El aliento de su cuerpo se había ido de un soplo instantáneo, sentía los nervios recorrer su columna vertebral con malicia, no sabia que hacer y no había a donde ir, no era que le temiera a la princesa, de ninguna manera, es mas, se enfrentaría a ella pero, había algo que la detenía, mas allá de ser idéntica a la mujer que veía en sus apariciones, sentía que a esta joven que tenia al frente, ya la conocía de algún lado, ya conocía esos ojos, ya conocía esas pecas, ya conocía ese cabello y esa voz, pero no sabia de donde, buscaba y rebuscaba en su memoria como si de un viejo baúl se tratara pero no había nada.
-Eeh… eh.
Intento hablar pero nada más que tartamudeos salían de su boca ¿Qué le iba a decir? ¿Qué la ignoro porque pensó que era uno de los tantos fantasmas que veía en el castillo? No, claro que no, eso solo lograría que la exiliaran del reino para siempre, o peor, que la encierren de por vida por ser una mañaca.
Agacho la mirada y jugo nerviosa con sus manos, estaba muda, no sabia que decir y no lo sabría, ya había perdido ante esos ojos azulados.
Entonces de forma inconsciente y ante tanta presión empezó a sentir como por el borde de sus ojos azules las lagrimas amenazaban con escapar, ella no era una persona frágil y no se permitía que nadie la viera llorar, pero toda esta situación la estaba empezando a superar, pues no estaba entendiendo nada de lo que estaba pasando y eso la frustraba.
Pero para su consuelo sintió una cálida mano sobre su cabeza y un pulgar acariciando tiernamente en su frente y aunque la caria era reconfortante contrario a eso hizo que cerrara sus ojos con fuerza.
-Tranquila- Le dijo Annabella de forma amable sin dejar de acariciarla como si de un cachorro se tratara. -No era mi intención hacerte llorar.
-Eh ¡No!... No estoy llorando- Dijo un tanto exaltada.
Annabella soltó una risita de compasión, claro que la rubia estuvo a punto de llorar, pero no la molestaría con ello, no lo haría…
-Esta bien, continua con lo que estabas haciendo- Dejo de acariciar su frente y retrocedió dándole la espalda para tomar asiento en uno de los sofás frente a la ratona que estaba en medio de la biblioteca.
Elsa la miro a todo momento, incluso cuando tomo un libro que estaba sobre la mesa y continuo leyendo.
-Ahora si ignórame, continua- Dijo haciendo un simple edema con su mano para que la rubia siguiera con su labor.
Tras ese día, Elsa y Annabella repetían esa rutina, la princesa pasaba a leer en la biblioteca siempre que Elsa terminaba de limpiar el segundo piso, pasaba por su lado y acariciaba su cabello como si fuera una niña pequeña y esta aunque se extrañaba se dejaba y tras una semana ya hasta pequeñas charlas corteses mantenían y aunque entre las dos trataban de negarlo, ya hasta incluso la presencia de la otra le agradaba…
-Elsa…- La llamo la pelirroja sin despegar la vista del libro que hoy estaba leyendo mientras tomaba un poco de té.
-¿Si mi lady?- Pregunto la joven volteando a su princesa.
-Puedes ir a mi cuarto y traerme la libreta con lapicera que deje sobre mi mesa de noche- Le pidió.
-Pero no tengo permitido ir a su cuarto alteza- Se excuso la rubia.
-No fue una pregunta Elsa y tienes mi autorización- Dijo bajando el libro y mirándola a los ojos.
Elsa asintió sin más y camino hasta salir de la biblioteca, ya sabia donde quedaban los aposentos de la princesa así que caminaba con calma hacia dicho lugar, después de una semana ya conocía cada rincón del castillo.
-¡Deah! Mi Lady, Alteza, Majestad- Se decía a si misma por lo bajo en un tono de burla mientras agitaba los brazos a los lados de su cuerpo con molestia.
Soltó un suspiro cargado de agobio y metió sus manos dentro de su pantalón mientras seguía caminando, el castillo no era lugar para una potencial rebelde.
Tomo su celular para mirar la hora y paso apreciar su fondo de pantalla que era una foto de ella y su actual ex novio, pues aun quería al muchacho a pesar que hace una semana no lo veía desde su ruptura.
-Tardas demasiado- Dijo la voz de la princesa detrás de ella haciendo que pegara un brinco al voltear.
-¡Annabella!. Digo, princesa- Dijo nerviosa y bajando el tono.
-Tardarías menos si vieras menos el celular- Le sonrió con picardía. -¿Quién es el muchacho?
-Es un… amigo.
-Mjmm- Ahogo una risa. -Anda.
-¿A que se refiere?
-Que me mientes.
-No es cierto.
-Solo dime.
-No tengo porque decirte nada.
Elsa se cruzo de brazos inconscientemente y aparto la mirada como si estuviera ofendida, pero cuando se dio cuenta de lo que había hecho y como habia contestado, rápidamente volvió a su antigua postura.
-¿Sabes qué? Es cierto, no tienes por que decirme nada.
La pelirroja paso de ella hacia su alcoba, chocando su hombro.
Elsa dio un suspiro de molestia y volteo a la princesa.
-Oye- La llamo haciendo que Annabella se detuviera pero no volteara la mirada a verla.
-Perdón- Se disculpo a notable regañadientes, estaba sorprendida de si misma, hasta hace una semana no podía ni dirigirle la palabra y ahora le hablaba como si fuera la hermana mayor que nunca tuvo. -No era mi intención contestarle de esa manera.
-Elsa, puedes hacerme un maldito favor- La rubia abrió los ojos impresionada, vaya ¿La realeza utilizaba ese tipo de palabras?.
-Eh, claro.
-Dime cuantos años tengo- Le pidió, no, le ordeno.
-Eem ¿17?- Dijo confundida.
-¿Estas segura? Porque parece que no lo estas- Prácticamente la regaño.
Elsa apretó los puños y evito con todas sus fuerzas fruncir el entrecejo.
-Tengo 17 años- Afirmo con fuerza esta vez.
-¡Bingo!- Dijo acercándose rápidamente para acortar la distancia entre ellas, acorralándola contra la pared, haciendo que la rubia se pusiera un poco nerviosa y… ¿Qué era ese calor en su cara? ¿Acaso se habia sonrojado? Si, eso era. -Dime ¿Sabes cuantos años tengo yo?
-20 para 21 este 21 de Junio- Dijo muy segura.
-Muy bien, estas mas segura de mi edad que de la tuya, ahora ¿Sabes cual es ese maldito favor que quiero que me hagas?
"¿Qué te de mi 'Regalito' de cumpleaños?" Pensó con picardía pero quito enseguida esa repentina, rara y turbia idea de su cabeza para simplemente negar con su cabeza.
-Que dejes de hablarme como si fuera 10 años mayor que tu, solo soy 4 años mayor.
-De hecho solo eres 3 años mayor, cumpliré 18 el 22 de Diciembre- Le informo arriesgándose a que fuera ignorada de todos modos.
-Uuy, Capricorneana- Soltó al aire. -En fin ¿Puedes hacerme ese maldito favor?- Pregunto apoyando de golpe su mano derecha sobre la pared que estaba detrás de la cabeza de Elsa. -¿Puedes?
-Si.
Annabella penso que tal vez rompiendo las formalidades podrian entenderse mejor, tal vez podria saber mas de la rubia y saber... porque se parecia tanto a la mujer de la pintura.
El espiritu del invierno, la reina de las nieves.
