El señor Noroeste se encontraba en su oficina acompañado de unos guardias y políticos, sin mencionar a su hija que le había rogado que estuviera ahí ya que no quería perderse estar cerca de su héroe, Lordbug, se consideraba un fanática del de traje rojo.
Y de manera agradablemente puntual, ambos héroes se encontraban antes ellos listos para cualquier cosa.
Fue casi media hora de charla entre los presentes, a veces incluso llegando a confundir algunos de ellos por alguna extraña razón.
-Entonces esperamos que sigan con su admirable y arduro trabajo de seguir protegiendo a París por si otro nuevo villano aparece. Nosotros esperamos que algo como la akumatizacion de Chat no se vuelva a repetir. Aunque la muerte de varios inocentes no sea borrada, le perdonamos. París confía plenamente en ustedes. - dijo el señor noroeste con una sonrisa confiable y satisfecha.
Aquellos que se encontraban ahí (incluyendo a Pacífica) se enteraron sobre la caída de Papillon, por lo que de cierto modo los perdonaron por los acontecimientos anteriores.
Lordbug y Chat Noir al fin tendrían un buen tiempo libre de villanos y peleas, aunque nunca ésta el estar alerta, podrían descansar hasta cierto tiempo.
Las clases y demás retomaron con normalidad, una que otra persona que se le escapaba algún comentario sobre lo sucedido, pero de ahí a más lejos no. Tanto Wendy como sus compañeros de clase habían notado el repentino acercamiento o conexión que había entre Bill y Dipper, ya que éstos solían juntarse demasiado y reírse de quien sabe qué, aunque nadie sospechaba de que ellos tuvieran algo más íntimo que una amistad de amigos. A excepción de Phill que tenía un humor todavía peor al ver a su amor riendo, siendo tan dulce y simpático con aquel 'modelo de cuarta' que tanto detestaba. Y todavía lo odiaba aún más ya que por él, pronto dejaría de existir, ya no vería más aquellas amables sonrías y esos hermosos ojos que tanto le encantaban de Dipper.
Phill detestaba que él no tuviera un final feliz.
Aunque el todavía no se rendirá.
Aprovecho un momento en que Bill estaba en la clase de esgrima, donde su chico castaño lo esperaba con una dulce sonrisa.
Esa tierna sonrisa debería ser para mí y no para el rubio.
-Dipper... ¿Me puedes acompañar?- pidió Phill amablemente alerta de que el rubio no se diera cuenta.
El mencionado se lo pensó muy bien y al final accedió.
Salieron del edificio y ya afuera comenzaron hablar.
-¿Qué ocurre Phill?
-Dipper...- lo acorralo en la pared mientras acercaba sus labios a los de su precioso castaño ansioso por sentirlos y devorarlos.
El Pines estaba en una casi shock y desesperado. No entendía por qué eso de tener que acorralarlo en la pared, se sentía como una chica en peligro.
-Phill... Yo ya tengo novio...- dijo con seriedad sorprendiendo al pelirrojo, más sin embargo no se detuvo. Podía apreciar como poco a poco en sus mejillas se tornaban un rosa pálido. De seguro por la cercanía y los nervios.
-Soy mejor que ese imbécil de Cipher, te daré mucho placer amor. - le susurró de una forma lujuriosa y sensual. Mientras lo a presionaba más contra la pared y con una de sus piernas pasará entre las de él.
-¡No me digas así! No me gustas y no te quiero de esa forma... Por favor, aléjate que no quiero problemas.- dijo Dipper esquivando su intimidante mirada y con su fuerza, alejandolo de él.
Lastima que Dipper sin su traje de mariquita no era ni la mitad de fuerte que su otro yo, Lordbug. Era realmente débil y a Phill le causaba gracia y ternura.
-Vamos Dipper, ¿Yo no puedo ser feliz en el poco tiempo que me queda? ¿Tengo que tener un final estúpido y triste? ¿Es que acaso soy tan poca cosa para ti, Dipper?- moderó su voz, ronca, triste y molesta. Viendo como su lindo castaño suspiraba por los nervios y se tensaba.
-Pero es que yo... Bill es mi- trato de responderle pero fue callado por el mayor.
-Eres hermoso mi Dipper, desde que te vi me enamore de ti... Y cuando te conocí este amor creció aún más. - una de sus manos posó en sus delicados y suaves labios. Deliniandolos mientras pensamientos vulgares invadían su mente.
-¡Prefiero a Bill!- gritó el chico dejando perplejo al mayor por lo que aprovecho y lo apartó ya que Phill había disminuyó considerablemente su fuerza.
-...- el pelirrojo había quedado en silencio y con ese sentimiento de soledad y dolor en su corazón. Pero con rapidez tomó la muñeca de Dipper antes de que se alejara todavía más. Por poco el Pines huía.
Lo llevo con fuerza y velocidad detrás del edificio donde estaba muy seguro que nadie pasaría por ahí, así tendría privacidad con su lindo chico.
-Phill déjame.
-No Dipper. Te quiero mucho, y si no serás mío por las buenas... Entonces te haré mío a la fuerza.
-¡NO PHILL! ¡DÉJAME!- la desesperación lo consumía, el pelirrojo lo tomó de la cintura y obligó a mirarlo.
Phill acercó sus labios gruesos al cuello del castaño, respirando su dulce aroma sintiendo la respiración agitada y tensa del Pines que lo enloquecía. Tantos deseos que él tenía.
-Me éxitas Dipper...
-¡NO!- sintió como algo húmedo recorría lentamente su cuello. Sus ojos se cristalizaron y un escalofrío desagradable le recorrió la espalda. Furioso consigo mismo por no poder hacer nada.
Y rogaba que Bill apariciera para salvar lo, pensando en todas esas películas clichés de romance donde la protagonista era salvada por su amor verdadero. Dipper necesitaba con urgencia que aquello ocurriera.
Había querido golpearlo en su parte baja pero parecía que Phill ya lo tenia previsto por que de alguna forma hacia presión en las piernas de Dipper para que esté no intentará patearlo.
-Aléjate de mi novio, maldito bastardo plagiado. Eres un bicho, y no en el buen sentido.
Su voz sonó molesta y vulgar, pero a él le alegraba haberla escuchado.
-Bill...
-Tsk. Vete a la mierda.- dijo Phill enojado. Ahora abrazaba a Dipper con fuerza para que esté no se fuera y nadie se lo arrebatara. Él no podía permitir eso.
Bill se acercó furioso, con la mirada asesina. Todavía tenía el traje de esgrima y esa espada que sabían, no era peligro alguno. O quizás estaban equivocados.
El rubio se posicionó a lado de su copia y calculando un ángulo en que no pudiera hacerle daño a su amado, le clavo la "espada" en la costilla del pelirrojo el cual reaccionó, cayendo al suelo y terminando aquel posesivo abrazo con su Dipper.
-... No entiendo... Esa espada no debería ser...- estaba en un shock.
Él no quería que Phill lo dejara de esa forma tan sangrienta y horrible. Estaba confundido. ¿Cómo era posible que una espada de esgrima hiciera tal daño? ¡Esas cosas son de plástico! El aura que desprendía el rubio le daba miedo y terror. Las palabras de exclamación para pedir una explicación o quejarse no salían de su boca. Phill daba leves ronquidos dolor que apenas podía moverse un poco.
-Vamonos bichito. - dijo con cariño el rubio tomándolo de la mano y llevándose los de ahí. Dipper no podía hacer nada, apenas y podía caminar, permitiendo le a su novio llevarlo a quien sabe donde.
Sus ojos ámbar apreciaron como de esa espada escurría la sangre de Phill... No quería aceptar lo que había ocurrido...
Se encontraban ahora en la limusina del rubio conducida por un guardaespaldas. Todavía seguía en aquel shock y parecía temblar. Borrar esa horrible escena de su memoria le sería imposible.
Bill lo notó pero trato de restarle importancia, sólo se digno a estar muy cerca de su chico mientras son su brazo le rodeaba el hombro.
-¿A la mansión Cipher?- dijo el chófer quien también era su guarda espalda. Un hombre muy serio y rudo. Alto y fuerte. Por algo fue contratado por su padre.
-Sí. - contestó el rubio sonriendo.
Le dio un tierno beso en la mejilla a su bichito y esté reaccionó. Aunque lo miró de una forma que no le gustaba al rubio.
Todo le era tan rápido. ¿Por qué Bill había llegado a esos extremos? ¿Cómo es qué esa espada de esgrima se había vuelto un arma peligrosa?
-No me mires así amor.
-Bill... ¿¡por que hiciste eso!?- exclamó el castaño eufórico.
-Era la mejor opción bichito. No ha aprendido que no debe meterse contigo. ¿Querías que permitiera que te siguiera tocando?
-¡No! Pero... No debiste... No de esa forma...
-Tranquilo cariño, todo estará bien.- lo dijo de una manera tan despreocupada y tranquila.
Le dio otro beso tierno en la mejilla de su amado y él mismo se acomodó y se recostó en las piernas de su amado. El Pines apenas pudo reaccionar aunque no hizo ni dijo nada. Pero la preocupación lo envolvía claramente.
Y el resto del recorrido fue en silencio.
No negaba admirar a Bill tan tranquilo en sus piernas. Acariciando sus lisos cabellos rubios. Y por un momento, pareció olvidarse de todo lo que había pasado con Phill hace unos momentos.
Ya no hay Papillon y probablemente, no habría ningún otro mal que enfrentar por uno buen tiempo. Ahora lo que enfrentaría sería su relación con el Cipher.
Su kawami, se mantenía oculto como si nada. Dipper pensó en que él no le había avisado a sus padres sobre que después de la práctica de Bill, iría a su casa.
Y tampoco sabría si decirles sobre su relación con el rubio.
En definitiva, si los akumas ya no estaban, serian remplazados con sus problemas amorosos.
Se encontraba en la habitación del rubio, ya había avisado a sus padres que se quedaría un rato en la casa del Cipher y estós no les molesto.
-Bill... Por lo que sé, las espadas de esgrima no son peligrosas. Entonces ¿Cómo es que fuiste capaz de hacerle daño a Phill?
-No sabría decirte con exactitud lo que paso.
-¿Cómo?- dijo confuso el castaño.
-Cuando vi que él te estaba... Tocando, simplemente mi instinto reaccionó. Sentía furia, celos y muchas ganas de matarlo y es como si mi aura se viera reflejada en la espada. Utilicé la fuerza para hacer que la espada de esgrima atravesará su piel. Pero no sé como fue que logré incrustarla por completo. En ese entonces no me lo cuestioné, sólo reaccioné.- explicó seguro de sus palabras.
Estaban sentados en el sofá principal.
-Vaya...
-Y cambiando de tema... ¿Cuándo se enterara mi suegra de que sales con el sexy modelo, Bill Cipher?- cuestionó sonriendo con diversión e interés en el tema.
-No sé... Lo he estado pensando mucho. ¿Y tú? ¿Qué hay de tu padre?
-No me pone tan nervioso el decirle. Tengo mucha confianza en cuanto eso.- respondió mientras recostaba su cabeza en el hombro de su novio.
-¿Y si no acepta nuestra relación?- preguntó un tanto preocupado.
-No creo que no la acepte. Pero si por alguna extraña razón eso llegará a pasar, no permitiría que él ni nadie me alejará de la mamí de mis hijos.
-¡B-Bill! Eso es vergonzoso...- se le subieron los colores. No podía entender como es que Bill lograba avergonzarlo con ese tipo de cosas.
-¡Claro que no! Sólo estoy diciendo lo que ocurrirá en un futuro cercano... Pero lo que más me preocupa y me pone muy pensativo son tus padres bichito.- admitió poniéndose aún más pensativo hasta tal punto de dejar su faceta bromista.
-A mí también.
-Hay que decírselo pronto. A nuestros padres.
-Vale, primero al tuyo. Siento que es mejor decirle al más complicado. Tu padre me llega a dar mucho miedo.
-Ni que lo digas, a mí también me lograba dar miedo después de la muerte de mi madre hace cuatro años... Creo que será un abuelo que provocará miedo a sus nietos. ¿No te parece? - sonrió nostálgico y burlón. Sus ojos se posaron en el Pines quien parecía tener la mirada perdida.
-...- su silencio llegó a preocupar a Bill. El castaño parecía triste y él no sabía por que.
-¿Bichito? ¿Sucede algo?
-...Tu madre... ¿Qué... Qué fue lo que le ocurrió? Perdón si me entrometo pero...
-Está bien. Me alegra saber que te interesas por mí y pienso que es bueno que sepamos todo sobre el otro. Además ya lo superé... Mi madre no sabría decir si murió... Simplemente desapareció y digamos que con el tiempo la posibilidad de que haya muerto es muy grande.-continuó mientras recordaba aquellos tiempos en familia. En sus palabras se notaba el cariño y aprecio por esa mujer. Aunque también parecía a ver soledad al final.- También hubo un momento donde pensé que nos había abandonado o dejado. Pero... Reflexionando, no habría motivo para que ella hiciera eso. Mi madre jamás nos abandonaría... Por lo que quizás fue secuestrada o algo parecido.
Después de su desaparición mi padre cambio mucho. Pero creo que tenía miedo de perder a la única familia que tenía y se volvió muy estricto y sobre protector conmigo.- se detuvo en breve. Para conseguir aire y pensar sus próximas palabras. Se percató de la gran atención que le tenía Dipper y también de su mirada compasiva. Prosiguió con sus memorias. - No tenía a nadie para desahogarme en ese entonces por qué... A mí igual me dolió mucho que mi madre desapareciera de la nada. Pero no quería que mi padre me viera vulnerable así que traté de no llorar en su presencia. Era difícil en aquel tiempo.- dio un largo suspiro y cerró los ojos con fuerza sonriendo con amargura tratando de reprimir algún emoción para nada agradable. Recordar aquello por alguna razón aún le seguía provocando amargura y tristeza.
Bill quería alejar esos sentimientos, no quería preocupar demasiado a su amado sobre eso.
-Bill... Yo lo lamento. Sé que no puedo sentir aquel dolor que sentiste pero... De verdad me gustaría ayudarte.
-Lo haces bichito.- abrió sus párpados y le regaló una sonrisa dulce mientras le revolvía sus cabellos castaños. A veces el color de su cabello le recordaba al caramelo. Extraño pero, a Bill le parecía muy atractivo.
Siguió mirando esos hermosos ojos ámbar para luego responder.
- Desde que te conocí y me enamoré de ti tuve un propósito para seguir con vida. Eres tan amable, dulce, lindo e inteligente. Si no fuera por ti mi vida... No tendría sentido para mí. Suelo pensar, aunque suene muy cursi y raro, que mi madre al irse me dejó un hermoso ángel. Te conocí Dipper.
Hubo otro silencio, no incómodo. Más bien tranquilo donde Dipper empezaba admirar al rubio por sus sinceras y bellas palabras que hacían explotar su frágil corazón.
-Eres asombroso Bill, para pensar eso sobre mí... Sí que elegí al chico correcto. Me siento muy feliz de haberte conocido. Si... quieres llorar... Ven conmigo. Por que siempre me encantaría estar ahí para ayudarte y consolarte. ¿Sí?- le sonrió como sólo él sabe hacer para revolver el estómago del rubio y que sus emociones enloquezcan.
Dipper le dio un rápido pero tierno beso a Bill quien se sorprendió pero al final sonrió alegre. Contemplando esa asombrosa sonrisa que traía Dipper y cada detalle de su perfecto ser.
-Llama a tus padres. - dijo el rubio repentinamente serio.
-¿Por qué?- preguntó ciertamente sorprendido.
-Diles que te quedaras ésta noche conmigo.
Y me disculpo por mis errores de ortografía.
