Yuuri despertó con un dolor de cabeza horrible y un poco desorientado, poco se acordaba de lo que había pasado la noche anterior, pero podía deducir que había bebido de más ya que las pocas veces que lo había hecho despertaba de aquella manera.

Sentía el cuerpo pesado así que abrió sus ojos lentamente y se encontró con Víctor sobre él, observándolo fijamente— buenos días —le dijo con su voz alegre— no me digas que no recuerdas lo que hicimos anoche, Yuuri —habló en tono juguetón y el japonés se sentó de manera repentina casi botando al platinado que comenzó a reír sin parar.

¿Q- que hicimos anoche? —preguntó asustado y notando que solo traía su ropa interior y que el menor estaba en condiciones parecidas.

Que no hicimos —alcanzó a responder justo antes de ser jalado por el cuello de la camiseta por su padre quien lo miraba desaprobatoriamente— era broma —se excusó el platinado aún con la sonrisa marcada en su rostro. Al parecer no aprendía.

Yuuri poco a poco comenzó a conectar ideas, asumiendo que era estúpido que hubiese sucedido algo con el menor, pero que al estar un poco fuera de si no lo había analizado correctamente. Aún le quedaba la duda de cómo había llegado hasta la cama del rubio.

Te fui a buscar y te traje de vuelta —respondió Yuri como si pudiera adivinar los pensamientos del azabache. Estaba un poco indeciso de preguntarle cuanto recordaba, por primera vez tenía miedo de haber hecho algo indebido al haber tenido relaciones con él quien tenía alcohol en su cuerpo ¿Qué tal si Yuuri se molestaba por ello?

Yuuri comenzó a intentar hacer memoria, pero pocas cosas llegaban a su mente, entre ellas el haberse quitado la ropa y eso no era nada agradable. Esperaba que el rubio cuando lo fue a buscar no lo viera en ese estado tan vergonzoso, además de que sabía que se volvía completamente desinhibido cuando eso sucedía.

¿Qué hice anoche? —preguntó agachando su mirada y sonrojándose al pensar que el rubio debía creerlo un pervertido.

Desayunemos y después hablaremos de ello —respondió serio el rubio y el japonés pensó que estaba enojado, cuando en realidad el hombre solo estaba asustado de que lo que había pasado destruyera su relación.

El japonés se duchó sintiendo un poco de ardor en su parte trasera, tal vez se había acostado con un extraño y el rubio lo sabía. Se cubrió el rostro con las manos pensando lo peor, no quería ni imaginar lo que Yuri le diría, tal vez no querría verlo más ni que se acercara a Víctor y todo por beber de más a pesar de haberse dicho a si mismo que no lo haría.

Salió y se vistió para luego ir a la cocina, el rubio ya tenía todo listo para desayunar y aún seguía serio, Víctor sonreía como siempre mientras hacía una que otra broma a la que Yuuri solo reaccionaba con una leve risa ya que ni siquiera lo escuchaba del todo al estar sumido en sus pensamientos.

Ve a ordenar tu habitación —le dijo el rubio a su hijo, necesitaba sacarlo de ahí para poder conversar correctamente con el japonés.

Pero ya esta ordenada —respondió frunciendo el ceño, aunque no le duro mucho ya que la mirada que le dio su padre le hizo entender que mejor arrancara de ahí inmediatamente. Sin nada más que decir se encerró en su habitación, curioso de saber que querían conversar tan importante para que él no estuviera presente.

Los Yuris fueron a la sala y se sentaron en el sofá, sin mirarse. No se sabía cuál de los dos estaba más nervioso con aquella situación, nadie quería dar el primer paso y comenzar la conversación, hasta que el japonés decidió que ya que era él quien tal vez había hecho algo indebido, debía ser quien iniciara todo esto.

Lo siento mucho —se disculpó cerrando los ojos y sorprendiendo a Yuri— no sé realmente que pasó anoche, pero si hice algo malo o me odias, quiero que sepas que no era mi intención.

El rubio seguía en shock al escuchar aquello, Yuuri no recordaba nada por lo que al parecer se había imaginado algo completamente erróneo y el debía aclarárselo, aunque fuera difícil y tal vez el otro se molestara. No podía dejarlo sentirse culpable ante tal situación.

No fue así —Yuuri abrió los ojos y lo quedó mirando intrigado— no hiciste nada malo, más bien… dimos otro paso —le dijo serio y comenzando a sonrojarse levemente al tener que hablar de temas sexuales de esa manera. Quería ser sutil, pero al parecer aquello no era su fuerte.

¿Otro paso? —preguntó sin entender, hasta que todas la piezas comenzaron a encajar dentro de su cabeza. También se sonrojó, pero de manera más notoria y volvió a cubrirse el rostro con las manos— quieres decir que tú y yo…

El otro solo asintió y Yuuri quiso morir ah mismo ¿Cómo podía haber olvidado algo tan importante? Con razón el rubio estaba tan enojado.

Sé que estás enojado —dijeron los dos al unisonó quedando algo confundidos por ello.

Pensé que tú estabas enojado porque no recordaba algo tan importante.

Yo pensé que tú lo estabas por haberme aprovechado de tu condición.

Se quedaron en silencio unos segundos. Al parecer había un error grande ahí ya que ninguno estaba molesto en realidad, a Yuuri no le parecía mal haberlo hecho sino no recordarlo y al ruso mayor no le molestaba que el otro no recordara nada de lo ocurrido.

Entonces… ¿No estás enojado de que no recuerde? —preguntó un poco preocupado.

No, pero creo que tenemos que arreglar eso —dijo ya más decidido y acercándose un poco a Yuuri para besarlo en los labios como una clara insinuación de lo que quería hacer.

Como siempre Víctor llegó a interrumpirlos, ya aburrido de no hacer nada y cobrando lo que su otro padre le había prometido el día anterior— si van a hacerme hermanitos que sea cuando yo no esté —les dijo bromeando y Yuuri volvió a sonrojarse notoriamente. Víctor no tenía pudor alguno para hablar de aquellos temas.

El momento ansiado del platinado llegó, ambos Yuris lo llevaron al centro comercial y esperaron a Otabek a quien ya habían llamado para juntarse. El rubio no quiso dejar que Yuuri fuera solo con su hijo, ya que podía sucederles algo en el camino o ahí mismo en el lugar. "Algo" como que un delincuente los raptara a ambos y por supuesto él no dejaría que eso pasara.

El moreno era muy puntual por lo que ya estaba en el lugar de encuentro antes de que ellos llegaran, Víctor se arrojó a sus brazos para luego darle un tierno beso en la mejilla como siempre hacía y lo cual su padre vio con malos ojos, sobre todo cuando después fue Yuuri quien le dio un beso al chico.

El rubio solo lo saludó con un apretón de manos y una mirada de advertencia la cual no hizo ningún efecto en Otabek, ya que este no entendió aquello, por su parte el japonés esperaba que pronto pudieran llevarse bien para que Vitya pudiera comenzar a llevarlo a casa.

La tarde pasó rápida. Almorzaron y comieron helado todos juntos, en un momento de la nada se pusieron a hablar sobre motocicletas, al principio, Yuri se hizo el desinteresado hasta que escuchó a Otabek decirle que si quería lo dejaba ocupar la suya un día. Los ojos le brillaron de la emoción ya que en algún momento cuando más joven, montó una motocicleta, pero de eso ya habían pasado años y ansiaba revivir la experiencia.

También soy Dj en mis tiempos libres, si le interesa puedo enseñarle a usar la mesa mezcladora un poco —y con esa frase logró ganarse toda la aceptación del padre de Víctor, a Yuri de verdad le gustaban ese tipo de cosas ya que a pesar de ser mayor que ellos, le parecía cool el poder aprender.

Gracias a eso todo se hizo más ameno entre ellos, dejando a Víctor y Yuuri de lado en sus conversaciones de machos alfa en las que ninguno de los otros dos estaba incluido. Víctor le pidió a Otabek que también le enseñara a él y este accedió amablemente, después de todo no estaba intentando caerle mejor al padre del chico en vano, el moreno no era tonto y sabía que haciendo aquello conseguiría permisos para comenzar a salir a solas con Vitya y eso era lo que buscaba.

Sí todo seguía así, tal vez podría llegar a ser su novio.

La hora de la despedida llegó y los Yuris los dejaron a solas un momento mientras ellos esperaban en el auto. Otabek se atrevió a rozar los labios del menor con los suyos y el chico quedó completamente embobado haciendo al moreno sonreír. Víctor volvió al auto pensando en flores y mariposas, sin decir nada se puso el cinturón de seguridad y fueron a casa, se sentía completamente feliz por haber recibido aquel pequeño beso ya que era un avance que le daba esperanzas sobre Otabek.

Yuuri sabía que algo bueno debía haber pasado para mantener a Víctor tan callado, pero no dijo nada, sabía que el menor le contaría cuando saliera de su mundo, él solo esperaría ansioso por saber y así aconsejarlo lo mejor posible sobre ello.

Llegaron a casa y Yuri decidió que ya era hora de hablar con el japonés y su hijo de manera formal, por lo que los reunió a los dos en la sala y en frente del platinado le pidió a Yuuri que se convirtiera formalmente en su novio y que se cambiara definitivamente a vivir con ellos.

El azabache no sabía que responder, estaba feliz y asustado al mismo tiempo, ya que no sabía si la relación funcionaría del todo o solo era algo pasajero— ¿No quieres? —preguntó Víctor con algo de tristeza cuando se dio cuenta de que el japonés lo pensaba demasiado.

Yuuri le sonrió cálidamente para luego asentir con su cabeza— acepto, Yuri, quiero ser tu novio y quiero vivir contigo —respondió haciendo a Yuri el hombre más feliz del mundo al sentir que por fin tenía a su lado a alguien por quien sentía amor y con quien quería pasar el resto de su vida juntos.

El momento se vio interrumpido por una llamada telefónica hacia el japonés, quien se disculpó para poder responder— ¿Hola? —contestó intrigado del porque lo llamaban ahora.

Yuu-chan ¿Como estás? Tu padre y yo iremos a visitarte dentro de una semana —su madre le avisaba aquello de manera repentina dejándolo asustado al no saber cómo le contaría que tenía una familia completa ahora.

࿂Continuará࿂