John desde su posición observaba preocupado las líneas británicas en cualquier momento podría empezar la batalla. Habían ubicado sus defensas en Breed Hill y Bunker Hill, cavando zanjas y paredes de tierra además de trincheras.
—John—la colonia se volvió hacia el coronel William Prescott, el hombre era un soldado veterano y firme que era capaz de mantener a las tropas poco disciplinadas en orden.
—¿Si señor?—
—He pedido refuerzos no tardarán en venir—miro al frente británico—Ellos también han tenido refuerzos por lo que veo así que es mejor prepararnos—
Massachusetts asintió y se colocó en su posición, a su lado estaban sus hombres esperando el momento en que empezara la batalla.
¡BUM!
—¡Preparaos, abrid fuego!—
La batalla comenzó, los soldados británicos parecía que no se acababan nunca, daba igual cuantos eliminaran seguían viniendo. Por suerte pidieron refuerzos del primer y de el tercer Regimiento de New Hampshire y hombres de Connecticut. Sonrió con afecto sentía una gran gratitud hacía las personas que les ayudaban y sus hermanos.
La lucha se prolongó una eternidad para John, sabía que era cuestión de tiempo que alcanzaran el reducto pero se negó a rendirse. La munición y la pólvora se terminaron y tuvieron que recurrir a las bayonetas. Los casacas rojas al final los invadieron, Massachusetts peleaba como ferocidad pero eran demasiados hasta que un soldado le disparó en una pierna, se quedó sin aliento.
—¡John!—uno de sus compañeros fue hacia pero Massachusetts negó con la cabeza.
—¡VETE!, ¡SI NO TE ATRAPARÁN TAMBIÉN, VE CON ELLOS!—
El hombre a regañadientes asintió, John apretó los dientes se levantó y continuó luchando, con su bayoneta le atravesó el pecho a un soldado. Pronto se vio rodeado de regulares y cada vez que alguno lo atacaba John se revolvía como un animal salvaje y contraatacaba, al final había varios soldados muertos a sus pies.
Massachusetts estaba al borde del colapso, tenía numerosas heridas de bala y bayonetas, pero siguió luchando.
—¡Señor tenemos un problema!—
El oficial William Howe se volvió hacia uno de sus hombres.
—¿Que ocurre?—todavía estaban evaluando la pérdida de sus hombres que debían ser terriblemente altas.
—Hay un colono que todavía opone resistencia pero eso no es lo raro—Howe frunció el ceño ese colono debería haberse rendido, debía ser o muy valiente o estar loco. El hombre siguió al soldado y lo que vio lo dejo mudo de sorpresa.
Todavía de pie a pesar de la gravedad de sus numerosas heridas y con una docena de soldados muertos a sus pies, un miliciano joven y ensangrentado presentaba batalla sin cuartel a los soldados. Howe estaba sorprendido de que todavía pudiera sostenerse en pie y mucho menos luchar.
Uno de los soldados se cansó y le disparó justo en el corazón, el hombre cayo y se desplomó, todos pensaban que se había acabado pero para sorpresa y horror de todos volvió a ponerse en pie y con unos furiosos y desafiantes ojos verdes saco un cuchillo y se lo lanzó al que le había disparado dándole justo en la frente.
—¿Que es?—preguntó uno de los soldados con temor—¿Acaso esto es brujería?—
Howe no dijo nada se acercó al hombre que lo fulminó con la mirada, su mano ensangrentada sostenía una bayoneta y en la otra otro cuchillo tenía que admitirlo. Era valiente y obstinado, se acercó y el hombre se puso en guardia, esos ojos...que no pudiera morir.
—Es una personificación—
Los presentes exclamaron sorprendidos.
—¿Personificación decís? ¿es América?—si tenían a la personificación las cosas se les podrían facilitar en esta revuelta.
—No estoy seguro pero por ahora llevaoslo—
Costo mucho, el joven se defendía con uñas y dientes hiriendo a varios soldados en el proceso hasta que lo golpearon en la parte posterior de la cabeza dejándolo inconsciente.
—Encadenadlo y tenedlo bien vigilado yo he de ver a alguien—
Inglaterra con ojos fríos y calculadores se sentaba en una silla frente al escritorio con las piernas cruzadas y la barbilla apoyada en sus manos cruzadas, le habían dado los informes de la batalla de Bunker Hill y las pérdidas eran enormes, los británicos habían obtenido una victoria vacía. En la misma habitación que él estaban sus hermanos mayores Escocia e Irlanda, Gales y Norte se habían quedado en el Reino Unido. Era lo que le faltaba aguantar a sus dos hermanos con los que peor se llevaba.
—Señor—Arthur se volvió hacia el oficial Willian Howe, había luchado muchas batallas con él y tenía confianza en el hombre.
—¿Si? ¿pasa algo?—
El hombre no sabía como proceder a su reciente descubrimiento pero debía contárselo a su nación.
—Inglaterra cuando terminó la batalla me informaron de que un rebelde todavía estaba luchando, cuando llegué se enfrentaba a media docena de nuestros soldados y una docena estaba muerta, el los había matado—
Escocia silbó e Irlanda lo miró sorprendido—Vaya ese colono si los tiene bien puestos ¿no?—Brian sonrió a su hermano—Si así son todos aquí no lo vas a tener nada fácil—
Arthur lo fulminó con la mirada pero volvió su atención a Howe—¿Y que? ¿Ya habéis acabado con él?—
—Ese es el problema señor, tenía varias heridas que habrían acabado con un hombre normal y recibió un disparo en el pecho y todavía está vivo—
Inglaterra abrió los ojos como platos y sus hermanos lo observaron.
—Inglaterra ¿ese no será tu colonia?—
Antes de que pudieran continuar Howe habló—No lo creo, Inglaterra me dio una descripción detallada de América y este no es, pero no tengo dudas de que es una personificación pero no sé quien es—
Las dos naciones miraron a su hermano sin comprender nada mientras Inglaterra miraba la pared intentando en vano calmarse, ya sabía quien era.
—¿Su pelo no sería negro?—
—Si y tenía sus ojos señor—
En ese momento el imperio se levantó bruscamente de su silla, prácticamente echando fuego por los ojos, olvidándose de todo y centrándose únicamente en lo que tenía en mente.
—Tráelo—
En ese momento se oyó un gran estruendo afuera como una pelea, voces airadas junto a una que tenía un acento extraño para Alistair y Brian quienes no entendían nada de lo que ocurría. De repente en la habitación entraron dos guardias cada uno sostenía una cadena unida a un grillete en las muñecas de un joven.
El hombre estaba en un estado lamentable cubierto de sangre tanto suya como de otros, sus heridas sangraban profusamente y jadeaba en busca de aire, tenía la cabeza gacha y su pelo negro ensangrentado caía sobre su rostro.
Inglaterra se acercó lentamente al joven arrodillado en el suelo, Irlanda estaba confundido ese muchacho claramente era como ellos pero si no era América ¿entonces quién demonios era? Escocia tenía pensamientos similares.
Inglaterra miro al hombre encadenado—Hola John—
La personificación levantó la vista, tanto Escocia como Irlanda no se lo podían creer. A pesar de estar cubierto de sangre podían ver las similitudes entre él y su hermano, las facciones y sobre todo sus ojos... Pero no como Arthur sino como su madre Britania.
—Arthur—dijo Alistair reponiéndose de la sorpresa—¿Quién demonios es?—
—Es Massachusetts—
Las dos naciones lo miraron en shock, el mismo Howe estaba asombrado por esa revelación.
—Disculpe señor ¿me está diciendo que este muchacho es la personificación de la colonia de Massachusetts?—
—Lo que tú has dicho general—
Tanto Brian como Alistair no se lo podían creer Inglaterra se volvió hacia sus hermanos.
—Vosotros dos os marcháis tengo que hablar unas palabras con él—
—Espera un momento ¿nos ocultas esto todo el tiempo y ahora nos hechas? creo que nos debes una explicación, entre ellas ¿como es que tiene los ojos de nuestra madre?—Irlanda estaba furioso y quería explicaciones.
Inglaterra los miró con frialdad—Retiraos ahora—
Las dos naciones lo miraron de forma desagradable y Escocia para añadir más al insulto uso la copa de whisky de Inglaterra como un cenicero. Arthur los miró dejar la habitación y luego se volvió hacia su hijo.
—Bueno, bueno, John ¿como te ha ido todo? aparte de hacerme la vida imposible a mí y a mi gente—dijo con rabia.
Massachusetts le lanzo una mirada que rivalizaba con su padre y en respuesta le escupió a los pies.
—Vete al infierno—
Howe lo observo enfadado pero para su sorpresa Inglaterra golpeo fuertemente a la colonia a un lado de la cabeza justo en la oreja, dejándolo aturdido por un instante.
—¡¿COMO TE ATREVES A FALTARME EL RESPETO ASÍ?!—gritó furioso.
La colonia ya recuperada se revolvió contra las cadenas pero los soldados lo tenían bien sujeto.
—¿¡QUE COMO ME ATREVO!? ¡A QUE ESTOY HARTO DE COMO NOS TRATAS SOLO COMO TE CONVENGA Y ESTAR SUJETOS A LOS CAPRICHOS MEZQUINOS DE TU REY!—
Inglaterra lo cogió del pelo y le dio un fuerte tirón John se quejó débilmente pero enseguida se cayó no le daría a ese bastardo la satisfacción de ver como sufría.
—Él es tu rey y obedecerás sus órdenes aunque sea a golpes—
—Él no es mi rey y no pienso obedecerlo—
Arthur golpeó a la colonia, años de rabia por las acciones de Massachusetts explotaron.
—Obedecerás aunque tenga que encarcelarte, soy tu imperio ¡y tu padre!—
Howe y los guardias lo miraron incrédulos, sin saberlo Escocia e Irlanda escuchaban a escondidas en la habitación de al lado poniendo vasos contra la pared y escuchando a través de allí. Brian casi deja caer el baso ante esta revelación.
—Disculpe señor ¿pero ha dicho su hijo?—
—En efecto Howe, él es mi hijo rebelde que ha incitado a los demás para rebelarse—
—¡Yo no incité nada, ellos también estaban hartos de tu tiranía!—
—¡Silencio! De que sirve ocultarlo, hace años descubrimos que América podía quedarse embarazada lo supimos cuando dio a luz a mi hija Virginia—
El hombre al igual que los demás estaban aturdidos por esta revelación—¿Hay más?—
—Si mis hijos las trece colonias mi hija Virginia y Virginia Occidental personifican la misma colonia, son los hijos que tuve con América. Solo el rey y algunos altos mandos saben de esto—
Mientras platicaban Alistair y Brian se sentaron en un sillón sin decir nada, aún impactados por lo ocurrido.
—Ese...miserable nos ha ocultado esto durante todo este tiempo—
—Tenemos sobrinos Alistair catorce de ellos—
El escocés se levantó y fue a por una botella—Necesito esto, mierda—le sirvió la botella a su hermano y este bebió directamente de ella—Así que los rumores son ciertos Arthur y su colonia Alfred son amantes—
—Joder que si lo son, catorce hijos es una prueba más que suficiente—
Ambos hermanos se echaron a reír de lo absurda de toda esta situación, su querido hermano menor les había estado ocultando esto desde hacía años, será bastardo el muy...
—Ahora entiendo esa carta—cuando vio la mirada interrogante de Escocia lo aclaro—Hace años recibió una carta de América, lo que pusiera en ella lo dejó alterado y se fue de allí echando la carta al fuego, pero la rescate y en ella decía que estaba embarazado. Yo no entendía a que se refería hasta que nos hemos enterado de todo esto—
—Ahora somos tíos ¿viste sus ojos?—preguntó Escocia.
—Sí, son los mismos trozos dorados esparcidos como madre—dijo Irlanda con un deje de nostalgia.
—Me pregunto cómo serán el resto—
