Los personajes no me pertenecen exclusivamente a sus creadores... Contenido adulto... Queda advertido...

EPILOGO 2 la ilusión de querer y amar

BODA RELIGIOSA DÉ ALBERT Y CANDY... Un poco convencional.

- Abuela, ¿Qué hizo qué? Pero le dije que queríamos algo discreto y...

- Ya hijo, no te preocupes... Todo saldrá bien.

Día de la boda.

No puedo creer que sea el día de mi boda religiosa, apenas tengo tiempo para arreglarme, Annie será la qué tendrá el honor de maquillarme, apenas hoy por la mañana me entregaron mi vestido no tuve tiempo para que me lo hicieran a la medida, fue un ir y venir con la señorita de la boutique para que lo ajustarán, me decidí por un vestido color perla corte imperial liso y cauda larga manga corta muy sencillo pero hermoso. Albert fue quien pagó por mi vestido, le adoro simplemente amé mi vestido. También elegí unas zapatillas del mismo tono del vestido demasiado altas, no me gustan usar zapatos altos porqué a quien quiero engañar, soy muy bajita y eso no cambiará, pero pues el vestido tiene que lucir y si por mi fuera me pondría tenis para andar cómoda. Todavía estoy que no me la creo, por fin es el gran día y lo mejor es que mis padres lo aceptaron. Sí, lo aceptaron, bueno mas bien mí padre lo hizo, ya que mi madre me ha brindado apoyo todo este tiempo.

Retrospectiva

Estaba evadiendo a mi madre y hermana, no quería verlas, así que no respondía a sus llamadas, salí de la academia y mi madre y hermana me estaban esperando para invitarme a cenar.

- Candy cariño, ¿estás bien? ¿Por qué no has contestado a mis llamadas? ¿Qué pasa?

*Demasiadas preguntas no puedo aplazar más lo inevitable.*pensé.

- Candy, qué bien te ves... venimos para llevarte a cenar. *Mi hermana siempre efusiva* pensé y asentí me deje guiar.

- Mamá, tengo algo importante que decirte, bueno decirles.

- Bien hija. Llegamos al restaurante de siempre nos guiaron a una mesa con privacidad, pedimos nuestros alimentos.

- Dime Candy, ¿qué pasa? te vez radiante, ¿qué sucede?.

- Madre esté yo...* Ufff esto es más difícil de lo que pensé*

- ¿Qué pasa cariño?.

- Madre, no quiero que lo tomes a mal y no pienses que no eres importante, pero realmente no me detuve a pensar simplemente lo hice y ya.

- Candy, ¿qué pasa hermanita, por qué el misterio?.

- Lo que pasa es... me casé con Albert hace tres semanas y pronto nos casaremos por la iglesia y no tardan en recibir la invitación. *Uffff! Ya lo dije* pensé.

- Candy, de verdad es cierto lo que dices.

- Sí mamá, todo fue rápido, de hecho no fue planeado lo decidimos en último momento.

- Candy, no lo puedo creer que gusto, pensé que tú y Albert ya no estaban juntos, todavía recuerdo cuando él pobre fue a buscarte a la casa todo desesperado y yo le dije dónde estabas viviendo.

- Sí Annie, han pasado bastantes cosas, terminamos, regresamos y nos casamos todo en ése orden. ¿Mamá?.

- Candy hija, yo sabía que ustedes terminarían juntos y aunque me duele no haberte acompañado en ése día tan importante, entiendo los motivos por los cuales decidieron hacerlo- mi madre con sus ojos llorosos realmente le afecto.

- Mamá, lo siento por no enterarte, pero tenía miedo de que nos separaran, ya ves mi padre y él señor William están en un plan tan negativo y esa fue la razón por la cual lo hicimos así. Mi padre fue con Albert a reclamarle y a mi el señor William también me exigió que dejará a su hijo. Y simplemente no podemos, nos amamos demasiado.

- Lo entiendo hija, estoy feliz por ustedes sólo que me hubiese gustado acompañarles.

-Y los harás madre, esté próximo sábado será nuestra boda religiosa y no podrás faltar. Pero todavía tengo miedo la reacción de mi padre.

- No te preocupes hija, en está ocasión George tendrá que escucharme y te prometo que por primera vez hará lo que nunca ha hecho, apoyarte sólo quiero preguntarte ¿quieres que sea él quien te entregué en el altar?.

- No lo sé mamá, a pesar de todo es mi padre y me gustaría que todo esté bien entre nosotros, ya no quiero vivir con resentimientos de ningún tipo, pero no lo sé.

- Tienes razón hija, mereces ser feliz.

Final Flash back

¡Ay, dios! sólo faltan dos horas, estaba en casa de mis padres y el peinado no me queda, mi cabello escogió esté día tan importante para estar más rebelde que nunca, mi pobre hermanita está tan apurada también falta maquillarme y de verdad el día de hoy estoy más fea que nunca, estoy desvelada, desmarañada y con dolor de estómago, no sé como le fue a Albert ya que también hablaría con su padre, así que solo espero que no impida la boda estoy muy nerviosa. Por fin Annie logró lo imposible, atrapó mis rizos en un lindo moño totalmente recogido y acomodando mi velo y mi tocado realmente el peinado era muy sencillo, pero que bien me veía, el maquillaje fue sencillo un poco de polvo, rubor rímel y labial nada recargado y cómo nunca me horadaron las orejas no había forma de usar aretes y los de presión no era opción ya qué me provocaban dolor de cabeza. Annie no lo podía aceptar así que rompió las agujitas de los aretes y me los pego con resistól transparente, pero yo sin aretes no salía, y como siempre algo sale mal.

Mí vestido de ensució de algo que regaron en el piso, para ser exactos de café con leche no podía estar sin tomar algo y no me di cuenta que tire en el piso y se mancho y aquí tengo a mi madre y hermana limpiándolo a media hora de empezar y todavía en casa y con la certeza de que llegaré tarde.

Por fin, medio se limpio el vestido faltaban 10 minutos y yo a penas a medio camino estaba preocupada estaba retrasada. Oh, mi pobre papoazúl va a estar que se come las uñas, mis padres rentaron un carro lujoso y lo decoraron con flores blancas. Sí, mi padre dio su brazo a torcer.

Retrospectiva

Llegué a casa de mis padres mi madre me llamó citandome y estaba mi padre en la sala esperándome.

- Candy-se dirigió a mi. *Uffff, mi padre como siempre con su cara de pocas pulgas*pensé.

- Buenas noches padre-saludé.

- Sí qué la hiciste buena ¿no?.

- ¿A que te refieres padre?.

- Pues sí, ya te casaste con ese... con Albert. *Mi padre como siempre, yo sólo asentí*

- Y ahora, tendrás que casarte de negro. ***Queeeee pensé ¿de que está hablando mi padre?*

- Puesto que ya adelantaste tú boda civil y luna de miel no me hago ilusiones de qué te cases de blanco. *Es en serio, lo que estoy escuchando. Mi padre me está diciendo esto. *Cuando estaba a punto de replicar por no decir de explotar...* Mi padre se carcajeo con ganas y yo con cara de ¿what?

-Hija mía estoy bromeando, sólo quiero decirte que... Lo siento-se disculpo. * mi padre disculpándose* pensé sorprendida.

- Candy sé qué no lo merezco, no he sido buen padre pero me gustaría entregarte en el altar podrías permitírme hacerlo. * no podía creer esté cambio tan repentino, y sólo me preguntó qué le diría mamá*pensaba.

- Sí, puedes entregarme-Conteste. *Sólo sé que le daré la oportunidad basta de dramas solo quiero paz y tranquilidad* pensé. Y así fue nuestra reconciliación. Bueno eso creo.

Final de retrospectiva

Por fin llegué a la Iglesia, con 20 minutos de retraso. Me percaté que había bastante gente afuera de la iglesia, demasiada diría yo. Me pregunto: ¿quiénes serán todas estas personas? la mayoría con sombrero y botas, no reconozco a nadie y me preguntó: será, ¿qué me equivoqué de iglesia? Se estacionó el auto en frente del templo y mi padre me ayudó a bajar respire aliviada porque si era la Iglesia correcta. Mi padre me da su mano y me ayuda a salir y observe que mi pobre rubio esperaba ansioso cerca del sacerdote. Que vergüenza, todos esperándome, Albert aunque no está enojado, me lanza una mirada de ¿por qué me haces esto? Le miré respirar tranquilo y me percaté que está divino, con un clásico smoking negro, su cabello peinado hacia atrás sexy es la palabra está guaperrimo, como me gusta, como me excita. *¡Por Dios! me regaño, no es posible que tenga estos pensamientos en la iglesia y con el sacerdote a un lado, no tengo remedio, me obligo y me concentro.

- Que bueno que llegas hija, el pobre de tú novio quería salir a buscarte. Si que le has dado un buen susto, pensó que lo habías dejado plantado, sí que lo hiciste sudar- El padre diciendo esto en voz alta y toda la gente comenzó a reír. *Pobrecito de mi amore todo sonrojado, cómo llegue tarde ya no hubo cortejo y nos acomodó el padre de la siguiente manera. Albert y yo al frente, mi padre a un lado mío y la abuela Elroy a un lado de Albert, mi mamá atrás de nosotros con mi hermana, nina Martha con un señor que no conozco y entramos, yo del brazo de mi gran amor, mi corazón latía tan rápido, estaba feliz y emocionada. Antes de llegar al pie del altar.

- Candice cariño, sí que me metiste un gran susto, pensé que me dejarías vestido y alborotado-expresó aliviado *Mi pobre Amore**pensé.

- ¡Como crees! cariño, lo que pasa que sufrí unos pequeños inconvenientes con mi arreglo-contesté más relajada.

- Y estás hermosa mi amor, me encantas estás bella de bonita, te adoro cariño-me dijo con esa sonrisa radiante.

- Gracias mi vida, tú también estás guapísimo, te adoro, pero me podrías decir ¿quién es toda esta gente? No conozco más que a mí familia y tus abuelas pero los ¿demás? Albert, ¿qué pasó con tu padre?-pregunté aunque sabía la respuesta.

- La mayoría son amistades de la abuela Elroy y Nina Martha, y mi padre sigue en su negatividad, no quiero que esto te ponga mal cariño, si mi padre es obstinado es su problema, pero tú hoy serás mi esposa por todas las de la ley y dormiremos juntos bajo el mismo techo por los últimos 100 años.

- Claro cariño, juntos para siempre- Zanjamos la conversación Y el padre inicio con el ritual.

La boda siguió su curso el sermón del padre muy adecuado para la ocasión habló acerca del respeto, comunicación y tolerancia ya no éramos dos personas, si no solo una. Me sentía feliz y le pedía al señor que iluminará la mente y abriera su corazón al señor William y acepte lo nuestro, ya que no quiero que Albert esté distanciado de él. Así sin más ya estábamos en nuestros votos.

- Yo William Albert Andley, aquí ante Dios y ante todos cómo testigos te acepto a ti Candice White Andrew, cómo mi esposa, compañera y mi gran amor de mi vida, te prometo serte fiel, amarte y apoyarte en la salud y en la enfermedad, en lo próspero y en lo adverso, a partir de hoy y hasta que la muerte nos separe y más allá de la muerte solo serás tú y siempre tú, te amo... no podía parar de llorar y no era tristeza era una felicidad indescriptible... Puso mi argolla... Aquí voy.

- Yo Candice White Andrew, aquí ante Dios y ante todos cómo testigos, te acepto a ti William Albert Andley como mi esposo, compañero y mi gran amor de mi vida, prometo serte fiel y amarte y apoyarte en la salud y en la enfermedad, en lo próspero y en lo adverso, a partir de hoy y hasta que la muerte nos separe y aún así te amaré siempre y solo eres tú siempre tú, te amo...

Y le puse también su argolla. Después de nuestros votos lo demás paso como un sueño.

- Lo que Dios acaba de unir que no lo separé el hombre. Hijo puedes besar a tú esposa... Y así sin más y con aplausos y vítores unimos no sólo nuestros labios si no nuestras almas.

- Por fin mi amor, ya eres todita mía te amo.

- Sí mi amor, soy sólo tuya y nos fundimos en un delicioso beso apasionado, sellando nuestra unión.

Salimosos de la iglesia nos aventaron el clásico arroz y todos con sus felicitaciones y abrazos a diestro y siniestro, la mayoría venía de Lakewood. Por Albert me enteré que era el carnicero, el sastre, el lechero, algunos eran vecinos de la abuela Elroy, bueno la mayoría eran amigos de la abuela, ya que yo no tengo familia extra y mi güero tampoco tiene demasiada familia solo un tío hermano del señor William pero no pudo asistir porque estaba en Inglaterra. Con todos nos sacamos las fotos afuera de la iglesia nos alistamos para ir al salón de fiestas, estaba a las afueras de Chicago, era un salón rústico campirano si lo puedo describir así, cuando llegamos.

FIESTA DE ALBERT Y CANDY

- Oh, ¿cuánta gente hay aquí? ** Pensé que en la iglesia era suficiente, aquí está el triple entramos*** nos tocaron las fanfarrias y miles de aplausos.

- ¿Albert!? tú dijiste que esto iba hacer muy íntimo con muy poca gente.

- Candice mi vida, lo que pasa es...

- Hijos, que bueno que llegaron-Nos interrumpió la Nina Martha. -Les comento que se suscitó un pequeño inconveniente los de la banda que iba amenizar la fiesta pues nos quedó mal así que no hay grupo pero, Don Romualdo nos presto su aparato con bocinas y él se encargará de la música, no se me preocupen chicos, vengan ya está lista su mesa de novios. Niña Martha, nos acomodó en una linda mesa en ella estaba un hermoso pastel de cinco pisos y había algunos obsequios. Bueno, demasiados obsequios un poco, bueno bastante convencionales por decirlo así, había una canasta llena de embutidos, salchichas chorizos de todos tamaños y colores de parte del carnicero, otra canasta de estilos de quesos habidos y por haber, supongo del lechero, sobres con dinero, ropa, sombreros, botellas de Tequila, arreglos frutales, arreglos de dulces típicos. No, ¡podía creer! él salón estaba atiborrado de gente, un calorón de los diez mil diablos, se nos acercaban y recibíamos más obsequios que por supuesto se quedaban afuera porque no podíamos tenerlos adentro del salón. Ya que eran gallinas, guajolotes, un becerro, un puerquito, un burro, mi pobre Albert sólo se estiraba y aflojaba su lacito y no sabía que decirme y yo sólo pude. Morir de risa, sí rompí a reír a boca de jarro. Esto estaba demasiado cómico. No amarraron bien al puerco y entro hecho la mocha al salón y alborotó a todos los niños detrás de él, por poco tiraba el pastel. Y yo moría de risa, no podía parar. La música un desastre realmente las bocinas se escuchaban terrible, el escándalo de mis animalitos de granja, y papoazúl rojito de vergüenza.

- Candice; cariño.. ya sé que te prometí algo discreto e íntimo, pero la abuela y sus ideas y Nina Martha segundándola, te juro que no me esperaba esto. Yo riendo hasta las lágrimas.

- Albert, vida ésto es... ¡Maravilloso! adoro mi fiesta me estoy divirtiendo bastante no te preocupes-dije hipando de la risa y era verdad, me encantaba la fiesta.

- Lo dices ¿en serio?-preguntó incrédulo.

- Claro mi amor, te amo y estás hermosas viejitas, se esmeraron para brindarnos está bella recepción; así que ha divertirnos ¿vale?

-Mi pobre papoazúl respiro más tranquilo y se relajó.

Comimos un delicioso mole con arroz, degustamos también unas deliciosas carnitas, barbacoa y salsitas de todos sus estilos, cervezas, refrescos, aguas de sabores, infinidad de postres, desde arroz con leche, gelatinas, fresas con crema, y frutas bañadas con chocolate todo delicioso. Después de la gran comilona vino el clásico vals con mi esposo y con todos los que quisieran bailar con los novios, nunca supe que música estábamos bailando pero teníamos gran fila de los que deseaban bailar con nosotros. Morí de celos por todas las chicas que gustosas se le restregaban a mi papoazúl y él miraba con malos ojos a los vaqueros que deseaban bailar conmigo, no tenemos remedio somos posesivos. Al fin terminó el baile con las amistades y familiares, debo mencionar que mis padres estaban divertidos y pasándola genial... Estamos a media pista Albert y yo bailando por fin y repito quien sabe qué cosa tocaba esa gran bocina.

- Candy- *Quéeeee? pensé está enojado?

-Cómo qué te gusto bailar con Arturo ¿no?.

- ¿Con quién? ¿De que me hablas?.

- Sí, Arturo... el botudo y sombrerudo hijo del carnicero, cómo que se te pegaba mucho y tú no decías nada-dijo celoso al mil. Y me estaba cabreando.

- ¿Qué me dices tú? estabas bien sonriente con la flaca jirafona, ¿qué tanto te decía al oído? Debió ser algo " muy divertido " puesto que no dejabas de sonreír como un idiota, haber cuéntame el chiste-dije cabreada en serio. Nos quedamos viéndonos fijamente, retándonos.

- Candice, te amo y muero de celos tan solo te ven-dijo serio. * Oh, papoazúl y sus inseguridades, yo estoy igual aunque yo no sé lo doy a demostrar, nos celamos tanto porque nos amamos* pensé emocionada.

- Te amo Albert, sólo tú estás aquí y señale mi corazón. -todo lo que tengo y lo que soy es para tí y nadie más solo eres tú-dije dandole seguridad. Y nos besamos apasionadamente.

- Candice, no veo la hora de irnos muero por arrancarte ese vestido y hacerte mía de una y mil maneras, te deseo tanto que muero por estar dentro de tí, ahora y siempre.

- Albert, no imaginas lo mojada que me tienes desde que te vi en la iglesia así guapo y varonil, imaginando nuestros cuerpos unidos he pecado en misa por desearte como una loca. Te amo mi amor.

La fiesta fue un éxito, no importo los pequeños detalles, aunque no conocía a todos me sentí cómoda y feliz. Creo que fue la mejor fiesta a la qué he asistido, todos sinceros. Bailamos la víbora de la mar, todo un clásico. Albert y yo subidos en unas sillas formando un arco. Por ahí pasaba la fila de todas las chicas agarradas de las manos y bailando al ritmo de la víbora de la mar, después fue el turno de los hombres igualmente formando una fila y bailando la víbora de la mar se veían tan graciosos, y después vino la marcha fúnebre del novio todos los hombres lo cargaron como muertito y lo fueron despojando de sus ropas dejándole solo en boxers y playerita. Moría de risa, la abuela Elroy me explicó que la boda fue al estilo México. Moría de risa y no podía creer, que yo debía levantar sus ropas y después ayudarlo a vestir, Albert tenía que hacerme un baile sexy cuando le subía su pantalón, jugamos con la idea y ufffff sexy, que movimientos de caderas de papoazúl. Lo vestí completamente y nos besamos como desesperados y mil aplausos, qué divertido ya ambientados en esas costumbres. Nunca me imaginé que todo esto se tenía que hacer en una fiesta de casados y después por último, aventé el ramo a todas las chicas casaderas y casadas aún así se apuntaron, por fin lancé tan deseado ramo se disputaron dos viejecitas. qué risa.

- Mi amor, esto es lo último que estoy dispuesto hacer ya quiero irme muero por hacerte el amor-me dijo Albert suplicando.

- Si cariño, vamos a despedirnos de todos. Así lo hicimos y aunque no pude convivir con todos, agradecí la presencia de tía Pony, Kelly, John, Marjorie, Jimmy y Flammy, que llegaron solo a la recepción y pedí de favor que si podían llevar todos nuestros obsequios a mi departamento... Bueno los que se podían ya que mis animalitos de granja, la abuela Elroy les daría asilo en su finca. Asi que tía Pony, gustosa aceptó llevarse lo demás a mi departamento ya que por el momento viviremos ahí, en lo que compramos casa más grande pero por lo pronto viviremos en el condominio.

Nos despedimos de la abuela Elroy y Nina Martha y les agradecimos tan amena fiesta. También nos despedimos de mis padres y hermana que por cierto la vi muy interesada en Arturo el hijo del carnicero. Por fin Albert y mi padre estrecharon sus manos, ya sé que no hay cariño pero respeto si, por algo se empieza.

- Mamá, papá, Annie, gracias por estar conmigo este día tan importante para mi y nos abrazamos. Y así sin más partimos, hacía nuestra luna de miel, más felices no podríamos estar y aunque había una pequeña mancha que no permitía a mi papoazúl ser cien por ciento feliz, ya me encargaría yo del señor William, *está vez me tendrá que escuchar* pensé Y así íbamos rumbo a Florida en esta ocasión abordamos un avión, no teníamos tantos días ya que Albert sólo logró un permiso de siete días ya que pronto entrará a trabajar en una agencia de prestigio. Llegamos y nos hospedamos en un hotel siete estrellas de un amigo de Albert con todo incluido genial. Aquí comienza nuestra historia como esposos a tida ley y esto pinta genial.

- Señora Andley, está preparada para recibir a su marido.

- Siempre estoy lista querido esposo.

Y así nos pasamos esos días amándonos sin control. Ambos juntos sin importarnos nada solo nuestros cuerpos y nuestras almas.

Chicas aquí les dejo el epílogo 2 ¿vale? Falta un tercero y cuarto después viene retrospectiva de Albert, agradezco su preferencia jamás competiré con las grandes escritoras pero esto lo escribí con mucho cariño para todas las que me leyeron, les mando saludos cordiales y que Dios las bendiga.

Y a todas la huéspedes que me leen de manera anónima gracias mil por su tiempo... Saludos.