Apoyo de amistad (Menja/Ylgr)

Menja siempre se había considerado a su manera, una niña bastante fuerte, tener que llevar a cuestas la economía de la casa, la supervivencia de su hermano mayor y ella en algunas cuestiones y, todos los trabajos que realizó para ganar aunque fuera, unas monedas extras para que ni a su hermano ni a ella les faltara nada tal como lo desearon sus difuntos padres, era algo que podía decir con orgullo que, logro a base de su propio ingenio y dedicación.

Aunque sus habilidades fueron de utilidad para ciertas cuestiones en la Orden de Héroes de Askr, todavía sentía que necesitaba hacer más, en especial porque ella genuinamente quería estar al frente de la batalla no solo para proteger a su hermano mayor, sino también para proteger a sus amigos y a las personas inocentes que necesitaran su ayuda.

Durante toda su vida en Múspell, Menja podía dar fe que fue testigo presencial de atrocidades que incluso, ella le ocultó a su hermano para no preocuparlo más de lo que ya estaba por ella, al dejarla sola durante largos periodos de tiempo por su trabajo de soldado.

Aquellos recuerdos aun le provocaban un terrible malestar y una infinidad de pesadillas que, hasta la fecha estaba lidiando en silencio en su afán por no causarle algún sentimiento de culpa a su hermano por todo el tiempo que tuvo que dejarla sola en busca de dinero.

Por eso, desde que llego a Askr supo lo que de verdad era vivir una vida pacífica y tranquila, cuando iba al pueblo con sus amigos de la Orden, el lugar siempre rebozaba de gente alegre, animada y sobre todo de niños y niñas jugando despreocupados por las calles, muy por el contrarío de la situación que vivió Menja durante toda su vida en Múspell.

Lejos de sentir envidia de ellos, se juro a si misma que no permitiría que ninguno ni nadie, tuviera que lidiar con las cosas que la atormentaban hasta el día de hoy... no quería que las sonrisas cálidas y sinceras de esas personas se perdieran por la guerra...

Su tiempo entrenando con sus amigas, la ayudó a desarrollar habilidades que no sabía que tenía, pero ahora necesitaba aprender a usar un arma que se ajustara no solo a lo que aprendió, sino también a su limitada fuerza y, luego de meditarlo por mucho tiempo no solo sabía que arma sería la indicada, sino también quien sería su maestra perfecta.

-¿¡Quieres que te enseñe a usar las dagas!?-dijo Ylgr muy sorprendida, cuando Menja la cito en la sala de entrenamiento en secreto, esto no era lo que esperaba... de hecho pensaba que era para pensar en un plan para tomar prestada galletas de la cocina...

-Por favor Ylgr-dijo Menja en tono de suplica-Quiero aprender a usar un arma para poder defenderme y ayudarlos cuando sea necesario-dijo Menja en tono determinado.

-Estas... segura que quieres aprender a pelear...-dijo Ylgr en tono bajo y triste tomando desprevenida a Menja-¿De... verdad estás segura que quieres aprender a... m-m-matar?-dijo Ylgr algo temblorosa.

-Ylgr...-dijo Menja en tono muy preocupado.

-Y-y-yo... no quiero que tus manos se manchen de sangre como las mías-dijo Ylgr en tono lloroso, a pesar de todo lo que habló con sus hermanas, María e incluso Phyria... aun no podía dejar de sentir que era un monstruo.

Menja no pudo evitar sentir como un hoyo comenzaba a crecer en su estomago... ella no tenía ni idea de... lo que significaba aprender a usar un arma que, si bien podría ayudarle a proteger a sus seres queridos... también podría arrebatarle la vida a otras personas...

...

Y a pesar de eso... aunque fuera algo de lo que no estaba segura si podría soportar si llegara el momento de realizar tal acto... ella estaba decidida a continuar.

-Ylgr-dijo Menja en tono suave limpiando algunas lágrimas del rostro de Ylgr-Se que quieres evitar que haga eso y... sé que no tengo derecho a tomarlo a la ligera porque no he pasado por aquello como tú o los demás... pero de verdad quiero aprender a pelear-dijo Menja en tono sincero, captando la atención de Ylgr.

-Cuando...-dijo Menja en tono débil, lo que estaba a punto de confesar era algo que hasta ahora, nadie sabía-Vivía en Múspell... presencie muchas ejecuciones por parte de los caballeros elite del rey Surtr... e incluso... presencia le ejecución de mis padres-dijo Menja en tono apagado, apretando los dientes para contener sus lagrimas... Ylgr inmediatamente abrazo a su amiga.

-Todo este tiempo... he visto como gente mala lastima a gente inocente... sin ser capaz de poder hacer nada... es tan doloroso... quedarte ahí mientras lastiman a gente que era importante para ti... por eso... aunque sea una carga matar a alguien, estoy segura que será mucho menor que la carga que llevo por no poder haber hecho nada-dijo Menja en tono algo fuerte, lamentando no haber sido capaz de contener algunas lágrimas.

Ylgr trataba de hacer todo lo posible por calmar a Menja, no pudo evitar sentirse inútil al no ser capaz de mostrar más fortaleza, ya que a pesar de sus esfuerzos, no pudo evitar comenzar a llorar junto con Menja...

...

Nunca pensó que su amiga... hubiera tenido que lidiar con algo muy parecido a lo que ella vivió que, si bien no presencio la muerte de su madre, poco pudo hacer para protegerla a ella y a sus hermanos cuando el tirano rey Surtr ataco su tierra natal y, aunque sus hermanos no dejaban de decirle que ella no debía culparse por no poder hacer nada... eso no disminuía la carga que llevaba en su corazón desde que fue llevada a Múspell...

Quizás no hubiera podido hacer mucho sabiendo todo lo que aprendió en la orden de Askr... pero al menos podría decirse a sí misma que hizo todo lo que estuvo en sus manos de haberlo sabido...

-¡Te ayudare!-dijo Ylgr en tono determinado a pesar del llanto-¡Te aseguro que te volverás tan buena como yo arrojando cuchillos! ¡Y-y-y-y, podrás proteger a todos los que quieras!-dijo Ylgr apenas logrando ser entendible a pesar de que su llanto no disminuyo.

Aunque las dos niñas eran de dos naciones e incluso de situaciones completamente diferentes a una de la otra, ambas compartían ese sentimiento de no querer ser inútiles nunca más y, tener el poder de proteger a sus seres queridos sin importar lo que pasara.

... Algo que las dos pronto se dieron cuenta que, era sentimiento que todos compartían, desde aquellos que poseían sangre real, hasta aquellos que venían desde los lugares más humildes del mundo.