se durmió sin preocupaciones. Esperando que al día siguiente Muchas cosas se arreglaran. Y que estar a lado de Bill ya no fuera tan problemático como antes.
Aquella maravillosa vista que él siempre había deseado experimentar desde el momento que se enamoró perdidamente de su bichito, al fin sucedía. Despertar en la mañana y que lo primero que sus ojos aprecien sea el hermoso y adorable castaño que se encontraba en un profundo sueño. Estar tan cerca de él admirando sus finas y lindas facciones era fantástico. Sentir aquel frágil cuerpo encima suyo y sentirse tan cómodos era algo que deseaba repetir todos los días sin falta alguna. El aroma que desprendía el menor le embriagaba de muchas formas queriendo descubrir más acerca del perfume que ha de usar el chico.
Le regaló un tierno beso en su frente justo en aquella marca de nacimiento donde se hayaba cierta constelación que desde ahora, era su favorita. Mientras lo abrazaba con más fuerza y cariño, siendo cuidadoso ya que temía romperlo. No quería separarse de él aunque sabía que pronto esté despertaría y ambos tendrían que alistarse para ir a su mansión y hablar con su padre. Pero Bill aprovecharía todo el tiempo que tendría antes de que el castaño despertarse.
Ya que el tiempo es lo mas valioso que uno puede tener, y lo utilizaba para estar con su castaño, con alguien realmente importante para él. Dipper lo es todo para él.
Fue cuestión de unos minutos para que el rubio sintiera como aquel pequeño cuerpo recostado en su pecho empezará a removerse dando clara señales de que muy pronto despertaría.
Rato después de que ambos despertarán y el castaño se cambiará de ropa sin ser visto por los ojos dorados del rubio; fueron hacia abajo y claramente cierta castaña madura no los iba a dejar a ninguno de los dos sin desayunar.
Todo parecía tranquilo y sin algún problema, como si Chat Noir nunca hubiese sido akumatizado y después esos acontecimientos jamás sucedieron. Una simple mañana tranquila aunque ambos sabían que no era así...
Al terminar un desayuno simple que para Bill fue demasiado sencillo pero gustoso, lo siguiente era salir para ir a la mansión del Cipher.
-Esperame un momento.- avisó Dipper para después desaparecer en alguna parte del local.
Al regresar, Bill noto que en sus manos traía una caja color rosa de tamaño mediano.
-¿Que es?
-Un pequeño obsequio de parte mía para que disfruten tú y tu padre. Lo verás cuando lleguemos.
-Está bien.
Se despidieron y fueron directo a la mansión Cipher. Encontrándose con algunos amigos de la escuela que les saludaba amablemente y ellos respondían el saludo. La caminata fue larga pero no por eso, se cansaron rápido.
-Bill... tú no comes muchos postres. ¿Verdad?
-Mi padre me ha dado una dieta muy estricta y sólo me permite darme ese lujo dos veces año.- respondió una tanto neutral.
Al haber llegado al lugar, entraron y fueron muy bien resividos.
-¡Bill!- grito su padre sorprendido y alegre. Demasiado.
-Padre...
Jill lo abrazo con fuerza, Dipper se enternecio por tal escena de padre e hijo. Le parecía completamente normal ya que él sabía que Chat Noir le había mentido a Jill Cipher sobre el paradero de su hijo. Fue una de las charlas que salieron mientras iban caminando hacia la mansión.
Después de una breve charla donde Bill no parecía tener algún afecto hacia al mayor. Quizás luego hablaría sobre eso con el rubio... pero tampoco se mostraba frío con su padre.
-¿Y quien es tu amigo?- preguntó con una leve sonrisa amable.
-Oh, es Dipper. Digamos que gracias a él es que estoy con vida. - sonrió divertido y alegre por haber ocasionado una sonrojo en el mencionado por lo anterior dicho.
-¿En serio?- dijo el hombre sorprendido.
-B-Bueno, tampoco tanto así. - respondió Dipper un poco nervioso.
-Estas siendo modesto.
-Bueno, en todo caso, agradezco profundamente que haya ayudado a mi hijo. Tendrás siempre mi respeto y gratitud, joven Dipper.
-Hehe... B-Bueno y-yo... Ah... usted también tiene mi respeto y admiración, es el mejor diseñador profesional de toda París. E-Es un gusto y un honor... - tartamudeo con las mejillas ruborizadas. Extendiendo su mano para que fuera estrecha da con la del contrario. Para Dipper, Jill era como una clase de ídolo.
Jill río ante los nervios del menor. Bill abrió los ojos muy sorprendido, la ultima vez que vio a su padre reír fue hace un par de años, cuando su madre todavía seguía con ellos.
-El gusto es mío. - respondió con una sonrisa estrechando su mano con la del menor.- Tú amigo es muy agradable Bill, espero y sigan siendo Buenos amigos.
-Oh... Ésto es para usted.
-¿Que es?
-U-Un obsequio para que disfruten usted y su hijo. Espero lo disfruten.
-Gracias. -agradeció el mayor. Luego se dirigió al rubio.- Bill, después seguiremos hablando, ahora tengo que revisar algunas cosas. Va haber una asamblea dónde necesitan a los héroes de París.
-¿En serio?- dijieron ambos jóvenes al mismo tiempo y muy interesados llegando a sorprender un poco a Jill.
-Si. Creo que lo anunciarán más tarde en las noticias. Si gustan, tu amigo se puede quedar un rato más.
-Eh...
-Perfecto. - concluyó Bill sonriendo.
Los dos se dirigieron a la habitación del rubio, Dipper podía apreciar que Bill tenía varios póster de él en su forma de héroe, Lordbug.
Dipper le preguntó a Bill donde podía dejar el obsequio y esté le señaló una mesita de noche cerca del televisor. Se propusieron a navegar e investigar sobre la asamblea dicha por Jill.
Bill en el ordenador y Dipper por medio del televisor, y encontraron en cierto canal a una reportera dando el aviso sobre la asamblea, detallando en que lugar, hora y día sería. Que necesitaban mucho la presencia de los héroes de París, Lordbug y Chat Noir.
-Hay que ir.
-Lo que diga mi bichito.
