PRETTY CURE ALL STARS
LA GRAN BATALLA DE LA LUZ
Por: Escarlata.
Pretty Cure pertenece a TOEI ANIMATION.
Nota: Éste Fanfiction no está ubicado en la línea temporal de las películas de ALL STARS, pero sí al final de cada serie. Las líneas temporales usadas serán casi las mismas que en ALL STARS.
Parte 16 La Gran Luz
La visión de la Oscuridad andante, sin rasgo alguno que lo hiciera familar aunque fuera de la más simple manera, de un ser que ya había dejado la carne y los huesos humanos era sobrecogedora. El ambiente era tan pesado que incluso se hacía difícil respirar. La criatura que hasta hacía unos segundos era Honoka Yukishiro estaba de pie, sin moverse, con los brazos abiertos y lista para recibir lo que las guerreras legendarias fueran a darle. Todo su poder, toda su luz. La Oscuridad estaba lista para regresar a donde pertenecía. Las chicas se quedaron contemplando un poco más a Honoka, si es que aun podían llamarla así.
─Honoka-san ─Hikari sentía una presión en el pecho por culpa de la tristeza. Ver a una de sus mejores amigas así le dolía. Se sentía muy triste pero tampoco quería que ella siguiera pasándola mal. Ya no quería verla sufrir. Ella en especial no sentía con tanta intensidad el ambiente que provocaba la energía de Honoka, así que aumentó su poder sobre sus amigas para hacerles más ligera la carga. Tragó saliva. Antes de ir a la Grieta les dio a saber a las chicas cuál sería la técnica final. Y si su técnica especial funcionaba bien con Black y White, ¡con una pequeña armada de Pretty Cure sin duda funcionaría mejor!
Shiny Luminous no peleaba tan físicamente como las demás, ella era distinta de sus amigas y lo sabía. Tomó un profundo respiro y abandonó su posición al fondo. Las demás le miraron conforme se acercaba al oscuro ser, sabían que algo tenía en mente, era claro que la criatura ante ellas no estaba buscando pelear más, solo esperaba por algo.
─Honoka-san, si aun me escuchas, si aun me entiendes... Por favor, danos eso que Nagisa-san dijo que nos darías, pronto haremos que ella vaya tras de ti ─su voz casi se quebraba de nuevo, sobretodo al no poder ver más que una masa sin forma en lugar de aquella sonrisa gentil, de ese gesto dulce y atento. Siempre admiró a Honoka por ser tan única en su forma de ser, admitía sin pena que Nagisa llamaba mucho la atención desde el principio, pero la naturaleza calmada y a la vez tan firme de Honoka se daba a conocer casi desde el primer momento. Honoka calmaba, Honoka daba los consejos sabios, las ideas, era servicial, atenta y dulce, era estricta por el bien de los que amaba, era su hermana mayor y seguía echándola de menos. Nagisa y ella misma se sentían perdidas sin Honoka─. Solo un poco más, aguanta un poco más y todo acabará.
La Criatura y el Avatar de la Reina de la Luz parecían mirarse, aunque la primera careciera de ojos.
─Y luego de que te recuperes, podremos volver a vernos, Honoka-san.
Las chicas se tensaron un poco al ver que el ser oscuro, lo que quedaba de Honoka avanzaba hacia ellas. Una muda señal de Hikari les devolvió la calma, debían quedarse quietas. No que las chicas estuvieran del todo nerviosas, pero cómo no ponerse en guardia por mero instinto cuando un ser de masa tan oscura y energía tan pesada avanzaba hacia ellas. La Criatura oscura tomó por las muñecas a la primera que tuvo a su alcance, a Dream. Ésta sintió un tacto tan frío como no lo había sentido antes, pero nada más allá de ello. Lo que era Honoka la soltó y dejó en las muñecas de Cure Dream un par de brazaletes oscuros cargados de oscuridad.
No hacían falta demasiadas explicaciones para saber que necesitaban un poco de ese poder oscuro para enfrentar a la Luz pura de la que estaba hecha Nagisa.
Una a una, todas recibieron el toque oscuro, menos Hikari. Y aunque el Avatar de la Reina no necesitaba ese poder porque no le correspondía, de todos modos la criatura se le acercó, como si le mirara, como si la admirara. Nadie podría decir con exactitud lo que pasaba en la mente del Ser Oscuro, pero lo poco que aun le quedaba de humanidad hizo que le dedicara a Shiny Luminous una educada reverencia antes de volver a tomar distancia con las chicas. Si eso aun era Honoka o solo fragmentos de su Ser, nunca lo sabrían.
La Oscuridad quedó a quince metros de ellas y abrió de nuevo los brazos. La energía oscura aumentó su intensidad y con ello la pesadez del ambiente, en verdad se dejó sentir, Hikari tuvo que subir su protección a las chicas, respiro hondo. Era el momento.
─¡Guerreras Legendarias Pretty Cure, es hora! ─indicó con firme voz y todas tomaron posición en dos grupos. Lo primero que hizo Hikari fue invocar un accesorio en forma de corazón que le servía para enfocar mejor su inmensa energía. Shiny Luminous volvió al fondo con un salto y todas prepararon sus cuerpos para lanzar un ataque que originalmente se invocaba con Cure Black y Cure White, pero que tomarían prestado para ayudarlas a volver. Un ataque de Luz de Creación, una muestra de la energía de la Reina de la Luz─. ¡Porun! ─su pequeño compañero era el detonante.
─¡Combinen sus poderes-popo! ─llamó el pequeño príncipe con su voz quebrada, pero tan firme y fuerte como lo estuvo en la batalla final contra el Rey Oscuro.
─¡Abundante Coraje! ─exclamó el grupo a la derecha de Luminous.
─¡Desbordante Esperanza! ─fue el turno del grupo a la derecha.
─¡Juntas con el Abrazo de la Brillante Luz! ─Luminous puso al frente su accesorio con forma de corazón y dejó que su energía se conectara a sus amigas.
─¡Extreme...! ─las voces de las Pretty Cure sonaron juntas, sintieron esa carga de luz tan intensa pero a la vez tan gentil como nunca lo habían esperimentado antes. Esa era la verdadera naturaleza de la energía de la Luz, la que Black y White usaron en sus batallas, las que les permitió derrotar a sus enemigos. Era tan fuerte, tan potente, que sentían cómo esa misma energía las empujaba y casi las hacía perder la posición de invocación.
─¡... LUMINARIO!
La voz de Luminous disparó el ataque final. De las manos de todas salió un ataque de luz tan pura que podían sentir su gentileza, tan brillante y tan suave que no las deslumbraba. Eran capaces de ver al Ser Oscuro justo frente a ellas. Todo a su alrededor se iluminó y fueron testigos de cómo la Luz rodeaba, abrazaba y desintegraba a su oponente, a su amiga, a lo que alguna vez fue Honoka Yukishiro. Toda ella fue envuelta en luz, en calor, en sentimientos que sus amigas le mandaron junto con su poder.
Mañana será un buen día, ya lo verás...
La Grieta fue iluminada por varios segundos como si hubiera un brillante y enorme sol en el cielo. Pasaron unos segundos más para que el ambiente regresara a la normalidad.
Silencio.
Todas tuvieron que tomar un respiro, culpa de la intensidad de aquel poder, y ya no vieron nada frente a ellas más que el paisaje estéril y rocoso. Ya no había rastro alguno de la energía Oscura. Honoka había desaparecido por completo.
Mientras, cerca de otra de las Grietas, pero del lado del Jardín de la Luz, Nagisa sintió un golpe en el corazón, una sensación tan horrible que le hizo soltar lágrimas sin que pudiera controlarlas. Ya sabía de qué se trataba, se puso de pie como impulsada por un resorte y sin querer tiró a Mepple y a Mipple, que estaban en su regazo.
─Honoka...
No necesitaba que nadie le dijera nada, sintió con claridad como si alguien le hubiera arrancado el corazón. Su Honoka ya no estaba ahí. Miró al cielo por instinto, como si alguien la hubiese llamado por su nombre, y lo único que pudo ver fue una fantasmal y breve visión de Honoka. Honoka llamándola, Honoka animándola a terminar sus deberes, Honoka diciendo su nombre con ese dulce tono, Honoka regañándola por holgazanear a propósito... Honoka diciéndole lo mucho que la amaba. El rostro de su Honoka a media luz de la habitación con sus mejillas ruborizadas y los labios rojos mientras repetía su nombre una y otra vez.
─Nagisa...
Se apretó el pecho y soltó un grito de puro dolor. Y ese mismo dolor hizo que su poder de luz quebrara un poco más su cuerpo. Sus compañeros mágicos se lamentaron con ella, sobretodo Mipple, que sintió también como si Honoka se hubiera despedido de ella.
─Nagisa, Mipple, pronto la veremos de nuevo-mepo ─el pequeño Héroe trataba de ser un apoyo para ambas chicas, logró que al menos Mipple asintiera, pero Nagisa aun no podía calmarse.
Llorar no era lo suyo, Nagisa detestaba llorar pero eso era lo único que podía hacer hasta que llegaran las chicas y le ayudaran a salir de esa condenada pesadilla. Soltó ahora un grito de frustración y se secó la cara con ambas manos, era brusca consigo misma, estaba torpe por culpa del estado de su cuerpo, soltó algunas maldiciones entre dientes e incluso se alborotó el cabello.
─¡Demonios! ¡No puedo estar llorando, tengo que alcanzar a Honoka! ¡Vamos a ir al cine! ─se animó a sí misma, estaba enfadada ahora y eso era una buena señal a ojos de sus compañeros. Miró al cielo y finalmente pudo poner otro gesto menos adolorido apenas sacó todo con su breve berrinche─. Ya voy, Honoka, no te dejaré esperando mucho.
Y a ella tampoco la dejaron esperando mucho, podía sentir el llamado de Luminous al otro lado del límite del Jardín de la Luz. Las Grietas nunca le gustaron del todo, pero era el mejor sitio para lo que iban a hacer. Además tenían que hacerlo pronto, la ausencia de Honoka estaba cargando la balanza a favor de la energía Oscura y eso podría traer muchas consecuencias en más de un mundo. Iba a pelear una vez más, lo prometió y Nagisa Misumi era una chica de palabra. Asintió a Mepple y a Mipple, pero no los dejó seguirla, tomó a ambas hadas en sus brazos.
─Ustedes quédense aquí, nos veremos pronto de todos modos, ¿o no? ─Nagisa no era buena con los discursos sentimentales, siempre se le atoraban las palabras en la boca, o a veces ni siquiera podía pensar en ellas─. Y háganle un favor a todos y dejen de coquetearse con tanto descaro mientras nosotras volvemos─se ganó una mala mirada de ambos y sonrió con graciosa malicia.
─¡No tienes derecho a decirnos eso-mepo! ¡Tú eres una pervertida! ─se defendió el pequeño héroe─. ¡Le pusiste las manos encima a Honoka enfrente de todo mundo-mepo! ─y claro que la aludida miró a un lado, como negando todas las acusaciones.
─Mepple y yo podemos coquetear lo que queramos-mipo ─agregó Mipple mientras se aferraba a su novio. Nagisa soltó una divertida risa antes de dejar a la pareja en el suelo.
─¡Nos vemos! ─fue lo único que dijo Nagisa luego de dar media vuelta y llevarse ambas manos a la nuca. Su andar casual y despreocupado fue lo último que el Jardín de la Luz vio de ella. Con una carrera y un gran salto llegó a la Grieta, evadió bien el abismo e incluso se dio el gusto de aterrizar con fuerza, como cuando se transformaba en Cure Black. Toda ella tenía tanta fuerza que nadie diría que instantes antes estuvo llorando.
Miró a las chicas con una sonrisa, notó los brazaletes negros en sus muñecas y supo quién se los dio. Su Honoka siempre con sus planes. Dio un gran respiro. Encaró a las chicas. Por los gestos que tenían, sabían que su enfrentamiento con Honoka no fue sencillo y no precisamente por la fuerza de su compañera, si no por el hecho de que la estaban ayudando a destruir su cuerpo y liberar su energía junto con su ser entero. Miró a cada una de ellas antes de fijar su mirada en Hikari, le sonrió.
─¿Ella ya se adelantó, verdad? ─fue su única pregunta con respecto a la suerte de su pareja.
─Ella te está esperando, Nagisa-san ─respondió Hikari con un gesto suave, sus ojos lucían hinchados, la pobre casi se quebró luego de ver desaparecer a Honoka y solo el apoyo de las además le ayudó a llamar a Nagisa. Suspiró hondo─. Cuando quieras, Nagisa-san.
─Veo que Honoka les dejó unos regalos, así que quiero que me den su fuerza una vez más, chicas ─lo último lo dijo con su más bravo gesto, chocó sus puños y el sonido del choque hizo eco en todo el paisaje, su armadura blanca apareció de golpe y les miró con la misma fiereza, con claro reto en su mirada; como cuando las estaba engañando, pero no había malicia ni dobles intenciones ésta vez. Su gesto era más sincero, juguetón, casi alegre considerando todo por lo que estaba pasando y todo lo que había sufrido para llegar al fin a ese punto─. ¡Tengo muchas cosas qué hacer antes de regresar a la escuela, terminemos con esto de una buena vez! ─lanzó un grito de batalla, su energía clara, de luz, se disparó e iluminó el vasto y estéril paisaje.
A pesar de esa intensa luz las chicas eran capaces de verla. Su naturaleza era la misma, estaban hechas de lo mismo independientemente de que una o más de las Cures tuvieran ataques especializados en algún elemento. Todas tenían la misma base: la luz. En éste caso, atacar el fuego con fuego no era una estrategia viable, por que si de intensidades se trataba, Nagisa era un incendio y ellas un antorcha. Y por eso tenían en sus manos parte del poder de la oscuridad. Michiru y Kaoru estaban familiarizadas con ese poder, conocían su peso, su frialdad y la incómoda sensación que provocaba, así que ellas estaban relativamente bien con tener los brazaletes oscuros. El resto de las chicas aun tenían algunos problemas en acostumbrarse al helado peso, pero eso se arreglaría apenas tuvieran algo de acción.
Y fue Nagisa la que dio el primer paso.
─Aunque no estén listas... ¡Aquí voy! ─pese a la torpeza por su estado físico, Nagisa aun era capaz de moverse con la misma soltura y fiereza como cuando era Cure Black. Cual bola de demolición, se lanzó contra las chicas con sus puños en forma de maza. Daba igual a quien le diera, iba a destrozar con sus puños lo que se le atravesara.
Y fue el brillante escudo de Sunshine el que se atravesó en el camino de la Guerrera de la Luz. Gracias a la carga oscura concentrada que les confirió Honoka, su escudo pudo resistir ese golpe solo con una grieta en la zona de impacto. Nagisa era del tipo que seguía atacando, así que eso hizo. Tres golpes le tomó romper el escudo, solo para ser recibida por una animada Cure Marine. Erika admiró desde el principio ese espíritu guerrero en Black y White y pensaba demostrarlo como una guerrera debía hacerlo.
─¡Todas prepárense! ─indicó Moonlight a las chicas y pronto se unió a Marine. Pudo percibir cuando las chicas se colocaron a los costados en posiciones dispersas, todas con sus respectivos equipos y listas para tomar su turno. Debían pelear hasta que Nagisa se quebrara─. ¡Marine!
─¡Marine Shoot! ─la cure de azul aprovechó cada gramo de su velocidad para quedar cerca del abdomen de Nagisa, sin dar tiempo de nada más invocó su atanque para lanzarla tan lejos como le fue posible. Moonlight tampoco el perdió un solo segundo y de un salto alcanzó a Nagisa antes de que chocara contra algo.
─¡Silver Forte Wave! ─lanzó su ataque casi cara a cara con Nagisa, notó una sonrisa en ésta y solo sintió cuando Nagisa dio un veloz giro a medio aire y con su puño izquierdo dio un puñetazo al ataque de Moonlight, logrando que éste explotara entre ambas y compartir al menos una parte del daño. Y claro que dolió por culpa de la pizca de oscuridad que Honoka les dio a las chicas─. Nada mal...
─¡Lo sé! ─alcanzó a decir Nagisa con una sonrisa enorme, orgullosa como cuando anotaba un tiro en lacrosse. De otro veloz giro pudo aterrizar bien en ambos pies y se lanzó contra Blossom, que era a la que tenía a la mano en ese momento. Sonrió y preparó su puño para recibir a la cure rosa─. Tú... Tú eres fuerte también aunque no lo parezca a primera vista, me agradas. Eres fuerte ─sonrió más y lanzó el golpe.
─Yo... ¡Yo creo que tú lo eres más! ─con su Tact en mano, concentró su poder en combinación con el prestado y le soltó un golpe de energía que pudo repeler el puño por un instante, tiempo suficiente para hacerse espacio con un salto hacia atrás y cargar nuevamente su cuerpo con energía─. ¡Pink Forte Wave! ─se plantó bien en el suelo para recibir un nuevo ataque de Nagisa. La vio dolerse un instante al momento del choque, pero no sabía si era por la energía oscura o por lo que le pasaba a su cuerpo; o ambos─. ¡Yo creo que eres más fuerte por soportar todo esto! ─lanzó un grito de batalla y su energía explotó contra la Guerrera de la Luz, era el turno de Sunshine.
─¡Te tengo! ─aprovechando que su compañera atontó unos instantes a Nagisa, Itsuki la recibió con un codazo en el costado, pudo sentir cómo su codo rompió la armadura y se hundió en su costillar, seguramente rompió algo más que la armadura, pero la Guerrera de la Luz no pareció demasiado incómoda con ese dolor extra─. Solo un poco más, Nagisa-san, ¡te daré toda mi fuerza! ─ella podía estar con Tsubomi, con su linda Tsubomi y saber que Nagisa estaba lejos de quien amaba, amándola tanto, no era justo. Y no solo eso, estaría lejos de su familia y de todo lo que conocía hasta que volviera. Nadie sabría cuándo ni cómo pasaría eso.
─Gracias ─sonrió la castaña y decidió pagar la amabilidad de Sunshine con un buen golpe en plena cara que la rubia nada pudo hacer para detener. Y dolía, podía sentir la energía oscura. Los golpes y ataques de sus amigas estaban haciendo su trabajo, podía sentirlo.
Nagisa apretó los dientes por culpa de esa sensación de náuseas, tuvo que alejarse de dos saltos y tomó mucho aire para contener esas molestas ganas de vomitar. Aun tenía que pelear más, tenía que seguir hasta llegar al límite, le faltaba un poco más para ello. Sacudió la cabeza, se palmeó la cara con fuerza y fue contra el equipo más cercano, el de Peach.
─¡A ustedes quiero verlas bailar! ─exclamó mientras intercambiaba puñetazos con Peach, la potencia en los golpes de ésta eran increíbles, pudo sonreír mientras sentía y resentía la fuerza de esos golpes.
─¡Y nos verás, te lo prometo! ¡Bailaremos como nunca lo hemos hecho, bailaremos de tal manera que haremos sonreír a todos! ¡Todos... Todos compartirán la misma felicidad que nosotras, ustedes también! ─Peach pudo acomodarse al ritmo de pelea de Nagisa, podía bloquear y corresponder los golpes. Y no le apenaba admitir que su oponente era condenadamente fuerte, era de esperarse de una guerrera de ese calibre, pero Peach conocía su propia fuerza y se la estaba demostrando a Nagisa.
─Me han dicho que en serio brillan en un escenario... ¡Y quiero verlo! ¡Vamos a verlo juntas, Honoka y yo, con todos nuestros amigos! ─soltó un puñetazo a la cara de la rubia, pero ésta le recibió con una llave de último segundo, dejándola a merced de la siguiente en fila.
─¡Y vamos a brilllar más que nunca! ─fue la respuesta de Peach antes de dejar espacio a su compañera─. ¡Berry!
─¡Nuestro baile será perfecto, te lo garantizamos! ─Berry intercambió veloces patas que chocaban contra los puños y brazos de la Guerrera de la Luz. Era como golpear un muro, solo que ahora no sentía su agresividad, solo una especie de emoción que crecía─. Estamos ensayando mucho, estamos haciendo esto para... Para nosotras y para ustedes ─respetaba que Nagisa peleara con tanto brío, incluso esos golpes que recibió en cara y costados fueron recibidos con marcada dignidad. Tomó aire y reunió la fuerza que pudo en su pierna derecha, incluso usó el poder prestado y logró empujar a Nagisa hacia su siguiente compañera en turno─. ¡Pine!
─¡Entendido! ─plantada con firmeza en su sitio, la cure amarilla recibió a Nagisa con una embestida. Vio a su oponente trastabillar solo un instantes antes de recuperar la compostura. Y aunque la rama de Inori era más en animales que en personas, era capaz de percibir cuando ella sentía dolor, las señales eran invisibles a primera vista, pero ella podía verlas casi en automático. La vio tensar la quijada, apretar los puños, fruncir el ceño, y durante el inmediato intercambio de patadas y puñetazos pudo hablarle de cerca─. ¿Duele, verdad?
─Tanto que... Que no encuentro palabras para explicarlo ─fue la respuesta en voz baja de Nagisa.
─Para eso estamos aquí, para ayudarte, para ayudarlas... ¡Y creo en mi corazón que las veremos más pronto que tarde! ─cargando sus brazos con su propia fuerza, poder y la energía oscura prestada, le dio tres potentes golpes que Nagisa bloqueó pero no detuvo. El tercero fue un codazo al estómago que la retuvo lo suficiente─. ¡Passion! ─dio un salto para dejar espacio a su compañera.
─¡Debo agradecer lo que hiciste por mi mundo! ─la cure roja recibió a Nagisa con un puñetazo, que a su vez fue respondido por el puño de Nagisa, quien logró recuperarse como pudo del último golpe de Pine. Passion notó que Nagisa comenzaba a ponerse torpe, justo como sucedió con Honoka tan solo un rato antes─. ¡Todos sonreían con la nueva vida, todos se pusieron felices!
─Pude verlos, lo sé, y eso me alegra mucho ─la Guerrera de la Luz tomó aire para componerse una vez más. Se sentía pesada y torpe cuando el dolor la sobrepasaba, no estaba segura de si los golpes que recibía de Passion era por fuerza y habilidad o porque una parte de ella los dejaba pasar para acelerar la ruptura de su cascarón─. ¿Sabes? ─su sonrisa se hizo amplia y pudo darle un buen golpe en el estómago a la guerrera de rojo─. ¡Sus nombres aun me siguen dando hambre! ─soltó una risa, provocó una risa en el equipo también y un último golpe compartido con Passion fue la indicación para la entrada del siguiente grupo.
Dream y sus compañeras, quienes presumiblemente tenían el mejor ataque en equipo de todas ahí, comenzaron a atacar una detrás de otra, sin darle descanso ni tiempo de respirar a la Guerrera de la Oscuridad. Las breves indicaciones de Dream daban a saber que la chica era una estratega nata y solo el tiempo, la paciencia y la ayuda de sus más cercanos fue lo que le ayudó a sacar lo mejor de sí misma. Y fue precisamente Dream quien aprovechó que era su turno de encarar a Nagisa para poder sonreírle.
─Nos veremos en el concierto, ¿verdad? ─preguntó con ese tono animoso, alegre.
─¡Es una promesa! ─Nagisa le dio una sonrisa también y un puñetazo que Dream desvió con su propio puño. La chica en serio era fuerte y eso era algo que Nagisa admiraba de muy buena gana. No esperaba, claro, que estrás de Dream llegara Rose con esa fuerza brutal─. ¡Diablos! ─aunque bloqueó el golpe con un brazo, en serio dolió, casi se lo rompe─. Eres fuerte.
─Lo sé ─Milky Rose no era precisamente la guerrera más humilde del grupo y eso hizo reír a sus compañeras de equipo─. ¡Acabemos esto, tenemos mucho por hacer! ¡Y tengo una cita con Karen acabando aquí! ─su declaración hizo sonrojar a Karen y eso la puso feliz, muy feliz. Entre Dream y ella le dieron una buena pelea cuerpo a cuerpo a Nagisa, de un puñetazo doble lograron atontarla lo suficiente para que quedase a merced la cure amarilla de su equipo.
─Tienen que ir, yo escribí una canción para ustedes, ¡tienen que escucharla! ─Lemonade envolvió a Nagisa por la cintura con su cadena y con un fuerte grito de batalla y cada gramo de su fuerza, pudo azotarla en el suelo de espaldas─. ¡Honoka-san lo prometió, tienes que prometerlo también! ¡Tienen que ir, tienen que ir todas ─la posición fue perfecta para que Rouge le soltara varias bolas de fuego a la Guerrera de la Luz.
─¡Tenemos mucho por hacer, Nagisa-san! ─gritó Rouge con fiereza. Sonrió al ver que su oponente resistió bien sus ataques de fuego, Nagisa se había cubierto con ambos brazos y aguantó el castigo como ya lo había hecho tantas veces─. ¡Juguemos de nuevo, fútbol, lacrosse, lo que quieras, soy buena en el deporte que me retes! ¡Ésta vez seré yo quien te deje comiendo el polvo, senpai!
─¡Acepto el desafio, Rouge! ─una feliz Nagisa se liberó de las cadenas poniendo presión con sus brazos para romperlas y ahora quedó a merced de Mint y Aqua, ellas dos en especial tenían una buena coordinación. Al ver a Aqua de frente con sus flechas de agua listas, fue directo a enfrentarla─. ¡Cuando nos veamos, ayúdame con mi tarea de ciencias! Honoka va a matarme porque no la he terminado ─suplicó de graciosa forma, y todo mientras destrozaba las flechas de agua con sus puños, al menos las que podía.
─Si pude hacer que Dream pasara Ciencias, puedo hacer la tarea contigo ─rió Aqua, logrando que Dream hiciera un pequeño berrinche. Le sonrió a Nagisa─. Te ayudaré ─dejó el espacio suficiente para que Mint atacara a la guerrera de la Luz con esos afilados discos verdes que también servían de escudos. Entre ambas, lograron un ataque conjunto contra Nagisa que hizo un daño importante, incluso lograron quebrar un poco parte de su armadura.
─Quiero compartir mi más reciente historia con ustedes, espero que te gusten las novelas, Nagisa-san ─fue el turno de Mint de dar sus mejores ánimos.
─Si yo no tengo que leer y alguien más me las cuenta, puedo escuchar todas las historias que quieras ─rió Nagisa. No le daba pena admitir que en cuestiones de lectura y libros era una persona muy perezosa. Solo había un libro que leía de vez en cuando y era uno que Honoka le regaló en su cumpleaños cuando cursaban tercero de secundaria. En su momento no lo abrió, pero pasados los días le entró curiosidad y descubrió que Honoka había puesto separadores con los pasajes más llamativos del libro. Era el único que leía sin que nada (como la escuela) la obligara.
─Será muy divertida, te lo prometo ─Mint asintió a Aqua y con un ataque combinado empujaron a Nagisa a manos del último equipo. No era complicado notar que la armadura seguía quebrándose por culpa de los golpes cargados con energía oscura. De no ser por esa ayuda de Honoka, seguramente no habrían podido hacerle mucho a Nagisa.
Las guardianas de las Tierras de las Fuentes debían terminar la ronda y usar todo el poder posible para llevar a Nagisa al punto de quiebre. Las mellizas fueron las primeras en atacar en conjunto, justo como hicieron contra Honoka. El ya estar familiarizadas con la energía oscura les permitó usar a capricho el poder de los brazaletes, el peso físico y energético no les molestaba, así que hicieron brillar sus brazos y piernas con la oscura energía.
─Ustedes... Ustedes dos son realmente... Increíbles ─la Guerrera de la Luz recibía y bloqueaba esos golpes que en serio dolían. Ellas terminaron de romper casi toda la blanca armadura─. Con... Con razón pudieron flanquearnos esa vez ─claro que recordaba eso y al mencionarlo puso una mala cara. Lo golpes de las mellizas eran muy potentes, ya fuera que los bloqueara o no, dolían. Quiso decir otra cosa, pero un golpe directo al estómago la calló. La blanca sustancia que ahora tenía por sangre salió de su boca.
─Esto es ─con el ceño fruncido, Michiru notó cómo una de esas gotas salpicó un poco su brazalete oscuro e hizo una especie de corto circuito─... ¡Te ayudaremos, se lo dijimos a Honoka, ahora te lo recordaremos a ti! ¡Si nosotras pudimos volver, ustedes también! ─con un veloz giro y aprovechando que Nagisa se entorpeció por el golpe anterior, le dio un puñetazo en cara al mismo tiempo que su hermana daba una patada a la espalda ajena.
─¡No vayan a rendirse, no lo hagan, aquí las estaremos esperando! ─Kaoru ahora tomó el ataque frontal. Al ser ligeramente más veloz que su hermana, sus golpes lograban más impactos y daño en Nagisa. Ambas podían sentir esa energía de Luz que seguía creciendo, descontrolándose dentro del cuerpo de la Guerrera y pulsando cada vez más fuerte, con más amplitud. Ya estaba llegando al límite─... Las veremos pronto ─dijo cerca del oído de Nagisa, que ya a esas alturas era incapaz de evadir apropiadamente, solo se cubría.
Bloom junto con Egret no perdieron el tiempo y siguieron con el asalto a la ya cansada Guerrera de la Luz. Nagisa seguía resistiendo y atacando con brios, pero se notaba incluso a distancia que toda ella ya estaba cansada, estaba adolorida y pesada y a momentos ya ni se molestaba en esquivar. Y pese a eso, pese a todo, se le veía sonreír con fiereza, con amplitud.
─Aun... Aun les debemos esa visita a su distrito ─dijo Nagisa al momento de detener un puñetazo de Bloom con su frente, chocó tan fuerte que logró lastimar a ésta aun a costa de hacerse una herida entre cejas─. Honoka tiene que comer los... Los choco-korone... Le van a encantar...
─Lo sé, los panes de mi familia son los mejores ─respondió Bloom con orgullo, le dolió el cabezazo de Nagisa y también notó el corto circuito de la sangre, pero no por ello dejó de atacar, debían terminar el trabajo y pronto─. Te entiendo, te entiendo bien y no me imagino estar lejos de Mai, pero no estarán separadas por mucho tiempo, ustedes nacieron para estar juntas, así como Mai y yo.
─Gracias, Saki ─Nagisa le sonrió y en pago a su gentileza y ánimos, tomó mucho aire, exagerando su respiración incluso, y soltó un golpe que fue negado por Egret antes de impactar. La delgada cure con el uniforme cual plumaje le recordaba a Honoka de muchas maneras, aunque más distintas no podían ser en cuanto a personalidad, pero al verla solo podía pensar en su Honoka─. Oye... ¿Harías un dibujo de Honoka junto a mi, cuando nos veamos de nuevo?
─Será un gusto, espero que puedan quedarse un rato quietas, tomará tiempo ─respondió Egret con una dulce sonrisa y con veloces giros apoyados por su poder de viento, le dio una serie de patadas a Nagisa en el costado izquierdo. Ésta defendía con su brazo, pero ya no era capaz de responder como lo hizo con Saki. Su compañera no tardó nada en atacar en conjunto con ella, principalmente con ataques físicos cargados de energía, estaban guardando su energía para el ataque final.
Con un movimiento conjunto, ambas dieron un golpe simultáneo a Nagisa por espalda y pecho... Y lo sintieron. Ese quiebre, como con Honoka. Nagisa se quedó en esa misma posición a pesar de que Bloom y Egret se alejaron de dos largos saltos. Vieron que de su boca escurría esa sangre blanca con consistencia de pintura, la vieron apretar los ojos mientras su cuerpo se tensaba. Con visible trabajo Nagisa compuso su posición y a quien miró fue a Luminous, solo asintió.
Era hora.
De la misma manera que sucedió con Honoka, el cuerpo de Nagisa comenzó a teñirse de blanco, de un blanco tan brillante que ésta vez sí molestaba a la vista ajena. Primero sus manos y pies, el blanco subía por su cuerpo mientras ella de a poco dejaba de temblar, solo levantó su pulgar hacia sus amigas y se dejó llevar por esa sensación.
El proceso duró unos segundos y todavía tuvo que pasar un par más para que las chicas ya no estuvieran deslumbradas por el intenso brillo de la Guerrera de la Luz. Para cuando pudieron levantar la vista, solo pudieron admirar a una criatura blanca que tenía una figura más humanoide, ésta vez sí había un rostro, pero no rasgo alguno de Nagisa, solo un rostro genérico que daba la sensación de estar cincelado en el brillante material del que estaba hecha la criatura. No gesticulaba pero sí había una emoción grabada en ese rostro: una sonrisa no muy amplia pero sí alegre, en calma. Era obvio que ya no sentía dolor alguno.
Y de la misma manera que lo hizo Honoka, la criatura en la que se transformó Nagisa abrió los brazos, flotaba a algunos pocos palmos del suelo y unos diez metros de distancia del grupo grande... Y esperó.
Más firme gracias a que ya había pasado por eso mismo momentos antes, Hikari tomó aire y miró a la figura.
─Gracias por todo, Nagisa-san... Nos veremos pronto, descansa hasta que estés lista para volver con Honoka-san... Gracias... Gracias ─miró a los ojos a esa figura, y aunque no había más gestos en ese rostro blanco, de alguna manera podía sentir la calidez de Nagisa. Sonrió antes de poner un rostro serio─. ¡Una vez más, amigas, ésta vez enfoquen todo el poder oscuro! ─y por respuesta recibió un "sí" al unísono.
Lo último que vieron de Nagisa fue cómo era abrazada por la oscuridad y desaparecía en chispas luminosas de colores, los brazaletes oscuros desaparecieron. Y luego de eso, la nada absoluta en ese llano estéril.
Todas volvieron a casa con dos amigas menos y mucha expectación, mucha esperanza.
Sus batallas habían terminado, ahora solo quedaba esperar...
~~~o~~~
Pasaron varios días desde las peleas en las Grietas.
Para Hikari no fue del todo sorpresa el saber que Nagisa y Honoka habían sido borradas de la memoria de la gente que las conoció. Cuando fue a casa de los Misumi preguntando por Nagisa, le dijeron que no había nadie ahí con ese nombre, que solo tenían un hijo. Y pese a eso, por el gesto de la madre de Nagisa, sabía que ella tenía una extraña sensación de ausencia. No que la mujer se lo dijera, pero su gesto dijo todo cuando escuchó el nombre de Nagisa. De Shiho, Rina, Fujimura y Kimata obtuvo el mismo resultado; ninguno de ellos sabía de Nagisa Misumi y Honoka Yukishiro y aun así notó el gesto de confusión en ellos. Ni siquiera sus propias compañeras de clase recordaban a las Estrellas de Verone, que eran como apodaban a Nagisa y a Honoka y a quienes las estudiantes de las secciones de secundaria y preparatoria admiraban tanto.
Akane tampoco recordaba nada y, sorpresivamente, Momoka y Miyuki tampoco. El caso de Akane era el mismo que el de los demás habitantes locales de Wakabadai, nada raro ahí, pero Momoka tampoco podía recordarlas del todo a pesar de haber "socializado" con ellas aunque fuera de breve manera. La joven modelo sabía que conocía esos nombres pero no podía ubicarlas en su memoria, recordaba todo por lo que pasaron las chicas, todo lo mal que la pasó Yuri, pero era incapaz de reconocer los rostros del par en un dibujo que Mai hizo a memoria. Y por el lado de Miyuki la bailarina, que solo escuchó hablar de ellas, tampoco parecía recordar que le hubieran contado del par y de toda la pelea que se iba a llevar (y se llevó) a cabo. Mientras que el caso de Akane y Miyuki eran los esperados, a Momoka le quedaron las memorias por la mitad, no tuvo un lavado completo de recuerdos.
Al parecer, solo las bendecidas, reforzadas y tocadas por el poder de luz, y las Pretty Cure, no eran afectadas por esa especie de reseteo, de borrado y rearmado de memorias. Precisamente, Nagisa y Honoka le contaron a Hikari que cuando ella desapareció había sucedido lo mismo, que nadie la recordaba, que fue borrada de la memoria de quienes la conocieron pero que aun así todos tenían esa sensación de familiaridad con el nombre, todos tenían la sensación de que les faltaba algo. Y eso mismo les contó a las chicas, estaba pasando eso y solo quedaba esperar a que ellas regresaran. Imposible saber si eso sucedería en unos días, en un mes o siquiera en esa vida.
Sin embargo, sucedió algo muy distinto cuando fue a casa de los Yukishiro a verificar la situación. Mientras que la familia de Nagisa, sus compañeras de escuela y los chicos mayores no la reconocieron a ella siquiera, pues se hizo conocida de ellos por medio de Nagisa y Honoka; en la casa Yukishiro fue por demás bienvenida.
Chuutaro fue el primero en recibirla, de hecho le saltó encima mientras le lamía el rostro a la chica. Al principio supuso que podría ser por la amistosa naturaleza del can, pero Chuutaro incluso lamió a Porun y a Lulun, que estaban en su bolso. Porun y Lulun confirmaron que Chuutaro los recordaba a ellos y a Hikari. Y por otro lado, la abuela Sanae...
─Oh, Hikari-san, bienvenida, pasa, por favor ─fue la cálida bienvenida de siempre. Y la mujer pareció ignorar a propósito el gesto de sorpresa de la rubia.
Hikari no estaba muy segura de qué decir en ese momento, ¿preguntarle así como así si podía recordar a su nieta? Algo que sí sabía era que Mipple estaba en esa casa en ese mismo momento, la Princesa de la Esperanza decidió regresar a esperar ahí para cuando Honoka volviera. Lo que no sabía era que Mipple se encontraba en el viejo cobertizo, en la misma caja junto las tarjetas de asistentes donde Honoka la encontró por primera vez. Mepple, por su lado, estaba en casa de Nagisa por igual, ambos en estado de hibernación.
─Ah, Sanae-san, yo... Verá... Ah... Honoka-san ─por los nervios estaba balbuceando y cada vez se ponía más nerviosa. Sintió que las palabras se le atoraban en la garganta, pero un cariño en la cabeza la sacó de su confusión. Esa mano era muy cálida, más que la de Akane, debía decir, y vaya que Akane solía darle maternales cariños bastante seguido. La abuela le transmitió una calma incapaz de explicar. No que supiera qué decir sobre el asunto que la llevó a la casa en primer lugar, pero Sanae no la puso en una posición incómoda.
─¿Has descansado lo suficiente? Estuviste trabajando mucho estos días ─e ignoró olímpicamente el nuevo gesto de sorpresa de Hikari─... En el Café con tus familiares, hace mucho calor ésta temporada y debe ser cansado trabajar al aire libre con éste clima de verano.
─Ah... ¡Sí! Digo, he descansado bien luego del trabajo ─y también luego de las peleas finales contra sus más queridas amigas, pero eso lo agregó solo en su cabeza. Ya de boca de sus amigas había escuchado que la abuela podría sospechar de todas sus actividades extra, pero era muy discreta y siempre las apoyaba─. Solo vine para... Para...
─Ven, justo acabo de preparar unos dulces, podrías llevar unos para tus familiares también ─dijo con esa dulzura maternal tan propia de ella.
Hikari salió de la casa ocho minutos después con media docena de postres de frijol dulce hechos a mano, además de buenos deseos y muchos ánimos. No pudo decir nada sobre Honoka y Sanae no hizo más que mencionarle sobre los hermosos días que ha habido últimamente. Esa mujer era un mar de secretos y ni siquiera su nieta había podido descubrirlos todos. Mipple solo les contó experimentar un sentimiento de familiaridad y nostalgia al estar con Sanae, pero estando en la Tierra y no del todo despierta por alrededor de cien años, era obvio que sus memorias no estuvieran claras. Hikari sospechaba que la abuela tenía una discreta pero bien cimentada carga de luz gracias a Mipple, podía asegurar que eso la protegió de olvidar como los demás.
─¿Entonces su abuela aun la recuerda? ─fue la pregunta de Karen. Hikari hizo una comunicación grupal aun a riesgo de que no todas estuvieran disponibles. Para suerte suya, todas lo estaban en ese momento.
─No me dejó hablar, pero... Ah ─si tan solo ellas hubieran estado ahí lo entenderían, pero la abuela Sanae siempre se salía con la suya─. La mencionó, no me dijo nada que fuera incómodo, pero es obvio que ella sí recuerda a Honoka-san, y podría asegurar que a Nagisa-san también ─explicó como pudo, iba a medio camino en dirección a la van de Akane, ya casi terminaba su hora de descanso─. Ella me dijo que todo estaría bien, pero no sé qué pensar de eso. Si la conocieran... Bueno... Sanae-san es un poco... Ah...
─Entonces solo dejemos que Honoka-san sea quien nos la presente cuando regrese, ¿verdad? ─ésta vez Love fue la que habló, estaban en un breve descanso del ensayo─. No te presiones, Hikari-chan, si es como dices, entonces te creemos.
─Aun faltan algunos días para la presentación, ellas estarán, lo sé, porque todas les dimos nuestras fuerzas y las estamos esperando ─dijo Nozomi con mucho entusiasmo, ella se encontraba en Natts House leyendo unos libros que Koji le prestó, ahí mismo Rin trabajaba en los accesorios para las chicas. Komachi estaba en el balcón escribiendo. Urara, por supuesto, estaba con Love y las chicas en el ensayo, mientras que Karen y Kurumi salieron a dar un paseo.
─Si algo llega a pasar por aquí, les avisaré de inmediato ─dijo Hikari con más alivio, escucharlas siempre era tranquilizador. Gracias al apoyo de las chicas no se sentía sola, gracias a Porun y a Lulun estaba con los ánimos en alto. Sin Nagisa y Honoka por un momento se sintió dejada a su suerte, pero el apoyo de todos se dejaba sentir.
─Cuando estés libre ven a visitarnos, Hikari-chan ─sonó la voz de Saki ésta vez, al igual que las demás estaba trabajando en sus propias cosas. Ayudaba en la panadería y se las arregló para mandar a sus padres a disfrutar de una cita, ella más que nadie sabía lo mucho que trabajaban. Minori le ayudaba a atender a la clientela y Michiru se encargaba de las entregas a domicilio. Mai y Kaoru estaban en una actividad del Club de Arte y regresarían por la tarde─. Por cierto, luego les llevaremos pan a nuestras lindas bailarinas y cantante, necesitan mucha energía ─y las aludidas exclamaron de alegría.
─Ah, siento cambiar de tema tan de repente ─ahora era Tsubomi la que se hacía escuchar, todas estaban trabajando en la ropa, los diseños eran una cosa, pero hacerlas era otra muy distinta y eso tomaba tiempo. Iban según el calendario, pero siempre salían ajustes de último minuto. Y no había necesidad de mencionar que habían perdido la inyección de energía extra debido a la ausencia de Nagisa. Erika se cansaba al mismo ritmo de antes─. Hikari-san, ¿tu hermano ha dicho algo al respecto?
─¿Hikaru? ─por supuesto que sí, ¡y qué bueno que se lo recordaba! Estaba ansiosa y eso le hacía enredar sus pensamientos últimamente, incluso Akane lo notó─. El no las ha olvidado, y anoche mencionó que solo esperaba a que llegara el días mas hermoso y brillante, pero no entendí del todo sus palabras.
─Estamos en pleno Verano, todos los días son muy brillantes ─comentó Erika con una risa pequeña, el Verano siempre la ponía perezosa por que tenía tanto que quería hacer que la tarea estaba al final de su lista de prioridades. Por suerte, las chicas la animaron a terminarla hacía poco. De momento se dedicaba a cortar la tela con las platillas.
─¡El día más brillante-popo! ─exclamó el pequeño príncipe de repente. Salió de su forma de estuche y se colocó en el brazo de Hikari para poder hablar y ser escuchado y visto más claramente─. El día más brillante-popo, debemos esperar por ese día-popo.
─Ah... Porun... Porun tiene la habilidad de tener visiones del futuro ─explicó rápidamente Hikari. Y al repetir mentalmente las palabras de Porun y de su hermano, era claro el mensaje. Sonrió─. Ellas... Ellas volverán en el día más brillante, ¿verdad?
─Es una pista muy ambigua, pero si es lo que tenemos, entonces esperemos por ese día brillante ─comentó Yuri con una sonrisa, ella estaba en casa haciendo algo de comer para su madre, se lo llevaría para su hora de descanso. Pidió ese día para sí misma... Y mención aparte, su novia estaba en los ensayos con las chicas. Ayudaría a su equipo con la ropa el siguiente día─. No es mala idea revisar los reportes del clima de ésta semana que sigue ─y alguien más se unió a la conversación, pero saliendo completamente de tema.
─¿De verdad puedes ver el futuro, Porun? ─preguntó Nozomi con emoción─. ¿Cuál va a ser la cena de hoy? ¡Mamá dijo que sería algo especial! ─todas comenzaron a reír, unas de clara diversión, otras con resignación como Rin.
─Ramen con carne agridulce-popo ─respondió Porun con alegría.
─¡Qué delicia! ¡Gracias, Porun!
─¡Nozomi, no es el momento de preguntar esas co-! ─Rin no pudo terminar de hablar, otra glotona tomó turno. Solo suspiró, esas bobas no tenían remedio.
─¡Mamá dijo que nos tenía una sorpresa también para darnos energía luego de los ensayos! ─intervino Love con mucha emoción─. ¿Qué va a preparar, Porun?
─¡Yakiniku y Soba! ─a él mismo se le antojó lo que veía, se lo pediría a Ompu a la hora de comer.
─¡Genial! ─una feliz Love chocó sus palmas con Setsuna a modo de celebración.
─Pero ahora acaban de arruinarse la sorpresa ─suspiró Miki con resignación.
─¡Mi turno, mi turno! ─la pequeña Urara tenía la misma cantidad de talento que de apetito─. Mi papá y mi abuelo me prometieron una gran cena, ¿qué va a ser, Porun?
─¡Un bufet francés-popo! ¡La mesa llena de comida-popo! ─exclamó Porun y Urara celebró ruidosamente, podía escucharse sin problema.
─Ustedes no tienen remedio ─les regañó Rin, pero no que ellas fueran a escarmentar.
─A Nagisa también le gusta preguntarme sobre su cena-popo ─recordó Porun con una sonrisa. Y aunque no pudieron verse entre sí, sabían que todos sonreían─. ¡El día más brillante-popo! ─era todo lo que podía ver cuando pensaba en el paradero de Nagisa y Honoka, solo veía un día brillante, un día muy hermoso.
Solo les quedaba esperar el dichoso día.
Y, sí, las más sensatas del grupo quedaron de acuerdo con la idea de Yuri de rastrear cuáles serían los días más claros de los próximos días. Era una tarea difícil considerando que estaban en verano como Erika bien puntualizó, pero podían guiarse por las temperaturas previstas para los siguientes días.
Todas regresaron a sus actividades del día, seguir viviendo y haciendo lo que más les gustaba fue una petición de sus amigas ausentes, no había más por hacer que esperar.
Y quien también esperaba luego de la jornada del día era Saki, sus padres llegaron de cita y ella fue a buscar a la suya. Recibió un mensaje de Mai avisando que para las seis estaría lista para salir aunque fuera un rato antes de que se metiera el sol. Una de las ventajas del Club de Arte era que no tenían que hacer campamentos en sitios lejanos cuando su distrito tenía una de las vistas más hermosas posibles. Montañas repletas de árboles, campos de cultivo, una ciudad lo suficientemente moderna y el mar a un tiro de piedra era el sueño de todo dibujante.
─¡Mai...!
─¡Saki!
Quedaron de verse en el Árbol Celestial y ahí estaban, Saki corrió hasta Mai y la cargó como si la dibujante pesara lo mismo que una pluma, incluso dio un par de vueltas entre risas de genuina alegría. Por la hora aun había suficiente luz, pero Saki podía andar por esos bosques con los ojos cerrados, los conocía como la palma de su mano, así que no pasaba nada si se quedaban sin luz de día en algún momento. Y aprovechando que estaban a solas, Saki le plantó un beso a Mai en los labios, uno dulce y breve, antes de devolverla al piso sobre ambos pies. No por ello soltó su cintura, por cierto.
─¿Cómo te fue? ─preguntó Saki, sonreía de esa manera amplia tan propia de ella.
─Fue bastante divertido el día. Vamos a sentarnos, te voy a mostrar ─siempre llevaba su libreta de dibujo─. Fuimos a la plaza de la ciudad a dibujar los edificios y practicamos la perspectiva y las sombras ─sintió cuando Saki la dejó sentada sobre una de las enormes raíces del árbol. Apenas Saki se sentó a su lado, le mostró los dibujos─. Mira.
─¡Genial! Ésta es la esquina de donde está esa cafetería que recién abrió, ¿verdad? ─con sincera emoción en su rostro, Saki admiró cada dibujo y reconoció cada uno de los sitios─. Oh, es el mismo sitio, pero... Aquí hay más sombras, como si fuera ya de tarde, ¿verdad?
─Exacto ─señaló ambos dibujos─. Aquí es como si le diera la luz a mediodía, hay pocas sombras, y acá es cuando el sol ya se mueve ─adoraba explicarle esos detalles a Saki, le gustaba mucho su sincera atención y, presa del momento, besó su mejilla.
─Ah ─el beso atontó a Saki unos segundos, solo pudo poner una sonrisa estúpida y llena de felicidad─. Me gusta mucho que disfrutes de lo que haces, cuando me explicas siempre puedo entenderte y... Ah, bueno ─suspiró hondo y se recargó en el hombro de su novia─. No quiero imaginarme estar sin ti, Mai... Aun... Aun pienso en ellas, quiero que regresen juntas.
─Yo también, Saki ─dijo Mai con un suspiro. Miró la libreta entre ambas y regresó varias páginas. Estaba el mismo dibujo que hizo a memoria de ellas, Nagisa y Honoka de frente, solo eso. Tenía más imágenes en su cabeza de ellas, pero casi todas relacionadas a las peleas y algunas escenas eran de cuando se hacían pasar por malas y... Bueno, esas prefería dejarlas de lado. Le dio una copia a Hikari ya que en el reacomodo de memorias de los conocidos de Black y White, las fotos de ellas juntas también desaparecieron─. Esperemos por el día que dijeron, ya tenemos por seguro que ellas volverán, solo hay que esperar.
─Lo sé, es solo que... Cada vez falta menos para el evento, sé que no nos lo dicen, pero seguro que varias de nuestras amigas están ansiosas por la espera ─la deportista suspiró hondo─. Yo lo estoy... Un poco... Mucho ─confesó.
─Yo también lo estoy, pero... Ya hicimos lo que pudimos, hicimos todo lo que estuvo en nuestras manos ─se recargó en Saki también, tomó su mano y se tomó la libertad de enredar sus dedos con los de ella─. Ahora solo tengamos esperanza, Saki. Eso nos funcionó antes, ¿o no?
─Tienes razón, tengamos esperanza ─con una recuperada sonrisa, Saki besó la mejilla de Mai una vez... Y luego otra, y otra, y una más antes de buscar sus labios, solo se detuvo un instante antes de mirarle con sus ojos brillantes de emoción, de amor─. ¿Puedo?
─Aun no ─rió Mai y alejó sus labios, recibió otro beso en la mejilla que la hizo reír.
─¿Y ahora? ─y por respuesta recibió un breve beso en los labios, más como una caricia por el suave roce con la boca de Mai. Sonrió─. Gracias.
─Tendrás más cuando estemos en un sitio menos abierto ─rió la dibujante─. ¿Sabes? Me pone contenta poder tomar tu mano. Y he notado que muchas de nuestras amigas disfrutan de estos gestos también.
─Bueno, no es secreto para nadie que Love y Setsuna están saliendo ─rió─. No que se les note a primera vista, pero, tú sabes, ¿verdad?
─Lo sé, esos gestos que se tienen son discretos pero podemos verlos porque nosotras los hemos hecho ─dijo Mai con una risa pequeña─. Si me preguntas, Tsubomi-san hace una linda pareja con Itsuki-san, quizá es culpa de la apariencia de Itsuki-san, en serio parece un chico a primera vista.
─Ellas también son más discretas, pero quien no es discreta es Momoka-san, y es gracioso ver a Yuri-san de mal humor, ya sabemos porqué pone esa cara, ¿verdad? ─le guiñó un ojo a Mai─. ¿Y qué opinas de Karen-san y Kurumi? ─solo se refería con algo más de respeto a las compañeras que eran mayores que ella, a las demás las trataba con más familiaridad─. Yo creo que son una linda pareja, Karen-san parece que siempre comprende las palabras de Kurumi aunque hable con brusquedad.
─Es como si nos tradujera lo que dice ─rió Mai─. Hacen una muy linda pareja, y a Kurumi-san no le da pena anunciar a los cuatro vientos que está saliendo con Karen-san. ¿Crees que me dejen dibujarlas?
─Te dejarán si les das una copia, te lo aseguro ─un suspiro más hondo abandonó el cuerpo de Saki─. Oye, Mai...
─¿Uh?
─Te amo...
─Y yo a ti, te amo mucho, Saki...
Decirlo en ese o en cualquier otro momento no estaba de más, darle a saber a la persona amada lo que provocaba en el corazón nunca estaba de más. Perderse la una a la otra era algo que nunca iban a permitir. Y si lo único que podían hacer era pedir porque sus amigas pudieran volver a encontrarse, entonces lo harían. Mantendrían la fé y la esperanza.
Mientras, en otro distrito, Yuri paseaba con Momoka luego del ensayo y de un merecido descanso. La modelo quería despejarse un poco y poder platicar un poco más a gusto con Yuri. Había estado tan ocupada en esos días que no había tenido oportunidad de compartir más tiempo con su novia y eso era algo que no pensaba permitir, mucho menos luego de escuchar todo lo ocurrido en esas peleas con esas chicas Black y White, mismas que debería conocer pero que era incapaz de recordar. Todo ese asunto en serio que era enredado siendo ella una civil por demás normal.
─Entre más pienso en esto, más me confundo ─dijo Momoka, iba cómoda abrazada del brazo de Yuri. Adoraba de sobremanera como su seria novia trataba de disimular su sonrojo, sin lograrlo.
─Esto es algo que no suele suceder en todos los casos, esto de reescribir y reacomodar la realidad es un poder que solo tiene la gente del Jardín de la Luz. Seguramente cuando Nagisa-san y Honoka-san regresen, tú también recordarás lo que pasaste... Aunque no me gustaría que recordaras algunas cosas ─eso último lo murmuró.
─¿Hablas de que sufrí algún ataque o algo? ─preguntó la modelo con tono meloso.
─Lo sufriste, pero no te pasó nada... Y no, no es eso lo que quiero que recuerdes...
─No las recuerdo a ellas, pero sí todo lo demás, ¿sabes qué sí recuerdo? ─la sintió tensarse, vio que sus mejillas se ponían más rojas y eso le hizo sonreír más─. Que nos besamos en el dormitorio de Miki-chan...
Y eso era justo lo que Yuri no quería que ella recordara, todas las provocaciones a escondidas de las chicas. Yuri seguía siendo una persona demasiado tímida, reservada y eso siempre era la delicia de Momoka. Refunfuñó un poco y eso le ganó un beso en la mejilla. Sentir esos frescos labios tampoco ayudó, de hecho giró un poco su rostro para tratar de componerse.
Momoka le dio un pequeño descanso, tampoco que quisiera molestarla demasiado y sabían bien hasta donde era saludable provocarla y hasta donde no.
Caminaban sin rumbo fijo por una ruta donde nadie pasaba ya a esas horas, sabía que a Yuri le daba pena que las vieran pegadas y, ella a su vez, debía evitar mostrarse demasiado en una situación tan íntima con Yuri. Lo último que necesitaba era que hubiera una foto de ellas en las revistas de chismes de farándula, los escándalos así no solamente eran algo dañino para una figura pública, sino que Yuri terminaría en el ojo del huracán y la comenzarían a molestar. Más que su propia reputación, era Yuri lo que más le importaba en ese momento.
Yuri, por su lado, eventualmente se relajó e incluso tomó la mano de Momoka, cerrando aun más el contacto de sus brazos. Suspiró de manera discreta y con su mano libre se acomodó las gafas. Miró el cielo, tenía ese color rojizo y naranja y ya algunas estrellas podían verse en el cielo. Sonrió sin darse cuenta.
─Oye, Momoka...
─Te escucho, Yuri.
─Te amo ─se giró solo lo suficiente para darle un breve beso en los labios, un dulce beso en los labios que separó de inmediato para seguir caminando como si nada pasara. Sonrió para sí misma al notar de reojo que fue la modelo la que se sonrojó ésta vez. Las pocas veces que podía tomar a Momoka por sorpresa, lo valían.
─Ah, Yuri... Eso ─se tuvo que recargar en ella para terminar de componerse, siendo tan provocadora, era una vergüenza que con un simple beso Yuri la desarmara... Pero era Yuri, su querida Yuri, a ella podía permitirle eso, ¿verdad? Con ella podía mostrarse fuerte, triste, vulnerable, enojada y hasta frustrada. Era su querida Yuri después de todo─... ¿Porqué?
─Porque te amo, por eso... Y porque ver cómo dos personas que se aman tanto son separadas sin que puedan evitarlo, me hace pensar en lo afortunada que soy de tenerte ─explicó con un tono suave, un poco serio y con ese gesto. No la miraba pero sí le daba a entender su sentir estrechando su mano─. Sé que no suelo decirte mucho éstas cosas, pero... Algunas veces hay que hablar claro y directo, ¿verdad?
─Tienes razón ─la modelo sonrió y volvió a recargar su cabeza en el hombro de Yuri. Con un profundo suspiro calmó su propio sonrojo─. También te diré todo lo que deba decir, Yuri, es un trato ─sonrió─. ¿Sabes? No te lo pude platicar, pero hablé de algo muy interesante con Miyuki-san.
─Te escucho.
─Ella me dijo que estuvo muy cerca de las chicas cuando sucedían los ataques, que ella misma fue víctima más de una vez y que la idea de ser una Pretty Cure la asustaba mucho ─besó la mejilla de Yuri por el simple deseo de hacerlo, sonrió al verla sonreír─. Cuando pienso en ello, me alegra no haberte preocupado de más durante tus peleas, fueron duras y... Posiblemente me habría asustado también ante la idea de pelear contra esos monstruos. Tú en especial la pasaste mal y... Por ahora me alegra poder estar para ti, así...
─¿Ya no tienes esa loca idea de pelear a mi lado? ─preguntó con una sonrisa.
─Tengo ideas "locas" contigo en éste momento, pero pelear contra monstruos no es una de ellas, no te preocupes ─rió al verla respingar un momento y luego tensarse. Su tono coqueto nunca le fallaba─. Hay muchas otras cosas que podemos hacer juntas que no sea pelear contra enemigos oscuros. ¿Quieres saber cuáles? ─soltó una risa pequeña al verla seria y sin deseos de responder a esa pregunta─. O te las puedo demostrar, si quieres.
─Has lo que quieras... Como siempre ─murmuró de mala gana, con las orejas calientes y su cara roja como tomate maduro. Momoka solo rió y la animó a seguir su paseo, ya después se las arreglarían, por ahora, la modelo solo quería caminar al lado de su fría y gentil luz de luna.
Los días pasaron, cálidos y brillantes, uno tras otro. Todas seguían con sus rutinas y no había mañana donde no se asomaran en cada amanecer a ver si esa mañana en turno era más brillante que las anteriores, pero no había señal de ese día brillante del que hablaron Porun y Hikaru. De hecho, esos días celebraron el cumpleaños de Saki, que siempre quedaba en el transcurso del verano. Ésta vez no se cruzó con su entrenamiento del club de Softball, pero de sus amistades de la escuela recibió regalos, y de sus amigas guerreras una fiesta sorpresa. Saki siempre olvidaba su propio cumpleaños, fue Mai la que organizó todo.
Por otro lado, los trajes quedaron finalizados y quienes iban a estar en el escenario pudieron ensayar con su ropa, el Club de Modas comandado por Erika se prestó para ayudar a las chicas a cambiarse la ropa entre números, y aunque las agencias de Urara y Momoka querían a profesionales para ese trabajo, Momoka dio la cara por ellas y les dijo que para el Club de Modas aquella era una experiencia de vida importante, incluso sería agregado a su hoja de acitividades para la escuela y eso era algo muy, muy importante. Urara también apoyó la propuesta y consiguieron el espacio para el Club de Modas. Yuri se los reprochó, por cierto, porque tomaría años para que Erika se bajara de esa nube, la modista no era precisamente la persona más humilde de la ciudad. Estaba feliz por ella y las chicas, sí, pero eso no quitaba el dedo del renglón. Luego del concierto apostaba a que Erika lo presumiría ante propios y extraños y sin que nadie le preguntara.
Entre más se acercaba la fecha del evento, más emoción mezclada con ansiedad podía notarse en las chicas. Nagisa y Honoka aun no regresaban, no había más visiones de parte de Porun y tampoco más palabras al respecto de parte del pequeño Hikaru.
Era cierto que nadie les aseguraba que ellas volverían en esos días, en esos meses, ni siquiera en ese mismo lugar. Siendo el mundo un lugar tan basto y el universo en sí un sitio lleno de otros mundos, no sería loco pensar que quizá ellas se encontrarían en otro lugar, en otras formas y muchísimo tiempo después. Con sus esencias a merced del capricho del mismísimo Universo, era imposible tratar de asegurar algo. Y aun así no perdían la esperanza, seguían mirando cada amanecer con atención.
Mientras la espera seguía, ya todo estaba siendo dispuesto para el evento, incluso cerraron el teatro de Clover Town y comenzaron a poner las luces y los equipos de sonido. Con los boletos vendidos en su totalidad, solo hacía falta a esperar el sábado marcado.
Y sin que nadie pudiera evitarlo, llegó el último fin de semana de ese verano.
Ese último viernes de vacaciones amaneció especialmente brillante, no había una sola nube en el cielo pero tampoco hacía un calor asfixiante como en días pasados. Era un buen día de hecho, uno muy lindo. Y eso mismo pensó Nagisa al asomarse por su balcón. Normalmente se quedaría a dormir otro rato aprovechando que su madre le dejaba holgazanear un poco más, pero le pareció un desperdicio estar en cama cuando afuera hacía un precioso día.
Eso y que aun le faltaba su tarea de ciencias, tenía que ir a terminar y ya tenía a la cabellería lista para ayudarle. Su madre no tenía que saber que le faltaba esa tarea, solo dijo que saldría a disfrutar el día. Luego de asearse, desayunar y comer un poco de unas galletas que tenía debajo de la cama, se alistó para salir.
Mochila: lista, móvil: listo, un botella con agua: lista, dinero: listo. Llevaba otras cosas de uso personal como pañuelos desechables, un espejo de mano, oh, y sus llaves de la casa, no debía olvidarlas. Mandó un mensaje avisando que ya estaba en camino. Tener un móvil era bastante entretenido, podía usar un par de audífonos para escuchar música en su viaje en el tren al centro de la ciudad. Su cita era en la biblioteca de Wakabadai e iba justo a tiempo, luego de eso seguía un paseo por todo el centro y, para cerrar con broche de oro, pasar a comer takoyaki con Akane y Hikari. Ya vería qué hacer con lo que restaba del día. Estaba bastante contenta, se le notaba.
Quien también estaba contenta era Honoka, se estaba alistando para salir e ir directo a la biblioteca de Wakabadai. Desde temprano ayudó con la limpieza que la casa requería, ayudó a barrer las hojas en el jardín e incluso sacó a pasear a Chuutaro un rato aprovechando que las mañanas eran mucho más frescas que las tardes. Honoka notó que pese a que el sol estaba muy luminoso no se sentía tanto calor. Si por la tarde-noche seguía el clima así de cómodo, sacaría a pasear a su perro de nuevo. Últimamente lo había notado más alborotado de lo normal y apostaba a que necesitaba sacar energías.
Luego de un completo, nutritivo y delicioso desayuno, se despidió de su abuela y de su perro y salió de la casa solo con un bolso cruzado; dentro llevaba dinero, su móvil color blanco y los extras de uso personal. Tomó el tren, que a esa hora y gracias a las vacaciones no estaba tan lleno, y fue directo al centro de la ciudad.
Todos parecieron notar el hermoso día que hacía, había mucha gente en la calle, en los parques y en los centros comerciales disfrutando de tan particular y linda mañana, podía sentirse un buen ánimo en general. El parque que estaba cerca de la biblioteca contaba con bastante gente también, algunos descansando en las gradas, otros jugando basquetbol y varios más platicando y riendo en su camino al mercado de pulgas. Nagisa sonrió al notar eso, Honoka también. Honoka llegó primero a la biblioteca y se detuvo cerca de la entrada para silenciar su teléfono, no quería molestar a los otros visitantes si recibía alguna alarma de mensaje o algo similar.
─¡Ya estoy aquí! ─Nagisa corrió el último tramo, tenía una sonrisa enorme en su cara, incluso saludó con su brazo por anticipado mientras iba directo a la entrada de la biblioteca─. Espero no haber tardado mu- ¡Woah! ─chocó sin querer con Honoka y la hizo soltar su móvil. Con ayuda de sus rápidos reflejos de lacrosse pudo atrapar el teléfono y salvarlo de una fea caída─. Por poco ─rió con alivio y devolvió el teléfono a su dueña, se notaba apenada y arrepentida por el accidente─. Buenos días, Yukishiro-san. Lamento esto, no me fijé.
─Nagisa, vaya que eres torpe, la tienes de frente y aun así chocas. Es una suerte que no la derribaras ─Rina nunca iba a perder la oportunidad de encontrar humor en los accidentes de Nagisa. En los inofensivos, claro─. Y no, no nos hiciste esperar, también acabamos de llegar.
─No pasó a más, no te preocupes, Misumi-san, solo ten cuidado la siguiente ─dijo Honoka con su tono calmo y amable. A decir verdad no había notado al otro par de chicas ahí, pese a que eran compañeras desde secundaria, nunca se había dado el tiempo ni la oportunidad de socializar con las chicas del equipo de lacrosse... O con más compañeras de su salón. Notó cuando Nagisa Misumi se reunió con sus amigas y solo sonrió una vez más antes de dedicarles una educada y leve inclinación─. Con su permiso, tengan un lindo día.
─Igualmente ─respondió el trío al mismo tiempo y siguieron con la mirada a la chica. Shiho soltó una risa pequeña en cuando Honoka Yukishiro desapareció de vista─. La Reina del Conocimiento está aquí, deberías aprovechar y pedirle a ella que te ayude con la tarea, Nagisa.
─Nagisa es demasiado torpe y Yukishiro-san demasiado aplicada, seguro que la enfada si va a pedirle ayuda con su tarea de ciencias en los últimos días de vacaciones ─agregó Rina con malicia, dándole un pequeño codazo a Nagisa a modo de juego... Y para provocarla. Y lo logró.
─¡No soy torpe, y además tengo un promedio de ochenta y cuatro puntos! ¡Estamos igual las tres! ─se defendió Nagisa con las mejillas rojas de enojo. Ese par de bobas adoraba molestarla, lo sabía y aun así caía en sus provocaciones.
─Y todavía no sabemos cómo lo lograste ─rió Shiho─. Recuerdo bien que tu promedio era de menos de cincuenta puntos ─puso un repentino gesto de extrañeza, incluso se llevó una mano al mentón─. En serio no sé cómo pasaste de año. Ni siquiera sé cómo hiciste para pasar a preparatoria.
─¡Oye!
─No nos puedes culpar, Nagisa, debes recordar cómo llorabas cuando la profesora nos entregaba las notas en secundaria ─mientras decía eso, Rina hizo lo mismo que Yukishiro y silenció su teléfono, animó a sus amigas a hacer eso también.
─Ugh... Eso sí lo recuerdo bien ─arrugó la nariz por el enojo tan solo de acordarse de cada mala nota, sacó su móvil y lo puso en silencio. Y en ese momento notó que el teléfono de Yukishiro-san era del mismo modelo que el suyo, incluso tenían el mismo colgante en forma de corazón, solo diferían en color─. El punto es que tengo mejores notas que hace dos años, ¿me van a ayudar con mi tarea o no? ─su enfado hizo reír a sus amigas, eso relajó su gesto y eventualmente terminó riendo también.
─Para eso nos mandaste mensajes de súplica ─dijo Shiho─. Luego iremos a pasear y después a comer algo, ¡muero de ganas por comer con tu dinero, Nagisa!
─En eso quedamos, y les voy a invitar solo UNA orden de takoyaki. Tendrán que compartirla.
─Espero que podamos ayudarte, yo hice la mía con mucho trabajo, ni siquiera sé si la hice bien ─la chica de coletas estaba dudosa, luego miró al interior de la biblioteca─. De verdad estoy tentada a pedirle ayuda a Yukishiro-san, pero...
─Intimida bastante, ¿verdad, verdad, verdad? ─Shiho no ocultó del todo su gesto de incomodidad─. Parece inalcanzable, lo ha sido todo éste tiempo ─aunque su delegada de clase era servicial, atenta y muy educada, realmente no hablaba con nadie mas que lo necesario y nunca la habían visto andar con alguien más que no fueran miembros del Club de Ciencias o del Consejo Estudiantil... A veces. Un lobo solitario en todo su esplendor.
─Yo... No creo que ella sea intimidante, pero... Yukishiro-san está en otro nivel ─dijo Nagisa con un gesto de graciosa derrota, se llevó una mano a la nuca─. Además no tenemos nada en común con ella.
─Especialmente tú, Nagisa ─rió Rina al pensar un poco más en ese detalle─. Tú eres una brusca jugadora de lacrosse y ella una inteligente chica noble.
─¡Oye, no soy brusca!
─Lo eres, lo eres, lo eres ─Shiho tomó por un brazo a Nagisa para animarla a entrar al fin a la biblioteca, tuvo que calmar sus risas para no molestar a los que estaban adentro─. Por suerte ya tenemos que usar equipo protector o no sé cuántos huesos habrías roto a éstas alturas.
─Andando, a trabajar, tenemos que terminar con esto. Podemos revisar juntas nuestra tarea y la haremos bien entre las tres... Espero ─Rina tomó por el otro brazo a Nagisa y finalmente entraron a la biblioteca. Tenían mucho de ese hermoso día por delante y no pensaban desaprovecharlo.
Adentro, Honoka estaba concentrada en su lectura y no notó cuando sus compañeras de clase tomaron asiento a solo dos mesas. Tampoco las escuchó, tenía puestos los audífonos para oír algo de música que ayudaba a la concentración.
Afuera, a distancia y entre unos árboles, Hikari presenció toda la escena. Ver todo eso hizo que su corazón se encogiera de un pesar que no era enteramente doloroso, y su vez sintió un alivio que no terminaba de calmarla. Tragó saliva y revisó que nadie le pusiera atención. Acercó su comunicador de pulsera a su boca, ya todos estaban atentos desde que notaron algo distinto y muy hermoso en ese día. Hikari fue la que se adelantó a confirmar su presencia en cuanto Porun usó su poder y le dijo que ellas se encontraban en "el sitio grande con libros hasta el techo". Tomó aire mientras buscaba las palabras adecuadas.
─Han regresado, pero no se conocen. Son ellas mismas, pero no se conocen. Tampoco veo que tengan consigo a Mepple y a Mipple, Porun no los percibe ─informó con un tono quebrado. Su propia memoria estaba reacomodada ahora, en serio que no sabía cómo funcionaba todo ese asunto a pesar de que ella misma usó esa técnica con Akane para al menos asegurarse un techo. Y ahora tenía por nuevos recuerdos que solo conocía a Nagisa porque ella a su vez conocía a Akane. El estar en una llamada con video hizo que todos notaran que Hikari estaba a punto de soltar un par de lágrimas.
Nagisa y Honoka regresaron, pero no como esperaban.
Continuará…
