Capítulo 7


La corta conversación con Kino me había dejado mucho que pensar, de cierta manera me recordaba a mi hace varios años atrás.

De cierta manera en mi vida siempre había tenido apoyo, el dinero de mis padres me permitió no preocuparme por como sostenerme y pagar mis estudios, sus amistades siempre procuraron por ayudarme cuando les era posible, aunque eran desconocidos en un principio para mí, se volvieron piezas fundamentales de lo que soy ahora.

Algo dentro de mí me decía que podía ayudar a esa muchacha, no exactamente igual, pero algo podría hacer.

Tome el teléfono de la sala y marque aquel número de memoria.

— Con el Doctor Smith, por favor.

— Te veo demasiado feliz y eso no me gusta.

Mina se paró frente a mi escritorio estudiándome con la mirada. Puse los ojos en blanco y crucé los brazos mirándola fijamente.

— Bueno, primero me dices que debería alegrarme y disfrutar la vida. No amargarme por las asesorías y ahora me molestas con que me ves feliz. ¿Quién te entiende?

— No me engañas jovencita — dejo caer sus manos sobre el escritorio y se acercó quedando frente a mi rostro —. Algo tramas… algo estás haciendo… algo que no me has dicho. ¡Dime!

Solté una carcajada y salí corriendo del salón, no, no podía contarle, no aun, este era mi momento, mi pequeña travesura personal.

— ¿Qué haces aquí? — pregunto Mina al verme fuera de su salón — ¿Terminaste temprano?

— Mmmh no, mi asesora tuvo que irse temprano, no se sentía bien.

— Oh, ¿está enferma?

— Si, algo así.

— Bueno, vámonos, Lita no vino hoy — dijo cerrando la puerta tras de sí.

— ¿No vas a esperar a Andrew? Ya sabes, acosarlo un poco antes de verlo mañana — pregunte mientras ella me extendía la mano para ayudarme a ponerme de pie.

— No, hoy no. Se ve decaído, creo que por hoy lo dejare tranquilo.

Mientras caminábamos por los pasillos, Mina me contaba algo sobre una audición para un comercial de perfumes, es lo único que entendí, en mi mente solo podía recrear lo que había pasado mas temprano con mi querida señorita Saori.

— Buenas tardes Serena.

Cuando la vi entrar automáticamente la molestia se apodero de mí. No podía evitarlo.

— Buenas tardes señorita Saori.

— Bueno — dijo colocando las cosas sobre su escritorio —. Hoy es nuestro ultimo día juntas, mañana regresa Darién así que había pensado en repasar un poco sobre los temas que vimos estos últimos dos días. No son demasiados así que pensé que podrías resolver las dudas que han quedado o procedimientos que aun no comprendes del todo.

— ¿Mañana? Pensé que sería por más tiempo.

¡¿Que?! Mañana regresaba Chiba, yo pensé que será tiempo indefinido, o sea, ¿tanto por tres días? Me había esforzado por molestar a la… mujer frente a mi para que solo fuera por tres días.

— Pensé que estarías contenta por volver a ver a Darién — volteo a verme curiosa.

— Estoy contenta solo que no pensé que sería tan pronto, aunque realmente estos tres días se me han hecho eternos. Que fortuna la suya, seguro puede verlo todos los días.

Ella desvió la mirada y no respondió, en cambio comenzó a sacar algunas hojas de su maletín. Vaya, que rápido había ganado esta vez. Durante la clase puse atención, sorprendente, pero le tenia algo preparado para el final, era el ultimo día, tenia que hacerle pasar el ultimo coraje, ¿no? Con nada de sutileza en algunas hojas me tome la molestia de poner mi nombre y el de Chiba dentro de un corazón, luego intentaba borrarlo con poco éxito. Sería mi despedida.

Cuando termine la última hoja de ejercicios se las entregue y puse la cara de inocencia mas pura que pude, la mire disimuladamente esperando ver su reacción al ver mis pequeños mensajes, fue en la segunda hoja que pude ver como arrugo las hojas.

— Puedes retirarte.

— ¿Ya?

— Si.

Sin decir nada mas recogí mis cosas, antes de salir me di media vuelta y le hablé por última vez.

— Si ve a Chiba, dígale que espero con ansias volver a verlo. Muchas gracias señorita Saori, por estos tres días.

Hice una reverencia y salí para esperar a Mina fuera de su salón.

Era las 5:24 de la tarde y por fin el ultimo día de exámenes había terminado. Estaba cansado, pero había prometido que iría al café de Andrew, me había enviado un mensaje, tenía algo importante que decirme.

Al llegar fui directamente a la barra, frente a la puerta que daba a la cocina, en algún momento Andrew aparecería.

— Esta vez tu examen termino más tarde — escuche su voz tras de mí.

— No tienes idea lo agotado que estoy mentalmente.

— Bueno, a decir verdad, puedo darme una idea — Andrew paso al otro lado de la barra, abrió la caja registrado y deposito el dinero que tenia en mano —. Reika y yo hemos termino.

No me sorprendía, esa relación no daba para mucho, pero ese tipo de cosas no son las que les dices a tu mejor amigo en un momento así.

— No sé qué decirte en consuelo, pero… sabes que estoy aquí para escucharte.

— No, deja esas cosas — dijo mientras miraba todo el local —. No es el lugar y, a decir verdad, no duele como pensé. Ya se veía venir, ¿cierto? — no pude mas que hacer una mueca, una sonrisa forzada —. Estoy bien, es solo que… vaya, cinco años de relación… que serían seis en dos semanas se oyen tan… no sé, lo digo en voz alta y me siento agotado.

— Hablemos a los chicos y vayamos por ahí, a un bar, no lo sé.

— ¿Darién Chiba proponiendo un día de fiesta entre semana?

— Hoy fue mi ultimo día de exámenes, ahora con lo tuyo, es como una señal, debemos salir.

— No se que te ocurre, pero sigo tu idea, háblales a los chicos y avísame donde y la hora.

— Perfecto.

— ¡Por la soltería! — brindo Jadeite alzando su cerveza —. Ve todo por le lado positivo Andrew, de nuevo estamos los seis solteros, anquen Darién no cuente, el esta casado con libros, clases… es más, creo que terminara casado con la bibliotecaria.

Paso el tiempo y cada vez la mesa se encontraba con mas y más botellas vacías.

— Y ese es mi plan, hare que Andrew salga con tantas mujeres que olvidara el nombre hasta de su madre — Jadeite se termino la cerveza de un trago.

— Ya deja de tomar Jadeite — Malachite le quito el tarro de la mano y lo alejo —. Te recuerdo que mañana tienes clases.

— Oh, basta. Si hasta Darién quiso salir entre semana no veo porque te debas preocupar.

— El tiene trabajo asegurado en cuanto salga de la universidad, en cambio tu…

— Oh cállate.

— Bueno, tal vez Darién nos dará mas sorpresas pronto, si el organizo esto en un día como hoy, tal vez mañana nos llegue con la sorpresa y nos diga que por fin tiene novia.

— Cállate Andrew — le dije mientras le daba un golpe en el hombro haciendo que escupiera un poco de su bebida.

— Cierto, a la mejor conoces a una hermosa estudiante de preparatoria. Han de estar en la gloria, rodeada de mujeres vestidas de colegialas — Nephrite dejo escapar un suspiro. Pervertido.

— Olviden eso, Darién llega solo con el tiempo de ver a su alumna y créanme, le quitan las ganas de conocer a mas mujeres… aunque… bueno, yo podría quedarme viendo a su alumna sin problema.

— ¿No se supone que estas dolido porque acabas de terminar con Reika? — pregunte.

— Eso es otra cosa, por favor, admite que tu alumna es un bombón. No se como puedes quejarte tanto de ella, yo podría pasarla con cien con tan solo verla.

— Porque eres un cerdo.

Todos soltamos una carcajada y dejamos olvidado el tema. Pero una parte de mi no dejo el pensamiento del todo. Esa jovencita, no podía olvidar que había logrado que Saori pensara que teníamos algo platónico. Sabia que lo había hecho con toda la intensión. Bueno, no sabía cómo, pero sí que sería pronto cuando ella pagara por ese tonto rumor.