Cap15: hazme daño

Buenas a todos! sabeis de ese dicho "mierda de unos, oro de otros"? pues viene a cuento ahora. El plan original era examinarme de mi oposicion el 23 y publicar el 25/26, peeeeeero resulta que al presidente de mi pais le parecio una buena idea montar una manifestacion feminista de 100000 personas el 8 de marzo, si, en medio de una pandemia mundial. Resultado? Estado de alarma, cuarentena de todo el pais y mi examen en suspenso hasta nueva orden. Para que os quejeis de vuestros presidentes... En fin, fuera politica, para que los españoles e italianos os entetengais en medio de esta cuarentena; y el resto tb, que cojones... aqui teneis otro capitulo del Satsuki shinden. Espero que os guste, nos leemos!

Uzumaki albert: Buenas! Si te ha parecido la leche, no has visto el tercer encuentro yuri que queda... esto va en progresion. Exacto, en la serie me acuerdo que frunci el ceño cuando la acepta como aprendiz así, sin mas. Joder, que es la hokage, lo minimo es que sea difícil; si es que es posible que te enseñe. En fin, aqui la pobre se lo ha ganado, y me ha permitido desarrollar un poco mas a Tsunade, y ya puestos mostrar la progresion del narusaku.

Espero que lo de hoy te guste (me da que si), un saludo!

Shinasu ewige Liebe: hola! No toques las campanas todavia, que lo de Satsuki y Sakura no ha acabado... Digamos que ambas tienen un problema. Y si, tsunade aqui queria que actuase con la logica que exigen su vida y cargo, me gusta que os haya gustado, valga la redundancia.

Sobre otras chicas... a ver, quiero aprovechar para que participen. No quiere decir que se ampliará este triangulo amoroso, solo que... no son estancos a relacionarse con otras personas. Esta hinata, que tiene una historia no resuelta con el rubio que yo creo que merece algo de desarrollo (no necesariamente amoroso); luego Ino, que no deja de tener algo de envidia sana por su amiga y que quedara muy bien cuando intervenga; con Shion lo has calcado, sin contar que tengo reservado para ella un papel especial...

Y en cuanto a no matar a alguien... no prometo nada, pero tranquilo, esta historia esta pensada para 40 capitulos, matar ahora seria ridiculo (si se da el caso). Espero que lo de hoy te guste, un saludo!

Rotex: saludos! siempre alegra un comentario tan ameno, muchas gracias!

Gracias, lo primero, y me gusta que te enganche esta obra, esta para eso. Si, satsuki quizas es lo que necesitó naruto canonico, eso o echarle huevos y hacer un yaoi... porque vamos, la historia es un continuo narusasu, y lo dice un narusaku convencido eh. Aqui he podido meter a Satsuki... y en modo yandere. Adoro escribir sobre tsundere y yandere, y en Satsuki queda PERFECTO esto ultimo. No has visto hasta donde puede llegar, hoy veras un narusatsu muy explícito... en todas sus vertientes.

Si, me has pillado, trabaje mucho este triangulo, tanto que reescribi los primeros capitulos incluso. Sakura influye en naruto, Naruto en Satsuki, Satsuki en sakura, por eso se complementan tan bien. El problema es... que itachi y orochimaru se han metido en medio de esta relacion perfecta, y eso traera comsecuencias. No te quiero adelantar nada del final, pero digamos que no pueden estar separados (NINGUNO), tu mismo lo has dicho. Y si, tienen 13 años, pero joder, es un mundo donde ya tienen trabajo de asesinos a los 12... me extrañaría mucho que alguna kunoichi llegase virgen a los 16 si estan continuamente en riesgo de morir... Y sobre meter mas chicas... a ver, el narusaku esta asentado, pero si se da el caso de que satsuki salga, eso provocara dificultades obviamente. Digamos que en naruto dejaria un vacio inmenso, y en sakura por ende... Aun con todo, veras mas parejas, eso te lo puedo asegurar; y mas escenas de estos tres juntos tb.

Sobre las habilidades de Naruto, no te negare que manejara futon con mas variedad que en el canon, pero no soy amigo de chetarlo con mokuton y cosas asi. No teniendo a kurama... la clave de su poder esta en kurama, de ahi que a satsuki le llame tanto la atencion. En 3/4 capitulos vas a ver una pequeña parte de ese potencial. Porque el chakra naranja es mierda comparado... Y sobre los POV de otros, si, me encanta escribir asi. Transmite mucho del pj en concreto escribir desde su punto de vista. Falta uno de karin, otro de shion, otro de jiraiya, otro de tsunade, quizas otro mas de ino centrándose en Naruto y mordiendose coquetamente el labio... ya tu sabes ;)

Pues te diria que no puedo mas rapido, pero como no puedo salir de casa en un mes por culpa de la cuarentena, probablemente veras algo mas este mes. Vamos, salvo que me contagie obviamente, que espero que no xD Espero que hoy te guste el capitulo, un saludo!

Jdelvillar569: Hola! Gracias por releertela, y si, era necesario que estuviese mas complicado para sakura lo de aprender de la mejor. La pobre lo tendrá dificil, pero ahora esta mejor articulado su power up en mi opinion. Me gusta justificar bien TODOS los power up.

Gracias por los animos, espero que te siga gustando, un saludo!

Higuy: saludos! No te creas que no lo he pensado, pero... no aportaría tanto como crees (juego con ventaja, yo sé el porque de todo). Ya explote la muerte de Sakura a manos de sasuke en "la oscuridad en ti" y tiene el siguiente efecto: acelerarlo todo. Naruto pierde motivacion y se vuelve oscuro, Sasuke mas de lo mismo, y tienen que matarse si o si. Aqui voy por otro camino... digamos que Satsuki busca algo de sakura...

Lo que te puedo asegurar es que el vuelco vendrá de Satsuki, que para algo es el pj central de la historia. Espero que te guste lo de hoy, un saludo!

Guidonani: buenas! Pues si, ¿que pasara entre estas dos? digamos que en el siguiente capitulo tendras la mayoria de la información, y en el cuarto contando este... una buena explicacion de la forma de actuar de satsuki con ella. Gracias por leerme, espero que te guste lo de hoy!

Samkk: saludos! Muchas gracias, lo primero! Sinceramente, yo solo articulo bien la trama antes de escribir nada, siguiendo una idea. Creo los pjs, los relaciono y escribo prestando mucha atencion a los detalles. Me gusta que os parezca buen fic a todos, espero mantener hoy el nivel. Un saludo!


-aaaaaaaaaaaa- personaje hablando

-aaaaaaaaaaaa- personaje pensando

-aaaaaaaaaaaa- ser sobrenatural hablando

-aaaaaaaaaaaa- ser sobrenatural pensando

RENUNCIA DE DERECHOS: Algunas veces me pregunto, ¿y si nosotros somos un fic de un grupo de escritores aficionados? Si es así, no nos quieren nada si nos tienen leyendo esto XD sea como sea, obviamente el mundo Naruto pertenece a masashi kishimoto, mientras que Satsuki es una creación del fandom. Yo solo aporto esta historia.


De noche, en Konoha había mil lugares diferentes. Barrios residenciales tranquilos, llenos de calma y de familias durmiendo… Barrios de ocio, con numerosas luces y abarrotados de bullicio… La torre del hokage, con sus ninjas de guardia, preparada para cualquier eventualidad. Y, como en toda gran urbe, había lugares ideales para no ser visto. Rincones oscuros, sin ventanas para alejar oídos indiscretos, llenos de mugre por la falta de limpieza. Perfectos para hacer algo sin que nadie te viese. Por eso Fukkatsu había elegido ese callejón oscuro… era ideal para poder quedarse a gusto, nadie le oiría gemir con su ultima conquista, nadie le interrumpiría mientras disfrutaba de su mejor golpe de suerte. Kami santo, que al fin le hacía caso… vaya mujer. Vale que la chica era un poco joven… bueno, muy joven. Tenía trece años frente a sus más de cuarenta, teóricamente esa chica debería de estar durmiendo en su casa. Pero no era así… los shinobi eran raros, si le preguntaban… lo mismo no les veías en siglos que te aparecían en un bar de madrugada aún a tan corta edad. No… esa edad era solo un dato… esa chica no tenía trece años de mentalidad.

A lo largo de su vida, Fukkatsu había conocido a decenas de mujeres diferentes… de joven había sido atractivo, un hombre fuerte de pelo castaño claro, y por tanto no le faltaron las novias. Incluso hoy día, a pesar de su alopecia y su gran barriga, no se privaba de visitar el Barrio rojo para disfrutar de alguna veinteañera por unos ryu. Si, había conocido muchas mujeres, y ninguna había sido tan directa como esta. En medio del bar se había puesto a hablarle, a interesarse por su vida. Le había halagado, acariciado sutilmente, cruzado las piernas entre suspiros mientras le escuchaba, sentada en su taburete de bar… incluso le había susurrado que quería ir a un lugar más tranquilo para "hablar". Hablar decía… esa chica no estaba buscando hablar, claramente. Estaba buscando recibir la follada de su vida. Qué cuerpazo tenía, con unos pechos bastante desarrollados para su edad, un culo prieto y redondo nacido del ejercicio diario, una fina figura, y un pelo y ojos negros que, sinceramente, la convertían en la mujer más atractiva con la que se iba a acostar. La iba a dejar sin poder andar semanas…

-Y dime, Fukkatsu kun… ¿aquí podemos hablar? Está un poco oscuro…- murmuró la chica, mirando alrededor con algo de miedo mientras chupaba una piruleta de fresa con forma de pequeño corazón que la habían regalado en el bar con la consumición. Fukkatsu disimuló su sonrisa perversa… ese toque inocente le estaba poniendo a mil.

-Tranquila chiquilla, aquí no nos molestará nadie… y si alguien lo intenta, yo te protejo…- la respondió, poniendo sus manos en sus hombros. Buscó con la mirada un buen lugar donde empezar a desnudarla, y lo encontró a unos metros. Oh si, Kami hoy le quería… encima iba a poder cumplir una buena fantasía.- ¿por qué no te sientas ahí? Es para que no te manches los zapatos…- se excusó, señalando un contenedor cercano cerrado. Follarse a ese monumento de mujer sobre un contenedor, hacerla sentirse sucia antes de clavársela tan hondo que la dejaría embarazada… estaba con el pene como una roca solo de pensarlo. Y encima sus bastardos llevarían apellido ilustre, todo eran ventajas…

-¿Aquí?- preguntó inocentemente la chica señalando al contenedor, asintiendo Fukkatsu en respuesta. La joven obedeció, subiéndose al contenedor de un ágil movimiento y siguiendo con su juego con la piruleta. Fukkatsu se había fijado en cómo la chupaba, en cómo la atacaba con la lengua… joder, la mamada de esa chica iba a ser legendaria…- Fukkatsu kun… yo… yo no tengo mucha experiencia en… esto…- reconoció con un suave sonrojo, y al hombre poco le faltó para reír de excitación. Ese rollo de niña enfadada con papá, inocente y virginal… bufff… se la imaginaba gritando su nombre al viento, diciendo que su pene era enorme y que la iba a reventar. Le daría tan duro que no podría pensar en otra cosa que no fuese repetir y dejarse hacer cada cosa que le ordenase… por delante, por detrás, con algún amigo a la vez… esa chica iba a ser su esclava sexual, lo tenía claro. Se acercó a ella relamiéndose, sobre todo cuando la chica "inocentemente" se posó en sus brazos por detrás del torso, marcando más sus pechos.

-Por supuesto… déjame que te enseñe…- la susurró, quitándole la chaqueta a la mujer y aprovechando para besar su escote con un gorgojo lascivo. Esos pechos alzados, turgentes… puro sexo joder… La chica dio un ligero grito de sorpresa de la que Fukkatsu tiraba su chaqueta a un lado y aproximaba su pelvis hacia él, comenzando a desabrocharse el cinturón.

-¿Seguro que no nos oirán por muy alto que gritemos?- volvió a preguntar, y Fukkatsu asintió ansioso mientras seguía intentando bajarse los pantalones. Por supuesto que nadie les iba a oír, se había asegurado de ello, y en ello estaría si su enorme barriga no dificultase el proceso, maldita sea… Y, por estar distraído, no vio la siniestra sonrisa de la fémina.- Buen chico, Fukkatsu kun…

-URGGGHHH…- emitió de forma ahogada Fukkatsu, cuando un kunai se clavó en su barriga. Un kunai empuñado por la joven. Los ojos del hombre se agrandaron mientras el dolor le superaba, trastabillando y cayendo al suelo incluso mientras la mujer se bajaba del contenedor. La dirigió una mirada de confusión, todavía sin entender lo que ocurría, y la pelinegra le miró con un gesto de fingida sorpresa.

-¿Te he hecho daño?- preguntó, sin dejar de chupar esa piruleta con gusto. Parecía… indiferente después de lo que había hecho. El mismo gesto inocente… pero ahora lo entendía, era un cebo. Fukkatsu se estremeció: ese gesto había pasado de ser excitante a terrorífico… todo al son de esos ojos negros, que ahora le miraban desde arriba con frialdad. Eran como dos pozos sin fondo…- Ya te dije que soy nueva en esto, una virgen… se trataba de meterla hasta el fondo, ¿no? El problema es que no sabía por dónde hacértelo, así que elegí esa enorme barriga tuya, pero ahora estás sangrando…- la chica sacó la piruleta de su boca mientras miraba unos segundos a un lado y asintió para si con un gesto sorprendido, para luego dirigirle una mirada de asco.- Claaaaaro… era metérmela tú a mi, no yo a ti… siento decírtelo, pero no eres mi tipo, eso no iba a pasar nunca…- se burló, acercándose lentamente. Fukkatsu apenas pudo arrastrarse, su complexión y la herida del vientre se lo impidieron, por lo que se dejó llevar por el miedo.

-No… no me hagas nada… yo… no tengo nada que darte, no… URGGHHH…- balbuceó entre sollozos, pero la kunoichi le pisó la mano para callarle.

-Me das dolor de cabeza cuando suplicas… No es lo que hayas hecho o tengas, Fukkatsu kun… es lo que has dicho antes.- la fémina se agachó en cuclillas para acercar más su bello rostro al de su víctima.- Cuando entré al bar, te habría ignorado como el gusano que eres, pero estabas hablando con unos amigos y captaste mi atención… insultabas a cierto chico, decías que había… cómo era el término… ah si, "hechizado" a la hokage con su poder de demonio…- la pelinegra frunció el ceño.- He oído miles de insultos para él… baka, estorbo, dobe… pero los que le odiáis de verdad siempre usáis el mismo… "demonio". Es raro que todos los imbéciles de este pueblo uséis exactamente el mismo insulto, casi parece más una definición… ¿Por qué le llamáis demonio, Fukkatsu kun?

-…- Fukkatsu apretó los dientes con dolor. Todo esto… ¿por ese malnacido? ¿Todo por insultar al niño demonio? Tenía que ser una broma…- No… no puedo decir nada, hay pena de muerte si…- La joven apretó más su mano bajo su pie y arqueó una ceja. Un claro mensaje, "te merece la pena correr el riesgo"- ARGGHH… está bien, hablaré… Él… él destruyó la aldea hace más de una década… es… es un jodido demonio, el kiuby…

-El kiuby destruyó la aldea, y Minato destruyó al kiuby… no me digas que vuestro problema es que faltasteis todos a esa lección de historia…- amenazó la joven, sonriendo siniestramente. Fukkatsu tragó hondo.

-N… no, ese demonio… ese demonio adoptó la forma de un niño tras vencerlo yondaime sama… de… de ese niño rubio… y cuando se libere nos matará a todos… si… si la hokage entrase en razón...- confesó el pobre desgraciado, quedándose unos segundos la chica en silencio, seria. Luego, levantó el pie de la mano del hombre.

-Mira que os gustan los cuentos de ángeles y demonios en esta aldea, Fukkatsu kun… no te voy a negar que tiene una vena salvaje que me pone a mil, pero… ¿Naruto? ¿un demonio? Sabría reconocer a alguien de mi gremio…- murmuró para sí con decepción, para luego asir el kunai con más fuerza.- En fin, gracias por la información, te prometo que será rápido.- el hombre iba a gritar, pero el arma de la chica penetró en garganta sin piedad, asomando su punta por el otro lado del cuello.- ¿Qué? Creo que querías metérmela hasta el fondo del vientre y hasta el fondo de la garganta… todos queréis lo mismo, ya nos advirtieron en las clases de seducción kunoichi… yo solo cumplo tu fantasía, pero cambiando de protagonista. Y no me mires así, Fukkatsu kun… conocías la historia de mi hermano cuando me seguiste el juego en ese bar, y ya sabes el dicho… la fruta nunca cae muy lejos del árbol…

Satsuki abrió de pronto los ojos de su sueño. O más bien recuerdo, su mente estaba recordando esa misma noche mientras dormía, rememorando esa conversación. No entendía una puta mierda, ¿Naruto? ¿Un demonio? Era ridículo, si así lo fuese no quedaría una piedra en pie después de lo que le hicieron en la infancia. Les habría matado a todos y cada uno, más siendo uno tan poderoso como el kiuby. Y mucho menos le integrarían en el cuerpo shinobi, ¿darle conocimientos de ninjutsu a la reencarnación del kiuby para que les mate mejor? Más ridículo. En su confusión mientras se alejaba andando tranquilamente de ese callejón, decidió que la vendría bien distraerse un poco, y la mejor manera que se la ocurrió era durmiendo acompañada, como algunas noches de ese mes. A su lado, Sakura dormía boca abajo. Satsuki se fijó en su figura delineada bajo la manta. Su trasero perfecto, sus curvas… Le encantaba hacerla gemir, jugar con ese cuerpo como si fuese suyo… la gustaba que fuese tan sumisa con ella. Era suya. Aunque esa noche hubiesen acabado… mal. En fin, tampoco tenía tiempo para pensar en eso… alguien entraba por el balcón del cuarto, y el olfato indicó a Satsuki quién era…

-Sakura chan, ¿estás despierta?- saludó Naruto con un susurro desde la ventana, removiéndose con un ligero gemido Sakura por despertarse de golpe. A esas horas de la mañana, sigilosamente… su baka volvía a traerla el desayuno "por sorpresa"… entre comillas porque lo hacía cada mañana. Sakura no se quejaba, ¿dangos y su baka? Era una forma perfecta de levantarse por la mañana, incluso estaba atenta a esos momentos y le solía esperar despierta. Adoraba esos detalles de su novio, solo que esta vez la había pillado durmiendo, todo por culpa de… Sakura abrió los ojos repentinamente y se despertó de un salto, con un gesto de congoja… en ninguno de los momentos anteriores había coincidido con…- Sa… ¿Satsuki?

El rubio abrió los ojos con sorpresa al encontrarse a su novia acompañada de su otra novia. O al menos presuntamente su otra novia. Llevaba días sin verla, desde que tuvo que irse de hospital para cumplir su misión de buscar a baa chan. Cuando volvió, la uchiha había pedido el ser voluntaria, por lo que ya no estaba en su habitación, ni en ninguna otra parte. Sospechaba que la pelinegra le había estado rehuyendo, y el uzumaki realmente no tenía forma de localizarla: la aldea era muy grande, y el complejo uchiha era un cúmulo de ruinas ennegrecidas. Baa chan no había ayudado mucho, solamente sabía que seguía en el servicio activo, pero que se encontraba sin misiones en ese momento, como el resto de equipos gennin. Había llegado a la conclusión tras hablar con Sakura de que lo mejor era esperar a que Satsuki apareciese, pero no se esperaba que estuviese ahí… con Sakura chan… durmiendo en la misma cama. Muy… unidas. Hubiese reaccionado de una forma menos… impresionada… pero su novia de pelo rosado, muerta de vergüenza, se tapó con pudor con la manta… al parecer estaba en ropa interior… como Satsuki, que reaccionó a la pregunta arqueando una ceja.

-Así me llamo, dobe…- respondió la fémina, levantándose del colchón. Naruto contuvo inconscientemente la respiración. Sakura había usado la manta entera para cubrirse, por lo que Satsuki no se estaba tapando con nada… bueno, vista su familiaridad de movimientos, como si lo hubiese hecho de tener oportunidad. Puede que Naruto no fuese un pervertido, pero cualquier hombre hubiese reaccionado como él: el rubio se fijó en el cuerpo de Satsuki bajo esa ropa interior. Llevaba un juego de ropa interior de dos piezas de color negro, con la parte de abajo cubriendo su trasero a duras penas. Delimitaba perfectamente sus caderas con curvas y resaltaba sus esbeltas piernas, sabía que Satsuki no se fijaba en la ropa que se compraba, pero aún así estaba perfecta. Y de la parte de arriba… definitivamente, Naruto se había quedado un poco corto en sus previsiones, no pudo evitar clavar sus ojos ahí. Y, para su vergüenza, notó como un ligero hilo de sangre caía por su nariz. Sonrojándose, apartó la mirada de inmediato.

-Lo… lo siento, Satsuki…- se disculpó. Se lo había visto hacer a su sensei de pelo blanco mil veces, y nunca le había gustado cómo miraba a las mujeres, y menos aún cómo las hacía sentir con esa mirada. Seguro que Satsuki estaría incómoda… pero, para su sorpresa, la joven solo se acercó a él y le volvió a girar el rostro para que la mirase. Se quedaron mirándose a los ojos unos segundos, como si la joven buscase ver algo en Naruto, hasta que la uchiha decidió hablar.

-No lo sientas, mejor prepárate para entrenar conmigo…- ordenó la pelinegra, para luego reparar en el hilo de sangre de la nariz del rubio. La ojinegra se mordió el labio, satisfecha por tener ese efecto en su novio, y se la retiró con su pulgar en un gesto lento, para luego chuparse el dedo con un gesto lascivo, todo sin retirar sus ónices de los zafiros del jinchuriki.- Me llama la atención tu sabor… tu sangre sabe muy fuerte…- sentenció, metiéndose en el baño de Sakura tras recoger su ropa para cambiarse, sin decir nada más.

-…- el rubio no estaba para analizar el contenido de esa última frase en ese momento. No sabía qué le ocurría, pero fue ver a Satsuki en ropa interior y sentir ese extraño hormigueo en el vientre… y ya lo del dedo le había dejado con cierta parte del chandal muy… apretada. Sacudió el rostro tras oír la puerta del baño de Sakura cerrarse, y miró a su novia ojijade con un gesto confundido.- ¿ella…?

-S… si, Naruto…- reconoció Sakura, aún tapándose con la manta y recriminándose mentalmente este fallo. Joder, estúpida, estúpida, estúpida, ¡tendría que haber pensado en esto! Llevaba ocultando a Naruto lo de Satsuki desde el día en que incendió el complejo uchiha. No era porque se sintiese culpable por dormir con Satsuki… entre los tres había una especie de pacto no escrito, eran pareja cada uno de los otros dos, ella podía dormir con Satsuki si quería. No, era por un mal presentimiento. Algo le decía que era mejor intentar encauzar ella a Satsuki antes de confesarle a Naruto dónde estaba para que hablasen. La notaba rara, inestable… sobre todo tras lo que había ocurrido en esa misma cama esa noche… y por ello la quería lejos de su novio. Quería a su Naruto a salvo, y algo la decía que para ello debía de mantenerla separada del uzumaki. Pero ahora todo le explotaba en la cara… Maldita sea, debería de haber estado más atenta, pero… todo fue tan repentino…- Na… Naruto, puedo explicártelo…

-No te preocupes, Sakura chan. Confío en ti, si no me contaste esto antes seguro que fue por alguna razón.- concedió Naruto con un tono serio, mirando a la puerta del baño. Puede que esa madurez hubiese sorprendido a otros, pero Sakura sabía la razón. Al igual que ella percibía algo malo, Naruto también. Sabía que algo no iba bien con Satsuki, y ahora estaba pensando en ello tras recobrarse de esas palabras con la pelinegra semidesnuda. Tras unos segundos, volvió a hablar.- ¿estás bien?- la pregunta la pilló a contrapié. Tan rara y violenta estaba siendo la situación que no había caído en que esa habilidad del rubio para detectar si su novia uchiha tenía problemas también se daba con ella. Se preocupaba por ella, la quería también, y se había fijado en que la haruno estaba afectada por algo. La joven no pudo evitar sonrojarse, y sentirse más culpable aún. Iba a volver a hablar, pero la puerta del baño volvió a abrirse, saliendo una Satsuki ya vestida para la acción.

-Ya hablaréis luego, ahora toca entrenar uzuratoncachi…- sentenció, acercándose a la ventana. Sakura iba a hablar para unirse, pero Satsuki la miró fijamente desde el alféizar.- Tú mejor quédate… ya hablaremos a la noche…- la ordenó. Sakura normalmente habría reaccionado con un enfado, pero, con Satsuki era incapaz. Era como si esos ojos negros tuviesen la habilidad de paralizarla, de arrebatarla las ganas de desobedecer. La atraían y al mismo tiempo la aterraban. Entrenar hoy quedaba descartado

Tanto Naruto como Sakura se dedicaron una mirada rápida seguida de un asentimiento. Hablarían de esto luego, ahora era más importante no perder de vista a la uchiha. Sakura tendría sus razones, en el fondo Naruto ya se olía que lo hacía para evitar problemas… Simplemente, la visitaría y la dejaría explicarse cuando acabase el entrenamiento. Además, llevaba días buscando la oportunidad para hablar con la uchiha, y le vendría bien estar solo con ella, sería más fácil lograr que se abriese. No habían hablado de lo de itachi, ni tan siquiera se habían visto desde que la llevó al hospital… pero, mientras saltaban de azotea en azotea rumbo al campo siete, la ojinegra ignoró cada intento del rubio por entablar conversación. Naruto apretó los labios con frustración… ¿estaría enfadada con él? Todavía se sentía culpable por no quedarse con ella en el hospital… pero, joder, ¡le habían amenazado con meterle en la cárcel si no iba a esa misión, dattebayo! Y Sakura chan había tenido que convencerle aún así… argghh, tendría que haberse quedado… Satsuki claramente necesitaba apoyo ahora, alguien cerca, hablarlo…

-Sa… Satsuki…- habló Naruto nada más llegar al campo de entrenamiento, buscando forzar esa conversación, visto el pasotismo de la uchiha. La fémina ignoró su llamado en un principio, mirando dentro de su bolsa de equipo, y el uzumaki arqueó una ceja… Naruto tenía un mal presentimiento a veces, quizás la consecuencia de su terrible infancia. Detectaba el peligro, lo olía podía decirse. Y, por momentos, como cuando la joven se quedó mirando unos segundos un kunai con una mirada ausente, su cuerpo se tensaba, como si temiese un ataque. Era ridículo, pero le ocurría.

-¿has traído kunai y shuriken?- preguntó con un tono monocorde la fémina, asintiendo un confundido Naruto mientras tomaba una de sus armas para enseñarla.

-Si, pero… antes querría hablar, no hemos hablado de lo que pasó con tu herm…

No pudo completar la frase. Quizás no fue una buena idea iniciar el tema de conversación citando al hermano psicópata de su novia… o quizás Satsuki no le escuchó nada a partir de ese "Si". Solo supo que, sin ningún aviso adicional, la uchiha se lanzó a por él con un kunai en la mano y su sharingan activado. Por puro instinto bloqueó el ataque del arma de la pelinegra, y se agachó justo a tiempo para esquivar una patada directa al rostro. Retrocedió un paso, intentando frenar el combate, pero Satsuki no hizo el más mínimo caso y siguió con su asalto. Y con una intensidad… inusitada. En un entrenamiento, si bien hay una exigencia, hay también una regla no escrita: los contendientes son compañeros shinobi. Por tanto, no se usan ataques que pueden terminar con la vida del otro, no sin antes hablarlo al menos. No se atacaba con el kunai a puntos vitales, se permitía al rival levantarse si se tropezaba… digamos que los ninja luchaban a un setenta y cinco por ciento de capacidad, por resumirlo. Y, aunque Naruto y Satsuki eran muy competitivos entre ellos, nunca cruzaban esa raya.

Pero hoy no era así. Por parte de Naruto si, había que aclarar. El rubio, entre lo sorpresivo del ataque y que no quería hacerle ningún daño a Satsuki, no estaba luchando ni tan siquiera al cincuenta por ciento de capacidad. Pero, por parte de Satsuki… su kunai volaba de un lado a otro, y siempre buscaba lugares vitales. Cuello, rostro, corazón, hígado… el uzumaki tuvo que destinar su única arma de defensa a cubrir esos puntos, a costa de recibir algún corte de vez en cuando. El ojiazul incluso empezaba a sentir algo de miedo. El rostro de Satsuki se contraía por momentos, preso de la rabia, con su sharingan fulgurando y rotando sobre sí mismo en cada ataque. Incluso la oía en sus fallos gruñir con frustración, y dejar escapar alguna lágrima. Estaba atacando de forma visceral, sin reservarse nada. Intentaría preguntarla por ello, frenar la pelea, pero, en ese momento, en serio temía por su vida. Sus temores se vieron confirmados cuando la pelinegra reforzó su kunai con raiton para destrozar el del rubio al intentar bloquear un ataque, penetrando su defensa. Solo los reflejos de Naruto evitaron una herida más grave.

-…- el rubio se llevó la mano al pómulo, con un gesto que mezclaba sorpresa, dolor y miedo. Ese ataque… ese ataque le hubiese entrado por el medio del rostro si no hubiese movido la cabeza. Y, aún con sus reflejos, le había rozado, y dejado una herida profunda en un lateral de la cara, una que tardaría en regenerar por culpa del chakra raiton de Satsuki. Miró su mano manchada de sangre, y luego a Satsuki, esperando una disculpa, un gesto de sorpresa… algo. Pero solo se encontró con dos ojos negros carentes de emoción.

-Deja de contenerte… o te dejo tuerto en el siguiente ataque…

Esa amenaza no era una puta broma. Todas las alarmas de Naruto se encendieron al ver ese color rojo que ahora bañaba su mano. Satsuki no iba a contenerse lo más mínimo, iba con todo. La pregunta era, ¿por qué? Quizás estaba dejando salir su frustración, todo el dolor acumulado, quién sabe… no creía que quisiese matarle aún así. Su instinto, esa habilidad que poseía desde niño y que le permitía distinguir las buenas de las malas personas, no le transmitía que Satsuki lo fuese. Y además, por momentos, parecía estar pasándolo mal… esos momentos en los que apretaba el mango de su arma con fuerza, rechinaba los dientes con rabia, incluso se la aguaban los ojos… Pero, en otros, disponía esa pose fría, y le provocaba un escalofrío. Puede que no quisiese matarle, pero podía hacerlo si las cosas se salían de control. Debía de ponerse serio, debía de luchar con más intensidad, hacerle frente… por el bien de ambos. Ya hablaría con ella después.

Pero, una cosa es querer y otra poder. Naruto se lanzó al combate de inmediato, ignorando el dolor de su mejilla, buscando desarmar e inmovilizar a Satsuki… pero no fue con la misma intensidad que la uchiha. Naruto quería luchar, pero tenía un límite: no quería hacerla daño, y menos aún matarla. Satsuki, en cambio, si bien Naruto creía firmemente que no quería lo segundo, lo primero tenía claro que sí que era la intención de la pelinegra. Atacó de frente, esquivando una nueva estocada de la ojinegra… una dirigida a su ojo, para su preocupación… e intentó golpearla la mandíbula de un puñetazo. Satsuki, por primera vez en la pelea, tuvo que esquivar, e incluso bloquear con su antebrazo la patada lateral del rubio. Naruto siguió presionando, apoyando las manos en el suelo para continuar atacando con las piernas. Satsuki esquivó de nuevo, y Naruto convocó cuatro clones para seguir atacando. Pero seguía teniendo el mismo problema… falta de ganas de hacer daño.

Ya se pudo ver en las preliminares, en el combate entre los dos gennin hyuuga. Neji, con una técnica inferior, pero queriendo hacer daño; y Hinata, con una técnica superior al ser entrenada por el patriarca del clan, pero sin querer hacer daño. El resultado fue hinata en el hospital una semana, y a un paso de morir si no hubiesen frenado la pelea los jounin sensei. Y, ahora, en el campo siete, se repetía la historia con otros actores. Satsuki esquivaba y bloqueaba ataques con desgana, esperando solo una cosa: que Naruto se pusiese a su nivel. Ver esos ojos rojos tan extraños. Pero no parecía ser lo que iba a ocurrir, por lo que decidió pasar al ataque. De un salto, pateó las cabezas de dos de los clones, uno a cada lado, disolviéndolos. En su caída, aterrizó con su rodilla sobre la nuca de otro, aplastándolo. Y, por un momento, se fijó en los últimos dos Naruto… y atacó con su kunai. Clavó el arma en el cuello de uno, mientras ambos la miraban con incredulidad. El que el objetivo se disolviese en humo no evitó que el rubio se quedase congelado…

-…- Satsuki había dudado a cuál de los dos atacar antes de hacerlo. No sabía cuál de los dos era el auténtico. Y eso implicaba que había asumido como posible que su objetivo fuese el Naruto real, y aún así había dado una estocada mortal. Solo la suerte le había librado de morir, no la piedad de la pelinegra. Ella… ¿ella por un momento pensó…? No pudo completar su pregunta en su mente, Satsuki ya le había saltado encima, y se encontraba ahora sobre él, en el suelo, aprisionando su brazo izquierdo con su mano libre, apoyada sobre su pelvis con la suya… y con su kunai junto al cuello del rubio.

-Patético, Naruto…- no había una media sonrisa soberbia, no había un gesto de satisfacción, ni tan siquiera una burla… solo un desprecio visceral, y su nombre pronunciado con ese tono frío, decepcionado… Cuando Satsuki le llamaba de esa forma, Naruto tragaba hondo, como ahora. El frío tacto del puñal sobre su garganta se acrecentó con el pasar de su saliva, dejándole todavía más petrificado.- Así no vas a conseguir jamás ser hokage... no llegarás ni tan siquiera a la mayoría de edad.- la uchiha sonaba ahora… ¿preocupada? Era como si desease que la hiciese daño al defenderse, que fuese a por todas contra ella…- ¿Quieres dejar de contenerte? No te imaginas lo que me cabrea que lo hagas conmigo...- Satsuki movió ligeramente el kunai sobre el cuello del rubio, haciéndole apretar los dientes al sentir esa afilada hoja a un paso de degollarle, obligándole a responder.

-Satsuki, no… no voy a ir con todo…- murmuró Naruto, amedrentado.- …somos compañeros shinobi, solo estamos entrenando, no luchando por nuestras...- iba a recordarle esa regla no escrita de los combates de entrenamiento, intentar hacerla entrar en razón, pero la uchiha apretó los dientes con rabia y encendió su sharingan. Estaba furiosa, su mano temblaba incluso. Parecía afectada por esa respuesta.

-Te equivocas. Somos shinobi, no el puñetero cuerpo de salvación... nos entrenan para esto.- espetó con enfado, para luego quitar el kunai del cuello del rubio con un segundo de temor, con los ojos aguados… y ponerlo en el costado de Naruto, con la punta lista para penetrar entre sus costillas y llegar al corazón. El uzumaki dio un pequeño respingo al sentir ese puñal pincharle, incluso hacerle daño, aunque sin penetrar todavía. Se habría liberado si las piernas de Satsuki y su otra mano no le tuviesen totalmente aprisionado.- Nos entrenan para matar o morir, y a eso se reduce nuestra vida, no hay entrenamientos ni combates amistosos. Por eso los shinobi somos diferentes a los civiles… y por eso mismo tú y yo lo somos aún más…- Por un momento, la joven se mordió el labio, mirando los labios del ojiazul.- Quizás… quizás tú seas el único como yo, el único que puede ponerse en mi piel…- reconoció con un extraño suspiro mezclado con un sollozo, para luego volver a endurecerse de nuevo y clavar esos ojos fríos y negros en el rubio.- El resto son hormigas... no puedo ponerme en su lugar, ni ellas en el mío, estamos a niveles diferentes. Y para nosotros, los shinobi también son hormigas. Sé que he nacido para algo grande, y también sé que tú también.- afirmó, aproximando su rostro al del rubio, sin apartar su arma. Era como si buscase algo en sus ojos, algo que Naruto estaba escondiendo. El uzumaki se revolvió, incómodo.

-No es cierto…- contestó Naruto, destilando rabia contenida. No creía en eso, en absoluto, no se consideraba mejor que nadie. Tampoco peor, debía de aclarar, pero lo que le estaba diciendo Satsuki era cuanto menos que todos sus seres queridos eran sacrificables. Satsuki pareció entrever esa rabia, puesto que le dirigió esa sonrisa gatuna llena de soberbia que le enseñaba cuando le vencía.

-Se te da fatal mentir, Naruto…- le susurró con crueldad al oído, erizando el pelo del rubio. Aún en estas circunstancias, el olor de la pelinegra llamaba la atención de, rubio. Era adictivo.- ¿Te crees que no he visto ese lado que intentas ocultar? Llamarlo kekkei genkai fue inteligente, pero ya no me engañas, un kekkei genkai no funciona como lo tuyo… tengo mis teorías, pero lo resumiré en algo: toda persona oculta dentro un demonio, y tú pareces tener uno poderoso…- El ojiazul tragó hondo. Sabía que Satsuki no sabía que era un jinchuriki, dudaba incluso que supiese que existían los jinchuriki, pero era inquietante ver que había dado en el clavo con esa afirmación.- Y, como no entrenes a ese demonio, un día llegará una hormiga, y te matará.- la boca de Satsuki se deformó en una sonrisa psicótica, una que hizo a Naruto recordar al último shinobi al que se la había visto… Satsuki uchiha mostraba en ese momento sus lazos familiares, y eran escalofriantes. No entendía cómo un rostro tan bello podía dar tanto miedo.- El poder es la clave, los poderosos prevalecen, no sufren... en la cúspide de la pirámide, no hay depredadores, solo presas… ¿no aprendiste nada de cuando eras niño? Siempre con moretones, cicatrices, sangre seca en esos jirones que llevabas por ropa…- cuestionó la pelinegra, frunciendo el ceño el rubio.

-Aprendí que ellos toman sus decisiones y yo las mías… y aquí sigo, con vida…- desafió el rubio. A pesar de estar aterrado, algo dentro de él le exigía contestarla, no darle la razón. Satsuki le miró fijamente con una mueca serena, aunque su ligero movimiento de pelvis indicase otra cosa… le agradaba ese Naruto. Ahí estaba su gran rival. Y algo más que la encendía como nada. Tuvo que volver a centrarse e ignorar ese hormigueo tan extraño.

-No te atribuyas el mérito que tiene la suerte… Se pasaron toda tu infancia intentando matarte, y no lo lograron gracias a la casualidad y al cuerpo anbu, que literalmente te vigilaba veinticuatro horas… con más o menos acierto, pero siempre cerca de ti, recordando a quién intentase asesinarte que no era buena idea pasarse de la raya…- repuso la ojinegra, y Naruto apretó los dientes. Nada que discutir a eso, era cierto… podría haber muerto mil veces, el no sabía defenderse en esa época…- Pero, algún día alguien te intentará matar en serio, y no tendrás tanta suerte… tendrás que defenderte.- reveló la joven, clavando sus ojos en los del rubio. Era… era como si le estuviese advirtiendo, como si no fuese una simple previsión que podía no cumplirse… era como si lo dijese con la total seguridad de que se cumpliría. La uchiha acarició su mentón con el dedo índice de su mano libre, para luego apretarle la mandíbula y obligarle a no apartar la mirada, deseando gravar a fuego en su mente lo que estaba diciéndole.- Dime, Naruto, ¿podrás? ¿Te defenderás? ¿O dejarás que te mate una puta hormiga por no actuar? Si no te defiendes, les darás la razón a todos... no valdrás nada. Y que te quede bien claro una cosa…- Satsuki apretó los dientes con furia, con rabia, acercando su rostro lo máximo posible al del rubio, casi como si fuese a morderle.- …solo YO puedo decirte lo que vales, nadie más...- la mirada de Satsuki pasó a transmitir de nuevo decepción.- Aunque dudo mucho que estés a mi nivel, visto lo visto... Sería tan fácil matarte ahora...

-Sa… Satsuki…- balbuceó Naruto, preocupado por su novia. Parecía una montaña rusa de emociones, pasaba de cero a cien en segundos, de un estado de furia a una frialdad glacial, de crueldad a lágrimas… y ahora le miraba de forma extraña, con la mirada perdida, como si estuviese en otra parte. No estaba en sus cabales en ese momento. Iba a continuar hablando, intentando traerla de nuevo con él, pero la mano de Satsuki pasó de su mandíbula a su cuello… y comenzó a apretar.- Me… me estás ahogando…- se lamentó, luchando por respirar.

-Sería tan fácil… solo tendría que apretar…- murmuró para si la uchiha, ignorando al rubio, apretando su nuez con los dedos hasta que sacudió ligeramente su rostro y pareció volver. La joven fijó sus ojos en los de Naruto de nuevo tras unos segundos, por unos instantes necesitó situarse, incluso miró su propia mano con incredulidad. Sin embargo, ni la retiró, ni aflojó el agarre… solo fijó sus ojos en Naruto, con furia… incluso odio.- Solo tendría que apretarlo con una mano hasta que lo oiga crujir... ¿Qué harías si te partiese el cuello, Naruto? ¿Gobernarías Konoha desde una silla de ruedas? ¿O intentarías impedírmelo?- preguntó con sadismo, sin dejar de apretar su cuello. Naruto, aún con todo, no se estaba defendiendo. No sabía si era por el miedo o por esa absurda sensación de superioridad moral, pero ni con una mano libre se estaba defendiendo. Se la había dejado libre a propósito, pero no la usaba. Y eso la enfurecía. La enfurecía tanto que la uchiha decidió dar un paso más. Acercó su boca al oído del uzumaki.- ¿Tienes sangre en las venas…- susurró de forma tenue, tanto que Naruto ignoró por un momento esa falta de aire para entender lo que estaba diciendo. Sabía que a Naruto le encendía su olor, y sentir su aliento en la oreja. La joven sonrió con crueldad antes de completar la pregunta… Si, si había alguien en el mundo que podía enfadar a Naruto, era ella.- …o la directora del orfanato tenía razón con lo de tu madre?

Naruto abrió los ojos de golpe. Se esperaba insultos, más momentos de tensión, incluso la posibilidad de que Satsuki apretase más fuerte su cuello y le obligase a actuar… pero no esto. Esa referencia a la directora de su orfanato. Recordaba cuando le contó sobre ella a la uchiha. Satsuki le había preguntado en un descanso del entrenamiento si nunca había investigado sobre sus orígenes, o sobre el clan uzumaki, ya que había leído que se trataba de uno de los grandes clanes de Konoha, y que quizás podría reclamar ingresar en él y mejorar su situación. Sin embargo, el rubio le había contestado que no tenía ninguna curiosidad por saberlo. Ante el gesto de incredulidad de la ojinegra, que, como buena uchiha, había sido educada en la literal adoración a su clan, el rubio se reprendió mentalmente. Para un miembro de los grandes clanes era impensable que un shinobi de orígenes nobles no moviese cielo y tierra para descubrir los orígenes de su clan. Y, como Naruto sabía que si no daba más explicaciones, Satsuki seguramente se lo tomaría como un desprecio hacia los grandes clanes, y por extensión al suyo, decidió contarla uno de sus truculentos episodios de su infancia para que entendiese el motivo de su desinterés.

Un día, en el orfanato, Naruto reparó en una cosa: algunos niños tenían padres. No había que equivocarse, puede que Naruto tuviese tres años en esa época, pero no era estúpido, sabía que todos los niños tenían un tou chan y una kaa chan, había observado a muchas familias en el parque cuando lograba escabullirse del orfanato. Lo que llamó la atención del rubio fue que algunos niños que estaban allí SI que habían conocido a sus padres. No todos eran como él, que no recordaba otra cosa que el orfanato. Por tanto, quizás a él también le llevaron sus padres allí. Quizás alguien sabía la razón, o quiénes eran incluso. Podría encontrarlos y hablar con ellos, recordarles que existía. Quizás se habían olvidado de su hijo sin querer, a lo mejor eran tan despistados como él y le habían perdido, y ahora estaban preocupados, buscándole. En su ingenuidad, acudió a quién le pareció que podría saberlo mejor, la directora del orfanato. Ella hablaba con muchos adultos, seguro que lo sabía todo. Y era agradable con los niños, sus compañeros la querían mucho… seguro que le ayudaba.

El rubio recordaba ese momento y se daba cabezazos contra una pared en su mente… Al Naruto de cuatro años JAMÁS se le habría ocurrido preguntarle nada a esa mujer. Con el resto de niños era simpática, agradable, pero con él era como el resto de adultos… cruel. Le odiaba. Le contempló con una mirada de desprecio infinito cuando la asaltó a la carrera en el patio para preguntarla, y escuchó en silencio la pregunta del niño. Y, después… se dio el gusto. "¿Quiénes fueron tus padres? No sé sus nombres, no vinieron en tu ficha. Solo sé que tu padre era un alcohólico de mierda que embarazó a tu madre por error y luego huyó. De ahí que seas un niño cobarde y enclenque. Y tu madre… tu madre fue más lista al menos. En cuanto te parió, le diste tanto asco que te tiró a un contenedor de basura y se fue para no volver jamás. Te pusimos el apellido uzumaki porque es el que llevan los niños que nadie quiere, aunque es injusto para el resto de huérfanos que lo lleves… en tu caso, el mejor habría sido demonio…"

Era difícil hacer enfadar a Naruto. Curiosamente, tenía una predisposición natural tanto a pelear, como a no hacerlo: quería luchar con la gente, pero sin hacerles daño, solo por el simple gusto de discutir. Crear lazos mediante la confrontación, no romperlos. Pero, cuando el uzumaki se enfadaba de verdad… mejor no estar cerca. Y, desde que tenía uso de memoria, había una cosa que le enfurecía sobre cualquier otra: mencionar a su madre de forma despectiva. Objetivamente no tenía explicación para ello: si no la había conocido, debería de no importarle lo que dijesen de ella. Pero, cada vez que alguien era cruel con él, o le trataba mal, le consolaba una sensación cálida en lo más recóndito de su paraje mental. Como si alguien le abrazase. Era extraño, pero reconfortante. Y, cuando alguien le decía que su madre no le quería, o que le había tirado en un vertedero, esa sensación cambiaba, y le transmitía ira, le hacía hervir la sangre. Como si gritase que no era cierto. Y, nada más decirle eso la directora del orfanato, por primera vez en su vida, se enfadó de verdad.

Recordaba todo nítidamente. Recordaba su cuerpo tensarse, como si de pronto se hubiese activado algo dentro de él. Algo ardiente, algo violento, turbio. Recordaba sus ojos arder, ser capaz de pronto de ver hasta en los rincones más oscuros de las ventanas del edificio. También venía a su mente la sensación de clavarse las uñas en las palmas y, para su desconcierto, hacerse unas heridas profundas, como si sus dedos llevasen en ese momento garras afiladas. Sus dientes apretarse, como si hubiesen crecido. Recordaba que derrepente llegaron a su nariz mil olores diferentes, aromas que no había captado jamás antes. Algunos le asqueaban, otros le ponían más furioso… y otros le gustaban. Como el que empezó a despedir la directora. Pasó del repugnante hedor que años más tarde identificó como el que transmitía la inquina y las ganas de hacer daño, al penetrante y llamativo olor del miedo. Sus ojos se abrieron, su cuerpo comenzó a temblar. Chilló de terror y retrocedió asustada, pero no supo qué más pasó a partir ese momento. Los señores disfrazados de animales que jiji tenía siempre alrededor aparecieron y le durmieron con un gesto de manos. Y, cuando volvió al orfanato unos días después, había una nueva directora y los demás niños le rehuían.

Si, era difícil enfadarle. Pero Satsuki lo había logrado al recordarle ese momento. Básicamente, había insinuado que, si no se defendía, era porque su madre le había tirado en un vertedero nada más nacer. Se había propuesto no seguirle el juego a la pelinegra: era obvio que tenía problemas, y quería dejar que se desahogase antes de hablarlo con ella. Estaba dispuesto a recibir insultos, burlas, incluso heridas, la quería y quería que estuviese bien. Pero… no esto. Sus ojos volvían a arderle, su olfato a captar cada detalle del ambiente. Agarró con su mano libre el brazo con el que Satsuki le estaba estrangulando, y lo apartó de sí sin miramientos, clavándole las garras. La empujó para ganar espacio y, antes de que la pelinegra pudiese reaccionar, la mandó a volar de una patada. Intentó controlar su fuerza, pero, aún con todo, la uchiha voló unos tres metros antes de caer y rodó otros tres. Se levantó lentamente mientras la uchiha hacía lo mismo, y lo único que le frenó en volver a cargar fue la información que le transmitía la pelinegra.

Lo primero fue el olfato. Satsuki, como no, olía a peligro. Olía también a inquina, odio, rabia… no era una novedad, siempre tenía ese componente en su olor, en mayor o menor medida en función del momento. Ahora despedía un fuerte olor a esas sensaciones, pero no era nada sorprendente, Naruto ya había reparado en ello durante su "entrenamiento" sin necesidad de recurrir a su olfato. Era de lo poco que quería cambiar de su novia. No, lo que le confundía era que también le transmitía el aroma de la satisfacción, del orgullo… y otro más dulzón que no podía identificar todavía, a pesar de que los últimos años lo estaba percibiendo cada vez con más frecuencia, sobre todo en sus novias. Y cada vez más potente, si le permitían añadirlo. Pero lo que le confundió de verdad fue la expresión de Satsuki nada más levantarse. Parecía haber puesto fin a esa maraña de sentimientos, haberse centrado. Le miró, y, en lugar de recriminarle o seguir insultándole, le dedicó un gesto que le hizo apretar los colmillos. Esa sonrisa soberbia suya, esa expresión de "eres un perdedor", ese gesto con el que le recordaba a un gato. Cómo odiaba ese gesto… y cómo odiaba que ella supiese que lo odiaba y lo usase para provocarle.

Se volvieron a lanzar al combate sin mediar palabra, no tenían nada que decirse en ese momento, aunque el resultado de la lucha cambió radicalmente esta vez. Satsuki ya había identificado que Naruto tenía dos estilos de combate, el normal, y el "berserker". El normal era caótico, previsible, pura improvisación del rubio. No ofrecía problemas a su sharingan, y si no fuese porque el rubio lo combinaba con clones, tampoco lo necesitaría para contrarrestarlo. Ella estaba entrenada en el estilo del puño interceptor, el estilo uchiha, le sacaba kilómetros en lo referente a taijutsu. Pero, cuando Naruto se… enfadaba de verdad… su estilo cambiaba. Ningún shinobi estaba preparado para contrarrestar ese estilo. Zarpazos, mordiscos, fuerza sobrehumana, regeneración avanzada… Naruto se comportaba como una puñetera bestia. Incluso parecía preferir apoyarse en sus cuatro extremidades en lugar de solo sus piernas, como si estuviese más cómodo así. Era parecido al estilo inuzuka, pero con un matiz: los inuzuka eran humanos fingiendo ser animales. En el caso de Naruto, parecía un animal cansado de fingir ser humano. Satsuki tenía las de ganar contra el primer estilo, pero contra el segundo… incluso con su sharingan lo pasaba mal.

Se lanzó al frente con su puño listo, y lanzó un ataque con fuerza al pómulo de Naruto. El ataque impactó… pero el rubio no se movió ni un centímetro. No, simplemente se quedó quieto, con el puñetazo aplastando su piel, sin inmutarse por lo demás. Satsuki tragó hondo un segundo… le había herido, la zona del impacto estaba manchada de sangre, pero, por lo demás, había sido como golpear una pared de cemento. Y ahora la miraba respirando pesadamente, furioso. Le quería ver enfadado, aunque una parte de ella se preguntaba si había sido una buena idea. El uzumaki tomó su puño sin más molestia, y lo apretó con tanta fuerza que hizo a Satsuki apretar los dientes por el dolor. Intentó liberarse atacando con el kunai de su otra mano, pero el rubio simplemente lo agarró por la hoja con su otra mano, frenándolo. A pesar de que le había cortado la palma, no lo soltó ni mostró dolor alguno. Simplemente, mandó de nuevo a volar a Satsuki contra un árbol cercano de una patada.

La uchiha impactó con violencia contra el tronco, astillándolo y dejando escapar un ligero gruñido de dolor. Realmente le había dolido mucho, se habría roto algo si no hubiese reforzado sus articulaciones con chakra para evitar lesiones, pero no quería mostrarse débil ante el rubio ahora que al fin la tomaba en serio. No, este Naruto le gustaba… al fin se defendía. Eso era lo que quería. Sin embargo, no pudo seguir luchando, Naruto ya estaba encima. Era MUY rápido en este estilo de combate. Solamente usando su mano izquierda, atrapó ambas muñecas de la pelinegra, impidiendo su liberación al pegarlas contra el castigado árbol sobre su cabeza. La uchiha intentó dirigir chakra a sus piernas para saltar y escapar, pero el shinobi no iba a permitírselo. Parecía percibir los flujos de chakra en ese estado, era extraño. Naruto simplemente lanzó un puñetazo desde abajo, impactando al tronco de la planta por el hueco entre sus piernas, para luego levantarla apoyando la pelvis de ella en su antebrazo. La levantó como si no pesase una mierda, y aproximó su rostro furioso al de Satsuki con un rugido gutural, dispuesto a morder si volvía a abrir la puta boca. Pero la ojinegra volvió a sorprenderle esta vez.

Satsuki gimió.

No fue un quejido lastimero, no fue un gruñido de dolor malinterpretado. No. Había gemido, y sonoramente, nada más ser levantada. Para su vergüenza, Naruto sabía distinguir ese tipo de gemidos, su sensei de pelo blanco no tenía ningún reparo en llevarse chicas a su habitación aún viajando con él. Y ellas gemían como Satsuki ahora. Y ese olor dulzón… nunca lo había notado tan intenso. Le embriagaba las fosas nasales, y le impedía pensar en otra cosa que no fuese… tocarla de otra manera, por así decirlo. Y podía notar su antebrazo mojado, justo en la zona donde contactaba con la pelvis de la pelinegra. Estaba empapada. Contempló sus labios entreabiertos unos segundos, su forma de respirar de forma entrecortada, agitada, sus pupilas dilatadas. Ella le miraba de una forma extraña ahora… y él también. Incluso desactivó su modo biju al sentir como Satsuki le acercaba más hacia ella usando sus piernas, esta vez de forma delicada, suave. Sus labios se fueron aproximando con miedo por parte de ambos, todo sin parar de mirarse a los ojos, y entonces… dejaron de contenerse de nuevo.

Satsuki fue la primera en atacar, cerrando los ojos y besando al uzumaki. Kami santo, no sabía lo que la ocurría. Le pasaba siempre que se acercaba demasiado al rubio, cada vez que subían la intensidad en cualquier aspecto de su vida: ese extraño hormigueo, ese calor… no entendía lo que era, y al principio era algo problemático que la dificultaba concentrarse, así que con el tiempo había aprendido a camuflarlo. Pero ahora… ahora la había superado totalmente. Fue levantarla Naruto con violencia, vencerla, someterla, y sentir esa sensación multiplicada por mil. Había perdido el aliento un segundo, tensado sus músculos, incluso gemido. Le había resultado imposible contenerse. Y ahora quería más. Besó los labios del rubio con fuerza, hambrienta. Siempre le besaba de forma posesiva, pero ahora era diferente. Parecía necesitarlo como el oxigeno. Y Naruto respondía poniéndose a su altura, como siempre. En este caso incluso decidió imponerse. Intodujo su lengua en la boca de la kunoichi en medio del beso, buscando dominarla. Se lo pedía el cuerpo, someterla, hacerla suya. Hacerla gemir como antes… odiaba su sonrisa soberbia, adoraba su gemido de entrega.

Y eso logró. Satsuki gimió de forma ahogada al sentir la lengua de Naruto explorarla, dejándose hacer. La excitó muchísimo que hiciese eso. Naruto quería más, pero sintió de pronto que el peso de la joven podía vencerle como consecuencia de no usar el chakra naranja. Y ese lado pervertido que TODO hombre llevaba dentro le dio la clave para solucionarlo: su mano izquierda dejó de aprisionar las muñecas de Satsuki (le daba igual si intentaba matarle ahora, sinceramente) y se unió a la otra para sostener a la uchiha de su escultural trasero. Sus dedos, casualmente, rozaron por fuera el punto exacto, justo la zona más empapada del short de entrenamiento de Satsuki. La joven volvió a gemir, cada vez más excitada. Joder, sabía que Naruto era tan virgen como ella, y que ese roce con los dedos era un accidente, pero le daba igual: la estaba enloqueciendo. La ojinegra envolvió con sus brazos la cabeza de Naruto, y trabó sus dedos en su pelo por detrás. Quería más, y era su forma de pedírselo.

El peso acabó venciendo a Naruto, o más bien se dejó vencer. Quería preocuparse solamente de Satsuki, no de chorradas como la gravedad. De acariciarla, besarla, morderla, devorarla… era la pelea con la uchiha que más ganas tenía de vencer. Acabaron en el suelo, ella debajo, él arriba. Su pelo negro largo regó el suelo, mientras la joven se dedicaba a pedirle más a Naruto. Sin dejar de besarlo, la uchiha bajó la cremallera de la chaqueta del rubio, y se encontró con un problema molesto, una camiseta. No, esa camiseta no pintaba nada ahí, y no tenía tiempo para pedirle que se la quitase. No, quería acariciar la piel del rubio YA, por lo que optó por la vía rápida. Arrancársela con sus propias manos, de un tirón. Naruto se hubiese quejado, pero Satsuki le compensó a su manera. Esta vez fue el rubio el que emitió un gemido ahogado al sentir a la uchiha besándole el pecho, jugando con su lengua alrededor de su pezón. Puede que Satsuki pareciese fría, pero Naruto sabía que realmente era fuego, como su elemento principal. Solo había que saber encenderla.

Pero el uzumaki no quería parar de disfrutar de ella para solo disfrutar él. De besarla, de hacerla gemir. De hacerla suya. Hasta en provocar los gemidos del otro competían. Realmente se movía por instinto, no tenía la más mínima idea de que hacer en teoría. Hubiese agradecido leerse alguno de esos libros horribles de Ero sannin, al parecer explicaban estas cosas, pero ya daba igual. ¿El cuerpo le pedía besarla? Besaba. ¿Acariciarla? Acariciaba. ¿Llegar más lejos? En ello estaba. Tomó a Satsuki del pelo por detrás, y dio un ligero tirón para que expusiese su escote y cuello para él. Lo suficiente para obligarla a obedecer. Y Satsuki lo hizo emitiendo un gemido de gusto. Con el cuello expuesto, el rubio atacó y succionó. La uchiha gimió cada vez más duro y alto mientras sentía como Naruto la marcaba. La excitaba que lo hiciese, y mucho, tanto que le arañó el pecho con su mano derecha. Nada más terminar con su cuello, envalentonado por los sonoros gemidos de la fémina, Naruto recordó un nuevo objetivo.

Recordaba esa misma mañana… la recordaba perfectamente. Como Satsuki salió de la cama de Sakura solo en ropa interior. Recordaba, y recordaría hasta el día de su muerte, lo jodidamente guapa que estaba su novia en ropa interior. Sus curvas, sus caderas… sus pechos. ¿Qué? Desde luego, no era como Ero sennin, pero tampoco era un monje. Puede que fuese ingenuo para pillar indirectas, pero es que eso no fue una indirecta precisamente. Satsuki era como un gato y, en ese momento, solo la faltó ronronear. La encantaba tentarle, aún en esa pose fría, su forma de mirar a Naruto solía transmitirle un mensaje. Tócame si te atreves. Y se iba a atrever. Ya que ella le había lamido el pecho, lo justo sería que él también lo hiciese. La subió como pudo su camiseta de entrenamiento, hasta dejar a la vista sus pechos cubiertos por un sujetador negro. Los pezones de ella asomaban ligeramente sobre la prenda, erectos. Kami santo, esos pechos eran perfectos, para su edad eran grandes, pero en absoluto se acercaban a los de baa chan. Mucho mejor. Satsuki abrió los ojos con fuerza cuando sintió los labios de Naruto rodear el pezón de su seno izquierdo tras apartar su ropa interior, endureciéndolo aún más, y arqueó la espalda en un sonoro gemido cuando le sintió dar un pequeño mordisco.

-Sigue… ahhh… justo ahí dobe…- el que le insultase con ese mote no hizo más que encender al rubio. Significaba "estúpido", y por supuesto, Satsuki lo decía en ese sentido al principio. Como Sakura chan con baka. Pero, con el tiempo, el uzumaki averiguó lo importante no era el insulto… era el mensaje detrás. Provocar más que insultar. Satsuki siempre le provocaba.

-Cierra la boca… teme…- espetó pasando al otro pecho, notando a Satsuki asirle el cabello por atrás con fuerza.

Si él era un dobe o estúpido, ella era una teme, o "cabrona". El ojiazul, movido por puro instinto, recordó que el mayor gemido se lo regaló cuando la levantó en el tronco… cuando la tocó ahí abajo. Descendió su mano libre a la entrepierna y simplemente acarició. Satsuki volvió a gemir y abrir los ojos con fuerza. Kami santo, notaba cada pelo de su cuerpo erizado, corrientes eléctricas recorrer su espalda… Naruto la estaba volviendo loca. Ansiosa por hacerle gemir como ella, por satisfacerle, su mano izquierda decidió… atreverse tanto como el rubio. Descendió por los abdominales marcados del ojiazul, recreándose en el buen estado de forma de su novio, y entró en el pantalón. En las clases de seducción kunoichi de la academia nunca había prestado excesiva atención, más allá de cómo evitar un embarazo usando chakra o lo más básico. No se veía en un futuro seduciendo, ella sería una vengadora. Ahora pensaba que quizás podría haber estado más atenta. Aunque lo que sabía era suficiente, creía saber lo que quería su Naruto. Por eso buscaba dentro del pantalón… ahí estaba el premio gordo.

-¿Qué has dicho… uzuratoncachi?- Dibujó una sonrisa perversa al ver a Naruto gruñir y temblar ligeramente nada más tocarle en el punto justo. Apretó el miembro de su novio con un poco de fuerza. Notaba el pene del rubio duro como una roca, cálido, entero para ella. No tenía experiencia previa para juzgarlo, pero la daba igual, tenía claro que era grande a su juicio. Movió su mano de arriba abajo, dejando al rubio congelado. Oh si, le gustaba… y eso la hizo suspirar en un gemido ahogado. Atrajo al rubio para quedar frente con frente, asegurarse de tener toda su atención, sin parar de mover su mano arriba y abajo sobre el pene de Naruto.- Di… me… dobe… te… ahhh…- tuvo que volver a gemir. Naruto había superado el impacto y volvía a acariciarla ahí abajo. Cada vez se notaba más cerca de su climax.- ¿te gusto?- Naruto, por supuesto, asintió. ¿Qué pregunta estúpida era esa? Tenía en su mano izquierda la prueba dattebayo…- ¿Y harías lo que… ahh, sigue… te pidiese?- Naruto asintió, confuso. Eso por descontado. Sin parar de mover su mano sobre el pene de Naruto, la pelinegra lanzó su última frase.- Hazme… ahhh… hazme daño.

-…- Naruto se volvió a quedar quieto, aunque esta vez no fuese por placer. Era por pura y simple incomprensión. Había dicho… ¿daño?- ¿co… cómo?- Satsuki apretó los dientes.

-Quiero que me hagas daño… te lo estoy pidiendo.- repitió. Todavía movía su mano sobre el miembro del ojiazul, buscando distraerlo y que no pensase en la orden, pero, aún provocándole ese placer, el uzumaki conservó el raciocinio, y frunció el ceño. Satsuki también lo hizo.- Hazlo.

-No.- repuso Naruto. Jamás. ¿Hacerle daño a Satsuki? Prefería renunciar al ramen.

-¿y si te hago esto?- atacó Satsuki, atrayendo a Naruto hacia si. Volvió a besarlo, con fiereza, introduciendo su lengua en él. El rubio, a pesar de su desconcierto, respondió como pudo, pero de pronto Satsuki decidió morderle el labio inferior. Y no de forma suave, como había hecho él con su pezón antes. No, lo hizo con fuerza, provocándole sangre. El ojiazul se apartó con un gesto de dolor de la fémina, tocándose el labio y eliminando todo contacto con ella. No era una herida grave, pero joder, dolía. Satsuki le miró, aún tumbada.- Hazme daño…- Naruto frunció aún más el ceño. Esta vez no sonaba como una provocación… parecía una súplica. Y los ojos de la uchiha ya no eran dos pozos negros sin fondo… expresaban tristeza, frustración, dolor. Incluso estaba empezando a llorar.

-Satsuki chan… no te voy a hacer daño… nunca…- intentó calmarla el ojiazul, transmitirla que él no era como itachi, que nunca la dañaría. Pero recibió una respuesta exponencial. La uchiha apretó los dientes con rabia, todavía llorando ligeramente.

-Entonces no me toques…- le despreció, apartándole de un empujón. Naruto sacudió su cabeza sin entender bien lo que ocurría, mientras la pelinegra se volvía a poner bien la ropa y se levantaba de la que se serenaba.- Si quieres que follemos, golpéame aquí y ahora.- ordenó, para luego volver a intentar provocarle con esa sonrisa gatuna.- Y no me digas que no quieres follarme…- se jactó, mirando la entrepierna del rubio. La erección era EVIDENTE, tanto que un sonrojado Naruto se tuvo que "reacomodar" el pantalón.

-Quiero… que hagamos el amor… pero no así. No sé qué cojones te pasó contra itachi, pero esta no eres tú.- declaró, levantándose también. Satsuki le dirigió una mirada de desprecio.

-Soy así… somos así. Somos apex, estamos para cazar y vencer.- enunció con un tono de voz serio, desafiando con la mirada al rubio.- Y si no valemos para eso, mejor morir.- sentenció. Naruto la sostuvo la mirada con la misma seriedad antes de contraatacar.

-Mi sensei tiene un dicho para cuando me obsesiono con entrenar y no pienso en otra cosa… "En el bosque, el lobo obsesionado con cazar vive tres años. El burro que descansa y come tranquilo, vive nueve."- declaró, para luego mirar con tristeza a la ojinegra.- Necesitas hablar de lo de tu hermano, Satsuki, no es una opinión, es una verdad. Y, hasta que quieras hacerlo… el que no quiere estar contigo soy yo. Ni para entrenar… ni para lo otro.

El rubio soltó la bomba de golpe, y sin decir más se fue. Le dolía en el alma hacerlo, una parte de él le gritaba que se quedase y aguantase lo que viniese, pero su lado más analítico había ganado esta batalla. Podía sentirlo, podía verlo incluso.., Satsuki necesitaba hablarlo, y estaba intentando evitar el tema como fuese. Y eso la estaba destrozando. Se había propuesto darle tiempo para prepararse, pero veía que era contraproducente. La pelinegra se estaba descontrolando a medida de que la dejaban hacer lo que quisiese. Había que ponerle un límite, un "hasta aquí", no darla más opción que sacar el tema y arreglarlo. Y esperaba que funcionase. La dejó sola en el campo de entrenamiento, congelada. Su Naruto… ¿su Naruto la había dejado? ¿A ella? Intentó fingir que no la importaba tras unos minutos ahí parada, mirando el lugar por donde se había marchado su rubio. Se dispuso frente al tronco donde había comenzado todo y ensayó su taijutsu, buscando distraerse. Pero estaba furiosa. Furiosa con el mundo, con la aldea, con Itachi, con el puto sello que pugnaba en su clavícula por vencerla… y con Naruto… sobre todo con Naruto… no solo por dejarla a medias… sobre todo por conocerla tan bien. Y por otra cosa, ya puestos…

-otra vez…- golpeó el árbol con fuerza, las ramas temblaron.- …con respuestas…- otro puñetazo. La corteza se agrietó, y ella fingió que no estaba comenzando a sangrar.- …de… de…- no la salía la palabra, por lo que se frustró más y golpeó con más fuerza. Apretó los dientes por el dolor, pero el tronco empezaba a quebrarse.- …argghh, ¡DE DOBE!- chilló, dando esta vez un último puñetazo con toda su fuerza, uno cargado de chakra. El tronco del árbol se partió por la mitad por el golpe, cayendo de lado con un quejumbroso sonido. A Satsuki no la importó, pensaba en otra cosa.- ¡SI EN EL PUTO BOSQUE NO HAY BURROS!- gritó al cielo, desesperada.

Y luego volvió a gritar, dejando salir su frustración. Apretó los dientes, buscando serenarse. Debía de hacerlo, debía de aislarse, centrarse en su meta vital, en su objetivo. Su nii chan. Contempló el tronco destrozado frente a ella… ni se había dado cuenta de que lo había reventado en su descarga de puñetazos. Aunque empezaba a notarlo en su mano izquierda, la dominante, la del último golpe. La sangre por las astillas clavadas comenzaba a deslizarse por sus dedos, rumbo al suelo. Se quedó mirándola con un gesto frío. Sangre… siempre la recordaba un momento concreto. El de su madre muerta en el suelo, junto al resto de su familia. Era el color del suelo en ese recuerdo, el color del cielo en las imágenes del tsukuyomi. Y el de los ojos de su hermano mayor. Esos ojos... Abstraída otra vez en esa imagen de los ojos de su nii chan, comenzó a dibujar con sangre en su palma derecha. Sus ojos negros siguieron el trazo de su dedo, un patrón concéntrico con tres puntas. El mangekyo sharingan de su nii chan. La clave de todo.

Sonrió con demencia, contemplando ese dibujo. No pensaba en otra cosa, no quería otra cosa. Era el objeto de adoración de todo su clan, desde que uchiha madara lo disciplinó y mostró al mundo su auténtico fuerte, como había leído en la biblioteca de Konoha. Poder… poder para todo lo que deseases. Para cobrarte una venganza. Para matar con dolor a tu hermano. Un poder inmenso… que requería pagar un precio inmenso… ¿sería capaz de pagarlo? Se llevó la mano a los labios de forma inconsciente. Los tenía hinchados, sensibles de tanto besarse con Naruto. Recordaba también esas sensaciones, esa electricidad, esa necesidad de que la hiciese suya. Joder, todavía estaba húmeda ahí abajo incluso. Y lo que le había dicho él… lo que le había pedido ella también... aghhh, ¿por qué tenía que ser todo tan difícil? No entendía cómo Naruto tenía esa influencia en ella, y en parte le odiaba por eso… y en otra, deseaba correr tras él y no soltarlo. Apretó los puños y se dirigió a seguir entrenando… a ver si al fin se aclaraba, joder…


Y fin! Comentando el capitulo, empezamos con un poco de Satsuki mostrando esa faceta sadica. En el fondo, todo el capitulo va sibre eso si os fijais, lo que cambia son los destinatarios. Primero el extra, luego sakura, luego naruto. Y, como veis, satsuki actua de diferente manera en cada uno. Solo hay que ver el lime subidito de tono con naruto... ¿que opinais? ¿que quiere satsuki? Lo que esta claro es que, sin sello e itachi por medio, naruto y satsuki no podrian entrenar sin follar antes como animales de las ganas que se tienen... xD

Su modo yandere esta cada vez mas marcado, y eso implica distribuirla en ambas vertientes. La de "te follo aqui mismo" y la de "te mato aqui mismo". El pobre naruto ya no sabe que hacer. Su reaccion me parece lógica, Satsuki necesita hablar de su problema y no lo hace, lo que no va a hacer Naruto es dejarse golpear sin responder jamas y obedecerla. Sobre todo tras ese golpe bajo... Recordar: Sakura domina a naruto, naruto a satsuki, satsuki a Sakura. El problema es que esto va a estallar de un momento a otro... lo vereis en el proximo capitulo. Un saludo y hasta entonces, si no viene el coronavirus a buscarme a casa!