Yuuri no sabía si decirle o no al rubio sobre la llegada de sus padres, si ellos debían saber que alojaba más donde su novio que en su departamento ya que ahora esta era su vivienda permanente o si debía decirles que el hombre con el cual estaba tenía un hijo el cual por ende, era casi nieto de ellos.

La llamada de su madre lo había dejado pensando en muchas cosas y una de ellas era si quería que su novio y ellos se conocieran, podría decirle al rubio que tenía cosas que hacer y acompañar a sus padres hasta que se fueran, así Yuri no tendría que lidiar con ellos, pero sabía que las mentiras no eran buenas y siempre era mejor enfrentar las cosas.

Yuri, mis padres vendrán dentro de una semana —le dijo de una vez cuando volvió a donde se encontraban padre e hijo— ¿Quieres conocerlos?

El rubio se quedó un tanto sorprendido, pero a la vez nervioso, ser novios conllevaba conocer a familia del otro y así como los padres de su pareja vendrían de visita, llegaría un momento, no muy lejano, donde invitaría al japonés a viajar a Rusia para que conociera a su abuelo y ver a la vez la reacción de este.

Por supuesto que quiero, katsudon —le habló con seguridad fingida, no dejaría que se diera cuenta que la situación lo ponía nervioso— somos una pareja ahora —le dijo acercándose a él y poniendo una mano sobre su hombro.

Yuuri con esa acción notó que el rubio no estaba del todo seguro, pero no importaba porque se tenían el uno al otro. Si bien sus padres no eran homofóbicos, preferían que su "condición" permaneciera oculta, así que sería un gran paso para ellos el conocer a la pareja de su hijo y sobre todo enterarse de que tenía un "hijo".

¿Eso significa que ahora tengo una abuela y otro abuelo? —preguntó el menor entusiasmado y casi saltando en un pie, su abuelo Nikolai lo quería mucho y siempre lo consentía por lo que en su mente tenía una imagen de que los abuelos eran cariñosos y amables.

Algo así, Vitya, ya te había hablado de ellos así que no esperes mucho de esto —le dijo con un poco de pesar al ver lo emocionado que estaba el platinado, no quería que se decepcionara luego al ver que las cosas tal vez no eran como las imaginaba.

El tema de conversación se extendió hasta que llegó la hora de dormir, más que nada porque Yuri tenía varias preguntas sobre ellos, a las cuales el japonés tuvo que responder. Quedaron de acuerdo en que los padres de Yuuri se quedarían en su departamento ya que no lo utilizaba y así no tendría que compartir con la pareja de Yuris a diario si no lo deseaban o les incomodaba de alguna manera.

Así fue como los planes se fueron armando durante la semana, preparando el departamento para ellos. Víctor ayudó a limpiar el lugar, aún emocionado ya que decía que los querría igual, aunque no fueran como los imaginaba. Sin darse cuenta una semana entera pasó.

El rubio llegó a casa con una caja de bombones y un poco avergonzado se lo dio al japonés—para ti —le dijo sin mirarlo— feliz cumple-semana o lo que sea —habló como si no fuera nada importante y Yuuri se acercó para dejar un tierno beso en los labios del rubio gruñón.

Gracias, Yuri, pero yo no tengo nada para ti —se desanimó un poco al no habérsele ocurrido algo especial ya que no se esperaba un gesto así del rubio. Los ojos verdes brillaron al ver la oportunidad y una sonrisa se formó en sus labios.

Siempre puedes complacerme de otras maneras —lo tomó de la cintura y lo acercó más hacía él— Yuu-ri —le dijo en el oído haciendo que el otro se estremeciera por completo.

Por "suerte" Víctor había ido a dormir donde Chris, no era como si el ruso mayor hubiera planeado todo desde antes enviando a su propio y amado hijo a dormir a otra casa para poder estar a solas con su novio. Para nada, él no era esa clase de persona.

La noche inició con besos y caricias que aumentaron al quitarse la ropa y terminaron en el momento exacto en que cayeron rendidos al sueño después de tanto desgaste físico. Definitivamente se llevaban bien en todos los ámbitos de una pareja y no solamente en la convivencia diaria, sino que en la nocturna también.

El día tan esperado llegó, Yuuri pidió permiso en el trabajo para ir a recoger a sus padres al aeropuerto, estaba nervioso ya que sería la primera vez que les presentaría a su pareja, además que no les había dicho nada antes de que llegaran por lo que todo sería una completa sorpresa para ellos. El hecho de que Yuuri fuera gay era de su conocimiento, pero la parte sobre que tenia pareja era desconocida.

¡Hijo! —Hiroko corrió a los brazos de su Yuuri, abrazándolo con mucho amor, mientras su padre venía un poco más atrás arrastrando las maletas, Yuuri se ofreció a ayudar a llevar algunas y mientras iban a buscar un taxi les preguntó cuanto tiempo se quedarían y como les había ido en la última temporada. Yuuri era quien solía viajar a ver a sus padres por lo que era un poco extraño esta vez ser el anfitrión, por lo cual era él quien tomaba las decisiones sobre lo que se haría y lo que no.

Nos quedaremos dos semanas —le explicó su padre ya que su madre no paraba de hablar sobre la vecina y su hija que parecía un demonio por la música que escuchaba.

No esperaron mucho por transporte y llegaron temprano al departamento, Yuuri les explicó que ese lugar era solo para ellos ya que él en ese instante vivía en otro lugar— vivo en una casa con… mi novio —les confesó esperando algún regaño por no haberles dicho antes.

Sus padres mantuvieron silencio en primera instancia para luego interrogarlo sobre su relación, cuanto llevaban, hace cuanto Vivian juntos y qué clase de persona era ese tal Yuri Plisetsky que se atrevía a robarse el corazón del hijo de Hiroko Katsuki.

Yuuri, al igual que con el rubio, respondió todas sus preguntas, aunwue sus padres no se veían muy conformes con las respuestas, después de todo llevaban poco más de una semana siendo novios, pero mucho más viviendo juntos. No fue hasta que mencionó a Víctor que a su madre le brillaron los ojos y sintió curiosidad de saber más sobre el chico de cabellos plateados.

Es un buen chico, mamá. Es estudioso, educado, alegre y sabe cómo mantener una conversación —contaba con una sonrisa en sus labios más grande que la que tenía cuando habló de su pareja. Víctor era como su hijo y eso era algo que había ansiado desde hace mucho.

Entonces tengo que conocerlo, es mi nieto después de todo —habló con seguridad, ya aceptando esta relación solo porque le daba un nieto con facilidad, porque Hiroko siempre quiso que Yuuri la hiciera abuela.

Los padres del japonés se instalaron y agradecieron a su hijo por haberlos recogido, Yuuri cocinó para ellos ya que ese día el rubio iría por su hijo a la escuela, habían acordado que para no hacer las cosas de manera apresurada, dejarían que los Katsuki descansaran el día de su llegada para luego al siguiente conocerse todos. Era más probable que estando todos más descansados pudieran conversar de manera más amena.

La tarde pasó con rapidez, Hiroko y Toshiya estaban realmente cansados, por lo que después de comer y lavar los trastes se despidieron de Yuuri y se fueron a dormir a la habitación, esperando que al día siguiente pudieran conocer al hombre que tenía a su hijo embobado.

Yuuri se pasó toda la noche pensando ansioso en como ocurrirían las cosas al día siguiente, tenía trabajo por lo que con sus padres se verían al salir y él los llevaría a la casa del rubio para que pudieran cenar todos juntos y con tranquilidad. De esa manera podrían conocerse mejor.

Así fue como el momento de conocer a los suegros llegó para el rubio. Yuri se apresuró ese día en llegar pronto a casa, preparar una rica cena y decirle a su hijo que se mantuviera atento para cuando llegaran los japoneses. Víctor por su parte quería conocer a sus abuelos pronto, la intriga por saber cómo eran lo carcomía por el momento.

Buenas noches, soy Hiroko —dijo una voz tras Yuri haciéndolo saltar en la sala, no se dio cuenta de cuando entraron porque estaba en la cocina, había olvidado algo y tuvo que pasar por la sala para encontrarlo. Para su sorpresa sus suegros ya estaban ahí y Víctor en su habitación.

Buenas noches, soy Yuri Plisetsky —le respondió tomando la mano de la madre y del padre de Yuuri.

Mucho gusto, Yuri, soy Toshiya —el japonés mayor lo saludó con un apretón de manos para luego analizarlo con la mirada. No parecía un mal hombre, buen trabajo y una actitud firme parecía ser una buena opción para su hijo

En el rostro de Yuuri el rubio podía notar su nerviosismo, por lo que actuó con seguridad y tranquilidad con tal de hacerle sentir a su novio que no estaba solo y que pasara lo que pasara, esta era su casa así que no tenía de que preocuparse. Aquí no tenía porque ocultar quien era, porque al que no le gustara o se avergonzara de ello podía irse por donde entró y no importaba si eran familiares o amigos.

Víctor llegó en el momento preciso, abrazando a su padre japonés con un inmenso cariño— Yuuri, por fin están aquí —le decía mientras lo asfixiaba en el abrazo para luego voltear a ver a los recién llegados— buenas noches, mi nombre es Víctor, pero pueden decirme "Vitya" —les ofreció con tranquilidad.

Los japoneses quedaron asombrados por lo lindo que era el chico, aunque si no fuera por la voz hubiera jurado que era una linda princesa de cabellos de plata.

Buenas noches, Vitya, soy tu abuelita Hiroko. Ven aquí y dame un abrazo —le dijo abriendo sus brazos con la intención de que fuera el menor quien se acercara por esa muestra de afecto.

Víctor aceptó al instante y la abrazó sintiendo como la calidez lo llenaba por dentro, se sentía muy parecido a cuando abrazaba a Yuuri por lo que suponía que era la calidez familiar. Víctor saludó a Toshiya con un abrazo también, dejándolo un poco fuera de sí para luego corresponderle.

Todo iba bien, todos muy educados y diciendo las cosas de manera correcta, pero las personas nunca se muestran tal cual desde un principio por lo que a la hora de comer comenzaron con las preguntas que hacían que poco a poco todo se volviera incómodo.

Yuri ¿Crees que es bueno tener una relación con otro hombre teniendo un hijo? —Preguntó Toshiya cuando terminaban de comer— digo, porque él puede ver con normalidad una relación así y creer que eso está bien y que eso es lo correcto.

El tono de voz empleado jamás sonó a molesto o con odio, simplemente era su creencia como hombre japonés y quería saber que haría el rubio con respecto a ese problema.

࿂Continuará࿂