POV Kaito ◇

–¡Ambar! –Grité mientras la buscaba por el bosque, llevaba dos horas así y todavía ella no aparecía –¡AMBAR! –Grité desesperado con más fuerza.

–Kaito, n‐no sigas. C‐Creo que es mejor seguir buscándola mañana –Me dijo Aoko pero yo no le hice caso.

–¡Ambar! –Volví a gritar sin hacerle caso a Aoko.

–¡Ya basta Kuroba! –Me gritó la profesora Konno –Así no los encontraremos, además, no solo Ambar se perdió, Saguru también está con ella. Debes de pensar que estando ellos dos juntos, no les pasará nada.

–¡Es por eso mismo que no puedo estar tranquilo! –Exclamé molesto –No me puedo imaginar a esos dos juntos, ¡Ambar debería de estar aquí a mi lado y no con el imbécil de Hakuba!

–Más respeto por tu compañero Kuroba –Me dijo la profesora y yo gruñí –Y ahora, iremos cada uno a nuestras carpas a dormir, y mañana buscaremos de nuevo cuando haya luz, ¿Me oíste?

–Si la escuche, pero yo la seguiré buscando, si quieren, pueden irse ustedes –Hablé pero sentí como me agarraron de la oreja y me empezaron a arrastrar –¡Duele!, ¡Suélteme por favor! –Exclamé con dolor.

–No, porque si te suelto ahora, irás a buscarla, y es peligroso. Así que, ahora mismo te llevaré a tu carpa y te irás a dormir, si me llego a enterar de que saliste cuando yo te dije que no, reprobaras matemática.

–¡Pero no es justo profesora Konno! –Me queje mientras era arrastrado por ella.

–Es mejor así Kaito –Oí a Aoko hablar –A mi hermana no le gustaría que te expusieras así a que te pase algo.

–Además, mañana llegará la policía de la prefectura de Gunma, ellos nos ayudarán a buscarlos.

–¡¿La policía de Gunma?! –Exclamé –¡No es posible!, ¡Entre todos los oficiales tenían que enviarnos a los más incompetentes! –Me quejé –Solo nos falta que venga el inspector Yamamura y hasta ahí llegamos.

–Deja de quejarte por todo Kaito –Me dijo Aoko sin ánimos –Mañana también va a venir mi papá, dijo que hoy no podía venir por el maldito trabajo.

Suspire resignado, yo ya no podía hacer algo más. Hoy golpeé a Yamada cuando me intento detener luego de que partí a buscar a Ambar, me retaron pero no me importó, llego la profesora junto a Aoko y me propusieron ir a buscarla juntos, así pasaron dos horas en donde ellas me soportaron hasta que terminé en esto.

Llegamos al campamento donde habíamos puesto nuestras carpas, se supone que eran tres las nuestras, una para cada uno. Pero, esta noche la profesora me obligó a dormir con Aoko para que ella me "Vigilara"

...

Eran las seis de la mañana, todos dormían aún, con cuidado de no hacer ruido me levante, me costo ya que Aoko me tenía agarrado un brazo para que no me fuera. Salí de la carpa y me puse los zapatos, tome mi teléfono y empecé a meterme en el bosque.

–Te voy a encontrar Ambar, cueste lo que me cueste –Susurré empezando a buscarla. Recién estaba saliendo el sol.

La busqué primero en los alrededores del campamento, luego me metí más a fondo, no estaban en la montaña ni cerca del lago. Luego la busque por el rio pero nada.

Habían pasado cinco horas desde que me levante, y sinceramente, la naturaleza y yo no nos llevábamos bien. Me había encontrado con varios bichos a lo largo de esas cinco horas y con tres malditos peces, dos estaban muertos en medio del bosque, ¿Por qué?, no lo sé ni me importa, y la otra maldita cosa me había saltado cuando pase por el lago.

Yo estaba a punto de llorar por la situación, estaba desesperado por encontrarla, ¿Y si le había pasado algo?.

En un momento me pare, tenía cinco llamadas perdidas y ninguna era de Ambar o del maldito de Hakuba. Todas eran de Aoko, ya se había dado cuenta de que yo me había ido. Me senté de espaldas a un árbol para descansar las piernas, e intente no quedarme dormido pero fue inútil.

...

POV Ambar

–Me duelen las piernas –Me quejé –Y aún no encontramos el camino de vuelta al campamento, ni siquiera sabemos donde estamos. Apuesto a que hemos estado dando vueltas en círculos por tres horas.

–Yo también lo creo –Me dijo Saguru suspirando, estábamos cansados. Según nuestros teléfonos, eran las seis de la tarde. Hemos estado toda la mañana caminando pero nada.

Caminamos por lo que parecía ser un sendero pero creo que nos habíamos perdido aún más de lo que ya estábamos, ya reconocíamos algunos lugares ya que habíamos pasado varias veces por ahí. Pero de repente, creí haber escuchado mi nombre.

–¿Escuchaste? –Le pregunté deteniéndome.

–¿Escuchar qué exactamente? –Me preguntó deteniéndose también.

–Creo que me llamaron –Hablé para luego callarme intentando ver si volvía a suceder o no.

–¡Ambaaar! –Oí que me llamaron.

–Kuroba, es Kuroba, él esta aquí –Habló Saguru mientras empezaba a caminar.

–¡Es Kaito! –Exclamé cuando reconocí la voz –¡Vino a buscarnos!.

–Ya me di cuenta, solo espero que él no se haya perdido también en el proceso de ir a buscarnos –Dijo Suguru mientras suspiraba –Y llámalo, no lo hagas sufrir más. De seguro el pobrecito ya se hizo tres temporadas, ocho películas, y cinco especiales sobre lo que te pudo haber ocurrido –Se burló.

–¡Kaitooo! –Grité con fuerza –¡Estoy aquí! –Volví a gritar pero nada ocurría –¡Kai‐

Sentí como alguien me abrazó con fuerza, tanto así que me caí hacía atrás. Era Kaito quien había corrido hacia mi y me había abrazado como si la vida se le fuera en ello.

–¡Ambaar!, ¡Te encontré! –Exclamó abrazándome más fuerte.

Kaito se quedo callado un tiempo hasta que lo sentí temblar contra mi cuerpo, él estaba llorando y cada vez lo hacía más fuerte.

–K‐Kaito –Susurré al verlo así –No te preocupes por mi, estoy bien –Le dije pero el lloró con más fuerza.

–C‐Creí q‐que algo te había pasado –Dijo en medio de sollozos –M‐Me p‐preocupe tanto de lo que te podía pasar, yo estaba vuelto loco buscándote, no pude con la idea de que estuvieras toda una noche a solas con el maldito detective ese –Habló rápidamente y escuche como Saguru tosió.

–Gracias por tu preocupación por mi –Dijo con sarcasmo ‐Ahora dime, ¿Sabes como volver al campamento?

–S‐Si –Murmuró Kaito un poco más calmado –Sé como volver, ya los llevare de regreso pero déjame así un poco más.

–No me queda de otra –Habló Saguru cansado –Solo asegúrate de no ahogarla.

–De todas formas, no sería tu asunto –Dijo Kaito levantándose del piso y ayudándome a mi después. Pero cuando lo hice, él se puso a mi lado y se notaba que no tenía la intención de alejarse si quiera un poco.

–Kaito –Dije limpiándole las lagrimas –Ya no llores más, ¿Si? –Le sonreí dulcemente.

–N‐No te prometo nada –Dijo sonrojado empezando a caminar –Vámonos ya.

–Al fin, ya era hora –Habló Saguru comenzando a caminar.

Por el camino, me fije como Kaito me miró varias veces de reojo, se notaba que tenía miedo de que yo me fuera o desapareciera de nuevo. Así que, me acerqué a él y le agarre la mano entrelazando nuestros dedos. Su mano estaba temblorosa y sudada, él estaba nervioso y con miedo, cualquiera se daría cuenta de eso.

–No te preocupes más Kaito, yo no me voy a ir –Hablé sonriéndole.

Él no me respondió, solo seguimos caminado hasta que llegamos a donde todos. La profesora y Aoko se acercaron corriendo, Aoko me abrazó fuertemente y también lloro. Luego de un rato, todo se tranquilizo, a Kaito lo regañaron por haber salido sin avisarle a alguien y Saguru se fue a bañar a unas duchas que habían.

Yo hubiera hablado con los demás pero Kaito y Aoko no me dejaban, casi y estaban los dos arriba mío. Y no me soltaron hasta que me fui a cambiar, ya mañana me bañaría como se debe.

Cuando volví a mi carpa me encontré con dos intrusos adentro, mi cama era una manta en el piso, una almohada, aunque ahora habían tres y dos mantas más, esas eran para taparme.

–¿Y ustedes? –Pregunté metiendo mi bolso a la carpa.

–Dormiremos contigo –Hablaron a la vez y cada uno se fue a un extremo. Kaito al derecho y Aoko al izquierdo.

–¿Y con la autorización de quién? –Les pregunté suspirando.

–No la necesitamos –Dijo Kaito tomándome de la mano y empujándome dentro –Simplemente te estanos avisando que dormiremos contigo.

–Eso, eso –Dijo Aoko cerrando la carpa y acostándose a mi lado mientras me abrazaba.

–¡Hey!, yo también quiero –Se quejó Kaito mientras me acercaba a su lado.

–¡Kaito!, suéltala, yo quiero dormir con ella –Aoko se quejo mientras me agarraba un brazo y me tiraba hacía ella.

–¡Ella va a dormir conmigo! –Exclamó Kaito abrazándome contra su pecho.

–¡Ya basta! –Exclamé antes de que terminara peor –¡¿No hay un día en que no se peleen?!. Estoy cansada después de lo que paso, me perdí por casi un día en el bosque, no he comido, estoy sucia y cuando llego, ustedes lo primero que hacen es pelear –Hablé enojada.

Ninguno de los dos respondió, solo sentí como Aoko empezó a llorar fuertemente y Kaito le siguió después. Cada uno lloraba por su lado y yo los mire a ambos confundida por su tan repentino cambio.

–¡Perdónanos! –Dijeron a la vez, yo los mire a ambos y los dos estaban igual.

–N‐No era mi intención hacerte enojar... –Lloro Aoko tapándose la cara.

–N‐Ni la mía –Dijo Kaito llorando fuertemente.

–Son todo un caso –Suspiré cansada, me puse en el medio y los acerqué a ambos a mi cuerpo, puse sus cabezas en mi pecho y ellos me abrazaron tímidamente, casi y con miedo de que les hiciera algo –No lloren más, no estoy enojada, solo estoy cansada, ¿Si? –Les acaricie la cabeza y poco a poco ambos se calmaron.

–T‐Tuve tanto miedo de que te hubiera pasado algo –Dijo Kaito suavemente.

–Yo t‐también tuve miedo, tenía miedo de perder a mi hermana –Sentí a Aoko temblar y yo la acerqué más a mi cuerpo.

–No tengan miedo por eso –Hablé dulcemente, yo entendía su posición. Ellos tenían miedo de que yo no volviera –Yo nunca me alejare de ustedes, podré irme a veces, podré enojarme pero siempre, siempre volveré por ustedes. ¿Me escucharon? –Pregunté y ellos asintieron.

–Te amamos Ambar, nunca te vayas –Oí a Kaito murmurar y Aoko asintió suavemente por lo dicho por Kaito.

–Ya lo sé mis pequeños bebés –Les dije divertida, a veces eso parecían, ellos parecían mis niños –Ahora. Querían dormir conmigo, ¿Verdad? –Pregunté y ellos asintieron –Bueno, entonces aprovechen de acurrucarse ahora –Les dije y ellos se acomodaron, luego cada uno me abrazo como pudo –Buenas noches malditas sabandijas –Susurré arropándolos a ambos para luego ir cerrando mis ojos.

–Buenas noches Ambar –Me respondieron ambos suavemente y yo sonreí. Era increíble que a veces estos dos fueran dos bestias incontrolables, y ahora, se vieran muy vulnerables y tímidos.

Talvez no se los haya dicho pero, los amo a ambos por lo que son. Amo a mi hermana Aoko por lo que es, y lo mismo es con Kaito, lo amo por lo que él es aunque a veces ambos trabajen para ponerme histérica.

–Los amo –Murmuré bajito mientras seguía dejando caricias en sus cabezas, podía sentir sus respiraciones chocar contra mi pecho suavemente.