Capítulo 26

Erza podía sentir su magia crecer a cada segundo, podía sentir sus dientes afilarse y escamas aparecer en su piel. Le había advertido a Jellal que se mantuviera lejos de sus hijas, que las dejara tranquilas.

Lucy estaba tratando de controlar su magia, en estos momentos tenía que cuidar de Erza a como diera lugar. Tenía que asegurarse de que su esposa no fuera a lastimarse al no saber cómo reaccionar a la nueva magia en su cuerpo. La maga estelar sabia que en cualquier momento Erza atacaria a Jellal y en ese momento podía perder el control y transformarse en una dragona.

Todo los magos de FT vieron a Jellal entrar en el gremio y sabían que ese chico iba a recibir la paliza de su vida. Nadie sabía qué hacer para detener a Erza y a Lucy, mientras ellos estaban preocupados la familia Heartfilia-Scarlett-Connell estaba riendo y haciendo apuesta como si nada malo fuera a pasar. Nadie lograba entender cómo era que estaban tranquilos mientras los demás trataban de no perder la cabeza.

—Tienen que hacer algo.—Dijo Mirajane. —No podemos dejar que peleen.

Sho miro a la maga albina y suspiro. —Fue culpa de él al meterse con la más pequeña de la familia. Erza y Lucy se lo advirtieron, le dijeron que dejara a las niñas en paz. Nosotros no nos vamos a meter en eso.

Mirajane y todos los demás miraron a Bisca y Alzack esperando a que ellos hicieran algo pero Alzack solo se encogió de hombros.

—No podemos hacer nada.—Dijo Bisca. —Todos saben que Erza es muy protectora de las personas que ama, Lucy no es diferente a ella. Jellal fue advertido de dejar a las pequeñas solas, pero decidió ignorarlo. Tiene suerte de que solo es Lucy y Erza las que le quieren dar una paliza por que de ser de otra manera nos tendría a todos detrás de él por su estupidez.—Termino de decir la maga de las pistolas con el ceño fruncido.

Muchos miraron a Alzack esperando a que el dijera algo sobre lo que estaba pasando. —No puedo hacer nada.—Dijo el hombre encogiéndose de hombros. —Haría lo mismo si se metieran con Asuka.

Muchos empezaron a entender lo que estaba pasando pero aun asi no querían que hubiera una pelea en la cual nadie podría ayudar sin salir lastimados.

Makarov y Mavis estaban entendiendo lo que Bisca y Alzack les habían dicho y simplemente habían dejado salir un suspiro. Sabían que no podían evitar que Erza, Lucy y Jellal pelearan.

Sho y Ultear se dieron cuenta de que Lucy se había quedado detrás de Erza esperando a que algo fuera a pasar para intervenir. Las dos magas podían sentir como Erza estaba dejando salir su magia sin miedo a destruir cosas a su alrededor.

Lucy dejó de prestar atención a todos a su alrededor, su mirada estaba enfocada en Erza. Lucy sabia que tenia que estar atenta, no estaba segura de lo que Erza iría a hacer. La maga estelar entendía que su esposa estuviera molesta por lo que el chico peliazul había hecho.

En un abrir y cerrar de ojos Erza había tomado a Jellal por el cuello y lo había sacado del gremio. Todos se habían quedado sorprendidos, no sabían qué demonios había pasado. Lucy dejó salir un suspiro y a paso lento salió del gremio en dirección hacía donde estaba Erza.

Todos siguieron a la maga estelar, miraron como Jellal se defendió de cada ataque que la pelirroja le lanzaba, escuchaban como trataba de hablar con ella, queriendo hacerla entrar en razón. Muchos solo observaban mientras que Lucy y las demás miraban a Erza con una enorme sonrisa en el rostro, Alzack por su parte estaba tratando de que las niñas no se fueran a mover de sus lugares. Alzack sabía que Akane y Kiyoko trataría de ir tras Erza y el no lo iba a permitir.

—Erza.—Dijo Jellal esquivando una de las espadas de la pelirroja. —Detente, no quiero pelear contigo.

Erza lo ignoró, estaba muy hundida en su enojo. No entendía como Jellal no podía aceptar lo que ella le había pedido. ¿Por que no había dejado todo de lado? ¿Por que tenia que ir y confundir a sus pequeñas? Por su culpa había visto a Kiyoko insegura de sí misma, insegura de la respuesta que obtendría. Cada momento que pensaba sobre lo que el chico peliazul había hecho provocaba que se enojara aun mas.

Vio a Jellal caer sobre su espalda por el golpe que ella le había dado, no iba a dejar que el chico se levantara pero en ese momento sintió un enorme dolor en su estómago haciéndola caer de rodillas. Ya había sentido ese tipo de dolor, cuando Aquarius la había obligado a salir del campo de batalla, pero en esos momentos el dolor era más intenso.

—No tienes el derecho a cuestionar a mis hijas.—Susurro Erza tratando de ocultar el dolor.

—No creo que esa sea una buena idea. Ellos nos ayudaron con los dragones.

—Es la única manera que tenemos para que Zeref y Acnologia dejen de atacar nuestro reino.

—Pero Papá, los estaríamos traicionando. Lucy fue muy clara cuando dijo que no nos perdonaría si nos metemos con su familia.

—Hisui, tienes que entender que tenemos un reino que proteger. Pronto serás reina y tendrás que tomar decisiones difíciles.

—No te apoyaré en esto.

La princesa sabia que tenia que hacer lo imposible y hablar con Lucy, ella ya había cometido un error al abrir la puerta sin siquiera ponerse a pensar en las consecuencia. No iba a permitir que su padre cometiera el mismo error, ella había visto de primera mano lo fuerte que eran los magos de Fairy Tail.

Ellos habían peleado contra enormes criaturas para evitar que destruyeron el reino y ahora su padre quería que una familia se sacrificara.

—Arcadios.—Llamo Hisui. —Prepara el carruaje, iremos a Magnolia.

….

—Tendremos que retirarse por un tiempo.—Dijo Zeref mirando a los Spriggan frente a él. —Brandish decidió quedarse con el enemigo, ahora ella es nuestra enemiga.

—¿Por que nos vamos a retirar? —Pregunto Ajeel con curiosidad.

Los demás Spriggan habían fruncido el ceño ante la idea de retirarse, ellos sabían que eso les daría mala fama. Ellos eran fuertes, podrían derrotar a quien se interpusiera en su camino si se lo proponen.

—Tengo algunas cosas en que pensar, además Acnologia no ha hecho la aparición que esperaba. Nuestras tropas han sido derrotadas con facilidad y tendremos que hacer algo al respecto.

Todos estaban con la boca abierta en sorpresa, no esperaba que Erza tuviera escamas. Era como si hubiera obtenido la Dragonforce sin quiera saber que tipo de poder tenía. Jellal no podía defenderse de los golpes que la pelirroja le estaba lanzando, no supo en qué momento se había vuelto tan poderosa.

Vio la mano de Erza levantarse y sabía que no iba a ser capaz de esquivar, cerró los ojos esperando por golpe pero este nunca llegó. Cuando Jellal abrió los ojos se encontró con Lucy deteniendo a mano de Erza.

Si era sincero no esperaba que la maga estelar lo fuera a defender, él esperaba a que Lucy dejará que Erza lo hiciera polvo. Pero ahí estaba la maga estelar deteniendo a Erza, había notado que la pelirroja ya no escuchaba nada de lo que le había dicho. Miro a Lucy esquivar cada golpe que Erza le lanzaba como si no fuera la gran cosa.

Jellal miro hacía atrás y se dio cuenta de que todo el gremio estaba viendo lo que estaba pasando. Miro como Ultear y Meredy tenía a Akane y Kiyoko sujetadas mientras que las pequeñas peleaban por soltarse. En ese momento cayó en cuenta de lo que había causado.

Noto el miedo en los rostros de las pequeñas al ver a las mujeres a las que veían como madres pelear. Él había provocado que Erza perdiera el control y que Lucy se metiera para que evitar que las cosas se salieron de control. Para evitar que el terminará posiblemente muerto.

—Lo siento.—Dijo Jellal por fin dándose cuenta del error que había cometido.

Kiyoko miro a Jellal a los ojos y este pudo ver el enojo el rostro de la menor. Había notado como esta siempre estaba sonriendo, siempre con esa mirada inocente pero en esos momentos todo eso había desaparecido del rostro de la pequeña pelirroja.

—No quiero tus disculpa.—Dijo Kiyoko.—¡Nadie las quiere, por tu culpa ellas están peleando! —Gritó con más enojo y todos los miembros del gremio miraron lágrimas caer por el rostro de la niña al ver a sus madres pelear.

Ultear y Sho sabían que lo que Lucy quería hacer era que Erza volviera a recuperar la consciencia. En esos momentos la dragona en Erza era la que tenía el control. Todo ese poder había estado dormido en la maga de la armadura y ahora que había encontrado la manera de salir no se iba a detener.

—No se que es peor.—Dijo Sho. —¿Que Lucy y Erza esten peleando o que Kiyoko este llorando?

Todos mirando a la ojiverde tratando de entender lo que quería decir con eso. La familia Heartfilia-Scarlet-Connell siempre hacía lo posible para que la menor de la familia no llorara, les partía el corazón verla llorar y ahora no sabían qué hacer para hacer que se tranquilizara.

Lucy estaba haciendo lo posible para evitar los puñetazos que Erza le estaba lanzando, sabía que la pelirroja la lograba tocar terminaría en el suelo. Sabía que hablar en esos momentos sería en vano así que solo dejaría que Erza dejara salir todo su enojo.

Podía escuchar a Kiyoko llorar y quería hacer algo pero en esos momentos lo más importante era que Erza no se fuera a lastimar. No sabia cuanto tiempo había estado esquivando los golpes de Erza pero podía sentir que se estaba cansada mientras que la pelirroja parecía estar bien.

Escucho a Akane gritar y pelear contra Ultear, tratando de que esta la soltara para correr hacia ellas.

—Erza.—Llamo Lucy. —Erza tienes que tranquilizarte.—Agrego tratando de ver a su esposa a los ojos, cuando lo logró se dio cuenta de que esta estaba perdida en sus poderes.

Vio como Erza dejó de lanzar golpes, puso una gran distancia entre ambas y Lucy abrió los ojos en sorpresa al darse cuenta de lo que Erza iba a hacer. Tenía que pensar algo rápido para evitar que Erza hiciera un rugido de dragón, si ella contrarrestaba el rugido de Erza con el de ella provocaría una enorme explosión y su familia estaba muy cerca.

En un abrir y cerrar de ojos estaba frente a Erza nuevamente, sin siquiera pensarlo dos veces tomó el rostro de la pelirroja entre sus manos y la beso. Sintió como Erza se tensaba pero segundos después se había relajado y estaba besándola de regreso.

Lucy sonrió para sus adentros, si hubiera pensando en eso antes hubiera evitado todo lo que había pasado. Claramente, su mente se encontraba en otras cosas y no el hecho de besar a Erza para distraerla.

Paso una manos por la cintura de la pelirroja y la otra la enredó en los cabellos color fuego, dejó salir un suspiro ante la suavidad con la que Erza la estaba besando, pensó que sería un poco más brusca, con más fuerza.

—Esto no es lo que esperaba.—Dijo Ultear viendo a Lucy y Erza besarse.

—Mejor que vuelvan a pelear, tanta melosidad me daran ganar de vomitar.—Se quejo Sho.

Jellal estaba en shock ante lo que estaba presenciando, había pasado todo ese tiempo negando cualquier tipo de relación entre las dos magas, había negado que estuvieran casadas, que fueran las madres de Akane y Kiyoko, que había perdido a Erza a manos de Lucy, de una mujer.

Natsu miro el suelo, era cierto que ya las había visto besándose pero en ese momento había podido caminar y alejarse de ellas, refugiarse en el gremio y tratar de olvidar. Ahora no podía darse la vuelta e irse porque sabía que todos lo cuestionarian, sintió un nudo en la garganta, había perdido.

Miró a su alrededor, su mirada se posó en Gray y en Juvia, él solo esperaba que Gray fuera más valiente, más inteligente que él y evitará perder a Juvia. Sabía que la maga del agua no lo esperaría para siempre.