Rin despertó a la mañana siguiente recordando lo sucedido el día anterior... Sesshomaru se encontraba de pie, un poco alejado, observando a sus alrededores...
Rin: *¿Qué pasará por su mente? ¿Estará molesto? ¿Qué fue lo que me pasó?*
Rin observaba esa figura imponente, de aquel hombre de alta estatura, su cabello plateado suavemente se movía con el viento, su mirada permanecía fija, por un lado, anhelaba un encuentro con Naraku, probar su fuerza, matarlo... Pensaba en el estado de salud de Rin, le incomodaba el hecho de que la niña hubiera pasado por ese mal momento y sentirse culpable, le molestaba el no haber podido encontrar una pronta solución para ayudarla, le irritaba el haber necesitado de un humano... A su mente venía el recuerdo de su medio hermano y su extraña transformación, no era nada más que un desquiciado ser fuera de juicio, peleando hasta morir... Visualizó nuevamente a la humana tratando de protegerlo ante el temor de que él quisiera matarlo... ¿Por qué osaba hacerlo? si sabía que, de ser así, moriría ella también... Nuevamente recordó a la pequeña acompañante que lo seguía... Él era el poderoso Sesshomaru, Rin no tendría, nunca, que presenciar una escena como esa que lo involucrara a él... Lo vio gravemente herido una vez, y a pesar de que trató de ahuyentarla, la niña tomó valor para regresar y trató inocentemente de ayudarlo... ¿Por qué los humanos desean esas imposibilidades? ¿Por qué no ven la Realidad? ¿Por qué no aceptan que son inferiores? Rin... ¿Por que permitió que escapara el asesino de su familia?... Otro pensamiento se hizo presente... Kagura... ¿Osaría desafiar a su creador? Eso era imperdonable, era dirigirse a una muerte segura... Él claro que podría derrotar a Naraku, pero jamás rescataría a una esclava, ¿que haría luego? ¿Llevarla consigo también? Si, era poderosa quizá, y sería parte de su ejército, debía reconocer que fue muy valiente esa mujer al enfrentarlo y al insultarlo sin temor alguno... ¿Por qué no la mato?... Era una mujer, no podía ser él quien atacará primero, si ella le hubiera agredido de otra manera, físicamente, su reacción inmediata hubiera sido desaparecerla... Pobre mujer desesperada... Sintió una pequeña presencia acercarse a él...
Sesshomaru: Rin ¿como estás?
Rin: Yo... Me siento un poco débil, pero puedo continuar sin problema.
Sesshomaru: (Voltea hasta quedar frente a Rin, se agacha para igualar su altura) Rin, no mientas.
Rin: Es que... el señor Jaken dice que a veces usted se molesta por qué yo le retraso mucho... (Sus ojos comienzan a acumular lágrimas). No quiero que se detenga porque Rin se sienta mal.
Sesshomaru: (Acariciando su rostro y deteniendo la primer lágrima) Rin, cualquier necesidad que tengas me la comunicarás, ¿entendido?
Rin: (Agacha su cabeza) Si amo.
Ese día avanzaron muy poco, conforme Rin recuperaba sus fuerzas el recorrido era más prolongado... Jaken tenía la orden de atenderla en tanto Sesshomaru no indicara lo contrario.. Llegado el cuarto día Rin volvía a ser la misma pequeña alegre, juguetona, que preguntaba y preguntaba hasta desesperar a Jaken... Sin embargo por hoy, aún era su obligación atender sus necesidades... Siempre que su amo lo enviaba a buscar comida para Rin, era suficiente cualquier cosa comestible, esta vez la petición fue especial, Jaken debía traer lo que Rin deseara... Manzanas, melón, uvas, jugo de piña, leche y carne de cerdo... Es de imaginarse lo molesto que se marchó Jaken pues ahora la niña tenía alimentos favoritos, y no era uno, eran varios... Jaken llegó con el encargo de Rin, y Sesshomaru le dio una nueva misión, llevar unos pergaminos de regreso al palacio, debía marcharse con Ah-un.. Caía la tarde y Sesshomaru contemplaba el atardecer, sumergido en sus pensamientos, Rin cortaba algunas flores y hacía un hermoso collar. Se acercó a Sesshomaru.
Rin: Amo Sesshomaru, mire que bonito quedó mi collar.
Sesshomaru: Rin, continuemos un poco más.
Rin: ¡Si amo! (Después de unos minutos)... Señor Sesshomaru, ¿el señor Jaken fue a su palacio?
Sesshomaru: Así es.
Rin: ¿Cómo es su palacio? el señor Jaken dice que es muy grande.
Sesshomaru: Si, todo el territorio del oeste forma parte de él. (No deseaba que la niña preguntara más, evitaba siempre hablar del tema)... Rin... ¿Cómo te sientes ahora?
Rin: ¡Mejor que nunca! Me siento completamente recuperada amo... Mire amo, ¡la primera estrella de la noche!... (Sesshomaru observa el cielo) Amo Sesshomaru, ¿las estrellas tienen nombre?
Sesshomaru: Si.
Rin: ¿Cuál se llama como yo?
Sesshomaru: Ninguna.
Rin: ¿Cuál se llama como usted?
Sesshomaru: Ninguna.
Rin: Entonces, ¿Cómo se llaman?
Sesshomaru: Hay grupos de estrellas que forman constelaciones, cada constelación tiene un nombre distinto, esa estrella que acabas de visualizar pertenece a la constelación de Orión. Si esperas un rato podrás ver la figura de un guerrero.
Tras unos minutos comenzaron a ser visibles las demás estrellas.
Rin: (Emocionada) Amo Sesshomaru, ¡la puedo ver! El hombre tiene su brazo derecho arriba y está de rodillas sujetando su escudo.
Sesshomaru: Asi es Rin... Avancemos...
Sesshomaru sentía una gran tranquilidad al notar ese cambio en Rin, pues ya estaba recuperada, volvía a ser aquella pequeña niña risueña, alegre y curiosa, esta vez no estaba Jaken para resolver sus dudas, pero quizá era mejor, Jaken le decía cualquier cosa que viniera a su mente, la mayoría de las veces no eran cosas certeras... Tras caminar un rato más Rin bostezó en señal de cansancio... Sesshomaru se percató de ello.
Sesshomaru: ¿Estás cansada Rin?
Rin: No... (notó que éste la observaba de una forma particular, él sabía que ella mentía, por lo cual optó por decirle la verdad)... Si Señor Sesshomaru, tengo sueño.
Sesshomaru no dijo más, cargó a la pequeña y ahora buscaría un lugar donde ella pudiera descansar cómodamente. Rin rodeó su cuello con sus pequeños brazos y recargó su cabeza en el hombro del poderoso demonio... Después de un rato el sueño la venció.
