Juramento

A pesar de que habían ganado el concurso honestamente, Michalis y Minerva aun no podían dejar de pensar que, no solo no se merecían este viaje, sino que también no podían seguir perdiendo su tiempo en esas actividades cuando tenían tanto que hacer, tanto que mejorar y... tanto que aprender...

Aun les estaba costando procesar todo lo que pasaron desde que llegaron al misterioso reino de Askr, reencontrarse a pesar de lo sucedido no era lo que más los sorprendió, sino más bien era la forma en que su hermana menor estaba mejorando a una velocidad tan grande que, genuinamente se preguntaban si a estas alturas María aun los necesitaba.

-¡Miren!-gritó María desde el dragón de Minerva, señalando hacia un lugar-¡Ahí está el hotel donde pasaremos el fin de semana!-dijo María ilusionada.

-Me recuerda un poco a las edificaciones de algunas zonas de Valentia-dijo Michalis en tono pensativo.

-También se parece a esa edificación donde pelee con algunos guerreros de Hoshido-dijo Minerva en tono pensativo.

-¡Les va a encantar el lugar!-dijo María ilusionada-Si es como esas series de Phyria, puedo garantizarles que nos divertiremos-dijo María con una gran seguridad.

-No estoy seguro si debemos confiarnos de la... información que venga del mundo de Phyria-dijo Michalis con cierta cautela.

-Michalis, no es nada malo, además deberías ser menos rencoroso con Phyria-dijo María a manera de ligero regaño.

-¿A qué te refieres con eso?-dijo Michalis un poco tensó.

-Solo actúas así de receloso cuando estas molesto con alguien-dijo María en tono seguro.

-Quizás estas malinterpretando las cosas-dijo Michalis un poco a la defensiva.

-No, estoy segura de eso por la forma en que la miras-sentencio María en tono firme-Además... es la misma forma en la que miras a Minerva de vez en cuando-termino de decir María en tono ligeramente bajo, ninguno de los dos fue capaz de decir algo para calmar a su hermana.

-De todas maneras-comenzó a decir María al notar el ambiente que creó-Solo vamos a divertirnos en familia, tal como los viejos tiempos-dijo María sonriendo lo mejor que podía, aunque esos días se estaban viendo cada vez más lejanos a pesar de sus mejores esfuerzos.

No paso mucho para que los príncipes de Medonia aterrizaran a las afueras del enorme hotel en las montañas, donde los recibió un rostro muy familiar.

-Bienvenidos príncipes de Medonia-dijo Anna en tono amigable y vestida con una yukata-Espero que disfruten su visita-dijo Anna sin perder su sonrisa.

-¿Comandante Anna, qué usted aquí?-preguntó Minerva muy sorprendida.

-Oh, veo que conocen a mi hermana, como verán somos como dos gotas de agua-dijo Anna en tono alegre.

-En apariencia si-comenzó a decir María con una sonrisa-Pero tu sonrisa es más tranquila y tu tono de voz es ligeramente más suave que la de ella-dijo María con mucha confianza.

-¡Pequeña pilla!-dijo Anna de muy buen humor antes de acariciar la cabeza de María-Mi hermana no bromeo cuando dijo que eras muy lista, son contadas las personas que se dan cuenta de esos sutiles cambios-dijo Anna sin dejar sonreír, los mayores apenas podían creer lo que veían.

-Bien, llamare algunos de mis empleados para que bajen su equipaje y atiendan a sus dragones, con gusto los guiare hacia sus habitaciones-dijo Anna en tono gentil antes de señalarles la entrada.

María estaba emocionada caminando por el pasillo junto a sus hermanos, este lugar era muy parecido a esos animes que veía con Phyria, aunque se preguntaba si encontraría a chicas de la edad de Sakura por aquí, ya que según esos programas, eran muy comúnmente frecuentados por gente de esa edad.

La Anna gerente las llevo hacia una enorme habitación con una enorme cama donde fácilmente cabían los tres, el lugar tenía una temperatura agradable y a María, no se le escapo ver unos símbolos mágicos que le recordaban a los escritos que estudiaba Nino bajo la tutela de Katarina.

Había una mesa de centro con algunos cojines para sentarse, una cesta con frutas y galletas que parecían ser parte del hotel, una especie de tableta igual a las que había en las habitaciones del castillo, un enorme ropero, un baño muy parecido al que se encontraba en la habitación de Phyria, una televisión de pantalla plana más grande que la de Phyria y una terraza que tenía una hermosa vista del lugar.

-Bien chicos, los dejare a solas para que se acomoden en su habitación, su equipaje llegara en cualquier momento, si necesitan algo pueden contactarse conmigo o nuestro personal por medio de la tarjeta, me retiro deseándoles una feliz estadía y que disfruten de las actividades del hotel-dijo Anna en tono amable y haciendo una pequeña reverencia.

-¡Espera!-dijo María deteniendo a Anna tomándola de la manga de su yukata.

-¿Sucede algo princesa María?-preguntó curiosa Anna.

-No puedes irte sin esto-dijo María con una sonrisa, entregándole un par de monedas a Anna.

-¡Niña, estas a nada de convertirte en la cliente número uno de este lugar!-dijo Anna con una sonrisa radiante, ¡Está niña era todo un amor!

En cuanto Anna se marcho y los trabajadores dejaron su equipaje y que María, volviera a entregarles algunas monedas a ellos, no paso mucho para que sus hermanos comenzaran a interrogarla.

-María, se que te gustaría hacer algunas actividades a la brevedad, pero ¿Crees que podrías respondernos algunas preguntas?-dijo Minerva sonando lo más tranquila que pudo mientras María buscaba algunas cosas en su maleta.

-Claro, pregunten lo que gusten-dijo María de manera tranquila buscando la cámara que Phyria le había prestado para esta ocasión.

-Primero que nada María, ¿Cómo pudiste darte cuenta de que persona, no era la comandante Anna?-preguntó Michalis con sumo interés.

-Bueno, Phyria siempre me ha dicho que siempre observe los pequeños detalles de las personas-comenzó a decir María en tono tranquilo-Siempre dice que esos pequeños detalles, son más útiles de lo que uno cree, y creo que tiene razón-dijo María en tono animado sacando la cámara que le prestó Phyria, ahora podía capturar toda la acción que pasaba en sus vacaciones familiares.

-Ya... veo...-dijo Michalis en tono precavido, nunca pensó que la invocadora podía dar ese tipo de consejos útiles...

-Lo otro que queríamos preguntarte era, ¿De dónde sacaste ese dinero?-preguntó Minerva con genuina curiosidad.

-Phyria me lo dio-dijo María con una sonrisa-Dijo que iba de su parte para que pudiéramos tener un extra que gastar en las vacaciones-dijo María guardando la cámara en su bolso y algunas cosas que necesitaría.

-Entiendo-dijo Minerva en tono tranquilo, aunque preguntándose porque la invocadora había sido tan amable con ellos.

-Bien chicos en marcha, si nos apuramos aun alcanzaremos ese recorrido turístico por el pueblo cercano-dijo María con cierto animo.

-Si lo prefieres, podemos ir en nuestros dragones-sugirió Michalis en tono amable.

-No, ellos también merecen descansar-dijo María en tono amable-Además, nos les vendría mal caminar más seguido-dijo María en tono juguetón y tomando a sus dos hermanos de la mano para sacarlos de la habitación, los dos simplemente sonrieron antes de dejarse llevar por su pequeña hermana.

La caminata por el camino montañoso que los llevaría hasta el pueblo, sin duda les brindó una magnifica vista del hermoso lugar, el único problema había sido que, si Michalis y Minerva hubieran aceptado la sugerencia de su hermana de llevar ropa más cómoda para sus vacaciones, quizás no se hubieran cansado tan rápido... Minerva seriamente quería patearse a sí misma por no haber tenido la idea de quitarse su pesada armadura antes de salir.

El pequeño pueblo a donde llegaron estaba lleno de vida, las personas se saludaban y platicaban entre ellas, mientras los niños jugaban alegremente por las calles, gracias a un mapa que les obsequio la Anna gerente del hotel, pronto comenzaron su primera parada en un sitio muy especial.

-¿Quieres entras a esa cafetería?-preguntó Michalis ligeramente sorprendido.

-Sí, en este lugar sirven los mejores rollos de fresa con chocolate-dijo María muy ilusionada.

-Quizás sea un poco temprano para comer dulces-dijo Minerva en tono amable.

-Tranquila, caminaremos mucho visitando los diferentes puntos turísticos, así que necesitare toda la energía necesaria para poder hacerlo-dijo María con una sonrisa segura.

-Con mayor razón, necesitaras una comida balanceada para hacer ese recorrido-dijo Michalis en tono firme, pero sin sonar severo, María pensó durante unos momentos antes de responder.

-Qué tal si como algo nutritivo y luego un rol de fresa como postre, ¿Les parece bien?-dijo María tratando de negociar.

-Siempre y cuando lo que elijas tenga algunos vegetales-dijo Minerva en tono tranquilo.

-¿Puedo ponerle algún aderezo?-preguntó María evaluando sus opciones.

-No, tiene que ser natural-dijo Michalis con los brazos cruzados.

-Está bien, pero solo si elijo el vegetal-dijo María suspirando un poco.

-Tendrán que ser tres o no hay postre-dijo Minerva con cierta firmeza.

-Dos y prometo no tocar nada dulce hasta regresar al hotel, ¿Tenemos un trato?-dijo María con un ligero tono de seriedad mientras extendía su mano, sus hermanos no pudieron evitar sentir cierta ternura por su pequeña hermana antes de estrechar su mano, finalizando las negociaciones.

La pequeña cafetería sin duda tenía un aire muy parecido a las que habían visto en una de las regiones de Valentia, aunque vendía tanto cosas típicas como más acordes a lo que estaban acostumbrados, ambos reconocieron que el lugar tenía una comida realmente esplendida y María, no bromeaba al decir que en este lugar estaban los mejores rollos de fresa.

Michalis no era especialmente adepto a lo dulce, pero podía reconocer la calidad con la que estaba hecho tan deliciosos postre, sus hermanas siempre habían sido más de diente dulce y, no pudo evitar sonreír un poco cuando Minerva inconscientemente sonrió de manera genuina al degustar su postre.

¿Cuándo fue la última vez que había visto a su hermana sonreír de esa forma?, Michalis hizo un intento de hacer memoria, tratando de recordarla última vez que su hermana sonrió con aquella sinceridad, tristemente sus únicos recuerdos de ello eran cuando los dos aun eran muy jóvenes y su hermana, tenía más o menos la edad de María...

...

Las cosas cambiaron demasiado entre ellos... a un punto que incluso asustaría a su difunta madre...

...

...

...

¿Cuándo permitió que eso pasara? ¿Por qué no se había dado cuenta de ello antes? ¿Por qué... dejó que tantas cosas lo segaran de los más importante?...

Sus cavilaciones fueron interrumpidas cuando sus hermanas terminaron su postre y, luego de pagar la comida, continuaron su viaje por los sitios importantes del pueblo, primero llegaron a una enorme estatua de un guerrero que ninguno de los tres pudo reconocer, pero según por lo que escucharon de la gente, aquel fue un héroe local que protegió a su pueblo hasta las últimas consecuencias.

Usando el extraño artefacto de Phyria, María pudo hacer cuadros no solo perfectos sino también inmediatos de lo que sea que María apuntara con el aparato, parecía que después de todo la invocadora tenía algunas cosas interesantes que ofrecer.

Continuaron su recorrido hacia un templo donde, hicieron algunas oraciones y, compraron unos papeles que les dirían su fortuna, ni Michalis ni Minerva eran especialmente creyentes de esas artes, pero no iban a desanimar a su querida hermana de algo que querían que participaran los tres.

Los papeles fueron... inusualmente específicos para los tres, tanto así que incluso los mayores se preguntaron si, realmente aquella llamada sacerdotisa del templo tenía un poder especial o la protección de una deidad que la hacía gozar de esa particular habilidad.

El de María fue bastante bueno, aunque algo preocupante para ambos, ya que el pequeño papel al parecer, no solo decía que sería una gran líder, sino que también cuando menos lo esperaba, conocería un amor puro y sincero que se hablaría sobre él durante generaciones... los dos hermanos prometieron silenciosamente no permitir que ningún... pretendiente se acercara a su dulce hermana... y mucho menos a su edad...

La fortuna de Minerva era también algo bastante especifico, ya que decía que lo que su corazón anhelaba estaba a la vista y que, sus decisiones futuras decidieran entre un prospero camino o un camino lleno de penurias... Minerva decidió guardar el papel y luego consultar la veracidad de este con Tharja, ya que aparente la sombría maga era un experta en las artes de la adivinación.

Y finalmente, el de Michalis fue especialmente preocupante para él, ya que el papel era muy claro al decir que, solo cuando conociera el verdadero sufrimiento, sería capaz de encontrar el camino hacia la reivindicación... Michalis decidió no volver a tentar su destino, ya que ni siquiera estaba seguro como terminaron las cosas con él, luego de formar parte de esa alianza...

Pese a la extraña fortuna, ninguno de los dos permitió que su preocupación opacara la diversión familiar que tanto deseaba su hermana, continuaron su recorrido hacia unos jardines hermosos donde, María utilizo el artefacto de Phyria para tomar, tantos retratos instantáneos como le fue posible, alegando que a sus amigas de la Orden, les encantaría ver esas llamadas, fotografías.

Luego fueron a una enrome plaza donde vendían artesanías de todo tipo fabricado por los locales, María compró una gran cantidad de cosas alegando de que era recuerdos que quería llevarles a todos sus amigos de la orden, incluso les compro unos dijes de dragón, uno rojo y uno verde para ellos, diciéndoles que los ataran a sus armas para que les brindaran buena suerte, ambos se juraron que serían lo que primero harían al regresar al hotel.

Mientras María seguía mirando todo maravillada y arrastrando a sus dos hermanos hacia cualquier cosa que se viera bonita, Minerva no podía evitar sonreír ante toda la situación, era reconfortante volver a sentir que eran una familia nuevamente y, aunque no estaba segura cuanto tiempo duraría esa paz, haría todo lo que estuviera en sus manos para aprovecharla todo lo posible... ella había olvidado que su hermano podía sonreír con esa gentileza.

No pasó mucho para que Minerva encontrara dos cosas que captaron su interés para sorpresa de ella, una era un dije de dragón blanco con algunas partes azules y, el que se llevó todo su interés, una hermosa gema verde tallada en forma de ala, Minerva casi al instante pensó en Palla, el color de esa gema sin duda era idéntico a los cálidos y vivos ojos de Palla.

No pudo evitar sonrojarse levemente ante ese pensamiento, no entendía porque últimamente estaba pensando tanto en Palla... y tampoco comprendía porque aquellos pensamientos no le incomodaban en lo más mínimo, tomando su decisión decidió comprar el dragón para su hermana y la ala para Palla, esperando que le gustara el obsequio.

Avanzaron por el lugar hasta que llegaron a una área donde vendían dulces locales, para sorpresa de los hermanos mayores, María fue fiel a su palabra de no tocar más dulces, aunque eso no evito que comprara unos para después y para sus amigos de la orden.

Para cuando regresaron al hotel estaban bastante cargados de cosas, tanto así que María tuvo que llevar algunas bolsas con ella y, a pesar de llevar peso extra, María no solo fue capaz de llevar las cosas durante todo el recorrido, sino que también no estaba especialmente cansada al llegar al hotel... realmente el entrenamiento de la invocadora había fortalecido mucho a su pequeña hermana...

No paso mucho para que los dos hermanos fueran llevados con júbilo por la menor hacia la atracción más importante de la región, las famosas aguas termales del hotel donde se estaban hospedando... de no ser que les proporcionaban un tipo de vestimenta que aparentemente era para estar en el agua, ninguno de los dos se hubiera atrevido a entrar por más que insistiera María...

Las aguas fueron un deleite para los tres hermanos, ninguno de los tres recordaban cuando se habían relajado tanto y, ahora comprendía porque este era el atractivo turístico del lugar, después de pasar una hora disfrutando de la cálida agua, los tres decidieron salir cuando el hambre comenzó a atacarlos.

Comieron una deliciosa cena dada por el mismo hotel que, al parecer estaba incluido gracias al premio que María ganó, estuvieron casi un par de horas jugando luego de cenar, compitiendo en aquellos juegos de naipes que Phyria le enseñó a María que, aunque les costara un poco admitirlo, eran bastante entretenidos.

Cuando decidieron que ya era hora de dormir, en cuanto la cabeza de María toco su almohada, se quedo profundamente dormida abrazando su peluche de dragón, ambos no pudieron evitar sonreír con dulzura al ver la sonrisa de su pequeña hermana, no recordaban haberla visto tan feliz antes.

Michalis observo con una sonrisa como Minerva acomodaba con una delicadeza y gentileza tal a María que, incluso llego a conmover su corazón...

...

¿Qué demonios hizo?... Él... sacrifico esos momentos... todos esos instantes en los que genuinamente podía sentirse feliz solo por su sed insaciable de poder... una que lo hizo arrebatarle la vida a su padre... quien siempre confió en él incluso en los asuntos más delicados...

Ganarse el desprecio y odio de su pueblo por, no solo masacrarlos en pos de conseguir el poderío militar que necesitaba para mantenerse a la par de sus aliados y, atacarlos por la espalda cuando fuera el momentos... sino también por mandar a una cruenta guerra incluso a niños que, apenas eran unos años mayores que María...

Obligo a su hermana a realizar actos terribles usando la seguridad de María como chantaje para que ella hiciera todo lo que él deseaba... por su culpa... las manos de su hermana estaban tan impregnadas de sangre de inocentes como las de él e incluso... no le sorprendería que la gente del reino despreciaran tanto a su hermana como a él por todo lo que la obligo hacer...

Minerva estaba tan concentrada en su labor terminando de cobijar bien a su hermana que, no se dio cuenta de lo que pasaba a su hermano hasta que este coloco su mano en la cabeza, un gesto que no había hecho con ella desde que eran niños, Minerva levanto la mirada encontrándose con los ojos de Michalis...

Aquellos ojos estaban llenos de completó arrepentimiento, mezclado con una desesperación tal que incluso, había golpeado a Minerva hasta lo más profundo de su ser...nunca había visto a su hermano tan... destrozado...

-Lo siento...-dijo Michalis moderando su entrecortada voz lo mejor que pudo-Lamento haberlo arruinado todo Mine...-dijo finalmente mientras derramaba algunas lagrimas.

Las cosas que ocasiono Michalis eran un carga que Minerva sabía que llevaría por el resto de su vida, no solo por incontables vidas inocentes que tuvo que segar a su nombre, sino también por todo lo que les quitó, todo lo que les hizo pasar a ambas por su enloquecida codicia...

Y sin embargo... verlo tan destrozado... tan devastado mientras la llamaba con aquel cariñoso apodo que le puso cuando eran niños, Minerva no podía ver al tirano sanguinario que mato con sus propias manos en su mundo...

Sino más bien... aquel niño que tanto admiraba y que a pesar de sus responsabilidades, siempre tenía tiempo para estar con ella...

Le tomo unos instantes a Minerva darse cuenta de que se acerco a su hermano, otros más percatarse de que lo estaba abrazando con fuerza y... unos más para darse cuenta de que había comenzado a llorar...

Quizás no pudieron decirse más de lo que deseaban en esos momentos... pero a pesar de todo, ambos hicieron un juramento de hacer todo lo que estuviera en sus manos para arreglarlo todo...

Y asegurarse de crear un futuro brillante para su pequeña María que, estaban seguros que sería una reina mucho más digna y capaz de lo que cualquiera de los dos podrían llegar a ser.