PRETTY CURE ALL STARS
LA GRAN BATALLA DE LA LUZ
Por: Escarlata.
Pretty Cure pertenece a TOEI ANIMATION.
Nota: Éste Fanfiction no está ubicado en la línea temporal de las películas de ALL STARS, pero sí al final de cada serie. Las líneas temporales usadas serán casi las mismas que en ALL STARS.
Parte 17 Un Buen Día
La buena noticia tenía un tinte triste que provocó algunos sentimientos encontrados. Por un lado todas estaban felices de que las chicas regresaran, pero saber que no se recordaban y, aparentemente, seguían una existencia donde no se habían transformado en Pretty Cure era algo un poco complicado de digerir. Nagisa se los platicó a todas durante varios paseos compartidos, que Honoka y ella no se habían hablado si no hasta segundo de secundaria, que no estaban al tanto de la existencia de la otra si no hasta que se vieron envueltas en el asunto de las Pretty Cure. Su encuentro quedó marcado cuando Mepple chocó con Nagisa esa noche de estrellas fugaces. Que estuvieran destinadas a estar juntas no quería decir que se tuvieran cariño inmediato y se hicieran las mejores amigas en automático, si no que pasaron por un largo proceso de aceptación.
Fue complicado, no tenían nada en común la una con la otra... Y de hecho seguían sin tener puntos en común básicos incluso luego de que su relación avanzara y pasara por muchas pruebas y peleas. Siempre han sido el agua y el aceite, el Yin y el Yang. Y eran sus diferencias, sus distintos puntos de vista y sus distintas formas de actuar y ver las cosas que mantenían todo vivo entre ellas. Se adaptaron al modo de la otra y encontraron la ventaja en ello, encontraron que era divertido ver todo desde otro punto de vista, que podían mejorar ellas mismas con la ayuda mutua y sin que nada de su esencia cambiara.
Nada de eso pasó de la noche a la mañana.
Hikari no sabía exactamente qué decir a todo eso, pero por lo menos podía seguir hablando con Nagisa, las dos estaban de regreso y eso era algo que de verdad agradecía. Ahora solo necesitaban tiempo. Siendo Hikari incluso más transparente que el agua, las chicas pronto llegaron a la mejor solución posible para animar las cosas y animarla a ella.
─¡Regresaron justo a tiempo, el show es mañana! ─exclamó Love con mucho entusiasmo. Que el par volviera era la parte realmente importante de todo el asunto, que volvieran como ellas mismas en esa vida era aun mejor. Y su actitud se contagió, como era de esperarse, a la otra chica escandalosa del pelotón de guerreras legendarias─. ¡Llegaron, podrán vernos!
─¡Hay que darles sus boletos, estamos a tiempo! ─sonó la voz de Nozomi, que estaba casi encimada en Rin por culpa de la emoción─. Solo tenemos que hacernos sus amigas de nuevo, ¿o no? Además, ya sabemos que ellas nacieron para estar juntas, la Reina lo dijo, ellas siempre se juntan. Solo hay que esperar a que eso pase una vez más.
La decepción inicial se pasó como si un fuerte viento se hubiera llevado todo lo negativo, incluso Hikari fue capaz de sonreír una vez más. Era cierto, podrían no ser las mismas circunstancias de antes, pero ellas estaban ahí, de nuevo, en el mismo tiempo y en el mismo lugar. Ahora solo debían conocerse de nuevo. El ser elegidas como Guerreras Legendarias en esa vida quizá podría parecer la razón principal por la que se conocieron en primer lugar, el forzarse a estar juntas sin duda haría que dos personas de mundos distintos eventualmente terminaran por aceptarse, pero... Quizá solo fue una de las tantas maneras en las que podrían haberse conocido, así que pensar en que solo estarían juntas siendo Cure Black y Cure White era cerrarse demasiado y no ver las otras posibilidades.
─Dejen que nosotras nos encarguemos de llevarles los boletos ─dijo Tsubomi de inmediato y miró a Erika y a Itsuki, quienes asintieron con una sonrisa─. Nosotras ya acabamos y entregamos toda la ropa del evento y tenemos libre el día de hoy.
─¡Si las vamos a ver en el concierto, entonces ya podemos llevar todos los choco-korone prometidos! ¡Al fin podremos comerlos todas juntas como quedamos! ─exclamó Saki con emoción. No había razón para no creer que alguna de ellas les rechazarían incluso si era "la primera vez" que se presentaban. Conocían la amistosa naturaleza de Nagisa, y aunque Honoka era algo más reservada, solo hacía falta insistir un poco más para poder hablar bien con ella─. ¡Hoy vamos a hornear mucho, amigas! ─sonrió a su equipo y todas le apoyaron con un "sí" lleno de entusiasmo.
─Hikari-chan, ellas han vuelto, ¿estás feliz por eso? ─preguntó Nozomi directamente al Avatar de la Reina de la Luz. Y podría ser absurdamente poderosa, podría tener una energía enorme pero seguía siendo casi una niña, tan joven como su linda Urara pero con mucho menos experiencia de vida, con mucho camino por delante como persona, No le sorprendía que se sintiera fuera de lugar con todos esos cambios en las personas que tanto admiraba y amaba.
─Ah ─ligeramente roja por la súbita atención, solo pudo asentir. No dejaba de caminar de regreso al Tako Café, tenía que trabajar, además Nagisa iría más al rato con sus amigas y podría hablar con ella aunque fuera con las memorias borradas y reescritas. Finalmente sonrió─. Estoy muy feliz, sé que ustedes han estado conmigo, pero sin Nagisa-san y Honoka-san... Bueno, yo ─no quería dar a entender que ellas no eran compañía suficiente o algo similar, pero al ver la sonrisa de Nozomi, supo que solo era su propio pánico haciéndola pensar cosas fuera de lugar─. Quería estar con ellas, ellas son lo primero que conocí cuando llegué aquí, y lo último que vi cuando me fui la primera vez. Las amo tanto que la voluntad de la Reina me dejó volver. Solo es comenzar una vez más, solo eso, no es algo difícil, ¿verdad?
─¡Claro que no! ─exclamó una feliz Love─. No es como esperábamos, pero sí es lo que queríamos, ¡somos Pretty Cure, las Guerreras Legendarias y nosotras nos las arreglamos con lo que nos den! Y hacer amigas no es algo imposible ─sonrió mucho─. Tenerlas de regreso no fue imposible, que ellas vuelvan a conocerse y amarse no es imposible. Después de todo, nacieron para estar juntas, y nacimos para compartir éste mundo con ellas, con todas, ¿verdad?
Y cuánta razón tenía Love.
Hikari ya no tuvo oportunidad de ver lo siguiente, pero en la biblioteca el trío de jugadoras estaba en pánico. Tanto Shiho como Rina tenían mal sus tareas, tenían que hacer un ensayo sobre la electricidad o el magnetismo y al menos los ejemplos de ambas estaban mal tanto en estructura como falto de los detalles científicos, que eran los importantes. Ahora las tres sufrían y tenía una pila de libros sobre los temas que debían consultar, pero era tanta información que se sentían sobrepasadas. ¿Por dónde empezar?
─Hace un muy hermoso día afuera, ¿qué estamos haciendo aquí sufriendo por ésta tarea? ─se preguntó Shiho en baja voz, se tapaba la cara con ambas manos mientras tenía los codos sobre la mesa.
─Debí buscar un mejor tema desde antes, pero ahora no sé qué hacer ─Rina estaba completamente tumbada en la silla con muy pocas ganas de hacer algo y los brazos caídos a los costados.
─Se supone que entre las tres deberíamos poder con esto, no somos tan tontas, por todos los dioses, solo... Solo ─Nagisa se estaba alborotando el cabello al punto de despeinarse. Llegó a su límite y explotó─. ¡Esto apesta! ─exclamó de mala gana, incluso se puso de pie y levantó los brazos de golpe. Era su mejor señal de desesperación. Por supuesto, el escándalo no fue bienvenido y todos le lanzaron malas miradas─. Disculpen, lo siento ─dijo de inmediato y se sentó de nuevo, tenía los hombros caídos y una cara de derrota anticipada─. No quiero que baje mi promedio por la tonta tarea de ciencias─se recostó en la mesa y se cubrió la cabeza con ambos brazos. Y en ese momento percató que le faltaba algo en las manos─. Genial, ahora perdí mi bolígrafo ─se puso a buscar en la mesa y en el suelo alrededor de su silla.
En su ataque de frustación, el bolígrafo se le fue de las manos y salió volando. Y como si el destino les quisiera dar una mano, el objeto cayó cerca de Honoka y chocó con su tobillo. Si el grito de frustación de Nagisa no la sacó de su trance, el pequeño toque en su tobillo sí. Pecaba un poco al tener el volumen tan alto en sus audífionos y se regañó a sí misma por ello cuando se los retiró y fue capaz de escuchar la música incluso sin tenerlos puestos. Rápidamente bajó el volumen para no molestar a los demás lectores y se agachó para recoger el bolígrafo. Tenía un nombre en una etiqueta adhesiva que reconoció de inmediato. Miró a su alrededor y vio a las jugadoras de lacrosse, Nagisa Misumi buscaba algo y ya sabía qué era. Sin esperar un momento más, se levantó de su sitio y se acercó al trío.
─¿Esto es tuyo? ─preguntó Honoka en baja voz y le estiró el bolígrafo.
─Ah, muchas gracias, Yukishiro-san ─agradeció Nagisa de inmediato, sus amigas solo negaron con la cabeza y en respuesta les lanzó una mala mirada. Lo que no notó fue que Honoka echó un vistazo a lo que estaba tratando de escribir. Cuando se dio cuenta, rápidamente cubrió su libreta con ambos brazos, culpa de la pena─...
─¿Trabajan en su ensayo de ciencias? ─preguntó, manteniendo el mismo tono bajo.
─No... Bueno, sí, vamos bien... Creo... Solo tenemos que ─pero sus balbuceos no ayudaban y Shiho y Rina finalmente se rindieron. Y ella les siguió─. Yo no la he hecho y esas bobas no la hicieron bien... Y sé que es el último fin de semana de las vacaciones y ─sentía la necesidad de explicarse, después de todo, estaban ante la chica con mejor promedio general de la escuela. Por alguna razón pensó que ella la miraría mal, pero...
─Si me lo permiten, puedo ayudarles ─miró todos esos libros que tenían ahí abiertos, eran demasiados─. La mitad de estos libros tienen temas que no tenemos en el programa, así que podemos quitarlos, no los necesitan, solo las confundirán más.
─¿De verdad nos ayudarías, Yukishiro-san? ─preguntó Rina de manera esperanzadora. Nunca pensó que ella pudiera tener una sonrisa tan dulce si no hasta tenerla así de cerca.
─¿No te quitamos tiempo? Estabas leyendo también ─Shiho pensaba lo mismo que su alta compañera. De lejos, Honoka Yukishiro imponía un respeto muy marcado, amedrentaba con ese modo de andar ya fuera que llevara documentos en manos o caminara mientras leía. Fue una grata sorpresa verle ese gesto.
─Puedo seguir leyendo mientras ustedes escriben sus ensayos. ¿Está bien? ─preguntó con sincera cortesía. Se conocía bien y sabía que iba a imponerse si no le ponían un límite. Esa costumbre suya era una de las razones por las que sus primeros intentos de socialización fallaron cuando comenzó su vida escolar. Se aisló por propia voluntad y su gusto natural por estudiar terminó por convertirla en alguien que no buscaba mucha compañía. Siendo pequeña fue cuando se hizo amiga de Fujimura, no era como si se sintiera sola o tuviera problemas por no contar con amistades tan cercanas. Pero su espíritu le ordenaba ayudar si estaba en sus manos hacerlo, incluso si no conocía del todo a la persona en turno, ella ayudaba por así debía ser.
─Muchas gracias, Yukishiro-san ─fue el turno de Nagisa de agradecer. Quitó su mochila de la silla a su lado y le dejó el asiento, pero antes de sentarse, Honoka se disculpó con ellas para ir por sus cosas a la otra mesa. Habló bajo con sus amigas, éstas estaban sentadas frente a ella al otro lado de la mesa─. Debimos pedírselo desde hace rato, ya hubiéramos acabado.
─Lo sé, pero no sabíamos que podía ser tan gentil ─se defendió Shiho en baja voz también. Era una buena sorpresa el ver que ella fuera tan cooperativa, si tenían que ser sinceras, no se lo esperaban en lo absoluto. Tuvieron que callar y sentarse bien cuando la vieron llegar y acomodarse al lado de Nagisa─. Gracias de nuevo, Yukishiro-san.
─Recibiré su agradecimiento con gusto cuando acaben sus tareas ─dijo con el mismo suave gesto y esa sonrisa que no era muy habitual que mostrara a otras personas. No que se diera cuenta de ello, por cierto─. Hace un día muy hermoso afuera, el aire se sentirá aun mejor cuando acaben lo que les falta.
El trío sonrió y de inmediato puso manos a la obra, primero dejaron de lado los libros que ella dijo que no necesitaban y, una a una, Honoka comenzó a guiarlas. Las primeras fueron Shiho y Rina, ellas ya tenían su ensayo hecho... Mal hecho, así que les indicó qué correcciones hacer para que el trabajo quedara bien y presentable y, por supuesto, les explicó para que ellas pudieran entender bien el tema en turno. También les acercó los libros que sí necesitarían. Las jugadoras se dieron cuenta que Honoka era una chica muy distinta a como los rumores la dibujaban. Le creían alguien fría, poco amigable, demasiado seria o quizá demasiado tímida como para hablar abiertamente con otros. Lo cierto era que de tímida no tenía nada, hablaba con mucha soltura y podían entender lo que les explicaba, era más fácil entenderle a ella que al profesor de ciencias. Sin duda era alguien muy reservada, pero ya era una buena señal que accediera a ayudarlas y no las juzgara por estar haciendo tarea cerca del tiempo límite.
Ya con las correcciones y las guías, Shiho y Rina comenzaron a rehacer su ensayo. Fue el turno de Nagisa, ella no tenía ningún tema que le llamase la atención, así que estaba en blanco en cuanto a la tarea. De alguna manera Honoka supo cómo abordarla. No había cruzado demasiadas palabras con ellas en esos años, solo con asuntos de la escuela y, oh, esa vez donde corrigió al profesor de matemáticas por poner a la chica a resolver un problema que estaba mal escrito, y que Misumi no iba a poder solucionar de ninguna manera. Ese era uno de los momentos más claros en su mente, no le llegaban otros a la cabeza, pero tampoco que tuviera tiempo de excavar mucho en su memoria en esos momentos, quería ayudarle a encontrar un tema que le interesara, solo de esa manera podría disfrutar su tarea y hacerla a consciencia.
─¿No hay algún tema en especial que te llame la atención, Misumi-san? ─preguntó la chica de cabello oscuro. Notó que su compañera lo estaba pensando demasiado y no la presionó─. O podemos elegir algo distinto a lo que ellas están escribiendo y haré lo que esté en mi poder para ayudarte.
─Ah, vaya, ahora sí me siento apenada ─rió Nagisa en bajo volumen, se sintió bastante avergonzada. Yukishiro de verdad era seria con ese asunto y ella misma parecía no poner demasiado de su parte─. Lo siento, es que... Bueno, esto de la ciencia me aburre un poco, prefiero moverme, ¿sabes? Estar afuera se me antoja más que estar aquí dentro.
─Te comprendo, hace un día muy hermoso, es el día más lindo que he visto éste verano, hasta yo quiero estar afuera disfrutando de la brisa y el sol ─y leyendo bajo una sombra fresca, pero eso solo lo vio en su mente como una imagen cómoda y prometedora─. Solo tenemos que elegir algo de lo que tenemos hasta el momento del temario, así que... Puede que alguno de estos temas te despierte algo ─y aprovechando su buena memoria, anotó en una hoja los temas principales que habían visto hasta el momento.
Nagisa se acercó un poco a ella para ver lo que estaba escribiendo. Recordaba esos temas, pero no muchos detalles de ellos. No podía ser tan tonta, ¿o sí? De alguna manera tuvo que salir con una nota aprobatoria de la secundaria, por una razón tenía un promedio por demás decente. En algún momento, en lugar de fijarse en los temas enlistados, notó la linda letra que tenía Yukishiro. Una brisa que llegó desde una de las ventanas abiertas hizo que pudiera percibir el perfume de su compañera de clases.
Una aroma a flores, un aroma fresco. Abrió más los ojos. No pensó que ella oliera tan bien. Se apenó ante su propio pensamiento, y se avergonzó más al ver el rostro de su compañera y sentir cómo se le calentaban las mejillas. ¡Diablos! Ahora recordaba porqué prefería no mirarla mucho, siempre se quedaba admirando la belleza y encantos de Yukishiro y no podía evitar compararse a ella en ocasiones. Incluso recordó sus propias palabras con claridad, que si fuera un chico, Yukishiro sería el tipo de chica que le gustaría.
─¡Ah, pero qué estoy pensando, no puedo creerlo! ─se regañó a sí misma y se tapó el rostro con ambas manos. De nuevo volvieron a callarla y de nuevo se disculpó. Sus amigas le vieron con confusión y la callaron también, en ese momento estaban concentradas en sus trabajos─. Lo siento.
─Misumi-san, ¿estás bien? ─preguntó Honoka, se le veía preocupada.
─Estoy bien, estoy bien... Ah... ¿Qué tal éste tema? ─señaló una de las líneas sin fijarse en lo que había ahí. Si Yukishiro logró que ese par de bobas trabajaran así, entonces ella no podía quedarse atrás. ¡No era más tonta que ellas!
─Estática. Oh, es un buen tema ─sonrió.
─¿Eh? ¿Estática? ─puso una mala cara, pero pronto notó cómo Honoka comenzaba a frotar sus manos contra su vestido en la zona de las piernas─. ¿Qué haces?
─Espera un poco ─dijo Honoka con una sonrisa─. Es una suerte que hoy me pusiera ésta ropa, es del material perfecto para el experimento ─rió entre labios y, apenas terminó, tocó con su índice el brazo de Nagisa y le dio una pequeña descarga eléctrica. Sonrió al verla respingar.
─Ah, eso... ¿Qué hiciste? Suele pasarme a veces cuando toco a otras personas, casi haces que salte de la silla ─ahora Nagisa estaba intrigada, y divertida.
─Eso es una muestra de la electricidad estática. Creo que ya tienes un tema para trabajar, ¿verdad?
─Sí, ya lo tengo ─respondió con una sonrisa y, ahora sí, puso atención.
Usando una de sus mejores virtudes, que era la paciencia, Honoka comenzó a explicar el tema apoyada por los libros. Misumi tenía un gesto de infantil entusiasmo en ese momento, se le hizo bastante tierno verla así. Es decir, Misumi era una persona risueña, le constaba. Podía no poner demasiada atención a sus demás compañeras, pero no estaba tan ajena a su grupo como para no saber que Misumi era amistosa con toda la clase, a quien se lo permitía le llamaba por su nombre y sin honoríficos, se llevaba bien con todas y era admirada por alumnas de todos los grados. Se estaba esforzando y eso era algo que admiraba, pero si había otra cosa que estaba admirando en ese momento eran sus ojos. Tenían un lindo tono, era la primera vez que podía verlos de cerca. Por la cercanía podía sentir el aroma de su jabón y tenía un buen olor. Se sorprendió a sí misma por estar pensando en eso, además, ese pequeño experimento con la electricidad estática hizo que sintiera algo en su mano, algo en su pecho que no podía explicar. De hecho se quedó mirando su propia mano y por alguna razón miró la de Misumi.
Era una mano muy femenina, pero se veía grande, fuerte. Sin duda era fuerte tan solo por el hecho de pertenecer al equipo de lacrosse, además ella era más atlética. Por un momento frunció el ceño. Al querer recordar más cosas con respecto a Nagisa Misumi, sus recuerdos no llegaban del todo a su cabeza. Podía recordar lo del profesor de matemáticas y el problema mal escrito, pero eso sucedió en... ¿Segundo se secundaria? Sí, fue en ese tiempo, no tenían mucho de haber comenzado el curso. El primer año de secundaria no compartió grupo con Misumi pero sí con Kubota y Takashimizu ahora que recordaba. ¿Y luego?
Se sujetó un costado de la cabeza tratando de hacer memoria, pero no podía recordar nada más. Frunció el ceño y solo soltó un suspiro. Eso se sentía muy raro y no comprendía porqué, su memoria era buena y le extrañaba no recordar con claridad sus años de escuela desde segundo de secundaria.
─¿Yukishiro-san, te sientes bien? ─preguntó Nagisa al notarla algo tensa, o al menos esa sensación le dio─. Si sientes calor, puedo darte algo de agua, tengo conmigo ─de inmediato tomó su mochila.
─Estoy bien, no te preocupes, solo recordé algo ─o mejor dicho, no pudo recordar nada, pero no había necesidad de decir eso, iba a sonar muy raro, a ella misma ya le era extraño ese asunto─. Nada malo, solo ─miró los anotes de la deportista y señaló una palabra─... Éste kanji está mal.
─¿Eh? Oh, rayos ─eso lo dijo entre labios y lo corrigió haciendo memoria de sus clases de caligrafía─. Listo, ¿algún otro? ─le dejó ver lo que llevaba escrito y tuvo que hacer varias correcciones más. Por alguna razón le era cómodo que ella le echara una mano, cuando las chicas lo hacían se enfadaba, seguramente porque sus amigas aprovechaban para bromearle y Yukishiro lo hacía con verdadera seriedad y sin hacer mofa de esos errores─. Gracias, seguiré escribiendo esto, tú lee tu libro, si tengo una duda, te molestaré ─rió en bajo volumen y por alguna razón, el ver que le sacó una sonrisa, la hizo sonreír bastante.
─De acuerdo ─e hizo caso de sus palabras y siguió con su lectura. ¿Y qué leía? Un libro sobre botánica. Ésta vez ya no se colocó los audífonos, estaba atenta por si alguna de las jugadoras necesitaba ayuda.
Shiho y Rina estaban concentradas en sus propios trabajos. Sentían mucho más confianza con Yukishiro cerca y por alguna razón ya no parecía tan ajena ahora que la tenían ahí, en la misma mesa. Rina levantó un poco la mirada y al ver a Nagisa junto a Yukishiro solo tuvo una extraña sensación de déjà vu, incluso frunció el ceño con confusión. Se rascó la cabeza con la pluma y volvió la atención a su libreta de tareas. Por alguna razón le llegó el pensamiento de lo genial que lucían juntas, pero eso era raro. Shiho pasaba por lo mismo, pero ella lo notó un poco antes, cuando Yukishiro corregía el texto de Nagisa. Y aunque volvió a su tarea, no podía evitar sentir algo raro en todo eso, como si no fuera la primera vez que veía a ese par trabajar juntas, como si no fuera la primera vez que la tenían en una misma mesa. Y aunque trataron de hacer memoria, ninguna de las dos podía recordar alguna ocasión donde ese par tan distinto tuvieran más interacción.
Ambas tuvieron que dejar esos pensamientos de lado o jamás terminarían su trabajo. Confiaban en acabar pronto gracias a la inesperada ayuda y en verdad querían entregar sus trabajos completos.
Mientras, Nagisa leyó en el libro cuáles eran los materiales que permitían una mejor carga estática y ya estaba pensando en más de un pago por las bromas y molestias que le daban su par de amigas. Se iba a divertir tanto...
Pasó alrededor de una hora, misma hora donde Honoka ayudó varias veces más a las deportistas y vio, con suma satisfacción, como todas celebraron que pudieran finalizar su tarea, bien hecha. Con mucho ánimo... Y ruido. Y las volvieron a callar, eso la hizo reír por lo bajo. Ella aun quería seguir leyendo su libro de botánica así que lo pediría prestado, las deportistas estaban guardando sus cosas y ella misma quería pasear un rato y buscar un buen sitio al aire libre para leer.
─Yukishiro-san, muchas gracias, nos salvaste en serio ─dijo Rina, inclinándose ante la chica de cabello oscuro. Sus amigas le imitaron. Ya para ese momento las cuatro estaban afuera de la biblioteca─. ¡Quién lo diría! ¡Fuimos afortunadas de tener ayuda de la Reina del Conocimiento! ─rió de alegre manera. Notó cuando Yukishiro puso un gesto de sorpresa al escuchar ese apodo.
─¡Gracias, gracias, gracias! Nos salvaste, ahora podemos disfrutar del fin de semana ─agregó Shiho y dio un salto cargado de entusiasmo.
─Fue un gusto ayudarlas, pero recuerden que fue por su propio esfuerzo que pudieron terminar, solo necesitaban un poco de guía, todos la necesitamos a veces ─Honoka también se inclinó, educada como siempre lo era. Sacó su móvil y revisó la hora, era temprano aun, así que todas podrían disfrutar de ese día como tenían planeado. Conectó de nuevo sus audífonos para poner su música─. Con su permiso, nos veremos el lunes ─ahora solo se despidió con un movimiento de cabeza.
─Ah... ¡Yukishiro-san! ─por alguna razón Nagisa sintió la necesidad de retenerla, como si ella no tuviera qué irse, como si no quisiera que se fuera. Y eso era tonto, ni siquiera eran tan cercanas y si las ayudó con su tarea era porque se trataba de una gran persona. Y ganas no le faltaban de hablar un poco más con Yukishiro, pero ella seguro que tenía cosas por hacer. Por alguna razón sintió ganas de llevarla a comer takoyaki con ellas.
─¿Misumi-san? ─apenas se había colocado uno de los audífonos.
─Yo ─abrió la boca, pero no fue capaz de decir nada que sonara a una invitación a comer─. Gracias, te debemos una. Nos... Nos vemos en clases.
─Hasta pronto ─se colocó el otro audífono, dio media vuelta y se alejó mientras buscaba una nueva canción para poner, ahora a moderado volumen. No entendía porqué sintió el súbito deseo de girarse y volver... Pero no era amiga de las chicas de lacrosse, no sabía porqué tenía la loca idea de ir con ellas, eso era tonto. No podía explicar bien lo que sucedía, solo tenía una sensación rara en el pecho y la cabeza. Por suerte, la música suave y ese hermoso y brillante día le devolvieron un poco el piso. Le echó la culpa al hecho que por primera vez se daba la oportunidad de socializar un poco más con sus compañeras de clase, y tres de las más populares por ser del mejor equipo deportivo desde secundaria.
Por su lado, el trío de lacrosse sintió algo raro por igual al verla irse, Nagisa incluso se rascó la cabeza, como buscando la respuesta a una pregunta que no terminaba de completarse en su cabeza. Rina se cruzó de brazos y Shiho se llevó una mano a la nuca.
─Quería... Quería invitarla a comer takoyaki con nosotras, pero no pude ─confesó Nagisa y luego dio un grito de frustración─. ¡Aaah! ¡Soy una idiota, lo hubiera hecho! Nos ayudó mucho y la dejamos ir como si nada.
─Eso hubiera sido lindo, pero ─dijo Shiho con un tono nervioso─... Ah... Bueno, no somos muy cercanas a ella y, ¿qué tal si tiene otra cosa por hacer? Eso hubiera sido incómodo, que nos dijera que no... Creo... La verdad es que es muy agradable.
─¿Y qué tal si el lunes le preguntamos si quiere comer takoyaki con nosotras? ─propuso Rina con más calma─. Será más sencillo acordar una fecha que invitarla de repente.
─¡Esa es una gran idea, Rina! ─ese nuevo plan puso contenta a Nagisa y finalmente animó a sus amigas a ir a buscar algo de comer. Tanto trabajar le dio hambre. Yukishiro tenía razón, luego de trabajar duro estar afuera se sentía aun mejor─. Es más agradable de lo que decían ─y mucho más bonita de cerca, pero eso solo lo pensó.
─No estaría mal acercarnos un poco más a ella, ¿verdad? ─dijo Shiho, su andar era torpe por ir jugueteando y empujándose entre ellas, iba muy divertida y mucho más aliviada─. Además, es una gran ventaja tener a la Reina del Conocimiento tan cerca ─agregó con graciosa malicia, pero pronto se corrigió antes de ser regañada por el otro par─. Es broma, es broma, es broma. En serio es agradable, no fue para nada incómodo tenerla en la misma mesa, pensé que sería más intimidante.
─No lo es y nada nos impide seguir platicando con Yukishiro-san ─comentó Rina antes correr y tomar un par de metros de ventaja─. ¡Llego yo primero!
─¡Ya soy más rápida que tú! ─Shiho pronto le siguió el juego.
─¡Ninguna de ustedes dos me gana, les falta cien años de entrenamiento para superarme! ─rió Nagisa y corrió tambien, pero se dio un momento para voltear y ver el camino por donde Honoka Yukishiro se fue. Ya no estaba. Tuvo el repentino deseo de ir tras ella, pero eso era ridículo. Solo apretó los dientes y alcanzó y dejó atrás a sus amigas entre burlas amistosas y juegos.
Mientras, en el Tako Café, el hermoso día trajo consigo a mucha clientela, y mucha clientela tenía a Akane feliz. Hikari iba de un lado a otro con órdenes de takoyaki y demás agregados al menú que con el tiempo se fueron incorporando. Hikaru levantaba la basura y limpiaba las mesas que se iban desocupando con mucho entusiasmo, aunque eso significara casi subirse a la mesa en turno por culpa de su menudo tamaño. Qué mejor publicidad para Akane Fujita que el tener a dos tiernos ayudantes.
─¡Dos órdenes de takoyaki, dos sodas, una crepa de chocolate y una nieve de fresa! ─dejó la orden completa en el mostrador y Hikari de inmediato fue por ella para llevarlas a la pequeña familia que ocupaba una de las mesas. Se fijó en la pantalla para ver la siguiente orden y siguió trabajando con mucho entusiasmo, se le notaba.
─Aquí están sus órdenes, disfruten su comida, por favor ─con una amplia sonrisa y el tono servicial que le aprendió a su cuidadora, Hikari sirvió su comida a los clientes. Siempre les dejaba una buena impresión y eso era algo que Akane siempre le felicitaba. Rápidamente fue a tomar la orden de otro par de clientes usando el Handy. Aun tenía unas dudas respecto al porqué tenían ese aparato, porque el dispositivo lo hizo Honoka con el Club de Ciencias y se lo dieron a Akane. En sus memorias reescritas no tenía claro cómo era que el invento terminó ahí cuando, se supone, no conocían a Honoka─. En un momento salen sus órdenes ─dijo Hikari con amabilidad. Decidió probar suerte y saber si Akane tenía alguna otra reacción. Entró a la van y se puso a lavar unos utensilios mientras Akane cocinaba la orden en turno─. Es muy útil tener el Handy, ¿verdad?
─Ya no hemos tenido tantos errores en las órdenes desde ─y Akane calló, trataba de hacer memoria y recordar desde cuando tenían el equipo. Incluso frunció el ceño mientras forzaba a su mente a pensar, pero no pudo. Ni siquiera podía recordar si lo compró─... Hikari, ¿cuándo compramos éste aparato? ─preguntó al fin, no podía recordar de dónde o de quién lo consiguieron.
─Lo tenemos desde hace poco más de un año ─cuando ella estaba recién en primero de secundaria, Honoka y sus compañeras del Club hicieron el aparato a principios del curso y se lo dieron a Akane. Decidió empujar un poco más a ver si conseguía reactivar algo en la memoria de su cuidadora─. Te lo regaló el Club de Ciencias de Verone, de la sección de secundaria.
─Um... Me parece que sí, pero justo ahora no recuerdo los detalles ─sobretodo porque a las chicas que más veía y a quienes activamente apoyaba era al equipo de lacrosse. No tenía memorias de haber tratado con las chicas del Club de Ciencias.
Ese detalle puso a pensar a Hikari. Algunas cosas que ellas hicieron no se borraron del todo, no pudieron ser reescritas y en lugar de ello quedaron como huecos en la memoria. Era seguro que habría más huellas entre quienes las conocieron, debía haberlas. Además, estaba ese detalle importante de que la abuela de Honoka sí recordaba, pero no decía nada y en lugar de ello solo las apoyaba y las confortaba. Eso, hasta el momento, había sido más que suficiente.
Y ese era el hermoso día prometido, ellas estaban de regreso y había mucho de sus amigas en todos lados como para ser ignorado. Las chicas tenían razón, debía tener paciencia y dejar que el tiempo acomodara las cosas en su sitio. Y hablando de sus nuevas amigas, salió a entregar la orden en turno y justo vio a tres de ellas. Se trataba de Tsubomi, Erika e Itsuki.
─Ah, buenas tardes ─saludó con visible alegría. Y rió al sentir un apretado abrazo de Erika─. Llegaron muy rápido, ¿quieren comer algo? ─notó que Akane se asomó y no le sorprendió que los rostros no le fueran conocidos. Hikaru también se acercó a saludar con toda la educación que le estaban enseñando. Ya se podía acercar más ahora que ninguna de ellas tenía excedente de energía de luz.
─¿Amigas tuyas, Hikari? ─preguntó Akane. No las recordaba a pesar de que el grupo completo le había vacíado el local hacía relativamente poco─. Soy Fujita Akane, mucho gusto, gracias por ser amigas de Hikari.
─También es un gusto conocerla ─Tsubomi se inclinó amablemente, imposible no notar que no las recordaba─. Yo sí quiero una orden de takoyaki, ¿y ustedes?
─Yo quiero una crepa ─dijo Erika y al fin soltó a la rubia.
─Yo quiero un parfait de chocolate ─pidió Itsuki y vio a Hikari marcar las órdenes en ese aparato que tenía en la mano. Lo recordaba de su visita pasada a ese mismo café. Miró a sus amigas, todas pensaban lo mismo.
Había más comensales a su alrededor, así que no podían hablar libremente del asunto de las memorias. Chypre, Coffret y Potpurri debían estar en los alrededores, lo sabían. Los chicos dijeron que querían confirmar algo y fueron a buscar a Black y a White. No estaban del todo seguros de si seguirían por la biblioteca como Hikari comentó, pero nada perdían con buscarlas. Lo que las hadas querían era ver las flores de su corazón. Y si algo les llamó la atención, fue que ellas ya no tenían rastro energético, era como si hubieran perdido todos sus poderes.
Ni siquiera Michiru y Kaoru podían percibir algún rastro oscuro, no había nada que les dijera que hubiera alguna energía activa en el par. Pasó como dijeron que pasaría, volvieron y lo hicieron desde cero, y ahora, sin recuerdos de los últimos dos años de su vida. Eran simples civiles ahora. Querían ver si aun compartían la misma flor o si ya tenían una distinta por separado. Saberlo podría ser un detalle importante.
Para mala suerte de las hadas, Nagisa y sus amigas ya estaban llegando al Tako Café, no pudieron verla en el camino. Y sin un rastro de energía, no podían localizarlar como lo harían con sus protegidas o cualquier otra Pretty Cure. Los pobres estarían sin rumbo fijo un rato.
─¡Akane-san...! ─sonó la voz de Nagisa, Shiho y Rina tras ella sin poder alcanzarla, seguía siendo la más rápida del equipo. Llegó primero y celebró su victoria levantando un brazo─. ¡Se los dije...! ─le gritó a sus amigas y ella fue la primera en acercarse a Hikari. En automático le dio un cariño en la cabeza─. Hola, Hikari, veo que tienen la casa llena, me alegro.
─Ah ─la pequeña rubia sintió un pinchazo en el pecho. La mirada de Nagisa era la misma, sus gestos, su sonrisa, todo en ella era lo mismo; sus propias memorias reescritas le decían que Nagisa fue amistosa con ella desde el principio. Tuvo que apretar mucho los ojos para componerse─. Nagisa-san, buenas tardes. ¿Estás de paseo? ─pudo preguntar apenas se calmó.
─Sí, estábamos acabando una tarea en la biblioteca, las tres ─rió, su par de compañeras ya estaban con ella─. Queremos dos órdenes de takoyaki y tres bebidas, eso solo para empezar.
─A la orden, solo tendrán que esperarnos un poco, tenemos varias órdenes más en fila ─respondió ya con calma y anotó el pedido en el Handy.
─Está bien, no hay prisa ─sonrió Nagisa y luego fue a darle un brusco cariño al pequeño Hikaru en la cabeza, éste solo rió y se dejó hacer.
─Nagisa, Nagisa, Nagisa, mira ─una emocionada Shiho se abrazó del brazo izquierdo de Nagisa. Y como la chica no conocía del todo la discreción, señaló a Itsuki─. ¡Qué chico tan guapo!
Itsuki pegó un respingo y se sonrojó bastante, eso hizo reír a Erika y Tsubomi solo se ruborizó por igual; sin pensarlo siquiera, la florista se abrazó del brazo de su novia. Hikari tenía que trabajar, pero eso no evitaba que siguiera socializando. Presentarlas no era una mala idea.
─Itsuki-san no es un chico, es una chica ─aclaró Hikari antes de que la pobre juntara más fans, y lo logró, Shiho y Rina de inmediato se desanimaron y las chicas que le habían echado el ojo desde otras mesas también alejaron su mirada con decepción. Fue al mostrador por la siguiente orden.
─¿Amigas tuyas, Hikari? ─preguntó Nagisa y su rubia amiga asintió. Y como las amigas de sus amigas inmediatamente se convertían en sus amigas, una amistosa Nagisa fue a presentarse─. Hola, soy Nagisa, mucho gusto. Estas bobas son Shiho y Rina y...
─Podemos presentarnos solas, gracias ─se quejó Shiho y le sonrió al trío─. Sus rostros no me son familiares, ¿no son de por aquí, verdad?
─No, somos de otro distrito, conocemos a Hikari-san por... Por ─Tsubomi no era muy buena para improvisar. Por suerte, Erika siempre acudía al rescate.
─La conocimos en línea, cuando nos dijo que su familia era quien atendía el famoso Tako Café vinimos a probar. Soy Erika, por cierto ─y ella sí saludó a las chicas con su mano, era igual a Nagisa en ese sentido, no veía que importase mucho ese asunto de los honoríficos en personas cercanas a su edad y menos ante potenciales amistades.
─Mi nombre es Tsubomi, mucho gusto ─se presentó la florista ahora, con un gesto más relajado.
─Y yo soy Itsuki, aunque eso ya lo sabían ─rió la chica, ya estaba algo más relajada en ese momento. Fue culpa suya dejar que Erika le eligiera la ropa, a veces le daba ropa más neutral o masculina. Y como aun no le crecía el cabello, la seguían confundiendo con un varón. Al notar que Tsubomi aun no se le despegaba, tomó su mano bajo la mesa. Sonrió al notar que ella también sonreía.
─Pueden sentarse con nosotras si quieren, no veo más mesas libres ─dijo Tsubomi de nuevo, se sentía muy feliz de conocer a Nagisa en esas circunstancias, con razón todo mundo decía que ella era muy amigable, y era cierto. Nada de eso se asemejaba a cuando las estaban engañando para pelear, y mucho menos cuando estaban llenas de pesar por su propia suerte luego de saber cuál sería su final. Esa era la verdadera sonrisa de Nagisa y deseó que las demás estuvieran ahí para verla.
─De acuerdo, iré por más sillas ─con mucha confianza, Nagisa fue a la parte trasera de la van y tomó un par de sillas más para completar las seis en la mesa. Quedarían un poco apretadas, pero eso era lo de menos cuando se trataba de conocer más personas. Sentía algo de curiosidad por las amigas de Hikari. Llegó con las sillas y como pudieron se acomodaron con el otro trío─. ¿Y vienen de muy lejos?
─Kibougahana ─fue el turno de Itsuki de responder, ahora que tenían una pequeña mentira fija, podían apegarse a ella─. Es poco más de una hora en tren.
─Eso es algo lejos, pero lo valdrá, créanme, el takoyaki de aquí es de los mejores y Kujo-san en serio es como un ángel ─dijo Rina con una risa pequeña, y rió al ver a Hikari sonrojarse con el cumplido.
Conforme la plática siguió, las tres visitantes se dieron cuenta que no podían entregarle el boleto a Nagisa, solo llevaban dos, el de Nagisa y el de Honoka, y sería extraño que solo le dieran un boleto a ella sin razón aparente y no darle también a su par de acompañantes. Erika ya tenía un plan para darle el boleto a Honoka, era una de esas ventajas de tratar con un lobo solitario, pero con Nagisa siendo así de social se complicaba un poco el asunto. Tendrían qué pedirle ayuda a Hikari apenas tuvieran oportunidad.
Cuando llegó la comida tuvieron qué exagerar un poco sus reacciones para dar a entender que era la primera vez que probaban ese takoyaki, ya lo habían comido antes y les supo a gloria, pero tuvieron que repetir sus reacciones. Muy sinceras, sí, pero repetidas.
Mientras, en el aire, las tres hadas seguían sobrevolando los alrededores de la biblioteca. Esa ciudad estaba mucho más poblada que Kibougahana, además era más grande y más de una vez tuvieron que esconderse. Incluso si encontraban solo a una ayudaría, pero había tanta gente y ahí se sentía toda esa energía de vida que era como navegar en un mar interminable. Tuvieron que tomar un descanso en un pequeño parque lleno de fuentes. Había mucha gente ahí también, mayormente familias con niños que se metían en las fuentes para sopesar el calor. Era un gran ambiente, eso no se negaba, pero era notorio que esa ciudad tenía mucha carga de luz de vida, además fue la ciudad que vio pelear a Black y a White, era de esperarse que tuviera esa carga energética.
─Ya me cansé ─dijo Potpurri y se recostó sobre la rama de un árbol─. No puedo distinguir ninguna energía aquí. De verdad ya no tienen ningún rastro, ¿verdad?
─Así parece ser, pero tenemos que verificar sus flores. Hay que ver si siguen teniendo una sola y si ya cada una tiene una propia ─explicó Coffret y no se negó la oportunidad de descansar también.
─Si aun tienen su mitad de la Camelia Roja entonces... Sus destinos podrían seguir unidos ─Chypre seguía admirada por el hecho de que compartieran una sola flor, era un fenómeno único, y vaya que ha visto todo tipo de flores durante sus aventuras con Tsubomi y las chicas─. Te enseñaremos a ver las flores, Potpurri, ¿quieres que tu primera visión de una flor del corazón sea con una guerrera legendaria?
─¡Sí, quiero intentarlo, quiero serle de más ayuda a Itsuki! ─era cierto que ya no tenían batallas activas, tampoco un enemigo jurado, pero mientras las chicas aun tuvieran la capacidad de transformarse y pelear, entonces lo mejor era estar siempre preparados. La más joven de las hadas voló un poco por culpa de su propia emoción... Y la vio, ahí estaba una de ellas, al otro lado de la zona de fuentes y bajo la sombra de un frondoso árbol. Estaba leyendo un libro y llevaba sus audífonos puestos─. ¡Ya la vi, es ella, es White! ─señaló y Chypre y Coffret fueron a su lado.
─Vamos más cerca, a ésta distancia ni nosotros podemos ver su flor ─indicó Coffret y los tres volaron por entre las copas para pasar desapercibidos. Chypre y él podían sentir esos corazones fuertes en los habitantes de ahí, un vistazo bastaba para saber que todas esas flores estaban sanas. Quedaron a un par de árboles de distanca y cada uno se colocó a los costados de Potpurri─. ¿Recuerdas cuando hablaste con el Gran Árbol por primera vez?
─Sí, me hablaba con sus flores y la brisa ─aquella era una comunicación natural, instintiva.
─Las Flores del Corazón están conectadas al Gran Árbol, así que cuando ves una flor en un corazón, ves al Gran Árbol. Imagina que hablas con él cada que te enfoques en el corazón de una persona ─Chypre le mostró la posición y enfocó su poder en uno de los niños que jugaban, aho había una joven flor, brillante y llena de energía─. Tu turno.
La pequeña hada tomó la misma posición y apuntó a Honoka Yukishiro. Cerró los ojos y pensó en el Árbol, recordó cuando nació en su tronco y cómo jugaba entre sus ramas y flores. Pensar en el Árbol ayudó mucho y al abrir los ojos pudo ver sus pequeñas manos brillar y luego, en la pantalla que se creó con sus pequeños dedos, pudo verla. Pudo ver la luz y soltó un grito de sorpresa, de genuino asombro.
─¡Puedo verla, puedo ver su flor, miren!
Y ante la imagen de ese corazón y su flor, el par de hadas mayores sonrieron con amplitud, con alegría.
Mientras, en el Tako Café, Nagisa y su par de compañeras tuvieron que despedirse, la madre de Nagisa le llamó por teléfono para verse con ella y poder ir juntas a la panadería donde vendían ese grandioso pan francés. Nagisa no pudo negarse cuando su madre quedó en comprarle el pan que ella quisiera, se despidió primero y el otro par no tardó en retirarse por igual a hacer otras actividades... Y antes de que Akane les pidiera ayuda con la limpieza luego del mar de gente que tuvo que atender. El par simplemente escapó.
─Sé dónde es la panadería a donde irá Nagisa-san ─dijo Hikari en baja voz a las chicas─. Eso deja espacio para ver lo de los boletos.
─Yo iré a casa de Honoka ─dijo Erika de inmediato. Les mostró el bolso que traía consigo─. Dejaré la ropa que le hice junto con el boleto, no es necesario que recuerde que se la prometí ─dijo con una sonrisa amplia.
─¿No quieres que te acompañemos? ─preguntó Tsubomi, pero sonrió al verla sonreír... Y se sonrojó cuando su mejor amiga le guiñó el ojo.
─Es un hermoso día para una cita, ¿no lo crees? Ya estamos aquí, aprovechen ─rió con diversión y malicia, más cuando Itsuki también se sonrojó. Que Hikari se sumara a la risa aumentó su diversión.
─Te anotaré la dirección de la casa de Honoka-san y también indicaciones, Erika-san ─Hikari de inmediato le anotó los datos en lo primero que tenía a la mano, una servilleta. Desde que contaban con el Handy ya no usaba notas de papel─. Ella estará fuera de su casa hasta el atardecer, conozco sus planes de fin de semana. Yo le puedo entregar a Nagisa-san su boleto, le pediré que vayamos juntas.
─¡Genial, tenemos un plan! ─la diseñadora tomó la la servilleta y revisó varias veces las indicaciones─. ¡Nos vemos en un rato...! ─se despidió con una mano y dio media vuelta. Con veloz carrera desapareció de vista. Apretó el bolso con el regalo y el boleto contra su cuerpo, realmente esperaban que asistiera. A Nagisa era más sencillo invitarla y que fuera al evento considerando su amistosa personalidad.
Hikari mantuvo su sonrisa aun cuando Erika desapareció de vista. No necesitaba más señales para saber lo que debía hacer. Miró a la otra pareja con esa dulzura tan propia de ella y comenzó a levantar la basura de la mesa, era gracioso ver que aun seguían sonrojadas. Conocía las miradas enamoradas no por experiencia propia, si no por sus amigas, y ese par tenía sus propios asuntos.
─Si quieren ordenar algo más, ahora es tiempo, ya hay menos clientela ─y posiblemente tendrían otra oleada de clientes en un rato más. De hecho Akane se disculpó un momento para ir a comprar más ingredientes, incluso se llevó la bicicleta para ir y regresar más rápido. Hikari podía encargarse de todo por sí misma mientras la clientela no la rebasara. Vio con una sonrisa que su hermano corría de un lado a otro tirando la basura de las otras mesas y separándola tan cuidadosamente que se tardaba más en separarla que en levantarla.
─Tráenos la cuenta, creo que... Tomaremos el consejo y daremos un paseo por la ciudad. Hace un día hermoso ─dijo Itsuki para luego sonreírle a Tsubomi. No había necesidad de mencionar que seguían de la mano bajo la mesa. Su alegre gesto se amplió al ver a la florista sonrojarse un poco más de lo que ya estaba.
─Es el día más brillante que nos prometieron, aprovechen ─finalizó Hikari antes de seguir con sus labores apoyada de un entusiasta Hikaru.
La joven pareja abandonó el Tako Café luego de pagar su cuenta, y de darse el gusto de ayudarle un poco al par de hermanos de limpiar las mesas y tirar la basura. Para eso eran las amigas. Un rato después el par caminaba de la mano. Una ventaja de la apariencia masculina de Itsuki, es que en serio parecía un chico, y eso era bastante conveniente para que no las molestara gente indeseable. Itsuki agradecía ese detalle cada vez que podía salir con ella de paseo y tener algún cariño más físico con su novia.
─Ven ─la artista marcial le ofreció su brazo a la florista, y ésta se le sujetó casi de inmediato. Eso la hizo sonreír─. Oye, Tsubomi...
─Dime, te escucho ─respondió, estaba bastante contenta pegada de su brazo, el sonrojo era lo de menos en ese momento.
─He notado que... Bueno... Has visto lo ruidosa que es Kurumi-san cada que va a salir con Karen-san, se lo hace saber a todo mundo y ─sacudió la cabeza y miró a su pareja con firmeza─... Si a nuestras amigas no les da miedo demostrar lo que sienten, yo tampoco debería... Tsubomi, sabes que te quiero y... Luego de todo lo que hemos visto, quiero hacértelo saber siempre que pueda y que tenga oportunidad... Ah ─en su cabeza sonaba mejor el discurso y ahora sonaba mucho más nerviosa de lo que planeó─. Lo siento, esto debe sonar raro, ¿verdad? ─giró su rostro para ver a Tsubomi, y sus ojos miel se toparon con los ajenos. Tragó saliva.
─Pensaba en lo mismo ─respondió con un murmuro─. Me... Me gusta estar contigo y compartir tiempo contigo, y siempre has sido muy respetuosa y... Ah ─¿cómo traer a la mesa el hecho de que solo habían compartido besos hasta la fecha? Sin sonar como una pervertida, claro... Pero recordó que estaba hablando con Itsuki, con la chica a la que ella decidió declarar sus sentimientos. Si a Nagisa y a Honoka nunca tuvieron miedo de dar a saber lo mucho que se amaban (salvo esa vez durante su pelea primera campal, claro), si Kurumi podía anunciar con orgullo que salía con Karen, si Love y Setsuna compartían uno o dos besos en privado (eso se los contó Momoka) y no temían andar de la mano y mirarse con todo ese amor, si Saki y Mai parecía que se perdían en los ojos ajenos tan solo con verse... Nada las detenía a ellas de hacer lo que desearan, lo que quisieran.
─Comprendo a qué te refieres ─dijo Itsuki para romper el breve silencio, se llevó la mano a la nuca─. No quería que pareciera que... Ah... Solo quiero ponerte las manos encima o algo así, me gustas mucho como para parecer que estoy abusando... La verdad, yo... Yo quiero...
Pero la artista marcial no pudo decir más, sintió cuando Tsubomi la sujetó por el cuello de su camisa y la hizo agacharse lo suficiente para poder besarla. Pero ese beso no era el dulce de costumbre, no era suave como los que solían compartir, había sincero deseo en éste y eso hizo que Itsuki se sintiera arder. Tsubomi no solía ser tan agresiva en ese sentido, y el cambio le gustó, le agradó.
Por su lado, Tsubomi seguía envalentonada por sus propios deseos y pensamientos, por sus propios caprichos. Las dos no podían poner en palabras todo lo que querían, pero podía sentir lo que Itsuki le quería dar a entender. Ese ataque de valor la dejó sobrepasada los casi diez segundos que duró el beso... Y luego se le fue todo el fuego apenas percató lo que hizo... Y dónde lo hizo. Estaban en medio de uno de los parques y atrajeron más de una mirada. En su sociedad no era del todo bien visto que una pareja fuera tan demostrativa en público, ir de la mano o el brazo era lo suficientemente atrevido para hacer que los mayores negaran con la cabeza. Y justo eso sucedía, al menos con la gente mayor, para los más jóvenes fue una escena maravillosa de una pareja de novios en plena cita.
─Ah... Ah... Yo... Itsuki... ─Tsubomi quedó hecha piedra por culpa de su propio atrevimiento.
Itsuki le tomó la mano para salir de la vista de todos, corrió junto con su novia para llegar al menos a una zona menos concurrida. Gracias a Nagisa conocían un poco mejor el sitio y se alejaron hasta dar con un pequeño templo entre un parche de árboles. Bastante fresco, cabría decir. Un par de personas justo salían luego de hacer una oración al templo y quedaron a solas. Ambas se tomaron un momento más para recuperar el aliento, Tsubomi más que Itsuki, que estaba en mejor forma física gracias a su entrenamiento diario en el dojo familiar.
Pudieron respirar mejor pasados unos segundos más, pero Tsubomi era incapaz de decir algo sobre su inesperado comportamiento, no porque sintiera pena o vergüenza con Itsuki, si no que lo hizo de repente y sin avisar. Y enfrente de mucha gente. Modelar ante a una pequeña multitud de personas NO era lo mismo que besar a su novia con ese deseo encendido tan evidente.
─Itsuki, yo ─su voz salió como un murmuro casi mundo, pero no tuvo qué decir más, su novia entendió perfectamente su mensaje. Solo sintió cuando Itsuki la tomó delicadamente por el mentón y le hizo levantar el rostro. Sus ojos se encontraron los cálidos ojos de Itsuki. De verdad era cálida como el mismo sol. Su gesto dulce y galante, su sonrisa, el saber que bajo ese modo tan controlado de ser suyo había una chica delicada y femenina─. No puedo esperar a que te crezca más el cabello. Como Sunshine se te ve muy lindo.
─Espero que se me vea bien, debo decir que mi hermano tiene un cabello más sedoso y brillante ─rió Itsuki, y sonrió más al sentir que Tsubomi se sujetaba de ella por los costados─. Me... Me gustó ese beso, no me molesta la idea de... Repetirlo.
─Disculpa que lo hiciera por sorpresa frente a tanta gente, la verdad solo... Me nació, quise hacerlo ─explicó ya no tan sonrojada pero sí apenada por el show.
─¿Sabes? ─sonrió cuando ella le puso atención─. Justo aquí y justo ahora no hay personas ─y al verla sonrojarse con más fuerza, fue ella quien se animó a darle un beso similar al que Tsubomi le dio en el parque.
Era cierto, aunque podían bañarse juntas y compartir bastante tiempo una al lado de la otra, había momentos donde las muestras más físicas de afecto parecían ser casi las mismas que cuando eran amigas. No que les molestara, pero a veces se quedaban de querer algo más. Dejar salir ese fuego que sus corazones eran capaces de soltar, permitir que la pasión les dejase conocer sus otras caras y otros gestos era algo que podían hacer. Era algo que querían hacer.
Tsubomi se abrazó del cuello de Itsuki con ambos brazos, una de esas ventajas de que su pareja fuera un palmo más alta que ella. Itsuki la sujetó por la cintura mientras besaba sus labios, se permitía abrir un poco la boca y dejaba que el beso subiera de intensidad a capricho, a como Tsubomi se lo permitiera, a como ella misma lo empujara.
No se soltaron si no hasta unos minutos después. Con cada vez menos aire en el cuerpo, el par se soltó de golpe mientras respiraban fuerte, hondo. Mucho más agitadas a comparación de su escape en el parque. Estaban rojas hasta las orejas y sus cuerpos quedaron temblando, calientes como si sufrieran una fiebre. Nunca habían sentido algo así hasta el momento...
Y les gustó.
Se sonrieron a la una a la otra. Tsubomi se recargó en el pecho de Itsuki y se soltó a reír sin razón aparente, quizá fruto de los nervios. Itsuki abrazó a Tsubomi por el cuello y se contagió de esa risa nerviosa. Les tomó un poco más salir del embrujo de ese primer beso apasionado. Segundo, mejor dicho.
─Podemos repetirlo todo lo que queramos, ¿verdad? ─preguntó Itsuki mientras peinaba una de las coletas de Tsubomi con sus dedos. Podía sentir el aroma floral que despedía y eso es algo que siempre le ha gustado de ella, su aroma a flores.
─Sí, todo lo que queramos, cuando queramos, pero no en medio de un parque lleno de personas ─dijo con una risa pequeña que provocó una risa en Itsuki también. Se le separó y le miró a los ojos, Tsubomi no se veía a sí misma, pero su gesto era brillante, suave, bastante feliz, se le notaba a leguas─. ¿Podemos ir a pasear a las orillas del río? Es la parte de la ciudad que más me gustó.
─Sí, vamos, seguro que se sentirá mucho más fresco ahí, es muy lindo, vayamos ─se separaron y tomaron sus manos para salir de la zona del templo y seguir su paseo. Era seguro que Erika las encontraría hasta que llegara el momento de irse, así que la pareja disfrutó el resto de su tarde.
Mientras, en Clover Town, el gran escenario seguía siendo preparado para el evento. Ya tenían muros falsos levantados los límites del teatro por dos razones: mejor sonido y evitar curiosos que no pagaron su boleto. Estaban probando el equipo de audio, las luces, la música y seguían haciendo correcciones y ensayos uno tras otro. Junto con la música, la voz la líder de Trinity sonaba dando pequeñas indiciones a las chicas, contando los tiempos, agregando o mejorando pasos. La bailarina tenía que admitir que las coreografías que hicieron las chicas eran buenas para ser las primeras que hacían por su cuenta. Cuando Urara se sumó a los ensayos puso su grano de arena en la coreografía y todo quedó mejor aun. Urara podría no ser una bailarina profesional, pero se movía bastante bien por el escenario y se acoplaba al ritmo de las demás sin demasiados problemas. Por su parte, Momoka hacía muy bien su trabajo como presentadora, la bailarina no tenía nada por corregirle a la chica.
Todo ahí dentro estaba activo, Miyuki tenía en mente que las chicas ensayaran hasta el atardecer, quería mandarlas a dormir temprano y solo tener un ensayo general por una hora al día siguiente, no mucho tiempo para que estuvieran frescas y listas para el show real por la tarde. Todo estaba programado para que saliera bien. Tenía que salir bien.
Quien venía de regreso del local de donas era Yuri, traía consigo un par de bolsas de donas para todas, pudo conseguirlas luego de una larga fila. Ese hermoso y brillante día trajo consigo mucha clientela. Kaoru hacía lo que podía para atender a todos y no paraba de hacer esas malísimas bromas... Solo Yuri casi se rió al escucharlas, pudo pasar desapercibido su gesto del resto de la gente en fila. Y también pudo ver a Tart hacer un acto de malabares para entretener a los clientes que esperaban, por lo que contaron, Tart era buen amigo de Kaoru. Según las Pretty Cure locales, ese sujeto era un mar de misterios pero podían confiar ciegamente en él.
Y si Love y las chicas lo decían, las demas confiarían.
Yuri no resistió la tentación de comer la dona extra que Kaoru le regaló. En serio que sabían bien, en su distrito no había donas tan buenas. Llegó al anfiteatro pero decidió esperar afuera, entraría hasta que tuvieran el descanso del ensayo. Tenía entrada libre cuando quisiera, pero no quería arruinarse la sorpresa, de hecho no podía escuchar demasiado. Solo hacían pruebas del sonido con melodías genéricas para revisar cada canal de audio, ni la música ni la voz se escuchaban gracias a los muros falsos y a que Urara tenía el micrófono en volumen bajo para que no se lastimara la garganta.
No tuvo que esperar demasiado gracias a que la fila en las donas le tomó un tiempo más largo del deseado, para cuando entró al interior del teatro, las bailarinas estaban tumbadas de espaldas en el escenario, Momoka les echaba aire con una toalla, Urara bebía agua y Miyuki indicaba un descanso de treinta minutos.
─Buen trabajo, chicas. Tengan, recién hechas ─dijo Yuri con un gesto suave, no sonriente pero sí visiblemente dulce.
─¡Muchas gracias! ─Love recuperó la energía en automático tan solo ante el sonido de la bolsa de papel de las donas. Primero repartió a las chicas y antes de tomar la suya y comerla con visible gusto.
─Están deliciosas, muchas gracias, Yuri ─dijo Momoka con una sonrisa, se sentó en la orilla del escenario para quedar cerca de su novia. Ganas no le faltaban de por lo menos besar su mejilla pero debía controlarse estando en público.
─Traje suficientes para todas, pero no coman demasiado, no queremos que se sientan pesadas cuando reinicien el ensayo ─indicó Yuri y en respuesta, Miki levantó tres dedos de su mano izquierda, la derecha estaba ocupada sujetando su dona.
─Tres donas, ese es el límite aceptable para no sentirnos como dices, Yuri-san ─sonrió la joven modelo─. Lo aprendimos por la mala ─agregó con un gesto gracioso de solo acordarse.
─Además, Kaoru-chan siempre nos manda donas especiales para darnos energía, seguro que te lo mencionó, ¿verdad? ─preguntó Inori con una sonrisa, terminó su primera dona y fue por la segunda.
─Ahora que lo dices, sí, ni siquiera me preguntó qué iba a llevar, solo me dio la bolsa ─respondió Yuri, ese tipo en serio era raro, pero agradable muy a su modo─. Dijo que eran especiales para recuperar energías ─y luego hizo un chiste que prefirió omitir o volvería a reírse.
─Él siempre piensa en nosotras, sus donas son bastante nutritivas independientemente del buen sabor ─informó Setsuna con mucha propiedad, y por su gesto se notaba que disfrutaba su bocadillo.
─Las chicas se pondrán celosas cuando sepan todas las que me comí ─la pequeña Urara era toda felicidad, a ella le mandaron el doble de donas, era un pozo sin fondo andante.
─Y lo estarán más porque no podrás llevarle, luego de atenderme a mi solo pudo atender dos órdenes más, se le acabaron ─comentó Yuri y le ofreció algo de té a su chica.
─Todas necesitamos energías para el ensayo, mañana será el gran día, así que esforcémonos mucho, ¿de acuerdo? ─eran los más dulces ánimos de Momoka y todas soltaron un grito de alegría en señal de acuerdo.
El pequeño grupo platicó un poco más sobre los ensayos, sobre el hermoso día, las donas y en lo mucho que esperaban que todas pudieran estar ahí, y por "todas" hablaban de Nagisa y Honoka. Love en especial tenía muchísima confianza en que ellas iban a volver estar juntas, de lo contrario, no habrían vuelto en esa misma vida, ¿verdad? Los dioses, el universo, la suerte, la fé, cualquiera fuera la fuerza que las hizo volver, las dejó donde debía dejarlas.
Para los diez minutos de su descanso ya habían acabado sus donas y ahora debían descansar otro poco. Momoka rápidamente buscó un espacio privado para poder platicar con Yuri, Inori y Miki se disculparon con sus amigas y fueron al sanitario a refrescarse un poco, Urara se quedó acostada en el escenario mientras hacía ejercicios de respiración y Setsuna, sin preguntar, tomó la mano de Love y la llevó a un sitio más privado, necesitaba estar a solas con ella. Love no se negó.
Miki e Inori usaron los sanitarios y se lavaron manos, cara y cuello. No les haría daño mojarse, el calor estacionalel agua estaba templada. Miki aprovechó para levantar su cabello en una cola alta.
─Miyuki-san no nos ha regañado en las últimas tres repeticiones, lo estamos haciendo perfecto ─comentó Miki mientras se miraba al espejo y buscaba acomodarse el cabello. Vio cuando Inori se colocó a su espalda y sin preguntar comenzó a ayudarle─. Gracias.
─Después me ayudas con el mío, Miki-chan, mi cabello crece muy irregular y se va para todos lados menos para donde quiero ─mencionó la castaña con una sonrisa. Usando sus dedos de momento, pues solo llevaban sus toallas de mano, se dedicó a acomodar el perfecto cabello de Miki.
─Yo creo que tu cabello es lindo, Bukki, pero nunca has dejado que mi mamá te ponga las manos encima, ella te dejaría mucho más linda de lo que eres si le permites hacerte un cambio de imagen ─señaló Miki con una sonrisa. Siendo su amiga alguien más bien recatada, los cumplidos siempre le movían el piso. Sabía que no le incomodaban del todo si ellas se los daban, pero siempre ponía esa cara de sorpresa y se sonrojaba.
─¡No digas esas cosas! ─sacudió a su amiga modelo por los hombros, y solo logró desacomodar lo que ya había acomodado del peinado. Tuvo que empezar de nuevo.
─Hey, si se lo preguntas a las demás verás que piensan lo mismo que yo, y no hablo solo de Love y de Setsuna. Podríamos preguntarle a Urara-chan ahora mismo ─la voz de Miki ahora provocaba un poco a sabiendas de la obvia reacción de su amiga.
─No es necesario, en serio ─se quejó graciosamente la veterinaria, ésta vez no descuidó el peinado de su amiga─. Ya sé que solo quieres molestarme ─e hizo un lindo puchero.
─Pones las mejores caras, te lo aseguro ─rió la modelo y de pronto llegó una idea a su cabeza... Y sonrió de nuevo, con divertida y sana malicia─. Considerando que la mitad de nuestras amigas están emparejadas entre sí, no me sorprendería que a alguna en especial le parezcas particularmente linda, Bukki ─comentó con una sonrisa. Y la vio sonrojarse hasta las orejas. La venganza de la veterinaria no se hizo esperar y le volvió a alborotar el cabello─. Oye, ahora parezco algodón de azúcar ─su queja no sonaba a queja si lo hacía entre risas.
─Es tu culpa, te lo mereces, Miki-chan ─se quejó con el mismo gesto sonrojado. Y se quedó callada repasando lo que su amiga le comentó─... Bueno, si alguien aquí llama la atención y podría llamar la atención de alguna de nuestras nuevas amigas, serías tu.
─No te quites méritos, Bukki, tú eres muy, muy linda también ─se llevó una mano al mentón y le miró por el espejo, sonrió─. A menos que sea a ti a quien alguien ya te haya llamado la atención, mi querida amiga ─y ante tal idea, la veterinaria solo respingó. Su reacción la hizo sonreír un poco más, se recargó juguetonamente en ella─. ¿Acaso di en el blanco?
─¡Claro que no! ─reclamó una apenada Inori y le dio unos pequeños golpes en la espalda de su amiga. Y una vez más volvió a ayudarle con su cabello─. ¿Acaso me has visto platicar mucho con alguna de nuestras amigas?
─Cedo el punto ─rió Miki─. Es decir, paseamos todas juntas más de una vez, pero no hemos salido de paseo con alguien en particular ─se encogió de hombros─. Y menos durante tantas peleas, y aun después de las peleas estuvimos ocupadas. Y aun lo estamos.
─Creo que tanto amor en el aire te pegó ─dijo Inori con un tono más recuperado y finalmente le dejó un peinado adecuado a su amiga─. ¿No serás tú quien tiene su atención en alguien en particular? ─fue su turno de atacar y le causó gracia ver a Miki sonrojarse. Ya sabía que la respuesta era negativa, pero no estaba de más molestarla un poco.
Mientras el par convivía aprovechando su descanso, en el escenario, la pequeña Urara tomó su comunicador mágico; seguía tumbada en el suelo. Ya tenía su respiración en calma y se encontraba más relajada, solo debía aprovechar el tiempo que aun tenía antes de reiniciar los ensayos. Estaba demasiado emocionada, demasiado feliz, y esa sensación en especial quería compartirla con alguien.
Era una ventaja que todos contaran con los comunicadores mágicos, las hadas incluidas. Y a quien Urara llamó fue al joven mensajero Syrup. Esperaba alcanzarlo, en últimos días estuvo enviado constante correspondencia a Palmier y los reinos vecinos, asuntos políticos de los que ni Syrup ni ella comprendían. Y todo estaba bien hasta donde sabía. Tuvo suerte y Syrup en su forma humana le respondió, no podía adivinar dónde se encontraba, tras él solo podía ver el hermoso cielo azul. A él le gustaban los lugares altos, lo sabía.
─Hola, Shiro ─saludó Urara con una sonrisa, no se veía a sí misma, pero su sonrisa era amplia y su cabello estaba desperdigado a los costados de su cabeza─. ¿No estás ocupado?
─Estoy en el campanario de la ciudad, hace una linda vista ─respondió el chico, tuvo que mirar a un lado unos instantes para no quedar atontado por lo que veía en la pantalla de su comunicador. Cuando pudo componerse a sí mismo, le miró con una sonrisa no muy amplia pero sí con buen humor─. ¿Estás descansando?
─Tengo unos diez minutos más todavía. Todo está saliendo genial, ya nos verás mañana ─dijo con mucho entusiasmo, incluso se sentó y se estiró de brazos y piernas antes de volver a tumbarse.
─Si dices que eso suena mejor a lo que cantastte la otra noche, entonces no puedo esperar a escucharte... A verlas, digo... Todas estarán geniales ─un rápido escape.
─Oye, Shiro, ¿puedo pedirte algo? ─preguntó Urara ahora en baja voz, no era conveniente que la gente del staff que trabajaba a los alrededores escuchara lo siguiente.
─Claro, dime qué necesitas ─el castaño se recargó contra el muro más cercano, el viento se sentía genial, y tenía unas ganas enormes de salir a dar una vuelta por el aire, lo haría apenas Urara le dijera lo que quería.
─Mañana, antes del concierto. Un, una hora antes del concierto... ¿Me llevarías a volar un rato? Tengo muchas ganas de ver de nuevo el paisaje contigo ─dijo con un lindo tono, se notaba animada por la idea y claro que Urara sabían bien lo que decía... "Contigo".
─¿Eh? ─el joven mensajero descompuso un poco su posición por la sorpresa, incluso se notó ligeramente nervioso y sonrojado pero no por ello que tuviera que pensar la respuesta. Solo había una─. De acuerdo, te llevaré mañana, pero... ¿Sabes? ─miró el cielo─. No sabemos si mañana amanezca igual que hoy... Digo, éste cielo está precioso, nunca había vivido un día así... Um ─la vio poner algunos gestos de pánico, Urara era una chica bastante transparente─. Te llevaré mañana a volar... Y hoy... Hoy también ─se llevó una mano a la nuca, ya no podía ocultar su sonrojo─. ¿A qué hora sales del ensayo?
─Terminaremos a la cinco, iré a asearme a la casa de Miki-san y... Creo que para antes de la seis ya debería estar lista ─repasó de nuevo los planes para luego del ensayo y... Sí, para esa hora ya estaría libre. Se lo comentaría a las chicas de todos modos, el día anterior Yuri y Momoka la acompañaron a casa porque su representante estaba como loco haciendo y recibiendo llamadas.
─Entonces te veo a las seis en la casa de Miki-san, luego del paseo yo te llevaré de regreso a casa. Y mañana podemos volver a volar antes del
—¡Esa es una gran idea! Muchas gracias, Shiro ─la cantante estaba emocionada con esa idea. No le apenaba admitir que le gustaba mucho pasar tiempo con el mensajero. Era algo brusco al principio pero muy responsable en su deber, les costó acercarse a él y más aún ganarse su confianza, pero una vez que entre todas lograron pasar sus barreras, conocieron a un chico atento, preocupado y entusiasta. Le gustaba pasar tiempo con él. Amaba a sus amigas, sí, pero había cosas que no les decía a ellas para no preocuparlas, para hacerse a sí misma de fuerza de carácter para enfrentar al monstruo que era el mundo del espectáculo. A Shiro se lo podía decir, a él le podía confiar cuando se sentía muy tensa y él siempre le escuchaba. Eso ayudaba mucho y confiaba en que su presencia no le era molesta al mensajero. Aprendió a esforzarse más al verlo esforzarse.
─N-no es nada... Estás dando tu mejor esfuerzo, será un gran espectáculo, ellas dos lo verán, todas te verán... Ah, las veremos ─finalmente sonrió, seguía algo ruborizado pero no era como si alguien más le estuviese viendo, solo Urara. Con ella no tenía necesidad de esconder demasiado, no podía, ella siempre le miraba fijo, miraba a través de él. Suspiró hondo, se sentó y eso permitió a Urara ver un poco más de lo que tenía detrás: el campanario─. No alcanzo a ver a las demás chicas.
─Todas están tomando un descanso también, comimos donas y ya me siento con energía, me esforzaré mucho en lo que nos falta del ensayo, Miyuki-san es muy severa, pero estoy aprendiendo mucho con ella.
Y mientras Urara platicaba un poco más con Shiro, Momoka provocaba a Yuri con sus más lindas palabras. La había llevado a otra sección detrás del escenario donde estaba la maraña de cables de la iluminación y el sonido, oh, y de las pantallas gigantes que ayudarían a hacer enfoques cercanos a las chicas durante la función, de hecho estuvieron ensayando eso mismo junto con las luces en las últimas tres repeticiones. Completas. Personalmente no estaba TAN agotada, pero estar todo el día manteniendo perfectos los pasos era un trabajo en sí mismo, además Ya habían hecho varios ajustes de último minuto que tanto las chicas como ella debían memorizar, todo debía salir bien, y todo saldría como estaba esperado porque todas, ella incluida desde luego, hacían eso con mucho amor, con una pasión que incluso la gente del staff y los ejecutivos de sus respectivas compañías percataban y admiraban de buena manera.
No dudaba en que el DVD con el evento grabado, que se vendría en paquete junto con el disco que tenía las versiones de estudio de las canciones de Urara, sería todo un éxito en ventas. Si todo salía como estaba planeado, se contemplaban futuras colaboraciones.
─Espero que estés cómoda ─la chica de lentes se encontraba contra el muro con la modelo en sus brazos, sabía que ella necesitaba un descanso también y no era nadie para negarle sus brazos. Aunque sí se notaba graciosamente enfadada cuando Yuri le lanzaba amorosas palabras al oído. La hacía temblar y a Yuri le constaba que Momoka adoraba provocarle esas reacciones.
─Lo estoy, muchas gracias Yuri ─respondió la modelo con una sonrisa cómoda, suspiró hondo mientras pedía con pequeños gestos que Yuri apretara un poco más el abrazo. Podía sentir sus músculos destensarse, como si fuese un masaje, y en parte lo era─. Las chicas lo están haciendo genial, prometo firmar tu copia del dvd del evento ─rió y eso sí hizo reír un poco a Yuri.
─Estoy planeando pedirle sus autógrafos a las demás, debo tener todas las firmas ─dijo Yuri con una pequeña sonrisa. Suspiró cuando sintió un dulce beso en su mentón. Imposible ocultar el sonrojo provocado por éste─. Lo harán bien, ya verás. Todas estarán ahí, incluyendo a las chicas que no recuerdas.
─Si mi memoria es un desastre es porque no se pudo reescribir por completo, Yuri, quiero pensar que eso es por influencia de ustedes. Quiero conocerlas de nuevo, si me salvaron de mi propio descuido, se los debo agradecer apropiadamente, no recuerdo haberlo hecho antes de todo esto ─y aunque hiciera memoria no servía, no podía recordar gran cosa.
─No, no lo hiciste, debes hacerlo, y cuando las veas y las recuerdes, podrás pagar tu deuda ─asintió Yuri con toda propiedad.
El par cerró un poco más el abrazo mutuo. Y si bien Momoka era algo más física y dominante, y no que Yuri luchara por tener el control, a veces era bueno sentirse solo así, abrazadas, juntas y sintiendo el calor ajeno en mezcla con el propio. La modelo calmó sus besos y se contentó con esa posición. el pecho de Yuri era lo más cómodo y donde mejor podía descansar, eso siempre lo iba a sostener. Sin más plática por el momento, la modelo se relajó en brazos de su novia.
Por su lado, una apresurada Setsuna se llevó a Love a los camerinos que habían instalado recién, ya toda su ropa estaba ahí, todo estaba listo para el show. Setsuna solo estaba abrazada de Love, descansando en su cuerpo y disfrutando del contacto y nada más. La urgente necesidad de tenerla cerca le ganó. La mejor parte era que Love correspondió con mucho cariño el abrazo e incluso le dio un par de besos en las mejillas.
─¿Nerviosa por lo de mañana? ─preguntó Love mientras estrechaba un poco más fuerte a Setsuna. Tenerla así de pegada la relajaba mucho a ella también. Suspiró con visible contento.
─Un poco, pero esa no es la razón por la que quiero abrazarte así ─fue la inmediata respuesta de Setsuna. Encaró a Love con su mirada suave, con su gesto firme y un lindo sonrojo que hizo suspirar a Love de puro encanto─. No puedo explicar con exactitud el porqué, pero tuve la necesidad de abrazarte y solo sentirte así. Me gusta sentir el sonido de tus latidos cuando me abrazas contra tu pecho. Siento que descanso pero también mucha emoción.
─Te comprendo, es normal que las parejas que comparten éste sentimiento como nosotras, busquen algo más de contacto físico ─y sin querer recordó a ese par de amigas no del todo ausentes pero sí alejadas─. Y si piensas también en Nagisa-san y Honoka-san, ellas están muchos escalones más arriba que una pareja de novios normal. Es a lo que uno llega entre más pasa y más ama a la persona que tiene a su lado.
─Aun así, no pienso levantarte la falda en frente de todos, y tampoco de ponerte las manos encima ─dijo Setsuna con tanta propiedad que primero hizo a Love sonrojar, y luego reír en igual intensidad. Y pese a eso, seguía graciosamente seria.
─Eso te lo agradezco mucho, y la verdad es que lo que hizo Nagisa-san no fue para nada adecuado, esas cosas no se hacen ante otras personas ─explicó Love entre risas nerviosas─. Eso solo es para ojos de tu pareja y nada más, para disfrutar con tu pareja y ya.
Tenían pocas semanas de novias, era cierto, y su relación aun no escalaba a una más etapa física, o al menos no aún. Todavía no les nacía buscar algo más que besos y así estaban bien, irían al ritmo que quisieran. Ella misma se sentía contenta teniendo en sus brazos a Setsuna de esa manera. Y ahora que podía hacer memoria, no había podido estar mucho con Setsuna antes y después de las peleas finales contra sus amigas. Si se abrazaban era para sopesar los nervios mutuos y los besos tenían un sabor más a consuelo que a otra cosa. Y luego de las peleas, los ensayos fueron más intensos y eso hacía que todas quedasen fulminadas al final del día. Recordaba bien que hace dos noche fue directo a acostarse y ni siquiera se duchó. Y ahora comprendía.
Sonrió.
─Lo siento, no he podido estar bien contigo últimamente, hemos estado muy ocupadas ─Love ésta vez la tomó por la cintura, la pegó un poco más a su cuerpo y le sonrió con todo ese amor que tenía por ella─. Y hemos terminado agotadas, me quieres abrazar porque no hemos podido hacerlo apropiadamente en estos días ─sonrió más verla sonrojarse, pero no negó lo que ella explicaba.
─Me gusta el contacto contigo. Y comprendo que estemos ocupadas ahora, solo quería sentirte un poco más, Love ─dijo Setsuna aun con el sonrojo en sus mejillas, era sincera y eso Love lo sabía.
─Gracias por traerme aquí, podemos hacer esto...
Y sin más aviso que el solo tomarla por el mentón, Love besó a Setsuna de dulce y suave manera. Quería besarla así, quería hacerlo así, y si Setsuna quería terminar los besos antes o después lo respetaría, pero mientras quería sentirla así aunque fuera unos instantes. Para encanto propio, Setsuna le correspondió el beso con el mismo entusiasmo y al mismo ritmo. Love estaba en control del beso y podía sentir algo de dulce en la boca de su compañera, culpa de las donas que acababan de comer. Sus labios eran lindos, siempre lo pensó, y los besaba como si no hubiera otra cosa mejor qué hacer en ese momento, como si solo importara besar esos labios y nada más.
Setsuna tomaba aire por la nariz, el beso era demandante pero gentil, le permitía respirar y sentir cómo Love saboreaba sus labios. Se sentía perdida en las sensaciones, incluso suspiró entre el beso. Sus manos buscaron soporte en los hombros de Love. Se dejó llevar, se dejó hacer y se repegó a ella un poco más, solo un poco más. Podía sentir el calor del cuerpo de Love, y ese calor subía con el paso de los segundos, de los minutos. Su propio calor iba en aumento y la sensación le gustaba. Acercó sus manos cerca de la nuca de Love, sintió su cabello mojado por el sudor. La caricia tuvo un efecto que no esperaba, hizo que se le erizara la piel, pudo sentirlo de inmediato. Sonrió para sus adentros, le gustó mucho eso.
Tuvieron que separarse unos minutos después, escucharon la voz de alguien de staff por fuera de los camerinos, preguntó a otra persona sobre un rollo de cable. Ya casi acababa su descanso.
─El tiempo se pasó demasiado rápido ─dijo Setsuna con un suspiro, solo tomó su propia toalla que estaba en su hombro y secó bien el cuello de Love.
─Eso suelen decir, que el tiempo pasa más rápido cuando la pasas bien ─comentó con una sonrisa y se dejó hacer─. Podemos repetirlo cuando quieras, ese beso me llenó de mucha energía. Y me relajó bastante... Si ignoramos que hiciste que se me acelerara el corazón.
─A mi también me lo aceleraste, pero mi cuerpo se siente muy ligero y caliente, como cuando acabamos los ensayos pero no tan agotador ─enumeró sus síntomas con graciosa seriedad, analizó todo y luego lo comparó con lo visto y aprendido hasta ese momento y claro que llegó a una conclusión razonable─. Los síntomas son de excitación, ¿verdad? ─y solo vio a Love sonrojarse de golpe y taparse la boca con una mano.
─Debe ser eso, sí, ah... Pero platicamos de eso en la noche que estemos en casa, ¿sí? Ya no deben tardar en llamarnos ─se aclaró la garganta antes de abrazarla con cariño y besar sus mejillas varias veces. Adoraba a Setsuna en serio, sabía tanto y a la vez era tan inocente─. Y no le digas sobre esto a Miki-tan y a Bukki, estos momentos son solo nuestros y ─puso un mal gesto─. No necesito que me interroguen sobre temas más... Íntimos contigo.
─Entendido, Love, no les diré nada ─asintió con firmeza y ésta vez fue ella quien, con una sonrisa, besó la mejilla de Love─. ¿Vamos?
─¡Andando!
Para cuando Love y Setsuna regresaron al escenario, Urara estaba sentada en el suelo estirando los brazos solamente, Miki e Inori ya se encontraban con ella platicando y una sonriente Momoka picaba la mejilla de Yuri antes de que ésta último decidiera salir del sitio para dejarlas ensayando en privado. Miyuki Chinen se unió segundos después de que Yuri se retirara y los ensayos continuaron por un rato más.
Mientras, en la mansión Minazuki, Karen tocaba una pieza de piano en la que había estado ensayando esos últimos días. La composición no era su fuerte pero sí era capaz de armar una pieza bastante decente gracias a sus clases de piano y a que había heredado una vena musical gracias a sus padres. Y era del gusto de la propia Karen que a sus padres no les molestara que no siguiera el camino de la música y en lugar de eso iba directo hacia una carrera en Medicina. Y futura médico o no, seguía siendo capaz de tocar hermosas melodías.
Su único público escuchaba con atención y lo hizo hasta la última nota, misma donde Karen vaciló. Y era gracioso verla frustrada, Karen solo mostraba esos gestos ante un puñado de personas.
─Ésta última parte aun no me convence, ¿qué opinas, Komachi? ─preguntó a su amiga mientras revisaba una vez más las partituras y borraba las últimas notas.
─Noté que la melodía es fuerte cuando comienzas pero luego el ritmo baja, la última parte se aleja completamente de la primera ─respondió la escritora con la mano en el mentón. Llevaba años escuchando a Karen tocar el piano y sabía que podía darle su opinión al respecto, buena favorable o no─. La pieza suena bien, pero el cambio de tono toma algo por sorpresa ─enseguida sonrió con graciosa malicia─. Como es para Kurumi-san, y siendo ella con esa personalidad tan fuerte... En mi opinión, deberías optar por un ritmo suave... Digo, tú has sido testigo de gestos que nadie más ha visto en ella, ¿verdad? ─y ver a Karen respingar y sonrojarse era realmente lindo. Estaba tan feliz por su amiga.
─Creo que... Creo que comprendo tu punto de vista, la primera mitad es la Kurumi llena de energía y la otra mitad es la Kurumi que solo yo he visto. Lo comprendo, no entremos en detalles, por favor ─se aclaró la garganta, y tocó de nuevo la primera parte para mantenerla en un tono más suave para que quedara acorde con la segunda mitad de la melodía. Entre pausas hacía las correcciones a sus notas y repetía constantemente el fragmento, estaba bastante concentrada en ese momento.
─Le va a encantar cuando la escuche, la compusiste para ella después de todo ─comentó Komachi con una sonrisa─. ¿Sabes? No te comenté esto antes, pero estoy reescribiendo mucho de mi novela, encontré un nuevo enfoque para mi protagonista y a Natsu-san le convenció la idea también, aunque eso requiere rehacer mucho de lo que tenía escrito ─jugó sus manos entre sí, estaba emocionada de contarle eso a Karen─. Cuando termine un par de capítulos, te los mostraré.
─Será un gusto leerlos, lo sabes ─dijo Karen con una sonrisa, tocó la nueva línea de notas y sonaba mejor, fue a la siguiente parte─. Así como yo hago esto por gusto y para Kurumi, sé que tú haces eso para...
─¡Karen, eres mala, ni se te ocurra mencionar más! ─una sonrojada Komachi no la dejó terminar, incluso infló sus mejillas de esa linda manera a manera de berrinche. No sabía si agradecer o no que Karen le conociera de esa manera, y sabía que la estaba molestando.
─Ni una sola palabra ─respondió la chica de cabello azulado, rió un poco más, más suave ésta vez, más para sí misma─. Las chicas y tú me ayudaron mucho en esto... Y en verdad agradezco que no vinieran a mi cita, las amo, lo sabes, pero también me ponen de los nervios ─se quejó.
─Lo sé, y nosotras también te amamos, pero comprendemos que todas necesitamos nuestros propios momentos a solas ─se recargó bien en el respaldo del sofá y miró el techo. Sonrió─. Es una lástima que no le ayudaras a Nagisa-san con su tarea, hubiera sido divertido ver eso.
─Ya te dije, si logré que Nozomi pasara sus materias, puedo con lo que sea. Aunque sí hubiera sido divertido, quizá una próxima ocasión cuando volvamos a ser sus amigas... Aunque para entonces quizá Honoka-san ya esté de regreso con ella y sea quien le ayude con sus tareas ─era normal que hablasen de las cosas buenas como si fueran a pasar sí o sí, una buena costumbre que Nozomi les contagió.
Compartieron una risa ante esa idea y Karen volvió a tocar la pieza ya corregida, Komachi puso sus propias manos sobre su regazo, cerró los ojos y disfrutó de la pieza. Ahora sonaba completamente distinta, más suave pero sin perder esa chispa que se encendía cuando la nota era algo más aguda. La melodía le hizo imaginarse primero a Milk entre los jardínes del Cure Rose Garden, trabajando, enseñando a los pequeños visitantes sobre las maravillas del jardín y con aquella sonrisa que al principio les escondía y que con el tiempo era lo más natural. Podía verla ahora en su forma de Kurumi estudiando mucho tanto en Palmier como en ese mundo y al lado de todas sus amigas. Y en un fragmento más suave, como susurrado, sereno, solo pudo imaginarla con Karen. Kurumi, desde luego, les presumió del paseo a caballo e imaginarlas sobre Charly era sencillo en realidad. La melodía hablaba de ella, de ellas.
Cuando Karen acabó la pieza simplemente aplaudió. Sí, había algunas cosas más por afinar entre notas, pero la pieza sonaba hermosa.
─Le va a encantar, Karen, me gusta cómo suena ahora ─comentó sin dejar de aplaudir, lo hizo unos segundos más antes de ponerse de pie y acercarse un poco más a su amiga, quedó a un costado del piano.
─Gracias. Necesitaba una opinión y tú eres la que más me ha escuchado tocar el piano, sé que puedo confiar en tu opinión ─no podía esperar a tocar ante Kurumi... Y luego ante todas sus amigas, quería que Kurumi escuchara la pieza terminada y perfeccionada. Comenzó a hacer ajustes de nuevo entre nota a la partitura y nota de piano─. Esperaré al domingo, espero tenerla a tiempo. Si no, será para cuando regresemos a clases.
─Lo bueno de una sorpresa como ésta es que puede tomarte el tiempo que necesites para que quede como quieres ─dijo Komachi con una risa pequeña─. ¿Te molesta si escribo mientras tú tocas?
─Sabes que no, anda, siéntete en casa ─nunca le diría que no a Komachi, vio de reojo que sacaba sus hojas e iba al escritorio más cercano─. Jiiya nos llamará a comer en un rato más, así que hay que adelantar lo que podamos.
─De acuerdo, pero si se vuelve a lucir con la comida, todos nos van a reclamar, incluidos Nuts-san y Coco-san ─rió─. Kurumi no paró de presumir la increíble cena de esa noche, se los restregaba en la cara a las chicas a propósito.
─Sí, y gracias a eso ahora le debo una cena a Urara como premio por su esfuerzo en el concierto, y sabes que ese pequeño pozo sin fondo no vendrá sola ─suspiró, sujetó su pluma con los labios mientras revisaba las partituras desde el principio.
─No me sorprendería que Kurumi-san siga comentando lo de la cena con ellos dos justo ahora ─rió, recordando que ese día Kurumi iría a dar un pequeño paseo con el par de príncipes durante la hora de comida. Estar encerrados en la tienda sin disfrutar del hermoso día, aunque sea un rato, sería un desperdicio.
─Y gracias a eso le debo una cena a todo mundo, por culpa de esa pequeña bocafloja y presumida ─rió Karen y eso hizo reír a Komachi─. Mi pequeña bocafloja y presumida.
Compartieron una sonrisa más antes de seguir trabajando en sus respectivos proyectos. ¿Cómo no emocionarse con la idea de compartir lo que hacían con tanta devoción? Karen sabía a la perfección por quién sentía predilección Komachi, le tomó un tiempo darse cuenta, al menos hasta que Komachi lo dejó muy obvio al menos a sus ojos. Y prefería no molestarla demasiado al respecto, Komachi siempre ha sido más sensible, si en alguna ocasión ella llegaba a pedirle consejo respecto a dar un paso más, se lo daría, eso y toda la ayuda que pudiera. Eso era algo que debía esperar aun, lo sabía porque Nozomi también se estaba tomando su tiempo. Ella misma no tuvo que esperar tanto y lo único que podía hacer era ser feliz con esa nueva decisión en su vida, ser tan feliz como pudiera serlo en honor a todo por lo que habían pasado hasta el momento.
Y mientras el par trabajaba en sus propios proyectos en la mansión Minazuki, en las calles de la ciudad a poca distancia de ahí, las tres hadas en su atractiva forma humana paseaban por las calles en los alrededores del campanario, por la zona de cafeterías. En otros tiempos, Kurumi se sentiría como pavo real con la cola extendida tan solo de caminar junto a sus príncipes, pero ahora solo reía como la colegiala que era, con viva emoción y una sonrisa que no le cabía en el rostro. Seguía siendo su cuidadora, pero en ese momento se comportaba más como una chica de su edad y eso era algo que tenía contentos a los príncipes. Su pequeña Milk siempre esforzándose mucho, a veces yendo al límite, responsable como nadie que conocieran y entregada en cuerpo y alma a sus propios principios.
Verla entre ambos, tomada del brazo de cada uno mientras reía y sonreír de esa manera, era algo que los príncipes querían proteger, querían que ella fuera feliz también y que no por estar cuidando de ellos o al pendiente de cada uno de sus pasos las veinticuatro, se perdiera de una hermosa etapa de su vida. Solo estarían una hora fuera antes de volver a la tienda, así que la aprovecharían.
─No puedo esperar a la siguiente gran cena que nos dará Karen ─comentó Kurumi con emoción, en ningún momento los soltaba.
─Ya lo repetiste... Tres veces ─respondió Natsu con su tono monótono, pero no por ello menos contento, tenía una sonrisa suave en los labios─. Paremos ahí, tienen un excelente té helado, ¿les parece?
─Por mi está bien, ¿tú qué dices, Kurumi? ─preguntó el profesor a la chica y ésta asintió─. Andando, aun tienen mesas libres, hay mucha gente paseando aprovechando el día. No los culpo, está hermoso.
─Coco-sama, ¿éste día lo habrán traído ellas o fue eso...? Lo que sea que las haya traído de vuelta ─desde que amaneció y escuchó la noticia del regreso de Nagisa y Honoka se hacía la misma pregunta, después de todo supieron que la Reina de la Luz dijo no tener voluntad alguna en ellas siendo humanas solamente. Su suerte estaba atado a otra cosa, y esa otra cosa trajo ese hermoso día, ¿verdad?
─Pensar en algo mucho más grande... ¿Quizá el universo mismo? ─sonrió el castaño mientras tomaban asiento. Ninguno de los tres ponía atención a las miradas que estaban atrayendo, menos a las murmuraciones de los peatones y las personas que ya estaban ben la cafetería─. No sería loco pensar en que sea el mismo universo ─sonrió─. Si fue eso, entonces gracias al universo pudimos conocer a Nozomi y a las chicas. Destinado o no, no lo sé, estoy agradecido de que así fuera.
─Coco-sama, en serio que eres un romántico ─rió Kurumi con encanto, estaba un poco ebria de romanticismo en ese momento y le pareció lindo ver a su príncipe hablar de ese modo. Luego miró a Natsu con algo más de escepticismo─. No como otros.
─¿Porqué me estás mirando a mi? ─preguntó Natsu luego de respingar y fruncir el ceño, incluso miró a un lado apenas tomaron asiento en su mesa. Sintió las mejillas tibias pero imposible saber si era por un sonrojo, por el enojo o un poco de ambos. Sus acompañantes votaban por lo último─. Que tú estés en un noviazgo no quiere decir que debas pegarle el romanticismo a todo mundo...
─Vamos, Natsu, no me vas a negar que incluso éste día es muy romántico, mira a tu alrededor. Hay muchas parejas y familias, o grupos de amigos, como nosotros ─dijo Koji con un tono suave, conocía al cabeza dura de su amigo.
─Eso... Eso no lo niego ─porque negarse quería decir que ese par lo seguiría molestando, y tampoco podía negar lo innegable ─no tuvo tiempo de agregar nada más eso, llegó un mesero a tomar su orden y él pidió un té frío, Kurumi se fue por un parfait de chocolate y Koji un café helado. y pasteles para los tres. Un bocado relativamente ligero considerando lo glotones que podían llegar a ser.
─Y retomando lo del universo ─dijo Kurumi para reavivar la conversación sin picarle la cresta a Natsu, era divertido provocarlo un poco, pero no era seguro hacerlo por un prolongado periodo de tiempo. Lo conocían─, ¿creen que ellas se recuerden o solo comiencen de nuevo?
─Si lo que dijo Hikari es cierto ─el rubio no tenía problema con esa conversación, de hecho estaba curioso al respecto y se le notaba─, que aun hay huellas de ellas, existe la enorme posibilidad de que se recuerden, o por lo menos que su relación avance más rápido. Algo tan fuerte, ese amor y ese lazo tan intenso no puede ser borrado de un plumazo, no tan fácil, por eso quedaron huellas, y por eso aun hay alguien que las recuerda ─se refería a la misteriosa abuela de Honoka. Tenía su gesto serio, mismo que quitó al ver la brillante mirada de su par de acompañantes─... ¿Qué?
─Nuts-sama, eso fue muy romántico ─dijo con una sonrisa enorme, y casi ríe al verlo fruncir el ceño─. Me disculpo y retiro lo dicho, eres romántico, Nuts-sama ─y para acompañar sus palabras hasta hizo una reverencia. Koji se echó a reír y un Natsu sonrojado se giró por completo. Tuvieron que componerse cuando llegaron sus órdenes, tenían un servicio rápido ahí─. Muchas gracias ─de inmediato comió su postre helado con encanto.
─¿Quieres que pidamos algo para llevar, Natsu? ─antes de beber su café helado dio una probada al pastel, sabía bien─. Los postres saben bien, seguro que alguno queda perfecto con el té que tienes allá.
─Eso lo confirmo yo ─y el aludido robó un trozo del postre de Koji con su tenedor.
Y entre risas, dulces bocados y bebidas frías, los tres pasaron la hora de comer con otros temas más variados, como lo mucho que esperaban por el concierto del día siguiente, Kurumi volvió a mencionar lo del banquete, Koji confesó sentirse emocionado por revisar las tareas de verano de su grupo, quería revisar la de Nozomi, cuando ella le dijo que la había terminado la vio muy segura de sí misma. Quería confirmar por sí mismo los avances de la chica. Natsu comentó con monótona voz que Komachi estaba trabajando mucho en la novela y que era prometedora, pero no dijo nada más al respecto, no quería arruinar la sorpresa de Komachi cuando le mostrara a las chicas lo que llevaba. Kurumi no podía sentirse más contenta en ese momento, estaba con sus príncipes, con sus amigas, con sus nuevas amigas, recuperarían a dos gracias a la ayuda del universo y además tenía el más especial cariño de parte de Karen.
No había nada para quejarse en ese precioso día.
No muy lejos de donde ellos tres se encontraban, Nozomi veía un partido amistoso del equipo de futsal de Rin. Era su última actividad de club de Verano antes de volver a clases. El día estaba precioso, todas las que estaban en la cancha jugaban con una sonrisa en los labios y mucha energía. El equipo de Rin iba ganando y a pesar de eso, sus contendientes se estaban divirtiendo bastante durante el juego. Nozomi apoyaba a grandes voces, saltando y armando un alboroto ella sola. Le hubiera gustado que los demás estuvieran ahí, pero sabía lo que estaban haciendo y además todos necesitaban sus propios tiempos. Y ella estaba ahí no solo porque no tenía otra cosa por hacer, si no que la misma Rin la invitó al partido, hacía ya un tiempo que no tenían tiempo a solas y Rin aprovechó ese hermoso día para ello.
─¡Vamos, Rin! ─fue el entusiasmado grito de Nozomi, le gustaba mucho ver a Rin jugar, desde niñas la veía practicar deportes y siempre ha sentido mucha admiración por su entrega y espíritu competitivo─. ¡Tú las dejas atrás, Rin...! ─y justo eso hizo su amiga, corrió cual bólido y de una poderosa patada metió un gol que la portera del otro equipo fue incapaz de detener─. ¡Gol...!
─¡Aun tengo energía para uno más, vamos equipo! ─gritó Rin luego de celebrar con sus compañeras, miró a Nozomi y levantó su pulgar, incluso le regaló una enorme sonrisa. Nozomi correspondió ésta saludando con ambos brazos.
El partido siguió con normalidad, y con la victoria del equipo de Rin como ya muchos en el público auguraban. Un marcador final de 5-3 era digno para presumir de buena manera. Ambos equipos se felicitaron por el gran partido, Rin dio unas palabras a sus compañeras y no tardó demasiado en reunirse con Nozomi, a la pelirroja se le veía contenta. Y ver contenta a Rin ponía contenta a Nozomi.
─¿Quieres que vayamos a Natts House? Aunque debería darme una ducha antes, no hace demasiado calor, pero aun así sudé mucho... Espero no apestar ─comentó la pelirroja mientras olfateaba su propia camisa.
─Tú eres una chica muy limpia, Rin, nunca has apestado ─dijo Nozomi con alegría, y para demostrar su punto se encimó en ella por la espalda─. Tu cabello ya se está secando, pero no hueles mal, en serio, podemos ir a Natts House, pero primero quiero dar un paseo contigo. Estuviste ocupada con los accesorios y las actividades del club.
─Lo sé, apenas tuve tiempo de terminarlos, por suerte, Erika y su club de modas tienen un buen sentido del color y con sus indicaciones pude hacer los accesorios a juego. Urara, Love y las chicas Incluso me preguntaron si podían conservarlos luego del evento, y claro que les dije que sí ─sonrió la deportista, no le molestaba llevar a Nozomi en la espalda─. Diseñar accesorios es realmente divertido.
─A mi me gusta mucho que lo que haces, lo haces con mucha pasión, te salga bien o no a la primera, nunca te rindes ─sonrió la futura maestra con lindo gesto, incluso se abrazó más fuerte a Rin en clara señal de cariño.
Rin se dejó hacer. Incluso en los momentos más difíciles, o en los momentos más brillantes, Nozomi siempre estaba ahí, a su lado, sonriendo y mirando al futuro con esos ojos brillantes, con esa seguridad. Era una de las cosas que más amaba de ella, su más ruidosa hermana. Anduvieron un rato, saludaban a los vecinos que las conocían de toda la vida y a Rin no le molestaba llevarla casi colgando, pese al intenso partido no se sentía terriblemente agotada. Era un hermoso día después de todo, bastante energético de hecho.
─Por cierto, te veo bastante relajada, dime, ¿ya terminaste tus deberes de verano? ─preguntó Rin, quizá un poco preocupada respecto a ese tema, pero para sorpresa suya, Nozomi se abrazó a su espalda.
─Y está terminada por completo ─anunció con mucho orgullo─, la terminé mientras le ayudaba a los gemelos con su tarea. Los tres terminamos desde hace unos días. Como te prometimos, nos íbamos a portar bien para que tú hicieras tu trabajo sin preocupación.
─¡Bien hecho! Como premio a su buen trabajo, hay comprar helado y lo comemos con ellos, iremos al parque, ¿qué dices? Juguemos con la pelota un rato ─propuso Rin, estaba contenta de ver cómo Nozomi maduraba a su propio ritmo y lo estaba haciendo maravillosamente.
─Seremos los tres contra ti, no hay otra manera de hacerte frente ─rió Nozomi─. ¡Vamos por helado! Ya después podemos juntarnos con las demás para comer más helado... ¡Ah, no puedo esperar a volver a comer choco-korones mañana!
─Eso fue bastante malvado de tu parte, ¿sabes? Al menos nos hubieras guardado uno. Desde entonces no hemos podido comer ninguno, Saki ha cumplido su promesa ─se quejó la pelirroja.
─Te prometo que sabrán mejor cuando podamos comerlos todas juntas, con ellas dos ─asintió Nozomi.
─Si tú lo dices así, lo creo ─sonrió Rin, era imposible pelear algo contra Nozomi cuando estaba con su ánimo y espíritu en alto─. Andando, vamos por helado y luego por los chicos, pasaremos la tarde en el parque, así mamá podrá estar en paz en la florería. ¡Andando! ─y echó a correr con todo y Nozomi en su espalda.
─¡No, Rin, espera, te vas a cansar, bájame! ─pero su amiga no cedió. Así como ella misma podía ser terca, Rin podía serlo aun más. La dejó hacer lo que quisiera.
El par de amigas siguieron su propio plan para la tarde de ese hermoso día.
El día seguía su curso, ya el cielo indicaba que estaba a poco de ponerse rojizo, la vista sería hermosa gracias a la ausencia de nubes. En otro distrito, Saki, Mai, Michiru y Kaoru se encontraban cerca del Árbol Celestial, tenían todo para jugar softball un rato, mover el cuerpo en ese día tan hermoso no estaba mal, incluso Mai aceptó jugar un rato, hacer un poco de ejercicio no estaría mal para relajarse antes de que siguiera dibujando otro rato. El color que tomó toda la ciudad con ese hermoso día era algo que al menos la artista no podía dejar pasar.
─Recuerda, Mai, no quites la vista de la pelota, puedes hacerlo ─Saki estaba por lanzar la bola, Michiru estaba como catcher y Kaoru más atrás para atrapar la pelota por si Mai lograba un hit─. Sujeta bien el bate, no quiero que te lastimes, ¿lista?
─¡Lista! ─respondió Mai. Saki tiró la bola y dio el batazo, pero no pudo darle, la pelota fue directo al guante de Michiru.
─Nada mal, Mai, sujetaste bien el bate ─dijo la melliza con una sonrisa, le devolvió la pelota a Saki─. Saki está mandando tiros rectos, baja un poco más el bate ─sonrió cuando Mai asintió. Vino el segundo tiro y ésta vez Mai dio un hit. Su hermana pudo atrapar la pelota, no fue un golpe tan fuerte, así que no fue demasiado lejos. Rápidamente todas cambiaron de posición, ésta vez Mai sería el catcher, Kaoru batearía, Saki estaría al fondo y ella misma lanzaría─. ¿Cuál es el plan para mañana?
─Si los cálculos son correctos, entonces tendremos que preparar unos cien panes ─dijo Kaoru, sujetando bien el bate─. Prepararlos no será problema, transportar todo será otra cosa.
─Era justo lo que estaba pensando, podríamos llevarlos nosotras, aunque iremos cargadas todo el viaje en tren, le pediré algunos contenedores a papá ─la jugadora se colocó en posición, lista para correr. Kaoru era más atlética que su novia y sabía que podía darle a la primera, debía evitar que se les perdiera la pelota.
─Podemos llevar veinticinco panes cada una, en dos paquetes distintos, eso evitará que se arruinen los panes ─explicó Michiro mientras lanzaba la pelota, y su hermana la golpeó. Y sabía bien que procuró no mandarla lejos, solo era un juego sencillo de pelota.
─Si los llevamos así ya no suena tan pesado ─dijo Mai con una sonrisa, para ese momento ya todas habían tomado todas las posiciones y ahora solo seguía atrapar la pelota con ayuda del guante, era parte del juego que habían adoptado desde hacía un tiempo. Saki llevó pelotas para todas─. ¿A qué hora nos vemos mañana? Llevar tantos panes es una cosa, pero hacerlos todos nos tomará tiempo, tampoco queremos acaparar los hornos en un día sábado, siempre son buenas ventas para el Panpaka Pan ─prestó su mano para que Saki le ajustara bien el guante, Saki en especial le cuidaba mucho las manos.
─¿No está apretado? ─preguntó Saki con una linda sonrisa.
─No, está bien así, gracias, Saki─y sin pensarlo, solo siguiendo lo que su corazón le dictó, beso suave y brevemente los labios de Saki... Hasta que percató que estaban en frente de sus amigas. Se sonrojó de golpe y miró a las mellizas─. Ah... Esto ─y Saki quedó hecha piedra por el beso, con un sonrojo y una sonrisa tonta en los labios. Ella no estaba en condiciones de ayudarla a salir del lío; nadie podía culparla por ello.
─Mai, somos sus amigas, no hay necesidad de sentir pena. Además, quien las vea y pase cinco minutos a su lado sabría lo mucho que se aman ustedes dos. Nosotras lo sabemos casi desde que las conocemos, pero es tierno ver cómo intentan esconderlo ─comentó Kaoru tomando su lugar para el nuevo juego. Lanzó la pelota a su hermana.
─Son discretas, eso debemos admitirlo, pero... Solo en las muestras físicas, que se tomen la mano no es nuevo, pero incluso cuando no se tocan, basta con ver cómo se ven la una a la otra, hay que estar ciegos para no darse cuenta ─completó Michiru y lanzó la pelota en suave tiro hacia Mai. Ésta la atrapó sin demasiado problema.
─Ah... Gracias, gracias, amigas ─dijo Saki como pudo, ya había salido del hechizo del beso, recibió la pelota de parte de Mai, siempre tiraba suave. En cambio, ella misma podía tirar con más fuerza hacia las mellizas, y eso hizo─. No que quisiéramos ocultarles nada, es solo que... Bueno... No queríamos ponerlas incómodas.
─Si lo dices así, que se olviden del mundo cuando ves a Mai a los ojos... Sí, podría ser incómodo que ignores todo. Mira nada más, te dio un beso en los labios y quedaste echa piedra ─bromeó Kaoru con una risa pequeña, haciendo enrojecer a ambas─. Pero no tenemos problema en que se den muestras ante nosotras, pueden confiarnos lo que sea, lo saben, chicas.
─Muchas gracias ─al fin pudo responder Mai, la pelota pasaba de mano en mano sin que nadie la perdiera, era muy divertido hacer eso, era lindo pasar tiempo con sus amigas de esa manera, una gran manera de reafirmar lazos, según dijo Saki. Podía ser una actividad sencillas, pero estar juntas era lo importante. Amaba mucho esos momentos─. La besé sin pensarlo porque estar ante ustedes no es incómodo ni presiona, es un ambiente agradable y solo... Bueno, me nació hacerlo. Siempre estoy cómoda con ustedes, amigas.
─Nos alegra escuchar eso ─dijo Michiru con una sonrisa como Saki y Mai podían ver más seguido─. Entonces... ¿A qué hora nos vemos mañana? Quizá solo tengamos un horno disponible para no darle problemas a tu papá, Saki.
─El choco-korone sabe mejor recién hecho, pero tenemos más de una hora de viaje en tren, de todos modos se va a enfriar, ah... Tampoco podemos hacerlos cien a la vez... Así que ─Saki comenzó a hacer cálculos mentales sobre cuántos podrían hacer solo con un horno a la mano─. Podemos comenzar a trabajar a las once de la mañana, tendríamos los cien listos para la tarde... Me gustaría pedirle ayuda a Setsuna, pero... No quiero molestarla cuando seguramente deberá alistarse para el show.
─Si se trata de pedir ayuda, podemos pedirle al chico mensajero que nos ayude... Syrup, ¿verdad? ─propuso Kaoru.
─Esa no es mala idea, hay que consultarle. Podemos pagarle con su postre favorito. Sería una pena que el pan se los arruine en el viaje en tren ─agregó Mai con un gesto apenado. Su ciudad era una muy tranquila con menos densidad de población a comparación de los distritos de sus amigas. En el viaje en tren seguiría subiendo más gente a los vagones y eso podría ser un problema. Sus amigas estaban consientes de lo mismo que ella.
─De acuerdo, cuando volvamos a casa hay que hablar con Syrup ─dijo Saki con una sonrisa más alegre─. Los comeremos luego del evento, será la mejor forma de celebrar por el éxito del concierto. Hay que ver con las chicas dónde vamos a estar, no creo que podamos entrar al teatro con cajas llenas de pan, tenemos que dejarlas en casa de alguna de ellas.
─Entonces hay que preguntarles a todas donde se hará la reunión, temo que si dejamos los panes en los vestidores algo les pase ─comentó Michiru. Era agradable cómo se seguían lanzando la pelota y cómo todas corrían un poco, saltaban, se agachaban y pasaban un gran rato.
─Pidamos una comunicación grupal ésta noche... O mejor mañana mientras hacemos el pan, toparemos a todas alistándose para salir, será más fácil encontrarlas libres ─propuso Mai y esa pareció una idea muy sensata, sus amigas y novia asintieron.
─¡Entonces tendremos todo listo mañana! ─exclamó Saki y todas apoyaron la moción con un grito lleno de entusiasmo.
Ya con todo planeado, siguieron jugando a la pelota como tenían planeado, luego dibujaron un rato, jugaron al escondite con sus compañeros mágicos y terminaron su salida comiendo lo que llevaban mientras que el sol se metía. Todos, no solo ellas, vieron cómo el cielo parecía llenarse de un millón de estrellas. La luna creciente gobernaba el firmamento, pero las estrellas en especial se lucían con un brillo que parecía fuera de lo normal. La noche estaba hermosa, tan hermosa como el día, era de esperarse que la gente saliera a pasear también por la noche.
Quien regresaba de pasear a su mascota era Honoka, Chuutaro se veía más tranquilo y eso la tranquilizó a ella. Al llegar a casa, el can fue directo a beber agua de su trasto, antes de que Honoka pudiera avisar a su abuela que ya estaba de regreso, ésta salió a recibirle, tenía una caja en manos envuelta con papel de brillantes colores y un listón. ¿Acaso su abuela le tenía un regalo?
─Trajeron un paquete para ti, ten ─la abuela entregó el paquete pero no le dio oportunidad de decir o preguntar algo respecto al regalo. Había cosas que su avispada nieta debía comenzar a notar por sí misma─. Iré a preparar la cena, te llamaré cuando esté lista.
─Gracias, abuela ─le sonrió a la mujer y fue directo a su cuarto. Encendió solo la lámpara del escritorio y abrió el paquete con cuidado.
No parecía ser un regalo de parte de sus padres, lo que ellos le enviaban siempre venía con una nota y con sellos extranjeros. Seguían en París y todo lo que le enviaban desde hace más de medio año venía con postales de sitios turísticos de la Ciudad Luz. Sus padres siempre han preferido las cartas a mano, pero no dudaba que ahora que tenía un móvil les diera por hacer videollamadas. No era una mala idea a decir verdad. Lo que estaba envuelta era una caja con un sello muy lindo y llamativo, una marca: "Fairy Drop", no le sonaba conocida, no parecía ser de alguna tienda de la ciudad, ¿quizá una nueva? Dentro había un hermoso vestido en color blanco con detalles en azul, un vestido sin mangas, perfecto para el verano, pero lo que le llamó más la atención era que no tenía etiqueta. Era un vestido directo de sastre. No solo era la prenda, dentro también se encontraba un sobre blanco.
Lo que había dentro del sobre la dejó un poco confusa, dentro tenía un boleto para un evento en un distrito que de momento no le sonó, y lo otro era una simple nota que decía:
Para Honoka:
Justo lo que te prometí, espero te guste. Deberías usarlo para ir al concierto.
No estaba muy segura de todo ese asunto, pero eso no impidió que tomara el vestido y se lo midiera por encima. Le gustó mucho, era un hermoso vestido, pero aun estaba en duda del porqué había recibido ese paquete. No parecía ser trabajo de sus padres ni de su abuela, ninguno de sus contados conocidos podría haber hecho eso, ¿o sí? La nota era muy informal y se dirigía a ella como si la conociera, la letra no era del todo pulcra pero no tenía ninguna falla en los kanjis... Esa tampoco era la letra de Misumi-san y por un momento se sintió tonta al pensar que podía ser ella, pero eso era imposible, Misumi Nagisa no le llamaba por su nombre de pila. El misterio la hizo sentirse emocionada. Tenía dos pistas: el boleto y la marca en la caja. Usó su teléfono para buscar primero información del Fairy Drop, y por lo que vio, era una tienda de ropa y accesorios en el distrito de Kibougahana, su dueña era una famosa ex-modelo y su hija mayor era modelo activa bastante popular. Por otro lado, el boleto era para un concierto que se llevaría a cabo en Clover Town al día siguiente, y por la información en el sitio de noticias, precisamente la hija modelo de la tienda sería la presentadora del evento.
Esa parte estaba conectada, bien, pero lo que no tenía sentido era la nota y tampoco que el regalo fuera directo a su persona. No recordaba que nadie le hubiera prometido un regalo, su cumpleaños ya había pasado y la nota no era de ninguno de sus conocidos. Pensaba en ello cuando la llamaron a cenar, incluso Chuutaro ladró. Dejó el vestido extendido sobre su cama y el boleto y la nota sobre éste. Se lavó las manos, fue directo al comedir y se sentó frente a su abuela. El misterio seguía dando vueltas en su cabeza.
─Abuela, sobre el paquete... ¿Sabes quién me lo envió, el mensajero no te dijo nada? No viene anotado ningún remitente ─preguntó entre bocados. Cuando su abuela le dijo que le llegó ese paquete, de inmediato pensó en que sería por el servicio de correos o paquetería─. Dentro venía un vestido, un boleto para un concierto y una nota que dice que me prometieron el vestido. No lo entiendo.
─Si te enviaron un lindo vestido, deberías usarlo ─la abuela, desde luego, evadió por completo la duda de su nieta. Honoka no tenía qué saber, aun, que la linda chica que llegó a la casa con el paquete se quedó platicando un rato y hasta le dio unos dulces para el camino. No preguntó nada a la chica, no necesitaba hacerlo─. ¿Cuándo es ese concierto?
─Mañana por la tarde, a las seis de la tarde. Es un poco lejos, pero no parece que vaya a durar mucho ─hizo memoria de lo que leyó en la sección de noticias del evento, que era la presentación de tres canciones nuevas de la estrella en ascenso Urara Kasugano, y que tenía un grupo local de baile como acompañantes. Y la famosa modelo como presentadora, sí, eso decía.
─Deberías ir, Honoka, ya casi se acaban las vacaciones, has trabajado duro todo éste tiempo, mereces un tiempo libre ─comentó casualmente la mujer, seguía comiendo con calma.
─¿Uh? ─la chica no recordaba haber estado terriblemente ocupada en esos días, pero haría caso del consejo─. Si voy al concierto es posible que averigue la identidad de la persona que me mandó el vestido, ¿verdad? ─le emocionaba mucho el misterio, siempre ha sido una chica curiosa.
─Así es, y te quedarás con la duda si no vas.
E iba a ir, estaba decidido. Luego de la cena, Honoka solo colgó el vestido con algo de prisa dentro de su guardarropa, no quería que se arrugara, luego regresó corriendo al comedor para ayudar a lavar los platos. Tomaría una ducha antes de dormir, la noche estaba particularmente cálida.
Por su lado, Nagisa era la que acababa de darse una ducha y ahora disfrutaba de una deliciosa cena y ese tiempo de calidad en familia que tanto le gustaba, por mucho que su padre atacara con sus mejores y más terribles chistes. Nagisa amaba su vida familiar, eso era algo que no le apenaba decir, reía y peleaba, discutía y bromeaba porque así eran sus padres y así era su hermano. Ese había sido un día bastante genial, salvo esas extrañas sensaciones que le despertaba Yukishiro-san, pero le echaba la culpa a lo poco que había socializado con ella si no hasta ese momento. Ya casi acababa su cena cuando escuchó que sonó su teléfono, lo dejó cargando energía en la sala de estar. Se disculpó con su familia y fue a responder, era Hikari, le llamaba desde el teléfono de Akane. Sabía que su joven amiga aun no tenía permiso de comprar un móvil. Debía ser algo importante.
─Nagisa-san, buenas noches, espero no molestarte ─fue el educado saludo de la rubia.
─No, para nada, lo sabes, pero tengo curiosidad de porqué me llamas a ésta hora de la noche ─dijo Nagisa con una sonrisa y en baja voz avisó a su familia que era de la familiar de Akane─. ¿Nada malo, verdad?
─No, no te preocupes, no es eso ─sonrió, esperaba que pudiera ir, siempre podía ocurrir que ella estuviera ocupada o que fuera a salir con su familia. Ya no la vio por la tarde y no tuvo oportunidad de invitarla en persona─. Verás, las amigas que te presenté en la tarde me regalaron unos boletos para un conocierto, es para mañana en la tarde, las veré allá y me gustaría saber si te gustaría ir conmigo. Sé que es un poco repentino, pero tengo ésta entrada extra, ¿te gustaría acompañarme? Es en otro distrito, como a una hora de distancia en tren.
─¡Por supuesto! No me gustaría que fueras sola tan lejos y un concierto suena bien, deja pregunto ─la dejó esperando un momento mientras avisaba a sus padres, ellos no vieron problema, después de todo ya había completo su tarea de verano y tenía libre todo el tiempo hasta el regreso a clases─. ¿Qué concierto es?
─El concierto de Urara Kasugano en Clover Town.
─Ah... ¿No estás bromeando, verdad? ─se llevó una mano a la frente por la sorpresa─. Escuché que esas entradas están agotadas desde hace tiempo, ¡increíble, tienes dos boletos! ─aquello emocionó a Nagisa, podría presumirle tanto a sus amigas de la escuela cuando las viera el lunes. Además le gustaban las canciones de la cantante en cuestión─. Por supuesto que te acompaño, pasaré a recogerte a las cuatro, ¿está bien? ─también iba porque le preocupaba que Hikari fuera por sí misma tan lejos, con eso Akane estaría tranquila también, todos ganaban.
─Está bien. Nos vemos mañana, Nagisa-san. Y gracias por acompañarme ─Hikari estaba muy contenta en ese momento. Con suerte Honoka podría asistir y, quién sabe, algo más ocurriría.
─Gracias a ti por invitarme. Entonces paso por ti, hasta mañana, Hikari, descansa bien.
─Tú también, Nagisa-san, hasta mañana.
Y la llamada terminó.
La noche pasó con la normalidad que todos esperaban y el día siguiente llegó.
A comparación de amanecer anterior, éste era más normal y más caluroso, lo esperado por la estación, pero ni ese calor que a momentos resultaba asfixiante hacía mella en los ánimos de los que ya estaban trabajando desde temprano en el teatro. Se probaban nuevamente las luces, el equipo de sonido y además se reforzaba la seguridad de la zona, ese distrito era muy seguro, pero nunca estaba de más tener todo reforzado en caso de que algunos quisieran tomar el riesgo de colarse al show. El número limitado de boletos se debía a que el espacio tenía una capacidad un poco menor al acostumbrado, eso de paso subió el estatus del evento cuando en realidad fue una locación seleccionada con algo de prisa. De todos modos cabía la posibilidad de hacer otro concierto en un lugar más amplio, todo dependía de la respuesta del público y la venta del video y el disco.
Saki y su equipo lograron comprar un viaje en Syrup por una generosa cantidad de hot cakes, además de su propia ración extra de panes. Quienes no participaban directamente en el evento de todos modos se reunirían desde temprano para pasar el rato y luego ir al evento en grupo. Hikari les avisó que llegaría con Nagisa, y Erika dio su reporte que la abuela Sanae le aseguró que Honoka asistiría... Y agregó que sus postres caseros de frijol dulce eran deliciosos, Tsubomi e Itsuki corroboraron éste último dato. Hikari no exageraba al decir que la abuela era una persona bastante misteriosa.
Todo mundo estaba ocupado en lo suyo, todo mundo menos Nagisa y Honoka, que ayudaban en sus casas antes de salir al otro distrito. Honoka pensaba cambiarse la ropa antes de salir, así no se ensuciaría el vestido nuevo durante la limpieza de la casa y el paseo de su mascota. Nagisa ayudaba a lavar la ropa y a limpiar un poco la casa, hacer los quehaceres junto a su madre le aburría menos y podía conversar con ella básicamente de cualquier cosa. Su hermano ayudaba en lo que podía, mientras que su padre había salido a trabajar temprano. Una familia como cualquier otra en esa gran ciudad.
El día se pasaba rápido para quienes estaban ocupados y con más calma para quienes hacían otras cosas. Los ánimos subían conforme se acercaba la hora del gran evento. Saki y su equipo se apresuraba con los panes y pudieron trabajar un poco más rápido porque su padre les puso un par de hornos en la parte trasera de la casa, Syrup pasaría por ellas sin falta a la hora que quedaron. Por su parte, quienes participaban en el evento estaban listas y reunidas en el mismo teatro entre pláticas y algo de té frío para aminorar los nervios y la creciente emoción, Urara y Momoka estaban acostumbradas a las multitudes, pero Love y las chicas no y era normal que estuvieran nerviosas. Los ánimos mutuos ayudaban mucho. Ya Erika y su club de moda estaban ahí revisando la ropa por décima vez, la diseñadora estaba en pánico como y lo esperaban antes del gran evento, estuvieron practicando entre ellas para ayudar a las chicas a cambiarse más rápido y podrían ver el show desde una posición privilegiada: en el mismo escenario y tras bambalinas.
Las demás chicas estaban ya en el distrito pasando el rato, socializando y esperando a que llegase la hora, y a que llegaran ellas dos. Nagisa llegaría con Hikari, Honoka llegaría por su cuenta. Sus asientos, los de todas, estaban reservados en primera fila, en algunas la emoción era tanta que no podían esperar, pero se contenían de llamar a Hikari por el comunicador mágico a sabiendas que ella debía estar trabajando en el Café con su familia.
Eran alrededor de las tres de la tarde, Nagisa acababa de darse una ducha fresca para poder salir sin sentir tanto calor. Notó, como los demás, que ese día era muy caluroso a comparación de lo cómodo que estuvo el anterior, pero el baño le quitó las ganas de quejarse. Se puso ropa fresca y solo esperé en su habitación a que llegara la hora para ir por Hikari al Tako Café, mientras se entretenía platicando con Shiho y Rina por mensajería instantánea y presumiéndose el boleto que Hikari le dio. Sus amigas no le perdonaron tal acto de maldad y comenzaron a bromear que Nagisa perdería el boleto o algo así y que mejor se lo hubiera dejado a Hikari.
Nagisa se enfadó pero... No podía defenderse ante eso, ellas tenían razón, se conocía, era olvidadiza en más de una cosa. Hizo caso de sus palabras y preparó sus cosas de una vez, pensaba llevarse una de sus mochilas cruzadas, un lindo modelo deportivo al que últimamente le había tomado gusto. Puso su móvil, un cargador portátil y también su dinero. Era turno del boleto pero no quería se se maltratara, así que se puso a buscar un libro o una revista donde guardarlo.
─Esto no me sirve ─no quería doblar el boleto, sus tomos de manga no eran lo suficientemente largos, iba a doblarse, y las revistas eran demasiado grandes─. Se lo hubiera dejado a Hikari ─murmuró con fastidio y pronto notó un libro con una cubierta protectora de diseño floral en tonos rojos. No era un libro de la escuela, tampoco un diario y ella no era precisamente una lectora asidua. No recordaba ese libro, pero era apenas más grande que su mano, ¡el tamaño perfecto para el boleto! Quizá era un libro de su madre y terminó ahí por accidente, podía notar los separadores. Luego preguntaría. Levantó el protector para echar un vistazo a la tapa y leyó el título en voz baja─. "La Evidencia del Coraje" ─levantó una ceja y se fijó en la parte posterior del libro. Según el resumen, era sobre científicos superando los retos de cada día con fuerza y coraje─. Quizá eso sea de papá ─porque a su madre le gustaban más las historias de romance, pero esa cubierta era demasiado femenina.
Hojeó el libro, tenía qué hacer tiempo de todos modos. Se fijó en las partes con los separadores, había líneas remarcadas, se notaba que el libro tenía marcas de uso y... Las líneas y párrafos resaltados. Se quedó leyendo uno de los párrafos, contaba de un joven científico en especial que ya casi había perdido todo menos el coraje, menos la confianza y que llegó hasta lo último de sus fuerzas y recursos para lograr lo que quería. Le sonaba más como un libro de aventuras, pero en lugar de valientes héroes aventureros eran científicos los que luchaban contra todo.
Se rascó la cabeza con confusión, había anotaciones en varias de las páginas, todas de su propia letra, ¡no recordaba ese libro! Pero esas anotaciones eran suyas y en ellas escribió cosas como "esto es genial" o "increíble", "puedo entender lo que siente éste sujeto, me pasa lo mismo a veces". No comprendía nada de eso, no tenía sentido. Lo hojeó hasta el principio una vez más y notó algo que le hizo tragar saliva. En la reglamentaria hoja en blanco había un texto de letra pulcra y kanjis perfectos. Una dedicatoria:
Espero que te guste, sé que eres más de acción que de palabras y eso es lo que admiro más de ti. Éste libro pone todas las palabras en acciones y espero que te anime y te llene de energía y coraje cuando lo necesites.
Feliz Cumpleaños, Nagisa.
10-10-XX
Ese libro se lo regalaron en su cumpleaños durante tercero de secundaria, pero quién.
Comenzó a sentirse mareada. Esa letra no era de Shiho, no era de Rina tampoco, sus demás amigas del grupo la felicitaban pero no le habían hecho regalos hasta la fecha, solo Shiho y Rina, y Hikari cuando le hicieron esa torre de takoyaki a manera de pastel de cumpleaños... Pero solo Hikari y Akane estaban ahí, ¿verdad? Su par de amigas no, pero... Había alguien más, hubo alguien más, pero no recordaba bien. ¿Quién le dio ese libro? ¿Quién? Recordaba también que volviendo a casa su familia le hizo una fiesta con mucha de su comida favorita. Se acabó todo lo que le dieron, pero ninguno de ellos le dio ese libro y mucho menos con semejante dedicatoria, se sentía demasiado personal. Todos los demás básicamente le dieron comida como regalo, quien le dio el libro la conocía más allá de su barriga sin fondo.
Nagisa...
Una voz en su cabeza, una voz amable que decía su nombre con suavidad, con dulzura, a veces con dureza.
Sintió que su pecho se oprimía, sintió que el corazón se latía más fuerte y que incluso la cabeza le zumbaba como si tuviera un avispero dentro. No experimentaba dolor pero sí una sensación de mareo que le hacía escuchar esa voz diciendo su nombre una y otra vez. Se sujetó la cabeza a dos manos, incluso comenzó a sudar.
Al mismo tiempo, en la casa de los Yukishiro, Honoka también acaba a de darse una ducha. Con el calor en combinación con las actividades propias de la casa y el pasear a su perro la hicieron sudar un poco, su abuela le recomendó una ducha para salir fresca y la chica obedeció. Se había tomado su tiempo en la tina y salió fresca como una lechuga. Fue directo a su guardarropa y sacó el vestido que había recibido. Notó con sorpresa que el vestido le ajustada perfecto, demasiado bien a decir verdad. Y como la prenda era ropa de sastre, no tenía idea de cómo habían obtenido sus medidas con esa exactitud. ¿Quizá consiguieron el dato con su abuela? Ella le confeccionaba las yukatas para los festivales, así que cabía esa posibilidad, pero su abuela no parecía estar involucrada en ello, ella no era precisamente experta en la ropa juvenil de moda si no en la tradicional.
Cada vez estaba más curiosa, pero esperaba conocer la identidad de la persona que le mandó esos regalos. No tenía a nadie en particular en mente, no visualizaba a esa persona como hombre o mujer, prefería no pensar demasiado en esos detalles porque eso podría influenciar de manera equivocada las pistas que tenía a la mano. Ya lo vería llegando al evento. Saldría después de las cuatro para llegar con tiempo y poder orientarse en el sitio nuevo cuando llegara.
Un libro para el camino sonaba bien, y aprovechó para guardar bien el boleto entre las últimas páginas.
─Oh ─notó que aun no sacaba un bolso, así que fue de nuevo a su guardarropa, ahí tenía algunos que sus padres le habían regalado, muchos aun nuevos. Quería llevar uno nuevo para estar a tono con esa ropa nueva, era lo más adecuado y respetuoso para quien quiera que le hizo la ropa. Se preguntó si tendría oportunidad de hablar con la modelo, ella debía saber─. Mi entrada es de la primera fila, quizá pueda hablar con ella.
Y mientras hablaba consigo misma, notó un destello dentro de su guardarropa, la luz de afuera había reflejado contra algo y buscó ese algo. Lo que sacó dentro la hizo sentir mucha confusión. Era una bata de laboratorio, al frente tenía un prendedor que fue lo que reflejó la luz, pero éste tenía forma de dos pequeñas figuras tomadas de la mano, ¿personajes de algún programa o manga? No los reconocía pero le eran TAN familiares. Eso no era un regalo de sus padres, tampoco era un regalo de su abuela y mucho menos de sus contadas amistades. La bata estaba nueva, lo sabía porque sus batas de laboratorio estaban quemadas en algunos lados, rasgadas, algunas pequeñas manchas de químicos que ya no pudo quitar y el desgaste propio de una prenda de uso regular. Pero esa en especial parecía nueva.
Le dio la vuelta a la prenda para seguir con la revisión y casi se le cae de las manos por la sorpresa, En la parte de la espalda había brillantes letras, tréboles pintados y un mensaje que le recordaba a los carteles y mantas de ánimo que solía ver en los partidos de la escuela. Tragó saliva al leer el mensaje.
¡Ánimo, presidente! Honoka Yukishira
Que uno de los kanjis de su apellido estuviera mal escrito no quitaba el gesto de confusión de su rostro, tragó saliva. Eso debía ser una broma. Esa letra, había visto esa letra antes. Esa letra de trazos irregulares pero redondos, con fallas en los kanjis...
─Esto... No puede ser...
Era la letra de Misumi, ¡acababa de verla escribir hacía tan solo el día anterior! La vio escribir a ella y sus dos compañeras de equipo. Y aunque no fue mucho tiempo, ya era capaz de distinguir la letra de cada una. Esa letra era de Nagisa Misumi, pero cuándo... ¿Cómo? Un súbito mareo la hizo sentarse en la orilla de su cama. Se sujetó la cabeza a dos manos mientras sentía que ésta le palpitaba con fuerza pero sin doler. Solo era una sensación pesada.
No recordaba haber hablado demasiado con ella antes del encuentro del día anterior, pero esa bata y el prendedor, esas pequeñas figuras le hacían sentir un hueco en su pecho, incluso sintió un nudo en la garganta. Obviando todo el asunto, entonces Nagisa Misumi le dio el prendedor también. ¿Cuándo hizo eso? ¿Porqué? Entre más trataba de recordar, más pesada sentía la cabeza, incluso sintió un zumbido en las orejas. No recordaba con claridad los últimos dos años de su vida, no recordaba a Nagisa Misumi en ellos, no recordaba nada exacto. Se apretó más la cabeza.
─¡Honoka!
Una voz vigorosa y llena de energía, llena de luz, era la que decía su nombre. Comenzó a escuchar esa voz repetida una y otra vez en su cabeza. A momentos era alegre, a veces demasiado emocionada, a veces preocupada o... O gritando con desesperación su nombre. Era la voz de Nagisa Misumi.
Ahora se sujetó el pecho, el corazón le latía tan fuerte que incluso podía sentir su cuerpo entero palpitar. Y no lo sabía, pero Nagisa pasaba por lo mismo, su cuerpo entero parecía latir, y le pasó justo cuando reconoció esa voz como la de Honoka Yukishiro. Sus corazones estaban latiendo al unísono y respondiendo al mismo tiempo. Lo que las hadas del Árbol de los Corazones vieron el día anterior fue algo que le comentaron a todos apenas pudieron: ahí estaba la Camelia Roja, al menos Honoka y era una Camelia completa, apostaban a que Nagisa la tenía también. Ya no eran mitades pero sí la misma flor, esa era la clara señal de que la antigua y caótica energía que las unía ya no estaba ahí, pero seguían con la misma esencia en su corazón.
Nagisa se soltó a llorar en silencio sin razón aparente, tenía la quijada tensa y los ojos apretados, estaba de rodillas en el suelo con una mano en el corazón y la otra sujetándose de la orilla de su cama, un nombre salió de entre sus labios sin que pudiera evitarlo.
─Honoka...
Y en su propio cuarto, Honoka estaba de espaldas en la cama apretando su propio pecho, tenía los dientes apretados y lágrimas que salieron sin que se diera cuenta. Tenía ganas de gritar pero no podía. De su boca también brotó un nombre con el volumen de un susurro.
─Nagisa...
Dijeron el nombre de la otra al mismo tiempo. Eso disparó sus recuerdos y estos brotaron como el agua de un manantial. Una súbita paz y calma las atacaron, dejándolas quietas un momento mientras recordaban todo. Mientras regresaba a sus mentes todo lo sucedido, todo lo bloqueado, todo lo sufrido, todo lo vivido... Y a su más amado ser en ese mundo.
─¡Argh, esto es increíble! ─exclamó Nagisa mientras se limpiaba torpemente la cara, guardó el boleto en el libro, el libro en su mochila y hasta ese momento notó que ese estuche de apariencia infantil que estaba en su escritorio era su compañero Mepple. También lo lanzó dentro de su mochila, apostaba a que el muy holgazán estaba dormido. Salió corriendo de su casa y ni siquiera supo si la escucharon despedirse o no... O siquiera si se despidió, Tenía mucha prisa─. Honoka... Honoka... ¡Honoka...!
Por su lado, Honoka terminó de recuperarse, ya estaba de pie pero aun tomaba aire para calmar las reacciones de su cuerpo. Hasta ese momento se dio cuenta que lloraba, se secó rápido el rostro y metió sus cosas al bolso que había pensado llevarse, acomodo el broche de plata de Mepple y Mipple en su ropa cerca del cuello. Necesitaba salir, necesitaba salir YA. Por instinto miró a su escritorio, pero ella no estaba ahí.
─Mipple ─se mordió un labio y corrió al cobertizo de la casa. No percató que su abuela le vio desde la cocina con una sonrisa. Chuutaro corrió tras ella y él mismo ladró, avisando dónde se encontraba la pequeña caja con las cartas, justo como la primera vez que la conoció─. Vamos, Mipple, vamos con Nagisa y con Mepple ─pero ella no respondió, en su corazón sabía que ella dormía de manera normal, así que seguramente despertaría pronto. Llevó a Mipple consigo y salió corriendo de su casa. Ella sí se despidió de su abuela y de Chuutaro pero no se dio tiempo de escuchar la respuesta de ninguno de los dos. Solo corrió, necesitaba verla─... Nagisa...
Necesitaban verse.
No solo ellas tuvieron esas agresivas reacciones. Hikari de inmediato sintió el golpe de energía y experimentó una vez más cómo sus memorias eran reacomodadas. Se tapó la cara sin poder evitar unas pequeñas lágrimas. Ellas estaban de regreso, las dos... Recordaba todo y eso quería decir que ellas también. Todos quienes tuvieron contacto con ellas seguramente las recordaban de nuevo.
El par corrió sin aparente rumbo fijo, solo seguían su instinto, su corazón. Estos latían con fuerza dentro de sus pechos, con cierta ansiedad pero también con una emoción viva como nunca antes. Había un punto en el camino donde ambas se separaban para ir cada una a su casa, angostos caminos solo para peatones o vehículos de dos ruedas, rodeado de casas pero que no daba a ningún patio o puerta principal; esa zona en especial, por la relativa privacidad, en su momento les permitió compartir más de un beso de despedida o de saludo.
Nagisa aceleró todo lo que pudo haciendo uso de toda su fortaleza física, Honoka corría manteniendo el paso, pero se agitó tanto por anticipado que no estaba respirando bien y estaba perdiendo el aliento.
Como si de un instinto se tratara, ambas parecieron escuchar los pasos ajenos. Nagisa escuchó el sonido del calzado de tacón bajo de Honoka, Honoka escuchó los ligeros pero firmes pasos de Nagisa, llevaba su calzado deportivo. Tenían la familiar esquina a vista y simplemente aceleraron más.
Y chocaron.
Honoka quedó encima de Nagisa mientras respiraba, agitada, Nagisa cayó sentada y recuperaba el aliento también. El rostro de Honoka estaba en el pecho de Nagisa, Nagisa encaraba hacia el cielo mientras respiraba fuerte, hondo. Les tomó cerca de un minuto componerse, pero en ese mismo minuto se abrazaron por instinto, como si sus cuerpos tuvieran voluntad propia.
─Yo ─la deportista soltó un suspiro de desgano y abrazó más fuerte a Honoka─... Gracias por ayudarme con mi tarea de ciencias. Le había pedido a Karen que me ayudara, pero... Ya viste cómo terminó todo.
─Debería regañarte, pero... Me divertí mucho ayudándolas ─respondió Honoka con una sonrisa, se sujetó de su cuello con ambos brazos─. Conocerte de nuevo, aunque las chicas no lo recuerden... El conocerte de nuevo se sintió bien...
─Y a mi me hiciste recordar lo linda que siempre me has parecido ─sonrió Nagisa. Tenía tantas ganas de llorar y de decirle lo mucho que la había echado de menos, pero siento tan especiales como eran, sus reacciones nunca eran las esperadas. Ellas eran ellas, eran como eran. Sin avisar, sacó su teléfono y sacó una selfie de ambas, sin avisar─. ¡Mira tu cara! ─rió Nagisa y le mostró la foto, la cara de su chica estaba graciosamente aplastada contra su pecho.
─¡Oye, espera, no salí bien! ¡Borra esa! ─Honoka intentó alcanzar el teléfono, pero no era rival para Nagisa en esa apretada posición.
─Es nuestra primera foto juntas, dejémosla así ─dijo Nagisa entre risas. No notó cuando Honoka sacó su propio teléfono─. Te la voy a pasar de todos mo- ─sintió que Honoka la besaba. Cerró los ojos en automático, era un beso sencillo pero tan dulce como le gustaban. Cuando Honoka se le separó, notó que había tomado una foto también─. Ah... Hey, quiero esa foto también...
─No, ésta solo será mía ─rió Honoka y finalmente se pusieron de pie.
─Oye, eso es cruel ─se quejó con un puchero. La miró de arriba a abajo y sonrió de manera amplia─. Te ves preciosa con ese vestido, Honoka, Erika hizo un gran trabajo.
─Lo sé, tiene mucho talento, quiero ver los vestidos que hizo para las chicas ─dio un gran suspiro y le extendió su mano a Nagisa, tenía una sonrisa amplia, feliz, alegre─. Vamos por Hikari-san.
─Sí, vamos, debe estar esperándonos para ir al concierto ─tomó la mano de su chica, la sujetó con firmeza, con dulzura─. Oye, Honoka...
─Dime, Nagisa.
─Te amo.
─Yo también, te amo mucho...
Sin soltarse la mano el resto del camino, el par se dirigió al Tako Café para encontrarse con su amiga más joven. Y de ahí a ver a sus amigas guerreras, a sus compañeras, para disfrutar el concierto prometido desde hace tanto... Esa noche nadie olvidó el reencuentro, las canciones, los bailes, los choco-korone y la diversión del atardecer de ese caluroso sábado al final del verano.
Y aunque sonara increíble cada que pensaran en todo lo sucedido, en verdad había personas que nacieron para estar juntas. Después de todo, estaban bajo el mismo cielo.
FIN.
